Mejores apuestas en México en 2026: qué camino tomar entre permiso, app y momio
Actualizado a noviembre 5, 2026; la situación de los permisos y de los bloqueos se cotejó con las fichas, los pies de página y los comunicados de los propios operadores, y con las resoluciones judiciales citadas por la prensa mexicana.
Apostar en México no es una cuestión de gusto. Es una cuestión de papeles. El negocio funciona bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, una norma que no menciona el internet una sola vez, y bajo un Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 que prohíbe todo lo que no esté expresamente previsto. No existe una licencia digital mexicana. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y ese detalle decide casi todo lo que viene después: quién puede operar, quién responde si algo sale mal y qué tan poco te protege elegir mal.
El searcher que escribe “mejores apuestas en México” normalmente busca una lista. Se la vamos a dar, pero antes conviene entender que aquí no hay una escalera limpia de mejores a peores. Hay tres caminos bastante distintos —la casa con permiso nacional, la marca que opera bajo el permiso de otro y la que vive fuera del sistema mexicano— y cada uno le conviene a un tipo de apostador distinto. Eso es lo que vamos a desarmar.
Antes de apostar un peso: los controles que sí existen en México
Empecemos por lo incómodo, porque es lo que menos se anuncia y lo que más cuesta cuando se ignora. La protección del jugador en México no viene de una ley de juego responsable, viene de la disciplina administrativa del permisionario y de lo que cada marca decide poner en su propia operación. La diferencia entre esas dos fuentes es enorme.
Lo que la normativa pone en el permisionario, no en ti
El artículo 29 del Reglamento obliga a los permisionarios de apuestas remotas a presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de delincuencia organizada o de lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Léelo otra vez: cuentas auditadas, seguros, fianza. Ese es el aparato de control que existe, y está construido para vigilar al operador, no para acompañar a la persona que apuesta.

Nada de eso es juego responsable en el sentido en que lo entiende un apostador. Es contabilidad, es cobertura y es antilavado. Sirve, y sirve mucho, porque significa que una casa con permiso tiene una estructura detrás a la que se le puede reclamar. Pero conviene no confundir la fianza con una red de seguridad.
Edad, identidad y autoexclusión: lo que la ley calla
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Es una frase que parece una protección y en realidad es un hueco: la ley te dice que los menores no entran, y no te dice a partir de qué día alguien deja de ser menor para estos efectos. Las marcas llenan ese hueco con sus propias reglas, y ahí aparece el 18+ en las fichas de las tiendas de aplicaciones y en los pies de página, no en un artículo.
En México no hay un registro nacional de autoexclusión. No existe. La iniciativa para abrogar la ley de 1947, presentada en octubre de 2025, propone mecanismos de autoexclusión, una edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso, y es exactamente eso: una propuesta. Tampoco aparece un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal obligatoria. Lo que hay son herramientas internas que cada casa lista en su propia ficha: pausas, límites de depósito, cierre de cuenta.
La consecuencia práctica es la que importa. Cuando te autoexcluyes en México, te autoexcluyes de una casa, no del mercado. El bloqueo no viaja contigo. Si mañana quieres abrir cuenta en la competencia, nada te lo impide y ninguna autoridad lleva la cuenta. Para quien tiene un problema real de control, esa es la diferencia entre una puerta cerrada y una puerta que solo se ve cerrada.
El camino sensato, y lo digo sin adornos, es poner el límite en la casa donde ya juegas y hacerlo antes de necesitarlo, no después de una racha. Si vas a usar varios operadores, el límite hay que repetirlo en cada uno. Y si el problema ya pasó de límite, la conversación no es con la casa de apuestas: es con la gente que trata esto.
Juego responsable: disclaimers, controles y la distancia entre ambos
Las fichas de las marcas dicen cosas razonables. La ficha de la aplicación de Codere México indica que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Caliente aparece con permiso DGG/SP/404/97 y con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora del sitio, presentado en su propio pie de página como autorización de la Secretaría de Gobernación.
Fíjate en la asimetría. La ficha te promete políticas de cierre de cuenta; el pie de página te promete una sección. Ninguno de los dos te promete un límite que la ley imponga a la casa. Entre el aviso y el control hay una distancia que el apostador recorre solo, y esa distancia es el corazón de este asunto en México.
