Apuestas deportivas con Ethereum: el permiso de la SEGOB vale más que el monedero

Updated noviembre 2026
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Una moneda física de bitcoin junto a un celular con un boleto en la pantalla sobre una mesa oscura

Última revisión: noviembre 5, 2026, con las listas de permisos de la Secretaría de Gobernación y los avisos de la Unidad de Inteligencia Financiera como referencia.

Ethereum se lanzó el 30 de julio de 2015.

Si alguien busca “apuestas deportivas con ethereum” espera, casi siempre, una lista de casas donde pagar con la moneda y no dejar rastro. La respuesta incómoda es otra: en México ninguna casa con permiso de la Secretaría de Gobernación dice en sus propias fichas que acepte cripto. Los métodos que aparecen en sus páginas son tarjeta, transferencia SPEI, voucher en tiendas de conveniencia y monederos electrónicos. Nada más. Del otro lado de la frontera regulatoria existe una zona donde sí se puede pagar con ether, y esa zona no le debe nada a la Secretaría de Gobernación, no rinde cuentas ante la Unidad de Inteligencia Financiera y no le va a emitir un CFDI de retenciones el día que gane una cantidad grande.

Eso no cierra el tema ni lo vuelve tabú. Lo ordena. Un aficionado que ya tiene ether en su monedero quiere saber qué puede hacer con él, qué no, y a quién le está entregando la vigilancia de su propia cuenta cuando escoge el camino sin permiso. Esa es la elección que importa aquí, y no la de la moneda. La moneda es bonita, rápida y transparente; el permiso es gris, lento y aburrido. Y en un país donde un tribunal concedió un amparo en marzo de 2026 y el sitio seguía sin funcionar el 24 de ese mes, lo aburrido tiene su encanto.

Lo que sigue no es una recomendación de registro en ninguna marca, ni un pronóstico sobre un partido, ni un sistema que gane. Es un recorrido por el marco legal mexicano, por las herramientas de juego responsable que existen y las que no existen, por lo que la pseudonimia de la cadena realmente ofrece a quien apuesta, y por nueve operadores que sí operan con permiso, con lo que dice su propia letra chica y lo que deja de decir.

Antes de arriesgar: cómo apostar sin quemar la quincena

El juego responsable, en México, no es un capítulo accesorio que se pega al final del folleto. Es el único terreno donde el apostador tiene control real sobre lo que firma, porque del otro lado hay dos cosas que no dependen de él: los tribunales y la Unidad de Inteligencia Financiera. Un jugador puede elegir dónde juega y cuánto deposita. Un jugador no elige si su saldo queda congelado el 11 de noviembre de 2025, cuando la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, ni elige que un tribunal colegiado le permita en diciembre de 2025 a una plataforma publicar solo contenido informativo ajeno a las apuestas.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Vitalik Buterin concibió Ethereum en 2013.

Límites que uno mismo pone, porque nadie los pone por uno

Conviene decirlo sin rodeos: en México no existe un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista oficial a la que un jugador con problemas pueda entrar y ordenar que ninguna casa autorizada lo deje depositar. Lo que existe es una serie de herramientas internas que cada marca decide si ofrece, cómo y bajo qué condiciones: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria dentro de esa casa y políticas de cierre de cuenta. La ficha de la app de Codere México, por ejemplo, menciona que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente, por su parte, advierte en el pie de su sitio que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección dedicada al tema.

Ahora piénselo bien. Una herramienta que vive dentro de una plataforma protege contra esa plataforma y nada más. Si alguien apuesta en cuatro casas distintas, necesita cuatro autoexclusiones, cuatro límites y cuatro correos de atención al cliente, y ninguna de esas cuatro casas tiene obligación legal de avisarle a las otras tres. El sistema completo descansa sobre la memoria y la voluntad del apostador, que son justo las dos cosas que se debilitan cuando el juego deja de ser un entretenimiento. Ese es el hueco más grande del marco mexicano y no lo tapa ningún bono.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Ethereum cambió su mecanismo de consenso de prueba de trabajo a prueba de participación el 15 de septiembre de 2022, en la actualización llamada “The Merge”.

