Plataformas de apuestas deportivas en México: qué cambia entre una con permiso de la SEGOB y una sin él

Updated noviembre 2026
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Tres balones de deportes distintos alineados uno junto a otro sobre una banca de madera

En México no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso, y casi todo lo que un apostador cree saber sobre “casas reguladas” se cae cuando se lee la palabra correcta.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

En la caja de una casa de apuestas conviven dos mundos: marcas que operan amarradas al permiso de un permisionario con locales físicos y sitios que no responden a nadie en el país. Los dos aceptan tu depósito. Solo uno deja rastro ante la Secretaría de Gobernación, y ninguno de los dos te devuelve el dinero si la otra parte decide no pagarlo. Esa asimetría decide la elección antes que cualquier bono.

Datos actualizados al noviembre 5, 2026, con los permisos y las condiciones revisados contra las fichas de tienda, los pies de página y los términos que publican las propias plataformas, además de los reportes de prensa sobre bloqueos y tribunales.

La selección que sigue no es un ranking de mercado ni una lista completa: hay más marcas con permiso de las que caben aquí, y una ausencia no significa que a alguien le falte el papel.

Antes de comparar: lo que protege a un apostador mexicano

Este es el bloque que suele aparecer al final de otras guías, cuando ya se gastó el espacio en precios. Aquí va primero, porque el resto de la comparación no se entiende sin él.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Qué existe de verdad para quien quiere jugar con límites

Ninguna autoridad mexicana lleva un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista en la que un apostador se inscriba para que todas las casas le cierren la puerta al mismo tiempo. Lo único que existe es la herramienta interna de cada operador: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión voluntaria, listados en la ficha de cada app y aplicables solo dentro de esa marca. Si mañana esa marca cierra, tus límites se van con ella.

La diferencia entre “no tengo registro” y “nadie me protege” es grande. Un apostador que quiere controlarse puede hacerlo, pero le toca a él repetir la gestión en cada cuenta nueva que abra.

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe, en su artículo 5, la entrada de menores a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, sin fijar una edad concreta. Las plataformas sí escriben un número: mayores de 18 años, tal como lo dicen en sus propias fichas y pies de página. En México no hay una edad legal de apuestas en línea establecida en estatuto; hay una regla de casa repetida en nueve sitios.

Sobre identidad, los operadores piden documentación y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT: el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente a la ley antilavado. Qué documentos exactamente, no lo fija un artículo que se pueda citar; lo fija el manual de cada casa al momento del registro.

El costo de una restricción que no aparece en el anuncio

Una plataforma con permiso mexicano entrega comprobante de retenciones cuando el premio causa impuesto, y ese comprobante es papeleo que el apostador no tiene que pelear. Un sitio sin permiso no emite nada de eso, y el problema se descubre en abril, con la declaración anual abierta y sin papel que mostrar.

Los bloqueos son la otra cara. Betano quedó bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas y el servicio se desactivó; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el 24 de marzo de 2026 el sitio seguía inactivo. En octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según un solo reporte. La cifra que importa para el lector no es el fallo: es el saldo. Un saldo en una cuenta bloqueada se congela junto con la cuenta, y no hay fondo de garantía que lo rescate.

Fijar un tope antes de abrir, no después de perder

El orden práctico que recomiendo tiene tres escalones y no cuesta nada. Primero se elige la marca, con el criterio de permiso y de protección. Después se fijan, dentro de esa cuenta, el límite de depósito y el de pérdida antes del primer boleto. Al final se define el monto por boleto, que es la variable que más rápido se escapa.

Si la marca permite autoexcluirse y el apostador siente que necesita esa herramienta, dice mucho del producto y del jugador. La autoexclusión no tiene registro que la haga cumplir fuera de la casa; sirve, y sirve solo ahí.

Un consejo de sentido común: si al abrir una cuenta la plataforma no ofrece ninguna de estas herramientas, esa ausencia es información sobre la casa, no sobre ti.

Qué se puede apostar y qué torneos ordenan el año

Elegir plataforma por catálogo es elegir por la vitrina. La vitrina importa menos de lo que promete, y estos son los motivos.

Deportes, mercados y la letra que no se lee

No hay artículo en el Reglamento leído que regule aparte las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports o los tipos de apuesta. Nadie aprobó un catálogo de mercados; cada casa arma el suyo y lo cambia cuando le conviene. Eso significa que un mercado que hoy existe puede no existir la semana del torneo grande, y que las reglas de un mismo mercado pueden diferir de una plataforma a otra sin que ninguna esté incumpliendo nada.