De las nueve marcas que revisamos más abajo, la mayoría de las fichas y pies de página que se pudieron leer incluyen el 18+, avisos de responsabilidad y enlaces a juego responsable, aunque no todas con el mismo nivel de detalle. La tienda de aplicaciones de Codere es la que describe el paquete más explícito, con mención al permiso y a las políticas de cierre de cuenta en la misma ficha. Y para el apostador que compara, ese es un dato con más peso del que parece: un enlace de juego responsable en el pie de página cuesta poco ponerlo, y una política de cierre de cuenta publicada es una promesa que se puede reclamar después.
Dispositivo, pantalla y navegador: cuál es la mejor app de apuestas en México
Aquí es donde el apostador mexicano realmente decide, más que en cualquier comparativa de bonos. Casi todo el volumen pasa por un teléfono. La aplicación no es un accesorio de la casa de apuestas; es la casa de apuestas, y la versión de escritorio es el plan B.
Lo que una app tiene que hacer bien para valer la pena
Cuatro cosas, y ninguna es espectacular: registrarte sin que te tiren cinco veces, dejarte mover dinero con SPEI o con lo que la casa acepte, poner y quitar selecciones rápido, y decirte con claridad qué pasa con tu dinero entre que lo depositas y lo retiras. Todo lo demás —animaciones, notificaciones, ese gráfico de racha que nadie pidió— es decoración.
El límite del teléfono es que ninguna de las nueve marcas mexicanas que revisamos publica una comparación verificable de velocidad de retiro o de estabilidad de la app. No hay un número que se pueda poner al lado de otro. Eso deja la decisión en el terreno de lo que cada casa documenta por escrito: métodos de pago aceptados, reglas de verificación de identidad, condiciones de los bonos y las herramientas de juego responsable que la propia ficha enumera.
El problema mexicano de la app: se bloquea, se desbloquea, reaparece
La inestabilidad es el factor que ninguna comparativa internacional toma en cuenta y que aquí manda. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 por un congelamiento de cuentas de la UIF, y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. Las resoluciones siguen moviéndose.
Para el apostador con app instalada, esto tiene una traducción concreta: el saldo que tienes en una casa bloqueada puede quedar congelado, y el amparo de la marca no es tu amparo. Un lector que hoy encuentra la app funcionando puede encontrarla inactiva en dos meses, y el proceso de recuperar lo depositado no corre por tu cuenta.
La lectura editorial es sencilla. Antes de elegir por la app, elige por la estabilidad del permiso que hay detrás. Una aplicación fluida en una marca que mañana queda fuera del aire es la peor combinación posible; una app discreta en una casa con permiso asentado te deja dormir.
Cómo se eligen las mejores páginas de apuestas deportivas en México
El criterio que usamos aquí no es el de las listas patrocinadas, y conviene decirlo de frente: un ranking que coloca arriba a quien paga mejor comisión no es un ranking, es un anuncio con tabla. Nosotros ordenamos por lo que se puede verificar por escrito.
La evaluación: cinco cosas que sí se pueden cotejar
Una: si la marca declara un permiso de la Secretaría de Gobernación y con qué número, sabiendo que ninguna cifra de esas es confirmación oficial. Dos: quién es el permisionario que aparece nombrado, porque el permiso no está a nombre de la marca comercial. Tres: qué documenta la marca sobre pagos, retiros y verificación de identidad. Cuatro: qué herramientas de juego responsable lista en su propia ficha. Cinco: si la marca está o ha estado sujeta a un bloqueo o a una suspensión, y con qué fecha.
El mercado es más pequeño de lo que la publicidad sugiere. Congreso pidió en 2026 un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de ese año no se pudo abrir una lista oficial completa. Sin ese registro, la comparación se hace con lo que cada operador publica, y eso es exactamente lo que limita la certeza de cualquier clasificación.
