Momios de las casas de apuestas en México: el camino de la casa con permiso y el del libro de afuera

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día

Datos actualizados al noviembre 5, 2026; los permisos citados se verificaron contra el pie de página de cada plataforma y contra los recuentos publicados por sitios comparadores mexicanos, no contra un listado oficial abierto.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Un momio no es un precio justo. Es un precio con la comisión ya incluida, y esa comisión la paga siempre el mismo señor: usted. La discusión pública en México se ha pasado los últimos dos años discutiendo qué plataformas están bloqueadas, cuáles tienen permiso y qué juez dijo qué en marzo, y mientras tanto el detalle que decide cuánto dinero se queda en el camino en cada apuesta —el porcentaje de pago del mercado— casi no aparece en las notas. Los momios de las casas de apuestas son el producto que uno compra cada vez que firma un boleto, y comprarlo sin saber qué trae dentro es como pagar una cerveza sin mirar el precio del cartel.

Aquí no hay pronósticos. Nadie sabe quién gana el clásico, y quien se lo diga está vendiendo algo. Lo que sí se puede saber es qué camino existe para apostar en México, qué le cuesta a la cartera cada uno y qué tipo de apostador termina mejor parado en cada uno. Eso es lo que sigue.

El mapa de los momios en México: qué caminos existen y a dónde llevan

El primer corte del mercado no es entre casas buenas y casas malas. Es entre dos maneras de organizar el dinero, y cada una produce un tipo de momio completamente distinto.

Fundamentos: el momio fijo, el totalizador y quién es la contraparte

En los momios fijos la casa de apuestas fija el momio y actúa como contraparte del apostador; el momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después. Usted acepta un número, el número queda congelado y su ganancia se calcula sobre él. La casa no organiza una rifa entre clientes: juega contra usted, con sus propios números, y se protege con el margen que traen incorporado.

En los momios variables —también llamados totalizador o parimutuel— los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento. Nadie cotiza nada. Se junta una bolsa, se descuenta la parte del operador y el resto se reparte proporcionalmente entre los boletos ganadores. La parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos, lo que da una idea bastante cruda de cuánto se queda en el camino en cada esquema.

Ese contraste es el punto de partida editorial de todo lo que viene: no hay un momio “mejor” en abstracto, hay un momio cuya calidad depende de cuánto se queda el operador. En carreras de caballos mexicanas el esquema clásico es el totalizador; en apuestas deportivas por internet, casi todo lo que el lector va a encontrar es momio fijo y la pregunta se traslada a cuánto margen carga cada casa.

Qué es el porcentaje de pago y por qué es la cifra que debería mirar primero

El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. El resto es del operador. Se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25 / 5.00 / 10.00 resulta cerca de 90,91 %, un mercado de tres resultados con un 9 % clavado en la mesa del corredor.

Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol. Léalo otra vez y póngale nombre: en un partido de futbol, de cada 100 pesos apostados en total, unos 85 vuelven a los bolsillos de los apostadores y 15 se quedan con la casa. No porque haga trampa, sino porque así está diseñado el producto.

Un momento para la aritmética del propio mercado de dos resultados, que es donde casi todo el lector novato pone su primer boleto. Con momios de 1.90 en ambos lados de una apuesta de dos resultados, cada inverso es 1 ÷ 1.90. La suma de los dos inversos es aproximadamente 1,0526, y el inverso de esa suma —el porcentaje de pago del mercado— queda en el rango de 94 a 95 %. El margen, que es lo que se queda el operador de cada peso apostado en ese mercado, se mueve entre 5 y 6 %. No es un dato de una casa en particular: es el ejemplo de cómo se comporta un libro de dos resultados cotizado a 1.90 y 1.90, y sirve para reconocer el terreno. Con 1.95 en ambos lados el pago sube a cerca de 97,5 % y el margen baja a aproximadamente 2,5 %; con 1.80 en ambos lados el margen se dispara a cerca de 10 %. Ahí está todo el negocio: dos décimas de momio, movidas para cualquier lado, mueven el costo del boleto varios puntos porcentuales.

De ahí sale la consecuencia práctica, que es también la tesis de esta página: entre una casa que cotiza 1.90 y otra que cotiza 1.95 en un duelo de dos resultados, la diferencia en lo que usted cobra al ganar es pequeña; la diferencia en lo que pierde al perder es mucho mayor, porque el margen se paga entero en cada boleto perdedor, y un apostador recurrente pierde muchas más veces de las que gana. El momio alto del cartel importa menos que el margen del mercado completo, y el margen solo se ve cuando se miran los dos lados del mismo partido a la vez.

