Apuestas de perros: la carrera que casi nadie cubre ya en México

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Debajo de la página, y en cada apartado donde se comparan permisos y momios, conviene tener a la vista contra qué se verificó: el estado de los permisos y las cifras de operación corresponden al noviembre 5, 2026, contrastados con el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con los pies de página de las propias casas y con las fichas de sus aplicaciones en la tienda de México.

Los titulares de permisos de galgódromo pueden obtener un permiso complementario de apuestas remotas (artículo 28 del Reglamento de la LFJS).

Los límites que la casa te deja fijar, y por qué no bastan

El apostador mexicano llega a este terreno con una idea heredada del casino: que la casa le va a exigir un tope de gasto. No es así. En el marco vigente no existe un límite de depósito ni de pérdida con rango de ley, y tampoco hay un registro nacional de autoexclusión al que una casa pueda asomarse para saber si el cliente que acaba de registrarse juró ayer que no volvería a jugar. Lo que hay son herramientas internas, voluntarias, que cada plataforma lista en su propia ficha: pausas, límites y autoexclusión con la casa, nada más. Quien apuesta en dos o tres casas a la vez sabe lo que eso significa: el tope que se pone en una no sigue al jugador a la siguiente.

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, cierra la puerta a los menores de edad en las áreas de apuestas de los establecimientos y en el cruce de apuestas, la operación con la que se cruzan posturas en un galgódromo. El texto no fija un número de años; las casas lo escriben en sus fichas y pies de página. Codere México declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, según la ficha de su aplicación. En el pie de la página principal de caliente.mx el aviso es el mismo en el fondo: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y hay una sección de juego responsable para quien la necesite. Dos maneras de decir lo mismo. La app Caliente Deportes, además, es solo para mayores de 18 años.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los menores de edad no pueden participar en el cruce de apuestas en galgódromos (artículo 5 del Reglamento de la LFJS).

Hay un detalle que casi ningún jugador considera antes de depositar: la verificación de identidad no es una molestia administrativa, es el paso que permite que el retiro llegue a una cuenta a nombre del propio apostador y que la casa emita el CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Un operador deslocalizado no emite ese comprobante porque no está sujeto al régimen mexicano, y ahí empieza el problema silencioso: el dinero entra sin fricción y vuelve a salir sin papeles.

La responsabilidad, en la práctica, es un reparto de tareas. La casa pone el aviso, la herramienta y la verificación. El apostador pone el resto, y lo pone solo, porque nadie lo va a vigilar. Bajo un permiso de la SEGOB el jugador tiene un local legal al que reclamar y un supervisor del que quejarse; fuera de ese perímetro, ninguna de las dos cosas existe. Volveremos sobre esa frontera en el apartado sobre qué protege un permiso y qué no.

Los deportes y las competencias que sí aparecen en el mostrador

El calendario de las carreras de perros es, en México, un calendario discreto. No compite con la Liga MX ni con la NFL, y en las casas que operan aquí aparece como un apartado secundario. Eso no lo vuelve irrelevante: lo vuelve un mercado de nicho, donde el momio se mueve menos y donde la información escasea. Quien apuesta carreras de perros casi siempre lo hace por gusto, no por cálculo.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

La mecánica de una carrera de galgos es sencilla de describir aunque difícil de leer en marcha. Un señuelo artificial accionado mecánicamente corre por un riel delante de los perros, y las carreras suelen resolverse con apuestas parimutuel o con casa de apuestas. En la versión parimutuel no hay momio fijo contra la casa: el pozo se reparte entre los boletos ganadores. En la versión de casa, el momio se fija antes y el operador carga su margen, del que hablamos más adelante. La misma carrera puede ofrecerse de las dos formas según dónde se juegue, y el apostador que no distingue una de otra está comparando peras con manzanas.

El precio de salida es una pieza que conviene entender antes de tocar un boleto. Se aplica a carreras de caballos y de galgos y es el momio de un participante en el mercado de momio fijo en pista cuando arranca la carrera. Es el número que queda congelado en el momento de la salida, y por eso importa: quien apuesta en vivo sobre una carrera ve el momio moverse, quien apuesta al precio de salida acepta el que quede al final. Son dos apuestas distintas aunque lleven el mismo nombre en el papel.