La clasificación: dónde está el dinero, no dónde está el banner
Aquí va el panorama. Cada fila es una marca con permiso de SEGOB según su propia fuente, y lo que esa marca declara sobre su oferta. Ninguna de estas filas es una recomendación y ninguna constituye confirmación oficial de un permiso.
| Marca | Permiso declarado | Fuente que lo declara | Titular nombrado |
|---|---|---|---|
| Caliente | DGG/SP/404/97 | El propio pie de página de la marca | Tecnología en Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) |
| Betcris | Sin número impreso: el del pie de página y el de la compilación difieren | El pie de página de la marca y la compilación del propietario | Producciones Móviles, S.A. de C.V. |
| 1xBet | DGJS/0002/2020 | Una compilación especializada en licencias, no confirmado oficialmente | Entretenimientos Naturales |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020 | Un comparador del sector, no confirmado oficialmente | Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005 | Un comparador del sector, no confirmado oficialmente | Eventos Festivos de México |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 | Un comparador del sector, no confirmado oficialmente | Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación |
| Pickwin | Sin número impreso: las compilaciones se contradicen | El blog de la marca y una compilación especializada en licencias | Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora |
| Betway | 4184 | Un comparador del sector, no confirmado oficialmente | Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 | Una compilación especializada en licencias, no confirmado oficialmente | Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) |
Dos huecos en esa tabla dicen más que las siete cifras que sí aparecen. Betcris y Pickwin no llevan número porque las fuentes se pelean entre ellas: el número que una compilación le da a Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Cuando dos sitios publican la misma clave para dos marcas distintas, el problema no es la marca, es la trazabilidad del registro. Y eso, para quien va a depositar, es información útil, no un vacío incómodo.
Hay un patrón detrás de la tabla que vale la pena nombrar. Varios permisionarios operan más de una marca: Producciones Móviles aparece detrás de Betcris y de Pickwin, y Caliplay detrás de Caliente. Eso significa que dos casas con nombres, colores y bonos distintos pueden colgar del mismo permiso. Para el apostador, la consecuencia es que abrir cuenta en dos marcas “diferentes” puede no diversificar nada: comparten titular, y comparten el riesgo de que ese titular tenga un problema.
La evaluación en la práctica: cómo se lee la tabla
Un número de permiso en un pie de página no es una garantía, es una declaración. La forma honesta de leerlo es esta: la marca afirma operar al amparo de un permiso de SEGOB a nombre de un tercero, y ninguna autoridad ha confirmado ese dato en un registro que se pueda abrir. Si eso te deja intranquilo, la reacción correcta no es buscar el número mágico, es entender que la ausencia de un registro público es la característica principal del mercado mexicano ahora mismo, y que la reforma que podría cambiarlo aún no es ley.
Fundamentos: qué es realmente una casa de apuestas con permiso en México
Después de la tabla toca el paso que casi nadie da: entender qué hay detrás de la palabra “permiso”, porque de ahí sale todo lo demás. Un permiso no es lo mismo que una licencia, y la diferencia no es de vocabulario.

Permiso, permisionario y marca: tres nombres para tres cosas
El fundamento para operar apuestas en México es un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. El Reglamento define, además, la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido. Nada ahí menciona una sociedad extranjera ni un sitio web.
La consecuencia estructural es la que importa. Ningún artículo contempla una licencia digital independiente: en la práctica reportada, un sitio en línea no puede tener permiso propio, sino que cuelga de un permisionario con permiso de tipo presencial. Y de ahí salen dos cosas que el apostador debe saber leer. La primera es que la marca que ves en pantalla no es la que tiene el permiso; la segunda es que un mismo permisionario puede operar varias marcas.
Los tipos de permiso previstos para apuestas a distancia son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Y hay una regla que explica por qué el mercado se ve como se ve: los permisos de juegos con apuestas son intransferibles, no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Si el permiso no se puede vender, lo que se vende es el uso de la marca y la operación — y ahí es donde entran los acuerdos entre el permisionario y la empresa que realmente atiende al público.
Cuánto pesa el permiso en el precio de tu boleto
El margen de la casa vive dentro de cada momio, y eso no cambia porque la casa tenga permiso. Una casa con permiso decente puede cobrar un margen gordo; una casa con permiso discutible puede ofrecer un momio atractivo. El permiso no te protege del margen, te protege de otras cosas.
Tomemos una ilustración aritmética con un mercado de dos resultados a momio 1,90 y 1,90 — un ejemplo, no un precio cotizado por nadie. La parte del total apostado que ese mercado devuelve sale de dividir uno entre la suma de los inversos de los dos momios: 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90) = 0,95, es decir 95 %. El margen es 100 % menos esa cifra, o sea 5 %. La banda es esa: en un mercado de dos resultados con momios iguales de 1,90, la casa se queda alrededor de 5 % de cada peso apostado, y el porcentaje se mueve con los momios que realmente coticen ambas partes, no con el ejemplo. Si la casa publica 1,85 y 1,95, la devolución ya no es la misma, y un solo punto de momio en un lado mueve el margen en varias décimas.
