Mercado Pago en las apuestas deportivas de México

Updated noviembre 2026
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Un celular y una tarjeta de débito uno junto al otro sobre una mesa de madera, con algunos billetes

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los permisos y las listas de métodos de pago se cotejaron con la información publicada por la Secretaría de Gobernación y con las fichas y pies de página de cada casa de apuestas.

Mercado Pago es la plataforma de pagos de MercadoLibre, empresa fundada en 1999 en Argentina.

Una casa de apuestas mexicana acepta su dinero sin preguntar de dónde viene. Si entra por Mercado Pago y sale por una cuenta bancaria con el mismo nombre, nadie levanta un expediente. La lista de métodos es más corta de lo que sugieren los anuncios, y el detalle que decide casi todo no aparece en ella.

Mercado Pago nació como la plataforma de pagos de MercadoLibre, la empresa fundada en 1999 en Argentina; el servicio de pagos arrancó en 2003. Cualquiera que haya vendido algo en el marketplace conoce el saldo que queda en la app. Cargar una cuenta de apuestas desde ahí es cuestión de dos pantallas.

De las diez casas de apuestas que aparecen aquí, dos nombran Mercado Pago entre sus métodos. Las demás construyeron su caja de entrada con tarjeta, transferencia, efectivo en tienda y alguna cartera digital. La elección, entonces, no es “cuál acepta Mercado Pago”, sino algo más útil: por dónde entra dinero y por dónde sale, y qué le cuesta a cada tipo de apostador elegir una vía u otra. Hay caminos con más obstáculos y caminos con menos, y el orden en que conviene mirarlos empieza por el que la mayoría ignora: qué pasa cuando llega la hora de cobrar.

Juego responsable: el límite que la casa no le va a ofrecer

Las casas de apuestas con permiso mexicano no están obligadas por ley a ofrecerle un tope de gasto. No existe un registro nacional de autoexclusión ni un límite estatutario de depósito o de pérdida. Cuando alguien apuesta más de lo que puede, no hay una red debajo. Lo que hay es una pestaña que hay que buscar en los ajustes de la cuenta.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de bet365 en México no menciona Mercado Pago: lista tarjeta de débito, SPEI, Toditocash y OXXO.

Conviene decirlo sin adornos, porque es el punto donde esta página se aparta de las demás y donde el lector se juega lo que no se juega en ninguna otra sección. La Ley Federal de Juegos y Sorteos y su Reglamento se ocupan de prohibir, autorizar y sancionar. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores entrar a las zonas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas; no fija una edad con número. Protegerse mientras se apuesta quedó fuera del texto y quedó, por defecto, en manos de cada operador.

Lo que cada marca dice de sí misma

Codere México es el caso más explícito. La ficha de su aplicación afirma que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Tres cosas distintas metidas en una frase: la autoridad, la edad y dos herramientas que el usuario puede accionar. La política de cierre de cuenta importa más de lo que parece, porque es lo único parecido a una salida definitiva que un apostador compulsivo va a encontrar dentro de la app.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Caliente hace lo suyo desde el otro extremo, el del pie de página: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, el texto pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La aplicación Caliente Deportes repite que es solo para mayores de 18 años. Es el mismo aviso repetido en cada pantalla, y tiene su lógica: un pie de página denso es lo último que alguien lee y lo primero que un regulador busca.

Playdoit también enlaza desde su ficha los términos y las pautas de juego responsable, además de reservar el uso a mayores de 18 años. Strendus, Rushbet y Winpot aparecen en este repaso por lo que sí declaran: métodos de pago, formato de la oferta, funcionamiento general. Sobre herramientas de control, sus fichas y portadas no dicen nada que se pueda citar.

Cómo se pone un tope cuando nadie está obligado a ponerlo

El procedimiento es igual en casi todas las casas y casi nadie lo usa: se entra al perfil, se busca el apartado de juego responsable —a veces se llama “límites”, a veces “juego seguro”, a veces vive dentro de la configuración de la cuenta— y se fija un tope de depósito diario, semanal o mensual. La app no lo pone en la pantalla de inicio. No está en el flujo de depósito. La casa que quiera retenerlo, no lo esconderá, pero tampoco va a interrumpir una recarga para mencionarlo.

Casi todo lo que un apostador cree que tiene garantizado no está garantizado por ley. El límite de depósito y el límite de pérdida que ofrecen las marcas son herramientas voluntarias; aparecen cuando la marca las ofrece, y en México la marca las ofrece cuando decide ofrecerlas. No existe un registro nacional de autoexclusión: quien pide que le cierren la cuenta se autoexcluye de una casa, no del mercado. Puede registrarse cinco minutos después en la casa de junto y la anterior no se enterará nunca. Ese es el hueco, y ningún operador puede taparlo solo.

Un reglamento nuevo, terminado por la SEGOB en octubre de 2026 y enviado al Gabinete de Seguridad para reemplazar la ley de 1947, aún no se presenta y no es ley. Una iniciativa que derogaría la norma vigente propone un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y mecanismos de autoexclusión. Son propuestas, no obligaciones, y por eso vale la pena mirar dónde sí hay reglas que se apliquen hoy: en la autorización, el dinero y los impuestos.

