Apuestas con bono de bienvenida en 2026: nueve marcas y lo que cada oferta pide de verdad

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Un bono de bienvenida en México se concede con una mano y se cobra con la otra. La casa pone el número grande en el encabezado; las condiciones que lo desbloquean viven tres pantallas más abajo, cuando viven. Eso no convierte la oferta en un engaño: convierte al rollover en la cifra que decide si el regalo vale lo que dice valer. Aquí lo que se compara no es el tamaño del bono, sino el costo de cobrarlo y quién está en condiciones de pagarlo.

En el encabezado de Caliente se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN.

Datos actualizados al noviembre 5, 2026; los permisos de la Secretaría de Gobernación citados en la página se contrastaron con el Registro Público de Permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

México tiene una particularidad que el buscador de ofertas no muestra. Aquí no existen licencias para apuestas en línea, porque tampoco existe una ley que las nombre. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta y los sorteos en todo el territorio y deja a salvo únicamente los que autoriza expresamente. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, remata la idea en su artículo 2: lo que no está previsto está prohibido. Cada marca que un lector encuentra hoy en internet opera gracias al permiso de un permisionario con establecimiento físico, y la palabra correcta para eso es “permiso”, no “licencia”.

De ahí sale el primer criterio de esta página, y también el más incómodo. Un bono de bienvenida solo vale lo que el sitio que lo ofrece vale. Si el sitio no puede sostener un permiso vigente, el saldo grande de la cuenta puede congelarse en una tarde, como ocurrió con dos marcas conocidas en noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última del grupo Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió publicar únicamente contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo al 24 de marzo de 2026. El estado de esos dos dominios cambia con cada resolución, así que la página no los presenta como activos ni como cerrados de forma definitiva.

Ese es el suelo sobre el que se leen las nueve marcas que vienen más abajo. Debajo de ellas hay un modelo de negocio que el propio marco legal sostiene: los permisionarios pagan cuentas trimestrales y auditadas cada año, mantienen fianzas, reportan operaciones sospechosas de lavado de dinero y verifican la identidad de quien juega. Esa estructura es la que produce el CFDI de retenciones que un lector encuentra cuando cobra un premio, y también la que hace que un retiro acabe en una cuenta a nombre del propio jugador. Un operador sin permiso mexicano no arrastra nada de eso. No hace falta inventarle escenarios oscuros: basta con decir que el respaldo legal, la retención documentada y la vía de reclamación vienen o no vienen con el bono.

Juego responsable: la letra que aparece antes que el primer depósito

Este es el primer lugar donde el lector decide si el bono le conviene, porque los propios operadores ponen los avisos antes que la promoción. Codere México declara en su ficha que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. En el pie de página de Betcris se lee que los juegos con apuesta están estrictamente prohibidos para menores de edad, con enlace a una sección de juego responsable y la aclaración de que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Caliente hace lo mismo en su portada: prohíbe la participación de menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su apartado de juego responsable.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito.

Conviene detenerse en lo que esas líneas no dicen. Son declaraciones de cada marca sobre sí misma, no una obligación legal uniforme: el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe en su artículo 5 que los menores entren a las áreas de apuesta de los establecimientos y prohíbe su participación en el “cruce de apuestas”, pero no fija una cifra de edad. El número 18 aparece porque cada operador lo escribe, no porque una ley mexicana lo tenga clavado en un artículo. Quien apueste debería saber que está tratando con una política comercial y no con un piso estatutario.

Qué herramientas existen y qué no existe todavía

Los instrumentos de control voluntario son los que cada marca lista en sus propias fichas de tienda de aplicaciones: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna. Esa es la palanca real que un jugador tiene a mano, y funciona solo dentro del operador que la ofrece. No hay un registro nacional de autoexclusión en México. Conviene escribirlo sin adornos, porque es lo que hace que un jugador que decide parar tenga que acordarse de cerrar la puerta en cada casa por separado, y de que la puerta que cierre en una no cierra la de al lado. Tampoco se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni la figura de una cuenta temporal que suspenda la actividad a petición del titular.

Eso tiene una consecuencia práctica que va más allá del juego responsable. El instrumento que la ley sí pone en manos del Estado es la supervisión del permiso, no el control del jugador. El Reglamento confía a la SEGOB la interpretación y aplicación administrativa de la ley y a la Dirección General de Juegos y Sorteos la autorización, vigilancia, modificación y extinción de los permisos, además de los procedimientos de sanción. La Dirección General es también la que decide cuándo un dominio no autorizado deja de estar disponible. Dicho de otro modo: la protección del jugador en México no llega por la vía de un límite obligatorio, sino por la vía de que la casa tenga permiso y con quién responde esa casa.

