Apuestas con bono de registro 2026: el mapa completo de las ofertas mexicanas

Updated noviembre 2026
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Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera

Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos de la Secretaría de Gobernación revisados contra lo que cada casa publica en su propio pie de página y en su ficha de tienda de aplicaciones.

Hay una escena que se repite cada temporada de futbol. Alguien ve “$7,000 MXN de bono” en la portada de una casa de apuestas, se registra, mete el primer depósito y a las tres semanas descubre que todavía no puede retirar nada, porque el bono que creía suyo sigue atado a un requisito que nadie le puso delante al firmar. El dinero existía. El error no fue suyo. Estaba en la letra que la casa sí publica, pero en un apartado que casi nadie abre.

En el encabezado de Caliente se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN.

Las apuestas con bono de registro funcionan así en todo el mundo y en México también, con una vuelta de tuerca local: aquí no existe una licencia de juego online como tal. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y permite únicamente los que autoriza de forma expresa. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, lo dice todavía más claro en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no esté prevista de manera expresa queda prohibida. Lo que las casas muestran al pie no es una licencia, es un permiso temporal de la Secretaría de Gobernación, tramitado a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos y otorgado a un permisionario con establecimiento físico. Los sitios con dominio mexicano cuelgan de ese permiso, no tienen uno propio.

De ahí sale la primera decisión que este texto quiere dejar servida: el bono no vive solo. Vive encima de un permiso ajeno, un rollover, un momio mínimo y un plazo. Y el orden en que esas cuatro cosas se leen cambia por completo lo que la oferta vale para cada quien.

Lo que sigue es un recorrido por nueve casas que operan bajo permiso de la SEGOB según sus propias fuentes, por las condiciones que cada bono impone, por lo que la ley mexicana permite y prohíbe hoy, y por las herramientas con las que un jugador se protege cuando la promoción se le va de las manos. El camino que elija el lector es suyo. Lo que aquí se pone por delante es lo que cada camino cuesta.

Prevención, salvaguarda y protección: por qué en México el juego responsable es herramienta de casa, no ley

Empecemos por lo que casi ninguna guía pone al principio, que es exactamente por qué debería ir al principio. En un mercado donde el bono es el gancho, la pregunta útil no es cuánto regalan, sino qué pasa cuando la racha se pone en contra.

La respuesta corta: lo que la ley mexicana garantiza no existe. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. No hay un número estatutario de mayoría para apostar en el texto del Reglamento; lo que hay es que las casas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página. No hay tampoco un registro nacional de autoexclusión: un jugador que quiera cerrarse las puertas en todo el mercado mexicano al mismo tiempo no tiene dónde apuntarse. Tampoco se encontró un límite legal de depósito, un límite legal de pérdida ni una cuenta temporal obligatoria.

Eso deja la protección donde la deja, y conviene decirlo sin adornos: en manos del operador, que la ofrece o no la ofrece. Y la ofrece, en general, con la misma generosidad con la que se anuncia en la App Store.

El corte es el siguiente. Dos de las nueve casas de esta comparación escriben expresamente advertencias de edad y remiten a una sección de juego responsable. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. El pie de caliente.mx señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su propia sección de juego responsable.

Eso es todo lo que hay. No hay una décima casa que aparezca aquí con más herramientas porque no hay una décima que las haya declarado en lo que sí se pudo leer de su ficha.

Traducido a la práctica: si alguien llega a este mercado esperando encontrar el equivalente a un registro estatal de exclusión o a un techo de depósito impuesto por la autoridad, no lo va a encontrar. Lo que va a encontrar son controles internos, cada uno con su propia lógica y su propia letra chica. La autoexclusión que una casa ofrece es voluntaria, la aplica el operador y no sale de ahí. Los descansos obligatorios, los avisos de sesión y los límites de depósito propios son herramientas de casa, y cada casa decide si las tiene.

Aquí conviene hacer el cálculo mental que la publicidad siempre se salta. Un bono de bienvenida empuja a jugar más de lo habitual, porque el rollover solo se libera apostando. Los límites internos existen justamente para poner un freno a ese empujón. Si la casa pone un tope de depósito y a la vez anuncia un bono que pide mover varias veces lo depositado, las dos cosas no se contradicen: la primera protege, la segunda capta. El jugador que lee las dos sabe con qué trata.

Quien juega con un presupuesto que le importa debería, antes de tocar cualquier promoción, abrir el apartado de juego responsable del operador y ver qué ofrece realmente: si hay tope diario o semanal, si se puede bajar sin llamar a nadie, si la autoexclusión tiene plazo y qué pasa al vencer. Ese apartado importa más que el monto del bono, porque el bono se agota y el presupuesto sigue ahí cada fin de semana. Y como no hay registro nacional, la lista de dónde está autoexcluido es una libreta mental que solo el jugador lleva; ninguna autoridad se la va a recordar.

Una última cosa que la ley mexicana no hace. No obliga a una casa a mostrar un número de atención a problemas de juego, ni a publicar una política de cierre de cuenta, ni a ofrecer límites. Las que lo hacen, lo hacen por decisión propia y por presión reputacional. Eso las distingue, y es legítimo que cuente en la comparación.

Incentivos, recompensas y requisitos: los cuatro números que deciden si un bono de registro vale la pena

Qué es y qué no es un bono de registro en México

Un bono de registro es una promoción que se activa al abrir cuenta. Nada más. La forma que toma después depende de la casa: hay bonos de bienvenida que se acreditan contra el primer depósito, hay montos sin depósito que se regalan solo por registrarse, hay recargas semanales, hay apuestas gratis sueltas y hay programas de puntos que no se parecen a un bono pero funcionan como tal.