Ese 5 % no es un abuso. Es el precio de la operación, y se paga en cada boleto, ganes o pierdas. Lo que sí vale la pena discutir es cuándo ese margen se convierte en un problema: cuando financia un bono que exige apostar el premio muchas veces, porque ahí el margen se cobra una y otra vez sobre el mismo dinero.
Normativa: qué dice la ley y qué no dice sobre las apuestas en línea
Llegamos al marco donde se decide si tu casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación o simplemente tiene buena publicidad. Esta es la parte que casi ninguna lista te explica, y es la que más debería pesar.
Un reglamento de 2023 aplicando una ley de 1947
La Ley Federal de Juegos y Sorteos data del 31 de diciembre de 1947 y no menciona las apuestas en línea; el Reglamento se reformó el 16 de noviembre de 2023. El artículo 1 del Reglamento cubre la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, y establece competencia federal. El artículo 2 es el que fija el tono de todo el sistema: las actividades de juegos con apuestas y sorteos que no estén expresamente previstas están prohibidas. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos.
Ahí está el mecanismo completo. En México no se pregunta qué está permitido, se pregunta qué está expresamente previsto. Todo lo que no aparece en el catálogo queda fuera, y el catálogo se escribió cuando el único apostador imaginable estaba parado frente a una ventanilla.
El registro que no se puede abrir y las cifras que se contradicen
En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos; hasta octubre de 2026 no se pudo abrir una lista oficial completa. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica según los reportes un archivo de sitios autorizados, y que ese archivo no se pueda consultar de manera directa explica casi todo lo demás: los conteos de sitios de apuestas se contradicen —un informe habla de 136, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx— y las compilaciones se contradicen entre sí en números concretos.
Por eso el número de permiso se escribe siempre con su fuente y con la advertencia de que no está confirmado oficialmente. Y por eso mismo, cuando dos fuentes dan cifras incompatibles para la misma marca, aquí no se imprime ninguna. Escribir un número inventado sobre un permiso es la peor clase de error: parece verificado y no lo es.
Bloqueos, amparos y un estatus que cambia cada trimestre
La aplicación de la ley tiene nombre y fecha. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —esta última de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, aunque el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos cerraron en 2026.
La regla de lectura es firme: el estatus se enuncia con su fecha y nunca como abierto o cerrado hoy. Un lector que consulte esta página en tres meses debe asumir que la situación pudo cambiar, porque ha cambiado tres veces en un año.
Lo que un permiso te da y lo que no
Pongamos las dos columnas. Una marca con permiso de un permisionario mexicano aporta un domicilio legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles de identificación y antilavado y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Una marca que opera desde fuera no aporta nada de eso, y su saldo puede quedar congelado si la autoridad actúa, como ocurrió con las marcas bloqueadas. En ninguno de los dos casos hay registro nacional de autoexclusión. Las licencias de otras jurisdicciones no convierten a una marca en permisionaria mexicana; son permisos de otro país y responden ante otro regulador. Y conviene decirlo sin rodeos: no está establecido que apostar en un sitio sin permiso acarree una multa o un delito para el jugador, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención.
Impuestos: el IEPS del operador y el ISR de tu premio
Son dos impuestos distintos y conviene no mezclarlos. El IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es de 50 % desde el 1 de enero de 2026, por reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025; antes era de 30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B), de la Ley del IEPS, y lo paga el operador. La base no está establecida con precisión: el texto dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, así que no vamos a decir “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos cosas está escrita.
Del otro lado está el premio. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé retención de 1 % sobre premios cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y de 21 % si el impuesto estatal es mayor; quien paga el premio retiene el impuesto. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios de sitios sin permiso quedan en terreno no establecido: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio cobrado en un sitio sin permiso no está definido. Si estás en esa situación, la respuesta honesta es consultar a un contador o asesor fiscal, no leer una guía.
Las nueve casas de apuestas que revisamos, una por una
Ahora sí, las marcas. El orden no es un ranking de calidad: es el orden en que las revisamos, y cada marca se juzga por lo que ella misma declara, no por lo que dice la competencia. Ninguna de estas fichas es una recomendación para apostar, y ninguna cierra con un consejo de registro.