Las cuatro decisiones que sí están en manos del apostador

Ninguna de las herramientas que dependen del jugador está en el bono. La primera decisión es elegir entre un operador con permiso y uno que no lo tiene; la segunda, contraer o no un compromiso de recirculación que puede superar varias veces el depósito inicial; la tercera, decidir con cuánto dinero se entra, porque un rollover pesado sobre un depósito pequeño es una trampa aritmética y sobre un depósito grande es una factura; la cuarta, decidir qué hacer cuando ya se cobró el bono y el saldo se convirtió en saldo real, que es el momento en que un límite de pérdida, si se pone antes, todavía sirve de algo.

De las cuatro, la que el lector suele descubrir tarde es la segunda, porque el bono se publicita por su tamaño y nunca por su costo de salida. Y el costo de salida crece justo cuando la casa absorbe un impuesto. En 2026 el IEPS sobre los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso de la ley subió a 50 %, y los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para trasladar parte de ese costo. El resultado se ve en las ofertas de esta página: tramos anunciados con cifras altas y condiciones poco desarrolladas en el mismo escaparate donde aparece la cifra.

Esa combinación —oferta generosa, condición opaca— es la razón por la que la calificación de una casa en esta página no depende del tamaño del bono. Un bono de $1,000 MXN cuya letra chica se puede leer de una sentada puede costar menos que un bono de $7,000 MXN cuyo requisito exacto nadie publica. El segundo no es peor por ser grande: es peor por ser ilegible. Y en un mercado donde el propio Reglamento entiende el permiso como un acto administrativo temporal, la transparencia de las condiciones es lo único que el jugador puede auditar por su cuenta.

Incentivos, recompensas y requisitos: cómo se lee un bono antes de aceptarlo

Aquí entra la pregunta que casi nadie contesta en el encabezado: cuánto hay que apostar para quedarse con el dinero. Las tres piezas que hay que leer son el monto del bono, el requisito de apuesta o rollover, y el momio mínimo aceptado. En México, el momio es el precio; los momios bajos suelen quedar fuera del cómputo, y una apuesta a un momio demasiado corto puede no contar para liberar el bono aunque sí descuente saldo.

Los bonos que las marcas anuncian en su propio escaparate

Caliente anuncia en su encabezado $1,000 MXN sin depósito y, además, la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. La propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas o si son paquetes de casino con otro reglamento, lo cual importa mucho más de lo que parece: el IEPS y las condiciones de un bono de casino no se leen igual que las de un bono deportivo. Codere México anuncia en su ficha de aplicación un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y, en la misma ficha, depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN y la descripción se contradice: en un apartado lo presenta con primer depósito y en otro sin depósito. Esa contradicción no es un detalle de redacción. Sin depósito, la casa pone el dinero y el rollover se mide sobre lo regalado; con primer depósito, el rollover se mide sobre el dinero del jugador, que además ya está comprometido.

Bajar por lista de mercados no cambia el problema. Campobet comunica un bono de recarga semanal deportivo del 50 % hasta $10,000 MXN: no es un bono de bienvenida, es una promoción recurrente para quien ya está dentro, y conviene no confundir las dos cosas al comparar. Rushbet tiene un programa de lealtad en el que las apuestas acumulan puntos canjeables en una tienda de bonos, más un cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Betway habla de un club con apuestas gratis semanales dentro de su aplicación. En los cuatro casos el incentivo premia la actividad continuada, no la apertura de cuenta, y esa es una distinción que importa para quien va a apostar diez veces al año y no cien.

La cuenta del costo cuando los requisitos no se publican

La letra chica se vuelve interesante cuando los números sí están. Según reseñas de casas de apuestas —no según el propio operador— el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente exige un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Con esa cifra sobre la mesa, la aritmética es directa: si solo se apuesta el importe del bono, hay que mover $10,000 MXN antes de que el dinero del regalo pase a saldo retirable. Repartido en boletos de $250 MXN son 40 apuestas; en boletos de $500 MXN, 20. Y ninguno de esos boletos cuenta si se juega por debajo del momio que la casa exija.

Ahí está la banda que un lector necesita retener, y son dos bandas distintas. Con el depósito duplicado, suponiendo que se libera el bono equivalente al depósito, los $1,000 MXN de bono piden mover $10,000 MXN si el factor es 10, pero los $7,000 MXN del tramo alto piden mover $70,000 MXN si el múltiplo se mantiene en 10 —o $35,000 MXN con un factor de 5—, y sobre el tramo alto el compromiso es de decenas de boletos antes de que el saldo sea reclamable. La incógnita no es el tamaño del bono, es el múltiplo; por eso la horquilla se abre tanto entre un depósito mínimo y un depósito máximo anunciado en la misma oferta.