La verificación de identidad: el requisito que protege al apostador y a la casa

Ninguna persona sensata reclama con cariño el trámite de verificación de identidad. Sin embargo, hay un detalle contable que sí conviene entender: la verificación no es un capricho de la marca. La legislación antilavado clasifica el juego con apuestas como actividad vulnerable, y los operadores reportan a la UIF y al SAT las transacciones relevantes. Los documentos exigidos no están fijados en un artículo concreto, lo cual explica por qué cada casa pide una combinación ligeramente distinta de identificación oficial, comprobante de domicilio y selfie.

El costo real aparece en los retiros. Cuando el jugador retira, el dinero sale a una cuenta a su nombre, y en premios gravados la casa emite un CFDI de retenciones. Un apostador que deposita desde la tarjeta de un tercero, o desde una cuenta que no es suya, se topa con esa regla en el peor momento posible: cuando ya ganó. Las condiciones de cada casa sobre titularidad no se pueden resolver con una llamada a las prisas.

Para un perfil tranquilo, la verificación es trámite. Para el apostador que cambia de casa cada mes buscando el bono más llamativo, es una barrera que se repite y un registro documental que crece. Para el menor de edad que intenta entrar con una identificación prestada, es el único freno que existe de verdad, porque el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe su presencia en las áreas de apuesta pero no fija un número de edad; el 18+ viene de las propias fichas y avisos de las marcas.

Así se pone un límite que aguante una mala racha

El orden práctico importa más que la teoría. Antes de hacer el primer depósito, conviene decidir cuánto dinero se puede perder ese mes sin tocar la renta, y después fijar el límite en la casa por debajo de esa cifra, no por encima. Un límite que se fija cuando la racha ya va cuesta abajo se sube con la misma facilidad con que se fijó, y muchas plataformas permiten aumentar un límite casi de inmediato mientras que la reducción tiene efectos diferidos. Ese detalle técnico vale más que cualquier consejo de disciplina.

Los momentos en que hay que revisar el límite son aburridos y conocidos: después de una racha buena, cuando aparece la tentación de subir el depósito para “aprovechar” el momento; después de una racha mala, cuando aparece la tentación de recuperar lo perdido. Y hay un tercer momento que casi nadie prevé: cuando la marca anuncia un bono grande. Ahí es donde el rollover se cruza con el límite de depósito y convierte un tope prudente en un compromiso de volumen que el apostador no había medido. La sección sobre lo que un bono realmente exige desarrolla esa parte con más detalle.

Qué es Ethereum y qué no le promete a un apostador

Ethereum arrancó el 30 de julio de 2015 y su idea original es anterior: Vitalik Buterin la concibió en 2013, con Gavin Wood, Charles Hoskinson, Anthony Di Iorio y Joseph Lubin entre los cofundadores. La parte que suele contarse mal en las conversaciones de casa de apuestas es qué gana el apostador con eso. Una cadena de bloques no es una garantía de anonimato y no es un permiso de operación. Es una infraestructura.

El ether, la moneda nativa de la red, no tiene un suministro máximo fijo, a diferencia del límite de 21 millones de Bitcoin. Ese dato desarma la comparación popular entre “oro digital” y ether: no estamos ante el mismo diseño. La actualización London, en agosto de 2021, introdujo un mecanismo que quema una parte de las comisiones por transacción, lo que puede compensar la emisión de nuevo ether sin llegar a fijar un techo. Después, el 15 de septiembre de 2022, la red cambió su mecanismo de consenso de prueba de trabajo a prueba de participación en la actualización llamada “The Merge”. El cambio bajó el consumo energético y no tocó la trazabilidad: los movimientos siguen siendo públicos y verificables por cualquiera.

El tiempo promedio de un bloque ronda los 12 segundos. Traducido a la vida de un apostador: un depósito en cadena se confirma en un espacio de tiempo parecido al que tarda un partido en ir del saque inicial al primer córner. No es instantáneo, y quien promete lo contrario no ha mirado la red en hora pico.