Caliente: el permiso más antiguo de la lista
Caliente muestra en su propio pie de página el permiso DGG/SP/404/97 y presenta la autorización de la Secretaría de Gobernación como el marco de la operación del sitio. La operadora nombrada es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, la sociedad del Grupo Caliente. Ese pie de página también indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable.
Lo que distingue a Caliente en esta comparación es la antigüedad del número que declara: las claves de dos dígitos del año 1997 pertenecen a una generación de permisos anterior a todo lo demás de la tabla, y eso explica por qué la marca tiene un pie de página que puede citar su autorización con tanta naturalidad. También explica su alcance: Caliplay aparece como la sociedad detrás de una marca con presencia física y digital, y ese respaldo presencial es parte del modelo mexicano, no un detalle.
El pie de página enlaza una sección de juego responsable, y sus avisos de edad y de responsabilidad son explícitos. No publica, en cambio, cifras de velocidad de retiro ni comparativas de margen.
El juicio de esta ficha: en un mercado donde casi todos los números de permiso vienen de compilaciones de terceros, Caliente es la marca que publica el suyo con la fecha más antigua y con una sociedad operadora identificable, y para el apostador que valora continuidad por encima de novedad, ese es el argumento real. No es un argumento sobre momios ni sobre bonos, y no debe leerse como tal.
Betcris: el permiso sin número y una segunda jurisdicción
Betcris es el caso más instructivo de toda la tabla, y por una razón incómoda. El número de permiso no se imprime: el que aparece en el pie de página de la marca y el que figura en la compilación del propietario no coinciden. El titular nombrado es Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y la empresa del sitio figura como TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Aquí conviven las dos capas del negocio. Hay un permisionario mexicano con nombre, apellido y oficio citado, y hay una licencia maltesa con número y vigencia, emitida por un regulador europeo. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo y ninguna sustituye a la otra: la licencia de Malta no es un permiso mexicano, y el permiso mexicano no es la licencia de Malta. Para el apostador mexicano, la relevante es la primera, y es justamente la que no tiene número impreso.
El detalle del oficio es lo que más sirve de esta ficha. Que el permiso se ejerza junto con otra sociedad, con un oficio que lo documenta, muestra cómo funciona el negocio por dentro: el permiso es del permisionario, la operación del sitio puede estar en manos de otra entidad, y el apostador trata con la marca.
El juicio, entonces, es sobre la trazabilidad y no sobre la marca: cuando el pie de página y la tabla del propietario dan claves distintas para el mismo permiso, lo que falla no es la casa, es la contabilidad pública del sector. Un apostador cuidadoso preguntará por el número actual antes de depositar, y esa pregunta debería ser fácil de contestar. Hoy no lo es.
1xBet: una aplicación a nombre de otra empresa
1xBet declara el permiso DGJS/0002/2020, y la titularidad nombrada corresponde a Entretenimientos Naturales, según una compilación especializada en licencias. La misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Y hay un detalle que salta: la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada.
Ese desajuste entre el nombre que sostiene el permiso y el nombre que figura en la ficha de la aplicación es la clase de detalle que un apostador rara vez revisa y que conviene mirar. No prueba nada por sí solo —una sociedad opera, otra desarrolla, otra distribuye— pero sí muestra que la cadena entre el permiso y la app que instalas tiene más eslabones de los que parece.
La casa no publica ninguna cifra de velocidad de retiro ni de margen, y su ficha de tienda no detalla las herramientas de juego responsable que la ficha de Codere sí enumera.
Lo que deja esta ficha es una cuestión de identidad societaria: el permiso está a nombre de una empresa, la app a nombre de otra, y el número de permiso procede de una fuente que no pudo confirmar ni el dominio. Para el apostador que da peso al nombre que aparece en su estado de cuenta, esa cadena merece una pregunta directa a la casa antes del primer depósito.
Novibet: permiso con número y titular identificados
Novibet declara el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación especializada en licencias, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado. Es, junto con Playdoit, uno de los casos donde la ficha trae las dos piezas completas: clave del permiso y sociedad responsable, con la misma advertencia de siempre sobre la falta de confirmación oficial.