Las apuestas de carreras y el cruce de apuestas sí están regulados en hipódromos, galgódromos y frontones, siempre con la condición de que los menores nunca participen. Fuera de ese circuito, el único marco es el permiso del permisionario.

Un producto de intercambio de apuestas no tiene disposición que lo prevea, y con el artículo 2 del Reglamento en la mano, lo no previsto está prohibido. Si una página te ofrece “exchange mexicano”, la pregunta correcta es con qué permiso.

El calendario que decide las cuotas del año

La Copa del Mundo de 2026 ya se jugó, en junio y julio de 2026, en México entre los anfitriones. Quien busque hoy “apuestas mundial” está mirando un torneo pasado, y las plataformas lo saben: los mercados que dejó ese torneo o ya no existen o sobreviven recortados. Lo que queda es el ciclo doméstico, donde la Liga MX manda el volumen, y la temporada europea de ligas y copas.

Ese ciclo explica por qué el fútbol domina el catálogo. También explica otra cosa: en las semanas sin partido grande, las casas compiten con promociones en lugar de con momios, y ahí es donde aparecen los “mejorados” que valen menos de lo que suenan.

Cuánto deporte cubre cada marca

Las cifras que las plataformas publican sobre sí mismas son el único material disponible, y no están confirmadas por nadie más. Codere declara más de 30 deportes en su ficha, con estadísticas en vivo y creador de apuestas. Playdoit lista futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo y “Playboost” para aumentar ganancias. Betcris destaca el parlay del mismo juego, las apuestas a jugadores y el retiro anticipado. Caliente suma eventos virtuales a la transmisión y al creador de apuestas.

Ese recorte de catálogo se parece bastante al de cualquier casa seria de la región. La diferencia real no está en la lista de deportes sino en el momio que ofrecen dentro del deporte que el lector conoce, y eso se comprueba a mano, en tres o cuatro partidos.

El panorama: nueve plataformas que operan con permiso de la SEGOB

Con el marco claro, la comparación se vuelve concreta. Estas nueve marcas operan en el país bajo el permiso de un permisionario y publican sus propios términos; la tabla reúne lo que cada una declara.

Plataforma Permiso SEGOB declarado (según la fuente citada, no confirmado oficialmente) Lo que declara su propia ficha sobre el deporte y el juego
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos (según Apuestas Legales) más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Betcris número no impreso: el pie de página y la tabla del titular difieren, titular Producciones Móviles parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores y métodos de pago locales
1xBet DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales (según Apuestas Legales) la app aparece en la tienda a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta del titular citado
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera (según casasdeapuestaslegales.mx) métodos de pago y deportes en su oferta publicada
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 (según casasdeapuestaslegales.mx) deportes y apuestas en vivo en su catálogo publicado
Pickwin número no impreso: las compilaciones se contradicen entre sí mercados deportivos y promociones en su oferta publicada
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular y eventos virtuales
Betway 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México (según casasdeapuestaslegales.mx) mercados deportivos publicados
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México (según casasdeapuestaslegales.mx) futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión

La columna del permiso no es un certificado. Cada número proviene de una fuente que lo publica —el pie de página de la propia marca o una compilación de casas— y ninguna pudo contrastarse contra la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que no pudo abrirse. Donde las fuentes se contradicen, el número no se imprime: es más honesto un hueco que una cifra que dos tablas discuten.

El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto de permisos. Los conteos del mercado también se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso aquí no hay una cifra del tamaño del mercado: no hay dos fuentes que coincidan, y elegir la más grande para el titular sería inventar.

Cómo leer la tabla sin creerle a nadie de más

El permiso acredita una relación legal en México, no una garantía de pago. Una marca con permiso puede tener términos de retiro incómodos, y una marca sin permiso puede pagar rápido durante años. Lo que cambia es a quién le reclamas.

Las condiciones que de verdad separan a estas nueve no están en la columna del permiso. Están en el monto mínimo de retiro, en el plazo prometido, en si el bono se paga como saldo en efectivo o como apuesta gratis, y en si existe una segunda vuelta de identificación antes del primer retiro. Cuatro datos, todos verificables dentro de la cuenta antes de depositar en serio.