Panorama: la clasificación de las nueve plataformas y su estado de permiso

Antes de las fichas, una nota sobre las dos variables que sí se pueden comparar sin inventar nada: el estado de permiso que cada plataforma declara o que le atribuye una compilación mexicana, y lo que cada una dice de sí misma sobre su propio producto. Los momios exactos de cada mercado no se pueden comparar en un artículo, porque cambian antes de que alguien termine de leerlo; lo que no cambia es de dónde sale el permiso y con qué condiciones la casa acepta apuestas mexicanas.

Plataforma Estado de permiso SEGOB según la fuente citada (no confirmado oficialmente) Lo que declara el listado propio de la marca sobre su producto
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx No declara nada sobre la materia
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según un portal comparativo especializado La ficha de su app declara permiso SEGOB, uso exclusivo para mayores de 18 años y avisos de juego responsable con políticas de cierre de cuenta
1xBet Permiso DGJS/0002/2020; titular Entretenimientos Naturales, según un portal comparativo especializado, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx No declara nada sobre la materia
Caliente Permiso DGG/SP/404/97; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., mostrado en el pie de página de la marca como autorización de la Secretaría de Gobernación Su app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren No declara nada sobre la materia
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. No declara nada sobre la materia
Betway Permiso 4184; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. No declara nada sobre la materia
Betcris Sin número impreso: el del pie de página de la marca y el de la compilación del propietario difieren; permisionario Producciones Móviles, S.A. de C.V. No declara nada sobre la materia
Pickwin Sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí sobre el número de permiso; permisionario Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora No declara nada sobre la materia

Las tres celdas que repiten “no declara nada sobre la materia” no son un hueco del cuadro: son la respuesta. La mayoría de las plataformas que operan en México publican un número de permiso en el pie de página y nada más; quien quiera saber si su operador ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas o retiro anticipado tiene que abrir la plataforma y buscarlo, porque su listado de app no lo cuenta.

Lo que este cuadro sí deja ver, y conviene decirlo antes de que las fichas lo tapen con detalles: los permisos que se pueden citar provienen de compilaciones de terceros y de los propios pies de página, nunca de un documento oficial abierto, y en dos casos las fuentes se contradicen tanto sobre el número como sobre el titular. Eso no significa que esas casas operen sin permiso. Significa que la verificación documental está fuera del alcance de un apostador común, y que la confianza se construye con otros materiales: la antigüedad de la marca, la presencia física de su permisionario, la claridad de sus términos.

Cómo cambia de forma un mismo partido cuando cambia de casa

Apostar es comprar probabilidad a un precio. En los momios decimales la probabilidad implícita es el inverso del momio: 1.01 equivale a 99,01 %, 2.00 a 50,00 % y 4.00 a 25,00 %. La casa calcula sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados sumen más de 100 %, y el excedente se llama overround: es la ganancia de la casa con un libro equilibrado. El overround no es una ganancia de la que la casa dependa de acertar; gana llegue quien llegue, si el dinero entró parejo por los dos lados.

Ahí está la razón por la que dos casas pueden publicar carteles distintos para el mismo partido y ninguna estar equivocada. Cada una mueve el excedente como quiere: la que compite por volumen lo baja y cobra con menos margen; la que compite por clientela menos sensible al precio lo sube. Cuando un lector compara momios sin comparar el par completo —los dos lados del mismo mercado, no el favorito de un partido contra el favorito de otro— está viendo una sola mitad del excedente y creyendo que ve el precio.

La forma práctica de hacer esa lectura, sin calculadora y sin hojas de cálculo: anote la probabilidad implícita de cada uno de los dos resultados, súmelas, y compare la suma con 100. Si el 1 y el 2 de un partido de dos resultados suman 105, el pago del mercado ronda el 95 %. Si suman 110, el pago baja hacia el 91 %. Ese par de números le dice más de una casa que cualquier cartel promocional.

Quién es quién entre las casas con permiso: las nueve plataformas y lo que cada una ofrece

Las fichas que siguen describen plataformas que operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, en la Dirección General de Juegos y Sorteos, sostenido por un permisionario con presencia física. Están ordenadas con los criterios puestos en la tabla del panorama: primero quien declara más sobre sí mismo y más información legal a la vista, después quien declara menos. Ninguna encabeza por momios, porque ningún momio se puede citar aquí con fecha. Un permiso que sostiene el juego a distancia es una cosa aparte del permiso de casino: son autorizaciones distintas y ninguna de estas fichas es una recomendación.

Playdoit: la marca de operación larga y permiso más antiguo del grupo

Playdoit opera bajo un permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 cuyo titular, según la compilación que lo publica, es Eventos Festivos de México. El número tiene una forma distinta a la de los permisos de la década pasada —corresponde a un esquema de autorización anterior— y esa antigüedad es justo lo que hace que su posición en la tabla del panorama sea la de arriba: es de las marcas que llevan más tiempo con el mismo tipo de autorización.