Con un margen del 5 % como supuesto de trabajo —el tipo de margen que queda dentro del momio cuando se reparte sobre todos los resultados de un mercado—, mover $10,000 MXN cuesta en promedio alrededor de $500 MXN, y quien apuesta boletos de $250 MXN repite el ejercicio 40 veces para llegar ahí. La cifra no promete ningún resultado: es un promedio bajo un supuesto declarado, calculado en un mercado concreto y con un margen que la casa fija y mueve como quiere. Pero convierte la promesa del encabezado en algo que se puede comparar con el gasto que un jugador ya hace en una temporada.

Lo que un bono “sin depósito” sigue sin ser

Vale decirlo sin rodeos: un bono de bienvenida no es dinero regalado, es un descuento condicionado. Quien acepta un bono sin depósito acepta jugar un volumen que no eligió, en mercados que fijó la casa, con un precio mínimo que la casa decide y dentro de un plazo que, en el tramo del depósito duplicado, las reseñas describen de manera contradictoria. Una apuesta gratis tampoco devuelve su importe cuando acierta: si un boleto de $100 MXN pagado con apuesta gratis gana, el importe de la apuesta no vuelve en la ganancia. Esa es la razón por la que el valor de una apuesta gratis se estima como una fracción de su importe nominal y no como su importe.

Nada de esto es ilegal ni está escondido. Está en los términos, que es donde el lector puede consultarlo antes de depositar, y también en los términos se ve si el rollover se calcula sobre el bono o sobre el depósito. La recomendación es la de siempre y sin épica: leer el requisito de apuesta antes del depósito, no después de aceptarlo. Un bono grande con requisito opaco no es una ganga, es una posición corta a plazo fijo.

Evaluación: las nueve marcas y lo que resta después del filtro

Lo que sigue parte del corte más frío que se puede hacer con esta información: se comparan las marcas por su permiso declarado y por lo que su propia ficha dice sobre el tema del bono, sin añadir virtudes que nadie haya publicado. Ninguna de las nueve es la casa más grande ni la más barata: la lista recoge las marcas del mercado mexicano cuya documentación pública permite decir algo, y una marca que no aparece aquí no está por eso fuera del mercado. En las columnas se separan tres planos que la publicidad mezcla: la vía legal por la que la marca opera, la condición de su permiso tal como la reporta la fuente y lo que la marca misma declara sobre bonos.

Vía por la que opera en México Condición del permiso según la fuente citada Lo que la propia ficha declara sobre bonos
Novibet permiso de la SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx no confirmado oficialmente; la lista de la DGJS no pudo consultarse su ficha de aplicación anuncia bonos de bienvenida y promociones de temporada
Betway permiso de la SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx no confirmado oficialmente; titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México su aplicación menciona un club con apuestas gratis semanales
1xBet permiso de la SEGOB DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx no confirmado oficialmente; la propia fuente no pudo verificar el dominio su aplicación incluye bonos de bienvenida y promociones de temporada
Strendus permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx no confirmado oficialmente; las compilaciones discrepan sobre el titular —
Codere México permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx no confirmado oficialmente; titular citado: Libros Foráneos su ficha de aplicación anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN
Betcris permiso de la SEGOB de su permisionario no confirmado oficialmente; número variable entre el pie del propio sitio y la compilación su pie de página enlaza juego responsable, sin cifras de bonos
Playdoit permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx no confirmado oficialmente; titular citado: Eventos Festivos de México su ficha anuncia $1,000 MXN, descrito con y sin primer depósito
Pickwin permiso de la SEGOB de su permisionario no confirmado oficialmente; las fuentes se contradicen entre sí —
Caliente permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio no confirmado oficialmente por la DGJS su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y duplicación hasta $7,000 MXN

La primera columna se lee como una cadena, no como un título. Casi todas las marcas operan colgadas del permiso de un tercero con establecimiento físico, y el nombre del titular no coincide siempre con la marca que el lector ve en pantalla; en el caso de 1xBet, la propia ficha de la tienda de aplicaciones lista la app a nombre de una compañía distinta de la titular del permiso. Eso no es una irregularidad, es el diseño del sistema: los permisos son intransferibles y un permisionario puede operar varias marcas. Pero significa que cuando alguien reclama, reclama contra una estructura, no contra un logotipo.