Los fundamentos: cómo funciona un momio y qué se queda la casa

Aquí está el corazón del dinero, y es la parte que casi ninguna guía explica sin adornos.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Margen, pago y el impuesto que no se oye

Un momio decimal de 1,90 sobre un mercado de dos resultados parece decir “casi el doble”. La aritmética dice otra cosa. Con 1,90 y 1,90 el pago conjunto que devuelve ese mercado se calcula como 1 dividido entre la suma de 1/1,90 más 1/1,90, y eso da aproximadamente 0,95, es decir un 95 % de lo apostado. El margen de la casa es el resto: entre el 5 % y el 5,3 % según cómo se redondee, y en el uso común se habla de un 5 %.

Ese rango es una banda estimada, no un precio cotizado. Corresponde a un ejemplo ilustrativo de dos resultados a 1,90 cada uno, y sirve para ver el mecanismo: de cada peso repartido en ese mercado, alrededor de cinco centavos no vuelven nunca al conjunto de los apostadores.

Dos condiciones antes de generalizar. Los momios de 1,90 son un caso, no un estándar, y hay mercados con margen más bajo y otros donde el margen se dispara sin que el apostador lo note. Y el margen real de un partido concreto se ve solo con los tres o dos momios de ese partido. La cuenta que vale es la del mercado que vas a jugar.

Ahí está el punto: el bono de bienvenida que se anuncia en la portada se juega dentro de un mercado que ya cobra ese 5 % de cada apuesta, ya sea el mismo margen del mercado o el que impone cada competición.

Ese porcentaje viaja dentro del precio y no aparece en ningún recibo. La casa lo cobre quien gane.

Qué paga un boleto ganador, con número puesto

Con el mismo momio de 1,90 y una apuesta de 1,000 pesos, el retorno de un boleto ganador es la apuesta multiplicada por el momio: 1,900 pesos, de los cuales 900 son ganancia neta. Si en lugar de una sola selección el lector arma un parlay con dos momios de 1,90, los momios se multiplican y el precio conjunto queda en 3,61, de modo que 1,000 pesos devuelven 3,610 pesos.

La ganancia no crece gratis con la segunda selección: crece porque fallar tiene menos caminos de escape. A mayor número de patas, más pequeña la probabilidad de acertarlas todas, y ninguna casa ajusta el pago para compensar el riesgo extra del jugador. Entender esto separa a quien juega del que paga por jugar.

La retención que sí viene después del pago

Cuando el premio causa impuesto, el operador emite un CFDI de retenciones y aplica la retención correspondiente. Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos, y el pagador retiene 1 % si la entidad no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % si el impuesto estatal supera ese 6 %. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, y el reporte secundario lo lleva a cerca de un 7 % en total.

La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios anuales por encima de 600,000 pesos mexicanos se reportan en la declaración anual, según el mismo reporte.

Y aquí hay una zona gris que no voy a disimular: el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ante esa duda, la única respuesta responsable es consultar a un contador o asesor fiscal antes de gastar el premio.

Por qué un bono no es dinero

Los bonos aparecen como un número grande en la portada y como una lista de requisitos en la letra chica. Ahí es donde se decide si valen algo.

Caliente anuncia en su encabezado 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, sin aclarar si ambos valen solo para apuestas deportivas. Ese segundo monto es una promesa; el bono sin depósito de 1,000 pesos, según reseñas de casas de apuestas, exige un rollover de 10 veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Cuando una condición cambia según quién la cuenta, la condición que vale es la que está en los términos de la propia casa, no la de la reseña.

Del otro lado, la ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. La ficha de Playdoit anuncia 1,000 pesos de bono de bienvenida y se contradice a sí misma: en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Esa confusión en la vitrina no es un detalle menor. Si la comunicación oficial de la marca no distingue entre un bono con depósito y uno sin él, es razonable esperar que los requisitos tampoco estén redondeados.

Ninguno de estos montos es dinero. Son saldo condicionado, y en el caso de una apuesta gratis el monto apostado normalmente no vuelve con el premio. La única forma de saber si el regalo era un regalo es multiplicar el requisito de apuesta por el margen del mercado que se va a jugar.

Qué significa que una casa tenga permiso en México y qué no significa

Una casa sin permiso no es automáticamente una estafa, y una casa con permiso no es automáticamente tu aliada. Pero la diferencia práctica es enorme y conviene tenerla ordenada.

Permiso no es licencia: la palabra que cambia todo

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, y permite únicamente los que autoriza expresamente. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, va más lejos en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente queda prohibida. Es la regla que conviene tener a mano, porque significa que nada es legal por costumbre.