Su propio listado de aplicación no publica nada sobre la materia de este artículo, así que no hay de dónde tomar una descripción de su producto sin inventarla, y no la voy a inventar. Lo que sí queda como juicio es más pedestre: una casa que lleva veinte años con el mismo permisionario y no ha tenido que cambiar de titular es una señal de estabilidad administrativa, y en un mercado donde los nombres cambian de manos cada temporada, eso vale algo.

El veredicto: es la opción de quien apuesta de forma rutinaria, en pocos mercados y sin sobresaltos, y prefiere una marca aburrida y vieja a una moderna y ruidosa. Su historia de autorización es su principal activo para ese perfil, no sus promociones.

Codere: la que declara sus condiciones en la ficha de su propia aplicación

Codere opera bajo los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular, según la compilación que los publica. La ficha de su aplicación declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Merece señalarse porque es la única de las nueve cuya ficha de aplicación, en el texto recogido, nombra el permiso, la edad mínima y el juego responsable en el mismo documento donde un lector nuevo la va a encontrar. Hay plataformas que tratan esos avisos como letra chica al fondo del contrato. Codere los puso donde se ven.

El aviso de política de cierre de cuenta es el detalle que más cambia la experiencia de un usuario: una casa que publica el procedimiento para cerrar una cuenta dice, en la práctica, que ese trámite no depende de la paciencia del servicio al cliente. Para quien ha intentado cerrar una cuenta por teléfono en otras plataformas, ese solo dato vale.

El veredicto: es la casa de quien quiere ver las condiciones de juego responsable antes de registrarse y no después, y para quien valora saber hoy cómo se sale mañana.

1xBet: la que no pudo confirmar su propio dominio en las compilaciones

1xBet aparece con un permiso DGJS/0002/2020 y Entretenimientos Naturales como titular, según un portal comparativo especializado, que además no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Hay un detalle que sí conviene que el lector sepa: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular del permiso que la compilación nombra.

Esa separación entre la empresa que publica la aplicación y el permisionario que sostiene la autorización no es ilegal por sí sola. En México, el modelo habitual es que una marca internacional se apoye en un permisionario local, y una app publicada por una matriz extranjera es exactamente lo que ese modelo produce. Pero el apostador que firma con una marca y una empresa espera que la cadena sea clara, y aquí no lo es: el nombre que cobra no es el nombre del permiso.

El veredicto: para quien reconoce la marca por su presencia internacional y le da igual el titular mientras el servicio funcione, la oferta es una más del montón; el papel del permiso no es su argumento de compra, y quien compre por el argumento legal debería revisar antes quién es exactamente su contraparte.

Caliente: la que declara funciones del producto y trae dos ofertas de bienvenida a la vista

Caliente opera bajo el permiso DGG/SP/404/97, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio, mostrado en el pie de página de la marca como autorización de la Secretaría de Gobernación. La ficha de la app “Caliente Deportes” en la App Store de México la publica esa misma operadora, en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.

Es la única de las nueve plataformas cuyo listado propio, en el texto consultado, describe funciones concretas del producto: transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. Eso la deja como la marca con más producto declarado de la lista, y a la vez como la que ofrece más superficie donde perderse: un creador de apuestas y un módulo de eventos virtuales no son lo mismo que un par de momios de futbol, y quien busque lo segundo va a pagar por lo primero en forma de interfaz cargada.

En el encabezado de su sitio anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y su propia página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ahí está el letrero al que le falta un renglón: dos ofertas de bienvenida de bienvenida sin indicar el producto al que aplican es la clase de detalle que solo se resuelve al leer los términos completos de cada promoción antes de aceptarla. La cifra de la duplicación hasta $7,000 MXN es real, la de $1,000 MXN sin depósito también, y ninguna de las dos viene con la aclaración que uno querría.

El veredicto: para quien entra a apostar futbol de fin de semana con transmisión abierta en el celular, esta es la lista de funciones más larga del grupo; quien solo quiera el número del boleto va a encontrar la app más poblada de la comparación.

Strendus: la que acumula tres permisos y desacuerdos sobre el titular

Strendus aparece con permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, que además reporta que las compilaciones difieren sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads.

Tres números de permiso de tres años distintos son un registro de operación por etapas, y en un mercado donde los documentos se modifican, eso es más historia administrativa que la de una marca con un solo número. También explica por qué las compilaciones no se ponen de acuerdo: cuando una marca cambia de permisionario o suma uno, los recuentos de terceros arrastran versiones viejas durante años, y ninguna se corrige a sí misma.

Su listado propio no declara nada sobre la materia, lo cual deja el juicio donde debe estar: ¿qué perfil elige una casa con tres permisos y ningún dato público sobre su producto? El apostador que lee documentos y titularidades antes de registrarse, o el que ya la conoce y solo busca que su cuenta siga donde la dejó.