Liquidación: de dónde sale el dinero que entra y qué pasa cuando gana

Este es el terreno donde Mercado Pago aparece o desaparece según la casa, y donde el mercado mexicano se parece menos a lo que un apostador recién llegado espera. Ninguna ley regula los pagos de las apuestas. No hay un artículo que obligue a aceptar transferencias, tarjetas o efectivo en tienda. La lista de métodos que un operador acepta es lo que ese operador dice de sí mismo, en su ficha de aplicación o en el pie de su página principal, y nada más.

El sistema de transferencias sí existe y funciona: SPEI mueve dinero entre bancos mexicanos en cuestión de segundos. Las tarjetas de crédito y débito son el camino más común. Las tiendas de conveniencia cobran el depósito en efectivo. La cartera digital entra donde la casa la habilita. Todos esos caminos, sin embargo, comparten una característica que los operadores casi nunca destacan y que define la experiencia completa: el dinero entra rápido y sale hacia una cuenta a nombre del mismo apostador.

Quién nombra Mercado Pago y quién no

Strendus lo pone por escrito. La ficha de su aplicación lista Visa, Mastercard, SPEI, OXXO Pay y Mercado Pago entre sus métodos de pago. Cinco opciones, tres familias distintas de pago: tarjeta, transferencia y efectivo, más la cartera digital. En un mercado pequeño, esa amplitud vale.

Winpot lo enseña en la portada. Los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay aparecen como métodos de depósito, sin montos mínimos, junto a banners de bonos de deportes y casino sin cifras. Dos casas de diez. El resto no lo menciona.

Ese silencio no siempre significa un no absoluto, y ahí conviene ser cuidadoso, porque la frontera entre “no lo acepta” y “no lo anuncia” es difusa y le cuesta dinero a quien la confunde. La ficha de la aplicación de 1xBet en México no enumera métodos de pago, así que de su caja de entrada no se sabe nada por esa vía. bet365 lista tarjeta de débito, SPEI, Toditocash y OXXO sin mencionar Mercado Pago, pero su situación es aparte y la trata la sección sobre el permiso de la SEGOB. Betcris muestra en su portada los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin indicar montos mínimos. Rushbet acepta transferencia SPEI, tarjetas de crédito y débito y OXXO Pay, entre otros métodos. Playdoit, por su parte, acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. Una promesa de rapidez no es un plazo, y quien compare casas por la velocidad de cobro debería saber que aquí todas dicen algo parecido.

Casa de apuestas Mercado Pago según la propia marca Otros métodos que la marca nombra Bajo el permiso de la SEGOB tal como la marca lo declara
Strendus Sí, la marca lo lista en su ficha de aplicación Visa, Mastercard, SPEI, OXXO Pay Sí, según compilaciones de permisos, caducidad no confirmada
Winpot Sí, la marca lo muestra en su página principal Visa, SPEI, OXXO, AstroPay Sí, según compilaciones de permisos, caducidad no confirmada
Codere México No aparece en lo que la marca publica Tarjeta, SPEI, OXXO Sí, la marca afirma operar con permiso de la SEGOB
Caliente No aparece en lo que la marca publica Depósitos y retiros desde el celular Sí, según compilaciones de permisos, caducidad no confirmada
Betcris No aparece en lo que la marca publica Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard, SPEI Sí, según compilaciones de permisos, caducidad no confirmada
Playdoit No aparece en lo que la marca publica Visa, Mastercard, OXXO, transferencias bancarias Sí, según compilaciones de permisos, caducidad no confirmada
Rushbet No aparece en lo que la marca publica SPEI, tarjetas de crédito y débito, OXXO Pay Sí, según compilaciones de permisos, caducidad no confirmada
Novibet No aparece en lo que la marca publica Sin métodos enumerados en su ficha Sí, permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según una compilación
Pickwin No aparece en lo que la marca publica Sin métodos enumerados en su ficha Permiso con números contradictorios entre compilaciones
1xBet No aparece en lo que la marca publica La marca no enumera métodos de pago Sí, según compilaciones de permisos, caducidad no confirmada

Las dos casas que aceptan la cartera lo dicen desde el mismo lugar donde anuncian todo lo demás: Winpot en la portada, Strendus en la ficha de la aplicación. Las dos lo listan junto a cinco o cuatro métodos más, como si fuera una equivalencia. No lo es. Una transferencia SPEI y un depósito con Mercado Pago no se comportan igual cuando hay que retirar, y la razón está en el nombre.

El retiro va a una cuenta a nombre del apostador

Los retiros se pagan a una cuenta que esté a nombre del jugador. Esa es la regla de la casa y no del Estado, y explica por qué conviene abrir la cuenta de apuestas con el mismo nombre que figura en la cuenta de Mercado Pago y en el banco. Un tercero que deposite por una casa puede provocar una revisión; quien pretenda cobrar en una cuenta que no es suya se queda esperando, aunque haya ganado limpio.