La confusión más común es creer que todos son dinero. No lo son. Un bono de bienvenida atado al primer depósito suele venir en dos formatos posibles: dinero real con rollover o apuesta gratis cuyo importe no se devuelve junto con la ganancia. La diferencia entre ambos es enorme y se ve en el momento del retiro, no en el momento de la publicidad. Un monto sin depósito es casi siempre una apuesta gratis, es decir, si gana, la casa paga la ganancia menos el importe de la apuesta gratis. Y una recarga semanal es un porcentaje sobre un depósito posterior, con su propio tope.

Los requisitos de apuesta, el famoso rollover, son la condición que arrastra a todos los formatos. El momio mínimo es la segunda condición: las apuestas por debajo de cierto precio no cuentan para liberar el bono. El plazo es la tercera: el rollover hay que completarlo dentro de un margen, y lo que no se completa se pierde. Y el monto máximo convertible es la cuarta: hay bonos que liberan ganancias solo hasta cierto techo.

Cuatro números. Cada casa publica unos y deja otros en la penumbra. Cuando una oferta deja la penumbra, es ahí donde el lector tiene que decidir si sigue o se detiene.

Las cifras que las casas sí publican y las que conviene no creerles

Vamos a lo concreto, que es lo que se puede verificar. En el encabezado de caliente.mx se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. La propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas o si también cubren casino, y esa omisión no es un detalle menor: si el monto sin depósito vence exclusivamente en tragaperras, el aficionado a los momios deportivos se registró para nada.

La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras, y una oferta cuyas condiciones no son claras no es una oferta que se pueda comparar; es una oferta que se puede leer con desconfianza.

Campobet anuncia en su app un bono de recarga semanal deportivo de 50 % hasta $10,000 MXN. Rushbet tiene un programa de lealtad en el que las apuestas acumulan puntos canjeables en una tienda de bonos, más un cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Betway anuncia en su app más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.

Sobre el rollover hay un dato y hay que manejarlo con cuidado. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente exige un rollover de 10 veces, y el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Eso significa exactamente lo que dice: la cifra de 10 veces es lo que una reseña reporta, no lo que la casa confirma. Un dato así se usa como señal, no como certeza. Y la dispersión entre reseñas no es un accidente; es la prueba de que la condición no está publicada en un lugar estable.

Un detalle administrativo que sí conviene tener claro: para mover un monto a la cuenta hacen falta los métodos que cada casa acepta, y el retiro va a una cuenta a nombre del propio jugador. Codere nombra tarjeta, SPEI y OXXO; Winpot muestra los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos visibles en su portada.

Prevención: lo que un bono largo le cuesta a un presupuesto corto

Hay un corte que la publicidad nunca dibuja. Un bono de bienvenida de $1,000 MXN con requisitos altos no le cuesta lo mismo a todo el mundo.

Pensemos en un jugador que deposita $250 MXN cada fin de semana. Un bono mediano le cae encima con un rollover que, en la práctica, le pide apostar varias veces su depósito en un plazo de días. Ese jugador tiene dos caminos. Uno es subir el ritmo: apostar más seguido, por apuestas más caras, para llegar al requisito. El otro es aceptar que el bono se va a perder y jugar igual que siempre. Ninguno es una tragedia, pero el primero es el que la promoción está diseñada para provocar, y es el que puede meter a alguien en apuestas que no habría hecho.

Un jugador con un presupuesto más holgado tiene el mismo requisito pero más margen para cumplirlo sin apurar el ritmo. Para él el bono es un descuento sobre el volumen que ya pensaba jugar. Para el primero es una obligación nueva.

Esa es la razón por la que el mismo bono vale cosas distintas según el bolsillo. Y es la razón por la que el orden correcto de lectura es: monto sí, pero solo después de leer el rollover, el momio mínimo y el plazo en ese orden. Si el plazo es corto y el rollover es alto, el bono es una carrera. Si el rollover es bajo y el plazo largo, el bono es un empujón.

Nada de esto es ilegal ni escondido. Está en los términos de cada promoción, redactado por el área legal de cada casa, y existe para que el jugador lo encuentre. La pregunta honesta es si va a buscarlo antes o después de depositar. Antes, el bono se evalúa. Después, el bono ya se convirtió en una obligación.

Normas de la promoción: qué exige el rollover y cómo se mide en la práctica

El rollover se mide sobre una base que cada casa define: el monto del bono, el del depósito o la suma de ambos. Ese detalle decide buena parte del resultado. Un multiplicador alto sobre una base pequeña puede pesar menos que un multiplicador bajo sobre una base grande, y la publicidad nunca dice cuál de las dos bases usa.

El momio mínimo funciona como filtro de estilo de juego. Un aficionado que apuesta a momios cortos, porque le gusta lo seguro, se topa con que sus boletos no cuentan. Un aficionado que juega combinadas a precios altos libera el requisito más rápido y con menos apuestas, pero con más varianza en el camino. La casa no está discriminando a nadie: está eligiendo el perfil de apuesta que le interesa subsidiar.

El plazo es el más silencioso de los tres. Un rollover mediano con un plazo de días obliga a un volumen diario que muchas cuentas no alcanzan sin subir el tamaño de sus apuestas. Un rollover parecido con un plazo de semanas se convierte en algo que se completa jugando normal. El mismo multiplicador, dos experiencias completamente distintas.