El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. No es una concesión a perpetuidad y no es una licencia. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31, y las modalidades relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, del artículo 28. Quien tenga permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas.

Los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza, conforme al artículo 29. Eso es lo que compra la palabra permiso: supervisión, obligaciones y un rastro.

Ninguna norma mexicana nombra las apuestas en línea. La práctica reportada es que los sitios no pueden tener un permiso digital propio y van amarrados al permiso de un titular físico; es habitual que una misma persona o empresa corra varias marcas. Por eso el lector ve nueve plataformas distintas y, detrás, unos pocos permisionarios.

El poder de la autoridad y la letra que le falta

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, vigila, expide, modifica y termina permisos y lleva los procesos de sanción. El artículo 7 de la ley faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 le permite clausurar establecimientos no autorizados; el artículo 9 prohíbe que un local de apuestas quede cerca de escuelas o centros de trabajo; el artículo 10 obliga a estados y municipios a cooperar.

La Secretaría reforzó su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y la base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. Anunciar un bloqueo es más fácil que fundamentarlo, y eso también corre a favor del apostador con paciencia.

Ese es el punto que casi nadie reporta: la autoridad puede cerrar un local sin permiso, y bloquear un dominio es un camino más torcido del que suena.

Amparos, congelamientos y por qué la fecha es el dato

El historial reciente conviene leerse con calendario en mano. Entre el 11 y el 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, quedaron desactivadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el 24 de marzo de 2026 el sitio seguía inactivo. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según un solo reporte.

Cuatro resoluciones en once meses, y no todas en la misma dirección. Por eso este texto no dice si esas marcas están abiertas o cerradas hoy: el estado cambia más rápido de lo que se lee, y una afirmación sin fecha envejece mal. Cerca de 20 casinos físicos también fueron clausurados en 2026.

En marzo de 2026, además, se conoció que la Secretaría terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad: no ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, no una norma.

Cómo comprobar el permiso con tus propios ojos

No hay una lista oficial de permisos que se pueda abrir hoy, así que la verificación es necesariamente manual y conviene hacerla en este orden. En el sitio de la marca, bajar hasta el pie de página y buscar la mención del permiso con su número y el nombre del titular. Ese pie es lo que la marca afirma de sí misma.

Después leer la ficha de la app en la tienda: muchas publican el titular y la versión vigente, y ahí se ve si la empresa que firma la app coincide con el titular del permiso.

Al final, contrastar el número con los términos y condiciones dentro de la cuenta, porque un pie de página se actualiza menos que un contrato.

La Secretaría de Gobernación no publica hoy una lista abierta que un particular pueda consultar sin trámite, y el Congreso pidió una entre mayo y julio de 2026. Cuando exista, ese será el documento que reemplace a todos los demás. Mientras tanto, el permiso se lee como lo que es: una declaración de la marca, con fuente, y no un certificado que alguien haya verificado por ti.

Las nueve plataformas, una por una

Las nueve operan con el permiso de un permisionario y publican sus propios términos. Lo que sigue es una lectura de cada una: qué la distingue y a quién le sirve de verdad.

Codere: la vitrina más ancha del grupo

Codere México aparece en la tienda de aplicaciones como una app de Codere Newco, publicada en enero de 2017 y con versión vigente del 20 de agosto de 2026. Su ficha declara más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Los depósitos se hacen con tarjeta, SPEI y OXXO, y el bono de bienvenida anunciado llega hasta 7,000 pesos.

Ese catálogo es, probablemente, el más ancho de las nueve. Más de 30 deportes suena a mucho hasta que uno intenta apostar a la segunda división de un deporte menor y encuentra dos mercados. La anchura del catálogo se mide por lo que hay dentro del deporte que uno sigue, no por el número de la ficha.

La app también declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese último punto es el que menos se lee y más importa: una plataforma que pone por escrito cómo se cierra una cuenta está diciendo algo sobre el camino de salida, no solo sobre el de entrada.

Para quien quiere un solo registro y moverse entre deportes sin abrir tres cuentas, esta es la opción que menos obliga a cambiar de casa. Para quien llega por un solo partido a la semana, tanto catálogo es ruido.

Betcris: la que menos te obliga a aprender su vocabulario

Betcris opera con el permiso de su permisionario, y su número no se imprime aquí porque el pie de página de la marca y la tabla del titular no coinciden: el pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles y la compilación muestra otro. Con dos tablas que se contradicen, un hueco es más útil que una cifra.