El otro extremo del ciclo es fiscal. El operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Es el papel que convierte un saldo ganado en un ingreso declarado, y sella la relación entrando por el lado del SAT. Quien apueste en serio debería conservarlo; quien apueste cantidades que no lleguen a la retención probablemente nunca lo verá, y eso no significa que no deba declarar.

La pregunta práctica para quien llega desde el marketplace es otra: por qué una empresa que procesa millones de pagos en México no aparece en más casas. La respuesta es de negocio. Aceptar Mercado Pago implica comisiones, contracargos y un intermediario más en la cadena. Una casa que ya cobra efectivo en tienda y transferencia bancaria no necesita complicarse. La cartera es una comodidad, y las comodidades las paga alguien.

Quien tenga saldo en la app y quiera aprovecharlo tiene camino: registrar la cuenta en Strendus o en Winpot con los datos exactos de Mercado Pago, cargar desde ahí y sacar después por el mismo nombre. Quien prefiera no mezclar su cartera con el juego tiene camino igual: SPEI, tarjeta o efectivo en la tienda de la esquina. Ninguna de las dos rutas es la correcta para todos, y ese es el punto del asunto. Lo que no es una ruta es suponer que detrás de la decisión hay una protección legal. No la hay.

Cómo se eligen las casas de apuestas que aparecen en esta lista

La selección cabe en una pregunta: por dónde entra el dinero y qué tan lejos está el retiro del depósito. Después vienen la forma de la oferta, las herramientas de la aplicación y la claridad del operador sobre su propio permiso.

Los criterios quedan así, y ninguno pesa lo mismo. La cobertura de métodos de pago se lee directamente en la ficha o en la portada de la casa: no es una evaluación, es una declaración de la marca. El permiso se lee como la marca o una compilación de permisos lo declara; la autoridad no publica una lista abierta y accesible, así que ningún número se repite aquí como confirmado. La oferta de bienvenida se lee por lo que dice la propia marca, con la advertencia de que un bono de bienvenida sin condiciones visibles es una hoja a medio escribir. Y el comportamiento general de la aplicación —transmisión, apuestas en vivo, retiro anticipado, atención— da la medida de si la casa está pensando en apuestas deportivas o en casino.

La columna que un lector apurado va a saltarse es la de herramientas de control, y es la única que no se puede consultar en la portada. Se descubre cuando ya hay una cuenta abierta.

De esas casas sin permiso no se dice aquí mucho más, y por una razón sencilla: un operador sin permiso mexicano no rinde cuentas a la Dirección General de Juegos y Sorteos, no está sujeto a las cuotas de información que la ley mexicana impone a un permisionario y no emite el CFDI que un permisionario sí emite. Un saldo grande en una casa ajena al régimen mexicano es un saldo apoyado en nada más que la palabra del operador.

Panorama: qué es apostar con una cartera digital y qué cambia de verdad

En el centro de todo esto hay un mecanismo simple. Un momio —lo que en España llaman cuota y aquí se llama así, con Momio— es un precio. Multiplique la cantidad apostada por ese precio y le da el retorno del boleto; reste la cantidad apostada y le da la ganancia. Eso es un boleto sencillo, y la aritmética se acaba ahí.

Las variantes que una casa ofrece son formas de cambiar el precio y el riesgo de ese boleto. El parlay, o combinada, multiplica los momios de las patas en un solo precio; el precio sube porque el riesgo sube, y ambas cosas al mismo ritmo. El hándicap le da a un lado del partido una ventaja o una desventaja en el marcador. Los mercados de más y menos se juegan sobre un total. La apuesta en vivo recalcula el precio segundo a segundo y es la razón por la que la aplicación de una casa se conecta o no se conecta. El retiro anticipado devuelve algo antes de que termine el evento, casi siempre menos de lo que pagaría el boleto completo. Y la transmisión en vivo, que ya no es un plus sino una expectativa en las ligas grandes, sostiene buena parte de la apuesta en vivo.

Cada momio lleva escondido el margen de la casa. El reparto del mercado se calcula como uno dividido entre la suma de uno entre cada momio, y el margen es 100 % menos ese resultado. En un partido de tres resultados, un margen del 5 % significa que por cada peso que el mercado mueve, cinco centavos se quedan del lado del operador antes de que el evento empiece. Es un dato que no está en el reglamento de ninguna apuesta y aplica a todas.

¿Y Mercado Pago? Es una tubería. La cartera no cambia el momio, no cambia el margen y no cambia la probabilidad de acertar. Lo que cambia es la fricción: cobrar un depósito en efectivo en una tienda es una vuelta por la calle; una transferencia desde una cuenta que ya está abierta en el teléfono es un par de toques. En un país donde el depósito en efectivo sigue siendo el rey, el valor de la cartera es de comodidad y de horario — se deposita cualquier día a la hora en que uno quiera.