El deporte rey del volumen sigue siendo el futbol. La app de Codere México cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La app de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la herramienta que llama Playboost para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Rushbet ofrece apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol, más casino y casino en vivo. En deportes, Campobet cubre futbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, transmisión de partidos y ajuste de apuestas en juego, y su ficha promete retiros rápidos y atención las 24 horas. La app Caliente Deportes trae transmisión en vivo, creador de apuestas en la forma que la casa rotula como “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales.

Dos campos aparecen una y otra vez en esas listas y merecen una advertencia. Los deportes virtuales son simulaciones, no competencias; el momio se genera en el software y la casa controla el producto entero. Los esports, en cambio, sí son competencia real, aunque su calendario se solape mal con el horario mexicano y obligue a apostar de madrugada. Ninguno de los dos tiene un artículo propio en el Reglamento que el apostador pueda leer para saber qué está permitido; lo que existe es el permiso del permisionario que cubre la operación.

La Copa del Mundo de 2026 se jugó entre junio y julio, y eso ya es pasado. Las casas que llegaron a ese verano con campañas de bienvenida las reciclaron después, y el apostador que se registró por una promoción de torneo se quedó con los requisitos de apuesta en la cuenta. Es el ciclo natural del calendario: el evento pasa, las condiciones quedan.

Sobre el terreno de los perros, la oferta concreta de cada casa —cuántos galgódromos extranjeros carga, si hay carreras nocturnas, si se puede apostar en vivo mientras corre el señuelo— es algo que el apostador debe revisar en el programa de apuestas de la propia plataforma antes de depositar. Los catálogos cambian sin aviso, y para este nicho cambian más rápido que para el futbol.

Nueve casas con permiso de la SEGOB puestas una al lado de otra

Comparar casas que operan bajo un permiso mexicano exige fijar antes qué se está comparando. Lo que sigue se apoya en lo que cada marca declara sobre sí misma, en los pies de página de sus sitios y en las fichas de sus aplicaciones en la tienda mexicana, y en las compilaciones que publican números de permiso. Lo segundo importa: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, de manera que ningún número se presenta aquí como confirmado oficialmente, sino como lo que la fuente indica. Los números no coinciden entre compilaciones en todos los casos, y donde no coinciden no se imprime ninguno.

Marca Permiso de la SEGOB según la fuente que lo publica Lo que la propia marca declara sobre su oferta
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Su ficha no detalla el catálogo deportivo; el permiso aparece en la compilación citada
1xBet DGJS/0002/2020, según una compilación de casas de apuestas; titular Entretenimientos Naturales; tampoco se pudo confirmar el dominio; no confirmado oficialmente Apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports; bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de casas de apuestas; titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; permiso SEGOB, 18+ y avisos de juego responsable en la ficha de la app
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones difieren sobre el titular; no confirmado oficialmente La ficha de su aplicación no describe el catálogo deportivo más allá de la operación general
Pickwin Número no impreso: las fuentes se contradicen (el que da una compilación es el que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles); titular según las fuentes, Producciones Móviles S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente La ficha de su aplicación no detalla deportes ni mercados concretos
Betcris Número no impreso: el del pie del propio sitio y el de la tabla del propietario difieren; titular según las fuentes, Producciones Móviles; licencia de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026; no confirmado oficialmente en México Pie del sitio con el número del permisionario y la licencia maltesa de la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd.
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente La ficha de su aplicación no describe el catálogo deportivo
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión; casino en vivo, Playboost, retiro anticipado y atención 24 horas
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie del propio sitio caliente.mx; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años

La primera columna se lee en diagonal, no en columna. Hay una sola casa que muestra su número en su propio pie de página y dos que operan bajo el permiso de un titular que aparece también en otra marca de la lista. Los demás números vienen de compilaciones que se contradicen entre sí, y esa contradicción no es un detalle contable: es la razón por la que un apostador que quiera verificar un permiso tiene que ir al pie del sitio de la casa y compararlo con lo que SEGOB publique cuando la lista esté abierta.

La segunda columna muestra un patrón incómodo para quien espera catálogos. Tres de las nueve no describen su oferta deportiva en la ficha de su aplicación, y eso deja al apostador sin nada que comparar salvo lo que encuentre dentro de la plataforma después de registrarse. La ficha de la aplicación no es publicidad de la casa: es la descripción que la casa entrega a la tienda, y una marca que no enumera deportes ahí suele ser una marca cuyo catálogo se descubre apostando.

