¿Dónde caben las apuestas de carreras en el mercado mexicano de 2026?

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Datos actualizados a noviembre 5, 2026. Los estados de permiso que aparecen aquí se tomaron de lo que cada operador publica en su propio pie de página y de compilaciones públicas de casas de apuestas, comparados con la normativa vigente; la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse para cotejarlos.

Las carreras planas van de 440 yardas (400 m) a más de cuatro millas (6.4 km).

Hay una idea que conviene desarmar antes de seguir: la de que una casa de apuestas mexicana tiene que traer a los caballos en su catálogo para ser una casa seria. No es así, y la ley lo dice con bastante claridad. El texto mete a los hipódromos, los galgódromos y los frontones entre los espectáculos en vivo con “cruce de apuestas” y define ahí el sistema parimutuo, en sus propios artículos, sin mencionar un solo sitio de apuestas por internet (artículo 3 del Reglamento de la LFJS). Traducido al español de todos los días: las carreras con apuestas formales son un asunto de hipódromo, con su permiso, su pista y su taquilla, no una pestaña en una aplicación de apuestas deportivas.

Eso deja al aficionado mexicano con varias puertas, y cada una cobra distinto. La del hipódromo es la única que el Reglamento nombra; la de una casa con permiso de la Secretaría de Gobernación es donde está el deporte que se juega todo el año; la de un sitio sin permiso es la que ofrece más y promete más, y la que puede desaparecer de un día para otro, como ya pasó con dos marcas grandes en noviembre de 2025. Elegir bien no significa elegir la que más deportes promete en su página principal. Significa saber cuál de esas tres puertas estás cruzando, y qué te acompaña del otro lado.

Límites, autoexclusión y el único freno que no puedes rodear

El juego responsable en México tiene una virtud y un problema, y los dos nacen del mismo hecho: la protección que existe es voluntaria y la pone el propio operador.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los titulares de permisos de hipódromo pueden obtener un permiso complementario de apuestas remotas (artículo 28 del Reglamento de la LFJS).

El Reglamento de la LFJS prohíbe que los menores de edad participen en el cruce de apuestas de un hipódromo, y lo prohíbe sin excepciones (artículo 5). Es la única barrera de edad con texto legal detrás que aparece en todo el marco del juego con apuestas. Fuera de ahí, el 18+ que ves al abrir una aplicación es una regla de la casa: Codere México limita el uso de su app a mayores de 18 años y publica avisos de juego responsable junto con políticas de cierre de cuenta; Caliente advierte en el pie de su página principal que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza su sección de juego responsable. Los dos hacen bien en decirlo. Ninguno de los dos lo está citando de una ley, porque la ley no fija ese número.

Aquí llega el punto que a mí me parece el más importante de toda la página. México no tiene un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista única en la que un jugador se inscriba una vez y quede fuera de todas las casas, y tampoco hay un tope legal de depósito o de pérdida que el sistema imponga por encima de tu voluntad. La autoexclusión que verás en los menús es interna: te saca de esa casa y de ninguna otra.

Piensa lo que eso significa en la práctica. Si un jugador pide la autoexclusión en la marca donde apostó durante tres años, la marca lo bloquea —y probablemente cumple bien, porque le conviene la reputación—, pero el mismo jugador abre otra pestaña, se registra en la siguiente casa y deposita en cinco minutos. El botón funciona. Lo que no existe es la red.

Las herramientas que sí están sobre la mesa

Cada operador lista en su propia ficha lo que ofrece, y el inventario es corto y parecido: pausas, límites de depósito, autoexclusión. No hay un estándar común entre marcas, ni una autoridad que audite que el límite que prometiste respetar se respete de verdad. Es una diferencia sustantiva frente a mercados donde el regulador obliga a que el límite se aplique y a que el registro de autoexclusión sea uno solo.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Los menores de edad no pueden participar nunca en el cruce de apuestas de un hipódromo (artículo 5 del Reglamento de la LFJS).

De ahí sale una consecuencia desagradable pero útil: aquí el juego responsable se maneja por fuera de la casa de apuestas antes de que se maneje por dentro. Alguien que sabe que apuesta más de lo que quiere no va a encontrar una frontera impuesta desde arriba. Lo que encuentra es una herramienta que él mismo tiene que querer activar, en cada marca, una por una.