Hay un detalle que conviene calcular. Quien apueste $500 MXN a un momio de 1,90 y acierte cobra $950 MXN. La ganancia es de $450 MXN. Cuánto de eso llegue a su bolsillo depende de dos cosas que no están en la pantalla de la casa: si el premio cae en la retención del SAT, de la que hablo en la sección sobre impuestos, y si el retiro se hace a la misma cuenta con la que entró.

Volvatos: sin reglas obligatorias de juego responsable, el límite lo pone el apostador o no lo pone nadie. Un apostador que deposita en efectivo en la tienda tiene más fricción que uno que deposita desde la cartera, y esa fricción es un freno involuntario que la comodidad suprime. Preferir la comodidad es legítimo. Solo conviene saber que se está pagando con el único freno que había.

De jugar con amparo a jugar con clausura: quién está autorizado, quién está bloqueado y por qué el papel importa

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, a través de su Dirección General de Juegos y Sorteos. La ley que manda sigue siendo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe los juegos de azar y las apuestas en el territorio nacional y deja en pie únicamente los que autoriza expresamente. El Reglamento que la desarrolla, reformado el 16 de noviembre de 2023, va más lejos: su artículo 2 prohíbe la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista. Lo demás se deduce. La SEGOB otorga permisos e inspecciona (artículo 7 de la ley), puede clausurar los locales que operen sin autorización (artículo 8), y ningún establecimiento puede quedar cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9). El artículo 28 del Reglamento menciona, entre los tipos de permiso pertinentes, los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. El permiso es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, no se puede transmitir (artículo 31), y quien opera apuestas remotas debe rendir cuentas trimestrales y una anual auditada, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y entregar una garantía (artículo 29).

La palabra correcta es permiso, no licencia, y la diferencia es más que idiomática. Ninguna norma menciona las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio no obtiene una autorización digital propia: opera colgado del permiso de un titular con presencia física, y un mismo permisionario puede llevar varias marcas. De ahí que los números de permiso se repitan entre operadores distintos.

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB tal como lo declaran las fuentes citadas Estado actual
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación; el titular varía entre compilaciones Operación reportada sin bloqueo
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera, según una compilación Operación reportada sin bloqueo
Pickwin DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra; titular Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora Operación reportada sin bloqueo
Betway Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México, según una compilación Operación reportada sin bloqueo
bet365 México Sin número publicable Bloqueado; inactivo desde el bloqueo de noviembre de 2025, con un amparo concedido en marzo de 2026 y suspensiones posteriores reportadas
Betano (Ganador Azteca) Sin número publicable Bloqueada desde noviembre de 2025; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo

Los permisionarios que aparecen en la primera columna llevan sus marcas desde un permiso otorgado a una empresa con presencia física en México, y ese permiso no es una licencia digital: es un acto temporal, no transferible, con cuentas trimestrales, seguro, reportes por posible lavado de dinero y una garantía. Cumplir eso cuesta dinero, y el costo explica por qué una casa extranjera prefiere colgarse de un titular local en lugar de montar su propia estructura.

Ninguna de las casas que aparecen en la lista está confirmada oficialmente por la autoridad, y eso no es un descuido de esta página: la Dirección General de Juegos y Sorteos no publica una lista abierta de permisos que se pueda consultar. La propia Cámara de Diputados pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público accesible, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes — 136 sitios en uno, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro —, así que aquí no se repite ningún total ni se imprime un número de permiso como oficial. La verificación que el apostador puede hacer es la que hay: leer el pie de página de la casa, que debe exhibir la clave del permiso y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Si no está, la pregunta se contesta sola.

Lo que ha pasado desde noviembre de 2025

En noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas. bet365 México y Betano quedaron deshabilitadas; las dos pertenecen al grupo de Ricardo Salinas Pliego, y la segunda opera bajo el nombre Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

El hilo no termina ahí. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Los fallos siguen moviéndose, así que el estado se lee siempre con su fecha y nunca como “abierto” o “cerrado” hoy. En 2026 se reportaron además alrededor de veinte casinos físicos clausurados.

¿Puede un apostador tener un problema legal por jugar en un sitio sin permiso? No está establecido que exista una multa o un delito para quien apuesta en un sitio no permitido, y esta página no afirma ni lo uno ni lo otro. Lo que sí está establecido es la asimetría del dinero: un saldo depositado en un operador bloqueado puede quedar congelado, y recuperarlo es un pleito con la autoridad, no con la casa.

Un sitio con licencia de Curazao no es un titular de permiso mexicano. Es otra cosa. El régimen curazaleño no rinde cuentas a la SEGOB, no emite el CFDI de retenciones y no responde ante un consumidor mexicano en territorio mexicano.

Queda el desarrollo pendiente: la SEGOB terminó en octubre de 2026 un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. La iniciativa que derogaría la norma vigente propone un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, una edad mínima de 21 años y mecanismos de autoexclusión. Mientras siga en proyecto, lo que rige es una ley de mediados del siglo pasado aplicada por una dirección general que no publica la lista de lo que autoriza.