Un dato fuera de la tabla, y a propósito sin nombre: los balances de una casa bloqueada quedan congelados hasta que un tribunal diga otra cosa. Es la clase de riesgo que ninguna columna captura y que conviene tener presente al elegir dónde dejar el dinero.

Novibet: el permiso de 2020 y la oferta que no se puede leer desde fuera

La marca aparece en la compilación con el número DGJS/DCRCA/1121/2020 y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Nada de eso está confirmado oficialmente, y el propio ejercicio de verificación es el hallazgo: cuando la lista pública no se puede abrir, la única fuente disponible es la que la marca coloca en su pie o la que recopila un tercero.

Sobre el catálogo deportivo, la ficha no ofrece el detalle que sí dan otras marcas de esta lista. El apostador que busque carreras de perros o un mercado de nicho en Novibet tiene que abrir el programa de apuestas y verlo por sí mismo antes de depositar. Eso no es un defecto de la casa; es un límite de lo que se puede saber sin entrar.

El permiso de 2020 sitúa a la marca dentro del perímetro mexicano, con las obligaciones que ese perímetro impone: identificación de usuarios, reporte de operaciones relevantes a la UIF y al SAT, y emisión del CFDI de retenciones cuando toca. Es la parte que no se ve en la pantalla y la que sí sobrevive a un cambio de proveedor.

Para quien compara, Novibet funciona como la opción sobria: un permiso relativamente reciente, una estructura de titularidad identificable y ninguna promesa de catálogo imposible de verificar. Quien necesite saber exactamente qué deportes y qué mercados hay antes de registrarse, esta no es la casa donde esa respuesta esté a la vista.

1xBet: el permiso, el titular y la empresa que publica la app

Aquí la comparación se pone interesante por una razón que no tiene que ver con momios. El permiso es DGJS/0002/2020, según la compilación que lo publica, con Entretenimientos Naturales como titular. La misma fuente no pudo confirmar el dominio ni abrir la lista oficial. Y la aplicación aparece en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada.

Que la empresa que publica la aplicación no sea la titular del permiso no es delito ni irregularidad probada, y conviene decirlo sin adornos. Es una estructura habitual: el permiso vive en un permisionario mexicano y la operación tecnológica en otra sociedad. Pero es exactamente el tipo de dato que un apostador debería mirar antes de reclamar un retiro, porque cuando algo sale mal en una estructura así, el reclamo tiene que dirigirse a alguien concreto.

El catálogo, en cambio, es el más explícito de la lista junto al de Codere y Playdoit: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, todo según la ficha de la aplicación. Es una oferta ancha, con un programa de lealtad que premia el volumen y no el acierto, y eso tiene consecuencias: quien persigue el nivel de lealtad apuesta más, no mejor.

La transmisión en vivo dentro de la misma app es lo que más cambia la experiencia en mercados de nicho. En una carrera de galgos, ver la salida en directo es la diferencia entre apostar con información y apostar con fe.

Codere: treinta deportes y un aviso de juego responsable

La marca mexicana es la que entrega el retrato más completo en la ficha de su aplicación: operar con permiso de la SEGOB, limitar el uso a mayores de 18 años, incluir avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Eso último no lo declara casi nadie en esta lista, y es más relevante de lo que parece: una política de cierre de cuenta es lo que permite a un apostador salirse del sistema sin dejar saldo atrapado.

El permiso, según la compilación que lo publica, es doble: DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular. Dos números con cuatro años de diferencia sugieren una operación que se amplió después de empezar. Ninguno de los dos está confirmado oficialmente.

En el catálogo, más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. El creador de apuestas es la herramienta que permite armar un mercado que no está en el mostrador, y para un nicho como el de los perros es la única vía razonable de construir algo a medida. Los momios mejorados son, casi siempre, un precio realzado en un puñado de eventos muy visibles y un precio normal en el resto; conviene mirar el resto.

Esa combinación —catálogo ancho, aviso de responsabilidad y política de cierre— coloca a Codere del lado de la casa que un apostador con dudas usaría primero. Y esa es su mayor debilidad como propuesta: si el jugador llega buscando la oferta más agresiva, aquí no la va a encontrar.

Strendus: tres números de permiso y un titular que no se decide

La marca llega con la documentación más abultada y la más confusa. El permiso aparece como DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según la compilación que los publica, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular según la misma fuente, que reconoce que las compilaciones difieren. Tres números en tres años no es un problema en sí; que ni la titularidad quede clara sí lo es para un apostador que quiera saber con quién contrata.

