Las mejores apuestas deportivas en 2026: nueve casas con permiso de la SEGOB y el margen que nadie te enseña
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los avisos de permiso tomados del pie de página y de la ficha de tienda de cada casa y contrastados con los compiladores públicos de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
Hay una conversación que se repite en cada grupo de apostadores mexicanos y que siempre empieza en el mismo sitio equivocado. Alguien pregunta cuál es la mejor casa, alguien responde con un nombre que vio en un anuncio, y nadie pregunta lo único que ordena la lista de verdad: esa casa, ¿bajo qué permiso opera y qué pasa con mi dinero el día que el permiso se caiga?
En México eso no es una pregunta filosófica. En noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas y dos marcas grandes quedaron apagadas de un día para otro, y los tribunales han ido y venido desde entonces sin devolverles la normalidad. Con ese antecedente sobre la mesa, ordenar las casas de apuestas por lo bonito de su bono de bienvenida es como elegir hotel por el color de la recepción. La primera columna que importa es la del permiso, y la segunda es el precio que pagas por cada apuesta sin verlo nunca: el margen de la casa.
Eso es exactamente lo que separa esta comparación de un catálogo de promociones. El marco mexicano tiene una particularidad que conviene decir de entrada con todas sus letras: no existe una licencia de apuestas en línea. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el país los juegos con apuesta y los sorteos, y únicamente permite los que están expresamente autorizados. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, lo dice todavía más claro en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no esté prevista de manera expresa queda prohibida.
Traducido al español de todos los días: aquí no se licencia una web, se le da un permiso temporal a un permisionario —normalmente el dueño de un casino, un hipódromo o un frontón— y ese permisionario es quien sostiene la operación. La palabra correcta es permiso, no licencia, y esa diferencia tiene consecuencias prácticas que van desde el nombre que aparece en tu estado de cuenta hasta quién responde si algo sale mal.
Con eso claro, la pregunta útil deja de ser “cuál es la mejor” y pasa a ser otra: qué caminos existen para apostar desde México, qué le cuesta a un apostador cada uno de esos caminos, y cuál le conviene según el tipo de cuenta que lleva. Porque no hay un solo camino, hay tres, y se parecen muy poco entre sí.
El primero es una casa con permiso mexicano: tiene un domicilio legal en el país, controles de identidad, obligaciones de reporte ante la UIF y el SAT, y entrega un CFDI de retenciones cuando un premio está gravado. El segundo es una marca extranjera que se anuncia en español y acepta pesos sin tener permiso aquí; el depósito entra en tres segundos y la protección local, en cambio, no entra nunca. El tercero es una casa que sí tiene permiso pero está bloqueada o suspendida en este momento, y ahí el detalle interesante no es que esté bloqueada sino que puede llevar meses así con el dinero de sus usuarios adentro.
A lo largo de las siguientes secciones vas a encontrar las nueve marcas que operan bajo un permiso de la SEGOB según los registros que se pueden consultar, el marco legal mexicano explicado sin adornos —incluido el impuesto que se queda el Estado y el que se queda Hacienda cuando ganas—, las herramientas de juego responsable que existen y las que no, y la aritmética que convierte un momio de 1.90 en una cifra concreta que la casa se queda en cada apuesta. Ninguna casa de apuestas va a publicar esa cifra en su publicidad, y es la única que aparece en todas tus apuestas.
Cómo se eligen las casas de apuestas deportivas en México y qué lugar ocupa cada una
Comparar casas de apuestas en México es un ejercicio distinto al de compararlas en España o en Argentina, y la razón es estructural. En un mercado con licencias propias para el juego en línea se compara precio, cobertura de mercados y velocidad de pago. Aquí, antes de mirar el precio, hay que resolver si la casa existe en el país con papeles o sin ellos, porque de esa respuesta depende qué pasa con tu saldo el día que llegue una orden de bloqueo.
El criterio que ordena esta lista tiene tres capas, y conviene decir en qué orden se aplican porque el orden es la mitad del argumento. La primera capa es la del permiso: quién es el permisionario, qué número aparece en el pie de página o en la compilación pública, y si ese número tiene o no confirmación oficial. La segunda es la del producto que la propia casa publica: qué deportes cubre, si tiene apuestas en vivo, si ofrece retiro anticipado, cómo entran y salen los depósitos. La tercera es la del costo: qué tan caro sale cada boleto.
La capa del permiso es la que más incomodidad genera, y con razón. La Dirección General de Juegos y Sorteos debería publicar la lista de sitios autorizados, pero esa lista no se puede abrir, así que todo número de permiso que aparece en esta página se lee con la misma etiqueta: según la fuente que lo publica, sin confirmación oficial. Algunas compilaciones se contradicen entre sí y entonces aquí no se imprime número y se dice por qué sin darle vueltas. Ese detalle no es un tecnicismo aburrido; es la diferencia entre presentar una cifra como hecho verificado y presentarla como lo que es.
La segunda capa es terreno conocido para cualquiera que apueste de verdad. Un apostador mexicano promedio no juega una sola cosa: arma un parlay del domingo con cuatro partidos de la Liga MX, apuesta en vivo cuando el equipo que le gusta va perdiendo al minuto 60, y de vez en cuando se mete a un mercado de más/menos goles porque el marcador de la primera mitad le pareció raro. Una casa que no tiene apuestas en vivo, o que las tiene pero con un programa pobre, corta la mitad de esa rutina. Por eso el producto importa tanto como el permiso: no es lo mismo poder apostar que poder apostar a lo que uno realmente juega.
La tercera capa es la que casi nadie revisa y la que aparece en cada boleto: el momio que la casa paga. Un apostador que compara dos casas por su bono y no por el momio está mirando el escaparate y no la caja registradora. Más adelante están las cuentas completas, pero el punto de partida es sencillo: dos casas pueden ofrecer un bono de 7,000 pesos y una pagarte sistemáticamente menos por el mismo mercado. El bono se cobra una vez; el momio bajo se cobra en los cien boletos del año.
Sobre lo que esta lista no es, conviene ser directo porque hay mucha confusión al respecto. No es un ranking de recomendación y no son todas las casas del mercado. Una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso: simplemente no entra en el conjunto de nueve que se revisó. Tampoco es una promesa de que las condiciones vayan a seguir igual mañana —el bloqueo de noviembre de 2025 y los amparos posteriores son la prueba de lo contrario— y por eso cada dato de estado va con su fecha. Un listado sin fecha es una foto que alguien colgó en la pared y nadie sabe de cuándo.