Nada de esto es un defecto de las marcas revisadas. Es el marco. Y como marco, conviene decirlo sin adornos: la parte preventiva del sistema mexicano descansa hoy en el jugador.

Tampoco hay que dramatizar de más. Los avisos están ahí, en las fichas de tienda y en los pies de página de casi cualquier operador que consultes, y la mayoría de las casas con permiso los trata como parte de su presentación al público. Existen, se leen en español, y cumplen una función. Lo que no hacen es sustituir a un registro que no existe.

Un detalle que suele pasarse por alto: la verificación de identidad que te piden al registrarte no es una medida de juego responsable, aunque se sienta parecida. Es control antilavado. Los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de la materia, no porque estén midiendo tu exposición. Confundir las dos cosas lleva a creer que un sistema te está cuidando, cuando el sistema está cumpliendo una obligación fiscal.

Para el lector que quiere poner un tope hoy y no encuentra una casilla común a todas las casas, la ruta práctica es aburrida: pedirlo en cada operador por separado y anotar la fecha. La segunda parte importa. Sin registro central, tu respaldo es tu propia constancia.

Qué se corre, dónde se corre y hasta dónde llega el catálogo mexicano

El calendario de las carreras no se parece al de una liga de futbol, y esa es la primera cosa que un apostador formado en deportes de equipo tiene que desaprender. Una temporada de carreras planas no tiene jornada ni tabla. Tiene reuniones, hipódromos y distancias.

Antes de la cartelera viene la clasificación del caballo, y ahí está media carrera. En las carreras de hándicap a cada caballo se le asigna un peso distinto según su capacidad, de modo que el mejor carga más y el margen entre ellos se cierra a propósito. En las carreras de condiciones todos llevan el mismo peso, y la ventaja se da en otra parte: a los caballos más jóvenes y a las yeguas. Es la diferencia entre una prueba diseñada para igualar a los rivales y una diseñada para favorecer a un tipo de corredor. Para quien lee un programa de carreras por primera vez, esa sola distinción explica por qué un mismo caballo parece imbatible una semana y común la siguiente.

Están también los obstáculos. Las carreras planas se corren de forma directa entre dos puntos, sobre una pista recta u oval, mientras que las carreras con obstáculos —steeplechase y vallas— se conocen en Gran Bretaña e Irlanda como National Hunt. Son dos disciplinas distintas dentro del mismo deporte, y no se leen con los mismos ojos.

Las distancias abarcan casi cualquier cosa. Las carreras planas van de 440 yardas, unos 400 metros, a más de cuatro millas, alrededor de 6,4 kilómetros; lo más habitual son cinco a doce furlongs, o sea entre uno y 2,4 kilómetros. Un esprínter de 400 metros y un fondista de dos millas son animales distintos, casi deportes distintos, y quien apuesta a los dos con el mismo criterio está apostando a la suerte.

Qué alcanza hoy un catálogo mexicano

Aquí el panorama se angosta. En las casas con permiso que aparecen en esta comparación, el detalle de la oferta se lee en las fichas de producto: Codere México cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas; 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad; Rushbet ofrece apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol; Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales.

Eso es lo que las marcas dicen de sí mismas, y ninguna de esas listas incluye una reunión de hipódromo. El catálogo mexicano está construido alrededor del futbol, el basquetbol, el tenis y los esports, con la transmisión como argumento de venta. Racing es otra cosa.

No significa que no puedas apostar a los caballos desde México. Significa que el camino con respaldo del Reglamento pasa por el hipódromo y su cruce de apuestas, con las reglas del artículo 3 y la puerta del artículo 5, y que la apuesta de carreras por internet es un terreno que el Reglamento no nombra. Cada lector decide qué hace con esa diferencia, pero conviene saber que la está haciendo.

Marca Permiso SEGOB Oferta destacada
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021, DGJS/DCRCA/2321/2021 No especifica deportes
Betway 4184 No especifica deportes
Betcris No impreso (fuentes contradictorias) No especifica deportes
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020 No especifica deportes
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 30+ deportes, stats en vivo, creador de apuestas
Caliente DGG/SP/404/97 Transmisión en vivo, eventos virtuales
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005 Futbol, basquetbol, tenis, MMA, esports
Pickwin No impreso (fuentes contradictorias) No especifica deportes
1xBet DGJS/0002/2020 Futbol, basquetbol, tenis, UFC, esports

Lo que sigue es una lectura de nueve marcas que operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, en el orden en que aparecen. No es una clasificación de la mejor a la peor ni una recomendación de registro. Es un recorrido por lo que cada operador dice de sí mismo, con una advertencia que vale para todas: los números de permiso provienen del pie de página de la propia marca o de compilaciones de sitios comparadores, no de una lista oficial que se haya podido consultar, y las compilaciones se contradicen entre sí en algunos casos.