Para revisar todo esto sirve una rutina sencilla. Antes de aceptar cualquier bono, abrir los términos, buscar tres palabras —rollover, momio, vigencia— y contestar tres preguntas: sobre qué monto se calcula, qué precio mínimo cuentan mis apuestas y hasta cuándo tengo. Si alguna de las tres no tiene respuesta clara en la página de la promoción, la respuesta está a favor de la casa. Y en Playdoit, donde el mismo bono aparece descrito de dos maneras distintas en la misma ficha, esa lectura previa no es prudencia: es la única forma de saber qué se aceptó.

La supervisión y el costo del descuento: lo que el rollover de $1,000 MXN pide de verdad

Aquí es donde el bono deja de ser un regalo y se convierte en una cuenta.

El cálculo es directo. Un bono de $1,000 MXN con requisitos de apuesta de 10 veces obliga a mover $10,000 MXN en apuestas antes de retirar nada, suponiendo que solo se apueste el monto del bono y no la suma del bono más el depósito. Eso no es una cifra inventada en esta página: sale de multiplicar el monto por el requisito. Y la condición importa tanto como el número, porque si la base es bono más depósito, el volumen a mover sube.

Traducido a apuestas reales, la banda cambia mucho con el tamaño del boleto. Con apuestas de $100 MXN hacen falta unas 100 apuestas para completar los $10,000 MXN. Con boletos de $250 MXN, unas 40. Con apuestas de $500 MXN, veinte. No es un número fijo: es un rango que depende por completo de cuánto ponga cada quien en cada boleto, y cada una de esas apuestas tiene que cumplir el momio mínimo o no cuenta para nada.

Y como toda apuesta paga el margen de la casa, completar el requisito no es gratis. En un mercado de dos o tres resultados, la casa se queda con una parte de cada peso que circula; el porcentaje exacto depende del partido y de la casa, y el aficionado lo paga sin verlo, dentro del momio. Por eso el bono no se convierte en dinero cuando se libera: se convierte en dinero menos lo que costó llegar hasta ahí.

La banda completa, con sus condiciones: para un requisito de 10 veces sobre un bono de $1,000 MXN, el volumen a mover es de $10,000 MXN, el número de apuestas va de 20 a 100 según el tamaño de cada boleto y el rango de apuestas aceptadas, todo dentro del plazo que la promoción fije. Si el plazo es de días y el boleto es de $100 MXN, la cuenta no cuadra. Si el plazo es de semanas y el boleto es de $500 MXN, cuadra sin apuros.

Ese contraste es la oferta. No es “$1,000 MXN gratis”, es un boleto de entrada a un volumen de apuestas que la mayoría de las cuentas no habría hecho sin el incentivo. Y la cifra de 10 veces, recordemos, es la que reporta una reseña, no la que la casa confirma; tomarla como referencia y verificar el número real en los términos propios de la casa es el único uso sensato que tiene.

Panorama: los criterios con los que se ordenó esta evaluación

Nueve casas aparecen en la tabla de abajo, y ninguna está ahí por recomendación. El orden que sigue el resto del artículo es el de la lista, y la lista no es un ranking: es el conjunto que la comparación alcanza a cubrir con datos concretos.

Los criterios son cuatro. Primero, el estado del permiso: si la casa declara un permiso de la SEGOB y de dónde sale ese dato. Segundo, qué dice la casa misma sobre el bono de registro, con el detalle que su ficha o su pie de página alcanza a sostener. Tercero, el producto que se puede verificar: deportes, mercados, transmisión en vivo, creador de apuestas, retiros. Cuarto, la protección al jugador que la casa publica por decisión propia.

El primer criterio merece una advertencia. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un listado de sitios autorizados, pero ese documento no se pudo abrir durante la elaboración de este texto. Los números de permiso que aparecen abajo vienen del pie de página de cada casa o de compilaciones de sitios comparadores, y en varios casos esas compilaciones se contradicen entre sí. Por eso ninguno se presenta como confirmado oficialmente: se presenta como lo que cada fuente declara. Eso no vuelve inútiles los números. Los vuelve verificables, que es distinto y es mejor.

El segundo criterio es el que más varía. Hay casas cuyo bono está descrito con montos y métodos, casas cuyo bono aparece en banners sin cifras, y casas cuya ficha anuncia un bono sin ninguna condición publicada al lado. Esa diferencia no es cosmética: una oferta sin condiciones visibles no se puede comparar con una que sí las tiene, y una comparación honesta tiene que decirlo.

Casa Permiso de la SEGOB según la fuente que lo declara Lo que la propia casa publica sobre el bono de registro
Codere Permiso con números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; no confirmado oficialmente (el listado de la DGJS no pudo abrirse). Titular nombrado por la fuente: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) Su ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente. Titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Sin cifras de bono publicadas en la fuente consultada
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, que difiere sobre el titular; no confirmado oficialmente. Titulares nombrados: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads Sin cifras de bono publicadas en la fuente consultada
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar el dominio ni el listado oficial; la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., distinta del titular nombrado. Titular nombrado: Entretenimientos Naturales Anuncia bonos de bienvenida y promociones de temporada, sin cifras publicadas
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente. Titular: Eventos Festivos de México Su ficha anuncia $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito
Betcris Permiso del permisionario, sin número publicado: el del pie de la propia casa y el de la compilación difieren. Titular nombrado: Producciones Móviles Sin cifras de bono publicadas en la fuente consultada
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de la propia casa; no confirmado oficialmente. Titular nombrado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) En su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Pickwin Permiso del permisionario, sin número publicado: las fuentes se contradicen y una de ellas da el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Titular nombrado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Sin cifras de bono publicadas en la fuente consultada
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente. Titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Anuncia un club con apuestas gratis semanales y momios mejorados, sin cifras publicadas