Lo que sí es: una lectura de lo que cada casa publica sobre sí misma, comparada en los puntos donde las fuentes alcanzan a comparar, y con las lagunas dichas donde están. La comparación de abajo reúne los dos datos que más pesan en la decisión y que ninguna casa pone juntos en el mismo sitio: con qué permiso opera según la fuente que lo publica, y qué características de producto destaca la propia marca en su ficha pública. La columna sobre el estado del permiso toma el número tal como lo da la compilación o el pie de página, con la advertencia de que la lista oficial de la DGJS no pudo abrirse. La segunda columna recoge solo la materia que la casa misma declara.
| Casa de apuestas | Estado del permiso SEGOB según la fuente | Lo que declara la propia casa en su ficha |
|---|---|---|
| Codere | Los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos, S.A. de C.V. aparecen en compilaciones públicas sin confirmación oficial. | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V.; según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial | Sin datos sobre su oferta deportiva en las fichas consultadas |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales; según compilaciones públicas sin confirmación oficial. | Sin datos sobre su oferta deportiva en las fichas consultadas |
| Betway | Permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V.; según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial | Sin datos sobre su oferta deportiva en las fichas consultadas |
| Pickwin | Permiso de su permisionario; no se imprime número porque las compilaciones se contradicen entre sí; titular según las fuentes: Producciones Móviles, S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Sin datos sobre su oferta deportiva en las fichas consultadas |
| Betcris | Permiso de su permisionario; el número del pie de página de la propia marca y el de la tabla del dueño no coinciden, así que no se imprime; titular según las fuentes: Producciones Móviles | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores y retiros rápidos, con métodos de pago locales y atención en español |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; las compilaciones difieren sobre el titular; según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial | Sin datos sobre su oferta deportiva en las fichas consultadas |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97 mostrado en el pie de página de la propia casa; titular: Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México; según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial | Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, Playboost, retiro anticipado y atención las 24 horas |
Entre esas nueve filas hay un patrón que salta a la vista y que vale la pena nombrar sin rodeos: en cinco de las nueve el número de permiso viene de una compilación de terceros y no del sitio de la marca. Las excepciones son Caliente, que lo trae en su propio pie de página, y Betcris, que también lo publica aunque con una discrepancia respecto a la tabla de su dueño. En el caso de Codere, el número se cruza con el titular que nombran las fuentes, Libros Foráneos, y esa coincidencia de nombre entre permisionario y operación es el mejor indicio de seriedad que se puede obtener sin abrir un registro que no se deja abrir.
La otra lectura del cuadro es más incómoda: la columna de producto está vacía en cinco marcas porque sus fichas públicas consultadas no describen su oferta deportiva. Eso no significa que esas casas no tengan mercados —significa que no se puede afirmar nada sobre ellos con un documento detrás. Aquí hay una decisión editorial que conviene explicar: cuando una marca no publica la información en el lugar donde se buscó, la respuesta honesta no es rellenar el hueco con lo que uno recuerda. Es decir que esa parte se revisa en el programa de apuestas de la propia casa antes de registrarse, o quedar en silencio. Las casillas vacías son eso: silencio, no descuido.
Lo que sí se puede decir de las cuatro marcas con producto publicado es que las diferencias son reales y no cosméticas. Caliente pone el acento en el celular y en los eventos virtuales; Betcris, en el parlay del mismo juego y en las apuestas a jugadores; Codere, en la amplitud del catálogo con más de 30 deportes y en las apuestas gratis; Playdoit, en la combinación de apuestas en vivo con transmisión y el retiro anticipado. Son perfiles distintos para apostadores distintos, y esa distinción reaparece con más detalle en el análisis de cada plataforma.
Falta un criterio que ningún cuadro recoge y que decide más de lo que parece: la facilidad para sacar el dinero. No es un tema de velocidad prometida en la publicidad sino de métodos, límites y verificación de identidad. Una casa que recibe depósitos en OXXO en efectivo pero obliga a retirar a una cuenta bancaria a nombre del titular está aplicando, sin decirlo con esas palabras, un control de identidad sobre el saldo que entra en efectivo. Eso está bien; el problema es descubrirlo después de depositar y no antes.
Qué se puede apostar en México y cómo funciona el mecanismo de una apuesta
La pregunta que más se hace en México no es qué casa es mejor sino si apostar aquí es legal y a qué se puede apostar. La respuesta corta es que la apuesta deportiva es legal cuando se realiza a través del permiso de un permisionario autorizado por la SEGOB, y que fuera de ese permiso la actividad entra en el terreno que el artículo 2 del Reglamento prohíbe por defecto. La respuesta larga tiene más matices y conviene recorrerlos porque cada uno tiene una consecuencia para el apostador.
El primer matiz es la ausencia de una licencia digital. Ninguna disposición consultada nombra el juego en línea. Lo que hay es una práctica reportada: los sitios en línea no pueden tener licencias digitales independientes y van colgados de un permisionario con permiso autorizado, y una misma razón social puede sostener varias marcas. De ahí se siguen dos cosas que el apostador nota en la práctica. Una: el nombre del permisionario es distinto del nombre comercial que él ve, y en el estado de cuenta del banco puede aparecer una razón social que no reconoce. Dos: el número de permiso no es una credencial del sitio, es una credencial de la casa que lo sostiene.
El segundo matiz toca los tipos de permiso. Los que resultan relevantes para la apuesta son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos según el artículo 28 del Reglamento. Además, quienes tienen permiso de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para la apuesta remota. Eso explica por qué varios permisionarios del mercado mexicano vienen del mundo del entretenimiento presencial y no del mundo digital, y explica también por qué el producto que ofrecen se parece más a una casa tradicional que a una plataforma nacida en internet.
El tercer matiz es que los permisos no se heredan ni se venden: el artículo 31 del Reglamento los declara intransferibles. Y el artículo 29 añade que los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener una garantía, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una póliza de fianza. Es decir, hay un andamiaje obligatorio detrás de una casa con permiso que una marca sin permiso simplemente no tiene que cargar, y que se paga con cargo a la operación.
Sobre qué deportes y qué mercados se pueden cubrir, el Reglamento leído no establece una regla separada para apuestas en vivo, deportes virtuales, esports o tipos concretos de apuesta. Tampoco se encontró una disposición específica sobre bolsas de apuestas, así que en esta página no se afirma que exista una bolsa mexicana. En el terreno ecuestre y de frontón, la apuesta está regulada con la mecánica del cruce de apuestas, y el artículo 5 del Reglamento es tajante en un punto que no admite discusión: los menores de edad no pueden participar en él bajo ninguna circunstancia.
Cuando el apostador ya tiene claro el marco, la apuesta concreta se reduce a un mecanismo que muchos usuarios usan a diario sin haberlo pensado nunca. Toda apuesta sencilla tiene tres piezas: la cantidad que se pone, el momio que se paga y el resultado. Con esas tres piezas, la liquidación es una multiplicación y nada más. Si el apostador pone 200 pesos a un momio de 2.45, el boleto devuelve 490 pesos si acierta, y de esos 490, los 200 pesos originales nunca dejaron de ser suyos: la ganancia neta es de 290. En México el momio suele presentarse en la forma decimal, así que un momio de 1.50 significa que cada peso puesto devuelve un peso con cincuenta, y esa es la lectura que conviene dominar antes que cualquier otro adorno del boleto.
El parlay —también llamada combinada— es la variante que se lleva la parte emocionante del mercado. En lugar de multiplicar por el momio se multiplican los momios de cada tramo entre sí y el resultado se aplica a la cantidad inicial. Cuatro selecciones con momios de 1.85, 2.10, 1.60 y 1.75 se convierten en un solo precio de 10.878 redondeando al tercer decimal, de modo que 100 pesos devuelven unos 1,087.78 si todas aciertan. La cifra es llamativa y el precio está a la vista de cualquiera que sepa multiplicar: la probabilidad de que las cuatro patas entren simultáneamente es la razón por la que el pago es alto, y no una generosidad de la casa.
Ahí entra el punto que casi ningún apostador tiene presente cuando se sienta a armar el boleto del domingo. El momio no es solo una estimación de la probabilidad; es también el precio al que la casa compra la apuesta, y ese precio lleva un recargo incorporado. Ese recargo es el margen, y calcularlo es más fácil de lo que parece: se suman las inversas de los momios de todos los resultados posibles del mismo mercado y esa suma da la proporción del dinero que la casa paga de vuelta. Lo que falta hasta el 100 % se lo queda. Cuando una casa publica dos resultados con los mismos momios, ese mercado tiene un porcentaje exacto de retorno y un margen exacto, y las cuentas completas están en la sección sobre el precio de las apuestas.