La ficha de su aplicación no describe el catálogo deportivo más allá de la operación general, de modo que el apostador vuelve a quedar delante del mismo muro: lo que se sabe es lo que la casa declara por escrito, y aquí lo declarado es escaso.

Lo que sí sobrevive al muro es el marco resumido veinte líneas más atrás: bajo un permiso mexicano, la casa identifica a sus usuarios y reporta las operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Eso ocurre con independencia de cuánto detalle publique la ficha en la tienda.

Para quien compara desde un escritorio y quiere papel antes que promesas, Strendus exige un paso extra: escribir a la casa o revisar su pie de página para fijar quién es el titular. Quien no dé ese paso se queda con tres números y ninguna certeza.

Pickwin: cuando dos fuentes dan dos números distintos

El caso de Pickwin es el más claro para entender por qué esta página no imprime números como oficiales. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019; otra da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER. Lo significativo es que el segundo número es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, S.A. de C.V., una empresa que además aparece ligada a Pickwin junto con Unocapali La Paz Operadora. Dos casas, un mismo número, dos titulares que se solapan: aquí no hay nada que imprimir como cierto.

Que una estructura de permisionario agrupe varias marcas no es irregularidad. Un permisionario puede operar más de una marca, y eso ocurre en todo el mercado. Lo que sí es un problema práctico es que el apostador que quiera verificar la situación de Pickwin no tenga una fuente que resuelva la contradicción.

La ficha de la aplicación no detalla deportes ni mercados concretos, así que tampoco por ahí se abre una vía. Queda el camino directo: el pie del sitio de la marca y, cuando la Dirección General de Juegos y Sorteos publique su listado de sitios autorizados, la comparación entre lo que la casa dice y lo que el registro diga.

Sobre esta marca, el consejo editorial es concreto: antes de depositar, guardar una captura del pie de página con el número de permiso. Sirve para reclamar y sirve para saber a quién reclamarle.

Betcris: el permiso mexicano y una licencia maltesa que vence pronto

La marca es la única de la lista que pone dos papeles distintos sobre la mesa. Por el lado mexicano, el permiso es el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018 —así lo muestra el pie del propio sitio—, aunque la compilación publica otro número, y por eso ninguno se imprime aquí como definitivo. Por el lado de la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd. mantiene una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Ese vencimiento importa más que el número. Una licencia que caduca a comienzos de noviembre obliga a la marca a un trámite de renovación antes de esa fecha, y a quien tenga saldo ahí le conviene saberlo. Es el tipo de dato que no aparece en ninguna campaña de bienvenida y que sí aparece en el pie de página.

El permiso mexicano es de 2005, el más antiguo de la lista si se toma el número del pie. Un permiso viejo sugiere una operación asentada; también sugiere una estructura que se ha ido acomodando por capas con el paso de los años.

Y una advertencia que vale para toda la lista: la existencia de una licencia extranjera no sustituye al permiso mexicano. Un sitio que alegue protección maltesa para operar en México no está ofreciendo protección mexicana.

Betway: el permiso 4184 y un catálogo que hay que ir a ver

El permiso es el 4184, según la compilación que lo publica, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, y no está confirmado oficialmente. El número corto, sin la estructura administrativa de otras marcas, es simplemente la forma en que esa compilación lo transcribe.

La ficha de la aplicación no describe el catálogo deportivo, así que el apostador vuelve a entrar a ciegas al programa de apuestas. Para un mercado de nicho como las carreras de perros, eso importa más que en futbol: lo que se busca no es un catálogo ancho, es saber si existe la carrera concreta que se quiere jugar.

El titular, en cambio, sí dice algo. Una empresa cuyo nombre remite a un frontón conecta la marca con el mundo de los espectáculos en vivo con apuestas parimutuo, el mismo universo del que salen los galgódromos. No es una garantía de que haya carreras de perros en el mostrador, y no se debe leer así.

Lo que queda es una marca con papeles claros y oferta opaca. Para el apostador que decide con el catálogo delante, esa combinación lo obliga a registrarse antes de saber si lo que busca está ahí.

Playdoit: Playboost, retiro anticipado y atención que no duerme

Playdoit declara una cobertura de futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la herramienta que rotula Playboost para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas, según la ficha de su aplicación. El permiso es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según la compilación que lo publica, con Eventos Festivos de México como titular, y no está confirmado oficialmente.