La segunda columna es la que envejece más rápido. Ningún número de permiso de esta tabla está confirmado oficialmente, porque la lista pública de la DGJS no se pudo abrir y las compilaciones de casas de apuestas se contradicen entre sí en varios casos. El detalle de Strendus es elocuente hasta el absurdo: tres números de permiso para una marca y dos posibles titulares. En Betcris y en Pickwin la contradicción llegó a tal punto que no se imprime ningún número. Cuando el número que aparece en el pie de página de una casa y el que aparece en una compilación no coinciden, eso no es un problema del lector; es una razón para mirar el pie de página —no la reseña— el día en que se deposita.

La tercera columna es la que menos se llena, y por eso la más informativa. Cuatro marcas publican cifras o nombres concretos de promoción en su ficha de tienda; el resto se queda en la mención. La distancia entre una ficha que dice “hasta 7,000 MXN” y otra que dice “bonos y promociones” es exactamente la distancia que hay entre un anuncio y un término contractual. Un lector que compara solo el número más grande de la columna se queda con la oferta que menos información publica a su lado.

Novibet: el escaparate sin cifras de bono

El permiso que se le atribuye a Novibet —DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera como titular según la compilación consultada— es específico y reciente, y eso es lo que tiene de distinto. Es también el único dato duro de su expediente aquí: la marca aparece sin ninguna cifra de bono en su propia documentación pública, y esa ausencia no se compensa con la reputación de la casa fuera del país.

Para un lector que ya sabe leer un rollover, esa falta de número es una desventaja menor, porque de todos modos iba a revisar los términos antes de depositar. Para quien elige por el tamaño del escaparate, es una desventaja total: no hay nada que comparar. Lo que queda a favor de Novibet no es una promoción, es la estructura: permiso identificable, titular nombrado y un expediente donde lo que falta se puede preguntar. Un bono que no se anuncia en la vitrina suele ser un bono que no se discute en el chat de reclamos.

Betway: mercados, momios mejorados y un club que reparte apuestas gratis

Betway se presenta por catálogo antes que por bono. Su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. El permiso que se le atribuye lleva el número 4184 y un titular cuyo nombre no coincide con la marca, como en casi toda la tabla.

El momio es el punto donde la oferta deportiva y el bono se cruzan, y casi nunca en beneficio del jugador. Un bono con momio mínimo deja fuera precisamente los precios más bajos, que son los que un pronóstico conservador preferiría; los mejorados, en cambio, son promociones de precio que caducan y no de volumen que se recircula. Betway da ambas cosas, y el lector que se registre por la apuesta gratis semanal debería entender que está aceptando un compromiso de presencia, no un descuento.

La pregunta que deja abierta el expediente es la del detalle: cuánto vale la apuesta gratis del club, con qué momio mínimo y con qué plazo. Eso no se puede responderse desde fuera y se consulta en los términos que Betway publica al abrir la promoción, antes de gastar el primer depósito. Una app con 2,000 eventos por semana sabe redactar una condición; el asunto es leerla.

1xBet: transmisión en vivo y un nombre de permiso que no coincide

1xBet separa su oferta por deporte y por formato. Su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es, de las nueve, la que más herramientas de seguimiento concentra en un solo lugar.

El dato incómodo está en el registro. El permiso que se le atribuye es DGJS/0002/2020, con Entretenimientos Naturales como titular según la fuente que lo reporta, pero esa fuente no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la tienda de aplicaciones lista la app bajo una compañía distinta, 1XCorp N.V. En una tabla donde la coincidencia entre marca y titular es la norma, esta es la fila donde el desfase es mayor.

Eso no descalifica al producto, y conviene no dramatizarlo: la transmisión en vivo y los marcadores son útiles para quien apuesta en partido, y el catálogo de esports es de los pocos que cubren un nicho con demanda real en México. Pero el bono de bienvenida que acompaña a ese producto no añade nada a su expediente, y un programa de lealtad no suple una cadena de titularidad difícil de seguir. Si el jugador reclama, tendrá que saber a quién le reclama.

Strendus: tres permisos y ningún bono anunciado

Strendus aparece en el expediente por sus permisos, no por su promoción. Se le atribuyen tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y las compilaciones consultadas ni siquiera se ponen de acuerdo sobre el titular, que unas veces aparece como Atracciones y Emociones Vallarta y otras como New Ads.

Esa acumulación de números no es necesariamente mala señal: una marca que reúne permisos de varios ejercicios puede estar ordenando su operación. Pero en una comparación sobre bonos es una fila vacía, y una fila vacía se lee rápido. Quien llegue a Strendus por la promoción tendrá que averiguar en su propia página si existe, cuánto vale y con qué se libera, porque aquí no hay nada que comparar contra las demás.

Lo que sí conviene anotar es una consecuencia de la contradicción: si tres números de permiso y dos titulares se atribuyen a una misma marca, la reclamación futura empieza por identificar cuál de ellos sostiene la operación. Eso es trabajo del jugador y no debería serlo.