La columna de permisos se lee mejor como una lista de contradicciones que como un registro. Dos casas no imprimen número porque las fuentes se pelean, una lo muestra en su propio pie y las demás dependen de compilaciones externas. Ninguna de esas situaciones es en sí alarmante, pero juntas describen un mercado donde la verificación del permiso es trabajo del jugador y no un dato que se pueda dar por sentado. La autoridad tiene la facultad de autorizar, controlar, supervisar, expedir, modificar y terminar permisos, y de correr los procedimientos de sanción; lo que no tiene hoy es un registro público fácil de consultar, algo que el propio Congreso pidió abrir entre mayo y julio de 2026. Mientras eso no exista, la lectura más útil de cada número es “esto declara esta fuente”, con el nombre de la fuente al lado.

Evaluación y clasificación: las nueve casas, una por una

Codere: el catálogo más ancho de la lista y un bono sin condiciones publicadas

Codere llega con la ficha más cargada del grupo. Su app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Ese catálogo es el argumento real de la casa: quien quiera un mercado raro a las once de la noche tiene más probabilidades de encontrarlo aquí que en cualquier otra de las nueve.

La ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Los tres métodos cubren los casos habituales: tarjeta para quien la tiene a mano, SPEI para quien mueve desde el banco, OXXO para quien prefiere efectivo en la tienda de la esquina. El bono, en cambio, viene sin condiciones publicadas al lado, y ese silencio es la parte de la oferta que conviene tratar con pinzas: “hasta 7,000 MXN” describe un techo, no un monto, y sin el rollover y el plazo no hay forma de saber cuánto de ese techo es alcanzable.

El permiso que declara es doble —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019—, según la compilación que lo publica, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, y su ficha sí incluye avisos de juego responsable, políticas de cierre de cuenta y el límite de 18 años. En una lista donde la protección es herramienta de casa, Codere pone algo en la mesa.

El veredicto: el catálogo sostiene la casa por sí solo, y el bono es lo más flojo de su ficha. Quien apueste por variedad de deportes y mercados, y quiera además controles de cuenta explícitos en la propia ficha, encuentra aquí su mejor encaje. Quien vaya principalmente por el bono va a tener que abrir los términos antes de depositar, porque el “hasta” no dice nada hasta que aparezca el multiplicador.

Novibet: permiso con número y ficha sin cifras de bono

Novibet aparece en esta lista con un permiso identificado por número —DGJS/DCRCA/1121/2020, según la compilación que lo publica— y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado. En un grupo donde dos casas no pueden mostrar número porque las fuentes se contradicen, tener uno ayuda, aunque no sea confirmación oficial.

Y ahí se acaba lo que esta comparación puede decir. La ficha consultada no trae cifras de bono, ni montos de bienvenida, ni métodos de depósito nombrados. Eso no significa que no haya promociones; significa que quien las quiera conocer tiene que ir a la página de la casa y leerlas, y que cualquier comparación de bonos que la ponga al lado de Caliente estaría comparando un monto con un vacío.

El veredicto no puede ser una recomendación de bono, porque no hay bono que comparar. Lo que sí se puede decir: el permiso con número y titular identificado es el punto fuerte de su expediente público, y quien priorice eso por encima del tamaño de la promoción tiene en Novibet una pieza razonable del mapa. Quien llegue buscando el bono más grande de la lista, va a tener que buscar en otra parte.

Strendus: tres permisos declarados y el expediente más enredado del grupo

Strendus acumula tres números de permiso en las compilaciones: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Tres números para una sola marca es mucho, y la fuente que los publica tampoco se pone de acuerdo consigo misma sobre quién es el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la versión.

Aquí no hay forma de resolver el enredo, y forzarlo sería inventar. Lo que se puede hacer es leerlo por lo que es: un expediente público desordenado. Los permisos son actos administrativos temporales y no son transferibles; cuando una operación cambia de manos o se suman autorizaciones, los rastros quedan repartidos entre distintos documentos y las compilaciones arrastran versiones viejas. Que una marca muestre tres y dos titulares posibles no la descalifica; describe lo difícil que es hoy verificar algo tan elemental como quién responde legalmente por el sitio que uno usa.

La ficha consultada tampoco trae cifras de bono, así que el argumento de promoción no está disponible para esta comparación.

El veredicto recae entonces sobre lo administrativo: quien quiera saber en qué permiso se apoya la marca y quién lo firma, se va a topar con un rompecabezas de tres piezas que quizá encajen y quizá no. Eso, en un mercado sin registro público consultable, es el estado normal de la información, y conviene saber que existe antes de elegir.

1xBet: el catálogo de esports y transmisión con una cadena de titulares difusa

1xBet trae una oferta de producto que se distingue rápido: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Los esports con transmisión integrada son el hueco que pocas casas mexicanas llenan bien, y quien siga ese calendario lo va a notar.

Su expediente público es el más intrincado de los nueve. El permiso reportado es DGJS/0002/2020, según la compilación que lo publica, que además no pudo confirmar el dominio ni el listado oficial; el titular nombrado es Entretenimientos Naturales; y la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de ese titular. Tres nombres para una sola operación: la marca, la tienda de aplicaciones y el permisionario que la sostiene.