Pseudonimia no es anonimato

Aquí está la frase que deshace más expectativas: una dirección de ether no lleva el nombre de nadie, y esa es toda la protección que ofrece. Cualquiera puede leer el historial completo de una dirección. Basta con que esa dirección aparezca vinculada una sola vez a una identidad real —un retiro hacia un exchange que exige verificación, una compra con tarjeta, un envío a un conocido— para que la cadena deje de proteger y empiece a documentar. Lo que la red ofrece es pseudonimia: se puede operar bajo un seudónimo, y el seudónimo es permanente.

Conviene ser exacto con el vocabulario, porque el tema se presta al humo. Hablar de “apuestas ethereum” o de “apuestas con ethereum” como si fuera una categoría jurídica es quedarse a medio camino: Ethereum es una red, no una forma de apostar ni una licencia. Una casa de apuestas con ethereum sería una casa que acepte depósitos en ether y pague retiros en ether. Eso existe en el mundo, y en México no está documentado en la operación de ningún permisionario.

De dónde sale el ether que uno apuesta

Un aficionado llega con ether de tres maneras: lo compró en un exchange, lo minó o lo recibió de alguien. Cada camino deja una marca distinta y solo uno es verdaderamente discreto. La compra en un exchange regulado implica verificación de identidad desde el minuto cero, así que el ether ya nació vinculado a un nombre. El minado en solitario dejó de ser rentable para un particular después del paso a prueba de participación. Y la recepción directa de otra persona funciona mientras no exista una razón para preguntar de dónde vino.

Esa distinción decide si la pseudonimia sirve de algo. Quien compra ether con su identificación y luego lo mueve a una casa de apuestas sin permiso no está ocultando nada; está trasladando la misma identidad a otro registro. Quien recibe ether de un tercero tiene una separación real entre su nombre y su dirección, y esa separación se rompe en el momento en que interactúa con un servicio que verifica. Nada de esto es ilegal por sí mismo. Todo esto explica por qué la expresión “apostar de forma anónima” se sostiene mal en una conversación informada.

Lo que estas nueve casas dicen de sí mismas, lado a lado

Las nueve marcas que aparecen aquí comparten un rasgo y conviene decirlo una sola vez: cada una opera en México al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con presencia física, y ninguna fue confirmada contra una lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos porque esa lista no se pudo abrir. Los números que se citan vienen del pie de página de la propia marca o de una compilación de sitios comparadores, y así se presentan.

Casa Permiso SEGOB según su fuente Lo que su propia ficha dice sobre criptomonedas
Caliente DGG/SP/404/97 Los métodos que nombra son tarjeta, SPEI y voucher; no menciona cripto
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según un comparador Sin mención de criptomonedas en su oferta de pagos
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según un comparador SPEI y voucher entre los métodos que anuncia; cripto fuera de la lista
Pickwin Sin número publicado: las compilaciones se contradicen No declara pagos en cripto
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según un comparador Pagos con tarjeta y transferencia; cripto no aparece
1xBet DGJS/0002/2020, según un comparador que no pudo confirmar el dominio Sin mención de criptomonedas en lo que declara para México
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un comparador Tarjeta, SPEI, voucher y monederos electrónicos, sin cripto
Betway 4184, según un comparador Métodos tradicionales; cripto no figura
Betcris Sin número publicado: el pie de la marca y la tabla del propietario difieren Pagos fiat y monederos, sin cripto declarada

La columna que de verdad carga información aquí es la última, y su contenido es el mismo en las nueve filas. Eso es el hallazgo, no un defecto de la tabla. Quien llegue buscando un hueco entre estas marcas para pagar con ether no lo va a encontrar, y la razón es estructural: un permisionario que acepta moneys con trazabilidad parcial se pone a sí mismo en una posición incómoda frente a las obligaciones de reporte que ya carga. Aceptar ether no es imposible en términos técnicos. Es una decisión de negocio que, por ahora, ninguna de estas casas tomó.