Codere México: catálogo de más de 30 deportes con ficha que sí publica cifras

Codere México es la marca que cubre la mayor cantidad de deportes entre las nueve, y su oferta no se queda en el catálogo: su aplicación incluye más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis dentro de la misma app.

En el plano del bono, su ficha de aplicación anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, junto con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. El “hasta” es la palabra que hay que leer dos veces: el techo de 7,000 MXN se alcanza solo con un depósito del mismo orden, y quien entre con 500 pesos no verá ese número en su cuenta. La promesa correcta para ese lector es otra, y está tres líneas más abajo, en los términos.

El atractivo de Codere en esta comparación no es el tamaño del bono, es que la marca publica cifras donde otras publican adjetivos, y que los métodos de depósito anunciados incluyen SPEI, lo que deja el rastro bancario donde tiene que estar si luego hay que reclamar. La licencia que se le atribuye —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con el permiso en manos de un tercero— no es un dato que la distinga del resto de la tabla.

Betcris: juego responsable en el pie de página y ningún número de permiso

Betcris entra a la comparación con una ficha escueta. Su pie de página declara que los juegos con apuesta están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Nada en ese pie habla de bonos con cifras.

Y su fila del permiso es la más difícil de leer de toda la tabla. Los números difieren entre el pie de página del propio sitio y la tabla del propietario: uno aparece a nombre de Producciones Móviles y el otro en una compilación distinta. Cuando ni el propio operador sostiene un solo número, lo prudente es no imprimir ninguno y decir lo que se sabe: que la marca opera bajo el permiso de un permisionario, cuyo nombre tampoco es el de la marca.

Para un jugador que busca bono de bienvenida, Betcris es hoy una incógnita con un aviso de juego responsable bien puesto. Eso no es poca cosa en un mercado donde la herramienta de autoexclusión depende de cada casa, pero no es un incentivo, y quien elija por incentivo no encontrará aquí su casa. Quien elija por un operador consolidado en la región y esté dispuesto a preguntar por sus condiciones antes de depositar, encontrará una estructura reconocible.

Playdoit: un anuncio de $1,000 MXN que se contradice en dos apartados

Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN en su ficha de aplicación, y lo describe de dos maneras: en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones, tal como se publican, no son claras. Ese es el hallazgo, y no hay que buscarle un tercer significado.

La diferencia entre las dos versiones no es cosmética. Un bono sin depósito pone el riesgo en la casa y libera al jugador de aportar; un bono con primer depósito lo ata desde el inicio y hace que el rollover se mida sobre dinero que ya salió del bolsillo. Una oferta que se anuncia de las dos formas deja al lector haciendo la pregunta más básica —cuánto tengo que poner yo— en el único lugar donde la respuesta debería estar escrita con una sola voz.

Playdoit se le atribuye el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular según la compilación que lo reporta, sin confirmación oficial. Sobre esa base, su oferta no se puede ordenar frente a las demás: un número que se describe de dos maneras no se compara con nada. Lo que sí conviene es usar la propia app para leer la letra chica antes de depositar, porque ahí es donde la contradicción se resuelve o se confirma.

Pickwin: fuentes que se contradicen y ningún número impreso

Pickwin llega a esta comparación con una dificultad previa. Las fuentes reportan números de permiso que se contradicen entre sí, hasta el punto de que uno de los números atribuidos a Pickwin es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris para un titular distinto. Cuando eso ocurre, la decisión editorial es sencilla: no imprimir ningún número.

Debajo de la confusión hay una estructura nombrada: Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora, como titulares según las fuentes. Es un dato útil porque indica que hay una cadena de permisionarios identificable, aunque los números que la documentan no se sostengan. En una página sobre bonos, todo esto es contexto y no oferta.

Para un lector, Pickwin es hoy una marca sin bonos comparables en su expediente público. Eso la deja fuera de la disputa por el tamaño de la promoción y la deja dentro de la disputa por otra cosa: cuánta información publica una casa sobre sí misma. En ese terreno, la contradicción de números juega en contra, y no hay manera de que el jugador la corrija por su cuenta.

Caliente: el bono más grande y la letra chica que varía

Caliente tiene la oferta más visible de la tabla y la documentación más desigual. Su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y esa combinación de tramos es la más grande de las que aquí se comparan. La propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas, lo que deja abierta la pregunta de si el paquete se libera con mercados deportivos o con tragaperras.

Del tramo sin depósito hay un dato externo: según reseñas de casas de apuestas, el bono de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces. Del tramo de duplicación no hay dato estable: el plazo, los momios mínimos y el rollover cambian de una reseña a otra. Ahí está la oferta más atractiva del mercado y la información más movediza sobre su liberación, y las dos cosas son el mismo hecho, no dos hechos opuestos.