Este es un problema mexicano concreto y no un tecnicismo. Sin una lista abierta, la verificación termina dependiendo de que la marca sea honesta consigo misma. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un PDF de sitios autorizados, se pidió en el Congreso entre mayo y julio de 2026 un registro público consultable, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen: un reporte habla de 136 sitios y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso aquí no vas a encontrar un conteo del mercado. Nadie que lo dé puede sostenerlo.

Lo otro que ninguna marca de esta lista trae es una oferta de carreras de caballos descrita en su propia ficha. No es un hueco de la comparación; es el estado del catálogo. Y el estado del catálogo, para la persona que llegó buscando carreras, es la información.

Strendus: el operador que no presume de producto

Con tres números de permiso bajo el brazo —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y un titular que las compilaciones no escriben igual, a veces Atracciones y Emociones Vallarta y a veces New Ads, Strendus es la marca que menos se apoya en una sola cifra para presumir de tamaño. La discrepancia en el titular no es un escándalo; es lo que pasa cuando los directorios se copian entre sí y nadie puede abrir la fuente primaria.

Sobre la oferta de deportes, el banco de datos que sostiene esta comparación no trae detalle de su ficha de producto, así que conviene verlo por lo que sí queda delante del lector: Strendus aparece en las compilaciones que ordenan casas con permiso de la SEGOB, y no aparece en las que listan marcas bloqueadas. Ese es su argumento principal, y es un argumento más débil que el de una marca que además describe su catálogo.

¿Para quién es? Para quien está armando un panorama del mercado mexicano y quiere ver el espectro completo, no solo las marcas con mejor marketing. Y para quien valora que una casa exista, tenga permiso y no genere titulares. Strendus no te va a convencer de nada; ese es su perfil, y tampoco está obligada a tener otro.

Betway: permiso corto, titular largo

El permiso se cita como 4184, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V. El nombre del titular es, con diferencia, el más largo de la lista, y eso dice algo del modelo mexicano: marcas internacionales operando sobre el permiso de un permisionario local vinculado a un recinto.

Tampoco hay en la base de datos una descripción de su ficha de producto en cuanto a deportes cubiertos. En la comparación, Betway entra por el reconocimiento de marca y por el permiso. Fuera de eso, el lector tiene que ir a verlo por su cuenta, y es lo que haría.

Le queda mejor a quien aprecia una marca con presencia internacional y no necesita que se le explique el catálogo por adelantado. A un apostador que quiere saber, antes de registrarse, qué mercados existen y en qué horarios, esta ficha le da menos de lo que le daría una marca con su oferta publicada en la App Store.

Betcris: dos socios y un número que no cuadra

Aquí está la rareza más interesante del grupo. El pie de página del propio sitio de Betcris muestra un número de permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., y la cifra no coincide con la que aparece en la tabla del titular. Los documentos citados —el oficio DGJS/405/2018— mencionan la operación conjunta con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V.

La segunda capa es que la empresa del sitio no es mexicana. TV Global Enterprises Ltd. opera con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Dos jurisdicciones, dos titulares, dos capas de supervisión. Para el apostador con dudas, la parte maltesa es la que ofrece un registro público consultable; la mexicana es la que decide dónde se puede operar.

No es un defecto automático. Es una estructura que conviene entender antes de depositar: cuando hay dos marcos, la pregunta de a quién le reclamas no siempre tiene una sola respuesta.

Betcris le queda bien a quien quiere una marca con historial largo en el mercado mexicano y no le asusta la contabilidad administrativa. A quien espera un titular único y limpio le va a incomodar, y esa incomodidad es razonable.

Novibet: permiso documentado y oferta sin describir

El permiso se cita como DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V., según la compilación consultada. El número sigue el formato de la Dirección General de Juegos y Sorteos y no genera dudas de forma; lo que no hay es confirmación oficial.

Sobre su oferta de producto, la base de esta comparación no describe su catálogo. Novibet entra entonces por la vía del permiso y de la marca, y el lector que quiera saber cuántos deportes cubre tendrá que abrir la aplicación. Es la única manera honesta de saberlo.