El retiro anticipado es la función que permite cerrar una apuesta antes de que termine el evento. Suena a libertad y suele ser un precio: la casa cobra ese cierre con un momio peor que el justo, y el apostador que lo usa mucho termina pagando por la comodidad. Es útil para proteger una posición grande y caro para corregir un impulso.

Playboost es el tipo de nombre que promete más de lo que puede cumplir. Una herramienta para aumentar ganancias solo puede hacerlo subiendo el momio en eventos seleccionados o habilitando combinaciones especiales; el margen de la casa no desaparece porque el botón esté en verde.

Un permiso con número de 2005 coloca a la marca en el grupo de las veteranas. Para quien apuesta de madrugada a ligas asiáticas o a esports, la atención 24 horas no es un adorno.

Caliente: el permiso en el propio pie y la app de Caliplay

Caliente es la única marca de esta lista cuyo permiso aparece en su propio sitio: DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de caliente.mx, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular. Sigue siendo lo que la casa declara, no un número confirmado por la autoridad, pero la fuente es la propia marca y no un tercero que recopila. Para un apostador que solo quiere un dato verificable sin salir del sitio, esa diferencia es real.

En su ficha, la app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y limita el uso a mayores de 18 años. La aplicación la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y el pie de la página principal añade que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable.

Ese conjunto —permit en el pie, titular identificable, aviso de edad y sección de juego responsable— es el estándar más completo de la lista en cuanto a documentación visible. El número de 1997 lo vuelve también el permiso más antiguo que se puede leer en una fuente propia.

El mecanismo: qué es una apuesta de perros y cómo se paga

Una apuesta de perros es, en el papel, igual que cualquier otra: se elige un participante, se acepta un momio y se entrega el boleto. Lo que cambia está en la carrera que hay detrás. En un galgódromo el resultado se decide en unos veinte segundos, sin tiempo para corregir, y el mercado no se parece al de un partido de futbol donde el precio respira durante noventa minutos.

La palabra importa. En México se dice momio, no cuota, y un apostador que pida “cuota” en una casa mexicana se delata como recién llegado. El boleto es el cupón o ticket, la combinada es el parlay, la apuesta sencilla es la de un solo evento y la apuesta en vivo es la que se hace con la competencia en marcha. El hándicap y el más/menos son los mercados de ventaja y de totales que aparecen en todos los deportes. El retiro anticipado es el cash out. El bono de bienvenida, la apuesta gratis y los requisitos de apuesta son las piezas de la promoción, y el rollover es el nombre con el que se conoce esa obligación de apostar.

Cuando el apostador acepta un momio y gana, el retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio. Con 500 pesos a momio 2.50, vuelven 1,250 pesos, de los cuales 750 son ganancia y 500 son el dinero propio que regresa. La cuenta es trivial y aun así es donde más se equivoca la gente: muchos leen el momio como si fuera la ganancia y no el multiplicador del retorno. Un momio de 1.20 sobre 1,000 pesos devuelve 1,200; la ganancia es de 200 pesos, no de 1,200.

En una combinada los momios de las selecciones se multiplican en un solo precio. Tres selecciones a 1.80, 2.00 y 1.90 dan un momio combinado de 6.84, y con 100 pesos el retorno es de 684 pesos. La tentación de la combinada está en ese número grande. El costo está en que cada pierna añade un margen que ya venía cargado en su propio momio, y el margen se acumula en lugar de diluirse: la casa cobra en cada tramo del camino.

El parimutuel funciona al revés y conviene entenderlo antes de apostar en un galgódromo. No hay momio fijo contra la casa; todos los boletos de una carrera forman un pozo, y al ganador le toca el pozo repartido entre los boletos ganadores, una vez descontada la comisión del operador. Por eso el momio no se conoce hasta después de la carrera. Quien apuesta parimutuel no negocia un precio: entra a un fondo común y confía en que la comisión que le cobren sea la que estaba publicada.

El precio de salida merece un párrafo aparte porque es la fuente de más confusión en carreras. Es el momio de un participante en el mercado de momio fijo en pista cuando arranca la carrera, y se aplica a caballos y a galgos. Un apostador puede ver un momio de 4.00 media hora antes y encontrarse con 2.80 al momento de la salida. La apuesta se paga, entonces, al precio que quedó, no al que se vio. Quien apuesta al precio de salida está aceptando el azar del cierre.