Que el mercado no sea un lugar neutral tiene una segunda consecuencia, menos visible y bastante más importante cuando algo va mal. La apuesta deportiva en línea no tiene una ley propia que la nombre, y el Reglamento solo cubre lo que la ley permite expresamente. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes al SAT y a la UIF porque el juego con apuesta es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero; los documentos exigidos para esa verificación no están fijados en un estatuto. En un sitio con permiso, ese control es una obligación jurídica. En un sitio extranjero que acepta pesos mexicanos, no existe, y el apostador descubre cómo funciona la verificación el día que intenta retirar un saldo grande.
Permiso de la SEGOB, bloqueos y el marco normativo que sí toca tu saldo
El permiso de la Secretaría de Gobernación es un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y esa definición del artículo 3 del Reglamento contiene tres palabras que cargan mucho peso. Temporal significa que puede terminar. A un permisionario significa que la autorización se le da a una persona jurídica concreta y no al sitio, ni a la marca, ni al apostador. Y acto administrativo significa que nace de una decisión de la autoridad, se modifica y se extingue según reglas administrativas, no por contrato con el usuario.

La autoridad detrás de todo esto es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que es la que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina los permisos, y la que instruye los procedimientos de sanción. El Reglamento reformado en noviembre de 2023 le da a la SEGOB la facultad de interpretar y aplicar la ley en la vía administrativa, y el artículo 1 delimita su terreno: la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuesta y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, que quedan fuera. Esa excepción no es un detalle menor: la Lotería Nacional tiene su propio régimen y su producto no se compara con el de una casa de apuestas.
La Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 reparte las facultades en pocos artículos y conviene conocerlos porque todos ellos afectan al usuario de una manera u otra. El artículo 7 encarga a la SEGOB otorgar los permisos e inspeccionar. El artículo 8 le permite clausurar los locales no autorizados, y en ese artículo está la bisagra jurídica por la que se han cerrado operaciones enteras y se han bloqueado dominios. El artículo 9 prohíbe que un local de juegos con apuesta esté cerca de escuelas o centros de trabajo, con lo cual se ve que la ley piensa en el juego presencial y no en la pantalla. Y el artículo 10 reparte la colaboración con estados y municipios.
El artículo que merece la atención de cualquier persona que esté pensando en abrir una cuenta es el segundo del Reglamento. Su lógica no es la de una lista de prohibiciones sino la opuesta: lo que no está expresamente previsto, está prohibido. Es el principio que sostiene el argumento de que un sitio digital no tiene licencia propia —porque ninguna norma la prevé— y que su operación solo se explica apoyada en el permiso de un tercero. Para el apostador tiene una traducción muy simple: cuando alguien le dice que un sitio opera con licencia mexicana, la pregunta correcta no es si eso es cierto sino qué permiso, de qué tipo y a nombre de quién.
Todo ese andamiaje está pasando en este momento por su etapa más inestable desde hace años, y los apostadores lo notan en la única forma en que se puede notar: dejando de poder entrar. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron deshabilitadas la operación de bet365 en México y la de Betano, esta última propiedad de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas, es decir, les autorizó existir como cartel y no como casa.
La secuencia de inactividad muestra cómo un saldo puede quedar atrapado durante meses. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la propia Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y una sola fuente reportó que el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal suspendió la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano. Con ese historial, las marcas bet365 y betano no figuran en esta página como opciones activas al no existir certeza sobre su disponibilidad actual.
Lo mismo vale para el conteo de sitios. Se han publicado cifras que no concuerdan entre sí —136 sitios de apuestas en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales con dominio .mx en otro—, así que aquí no se da un número. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió que exista un registro público y abierto de permisionarios; hoy no existe uno consultable. La consecuencia práctica para el apostador es que la verificación tiene que hacerse marca por marca y no mirando una lista central, y eso es precisamente lo que hacen las fichas de cada casa más abajo.
Sobre una reforma que suele mencionarse como inminente, hay que ser preciso porque la imprecisión aquí cuesta dinero. La SEGOB terminó, según lo reportado el 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, pero es una propuesta. Ninguna de las dos cambia hoy el permiso de ninguna casa ni la edad mínima que las marcas declaran, y tratar una propuesta como norma vigente es el error más caro que se comete en las conversaciones sobre el tema.
En materia de publicidad pasa lo mismo. No se encontró un artículo federal sobre publicidad en los preceptos del Reglamento revisados. Los límites de horario en radio y televisión que se citan —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas y no ley. Las propuestas para restringir a influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Un informe secundario señala que la publicidad muestra la clave del permiso oficial y advertencias de juego responsable, y ese es el estándar real hoy: lo que la marca decide publicar.
El bloqueo y la suspensión, entonces, no son una anomalía pasajera del mercado mexicano sino una característica de su diseño. La SEGOB tiene una facultad de clausura y ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Una base jurídica para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la LIVA no está establecida, y en este texto no se afirma que exista. Lo que sí está claro es el resultado observado en 2026: alrededor de 20 casinos presenciales fueron cerrados. La autoridad está ejerciendo lo que tiene, con la herramienta que tiene.
Para el apostador, todo esto se traduce en una comparación concreta que conviene poner una vez y no repetir en cada ficha. Una marca con permiso mexicano aporta un domicilio legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles de identidad y de prevención de lavado, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando corresponde. Una marca sin permiso no aporta ninguna de esas cosas. Y en los dos casos falta lo mismo: un registro nacional de autoexclusión. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida ni una figura de cuenta temporal. Las herramientas que existen son las que cada casa ofrece por su cuenta, y de eso trata la sección siguiente.
Prevención y juego responsable: las herramientas que sí existen y el registro que no
La conversación sobre juego responsable en México empieza con una ausencia, y conviene nombrarla antes de enumerar nada. No hay un registro nacional de autoexclusión. Eso significa que no existe una lista oficial a la que una persona pueda pedir que la inscriban para quedar fuera de todas las casas a la vez, y significa también que bloquearse en una marca no la bloquea en la siguiente. La protección disponible hoy es la que cada casa decide ofrecer, y esa es una diferencia importante frente a mercados donde el registro es central.

Es una ausencia con consecuencias reales y no una nota al pie. Una persona que empieza a tener un problema con la apuesta suele intentar cortarlo con lo que tiene a mano: pedir el cierre de la cuenta en la casa donde apuesta. En un mercado con registro único, ese gesto se extiende a todo el sector. Aquí, el mismo gesto cierra una puerta y deja las otras abiertas, y basta con registrarse de nuevo en otra marca para quedar dentro otra vez. Quien necesite una barrera que no dependa de la buena voluntad de cinco operadores distintos tiene que construirla fuera de las plataformas.
Dicho eso, las herramientas internas que las marcas publican existen y vale la pena conocerlas porque son la única defensa automática disponible. Las más comunes son las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión voluntaria, y aparecen listadas en las fichas de tienda de las aplicaciones. La lógica de las tres es distinta. Una pausa es una decisión de hoy que dura poco; un límite de depósito es una regla que se aplica sola cada vez que intentas meter dinero; y la autoexclusión es una decisión que se toma una vez y que la casa ejecuta por ti. La que de verdad sirve cuando el problema ya existe es la tercera, porque no depende de la fuerza de voluntad en el momento exacto en que hace falta.