Caliente es, además, la única marca de la lista cuyo número de permiso aparece en el pie de página de su propio sitio: DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular según las fuentes. Eso no equivale a confirmación oficial —la lista de la DGJS no se pudo abrir— pero sí significa que el número que el jugador ve en pantalla es el que la casa sostiene. Su app suma transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años.

Lo que queda en pie para decidir es esto: quien se registre por el tramo sin depósito asume un compromiso de volumen de $10,000 MXN con un factor de 10, y quien se registre por la duplicación asume un compromiso que puede ser varias veces mayor y cuyas reglas tendrá que leer dos veces, porque las reseñas no coinciden. En ninguno de los dos casos conviene confundir el bono con una apuesta gratis y elegir el mercado como si lo fuera.

Lo que la tabla deja abierto en las cuatro marcas sin ficha

Cuatro de las nueve marcas no publican cifra de bono en la documentación que aquí se pudo revisar, y eso deja una mitad de la tabla sin precio visible. No es un hallazgo sobre el producto —una casa puede perfectamente no incentivar la apertura y seguir siendo competitiva en momios— pero sí es un hecho sobre el escaparate, y el escaparate es lo que un buscador ve primero.

El lector que comparara por el tamaño del anuncio terminaría con Caliente y Codere en la lista corta, y con Playdoit como incógnita. Es una elección defendible, pero está tomada con la columna menos informativa de la tabla. La columna que importa —cuánto hay que apostar para cobrar y con qué momio mínimo— no aparece en ninguna ficha, en ninguna app, en ningún encabezado. Por eso el criterio final de esta selección no es cuál bono es más grande: es cuál casa publica sus condiciones en un lugar donde el jugador pueda leerlas antes de depositar.

Fundamentos: qué es un bono, qué es una apuesta gratis y en qué se parecen

Un bono de bienvenida es un incentivo de apertura: dinero o apuesta gratis que la casa acredita a una cuenta nueva a cambio de cierta actividad. La palabra “bono” cubre al menos tres objetos distintos —el bono sin depósito, el bono de primer depósito y la apuesta gratis— y la diferencia entre ellos no es de matiz, es de quién pone el capital y de qué se devuelve cuando hay acierto.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.

El bono sin depósito es el que Caliente anuncia en su encabezado: la casa abona $1,000 MXN y el jugador no aporta nada para activarlo. Su requisito de apuesta se calcula, por lo general, sobre el importe regalado. El bono de primer depósito es el tramo que la misma marca ofrece por la duplicación hasta $7,000 MXN, y ahí el capital lo pone el jugador; el requisito se calcula sobre el bono o sobre el bono más el depósito, según lo que digan los términos. La apuesta gratis es otra cosa: no es saldo, es un boleto que la casa paga por el jugador, y su importe no se devuelve con la ganancia. Codere anuncia apuestas gratis dentro de su app y Betway menciona un club con apuestas gratis semanales; en ambos casos hay que leer la condición para saber qué se devuelve y qué no.

El depósito es la primera puerta, no la única

Detrás del bono hay un paso administrativo que la publicidad no menciona: la verificación de identidad. Los operadores con permiso verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. En la práctica, eso significa que el registro incluye datos personales, la cuenta queda a nombre del titular y el retiro sale hacia una cuenta del mismo titular. No hay manera limpia de cobrar un bono a nombre de alguien más.

Ese mismo modelo es el que produce el CFDI de retenciones cuando un premio está gravado. Para el jugador, la consecuencia es que el bono depositado en una casa con permiso deja rastro documental, y esa es una ventaja que no se nota el día del depósito: se nota el día de la declaración anual. Un operador sin permiso mexicano no emite ese comprobante ni retiene en nombre de nadie.

Los plazos y los momios mínimos, que casi nunca se copian al buscador

Todo bono viene con tres condiciones que rara vez aparecen en el encabezado: el plazo para liberarlo, el momio mínimo que cuenta y el múltiplo de recirculación. La tercera es la que mueve el dinero; las dos primeras son las que deciden si el jugador llega a cumplirla.

Sobre plazos, esta comparación no puede decir mucho, y ese es el punto: los datos que reseñas distintas dan sobre el tramo de duplicación de Caliente —plazo, momio mínimo y rollover— cambian de una a otra. Cuando la letra chica más importante del mercado mexicano cambia según quién la lea, la conclusión no es que no exista, sino que el único lugar donde tiene validez es el de la casa. El jugador que llegue al depósito confiando en una reseña está firmando un contrato que no leyó.