Su terreno natural son los apostadores que ya conocen la marca por otros mercados y llegan a la versión mexicana con expectativas formadas. Los deja razonablemente tranquilos que haya permiso; los deja expuestos a que el catálogo local no se parezca al de casa.

Codere: la única ficha que dice qué trae

Codere es la que más información publica sobre sí misma, aunque casi toda sea sobre deporte y no sobre carreras. El permiso se cita como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según un portal especializado.

Y luego está la ficha de producto, que es la más descriptiva del grupo: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La ficha de la app también dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Cuatro declaraciones en un solo lugar, incluida la del permiso, lo que no es común.

Ahí está el matiz que a mí me parece clave: el creador de apuestas y los momios mejorados son herramientas para armar tu propia apuesta, y eso es exactamente lo contrario de lo que ofrece la apuesta de carreras con cruce parimutuo del hipódromo, donde el precio se forma solo entre los jugadores y nadie te lo mejora. Son dos filosofías de mercado en la misma aplicación. Codere pone su peso del lado de la construcción, y lo hace bien; el aficionado a las carreras simplemente no va a encontrar ahí lo que busca.

Le queda mejor a quien apuesta deportes todo el año y quiere estadística a la mano. A quien busca una reunión de hipódromo, no.

Caliente: el permiso en el pie y la marca en la cancha

El permiso DGG/SP/404/97 se muestra en el pie del propio sitio de Caliente, y el titular que las fuentes nombran es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. Es la única de las nueve cuyo número aparece publicado por la marca misma y no solo por un comparador, y eso no es poca cosa en un mercado donde la lista oficial no se pudo abrir.

Su aplicación de deportes, Caliente Deportes, la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas con la etiqueta “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, además de ser solo para mayores de 18 años. En el pie de la página principal figura la advertencia de que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, junto al enlace de su sección de juego responsable.

La marca tiene una posición que no necesita presentación, y el contraste interesante es este: la casa con más peso cultural en el mercado mexicano publica su permiso en el pie y su oferta en la tienda de aplicaciones, pero las carreras de caballos no están en ese inventario. El prestigio de la marca no llena ese hueco.

Caliente le queda bien a quien quiere una marca que lleva décadas en el país y prefiere que el permiso esté a la vista. A quien llegó buscando una cartelera de hipódromo, no le resuelve nada.

Playdoit: la ficha con más herramientas juntas

El permiso se cita como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según la compilación consultada. El formato del número es distinto al del resto y corresponde a una generación anterior de permisos, lo que no le quita validez pero sí lo separa de las marcas más nuevas de la lista.

Su ficha de producto es de las más completas: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Es el paquete clásico del operador que quiere cubrir al apostador de deporte de equipo y al jugador de casino en la misma cuenta.

El retiro anticipado merece una línea aparte, porque es la herramienta que más se parece a algo que un apostador de carreras querría: poder cerrar una posición antes de que termine el evento. En carreras eso tiene una dificultad técnica evidente, porque el precio parimutuo no existe hasta que cierra el mercado. En deportes funciona bien. Es otro ejemplo de una función pensada para un producto y vendida como función general.

Playdoit le queda bien al apostador que quiere una sola cuenta para deporte y casino, con atención a toda hora. Al que va buscando carreras, no le cambia la ecuación.

Pickwin: cuando las fuentes se contradicen

El caso de Pickwin es el más claro del problema de verificación en México. Una compilación le asigna el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019; otra le pone el número DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el mismo que aparece para Producciones Móviles en el pie de Betcris. El titular se nombra como Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Con dos números incompatibles sobre la mesa, aquí no se imprime ninguno como definitivo.

Eso no convierte a Pickwin en un operador irregular. Convierte a la comparación en un ejercicio de cautela, y al lector en la última línea de defensa. Lo que un apostador puede hacer sin acceso a la lista oficial es sencillo: entrar a la marca, bajar al pie, leer el número que la propia casa publica y anotarlo con la fecha. Si la casa no publica su número, eso también es un dato.

No hay descripción de su catálogo de productos, así que no corresponde atribuirle deportes concretos. Su ficha queda definida por el permiso que declara y por la contradicción de las fuentes, y con eso un lector puede decidir si quiere seguir adelante o buscar una marca con documentación menos discutida.