Esa distancia entre la marca visible y el titular del permiso no es ilegal en sí —el Reglamento prevé que el permiso se otorgue a un permisionario y que un mismo permisionario corra varias marcas—, pero sí es una distancia que el jugador paga en fricción. Si algo se rompe en la cuenta, la cadena de responsabilidad tiene más eslabones de los que parece desde la pantalla.

El veredicto: para quien juega esports o quiere ver el partido dentro de la misma app, 1xBet ofrece algo concreto que las demás no dan con la misma amplitud. Para quien quiera saber con precisión quién le responde legalmente, el expediente se complica justo cuando más importaría.

Playdoit: $1,000 MXN con dos descripciones incompatibles en la misma ficha

Playdoit pone $1,000 MXN de bono de bienvenida en su ficha, y luego lo describe en un apartado como atado al primer depósito y en otro como sin depósito. Las dos cosas no pueden ser verdad al mismo tiempo, y la contradicción está en el mismo lugar donde debería estar la respuesta.

Eso es lo único realmente relevante de esta oferta, porque cambia por completo lo que el monto significa. Un bono de primer depósito es dinero que el jugador pone primero; un monto sin depósito es dinero que la casa pone sin pedir nada. La diferencia entre los dos decide si alguien necesita depositar para cobrar. Y como los términos de la promoción no aclaran de qué lado cae el $1,000 MXN, la lectura correcta no es la optimista ni la pesimista: es que no se sabe hasta leer la página de términos propia de la casa.

El permiso que se le atribuye es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según la compilación que lo publica, sin confirmación oficial, con Eventos Festivos de México como titular nombrado. Un expediente razonablemente identificado, con el número a la vista.

El veredicto: la oferta no se puede evaluar y ese es el hallazgo. Quien considere Playdoit por alguna otra razón —el catálogo, los mercados, la interfaz— tiene una casa más en el mapa. Quien vaya detrás del $1,000 MXN, tiene que adivinar primero si va a tener que depositar, y una promoción que no se deja adivinar no merece un depósito a ciegas.

Betcris: permiso sin número publicado y una ficha que cuida el tono

Betcris llega con un detalle que dice mucho de cómo se protege el mercado mexicano: el número de permiso que aparece en el pie de la propia casa y el que aparece en la tabla del propietario difieren, así que la comparación no imprime ninguno. El titular nombrado es Producciones Móviles.

Esa discrepancia no es un escándalo, es un síntoma. Cuando dos documentos públicos dan números distintos para la misma operación, la conclusión útil es que ninguno de los dos basta por separado. Y conviene recordar que el mismo nombre de titular aparece en otra ficha de esta lista, la de Pickwin, con un número que la compilación le asigna y que coincide con el número que el pie de Betcris muestra: dos marcas, un permisionario, versiones que se cruzan. El Reglamento contempla esa figura, porque un permisionario puede correr varias marcas, pero también significa que la marca visible no siempre es la responsable legal.

En el terreno del producto, lo verificable es su pie de página, que prohíbe expresamente el juego con apuestas a menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es de los dos lugares de esta comparación donde el compromiso aparece escrito sin rodeos.

El veredicto: la casa no discute su lugar en el mercado, pero el dato que un lector puede llevarse es que su permiso no se deja leer con un solo documento. Quien quiera respaldo documental limpio no lo encontrará aquí por el momento; quien mire el tono y las advertencias, encontrará una ficha seria.

Caliente: el único bono de registro con respaldo en su propio encabezado

Caliente es el caso más claro de la lista en un sentido y el más incómodo en otro. En su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Ese par de cifras tiene algo que las demás no tienen: aparece en la propia casa, no en una reseña.

El problema es el que ya se apuntó: la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Y en el dato de apoyo hay que ser exacto, porque aquí está la trampa más común de este tema. Lo que se sabe del rollover del monto sin depósito viene de reseñas de casas de apuestas, que reportan un requisito de 10 veces, y esas mismas reseñas discrepan entre sí sobre el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del bono de primer depósito. La cifra de 10 veces se usa como referencia; no es una condición confirmada por la casa.

Ese es el terreno exacto donde el aficionado mexicano pierde dinero sin darse cuenta. Un monto sin depósito se convierte casi siempre en apuesta gratis: si gana, la casa paga la ganancia menos el importe de la apuesta. Con $1,000 MXN y un momio de 2.00, la apuesta devuelve $2,000 MXN, de los cuales la casa paga $1,000 MXN y se queda con el importe de la apuesta; el “bono de $1,000” son, en el mejor de los casos, mil pesos de ganancia sobre una apuesta que no costó nada. Es un buen trato. No es el trato que la publicidad sugiere.

El permiso que muestra es DGG/SP/404/97, en su propio pie de página, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular nombrado, y sin confirmación oficial. Su app hermana, Caliente Deportes, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años.

El veredicto: la oferta es la más visible del mercado mexicano y también la que más exige leer antes de aceptar. Quien quiera un monto sin depósito con respaldo en la propia casa, aquí lo tiene, con la condición de confirmar el rollover y el plazo en los términos y no en la reseña. Quien no vaya a leer nada antes de registrarse, mejor no empiece por aquí.

Pickwin: permiso contradictorio, sin cifras, en el mismo permisionario que otra marca

Pickwin entra a esta lista por un expediente que se pelea consigo mismo. La compilación que publica su número da DGJS/DCRCA/1584/2019, mientras otra da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER; el titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; y una de las dos fuentes le asigna precisamente el número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Los números de permiso se contradicen.