Los impuestos se descuentan antes de que llegue el retiro

Una sección aparte, porque el dinero que sale de la casa no es el dinero que llegó al bolsillo. El premio primero pasa por la retención.

Para el jugador, el artículo 137 de la Ley del ISR es explícito: los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga el premio retiene el 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando ese impuesto estatal excede el 6 %. La retención es un pago definitivo solo si la persona presenta la declaración correspondiente cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México grava los premios con una tasa estatal del 6 %, lo que lleva el efecto total alrededor del 7 %, según un reporte secundario. Los premios que pasan de $600,000 MXN en el año se reportan en la declaración anual, también según un reporte secundario.

Ahí está la conexión con los métodos de pago que ocupa a esta página. El retiro llega a una cuenta a nombre del jugador, y el CFDI de retenciones que emite el operador es el documento que ata el premio al SAT. Un apostador que deposita en efectivo y retira en efectivo no evita nada: la casa reporta igual. Lo que sí cambia es quién tiene el papel cuando llega la revisión.

Para las casas, el impuesto cambió la aritmética entera. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes eran 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. La base no está establecida: el texto habla de “valor de la actividad”, la prensa habla del monto total apostado, y esta página no dice “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Los estados también cobran: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Ahí está el motivo por el que las ofertas de bienvenida se rediseñaron después del aumento del IEPS: las casas repartieron una parte del impuesto con el jugador, y lo hicieron moviendo las condiciones del bono, no el bono mismo. Los premios de los sitios sin permiso entran en territorio gris: el artículo 137 habla de premios legalmente autorizados, y el tratamiento del premio de un sitio no permitido no está establecido. Ahí la única respuesta honesta es consultar a un contador o asesor fiscal.

Las casas de apuestas, una por una

Diez marcas con permiso de la SEGOB tal como cada una o una compilación lo declara, en el orden que sigue esta página. No es un ranking ni una recomendación: las casas que aparecen aquí no son el mercado completo, y la ausencia de una marca no significa que no tenga permiso. Se comparan por lo que dicen de sí mismas, y esa es la única base honesta cuando la autoridad no publica la lista.

Strendus: la única que pone la cartera junto al efectivo en tienda

La ficha de su aplicación menciona Visa, Mastercard, SPEI y OXXO Pay. Menciona también Mercado Pago. Es la lista más larga del grupo que sí nombra la cartera y cubre las tres familias de pago: tarjeta, transferencia y efectivo, con la comodidad digital encima. Un apostador con poco capital y ganas de moverse rápido encuentra aquí el camino más corto entre su teléfono y un boleto, y esa es la razón principal para ponerla primero.

El permiso se lee con la misma cautela que el de las demás: las compilaciones de permisos publican los números DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, el titular varía entre una compilación y otra, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se puede abrir para verificar. No hay nada en la información disponible sobre herramientas de juego responsable en la marca, así que el tope de gasto hay que buscarlo dentro de la cuenta y sin promesa de encontrarlo.

El detalle que decide para quién es: cinco métodos en la ficha no significan cinco rutas de retiro iguales. Strendus no publica plazos de liquidación ni montos mínimos en esa ficha, y quien vaya a depositar ahí debería revisar el apartado de retiros dentro de la cuenta antes del primer depósito, no después del primer boleto ganador. Si la prioridad es cargar desde Mercado Pago y cobrar por la misma vía, el camino existe y es el más completo del grupo; si la prioridad es saber con precisión cuánto tarda el dinero en volver, esta casa no promete nada que se pueda medir.

Winpot: la cartera en el escaparate, sin una sola cifra

Winpot pone los logotipos al frente. La portada muestra Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos. Al lado, banners de bonos de deportes y casino, también sin cifras.

Ese es el problema del escaparate: enseña los logotipos y esconde los términos. El apostador que entra buscando un bono de bienvenida no encuentra ni el monto, ni el rollover, ni el plazo, ni el momio mínimo. Cinco métodos de pago sin un mínimo declarado tampoco dicen mucho: aceptar un depósito de cien pesos no es lo mismo que aceptar uno de diez.

Es, sin embargo, la segunda vía real hacia Mercado Pago de todo el grupo, y para alguien que solo quiere usar un saldo de la cartera y no piensa tomar ninguna oferta, eso basta. Para quien pretenda medir el valor de la oferta antes de aceptarla, esta portada no da material. La comparación entre Winpot y Strendus se decide menos por el método de pago —las dos aceptan la cartera— que por la disposición de la casa a poner los números por escrito, y en esa cuenta Winpot va por detrás.

Codere México: la marca que dice su propio permiso

Codere es la única del grupo que afirma su condición regulatoria por escrito en el canal donde más se lee. La ficha de su aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Además anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO.

Las dos cifras que importan están en un lugar incómodo. El “hasta 7,000 MXN” es un techo, no un monto: la oferta de verdad está definida por lo que haya que apostar para liberar el bono, y de eso la ficha no dice nada. Los métodos de pago sí están claros y no incluyen Mercado Pago, así que quien tenga la cartera como requisito descarta esta casa en treinta segundos.