Al mismo tiempo, hay una regla que conviene entender porque explica por qué el momio mínimo existe. El margen está dentro de cada precio: si se reparte todo el dinero apostado en un mercado entre sus resultados, la casa paga de vuelta la mayor parte y se queda con el resto. Ese resto es su ingreso, y en un bono de bienvenida el operador quiere que la recirculación pase por mercados con margen previsible. Los momios muy cortos suelen quedar fuera del cómputo por esa razón, y los momios muy altos también, porque concentran riesgo.

Legalidad y supervisión: cómo saber bajo qué permiso opera una casa

La pregunta práctica —¿esto es legal?— tiene una respuesta más simple de lo que parece y una letra más incómoda de lo que gustaría. No hay una licencia mexicana de apuestas en línea, porque ninguna ley nombra las apuestas en línea. Lo que existe es el permiso de un permisionario con establecimiento físico, y la operación digital cuelga de ese permiso. La autoridad es la Secretaría de Gobernación; el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos le encarga la interpretación y aplicación administrativa de la ley, y a la Dirección General de Juegos y Sorteos la autorización, el control, la supervisión, la emisión, la modificación y la extinción de los permisos, además de los procedimientos de sanción.

La ley de fondo sigue siendo la de 1947. Prohíbe los juegos con apuesta y los sorteos en todo el territorio y solo permite los que autoriza expresamente; su artículo 7 faculta a la SEGOB para conceder permisos e inspeccionar, su artículo 8 para clausurar establecimientos sin autorización, su artículo 9 prohíbe que un local quede cerca de escuelas o centros de trabajo y su artículo 10 prevé la colaboración de estados y municipios. El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuesta y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal, y define el permiso como un acto administrativo temporal concedido a un permisionario.

Qué tipo de permiso sostiene a una casa de apuestas

Los permisos relevantes para apostar son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y existe la figura del “cruce de apuestas” en esas sedes, donde la participación de menores nunca está permitida. Los permisos no se pueden transferir, y quien opera apuestas remotas debe rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener una fianza, contar con seguro y reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero. Esa es la obligación que se esconde detrás de la palabra “permisionario” y la razón por la que la marca rara vez coincide con el titular.

El detalle que más consultas genera es el de la lista. Se dice que la Dirección General publica un PDF con los sitios autorizados, y entre mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto. Los conteos disponibles se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras en conflicto, aquí no se imprime ningún conteo y ningún número de permiso se presenta como oficial.

Lo que sí puede hacer un lector es verificar por su cuenta. El pie de página de la casa —no la reseña— es donde aparece la clave del permiso y el nombre del titular, y ahí es donde la mayoría de las marcas imprimen ambas cosas. Caliente, por ejemplo, muestra su número en el pie de su propio sitio; otras lo publican más escondido. La comparación entre esa clave y el nombre del titular del registro de la Dirección General es el único control que un particular puede hacer sin abogado, y sirve al menos para detectar la marca que no publica nada.

Reforma en trámite y reglas que no existen todavía

La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa distinta propone derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión: también es propuesta. Y hay iniciativas que proponen prohibir los bonos de bienvenida, entre ellas una del diputado Martínez Urincho; no son ley. En los artículos revisados del Reglamento no se encontró una regla vigente sobre bonos.

Merece la pena no confundir las tres cosas. Que exista un anteproyecto no cambia la página que un jugador tiene abierta hoy. Que se propongan límites de horario para la publicidad en televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00, según los reportes— no significa que rijan: son iniciativas, igual que los proyectos para limitar influencers y deportistas o para prohibir los anuncios en transmisiones deportivas. Quien lea una noticia sobre “nueva regulación de bonos” debería buscar si dice “aprobada” o “propuesta”, porque la segunda palabra es la que aparece hoy.

Lo que cuesta operar sin permiso mexicano

El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente previsto, y el artículo 8 de la ley permite clausurar establecimientos no autorizados. La SEGOB ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque no se establece una base estatutaria para el bloqueo de sitios de apuestas distinta del incumplimiento fiscal previsto en la Ley del IVA.

Los hechos de 2025 y 2026 muestran cómo se aplica eso. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, del grupo Ganador Azteca de Grupo Salinas, quedaron deshabilitadas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo no relacionado con apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo para levantar el bloqueo y el sitio seguía inactivo al 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido, según una sola fuente, la orden de la SEGOB contra ambas marcas. Además, unos 20 casinos físicos cerraron en 2026.