El vocabulario del producto sí está claro. La app destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Esa lista se lee como una lista de cosas que un apostador mexicano de futbol ya hace a mano: combinar un mismo partido, retirar antes de que se caiga el boleto, apostar a un jugador concreto.

La empresa detrás de la app, según la propia tienda, es TV Global Enterprises Ltd., con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Esa licencia europea no sustituye al permiso mexicano: son dos sombreros distintos, y conviene no confundirlos al momento de reclamar.

En la portada de Betcris México se ven los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos indicados. La app se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y opera en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. El pie de página advierte que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Esa pluralidad de métodos es su mayor ventaja práctica. Un apostador que cobra por transferencia o que carga saldo con efectivo en tienda encuentra aquí menos fricción que en cualquier otra de la lista.

1xBet: el permiso delgado y la caja negra

1xBet declara el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, y aquí conviene detenerse: según la fuente que lo publica, ni el dominio ni la lista oficial pudieron confirmarse, y la app aparece en la tienda a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular citada. Cuando el permiso dice un nombre y la tienda dice otro, el lector tiene tres nombres en juego: la marca, el permisionario y el desarrollador.

Ese desajuste no es un delito. Es una señal sobre cuánto trabajo de verificación te queda por hacer antes de poner dinero.

Su propuesta se dirige al apostador que ya conoce la marca de otros mercados y que busca volumen de mercados y momios competitivos. Para ese lector, la decisión no se toma en la portada sino en la cuenta: verificar que el retiro llegue a una cuenta a nombre propio, que el límite de retiro sea razonable y que el soporte conteste en español dentro de un plazo humano.

El movimiento prudente, aquí más que en ninguna otra de las nueve, es probar con un depósito pequeño y retirar antes de depositar en serio.

Novibet: discreta en la vitrina y clara en el papel

Novibet opera con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, según la compilación de casas de apuestas que lo publica. Es una de las marcas con menos ruido publicitario de la lista y con un titular bien identificado en la fuente.

Esa combinación —permiso con nombre claro y poca promoción de portada— suele indicar una casa que compite con producto y no con regalos. Su oferta de deportes y métodos de pago está publicada y es la base de la comparación.

Para el apostador que ya se cansó de los bonos con requisitos y quiere una cuenta para apostar y retirar sin ceremonia, esta es una de las dos o tres marcas que vale la pena tener abiertas. Para quien elige plataforma por el tamaño del bono de bienvenida, hay opciones más ruidosas.

Strendus: tres permisos y una duda sobre el titular

Strendus acumula tres números declarados: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según la compilación que los publica, y el titular que las fuentes nombran es Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, porque las compilaciones difieren entre sí. Tres permisos sobre una marca no son tres veces más seguridad; a veces son tres etapas distintas de una historia corporativa.

Un apostador que quiera entender de verdad a quién le está confiando su saldo tiene aquí más trabajo por delante: identificar al permisionario vigente y comprobar que el nombre del pie de página coincide con el de los términos dentro de la cuenta.

Su oferta cubre deportes y apuestas en vivo, que es la línea base del mercado mexicano. Para el lector que necesita apuestas en vivo durante el partido y no busca más, la cobertura alcanza. Para el que compara con lupa, la ambigüedad del titular es el primer punto a resolver.

Pickwin: la marca que nadie termina de documentar

Pickwin es el caso más incómodo de la lista. Las compilaciones se contradicen sobre su número de permiso —una le da DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra el número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles— y el titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles, junto con Unocapali La Paz Operadora. Dos marcas con el mismo número y titulares que se cruzan es exactamente el tipo de dato que un apostador no debe resolver a ciegas.

Lo que sí está publicado es su oferta de mercados deportivos y promociones. Ahí compite en la liga normal del mercado.

Mi recomendación es la de un editor y no la de un abogado: si el lector quiere usar Pickwin, que pregunte al soporte quién es el permisionario y que guarde la respuesta por escrito. La respuesta, o su ausencia, es más útil que cualquier comparación de bonos.

Caliente: la marca que ya estaba en la calle antes del internet

Caliente es la única de las nueve que muestra su permiso en el pie de página de su propio sitio: DGG/SP/404/97, con la operadora del sitio a nombre de Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Un permiso de 1997 no es una antigüedad cualquiera: es una marca que llevaba décadas en locales físicos antes de que existiera una app.