Un lector que busca sopesar opciones frente a frente tiene un problema extra: el bono de la ficha se anuncia como una cifra del bono de bienvenida, y sin el multiplicador de apuesta y el plazo no es comparable con nada. Y sobre las herramientas de juego responsable, la frase de la ficha se queda en el aviso. El aviso es lo que la marca afirma de sí misma.

Caliente: dos ofertas en el encabezado y ninguna regla a la vista

Caliente pone el anzuelo arriba. El encabezado de su portada anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; no aclara si las dos valen solo para apuestas deportivas o también para casino.

De las condiciones, lo que se puede sostener es poco y hay que decirlo con la fuente en la mano. El bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de diez veces, según reseñas de casas de apuestas; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Dos páginas que describen la misma promoción y no coinciden es la mejor señal de que la única descripción que cuenta es la de los términos de la casa.

La aplicación suma herramientas útiles: transmisión en vivo, creador de apuestas —“crea tu apuesta”—, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y uso reservado a mayores de 18 años. El pie de página repite que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.

El rollover de diez veces es la cifra más concreta de las dos ofertas y también la más fácil de leer mal. Diez veces una cantidad no es diez apuestas: se apuesta la misma cantidad muchas veces hasta cumplir el múltiplo, y cada uno de esos boletos paga el margen de su mercado. Sobre eso no hay cosa más concreta que decir, porque el plazo y el momio mínimo no están establecidos de manera consistente.

Betcris: muchas carteras y ninguna cifra de depósito

Betcris resuelve el tema de pagos enseñando logotipos: en su portada aparecen Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos. Mercado Pago no está en esa lista. La casa suma tres métodos que pocas casas del grupo nombran —Apple Pay y PayPal entre ellos—, y eso dibuja un perfil claro: está pensada para un apostador que ya tiene billeteras digitales de otro tipo.

En apuestas, la aplicación presume el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. Es una lista de funciones de casa moderna, con una excepción que vale la pena marcar: retiro anticipado y parlay del mismo juego son funcionalidades de riesgo, no comodidades. El retiro anticipado devuelve algo antes del final del evento, casi siempre menos de lo que pagaría el boleto completo, y el parlay del mismo juego combina una sola apuesta partido.

De su permiso no hay número publicable aquí: rige lo mismo que en las demás fichas, una compilación que no puede contrastarse con la lista oficial. Lo que sí es legible es su apuesta: métodos locales y atención en español, y una nómina de billeteras más ancha que la de sus competidores inmediatos, con la cartera del marketplace fuera de la fiesta.

Playdoit: velocidad prometida y condiciones enredadas

Playdoit cubre mucho deporte. La ficha de su aplicación lista futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Los métodos que nombra son Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. La ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y reserva el uso a mayores de 18 años.

El “pagos inmediatos” es el tipo de frase que suena a dato y no lo es. Ninguna casa de este grupo publica un plazo de liquidación comparable, así que prometer rapidez no distingue a Playdoit de Caliente ni de Betcris, que dicen lo mismo o algo parecido.

La oferta es donde la casa se tropieza consigo misma: la aplicación anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Una casa que no puede decidir si su bono requiere depósito no está lista para que alguien cuente con él. De las diez, es la que mejor cubre la oferta deportiva y la que peor explica su propia promoción.

Rushbet: transferencia y efectivo, sin cartera y sin adornos

Rushbet acepta transferencia SPEI, tarjetas de crédito y débito y OXXO Pay, entre otros métodos. Cubre las tres familias clásicas: banco, tarjeta y efectivo en tienda. Mercado Pago no aparece. Su ficha no dice nada sobre herramientas de juego responsable ni sobre plazos de retiro, y de su permiso no se cita un número.

Ese perfil escueto es su posición real en el grupo. Rushbet no intenta vender la velocidad del cobro ni la amplitud de la billetera, y quien busque un catálogo de funciones de aplicación no lo va a encontrar ahí. Cubre lo indispensable y calla el resto, que es una política defendible mientras el silencio no alcance a las condiciones de retiro.

Para un apostador que ya sabe qué quiere —transferencia bancaria de ida y de vuelta, sin carteras digitales de por medio— la casa resuelve. Para quien pretenda comparar herramientas de control antes de abrir cuenta, no hay nada que comparar. Y para quien tenga su dinero en Mercado Pago y no quiera sacarlo de ahí, esta casa ni se plantea.

Novibet: un permiso con número y escasez en los detalles

Novibet es una de las dos casas del grupo con un número de permiso publicable. El permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 aparece según una compilación de casas de apuestas legales, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir para contrastarlo. Es un dato más firme que el de la mayoría de sus competidoras, aunque siga siendo una declaración de tercero y no una confirmación de la autoridad.