Dos de los datos disponibles muestran cómo se presenta ese compromiso en la práctica. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable, con el clásico llamamiento a divertirse con responsabilidad. Más sólida en su formulación es la ficha de la aplicación de Codere México, que no se limita al aviso: declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye políticas de cierre de cuenta. Esa última parte es la que casi nunca aparece escrita y es la que importa. Un aviso de “juega responsablemente” no le dice al usuario cómo se sale; una política de cierre de cuenta sí.
El pie de página de Betcris va en la misma línea y añade un matiz que conviene leer con atención: declara que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La ficha de Playdoit también enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable y fija el uso en mayores de 18 años. Y la aplicación de Caliente Deportes, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, repite la misma condición de edad.
Ese 18 que aparece en todas las fichas y en todos los pies de página merece una precisión que rara vez se hace. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad el acceso a las áreas de apuesta de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. La cifra de 18 es la que las marcas declaran sobre sí mismas, y no está establecido un número legal para el juego. La diferencia no es académica: un mercado donde la edad mínima es una declaración de la marca se comporta distinto de uno donde es una condición del permiso, y en el primero la verificación depende de cuánto invierta cada casa en hacerla cumplir.
Hay una segunda pieza de este sistema que el apostador mexicano conoce por experiencia y que rara vez se explica con claridad: la verificación de identidad. Los operadores comprueban a sus usuarios y reportan operaciones relevantes al SAT y a la UIF porque la actividad de juegos con apuesta está clasificada como vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que se exigen para esa verificación no están fijados en un estatuto, así que lo que pide cada casa es una decisión de la casa. El apostador lo descubre en el peor momento posible, que es cuando quiere retirar y no cuando quiere depositar.
De ese funcionamiento salen dos recomendaciones que no dependen de ninguna marca en concreto. La primera es probar el retiro antes de confiar en la casa: depositar una cantidad pequeña, apostarla, ganar algo y sacarlo. Es la única prueba real de un proceso que la publicidad nunca describe. La segunda es que los retiros van a una cuenta a nombre del titular, algo que conviene tener resuelto desde antes y no cuando ya hay un saldo esperando. Los depósitos no tienen ese requisito; los retiros sí, y ahí es donde empieza el control.
Queda el dinero que sale de la cuenta por una vía distinta a la apuesta. El impuesto especial sobre producción y servicios alcanza a los juegos con apuesta y a los sorteos que requieren permiso bajo la ley de juegos, con una tasa del 50 % reformada en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. Ese cambio explica por qué varias casas rediseñaron sus bonos de bienvenida en ese periodo: absorbieron parte del impuesto moviendo las condiciones de sus promociones, y el apostador lo notó en el rollover antes que en la letra pequeña.
El detalle más delicado de ese impuesto es sobre qué se calcula, y aquí conviene ser exacto porque el error es frecuente en las conversaciones del sector. El texto legal revisado dice “valor de la actividad” y la prensa habla del monto total apostado. Es decir, la base no está establecida en los términos en que se lee, y por eso en esta página no se escribe que sea el 50 % de las apuestas ni el 50 % de los ingresos brutos. Quien afirme cualquiera de las dos cosas está completando con una suposición lo que el texto no dice.
En el plano estatal, la imagen es un mosaico. La Ciudad de México grava la apuesta y Nuevo León grava los montos apostados, y esa diferencia explica por qué dos usuarios del mismo sitio pueden tener tratos fiscales distintos según dónde vivan. Con impuestos locales que cambian de estado a estado, cualquier consejo fiscal que se dé en general es un consejo malo; el caso concreto se resuelve con el contador propio.
Un tercer efecto del impuesto deja de ser asunto del operador y pasa a ser asunto directo de quien gana. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuesta y concursos autorizados legalmente son ingresos para quien los recibe, y quien paga retiene conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR: 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que según un informe secundario deja una carga total cercana al 7 %. Y una retención solo es pago definitivo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a hacerlo; si no la presenta, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios que en un año superan 600,000 pesos mexicanos deben declararse en la declaración anual.
Para el apostador con premios medianos esto se traduce en una cifra concreta: la casa retiene y entrega un CFDI de retenciones, y esa retención no desaparece del expediente del jugador. Si está obligado a declarar y no declara, el tratamiento cambia. Si no está obligado, la retención funciona como pago final. La frontera entre los dos casos no la decide la casa, la decide la situación fiscal de cada persona.
Resta el caso que más se consulta y que tiene la respuesta menos satisfactoria. El artículo 137 de la Ley del ISR cubre los premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de los premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido. Sobre ese supuesto no hay una regla clara, y la posición honesta es la única defendible: es una consulta para un contador o asesor fiscal, no algo que se resuelva leyendo una guía.
La última pieza es la de las marcas bloqueadas, y toca al juego responsable desde un ángulo que no suele asociarse con él. Un saldo en una casa bloqueada puede quedar congelado, y el congelamiento no distingue entre una cuenta grande y una pequeña, ni entre un apostador de fin de semana y uno profesional. En ese escenario el único recurso que a un usuario le queda es judicial, y el historial de amparos de marzo y octubre de 2026 muestra cuánto tarda un tribunal en mover una situación y cuánto se parece el resultado a un alivio completo. Quien apuesta en una casa que hoy está bloqueada debería asumir que su saldo puede dejar de estar disponible por tiempo indefinido, y esa es una consideración de protección del jugador tanto como lo es un límite de depósito.
Criterios de evaluación: qué pesa en cada una de las nueve plataformas revisadas
Antes de bajar al detalle de cada casa conviene dejar por escrito con qué se las mide, porque medir nueve marcas con el criterio cambiado según la que se tenga delante es la forma más rápida de que la lista no signifique nada. Los criterios que se aplican aquí son cuatro y están en un orden deliberado.
El primero es el permiso y su trazabilidad. Esto no se limita a que exista un número en algún sitio: se pregunta de dónde sale ese número, quién lo publica y si el titular coincide con la operación. Una compilación de terceros que coincide con el titular que la propia marca menciona vale más que un número suelto en una página sin contexto. Y cuando dos compilaciones se contradicen, el resultado no es imprimir la más creíble sino no imprimir ninguna, porque en un dato que un lector puede usar para decidir, una cifra dudosa es peor que una casilla vacía.
El segundo es la plataforma y su producto. Aquí entra todo lo que un apostador realmente usa: catálogo de deportes, apuestas en vivo, transmisión, si existe una herramienta que armado de combinadas desde un mismo partido, retiro anticipado y velocidad prometida de los pagos. La distinción importante es entre lo que la marca publica como característica propia y lo que uno supone que tendrá. Lo primero es un dato; lo segundo es una expectativa, y en un cuadro comparativo las dos no se mezclan.
El tercero es el costo del dinero: cómo entran los depósitos, cómo salen los retiros y qué condiciones acompañan a las promociones. Un bono de bienvenida con rollover alto, un plazo corto y un mínimo de cuota exigente cuesta mucho más que lo que promete su cifra titular, y esa diferencia es exactamente el producto del trabajo de comparación. Sin el costo, un bono de 7,000 pesos es un número con signo de pesos y nada más.
El cuarto es la verificación de identidad y el trato al retirar. Es el criterio que casi ninguna comparación revisa y el que genera más fricción real, porque es donde el apostador descubre qué tan claras eran las reglas. Una casa con depósitos en efectivo y retiros a cuenta bancaria propia está aplicando un control que debe estar explicado en sus términos, y una casa que exige documentos adicionales justo antes de pagar está aplicando el mismo control en el peor momento del proceso.