Hay una frontera que el marco mexicano deja abierta y que conviene nombrar: ni las apuestas en vivo, ni los deportes virtuales, ni los esports, ni las formas de apuesta tienen un artículo propio en el Reglamento que un apostador pueda leer. Lo que ampara esas modalidades es el permiso del permisionario que opera el sitio. Es una diferencia grande respecto de un mercado con reglamento específico por producto, y significa que la protección del jugador depende de la conducción de la casa más que de un texto.

Lo que la casa se queda de cada peso: el margen en un mercado de dos resultados

El momio nunca es el precio justo. La forma más limpia de verlo es un mercado de dos resultados, del tipo que aparece en un partido sin empate posible o en una carrera con dos competidores dominantes. Tomemos un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado: dos momios de 1.90 y 1.90.

La porción de todas las posturas que ese mercado devuelve se calcula como uno dividido entre la suma de los inversos de los momios: 1 ÷ (1/1.90 + 1/1.90). Con los dos momios en 1.90, la suma de inversos es 1.0526 aproximadamente, y la porción que vuelve a los apostadores queda en torno al 95 por ciento. El margen de la casa es el complemento, es decir, alrededor del 5 por ciento de cada unidad apostada en ese mercado.

Ese 5 por ciento es la banda baja, y la condición importa tanto como la cifra. En un mercado de dos resultados muy competido entre casas grandes, el margen suele moverse en la franja del 4 al 6 por ciento. En un mercado más difícil de cubrir —una carrera de perros con ocho participantes y poca liquidez— el margen puede subir a los dos dígitos bajos. La comparación correcta no es entre casas sino entre mercados: el mismo operador que ofrece un margen estrecho en el partido del domingo lo ensancha en el apartado que nadie mira.

Todo eso con una salvedad que el apostador debe tener presente. Las casas que publican aquí, según lo que declaran sobre sí mismas, ofrecen momios mejorados y apuestas gratis, y esos precios realzados se compensan con márgenes más anchos en el resto del programa. Una casa no regala dinero en un mercado sin recuperarlo en otro; esa es la aritmética básica del negocio, y es también la razón por la que las carreras de perros, con menos ojos encima, suelen ser donde el precio se estira.

En el parimutuel el mecanismo es distinto y el resultado parecido. La comisión del operador se descuenta del pozo antes de repartirlo, de modo que todos los apostadores la pagan juntos en proporción a lo que pusieron, y no en la forma de un momio peor en un solo boleto. El efecto sobre el bolsillo es el mismo: una fracción de lo apostado no vuelve nunca.

Dos consecuencias prácticas salen de aquí. La primera: comparar momios en un solo mercado no dice nada sobre el resto del catálogo; hay que comparar el mismo mercado en dos casas para que el ejercicio signifique algo. La segunda: en mercados de nicho conviene contar los participantes antes de mirar el precio, porque con muchos competidores y pozo delgado el margen se come buena parte de la ventaja que el apostador creyó encontrar.

El retiro anticipado se lleva su propio recorte. Cuando se cierra una apuesta a mitad de camino, la casa compra ese boleto con un momio peor que el que tendría si la posición se dejara correr hasta el final. Es un servicio y se paga como tal. Quien lo use para administrar riesgo grande hará bien; quien lo use para corregir un mal impulso a mitad del partido habrá pagado dos veces su propia impaciencia.

El margen también explica por qué la búsqueda del “mejor momio” del día rinde menos de lo que parece. Un apostador que persigue una décima de momio entre casas y apuesta una vez a la semana está moviendo menos dinero que el que deja de hacer combinadas largas. La aritmética favorece al apostador que reduce el número de apuestas caras, no al que gana una décima en el partido de la noche.

Qué protege un permiso de la SEGOB y qué no protege

La palabra es permiso, no licencia. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y esa temporalidad es la clave de todo el sistema: nada de esto se concede de forma perpetua. Los permisos, además, no son transferibles. Una casa no puede vender su permiso a otra; lo que cambia de manos es la sociedad, no el papel.

El marco arranca en la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y permite únicamente los que estén expresamente autorizados. La Secretaría de Gobernación otorga los permisos e inspecciona, cierra los locales no autorizados, y ningún establecimiento puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo, con la cooperación de estados y municipios. El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, es todavía más explícito en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. La autoridad es la Secretaría de Gobernación y la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos.