En métodos de pago, la ficha de la aplicación no enumera nada, así que no se puede afirmar ni negar que acepte Mercado Pago. Tampoco hay en la información disponible datos sobre herramientas de control de gasto en la marca.

Una casa con permiso identificable y sin cartera digital listada es una casa para un apostador que llegue con su banco y no con su teléfono. Ese perfil existe y no es menor: la transferencia SPEI es el método más extendido del mercado mexicano, y una casa que no lo anuncia pero atiende bien por tarjeta cubre a buena parte de los apostadores reales. Lo que no cubre es al lector que llegó a esta página buscando dónde usar su saldo de la cartera.

Pickwin: los papeles que se contradicen entre sí

Pickwin aparece en las compilaciones con dos números distintos para el mismo permiso: DGJS/DCRCA/1584/2019 en una y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora como titulares. Los titulares también varían según la fuente.

Esa contradicción es en sí misma el dato más útil sobre la casa. Cuando dos compilaciones que dicen listar casas de apuestas legales no coinciden ni en el número del permiso ni en el nombre del titular, la conclusión no es que la casa esté fuera del marco, sino que el marco no se puede verificar desde afuera. Es exactamente el hueco que la falta de un registro público deja abierto, y no hay forma de cerrarlo con otra búsqueda.

Pickwin pasa el resto de los filtros de la lista sin aportar nada nuevo: no enumera métodos de pago, de modo que no se le puede atribuir ni la cartera del marketplace ni su ausencia, y tampoco publica en la información disponible una política visible de juego responsable. Quien decida abrir cuenta ahí tiene que hacer el trabajo de verificación en el pie de página de la propia casa, que es donde debería estar la clave del permiso.

1xBet: catálogo ancho, caja de entrada invisible

1xBet México no enumera métodos de pago en la ficha de su aplicación. Mercado Pago no aparece en la lista que la ficha muestra, porque no muestra ninguna. Es el caso más difícil de esta página: no se puede afirmar ni negar que acepte la cartera, ni qué mínimo pide si la acepta.

La marca tiene permiso de la SEGOB según las compilaciones de casas de apuestas legales, y aquí se dice en el mismo tono que todo lo demás: una declaración de tercero que no puede contrastarse con la lista oficial. El resto de su oferta es amplia y conocida, y no hay en la información disponible un dato que la distinga de las otras marcas del grupo en métodos de pago o herramientas de control.

Lo que queda por hacer es lo obvio y es lo que la ficha no permite: revisar el apartado de depósitos dentro de la cuenta, antes de depositar, y comprobar la clave del permiso en el pie de página. Un apostador que llegó buscando usar su saldo de Mercado Pago obtiene aquí el mismo resultado que si el listado trajera la palabra “no”: sin dato, no hay camino corto.

Lo que separa a las diez en una sola línea

Las dos casas que nombran Mercado Pago lo hacen en el mismo lugar donde anuncian su oferta principal, y ese detalle dice bastante: la cartera es escaparate, no condición. La casa que la pone en una ficha de aplicación y la casa que la pone en la portada están comunicando lo mismo con distinto énfasis.

Entre las demás, la diferencia que importa no es la lista de logotipos sino la disposición a publicar plazos, mínimos y condiciones. Caliente reconoce dos promociones y no las explica; Playdoit se contradice sobre si la suya pide depósito y ya avisa que sus condiciones no son claras; Codere anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, y esa cláusula sola es una táctica de mercadotecnia más que una condición, porque el bono de bienvenida sin sus requisitos de apuesta impresos es una cifra de fantasía. Donde ninguna casa del grupo publica plazos de liquidación, la velocidad de cobro se convierte en la única comparación que el mercado mexicano no puede hacer por el apostador.

Antes de registrarse: lo que se verifica y lo que no se puede verificar

Meter dinero en una casa de apuestas es abrir una cuenta en una empresa que a su vez responde a un permisionario. Ordenar los pasos evita el problema más común: descubrir al momento de retirar que el nombre de la cuenta no coincide.

La secuencia práctica empieza antes del primer depósito. Primero, el método de pago que uno quiera usar debe aparecer en la ficha o en la portada de la casa, y debe ser también el método disponible para retirar. Segundo, los datos de identidad deben coincidir con los de la cuenta bancaria o la cartera con la que se deposita: la verificación de identidad llega en algún momento del proceso y un nombre distinto detiene el retiro. Tercero, la oferta de bienvenida se acepta sabiendo que sus condiciones están en otro documento.

Ese tercer punto merece una línea aparte, porque es el que más pierde. Un bono de bienvenida es dinero condicionado: hay que apostarlo cierta cantidad de veces, dentro de un plazo, y en boletos con un momio mínimo para que cuente. Los momios mínimos dejan fuera justamente los momios altos, que son los que un apostador busca cuando intenta cumplir un rollover con pocos boletos. La casa no pierde nunca en ese arreglo.

¿Quién verifica? El operador verifica la identidad del usuario y reporta las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de lavado de dinero. Los documentos que puede pedir no están establecidos en la norma.