La forma de la clave también informa. Las siglas DCRCA identifican una serie administrativa distinta de las DGAJS/SCEVF de 2005 y de las DGG/SP de 1997, y la mezcla de series en esta tabla refleja un catálogo de permisos que se ha ido emitiendo por oficinas diferentes durante casi tres décadas. No hay un formato único porque no ha habido un registro único que lo imponga.
La casa no documenta condiciones especiales de retiro ni una política publicada de cierre de cuenta, y su ficha no destaca herramientas de juego responsable más allá de lo habitual.
El juicio aquí mira la contraparte societaria: con titular y número declarados, esta ficha tiene más trazabilidad que la mayoría de la tabla, y su debilidad no está en el permiso, sino en la ausencia de cualquier documento propio sobre pagos o sobre protección del jugador. Quien apueste aquí sabrá con quién trata en términos legales, y no sabrá gran cosa sobre cómo trata a quien gana.
Playdoit: permiso de 2005 y una sociedad con nombre largo
Playdoit declara el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según un comparador del sector, con Eventos Festivos de México como titular nombrado. La clave vuelve a la serie DGAJS/SCEVF, la misma familia de la que sale el permiso que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles, lo que sugiere una camada de permisos emitidos en el mismo trámite.
Ese detalle de serie tiene una lectura práctica que a muchos se les escapa. Compartir el prefijo de una serie administrativa no significa compartir el permiso ni la responsabilidad, pero sí indica que estas autorizaciones nacieron del mismo procedimiento y del mismo catálogo de tipos de permiso. Para el apostador, la conclusión útil es que el mercado mexicano actual tiene profundidad histórica: hay permisos con dos décadas de antigüedad operando sitios que se lanzaron mucho después.
La casa no imprime cifras de retiro, márgenes publicados ni un detalle distinto de juego responsable, y su oferta se describe en esta revisión solo por lo que su propia fuente declara.
El juicio de esta ficha es de continuidad administrativa antes que de producto: un permiso que declara 2005 detrás de un sitio moderno es el patrón dominante del sector, y significa que la marca lleva tiempo en el país. No dice nada sobre lo que pagará tu boleto ganador el domingo.
Strendus: tres claves de permiso y un titular que las fuentes discuten
Strendus es la ficha con más números y menos certeza. Declara tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según un comparador del sector, y las compilaciones no coinciden sobre el titular, que aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o bien como New Ads.
Tres claves en una sola ficha no es un error de transcripción; es lo que pasa cuando una marca acumula autorizaciones en distintos momentos y series. También explica por qué la discusión sobre el titular se vuelve tan difícil de cerrar: con tres permisos en juego, la pregunta “quién es el permisionario” tiene más de una respuesta posible, y cada compilación elige la que puede sostener con su propia fuente.
Para el apostador esto no significa que la marca sea menos formal. Significa que una consulta sobre su permiso puede recibir tres números válidos y ninguna explicación de por qué son tres ni qué cubre cada uno. Esa es una conversación que conviene tener antes de depositar y no después.
El juicio, con ese material, es que Strendus ilustra mejor que ninguna otra fila el costo real de no tener registro público: no es que falten datos, es que sobran versiones. Un apostador que exija una respuesta única aquí va a incomodar a la casa, y ese es exactamente el tipo de pregunta que hay que hacer.
Pickwin: la clave que también aparece en el pie de página de otro
Pickwin declara un permiso de su permisionario, pero el número no se imprime aquí porque las fuentes se contradicen, y con un detalle que merece párrafo aparte: el número que una compilación le atribuye es el que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. La misma sociedad aparece como titular nombrado, con Unocapali La Paz Operadora, según el blog de la marca y una compilación especializada en licencias.
Cuando dos marcas distintas comparten una clave en las compilaciones, hay dos explicaciones posibles y ninguna se puede descartar desde fuera: o bien el permiso de una sociedad cubre varias marcas, o bien una de las fuentes copió mal. La primera es más probable, y encaja con el patrón que ya vimos con Producciones Móviles y con Caliplay: un permisionario, varias marcas.
Ese es el dato que un apostador mexicano debería llevarse de esta ficha. Si Pickwin y Betcris cuelgan del mismo titular, tener cuenta en las dos no diversifica nada. Es una observación sobre estructura, no sobre calidad, y aplica igual a cualquier par de marcas que compartan permisionario en esta tabla.