Ese artículo 2 explica por qué el mercado mexicano se ve como se ve. No hay una lista de cosas permitidas; hay una prohibición general y un catálogo de excepciones. Todo lo que un apostador hace en una plataforma mexicana se apoya en la excepción, y las excepciones se nombran una por una.

Los tipos de permiso que tocan este terreno son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. La pieza que importa para este tema está en otra parte: los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener un permiso complementario de apuestas remotas. Es decir, la vía legal para que un galgódromo mexicano lleve sus carreras al entorno digital existe y tiene artículo propio. Los permisionarios de apuestas remotas, además, deben entregar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza.

Las categorías de permisos que existen y los que efectivamente se han otorgado no son la misma lista, y esa diferencia rige todo lo que sigue. Hay dos modalidades generales para apuestas remotas y sorteos, y el conjunto es más corto que el mercado que un lector ve en su teléfono.

Esto conecta con la ausencia que recorre toda la página: no hay licencia de apuestas en línea como figura propia. No existe un permiso digital independiente. Los sitios operan enganchados al permiso de un titular con local físico, y muchas marcas extranjeras lo hacen a través de un permisionario local. Un mismo permisionario puede operar varias marcas. Eso no describe una irregularidad; describe el diseño del sistema.

El régimen no distingue el canal: la legalidad, contada con su fecha

Vale la pena decirlo sin rodeos, porque es la conclusión que sostiene todo lo anterior: el régimen mexicano no reconoce una categoría separada para el juego en línea. No hay un artículo que diga “apuestas por internet” y fije sus condiciones. La regulación alcanza la conducta de apostar sin importar el canal, y el permiso se otorga a un titular con local físico que después opera a distancia. Un apostador que busca la frase “casino online legal en México” en un texto legal no la va a encontrar, y eso no significa que la actividad esté prohibida: significa que se regula por la vía del permiso del permisionario.

La consecuencia práctica de esa arquitectura es incómoda. La protección del jugador depende de la conducción de la casa que tiene el permiso, porque no hay un reglamento específico para el producto digital que sirva de referencia independiente. En un mercado donde cada apuesta en vivo, cada deporte virtual y cada forma de combinada se amparan en el permiso general, el apostador no tiene un texto al que apuntar cuando algo sale mal. Tiene una casa y una autoridad que supervisa a esa casa.

Sobre la verificación de permisos, el estado es el que ya quedó descrito en la comparación: la Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes. Por eso, al revisar las cifras de este texto, el apostador debe entender que nada aquí es una confirmación oficial; para verificar, conviene siempre contrastar con dos fuentes: el pie del sitio de la casa y el listado oficial.

La reforma es una propuesta, y por eso no cambia nada hoy. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según lo reportado el 13 de octubre de 2026; no ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y un esquema de autoexclusión. Es una propuesta, no una norma, y así debe leerse cada vez que aparezca en una noticia.

En cuanto a las condiciones de edad, identidad y protección, cada afirmación tiene su alcance. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad en las áreas de apuestas de los establecimientos y en el cruce de apuestas, sin fijar un número de años; las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y una cifra legal de edad para el juego no está establecida. Las casas verifican a sus usuarios mediante procedimientos de identificación y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, por ser el juego una actividad vulnerable conforme a la ley antilavado; los documentos exigidos no están establecidos en un texto legal. No hay registro nacional de autoexclusión, y las herramientas de pausa, límite de depósito y autoexclusión son las que cada marca lista por su cuenta. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida ni una figura de cuenta temporal. La publicidad muestra la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable, según un reporte secundario.

En pagos, ningún texto legal cubre las operaciones de apuestas. Los métodos que las casas nombran —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma; los retiros se hacen a una cuenta a nombre del apostador y la casa emite el CFDI de retenciones por los premios gravados. El uso de criptomonedas en marcas con permiso no está establecido. Sobre publicidad y bonos, no se encontró un artículo federal de publicidad en los textos revisados, y los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y eliminar los bonos de bienvenida no son ley. No hay norma legal sobre bonos, y tras el aumento del IEPS las casas rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

El capítulo fiscal tiene tres capas y conviene separarlas. La primera es el impuesto a la operación: la Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B, grava con 50 por ciento los juegos con apuestas y sorteos que requieran permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era de 30 por ciento. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital para los incumplimientos graves conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base del impuesto no está establecida: el texto revisado dice solamente “valor de la actividad”, la prensa habla del monto total apostado, y por eso esta página no afirma que sea el 50 por ciento de lo apostado ni de los ingresos brutos. Los impuestos estatales varían, con la Ciudad de México gravando las apuestas y Nuevo León gravando los montos apostados.