Ese cruce no se resuelve desde aquí y no conviene intentarlo. Lo que sí se puede leer es el patrón: en México el mismo permisionario sostiene varias marcas, y las compilaciones que circulan copian números entre fichas. El resultado es que un jugador que quiera saber qué permiso respalda a Pickwin va a encontrar dos respuestas distintas y ninguna firma oficial al lado.

Sobre el bono de registro, la ficha consultada no publica cifras. Eso deja la oferta fuera de la comparación de montos, que es lo que la mayoría de la gente viene buscando, y es una limitación real para esta entrada.

El veredicto: sin monto publicado y con dos números de permiso que se contradicen, lo único que se puede afirmar es que la marca forma parte del mercado con permiso de un permisionario identificado por las fuentes. Quien busque una casa para registrar un bono concreto encontrará aquí menos información de la que necesita; quien solo quiera saber que la marca existe y de quién cuelga, ya lo sabe, con la advertencia de que la fuente se divide.

Betway: números concretos de producto y un bono que vive fuera de la publicidad

Betway hace lo contrario que la mayoría: publica características del producto en su app y deja el bono en un rincón. Más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.

El club es la parte que importa para este tema. Un club con apuestas gratis semanales no es un bono de bienvenida; es una promesa de premio recurrente que se cobra con presencia. Para un jugador que apuesta cada semana, eso vale más que un monto único que se agota en un mes. Para un jugador esporádico, vale menos que un bono de registro, porque necesita estar ahí para cobrarlo.

Su permiso es el 4184, un número llamativamente corto comparado con los demás de la lista, según la compilación que lo publica, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado. El origen en un frontón explica el titular y no cambia nada para el jugador, aunque sí ilustra cómo funciona el mercado: los permisos de apuestas remotas cuelgan de permisionarios cuyos nombres vienen del mundo de las carreras y los frontones.

El veredicto recae sobre el tipo de oferta, no sobre su tamaño: quien apueste de forma constante encontrará más valor en un club con apuestas gratis semanales y momios mejorados que en cualquier monto de bienvenida, y quien se registre una vez y desaparezca, menos. Es la única casa de la lista cuyo beneficio se mide por frecuencia y no por registro.

Winpot y Rushbet: las dos ofertas que no caben en la tabla

Winpot y Rushbet no traen un bono de registro en el sentido clásico, y por eso quedan fuera de la comparación anterior. Pero describen dos caminos distintos para el mismo jugador, y un artículo sobre bonos que los ignorara estaría contando la mitad de la historia.

Winpot muestra en su página principal los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos visibles, y banners de bonos de deportes y casino sin cifras. Cinco métodos de pago para un mercado donde la mayoría se queda en tres es su rasgo real: quien cobra por Mercado Pago o carga por AstroPay tiene aquí su puerta. La ausencia de montos mínimos publicados no es un problema para el jugador, pero sí es la razón por la que la casa no entra en la tabla de montos.

Rushbet va por otro lado. Su programa de lealtad convierte cada apuesta en puntos canjeables en una tienda de bonos, y suma un cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Ese techo altísimo hay que leerlo como lo que es: el límite de un programa VIP, no una cifra que el jugador promedio vaya a rozar. El cashback devuelve una parte de lo perdido, y aunque el nombre suene a reembolso estándar, su valor depende de las condiciones del nivel.

Comparadas entre sí, las dos ofertas responden a perfiles distintos. Winpot resuelve el acceso al dinero y deja el bono como escenografía; Rushbet resuelve el volumen y devuelve una fracción de lo jugado a quien juega mucho. Ninguna de las dos es un sustituto del bono de registro, y quien se registre esperando encontrar aquí lo que Caliente anuncia en su encabezado se va a decepcionar. Lo que sí ofrecen es la otra mitad del mercado: una puerta de pago más ancha y una devolución atada al nivel.

Fundamentos: cómo funciona el mecanismo de un bono, paso a paso

Del registro al retiro: la secuencia que casi nadie sigue

Después de nueve fichas comparadas, el mecanismo merece contarse una vez de corrido, porque es el mismo en todas y es donde el jugador decide sin darse cuenta.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.

Todo empieza con el registro. Se abre la cuenta, se entregan datos personales y se verifica la identidad. Ese paso no es formalismo: las casas verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos que hay que entregar no están establecidos en la ley, así que cada casa pide lo suyo.

Sigue el depósito, si el bono está atado a él. Aquí aparece el primer momento en que el jugador puede perder el bono sin jugar: dejar pasar la ventana de activación. Después viene la aceptación de la promoción, que en muchas casas es un clic, y en ese clic se aceptan los términos completos de la oferta.

Luego empieza la parte que la publicidad no muestra. Las apuestas se acumulan y solo cuentan las que cumplen el momio mínimo dentro del plazo. Se puede apostar diez veces y descubrir que ninguna contó, porque los momios eran cortos. Se puede llegar al último día con el requisito a medias.

El cierre es el retiro. Si el rollover quedó completo y la cuenta está verificada, el dinero sale, y sale a una cuenta a nombre del propio jugador. Si quedó incompleto, lo que se pierde no es solo el bono: para entonces el jugador ya apostó volumen que quizá no habría jugado. El bono se diseñó para eso.

La secuencia tiene un orden que no se puede invertir y un punto de no retorno en el depósito. Antes de depositar, todo está abierto. Después, las condiciones ya se aceptaron.

Bonos de bienvenida, apuestas gratis y programas de puntos no son lo mismo

Conviene separar los formatos por lo que entregan, porque la palabra “bono” los junta y financieramente son cosas distintas.