1xBet: permiso citado, dominio sin confirmar

El permiso se cita como DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, según un portal especializado, una fuente que no pudo confirmar ni el dominio de la marca ni la lista oficial. Hay además una capa extra: la App Store publica la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que aparece como titular del permiso.

Su ficha de producto es de las más amplias del grupo: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es el paquete de un operador internacional adaptado al mercado local, y trae la estructura de fidelización que las marcas mexicanas del grupo no mencionan.

La disociación entre el titular del permiso y la empresa de la aplicación es el punto que conviene entender. Un apostador que deposita ahí no está tratando con una sola entidad, y cuando hay que reclamar, la ruta no es obvia. Eso no es exclusivo de esta marca, pero en este caso se suma a que el dominio tampoco quedó confirmado por la fuente que citó el permiso.

1xBet le queda a quien ya conoce la marca por otros países y no le molesta la estructura multientidad. A un apostador que quiere saber exactamente con quién está tratando, le va a costar más trabajo del que querría.

Qué tan caro es el caballo: el margen que no ves

Todo momio carga dentro un descuento, y el descuento se calcula sobre el mercado entero, no sobre tu boleto. Para verlo con números redondos, imaginemos un mercado de dos resultados —el tipo de mercado que existe en una carrera cuando dos competidores se reparten casi toda la probabilidad— con momios de 1,90 y 1,90. No es un precio cotizado por ninguna casa; es un ejemplo para mostrar la mecánica.

La parte que el mercado devuelve se obtiene sumando los recíprocos de los momios y dividiendo uno entre esa suma. Con 1,90 y 1,90, cada recíproco es 0,5263 y la suma es 1,0526, así que la casa devuelve alrededor de 95 % de todo lo apostado y se queda con cerca de 5 % de margen. Un lector puede comprobar la aritmética en treinta segundos y no necesita creerme.

Ese 5 % es el centro de la banda, no una constante del mercado. Si los momios fueran 1,95 y 1,95, el margen bajaría a poco más de 2,5 %; si fueran 1,80 y 1,80, subiría a unos 10 % respecto de lo apostado. La misma carrera, el mismo par de caballos, y una diferencia de siete puntos entre una casa generosa y una que no lo es. Nadie imprime ese número en la pantalla.

Dos consecuencias que valen para la decisión. La primera es que el margen se paga en cada apuesta, ganes o pierdas, así que un aficionado que apuesta veinte veces al mes a un margen alto regala, a lo largo del año, más de lo que ganaría con la mejor promoción de bienvenida del mercado. La segunda es que en carreras el problema tiene otra forma: el sistema parimutuo del hipódromo reparte el pozo entre los ganadores después de la comisión del operador, y ahí el descuento se anuncia en el reglamento del recinto, no se esconde dentro de un precio. Es un modelo más transparente y, casi siempre, más caro.

Comparar un precio de carreras con un precio de futbol, entonces, es comparar dos mecanismos distintos. El margen del mercado deportivo lo fija la casa; el del pozo lo fija la participación de los demás apostadores. En el primero sabes cuánto pierdes en promedio antes de apostar. En el segundo, no.

Un tercer punto, menos evidente. La banda del margen también explica por qué las promociones se diseñan como se diseñan. Después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, y una casa con una comisión alta tiene más espacio para regalar algo llamativo. La promoción no sale del aire: sale del precio.

Si algo sale mal: quien tiene permiso responde, quien no, no

El marco mexicano tiene tres piezas y conviene verlas juntas, porque juntas explican por qué la palabra correcta es “permiso” y no “licencia”.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. Bajo esta norma, en su artículo 2, la Secretaría interpreta y aplica la ley en el plano administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de sustanciar los procedimientos sancionadores. La ley de fondo es de 1947: prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y solo permite lo autorizado expresamente. El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 añade que lo que no esté previsto de manera expresa queda prohibido, en su artículo 2, y define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, en su artículo 3.

Esa combinación —prohibición general y excepción expresa— es la que ordena todo lo demás. Los permisos relevantes para apostar son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstos en el artículo 28 del Reglamento, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas conforme al mismo artículo. Los permisos no son transferibles, según el artículo 31, y los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza, según el artículo 29.

Hay un detalle que un lector debe retener: ninguna ley mexicana nombra el juego en línea. La práctica reportada es que un sitio por internet no puede tener un permiso digital propio y queda colgado del permiso de un titular autorizado con presencia física, y que varias marcas extranjeras operan a través de un permisionario local, a veces el mismo para más de una marca.