La segunda capa es el premio del apostador. Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 por ciento cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no excede el 6 por ciento, y 21 por ciento cuando un impuesto estatal supera ese 6 por ciento. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica 6 por ciento estatal sobre los premios, alrededor de 7 por ciento en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

La tercera capa es la que nadie quiere escuchar. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”; el tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido. La posición de esta página es la única posible: consulta a un contador o asesor fiscal. No hay una respuesta que se pueda escribir aquí sin inventarla.

La supervisión y el estatus de los sitios deslocalizados completan el cuadro, y aquí la fecha es parte del dato. El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente permitido y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos faculta a la Secretaría para cerrar locales no autorizados. La Secretaría ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base legal para el bloqueo de sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.

Lo que ocurrió en los últimos meses se cuenta siempre con su fecha. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca, fueron inhabilitados. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado permitió a esas aplicaciones publicar únicamente contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Ninguna de esas situaciones se describe aquí como abierta ni como cerrada hoy, porque ninguna lo está de manera estable.

Un dato de volumen que sirve de contraste: alrededor de 20 casinos físicos fueron cerrados en 2026. La presión sobre el sector no distingue entre el local de la esquina y el sitio web.

La comparación honesta entre zonas del mercado se puede hacer sin nombrar a nadie y sin entrar en el detalle de depósitos o bonos. Una marca con permiso mexicano trae un local legal en el país, un permiso de la Secretaría, controles de identificación y de lavado de dinero, y un CFDI de retenciones. Una marca deslocalizada no trae nada de eso, y su saldo puede quedar congelado si el operador es bloqueado. En ninguno de los dos casos hay un registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y eso es todo lo que hace falta saber sobre la protección que ofrecen. La zona deslocalizada se describe como un espacio sin protección y sin nombre de marca, sin detalle de métodos de depósito ni de bonos.

Sobre las consecuencias de apostar en un sitio que opera sin permiso, la posición es la misma que en el capítulo fiscal: no hay una multa o un delito establecido para el apostador, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención.

Preguntas frecuentes sobre apuestas de perros

¿Qué deportes y eventos puedo encontrar en una casa con permiso en México?

El futbol manda, y detrás vienen basquetbol, tenis, esports, futbol americano y artes marciales mixtas: eso es lo que declaran las fichas revisadas. Las carreras de perros y de caballos aparecen como apartado secundario, y cada casa decide si las carga. Antes de depositar, conviene abrir el programa de apuestas y contar los mercados que uno quiere jugar de verdad.

¿Cómo compruebo que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

El listado oficial de sitios autorizados no se pudo consultar, así que la vía práctica es doble: mirar el pie de página del sitio de la casa, donde algunas marcas publican su número de permiso y el nombre del titular, y compararlo con lo que la autoridad publique. Si las dos fuentes no coinciden, no deposites hasta que coincidan. El número solo no basta: pide el titular.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio. Si apuestas 500 pesos a momio 2.50, vuelven 1,250 pesos: 750 pesos de ganancia y 500 que eran tuyos. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican en un solo precio. Leer el momio como si fuera la ganancia es el error de cuentas más común.

¿Cómo se nota el margen que cobra la casa en los momios?

Se nota sumando los inversos de los momios de todos los resultados de un mismo mercado y mirando cuánto falta para llegar a uno. Con dos resultados a 1.90 y 1.90, la porción que vuelve a los apostadores ronda el 95 por ciento y el margen de la casa ronda el 5 por ciento. Es ilustrativo, no un precio cotizado. Donde no hay empate posible el cálculo es más fácil de ver.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién hace la retención?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme al artículo 137 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 por ciento si la entidad no grava el premio o su impuesto no supera el 6 por ciento, y 21 por ciento si lo supera. En la Ciudad de México el gravamen estatal es de 6 por ciento, alrededor de 7 por ciento en total. Esto no es asesoría fiscal.

¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Solo con las herramientas de la propia casa: pausas, límites y autoexclusión que cada plataforma ofrece dentro de la cuenta. No existe un límite legal de depósito o de pérdida en México, ni un registro nacional de autoexclusión. El límite que fijes en una casa no se traslada a otra, y por eso conviene fijarlo en todas las que uses a la vez.

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