En el encabezado de su página principal anuncia 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese detalle es importante: un bono que puede gastarse en casino y en deportes se juzga con el margen del casino, que no es el del mercado de futbol.

La app “Caliente Deportes” la publica la misma operadora, versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. Los eventos virtuales son un producto de ritmo rápido: conviene tener claro cuánto de la sesión se juega ahí antes de abrirlos.

El bono sin depósito de 1,000 pesos exige, según reseñas de casas de apuestas, un rollover de 10 veces, y los plazos y los momios mínimos del bono de primer depósito varían según la reseña. Con la condición a la vista, 1,000 pesos de saldo se convierten en 10,000 pesos de apuesta obligatoria antes de poder retirar nada de esa parte.

Donde esta marca gana es en reconocimiento: es la casa que el apostador mexicano ya conoce por la calle. Donde pierde es en la claridad del bono, que llega por reseñas y no por su propio encabezado.

Betway: permiso corto y silencio largo

Betway declara el permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, según la compilación de casas de apuestas que lo publica. El número es corto y el titular tiene que ver con el frontón, un deporte que explica buena parte de la historia del juego autorizado en el país.

Su oferta de mercados deportivos está publicada, y la marca es conocida internacionalmente por el futbol. Ese reconocimiento es lo que la hace atractiva para un apostador que ya la vio en otras camisetas.

El silencio publicitario en México, en cambio, es notable: la marca comunica poco en sus propios canales locales, y esa sobriedad tiene un costo para el lector, que tiene menos información pública para comparar. Un apostador que llega por el nombre y no encuentra materiales locales termina decidiendo con la portada, que es la peor fuente disponible.

Para quien ya apostaba con la marca en otro país y quiere una cuenta local, la conversión es sencilla. Para quien la descubre aquí, la única verificación real pasa por la cuenta: probar un retiro pequeño antes de confiar en el saldo.

Playdoit: la ficha clara sobre lo que ofrece y confusa sobre el bono

Playdoit apareció en la tienda de aplicaciones en agosto de 2021, con la app publicada por Atracciones America, y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Su permiso declarado es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según la compilación que lo publica.

La ficha de producto es una de las más concretas del grupo: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. El retiro anticipado y la transmisión en vivo son las dos funciones que un apostador de futbol usa de verdad.

Los métodos de pago incluyen Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, y la marca promete retiros rápidos y pagos inmediatos; su ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años.

El bono de bienvenida anunciado es de 1,000 pesos, y aquí la propia ficha se contradice: en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Esa inconsistencia es más grave que el monto, porque indica que la marca no distingue entre dos productos que no se parecen en nada: una apuesta gratis no devuelve el monto apostado con el premio, y un saldo de depósito sí.

Para quien juega basquetbol o esports, la combinación de catálogo y transmisión en vivo es la más útil de la lista. Para quien llega por los 1,000 pesos del anuncio, la recomendación es preguntar por escrito cuál de los dos bonos aplica.

El cálculo que ordena cualquier comparación

Con el margen del mercado en la mano, se abre el juicio sobre casi cualquier oferta. Este cálculo ilustrativo usa un mercado de dos resultados a momio 1,90 y 1,90, un ejemplo y no un precio citado de ninguna plataforma.

La retención que la casa se queda en ese mercado se estima entre un 5 % y un 5,3 % de lo apostado, y en el uso común se habla de un 5 %: el pago conjunto de ese mercado es aproximadamente 95 centavos por cada peso repartido entre todos los apostadores. Supongamos ahora un bono con requisito de apuesta: apostar 10,000 pesos a ese margen cuesta, en promedio, entre 500 y 530 pesos en valor esperado perdido, con la condición de que todas esas apuestas se jueguen a momios alrededor de 1,90 en el mercado citado.

Esa es la única cifra de costo que un apostador necesita calcular antes de aceptar un bono. Es un promedio sobre muchas apuestas bajo esos supuestos, no el resultado de un boleto ni una promesa de lo que ocurrirá: un jugador puede cerrar el requisito con ganancia y otro puede terminarlo con pérdida, y el cálculo no predice cuál de los dos serás.

La cuenta también dice algo sobre el tamaño de la oferta. Un bono de 1,000 pesos sin requisito de apuesta vale cerca de 1,000 pesos de saldo; el mismo bono con un rollover de 10 veces obliga a mover 10,000 pesos en apuestas de valor, y el costo promedio de moverlos supera los 500 pesos. El regalo sigue en pie, con la mitad del valor consumida por el requisito.