Sobre estos cuatro criterios conviene añadir una advertencia sobre lo que no cabía en el cuadro. De las nueve marcas, cinco no publican en las fichas consultadas las condiciones que permitan comparar costo de promoción ni mínimos de cuota, y eso no se disimula con una columna de guiones: esas casillas van vacías y el lector las verificará directamente antes de registrarse. Revisar una promoción en la propia casa toma cinco minutos y evita el mal rato de enterarse del rollover cuando ya hay saldo comprometido en el bono.
Con los criterios sobre la mesa, cada ficha que sigue hace lo mismo para todas. Abre con lo que distingue a la marca en esta comparación y no con su número de permiso, que ya está arriba y no hace falta repetir. Describe después lo que la propia casa publica sobre su producto, cierra con lo que aparece en su lista de promociones o en sus métodos de pago y termina con una valoración clara: para quién encaja esa casa y para quién no. En los casos en que la marca no declara nada sobre un punto, ese punto no se rellena; se dice lo que sí se sabe y se indica qué conviene verificar en su propio programa de apuestas.
1. Codere: el catálogo amplio y la ruta más clara hacia el retiro
Codere encabeza este recorrido por una razón que no tiene nada que ver con su bono, y es que su huella en México es la más completa cuando se la mira con los criterios de arriba. La marca opera bajo los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx, con Libros Foráneos, S.A. de C.V. como titular, y ese cruce entre el nombre del permisionario y la operación mexicana de la marca es, sin confirmación oficial posible, el indicio más sólido del conjunto. La aplicación figura en la tienda de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y tiene una versión vigente del 20 de agosto de 2026, lo que da idea de una operación que se mantiene viva en mantenimiento y no en modo abandono.
Lo que publica de su producto es lo más sustancioso del grupo. Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Una treintena de deportes no es una cifra de folleto: es la diferencia entre encontrar mercado en una final de tenis de un torneo menor o tener que conformarse con los cinco deportes de siempre. El creador de apuestas apunta al tipo de apostador que no se conforma con el 1X2 ni con el más/menos y quiere armarse un mercado propio para un partido específico.
En promociones, la ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos mexicanos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Las tres vías de depósito cubren los perfiles más distintos que hay en el mercado mexicano: la tarjeta para quien apuesta desde el banco, SPEI para quien quiere que la transferencia quede registrada y OXXO para quien usa efectivo. Esa combinación tiene una consecuencia sobre el retiro que vale la pena anticipar: quien deposita en efectivo en tienda normalmente no cobra en efectivo en tienda, y el retiro sale a una cuenta a nombre del titular. Ese es el punto donde la verificación de identidad deja de ser un trámite y se convierte en el paso que hay que pasar para cobrar.
Una segunda pieza de la ficha que suele pasarse por alto es la política de cierre de cuenta que aparece entre los avisos de juego responsable. Es de las pocas marcas del grupo que la menciona, y mencionarla importa: un usuario que decide salirse puede encontrar instrucciones en lugar de un correo sin respuesta. En un mercado sin registro nacional de autoexclusión, una casa que explica cómo cerrar la cuenta está poniendo, sin decirlo, la única barrera que le queda a quien la necesita.
La valoración de Codere se decide con esos dos datos y no con el de la promoción. Es la opción con el camino de entrada y salida mejor cubierto: tres formas de depositar, más de 30 deportes, herramientas para armar mercados propios y una política de cierre publicada. Donde el bono de hasta 7,000 pesos no acompañe esa estructura —y aquí no consta el rollover ni el mínimo de cuota de esa promoción, aunque otras promociones del mismo mercado se curan en el detalle—, la casa sigue valiendo por lo demás. Le conviene al apostador que quiere variedad de deportes y la ruta más predecible hacia su dinero, y le conviene menos a quien busca exclusivamente el bono de mayor valor nominal sin mirar condiciones.
2. Novibet: qué se sabe del permiso y qué falta del producto
Novibet tiene en su haber un permiso con número concreto, DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V. según casasdeapuestaslegales.mx. La trazabilidad funciona igual que en el resto: no hay confirmación oficial porque la lista de la DGJS no se puede abrir, y el número llega con esa advertencia impresa al lado.
Hasta ahí llega lo que se puede escribir con un documento detrás. Las fichas consultadas de esta marca no describen su oferta deportiva, así que aquí no se afirma cuántos deportes cubre, si tiene apuestas en vivo, si ofrece retiro anticipado o qué métodos de pago acepta. No hay una redacción bonita para ese hueco y no la vamos a inventar.
Eso deja dos caminos al apostador interesado. El primero es entrar al programa de apuestas de la propia casa y revisar allí lo que importa: la lista de deportes, si hay mercado en vivo para la liga que sigue, y si existe un apartado de retiro anticipado. El segundo es leer los términos de cualquier promoción que se anuncie antes de depositar, en particular el mínimo de cuota y el plazo, que son los dos datos que suelen decidir si el bono es alcanzable o no.
En los otros campos del cuadro el permiso queda en la columna donde corresponde, sin repetirlo aquí. Sin una descripción publicada del producto, tampoco hay elementos para juzgar su costo o su cobertura en vivo. Esta ficha queda entonces donde la evidencia la deja, y esa posición también es una posición: una marca con permiso identificable pero sin características de producto públicas en su ficha es una incógnita que cada lector resuelve en su propio programa de apuestas antes de registrarse.
3. 1xBet: el permiso que existe con una duda de identidad
1xBet presenta un permiso con número claro, DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx. La fuente añade una advertencia que no tiene vuelta de hoja: no pudo confirmarse ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Y hay un dato que un lector atento debería pescar de inmediato: la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la del titular nombrado.
Ese desfase entre el titular del permiso y la sociedad que aparece en la ficha de la aplicación es exactamente el tipo de detalle que conviene entender antes de depositar, porque no es un error de tipeo. En el marco mexicano, donde el permiso es intransferible y va a nombre de un permisionario, la pregunta de qué sociedad sostiene la operación es legítima y merece una respuesta en los términos de la marca. Que la respuesta no aparezca en la ficha pública no es una acusación de nada: es un punto abierto.
Sobre el producto no hay nada publicable. Las fichas consultadas no describen deportes, mercados, apuestas en vivo ni métodos de pago, de modo que esta ficha no tendrá una sección de plataforma y no la va a tener por falta de material honesto con que llenarla.
La medida de esta casa, entonces, es la de un permiso que se puede citar y una identidad societaria que se debe aclarar. El apostador que se interese por la marca tiene una pregunta concreta que hacerle a su atención al cliente antes de registrarse: qué relación existe entre la sociedad titular del permiso y la que figura como desarrolladora de la aplicación. Es una pregunta con respuesta y sin ella no hay comparación posible.
4. Betway: el permiso más corto de la lista y el producto sin publicar
Betway aporta el número de permiso más corto del conjunto, 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. como titular según casasdeapuestaslegales.mx. El titular cuenta una historia útil: es una sociedad del mundo del frontón, es decir, de uno de los deportes que el Reglamento contempla expresamente para el permiso complementario de apuesta remota. Eso es coherente con cómo funciona este mercado, donde la casa digital cuelga del permisionario del recinto.
Un número corto no es más ni menos confiable que uno largo; lo que importa es de dónde sale, y aquí sale de una compilación de terceros sin confirmación oficial, como en la mayoría. Lo que sí cambia la lectura es el silencio sobre el producto: las fichas consultadas no describen deportes ni mercados ni métodos de depósito, y esta ficha no va a rellenar ese hueco.