¿Y la edad? El Reglamento prohíbe a los menores en las zonas de apuestas de los establecimientos y en el cruce de apuestas, sin fijar un número. Las marcas dicen 18 años en sus propias fichas y pies de página. Una edad estatutaria no está establecida; lo que existe es lo que cada operador exige en su registro, y en la práctica todos exigen mayoría de edad.

Queda una verificación que el apostador no puede hacer solo y que no depende de su esfuerzo. La lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta pública. Un lector puede revisar el pie de página, puede buscar la clave del permiso, puede comparar dos compilaciones y encontrar dos números distintos —le pasa a Pickwin—, y aun así no puede cerrar la última pregunta. Ese es el estado del mercado, y quien apueste debería saberlo antes de cargar, no después.

Preguntas frecuentes sobre apostar con Mercado Pago en México

¿Qué métodos de pago usan las casas de apuestas con permiso en México?

No hay una regla común, porque ninguna ley regula los pagos de apuestas. Cada casa publica lo suyo en su ficha o en su pie de página: tarjeta de crédito o débito, transferencia SPEI, efectivo en tiendas como OXXO, carteras digitales y, en dos casos de este grupo, Mercado Pago. La lista es una declaración de la marca, no una obligación.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Hay que buscarlos en la configuración de la cuenta, en el apartado de juego responsable, y fijarlos ahí. No existe un límite estatutario de depósito o de pérdida en México ni una obligación general de ofrecer uno: las herramientas son voluntarias y aparecen cuando la marca las ofrece. Codere y Playdoit sí enlazan avisos de juego responsable en sus fichas.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

No hay un registro público abierto que consultar: la Dirección General de Juegos y Sorteos no lo publica. Lo verificable es el pie de página de la casa, que debe exhibir la clave del permiso y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Los números que circulan en compilaciones pueden contradecirse, como ocurre con Pickwin.

¿Qué edad se necesita para apostar en México y qué se verifica al registrarse?

El Reglamento prohíbe a los menores en las zonas de apuestas y en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Las casas anuncian 18 años en sus fichas y pies de página, y todas lo exigen en el registro. El operador verifica la identidad y reporta operaciones relevantes a la UIF y al SAT; los documentos exigidos no están establecidos en la norma.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos según el artículo 137 de la Ley del ISR. El pagador retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y el 21 % si lo supera; la Ciudad de México aplica 6 %, unos 7 % en total. El operador emite el CFDI de retenciones.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

Multiplique la cantidad apostada por el momio. Cinco pesos a un momio de 1,90 devuelven $9,50 MXN, con $4,50 MXN de ganancia. En un parlay los momios de las patas se multiplican en un solo precio. Cada momio ya trae dentro el margen de la casa, que no está en el boleto y sí en lo que la casa conserva.

Lo que esta página no puede resolver por usted, y por qué conviene saberlo

Cierro por donde empecé, que es donde está el dinero. La pregunta que trajo a la mayoría de los lectores —dónde se apuesta con Mercado Pago en México— tiene una respuesta corta: en dos de las casas que aparecen aquí, y las dos lo dicen en el mismo lugar donde venden todo lo demás.

Esa respuesta corta esconde la decisión real. Un apostador que deposita desde su cartera y espera cobrar por la misma vía tiene que revisar el apartado de retiros de esa casa antes del primer depósito, porque los retiros van a una cuenta a nombre del jugador y ninguna de las dos publica un plazo. Quien acepte esa condición encuentra camino. Quien no, encuentra camino igual por transferencia o por efectivo en tienda, y ese camino tiene una virtud inesperada: la fricción de salir de casa es el único freno que este mercado le ofrece sin pedirle permiso a nadie.

Lo demás que aprendí escribiendo esto no tiene que ver con la cartera. Las diez casas operan bajo un permiso de la SEGOB que ninguna puede confirmar ante el público porque la lista no está abierta. Las ofertas de bienvenida se anuncian sin sus condiciones, y las que sí las publican las publican en un lugar que nadie lee. La casa que pierde frente a sus competidoras por velocidad de retiro no pierde por un dato, pierde porque ninguna casa del grupo da un número que se pueda comparar. Y los premios pasan por la retención del SAT antes de llegar a la cuenta.

Nada de eso es un defecto de las casas. Es el estado de un mercado que se apoya en una ley de 1947, en un reglamento cuya última reforma es de noviembre de 2023 y en un anteproyecto que duerme en un cajón desde octubre de 2026. Mientras eso siga así, la comparación honesta no es entre casas, sino entre lo que usted puede comprobar y lo que tiene que creerles. Comprobar se puede: el método de pago, el nombre de la cuenta, el pie de página con la clave del permiso, los términos del bono. Creerles es lo que queda para todo lo demás.

Si en algún momento apostar deja de ser un entretenimiento con presupuesto, hay ayuda fuera de la pantalla: la línea de atención sobre conductas adictivas del sector salud, disponible sin costo para quien la necesite. Ninguna casa de apuestas le va a recordar ese número.

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