Sobre los números de permiso, tres precisiones que ahorran un malentendido. Primero, la ley mexicana habla de permiso y no de licencia; un permiso es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y esa distinción no es un juego de palabras porque define quién responde ante la autoridad. Segundo, varios permisionarios operan más de una marca, de modo que dos sitios distintos pueden compartir titular y no compartir operación. Tercero, las compilaciones se contradicen en algunos folios, y donde se contradicen no hay número que imprimir; Pickwin y Betcris son los dos casos. La consecuencia práctica es simple: el número de permiso no sirve como contraseña de confianza si nadie puede confrontarlo con un listado oficial, y la autoridad tampoco publica un recuento claro, porque un informe habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx.

Caliente: el permiso más antiguo de la mesa

El folio DGG/SP/404/97 que Caliente muestra en su pie de página corresponde a uno de los permisos más veteranos del grupo, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. En la lista es la marca que presenta su autorización con menos intermediarios: el dato aparece en la propia página, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, sin pasar por un comparador.

La advertencia del pie —juegos con apuestas prohibidos para menores de edad, con un enlace a su sección de juego responsable— dice bastante sobre cómo la marca entiende su exposición pública. No dice nada sobre cripto. Para un apostador que quiere un permiso viejo, un nombre grande y la posibilidad de reclamar ante alguien identificable si algo sale mal, Caliente es el punto de partida natural del comparativo. Para el que venía buscando un monedero, es un callejón sin salida y conviene saberlo antes de registrarse, no después.

Strendus: tres folios y un titular que las fuentes no se ponen de acuerdo en nombrar

Tres números distintos identifican a Strendus en las compilaciones: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular según la fuente que se consulte. La acumulación de folios de años distintos sugiere una operación que fue ampliando o renovando sus autorizaciones, no un error de transcripción.

Ese exceso de documentación tiene un efecto curioso: la marca parece más formal que otras del listado y a la vez más difícil de verificar en un solo renglón. Alguien que quiera comprobar el estatus de Strendus antes de depositar necesita paciencia y dos fuentes, no una. Sobre criptomonedas, la marca no declara nada, y la ausencia de mención en el capítulo de pagos es lo único que se puede afirmar sin inventar.

Playdoit: un permiso de 2005 y una oferta de pagos sin sorpresas

El folio DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular, sitúa a Playdoit en el grupo de permisos antiguos, anteriores a la ola digital que llegó después de 2015. La marca lista SPEI y voucher entre sus métodos, y no menciona cripto.

Hay algo tranquilizador y algo decepcionante en eso. Tranquilizador, porque una casa que lleva dos décadas en el mismo esquema regulatorio mexicano conoce el terreno de los reportes y del CFDI. Decepcionante, porque quien busca la vía crypto en el mercado formal mexicano encontrará la misma pared en la marca más vieja y en la más nueva. El permiso no es lo que bloquea la cripto; lo que la bloquea es que nadie la ha pedido con volumen suficiente.

Pickwin: cuando las compilaciones no coinciden, no hay número

El caso de Pickwin es el más honesto de la lista por la peor razón posible: las fuentes se contradicen. Una compilación asigna un folio y otra devuelve uno que es el que Betcris muestra para Producciones Móviles, con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora como titulares según la versión que se lea. Cuando dos compilaciones devuelven el mismo folio para dos marcas distintas, imprimir un número deja de ser informar y pasa a ser repetir un error.

Para el apostador, la lectura práctica es que Pickwin entra en la comparación por su operación y no por su documentación. Y en la operación, la ausencia de cualquier mención a criptomonedas se repite igual que en las demás.

Novibet: folio limpio, oferta de pagos convencional

Novibet aparece con DGJS/DCRCA/1121/2020 y Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular según un comparador. Es el tipo de folio reciente que corresponde a la etapa en que la autoridad empezó a ordenar el desorden de permisos digitales.

La marca declara pagos con tarjeta y transferencia. Nada de ether. Un jugador que llega desde el mundo de las criptomonedas y se topa con Novibet encontrará un producto ordenado y una puerta de pagos completamente tradicional, que es exactamente lo que el permiso mexicano premia.