Queda una ruta útil para el lector. El permiso está identificado y el titular es una sociedad que opera un recinto con permiso base, así que la estructura jurídica de la operación es la parte que menos dudas deja. Todo lo demás —cobertura de deportes, apuestas en vivo, si existe retiro anticipado, cómo se retira— se comprueba en el propio programa de apuestas antes de abrir cuenta. La ficha se queda donde la evidencia la dejó, con una identificación clara del permisionario y sin ninguna característica de producto que se pueda comparar contra las demás.
5. Pickwin: cuando dos compilaciones dicen cosas distintas, no se imprime número
Pickwin es el caso que mejor ilustra por qué una comparación honesta a veces no da un dato. Las compilaciones no coinciden en el número de permiso, y hay una coincidencia muy incómoda: el número que da una de ellas es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris a nombre de Producciones Móviles. Ante dos versiones que no concuerdan, esta ficha no imprime ninguno, y ese es el resultado correcto.
Lo que sí es estable es el titular que nombran las fuentes: Producciones Móviles, S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. Y hay un detalle estructural que vale la pena entender porque reaparece en la ficha siguiente: un mismo permisionario puede sostener más de una marca. Eso es normal en el mercado mexicano y explica por qué dos sitios que se ven completamente distintos pueden tener el mismo dueño legal detrás.
Sobre el producto, la marca no publica datos específicos en sus fichas consultadas, por lo que es necesario revisar directamente su programa de apuestas.
La lectura útil de Pickwin es doble. Por un lado, el titular de su permiso es una sociedad con presencia clara en el mercado, y esa parte es sólida. Por otro, la discrepancia entre compilaciones es un recordatorio de que en México la verificación de permisos es un ejercicio manual y no una consulta a un registro. Un apostador que quiera el número exacto tiene un camino: pedirlo a la atención al cliente de la marca y comparar la respuesta con lo que dice su propio pie de página. Si la marca publica un número, ese es el número que importa.
6. Betcris: parlay del mismo juego y un permiso que se contradice en dos versiones
Betcris es la segunda marca del conjunto que publica su número de permiso en su propio pie de página, y ahí está lo interesante: el número que muestra el pie de página, a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., no es el que aparece en la tabla del dueño. Según el oficio DGJS/405/2018 la operación se sostiene con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. junto con Producciones Móviles, y la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., que además tiene una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Con dos números en disputa, esta ficha no imprime ninguno como definitivo.
Esa doble estructura —una sociedad mexicana en el permiso y una empresa extranjera operando el sitio con una licencia europea— es lo que hace a Betcris un caso aparte en este grupo. La licencia de Malta no convierte a la marca en permisionaria mexicana; lo que la hace mexicana es el permiso del permisionario local. Las dos cosas conviven y no se sustituyen, y entender ese arreglo ayuda a leer con más calma el disputado número del pie de página. Es una estructura distinta de la de las marcas que operan únicamente colgadas de un permiso local.
El producto que la marca publica en su aplicación es concreto y está entre lo más descriptivo del grupo. El parlay del mismo juego encabeza la lista, lo que en México es una distinción real: el apostador que quiere combinar dos mercados del mismo partido —digamos, un hándicap y un más/menos del mismo encuentro— ha visto históricamente cómo las casas rechazan esa combinación por correlación. Ofrecerla como producto propio resuelve ese problema concreto. A eso se suman el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Las apuestas a jugadores tienen su propio público: quien sigue a un delantero o a un pícher con más atención que al resultado del partido encuentra ahí un mercado que en muchas casas no existe.
En pagos, el sitio muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. La lista es la más amplia del conjunto y cubre desde el efectivo en tienda hasta la cartera digital, pasando por la transferencia bancaria. Que la marca no publique mínimos es un dato más de la publicidad de métodos que de sus condiciones: los mínimos existen y se ven en el proceso de depósito. La ficha de la aplicación añade que funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras, una huella regional que explica el orden de los métodos de pago, empezando por los que funcionan en varios países a la vez.
El pie de página cumple con lo que se espera de una casa del grupo: declara que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. El detalle de la prohibición estricta es algo más que un aviso estándar, aunque sin un número legal de edad en el Reglamento, sigue siendo una declaración de la marca.
La valoración de Betcris pasa por su producto y no por su permiso, que es precisamente el punto donde el dato se le escapa a cualquiera. El parlay del mismo juego y las apuestas a jugadores son características que un apostador de combinadas avanzadas nota de inmediato y echa de menos en otras casas. La licencia de Malta vigente hasta noviembre de 2026 no sustituye al permiso mexicano pero añade un dato de continuidad societaria que un lector puede consultar. Le conviene a quien arma combinadas correlacionadas y quiere mercados de jugador; le conviene menos a quien quiere certeza documental absoluta sobre el número de permiso vigente, porque en esta casa hay dos versiones y ninguna viene con confirmación oficial.
7. Strendus: tres permisos, un titular en disputa y un producto sin publicar
Strendus es el caso con más números de permiso del conjunto y también el más contradictorio en cuanto a quién los sostiene. Las compilaciones recogen DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, y difieren sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la versión. Como en el resto, la lista oficial de la DGJS no se puede abrir, así que la trazabilidad llega hasta la compilación y se detiene allí.
Tres permisos en un solo grupo no son un dato neutro. En el marco mexicano cada permiso corresponde a un acto administrativo con su propio alcance, y la coexistencia de varios en una misma operación sugiere una estructura societaria con más de una pieza. Qué cubre cada uno no se puede afirmar con lo que hay, pero el apostador que quiera profundizar tiene por dónde empezar: la propia marca debería poder explicar qué permiso sostiene el sitio que él está usando.
Sobre el producto, vuelve el silencio. Las fichas consultadas no describen la oferta deportiva ni los métodos de pago de Strendus, así que esta ficha no tiene sección de plataforma y no la tendrá. No hay manera de comparar aquí deportes, mercados en vivo o retiro anticipado contra las casas que sí publicaron eso.
La utilidad de esta ficha, entonces, se concentra en el permiso y en su discordancia. Un apostador que valore la estructura jurídica encontrará aquí tres números de permiso citables y un titular que las fuentes no terminan de ponerse de acuerdo en nombrar. La pregunta que resuelve esa duda es directa y tiene destinatario: preguntarle a la marca qué sociedad es la permisionaria del sitio en uso. Sin esa respuesta, esta casa se queda en el terreno de las referencias cruzadas.
8. Caliente: el permiso en su propio pie de página y una operación centrada en el celular
Caliente pone su número de permiso en su propio pie de página, DGG/SP/404/97, y lo presenta como una autorización de la Secretaría de Gobernación. Ese gesto es más importante de lo que parece en un grupo donde cinco de nueve marcas dependen de una compilación de terceros: la marca asume la afirmación en su propio dominio. La operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., según el mismo pie de página.
Sobre el producto, la ficha de la aplicación Caliente Deportes es una de las más descriptivas del conjunto. Ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo la etiqueta “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y limita el uso a mayores de 18 años. Esa combinación dibuja un perfil claro: una casa pensada para apuestas en vivo desde el teléfono, con la transmisión integrada para no tener que saltar a otra pantalla y con los eventos virtuales como relleno para las horas sin fútbol. El detalle de la versión es útil para juzgar el mantenimiento: la versión 8.12.1 es del 20 de octubre de 2026, publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., lo que indica una aplicación viva y no un producto congelado.
En promociones, el encabezado de su página principal anuncia 1,000 pesos mexicanos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos mexicanos, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Esa frase final no es una letra pequeña intrascendente: en el mercado mexicano hay bonos que aplican al casino y no a la apuesta deportiva, y saber cuál de los dos se está tomando cambia por completo la utilidad del bono para un apostador.