Un bono de bienvenida atado al primer depósito suele entregarse como dinero con requisitos de apuesta. El jugador deposita, la casa acredita un monto y ese monto hay que moverlo varias veces antes de que sea retirable. Si el rollover se cumple, el saldo se retira. Si no, se queda donde estaba.

Una apuesta gratis es otra cosa. Su importe no se devuelve junto con la ganancia: si la apuesta gana, la casa paga la ganancia menos el importe de la apuesta gratis. Es el formato que casi siempre toman los montos sin depósito, y es el punto que el FAQ de este tema tiene que dejar claro, porque es el más malinterpretado de todos.

Un bono de recarga semanal es un porcentaje sobre depósitos posteriores, con su propio tope y su propia periodicidad. Campobet anuncia un 50 % hasta $10,000 MXN de esa naturaleza, y su atractivo depende de si el jugador deposita cada semana o no.

Un programa de lealtad no es un bono en absoluto: es una acumulación de puntos por apuestas, canjeables por premios o por bonos en una tienda interna. Rushbet lo opera así, y su valor crece con el uso y no con el registro.

Y un cashback devuelve una parte de lo perdido, que suena a reembolso y funciona como un descuento sobre el volumen. Su monto real depende de las condiciones del nivel, y por eso una cifra de hasta $500,000 MXN describe un techo de programa, no una expectativa.

La distinción práctica: el bono de bienvenida se cobra una vez y exige paciencia; la apuesta gratis se cobra de inmediato y devuelve menos de lo que parece; la recarga premia la costumbre; los puntos premian el volumen; el cashback premia la constancia después de las pérdidas.

Normativa y supervisión: qué dice la ley mexicana sobre las apuestas y sus bonos

La ley de 1947, el reglamento de 2023 y el permiso que no es licencia

El marco mexicano es más viejo y más simple de lo que las portadas sugieren. La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó el 31 de diciembre de 1947 y sigue vigente. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y permite solo los que autoriza expresamente. La Secretaría de Gobernación concede los permisos e inspecciona (artículo 7), puede clausurar establecimientos no autorizados (artículo 8), ningún local puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y los estados y municipios colaboran (artículo 10).

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito.

El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, ordena la parte operativa. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, bajo jurisdicción federal. Su artículo 2 prohíbe lo que no esté previsto expresamente. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los tipos relevantes para apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); los tenedores de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos no son transferibles (artículo 31); y los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contar con seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado y constituir un fondo de garantía (artículo 29).

De todo esto sale la palabra correcta: permiso, no licencia. Y sale también la razón por la que en México no existe una licencia digital suelta. La práctica reportada es que los sitios online no pueden tener permisos digitales independientes y cuelgan de un permisionario autorizado con establecimiento físico, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario corre varias marcas. Eso explica por qué Betcris y Pickwin comparten titular en las compilaciones, y por qué el nombre de la marca nunca es el nombre del responsable legal.

Sobre el listado público hay que ser claro. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según los reportes, un PDF de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 que se abriera un registro público consultable. Ese listado no se pudo abrir al preparar este texto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes: 136 en uno, y entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Por eso aquí no se imprime ningún conteo, y ningún número de permiso se presenta como oficial: se presenta como lo que declara la fuente que lo publica.

La reforma tampoco está donde muchos creen. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según lo reportado el 13 de octubre de 2026. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para abrogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y es solo una propuesta. Nada de eso cambia lo que un jugador hace hoy.

Bloqueos, amparos y el estado inestable de dos marcas grandes

Aquí está la parte del marco mexicano que ningún folleto de bonos cuenta, y que conviene tener presente al elegir casa.

En noviembre de 2025, la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano (Ganador Azteca, del grupo Salinas) quedaron deshabilitadas. En diciembre de ese año, un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026, un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026, la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino online, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente.

Ese historial es la razón por la que este texto no dice que las marcas estén abiertas ni cerradas hoy. El estado cambia con cada resolución y una afirmación sin fecha envejece en semanas. Lo que se puede decir con fecha es lo de arriba, cada hecho con su día. Alrededor de 20 casinos físicos también fueron cerrados en 2026.

El aprendizaje para el jugador no es jurídico, es práctico: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y eso no depende de la casa ni del bono. Es la clase de riesgo que no aparece en ninguna promoción.

Permitido y prohibido: apuestas en vivo, carreras y eventos restringidos

Qué se puede apostar es una pregunta con respuestas desiguales, y conviene decir cuáles están y cuáles no.

Las apuestas deportivas están permitidas únicamente a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que se alcanzaron a revisar, ni a favor ni en contra. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos están reguladas en hipódromos, galgódromos y frontones, con el llamado cruce de apuestas, y en ninguna de esas modalidades pueden participar menores (artículo 5). La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento (artículo 1).

Sobre las casas de intercambio no se encontró disposición alguna. Este texto no afirma que exista una en México, porque no hay base para afirmarlo ni para negarlo. Sobre eventos restringidos —ligas menores o competencias de menores— tampoco se encontró una regla específica.

La lectura práctica de ese hueco: la ausencia de una regla separada para apuestas en vivo y esports no significa que estén prohibidas ni que estén específicamente cubiertas. Significa que operan bajo la autorización general del permiso. Quien apueste esos mercados debe saber que la protección que la ley da es la misma que para el resto: ninguna específica.

Edad, identidad y protección: lo que la ley no fija y la casa decide

El Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas (artículo 5), pero no establece un número. Las casas escriben 18+ en sus propios espacios, y un número estatutario de mayoría para apostar no está establecido. Codere limita el uso a mayores de 18 años en su ficha; Caliente Deportes también; Betcris lo aclara en su pie de página; caliente.mx lo recuerda en el suyo.