El juicio, entonces, no va sobre Pickwin sino sobre la comparación que la contiene: la diversificación que un apostador cree tener al abrir cuentas en dos casas distintas puede ser ficticia, y la única forma de comprobarlo es leer el titular del permiso, no el logotipo.
Betway: cuatro dígitos y una sociedad de frontón
Betway declara el permiso 4184, según un comparador del sector, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado. Es el único número de la tabla sin las siglas de serie del resto: cuatro dígitos limpios, lo que sugiere un formato de emisión distinto o más antiguo que las claves del resto.
Y el titular cuenta una historia del sector. Una sociedad cuyo nombre está ligado a un frontón —uno de los recintos que el Reglamento contempla expresamente— es el ejemplo más claro de cómo llegaron los permisos al mercado digital mexicano: primero el recinto, después la apuesta a distancia. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas, y esta ficha es el caso concreto de esa ruta.
Ese origen también explica el tono de estas marcas. Un permiso nacido del recinto presencial no está pensado como permiso digital y no pretende serlo; la marca opera bajo lo que su titular puede ejercer.
El juicio es sobre el modelo antes que sobre la casa: Betway es la ficha que mejor muestra que el apostador mexicano está, en realidad, tratando con licencias de recintos deportivos adaptadas al formato digital. Entender eso vale más que cualquier comparación de bonos.
Codere: la ficha que describe su propio juego responsable
Codere declara los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación especializada en licencias, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular nombrado. Y su ficha en la tienda de aplicaciones es la más explícita de las nueve: dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Ese último punto es el que distingue la ficha. Políticas de cierre de cuenta publicadas en la descripción de una aplicación son una promesa verificable: si la casa no cumple, el usuario tiene un texto al que apelar. Casi ninguna otra marca revisada llega a ese nivel de detalle en su propio material.
La marca no publica cifras de retiro ni comparativas de margen, y no hay en su ficha una declaración de velocidad de pago que se pueda cotejar con otra.
El juicio: en un mercado donde el juego responsable vive mayormente en el pie de página, Codere es la marca que lo lleva a la ficha de la aplicación, con dos permisos declarados y una sociedad identificable detrás. Es el mejor expediente documental del grupo, y eso no es lo mismo que el mejor momio.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas en México
¿Cómo compruebo si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay una lista oficial que se pueda consultar de forma directa, así que la comprobación se hace por partes. Revisa el pie de página del sitio y la ficha de la aplicación: ahí suelen figurar el número de permiso y el nombre del permisionario. Después escribe a la casa y pide el nombre completo del titular. Si las respuestas no coinciden entre sí, no deposites hasta aclararlo.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El retorno de una apuesta sencilla es la cantidad multiplicada por el momio: mil pesos a 1,90 devuelven 1.900 pesos. La ganancia neta es la cantidad multiplicada por el momio menos uno, es decir 900 pesos en ese ejemplo. En una combinada, los momios de las selecciones se multiplican entre sí antes de aplicar la fórmula.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se nota sumando los inversos de todos los momios del mismo mercado. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, esa suma da 1,05; el inverso es 0,95, o sea que el mercado devuelve alrededor de 95 % y la casa retiene cerca de 5 %. Cuanto más se aleja la devolución de 100 %, más caro te sale cada boleto.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
En México no hay límite legal de depósito ni cuenta temporal obligatoria, y tampoco registro nacional de autoexclusión. Los límites son herramientas internas de cada marca: pausas, topes de depósito y cierre de cuenta se solicitan en la configuración de la cuenta o al servicio de atención. Si usas varias casas, el límite hay que fijarlo en cada una por separado.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
El artículo 138 de la Ley del ISR obliga a quien paga el premio a retener 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y 21 % cuando lo supera. La casa entrega un CFDI de retenciones. Esa retención es pago definitivo solo si presentas la declaración exigida; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios de sitios sin permiso no tienen tratamiento establecido.
¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?
No hay protección mexicana detrás: sin permisionario no hay domicilio legal en el país al que reclamar, ni controles de identificación obligatorios, ni CFDI de retenciones. Si la autoridad bloquea la operación, el saldo puede quedar congelado, como ocurrió con las marcas bloqueadas desde noviembre de 2025. Tampoco hay registro de autoexclusión que te cubra en ninguna de las dos situaciones.
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