1xBet: el folio más discutido del grupo

Aquí hay una rareza que merece decirse en voz alta. El folio DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular aparece en una compilación que, según reconoce, no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. A eso se suma un detalle que cambia la lectura: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Dos nombres, un permiso y ninguna confirmación oficial.

Para el apostador que compara, esa diferencia entre la empresa que aparece en una tienda de aplicaciones y el titular del permiso es material. No prueba nada malo; sí muestra cuántas capas hay que levantar antes de saber con quién se está tratando. Y sobre cripto, la marca no declara aceptarla para México, aunque su nombre circule en conversaciones sobre apuestas con monederos digitales.

Codere: el aviso de juego responsable más explícito de la lista

La ficha de la app de Codere México es la más generosa en señales de protección: menciona el permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los permisos que se le atribuyen son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular según un comparador.

Los métodos de pago que anuncia —tarjeta, SPEI, voucher en tiendas y monederos electrónicos— forman la lista más completa del grupo y siguen sin incluir una sola criptomoneda. Para un apostador que valora que una marca diga en su propia ficha qué hace con un jugador que quiere cerrar su cuenta, Codere es la referencia del conjunto.

Betway: el permiso más corto de escribir y el más difícil de rastrear

Betway figura con el número 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. Un folio de cuatro dígitos sin el prefijo de la Dirección General es más difícil de rastrear que los demás, y esa falta de formato es una advertencia sobre la calidad del rastro documental, no sobre la marca.

Los métodos tradicionales son los que anuncia, y la cripto no aparece. Quien busque una marca con reconocimiento internacional y estructura de permiso mexicano encontrará en Betway un puente entre las dos cosas; quien busque pagar con ether, no.

Betcris: un permiso mexicano y una licencia europea en el mismo pie

Betcris es el único caso del grupo donde conviven dos regímenes: el permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, con TV Global Enterprises Ltd. como empresa del sitio. El pie de la marca y la tabla del propietario no coinciden en el número de permiso mexicano, así que no hay folio que imprimir.

Esa doble estructura tiene consecuencias concretas. Un jugador en México queda bajo el paraguas del permiso mexicano y su retención correspondiente; no queda bajo la vigilancia de Malta por el simple hecho de que la licencia exista. Los métodos anunciados siguen siendo fiat y monederos, sin cripto declarada. Para un jugador que viaja y quiere saber a qué régimen responde su cuenta, Betcris es el caso más interesante del cuadro y el más difícil de resumir en una línea.

Del permiso al boleto: cómo funciona hoy apostar en México

México no tiene una ley de apuestas en línea. Tiene una ley de 1947, un reglamento reformado y una práctica administrativa que se estiró para cubrir internet. Entender ese hueco es lo que separa a un apostador que sabe qué firma de uno que firma lo que le pongan enfrente.

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y permite únicamente los que autoriza de manera expresa. El artículo 7 faculta a la Secretaría de Gobernación para otorgar permisos e inspeccionar, el artículo 8 la habilita para clausurar establecimientos sin autorización, el artículo 9 prohíbe que un local de apuestas quede junto a escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 reparte la cooperación con estados y municipios. El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra la puerta desde el otro lado: su artículo 2 prohíbe la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista.

El permiso, el permisionario y el nombre que la ley no usa

La palabra correcta es permiso. No licencia. El artículo 3 del Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y esa definición explica por qué el mercado mexicano se ve como se ve. Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Y hay una regla que ningún operador puede saltarse: los permisos son intransferibles, según el artículo 31.

De ahí sale el arreglo que desconcierta a quien recién llega: ninguna ley nombra las apuestas en línea, y lo que ocurre en la práctica es que un sitio no puede tener una licencia digital independiente, sino que va amarrado al permiso de un titular con presencia física. Muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario corre varias marcas. Por eso el mercado mexicano tiene menos permisos que marcas, y por eso dos sitios que compiten por el mismo apostador pueden responder ante la misma estructura.