La verificación de identidad sí es la norma operativa. Las casas verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exigidos no están establecidos en estatuto, así que la lista la pone cada operador.

Y la autoexclusión es voluntaria, interna y sin registro nacional. Ese es el punto que más se repite en este texto porque es el que más consecuencias tiene: un jugador no puede cerrarse las puertas de todo el mercado mexicano con una sola gestión, ni existe un lugar oficial donde quede constancia. Los descansos, los topes de depósito y las pausas que cada casa ofrece nacen de su propia política.

Publicidad y bonos: lo que es propuesta y lo que es ley

Sobre publicidad, el Reglamento revisado no contiene un artículo federal que la regule. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida son eso: propuestas. Una de ellas lleva la firma del diputado Martínez Urincho y no es ley vigente. En los artículos revisados del Reglamento no se encontró una regla en vigor sobre bonos.

Lo que sí cambió cosas reales fue el impuesto. Cuando el IEPS subió a 50 % en 2026, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del costo. Esa es la razón por la que los montos y las condiciones de hoy no se parecen a los de hace dos años, y por la que conviene desconfiar de cualquier guía que cite cifras sin fecha. La reforma al impuesto está en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; la tasa anterior era de 30 %, así que la diferencia es de veinte puntos. El IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS alcanza los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, y el mismo inciso alcanza los juegos online de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave. La base del impuesto no está establecida: el texto revisado dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso aquí no se escribe que sea 50 % de las apuestas ni 50 % de los ingresos brutos.

Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Impuestos, retenciones y CFDI: lo que se descuenta del premio

Sobre los premios hay reglas concretas y conviene conocerlas, sin que esto sea asesoría fiscal.

Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos para efectos del ISR, según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si quien la sufre presenta la declaración exigida cuando está obligado; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que lleva el total alrededor del 7 % según el reporte secundario. Los premios anuales superiores a $600,000 MXN deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.

Todo esto lo aplica la casa en el momento de pagar y se refleja en un CFDI de retenciones que el operador emite. Ahí está la ventaja concreta de jugar en una casa con permiso: hay un comprobante fiscal y una retención hecha conforme a la ley.

Y hay un hueco que este texto no va a rellenar. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de premios ganados en sitios sin permiso no está establecido, y la posición honesta es la de siempre en estos casos: consultar a un contador o asesor fiscal antes de suponer que el premio queda limpio o que se pierde.

Casa con permiso y casa offshore: la comparación que decide antes que el bono

Vale la pena poner las dos columnas al lado, porque el bono es lo último que cambia y esto es lo primero.

Una casa con permiso mexicano trae un permisionario identificable, un permiso de la SEGOB, controles de verificación de identidad y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Una casa offshore no trae nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, aunque operen en español y acepten pesos.

Sobre el jugador que apuesta en un sitio sin permiso no está establecida una multa ni un delito, y este texto no afirma ni que haya sanción ni que no la haya. Lo que sí puede decirse es que el Reglamento prohíbe lo no previsto expresamente (artículo 2), que la Ley Federal de Juegos y Sorteos faculta a la SEGOB a clausurar establecimientos no autorizados (artículo 8), y que la Secretaría ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la LIVA no está establecida.

La conclusión de todo el recorrido cabe en una frase: el bono es un descuento sobre el volumen de apuestas, y un descuento solo vale si la casa va a pagar. Todo lo demás —el rollover, el momio mínimo, el plazo, el monto— se negocia dentro de ese marco.

Preguntas frecuentes sobre bonos de registro

¿Cómo se activa un bono de bienvenida y en qué documento están sus condiciones?

Al abrir la cuenta, o al hacer el primer depósito, según cada casa. Las condiciones no viven en la publicidad sino en los términos de la promoción, que se aceptan con un clic al activarla. Ahí están el rollover, el momio mínimo, el plazo y el tope de conversión. Leerlos antes de depositar es la única forma de saber qué se aceptó.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo de un bono?

El rollover es el volumen que hay que apostar antes de poder retirar. El momio mínimo es el precio por debajo del cual una apuesta no cuenta para liberarlo. Los dos trabajan juntos: un rollover bajo con un momio mínimo alto obliga a apostar a precios largos, y un rollover alto con momio mínimo bajo exige volumen.

¿Por qué no se devuelve el monto de una apuesta gratis junto con la ganancia?

Porque una apuesta gratis solo aporta el importe de la apuesta, no lo devuelve. Si la apuesta gana a momio 2.00, la casa paga la ganancia y se queda con el importe apostado. Es la diferencia entre una apuesta gratis y un bono de dinero real: en la segunda, el importe sí forma parte del saldo retirable.

¿Cómo comprobar si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Revisando el pie de página del propio sitio, donde las casas publican su número de permiso y su permisionario, y contrastándolo con el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ese listado no siempre está disponible, así que conviene comparar el dato con una fuente adicional y desconfiar de fichas que no declaren titular.

¿Los premios de apuestas pagan impuestos en México y quién retiene?

Sí, los premios de juegos con apuestas autorizados son ingresos para el ISR. El operador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, cerca de 7 % en total. La casa emite un CFDI de retenciones.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde el apartado de juego responsable de la cuenta, en las casas que lo ofrecen. No hay un límite legal obligatorio en México ni un registro nacional de autoexclusión, así que las herramientas son voluntarias y dependen de la política de cada operador. Conviene revisarlas antes de aceptar cualquier bono.

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