Conviene detenerse aquí porque es el único caso del grupo en el que hay información sobre las condiciones, y esa información viene con una advertencia que hay que respetar. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 pesos de Caliente exige un rollover de 10 veces, y el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Es decir: hay un dato concreto, que es el rollover de 10 veces del bono sin depósito, y hay una zona de sombra sobre el resto, y las dos cosas se escriben aquí tal como están. Por eso esta ficha no dice “10 veces” para el bono de primer depósito: no es un dato que se pueda sostener, y extrapolarlo sería inventar una condición a costa del lector.
Ese rollover de 10 veces merece una lectura que ninguna reseña hace. En el estándar del mercado mexicano, un requisito de diez veces la cantidad es moderado; hay promociones que piden varias decenas de veces su valor. Pero la cifra sola no dice si el bono es bueno, porque falta la cuota mínima y el plazo. Un rollover de 10 veces con una cuota mínima alta es más difícil de cerrar que uno de 20 veces con cuota baja y plazo largo, y ese es el tipo de comparación que ninguna reseña suelto permite hacer.
El juego responsable está presente en los dos formatos habituales. El pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza su sección de juego responsable con el clásico llamamiento a divertirse con responsabilidad. La ficha de la aplicación repite la condición de mayores de 18 años.
La valoración de Caliente se decide con el detalle del permiso publicado y la app descrita, más que con el bono. Es la casa del grupo que asume su permiso en su propio dominio y la que tiene la operación móvil mejor documentada, con transmisión en vivo, creador de apuestas y eventos virtuales para quien apuesta desde el teléfono. Donde falla de cara al lector es en la propia publicidad de su oferta: ofrecer 1,000 pesos sin depósito y una duplicación de hasta 7,000 sin aclarar si aplican al deporte es una manera de que el apostador averigüe la verdad después de registrarse. Le conviene a quien apuesta mucho en vivo desde el celular y a quien valora que la marca publique su permiso; le conviene menos a quien elige la casa por el bono, porque la información de las condiciones está repartida en fuentes que se contradicen entre sí.
9. Playdoit: apuestas en vivo con transmisión y un bono que se describe de dos maneras
Playdoit cierra el grupo con un permiso, DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx. La fecha en el número llama la atención por su antigüedad y, aunque no se puede confirmar oficialmente, encaja con el patrón del mercado: permisos base de hace décadas a los que se les han ido agregando figuras complementarias. La aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la tienda de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
El producto que declara es de los que mejor define a un tipo de usuario. Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión; casino en vivo; Playboost para aumentar ganancias; retiro anticipado; y atención las 24 horas. La combinación de apuestas en vivo con transmisión es la más importante de la lista para el apostador de partido completo, porque permite seguir el encuentro en la misma pantalla donde está el boleto. La inclusión de esports es una elección de catálogo que no todas las casas mexicanas hacen y que abre un mercado distinto con su propio público. Y la atención 24 horas tiene un valor concreto en un mercado donde el retiro anticipado se consulta a cualquier hora del partido.
En bonos hay un detalle que conviene destacar porque es un caso de manual. La ficha anuncia 1,000 pesos mexicanos de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Es un ejemplo perfecto de por qué la única lectura útil de una promoción es la de sus términos finales y no la del anuncio: la misma página se contradice sobre un elemento que decide si el usuario tiene que poner dinero propio para acceder al bono. Ninguna de las dos versiones se puede tomar como cierta desde fuera, y el apostador que quiera el bono tiene que resolver esa contradicción leyendo los términos o preguntando.
El resto de lo que publica es más ordenado. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. Su ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años. La promesa de retiros rápidos es la clase de afirmación que toda casa del grupo hace y que ninguna respalda con un plazo verificable, así que aquí se registra como lo que es: una promesa de la marca.
La valoración de Playdoit pasa por su catálogo y por la claridad de su comunicación. Con cinco deportes cubiertos, incluidos esports, transmisión integrada, Playboost y retiro anticipado, apunta a un apostador que sigue un número reducido de deportes y quiere mercados en vivo bien cubiertos con la pantalla compartida. Donde la ficha pierde es en la descripción de su propio bono, que se cuenta de dos maneras incompatibles en la misma página. Le conviene a quien apuesta en vivo y valora el retiro anticipado; le conviene menos a quien se acerca a la marca por el bono de bienvenida anunciado, porque la información necesaria para valorar esa oferta no está en un solo lugar y ni siquiera es coherente consigo misma.
Cuánto se queda la casa de cada apuesta: el margen que nadie publica
La cifra más honesta de todo el mercado mexicano es la que ninguna casa pone en su publicidad. Todos los momios que un apostador ve en la pantalla llegan con un recargo incorporado, y ese recargo es la razón por la que un apostador que acierta la mitad de sus apuestas pierde dinero con regularidad. Entender cómo se calcula es la diferencia entre apostar sabiendo y apostar creyendo.
El mecanismo funciona así. En un mercado con dos resultados posibles, cada uno de los dos momios que la casa publica lleva dentro una probabilidad implícita, y esa probabilidad se obtiene dividiendo uno entre el momio. Si los dos momios son iguales, la suma de las dos probabilidades implícitas es mayor que uno, y el exceso es la ganancia de la casa por unidad apostada. En un mercado de dos resultados con momios idénticos de 1.90 y 1.90 —un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado de ninguna casa— cada probabilidad implícita es de 0.5263, la suma es 1.0526 y la proporción del dinero que se paga de vuelta es del 95.0 %, con un punto decimal de diferencia arriba o por debajo según se redondee. El margen, entonces, se mueve en una banda cercana al 5 %, y esa banda es el precio del mercado.
Vale la pena ver el mismo cálculo con las cifras enteras porque así se ve de dónde sale la banda. En ese mercado, la proporción de retorno se calcula dividiendo uno entre la suma de las dos inversas, y basta con cambiar el último decimal del momio para que el resultado se mueva. Con momios de 1.90 y 1.90 el retorno queda en torno al 95 % y el margen en torno al 5 %; en un mercado menos generoso el retorno baja y el margen sube, y en uno más competitivo ocurre lo contrario. Por eso la cifra exacta de un mercado concreto no dice mucho por sí sola: lo que informa es la comparación entre casas y entre mercados dentro de la misma casa.
Esa última comparación es la que casi nadie hace y la que rinde más. Las casas no aplican el mismo margen a todos los mercados. Un partido de la Liga MX en el que el volumen de apuestas es enorme suele llevar un recargo más bajo que un mercado exótico de un torneo menor, porque el volumen permite al operador cubrir el riesgo con menos colchón. Los mercados muy específicos —el número de tiros de esquina, el primer anotador, un mercado de jugador— tienden a llevar un recargo considerablemente mayor. El apostador que arma un parlay con cuatro selecciones de mercados profundos está pagando ese recargo cuatro veces, y el bono que lo llevó a esa casa no alcanza a compensar la diferencia.
El mismo razonamiento se aplica a los bonos y a las promociones, que es donde el mercado mexicano concentra sus mejores esfuerzos de mercadotecnia. Un bono de bienvenida cuyo rollover no se conoce, cuyo mínimo de cuota no está declarado y cuyo plazo varía según la reseña que se lea no es una oferta con un valor determinado: es una promesa con condiciones por definir. La única manera de saber cuánto cuesta una promoción es ver cuántas veces hay que apostar el dinero y a qué cuota mínima, y restarle al valor nominal lo que se pierde en el camino. Los términos de las promociones son la parte del sitio que conviene leer antes de aceptar nada, y son justamente la parte que casi nadie lee.