Lo que cambió en los tribunales y sigue cambiando

El estado de dos marcas grandes es la mejor prueba de que este mercado no se puede leer en tiempo presente.

En noviembre de 2025, la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano (Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego) quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y no relacionado con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. Y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente.

Ninguna de esas líneas se puede escribir como “hoy está abierto” o “hoy está cerrado”. Cambian por resolución, no por temporada. Alrededor de veinte casinos físicos cerraron durante 2026. Un lector que tenía saldo en una de las marcas afectadas sabe exactamente lo que eso significa, y no hace falta que se lo explique.

La reforma tampoco ayuda a fijar el panorama todavía. La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con una edad mínima de 21 años y autoexclusión, y también es solo una propuesta.

El permiso como criterio de compra, no como sello decorativo

Todo esto lleva a una forma concreta de usar el permiso antes de depositar. Una casa con permiso en México te da una sede legal en el país, un número ante la Secretaría, controles de identificación y antilavado, y la posibilidad de recibir un CFDI de retenciones. Una casa sin permiso no te da ninguna de esas cosas, y si además queda bloqueada, tu saldo puede quedar congelado mientras se resuelve en tribunales. Eso pasó, con nombres y fechas, hace unos meses.

Falta un punto para que la comparación sea honesta: el registro nacional de autoexclusión no existe en ninguno de los dos casos. Una casa con permiso no te protege con una red que la ley no ha construido. Lo que cambia es la sede legal, no la red.

Y queda la zona sin protección, que conviene describir sin dramatizar. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Eso no hace ilegal que un jugador mexicano apueste ahí, porque no hay una pena establecida para el apostador que usa un sitio sin permiso, ni tampoco una exención escrita. Lo que sí es claro es lo que no tiene: sede legal en México, número ante la autoridad, controles locales de identificación y antilavado, y CFDI de retenciones. Si prefieres una casa con permiso, es una preferencia defendible.

Los premios de un sitio sin permiso entran en el terreno gris del artículo 137 de la Ley del ISR, que habla de premios “autorizados legalmente”, y sobre el tratamiento de esos premios no hay claridad. La respuesta honesta es la misma que se da en el terreno fiscal: consulta a un contador o asesor fiscal.

Impuestos: quién retiene y por qué el premio no llega completo

Aquí el esquema es más sencillo de lo que parece, aunque tiene una asimetría que a nadie le gusta.

Por el lado del operador, el impuesto es el IEPS de 50 % previsto en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, aplicable a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La tasa era de 30 % y subió con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, obligados a cumplir con la ley, y el bloqueo temporal del servicio digital está previsto para el incumplimiento grave, en los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

Lo que no conviene decir es que ese 50 % se cobra sobre el monto total apostado o sobre el ingreso bruto, porque no está establecido: el texto legal leído habla de “valor de la actividad”, la prensa lo describe como “monto total apostado”, y esa diferencia es enorme. Preferimos dejarlo como está en la ley y no traducirlo a una cifra que suena mejor. Además hay impuestos estatales distintos en cada entidad: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Por el lado del jugador, el esquema está en los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. El que paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no excede 6 %, y 21 % si el impuesto estatal pasa de 6 %. En la Ciudad de México hay un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total, según el reporte secundario que lo documenta. Los premios que pasan de $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual.

La parte que a casi nadie le gusta: esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada a hacerlo. Si no la presenta, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Dicho de otro modo, el premio se puede cobrar completo y luego volver a aparecer en tu declaración como ingreso acumulable. No es una trampa; es el mecanismo. Pero explica por qué tantos jugadores se sorprenden en abril.

Un último punto que la mayoría de las páginas no toca. Las retenciones se documentan con un CFDI de retenciones, y ese comprobante importa si piensas deducir, comprobar o simplemente reclamar. Si una casa no lo emite, o si operas en un sitio que no está en el régimen mexicano, el documento que respalda tu operación no existe. Guardar los comprobantes no es una manía contable: es tu única constancia.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas de carreras de caballos

¿En qué deportes y eventos se puede apostar en las casas de apuestas con permiso?