Sobre el permisionario también pesan obligaciones que el jugador nunca ve: cuentas trimestrales y cuentas anuales auditadas, seguros, reportes sobre operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza, según el artículo 29. Todo eso se paga con margen de casa.

Lo que el permiso no alcanza a decir

Si alguien quiere verificar por su cuenta una marca antes de depositar, hay un camino que vale más que cualquier listado de terceros. El sitio de la autoridad publica un listado de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que ese registro sea abierto y público. Mientras eso ocurre, el rastro se arma a mano: el pie de página de la marca, el número de permiso, el nombre del permisionario y las condiciones del bono, que son cuatro datos que cualquier jugador puede revisar en diez minutos antes de registrarse.

Ese trabajo de verificación es el que nadie hace, y es el que decide si el dinero llega a buen puerto. También conviene tener claro qué no está en juego: la Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1, las apuestas de carreras se rigen por el “cruce de apuestas” en hipódromos, galgódromos y frontones —donde los menores no pueden participar nunca, artículo 5—, y las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen un artículo propio en los tramos del Reglamento consultados. Que no exista un artículo propio no significa que estén prohibidos; significa que se resuelven dentro del permiso general.

Cuánto se queda la casa en cada momio

El margen no lo fija ningún artículo. Es una propiedad de los precios. Cuando una casa ofrece todos los resultados de un mismo mercado, la suma de los inversos de los momios da algo menor que uno, y ese hueco es lo que la casa retiene. Si un partido se ofrece con los tres resultados a momios que, al invertirlos, suman una fracción determinada, la casa paga esa fracción de todo lo apostado en ese mercado y se queda con la diferencia. Para el apostador curioso, la prueba es sencilla y se puede hacer en casa con los tres momios de un partido cualquiera antes de decidir dónde jugar: dos casas que ofrecen el mismo partido no devuelven lo mismo.

Ahí está el detalle que desarma casi todo el discurso del bono. Un bono de bienvenida no se suma al saldo del jugador; se paga con el margen que ese jugador deja en la mesa a lo largo del rollover. Es un adelanto, no un regalo, y el tamaño del adelanto depende de cuánto volumen pueda mover el jugador sin cansarse.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, le encarga interpretar y aplicar la ley en la vía administrativa, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de sustanciar los procedimientos sancionadores. Esa es la arquitectura completa: una ley de 1947, un reglamento que dice qué no está previsto, y una dirección general que decide caso por caso.

Lo que pasó entre noviembre de 2025 y octubre de 2026

Esta es la parte que un apostador necesita seguir con calendario en mano, porque el estatus cambia y una afirmación sin fecha envejece mal. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y en ese movimiento quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026, según una sola fuente, un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra ambas marcas.

Un amparo concedido que no devuelve el servicio es la mejor ilustración de lo que significa operar en este mercado. El permiso abre la puerta; el tribunal decide si la puerta sigue abierta el mes siguiente. Ninguna marca puede prometer estabilidad regulatoria en México, y ninguna lo hace.

La reforma que todavía no existe

En octubre de 2026, según lo reportado el día 13 de ese mes, la Secretaría de Gobernación terminó un borrador para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Circula además una iniciativa para derogar la ley vigente y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, que también es solo una propuesta.

Esa distinción entre borrador, iniciativa y ley no es un tecnicismo. Una y otra vez, en conversaciones sobre apuestas y cripto, alguien cita como regla vigente algo que apenas es un proyecto. La única forma honesta de hablar del futuro regulatorio mexicano es decir que hay papeles en una carpeta.

La frontera entre una casa con permiso y una que opera desde afuera

Aquí es donde el tema de las criptomonedas deja de ser una curiosidad tecnológica y se vuelve una decisión. Una marca con permiso mexicano ofrece cuatro cosas: un foro legal en el país, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de verificación y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando corresponde. Una marca offshore no ofrece ninguna de las cuatro, y a eso se suma un riesgo concreto: los saldos de un operador bloqueado pueden quedar congelados, como ocurrió con las cuentas intervenidas a partir de noviembre de 2025.

Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y conviene no confundir una cosa con la otra. La zona offshore se describe mejor por lo que le falta que por lo que ofrece: no hay protección local, no hay autoridad mexicana a la que reclamar, y no hay registro nacional de autoexclusión que valga, porque ese registro no existe ni dentro ni fuera del sistema. Los métodos de depósito y los términos de un posible bono en esas plataformas no forman parte de esta comparación.

Una precisión final que la ley deja abierta: no está establecido que apostar en un sitio sin permiso constituya por sí mismo una infracción sancionable para el jugador. Tampoco está establecido lo contrario. Ante esa ambigüedad, la única respuesta responsable es la de siempre: consultar a un contador o asesor fiscal antes de tomar decisiones con consecuencias, y no tratar un hueco legal como un permiso tácito.

Y si gano, ¿cuánto llega a mi bolsillo?

La fiscalidad es la parte del folleto que nadie lee y la que más duele. El impuesto del lado del operador es el IEPS previsto en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS: 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Sobre la base de ese impuesto conviene ser cuidadoso: el texto consultado habla solo de “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y ninguna de las dos cosas equivale a afirmar que se trate del 50 % de las cantidades apostadas o del ingreso bruto. Un dato mal citado se convierte en una discusión inútil con el agente telefónico de la casa.

Del lado del jugador, el artículo 137 de la Ley del ISR cubre los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. La retención depende del estado: 1 % cuando la entidad no grava el premio o su impuesto no rebasa el 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera el 6 %. La retención es pago definitivo si la persona presenta la declaración a que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México existe un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, alrededor del 7 % en total según un reporte secundario, y los premios que superan $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual.

Una casa con permiso emite el CFDI de retenciones correspondiente, y ese documento es la razón más concreta para preferir la vía formal por encima del atractivo de pagar con ether. En un sitio sin permiso, el tratamiento de un premio no está establecido, y esa incertidumbre es del apostador, no de la plataforma.

Preguntas frecuentes sobre apuestas con criptomonedas

¿Se puede depositar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso mexicano?

Hoy no hay una casa con permiso de la Secretaría de Gobernación que declare aceptar criptomonedas. Las fichas y pies de página de las marcas revisadas nombran tarjeta, transferencia SPEI, voucher en tiendas de conveniencia y monederos electrónicos. Quien quiera pagar con ether tendrá que salir del mercado con permiso y asumir lo que eso implica.

¿Cómo compruebo si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

La vía directa es el listado de sitios autorizados que publica la autoridad, cuya apertura plena fue solicitada al Congreso entre mayo y julio de 2026. Mientras ese registro se consulta, hay tres datos que se revisan en el pie de página de la marca: el número de permiso, el nombre del permisionario y la dirección de la autoridad. Si no aparecen, la carga de la prueba cambia de lado.

¿Por qué una casa de apuestas me pide identificación y comprobante de domicilio?

Porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, y los operadores reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al SAT. Los documentos exigidos no están fijados en un artículo, así que cada marca pide una combinación distinta. La verificación también protege el retiro: el dinero sale a una cuenta a nombre del propio jugador.

¿Cómo fijo un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se fija dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, y conviene hacerlo antes del primer depósito, no después de una mala racha. Disminuir un límite suele aplicarse con efecto inmediato mientras que aumentarlo tarda, y esa asimetría es la única defensa técnica que el propio jugador controla. No existe un registro nacional que aplique el límite en todas las casas a la vez.

¿Qué riesgo corro si apuesto en un sitio sin permiso en México?

El riesgo central es la falta de foro local: no hay autoridad mexicana a la que reclamar, no hay permisos ni controles antilavado y no hay CFDI de retenciones. A eso se suma que el saldo puede quedar congelado si la autoridad interviene al operador, como ocurrió a partir de noviembre de 2025 con cuentas de plataformas señaladas.

¿Los premios de las apuestas pagan impuestos en México y quién retiene?

Los premios de juegos con apuestas autorizados son ingreso gravado por el artículo 137 de la Ley del ISR. El operador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no rebasa el 6 %, y 21 % cuando supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración a que está obligado.

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