Aplicado a dos marcas de la lista, el contraste se vuelve evidente. La ficha de Playdoit se contradice entre un bono con depósito y uno sin depósito: la diferencia entre ambos, medida en costo de requisito, es la diferencia entre una promoción modesta y una promoción que se paga sola. Un lector que no distingue las dos versiones no está comparando lo mismo.

Nada de esto convierte a un bono en un mal negocio. Convierte a un bono en un producto con precio. Quien lo calcula, compra. Quien no, se sorprende en el primer retiro.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca en el pie de página el número de permiso, el nombre del titular y la mención de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ese dato es lo que la marca declara de sí misma. La lista oficial de permisos no está disponible para consulta pública, así que el permiso se lee con fuente y no como certificado: contrástalo con el titular que aparece en los términos de la cuenta.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal. Mil pesos a 1,90 devuelven 1,900 pesos, de los que 900 son ganancia neta. En un parlay los momios de las selecciones se multiplican entre sí: dos momios de 1,90 dan un precio conjunto de 3,61 y mil pesos devuelven 3,610 pesos.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Se nota haciendo la cuenta del mercado completo. Con dos resultados a 1,90 y 1,90, la suma de 1 dividido entre 1,90 más 1 dividido entre 1,90 da aproximadamente 0,95: el mercado devuelve cerca del 95 % de lo apostado y la casa retiene entre un 5 % y un 5,3 %. Basta comparar los momios de un mismo partido en dos casas.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable: cada plataforma ofrece pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión voluntaria, y cada una los aplica solo dentro de su propia marca. En México no existe un registro nacional de autoexclusión, así que la gestión hay que repetirla en cada casa y conviene fijarla antes del primer depósito.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos, y el pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México aplica un 6 % estatal a los premios, cerca de un 7 % en total.

¿Qué riesgos tiene una casa de apuestas sin permiso en México?

No existe un fondo de garantía ni una lista oficial contra la que reclamar, y el tratamiento fiscal de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Además, un saldo en una plataforma bloqueada puede quedar congelado, como ocurrió con Betano desde noviembre de 2025. La Secretaría de Gobernación puede clausurar locales no autorizados y ha bloqueado dominios y aplicaciones.

Qué elegir según lo que cada uno busca

La decisión se ordena por lo que el lector valora, no por una tabla de puntos.

Para un apostador que quiere una sola cuenta y cambiar de deporte sin trámites, la vitrina más ancha de las nueve está en Codere, con más de 30 deportes declarados y depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Esa comodidad tiene un precio de mantenimiento: un catálogo enorme se abre con una sola verificación y luego obliga a revisar los mercados uno por uno.

Para el que cobra por transferencia o carga saldo con efectivo en tienda, Betcris ofrece la lista de métodos de pago más amplia publicada en la portada: Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI. Menos fricción para entrar y para sacar es, en la práctica, más dinero disponible.

Para quien usa mucho el retiro anticipado y sigue basquetbol o esports, Playdoit combina apuestas en vivo con transmisión y atención las 24 horas. La salvedad es su bono de bienvenida, que la propia ficha describe de dos formas distintas.

Para el apostador que ya desconfía de los bonos y quiere apostar y retirar sin ceremonia, Novibet y Strendus compiten con producto antes que con regalos, y ambas publican un titular identificable en la fuente que las lista.

Para quien llegó buscando el nombre que conoce de la calle, Caliente es la marca con permiso mostrado en su propio pie de página desde 1997, y también la que anuncia el bono más grande con la letra chica que menos se ve. El bono sin depósito de 1,000 pesos exige, según reseñas de casas de apuestas, un rollover de 10 veces.

Quedan tres que recomiendo mirar con más cuidado antes de depositar: 1xBet, porque el titular del permiso y el nombre en la tienda no coinciden; Pickwin, porque las compilaciones se contradicen sobre su número y su titular; y Betway, porque comunica poco en el mercado local y deja al lector con menos información para comparar. Ninguna de las tres está señalada como ilegal; las tres piden verificación adicional.

Y una última cosa, que vale más que cualquier bono. El depósito se puede recuperar; un hábito no. Fijar el límite de depósito y de pérdida antes del primer boleto cuesta cinco minutos y no cuesta dinero. Hacerlo después de la primera racha mala cuesta bastante más.

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