Con ese historial, la única forma honesta de hablar del estatus de esos sitios es con la fecha al lado. El saldo que importa para un bono es este: un operador con permiso mexicano ofrece un foro legal en el país, controles de identidad y de lavado, y un CFDI de retenciones cuando corresponde; un operador sin permiso mexicano no ofrece nada de eso, y el saldo depositado en un sitio bloqueado puede quedar congelado. Tampoco hay registro nacional de autoexclusión en ninguno de los dos casos, y los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Lo que un jugador tiene enfrente en esa zona no es una promesa: es un terreno sin la protección local, y ahí no hace falta nombrar marcas para entender el riesgo.

Impuestos, retenciones y lo que se queda el fisco

La fiscalidad del juego en México tiene dos capas y ninguna de las dos es opcional. En el lado del operador, el IEPS de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios —artículo 2, fracción II, inciso B)— grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos; la reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

La ley no define con precisión la base del impuesto, limitándose a referir el “valor de la actividad”, mientras que las interpretaciones públicas oscilan entre el monto total apostado y los ingresos brutos. Esta ambigüedad impide precisar si el impuesto del 50 % recae sobre las apuestas totales o sobre el beneficio bruto. Por tanto, el jugador que desee conocer cuánto de su depósito se destina al fisco antes de confirmar su boleto no hallará una respuesta clara ni en el marco legal vigente ni en la publicidad de los operadores.

La retención que el jugador sí ve

En el lado del jugador, los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 a 138 de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Quien paga el premio retiene 1 % si la entidad federativa no grava el premio o su gravamen no excede el 6 %, y 21 % si el gravamen estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que le corresponde cuando está obligada; de lo contrario, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que llevaría el total a alrededor del 7 % según un reporte secundario, y los premios superiores a $600,000 MXN en el año deben informarse en la declaración anual.

Aquí conviene separar dos cosas que la prensa mezcla. Una cosa es cuánto cuesta operar en México, donde las entidades federativas aplican reglas distintas —la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados—, y otra es cuánto se retiene al jugador cuando cobra. La primera afecta el tamaño del bono que una casa puede sostener. La segunda aparece en el recibo.

Porque eso es exactamente lo que la subida del IEPS hizo con los bonos de bienvenida: los operadores los rediseñaron para absorber parte del costo del impuesto. Un tramo anunciado como “hasta $7,000 MXN” es también la respuesta de una casa a un impuesto que pasó del 30 % al 50 %. Eso no convierte la oferta en falsa ni en generosa: la vuelve financieramente más cara para quien la concede, y por eso las condiciones se endurecen justo cuando la cifra se hace más visible.

En el caso de los premios obtenidos en sitios sin permiso, el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento fiscal de un premio obtenido en un sitio no autorizado no está establecido. Esa es una pregunta de contador, no de casa de apuestas, y quien tenga la duda debería llevarla a un asesor fiscal antes de contar con el dinero.

Preguntas frecuentes sobre los bonos de bienvenida

¿Dónde están escritas las condiciones de un bono de bienvenida y cómo se lee el conjunto?

En los términos de la promoción, dentro de la propia casa, y nunca en el encabezado que anuncia la cifra. Ahí se leen cuatro cosas: el monto, el requisito de apuesta o rollover, el momio mínimo que cuenta y el plazo. Un bono sin depósito libera el importe regalado; uno con depósito ata dinero propio, y el cálculo cambia por completo.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en la práctica?

El rollover es cuántas veces hay que apostar un importe antes de poder retirarlo. Según reseñas, el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente exige un rollover de 10 veces: con solo apostar el importe del bono, son $10,000 MXN que hay que mover, repartidos en 40 boletos de $250 o en 20 de $500. El momio mínimo es el precio más bajo que cuenta; por debajo de él, la apuesta no libera nada.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve con la ganancia?

Porque la apuesta gratis es un boleto que paga la casa, no saldo del jugador. Si ese boleto acierta, se abona la ganancia calculada sobre el momio, pero el importe de la apuesta no forma parte del pago. Por eso su valor se estima como una fracción del importe nominal: una apuesta gratis de $100 MXN nunca vale $100 MXN en efectivo.

¿Cómo saber si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Buscando la clave del permiso y el nombre del titular en el pie de página del propio sitio, no en una reseña, y comparándolos con el registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ninguna clave se puede dar aquí por oficial mientras esa lista siga sin poder consultarse, y en varias marcas las compilaciones se contradicen entre sí.

¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas y quién hace la retención?

Los premios de juegos con apuesta legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o lo hace por debajo del 6 %, y 21 % si el gravamen estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México cobra 6 % estatal, cerca de 7 % en total.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde la configuración de la cuenta, con las herramientas que cada operador ofrece: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna. México no tiene un registro nacional de autoexclusión ni un límite estatutario de depósito o de pérdida, así que la única protección efectiva es la que el jugador configura en cada casa por separado, y conviene hacerlo antes del primer depósito y no después de una racha.

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