En lo que cada permiso autorice y cada marca publique en su catálogo. Las fichas revisadas describen futbol, basquetbol, tenis, MMA, esports, UFC y ligas internacionales. Las apuestas de carreras con sistema parimutuo corresponden a hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, conforme al artículo 3 del Reglamento de la LFJS.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Baja al pie de página de la marca y busca el número de permiso y el nombre del permisionario. Si no aparece, eso ya es información. Los números que ves en comparadores no vienen de una lista oficial abierta, y algunas compilaciones se contradicen, así que la fuente más útil es el propio sitio.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El retorno de una apuesta ganadora es la cantidad apostada multiplicada por el momio. Monto por momio menos el monto te da la ganancia neta. Con un momio de 1,90 y $1,000 MXN, el boleto devuelve $1,900 MXN y la ganancia es de $900 MXN. En el sistema parimutuo del hipódromo el momio no se fija de antemano.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota sumando los recíprocos de todos los momios del mismo mercado y restando el resultado de uno. Con momios de 1,90 y 1,90, la suma de recíprocos da 1,0526, o sea que el mercado devuelve alrededor de 95 % y la casa retiene cerca de 5 %. En carreras con pozo, la comisión se anuncia en el reglamento del recinto.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Sí, los premios son ingresos bajo el artículo 137 de la Ley del ISR, y el que paga retiene. La retención es de 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y de 21 % cuando lo supera. La Ciudad de México suma un impuesto estatal de 6 % sobre premios.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se piden dentro de la cuenta, en el apartado de juego responsable, y hay que hacerlo en cada operador por separado. En México no existe un registro nacional de autoexclusión ni un tope legal de depósito o de pérdida, así que la herramienta es voluntaria y su aplicación depende de la casa. Anota la fecha del trámite.

Lo que dejo sobre la mesa

Si alguien llegó aquí buscando la aplicación donde puede apostar una carrera de caballos esta tarde, se va con las manos vacías, y prefiero decirlo así de claro antes que disfrazarlo con una marca y un enlace. La normativa pone el cruce de apuestas en el hipódromo, con sus artículos 3 y 5, y las nueve marcas con permiso que revisamos construyen su catálogo alrededor del futbol, el basquetbol, el tenis y los esports. Nadie en esta lista presume de una oferta de carreras.

Lo cual no deja al aficionado sin opciones, sino con opciones de otra clase, y elegir entre ellas es todo el trabajo.

El camino del hipódromo es el único con respaldo del Reglamento. Tiene pozo, comisión anunciada y una barrera de edad escrita en la ley. También tiene un calendario corto y una logística que no se resuelve desde el sillón.

El camino de una casa con permiso —Strendus, Betway, Betcris, Novibet, Codere, Caliente, Playdoit, Pickwin, 1xBet— te da lo que el hipódromo no: cuenta en línea, retiros electrónicos, un número ante la autoridad y un comprobante de retenciones. Te da deporte todo el año. No te da carreras descritas en su catálogo, y a estas alturas el lector ya entiende por qué: es un producto regulado en otro carril.

El tercer camino, el del sitio sin permiso, promete lo que falta. Ofrece el racing que las casas locales no listan, con interfaces pulidas y bonos generosos. Cobra en otra moneda. No hay sede legal a la que reclamar, no hay CFDI, no hay controles locales, y si el sitio entra en una lista de bloqueo, tu saldo espera con él. Las marcas afectadas en noviembre de 2025 y en julio de 2026 no eran sitios oscuros; eran nombres conocidos. Eso debería bastar para que la palabra “riesgo” deje de sonar abstracta.

Con todo, hay una elección que este mercado sí permite hacer bien, y es otra de la que se suele discutir. No es “la mejor casa”, sino “la casa cuya documentación puedas verificar tú mismo en cinco minutos”. Las nueve publican su número de permiso en algún lugar, aunque algunas solo a través de terceros. Dos de las nueve —Betcris y Pickwin— arrastran contradicciones entre sus fuentes que no se resuelven desde afuera. Ese es un criterio más útil que una comparación de bonos, porque un bono se gasta y una contradicción se queda.

Y si el lector sigue con la idea de apostar a los caballos, el consejo es tan anticuado que casi ofende: ve al hipódromo, mira la reunión, entiende cómo se forma el pozo y qué comisión se lleva el recinto antes de poner un peso. Es un deporte que premia la paciencia y castiga la prisa, igual que este mercado.

Aviso final, en serio: nada de lo anterior predice un resultado, y nadie puede hacerlo. Lo único que se puede calcular aquí es lo que cuesta jugar. El resto cambia el domingo.

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