Hay un tercer factor que pesa más que el margen en las cuentas de un apostador mexicano y que no aparece en ningún cuadro comparativo: el impuesto. El impuesto especial sobre producción y servicios sobre los juegos con apuesta subió del 30 % al 50 % con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, y alcanza también el juego en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan sujetos a las obligaciones de la ley con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimientos graves, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
Ese aumento no recae sobre un apostador como una línea separada en el boleto, y por eso es más difícil de ver que un margen. Lo que hace es reducir el espacio en el que la casa puede operar, y las casas responden moviendo momios y rediseñando bonos. Es lo que ocurrió en este mercado: después del alza, los operadores rearmaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. El apostador lo nota en el rollover y en las cuotas mínimas mucho antes que en cualquier comunicado.
En el caso de un premio, el Estado vuelve a aparecer, esta vez a través del retenedor. Los premios de los juegos con apuesta autorizados legalmente son ingresos para quien los recibe, y la retención sigue la regla de los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR: 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica un 6 % estatal sobre los premios, con una carga total cercana al 7 % según un informe secundario. La casa retiene y emite el CFDI correspondiente, y esa retención solo funciona como pago definitivo si quien recibe el premio presenta la declaración cuando está obligado. Los premios que en un año superan 600,000 pesos mexicanos deben reportarse en la declaración anual.
Sobre la base del IEPS conviene repetir la precisión porque el error opuesto también circula. El texto legal revisado habla de “valor de la actividad” y la prensa habla del monto total apostado; la base no está establecida en estos términos. Escribir que se trata del 50 % de las apuestas o del 50 % de los ingresos brutos sería tomar una de las dos versiones y presentarla como derecho vigente. Ninguna de las dos se sostiene con lo que hay.
La conclusión práctica de toda esta sección es la que sostiene el consejo de la casa y no el del folleto. Un margen cercano al 5 % en un mercado de dos resultados significa que el apostador empieza cada boleto con ese recargo en contra, y significa también que comparar momios entre casas para el mismo mercado es el hábito que más dinero devuelve a lo largo del año, más que perseguir el bono más grande. El bono se cobra una vez y con condiciones; el momio se cobra en cada boleto y sin condiciones. Un apostador que revisa el momio antes de aceptar un bono está usando el único margen de maniobra que el mercado le deja.
Qué revisar antes de registrarse y qué límites no vienen con la casa
Queda una parte del trabajo que ninguna casa hace por el apostador y que es la que decide si la experiencia termina bien. No hay una ley que le ponga un límite de depósito y no hay un registro nacional de autoexclusión al que apelar, así que las dos reglas que más protegen a un jugador tienen que venir de él mismo.
Lo primero es fijar un número antes de abrir la cuenta y no después de la primera racha mala. Cuánto puede perder en un mes sin que le afecte el gasto de la casa. Ese número es útil porque en el momento exacto en que hace falta —después de tres boletos perdidos seguidos y con la sensación de que la próxima es la buena— nadie está en condiciones de calcularlo con calma. Las casas del grupo ofrecen herramientas para convertirlo en un límite automático y esa conversión es la que le da valor: un límite que la plataforma aplica por el usuario vale mucho más que un propósito.
Lo segundo es probar el retiro con poco dinero. La única prueba fiable de una casa es depositar una cantidad pequeña, apostarla, ganar algo y sacarlo antes de comprometer un saldo mayor. Ahí se ven la verificación de identidad, los plazos reales y si el método de salida coincide con lo que la publicidad prometía. Las casas describen sus métodos de depósito con todo detalle y sus retiros con mucho menos, y esa asimetría es la que la prueba de retiro corrige.
Lo tercero es leer los términos de cualquier promoción antes de aceptarla, con cuatro datos concretos en la mano: cuántas veces hay que apostar el dinero, cuál es el momio mínimo que cuenta, cuánto tiempo hay para cumplirlo y qué pasa con el saldo si no se cumple el plazo. Sin esos cuatro, una promoción de 7,000 pesos es un anuncio. Con esos cuatro, es una oferta con un valor calculable.
Sobre el uso de efectivo hay una consideración que conviene tener presente. Los depósitos en OXXO resuelven el problema de quien no quiere usar tarjeta, y varias casas del grupo los aceptan. Pero el retiro irá a una cuenta bancaria a nombre del titular, así que quien deposite en efectivo tendrá que resolver antes cómo piensa sacar el dinero. Tener esa respuesta al momento de depositar evita descubrirla con un saldo pendiente.
El último punto tiene que ver con los datos personales. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes al SAT y a la UIF porque el juego con apuesta es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y los documentos exigidos para esa verificación no están fijados en un estatuto sino en la práctica de cada casa. Eso significa que cada plataforma define qué le pide a su usuario. Antes de entregar documentos, conviene confirmar que la casa los pide desde su propio sitio y no a través de un enlace de un mensaje. Un operador con permiso nunca necesitará que el usuario le entregue datos por fuera de su plataforma.
Con esas cinco cosas resueltas —el límite, la prueba de retiro, los términos de la promoción, la ruta de salida del efectivo y el canal de entrega de documentos— la comparación de arriba rinde lo que tiene que rendir. La casa pasa a ser una decisión tomada con datos verificables y no un registro hecho por el color del anuncio.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas en México
¿Cómo sé si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se busca el número de permiso en el pie de página del sitio, se comprueba que el titular sea una sociedad identificable y se cruza con las compilaciones públicas de permisos. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se puede abrir, así que la cifra se toma como lo que la fuente declara, sin confirmación oficial. Un permiso de la SEGOB va a nombre del permisionario, nunca del apostador ni del sitio.
¿Cuánto paga una apuesta según la cantidad apostada y el momio?
Se multiplica la cantidad por el momio: 200 pesos a 2.45 devuelven 490 pesos. De esa cifra, 200 son la cantidad original y 290 son la ganancia neta. En un parlay se multiplican primero los momios de todos los tramos entre sí y el resultado se aplica a la cantidad inicial, con el pago mucho más alto porque la probabilidad de acertar todas las selecciones es mucho menor.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se divide uno entre cada momio del mismo mercado, se suman las cifras y esa suma es mayor que uno. La proporción que se paga de vuelta es uno dividido entre esa suma, y el margen es lo que falta hasta el 100 %. En un mercado de dos resultados con momios iguales de 1.90 y 1.90, el retorno ronda el 95 % y el margen ronda el 5 %, con variación según el redondeo.
¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se buscan en la configuración de la cuenta o en el apartado de juego responsable, y muchas casas los listan junto a las pausas y la autoexclusión voluntaria. No hay un límite legal de depósito ni una cuenta temporal en el marco mexicano, así que la regla que se aplique es la que la propia casa ofrezca. Un límite fijado en la plataforma se ejecuta solo; una intención no.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?
Los premios de los juegos con apuesta autorizados legalmente son ingresos para quien los recibe. Quien paga retiene conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si lo supera. La casa emite el CFDI de retenciones, y la retención solo es pago definitivo si se presenta la declaración cuando se está obligado.
¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?
No aporta ninguna de las protecciones de una casa con permiso: ni domicilio legal en el país, ni permiso de la SEGOB, ni controles de identidad y de prevención de lavado, ni CFDI de retenciones. Un saldo en una casa bloqueada o suspendida puede quedar congelado durante meses, como ocurrió después de noviembre de 2025. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión.
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