El veredicto: opción para el apostador de hábito que valora continuidad operativa sobre novedad de producto, y probablemente la más difícil de evaluar desde fuera para quien llega por primera vez.

Novibet: la que aparece sin un solo dato público de producto

Novibet figura con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 y Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, según la compilación que lo publica. Su listado propio no declara nada sobre la materia de este artículo.

Aquí la franja de lo que se puede decir sin inventar es estrecha, y hay que decirlo: una marca con un permiso de 2020, un permisionario claramente identificado y ninguna descripción pública adicional es lo que es. El permiso existe, el titular tiene nombre y razón social, y de ahí en adelante el lector tiene que explorar por su cuenta.

Ese es, en sí mismo, el criterio editorial de la ficha. Hay casas que se definen por lo que publican y otras que se definen por lo que no. Una marca con presencia internacional y ninguna descripción local de su oferta deportiva deja al apostador en la posición de abrir la plataforma, buscar los mercados que le interesan y medir los momios del par completo antes de depositar. Ese trabajo de dos minutos es exactamente lo que la tabla del panorama no puede hacer por ningún lector.

El veredicto: para quien llega con mercados concretos en mente y prueba antes de comprometerse, la ausencia de descripción pública no estorba; para quien quiere que la marca le diga qué trae, esta no lo va a hacer.

Betway: la figura del permiso numérico más corto de la lista

Betway aparece con el permiso 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, según la compilación que lo publica. El titular vale la pena leerlo completo: un permisionario cuyo nombre está ligado a un frontón es, en el modelo mexicano, exactamente lo que el reglamento prevé —un permiso de frontón puede obtener autorizaciones complementarias para apuestas a distancia— y explica por qué una marca de apuestas deportivas se sostiene en una empresa cuyo nombre no suena a apuestas.

Ese detalle administrativo tiene una lectura amable: la marca está apoyada en un permisionario que ya tenía autorización para operar apuestas presenciales, no en una empresa creada para el trámite. Su listado propio no declara nada sobre la materia.

El veredicto: una opción razonable para el apostador que quiere una marca internacional con un permisionario que existe fuera de internet; la evaluación de su producto tendrá que hacerse dentro de la plataforma, porque desde afuera no hay con qué.

Betcris: la que no imprime un número de permiso y sí declara una autorización extranjera

Betcris es el caso más raro del grupo, y el más instructivo. Su permiso de SEGOB es de su permisionario, Producciones Móviles, S.A. de C.V., que según el oficio que recoge su pie de página opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. El número no se imprime porque el que aparece en el pie de página de la marca y el que figura en la tabla del propietario difieren. Y hay un dato adicional: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Es la única de las nueve que declara una autorización extranjera con número, vigencia y autoridad. Eso tiene dos caras. La primera es que la marca publica más sobre su marco regulatorio que casi todas las demás, y publicar la vigencia de una licencia es lo que hace una casa que espera que alguien la revise. La segunda es que una licencia de Malta no es un permiso de la Secretaría de Gobernación: son marcos distintos con autoridades distintas, y una no sustituye a la otra ni sirve de defensa ante una autoridad mexicana.

La fecha de vigencia —3 de noviembre de 2026— da a esta ficha algo que ninguna otra tiene, una fecha de caducidad verificable. Un lector que quiera saber si esa autorización sigue en pie después de esa fecha puede consultarla en el registro de la autoridad maltesa, que sí es un listado público consultable, a diferencia del listado de permisos que la Dirección General de Juegos y Sorteos publica en México.

El veredicto: la casa más transparente del grupo en materia de documentos y, por eso mismo, la que obliga a entender que su transparencia es sobre una autorización que no es la mexicana; para el lector que mira registros públicos, ofrece más que revisar y más que preguntar.

Pickwin: la que comparte permisionario con la ficha anterior

Pickwin aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y con DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora como titular, según el blog de la propia marca y un portal comparativo especializado, que se contradicen entre sí sobre los números de permiso.

El detalle que no debe pasarse por alto es que uno de esos números es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Dos marcas distintas apoyadas en el mismo permisionario es el modelo habitual en México —un permisionario puede operar varias marcas— y no es una irregularidad. Lo que sí es un problema para el apostador que intenta comparar desde afuera es que las compilaciones arrastren la confusión entre ambos.

Con la marca publicando su propia explicación y otra fuente publicando números distintos, cualquier lector que quiera saber cuál es el permiso exacto de Pickwin tiene que abrir la plataforma y leer el pie de página, y aun así puede encontrar un número que no coincide con lo que leyó en otro lado.

El veredicto: para el apostador que ya conoce la marca o que quiere una plataforma apoyada en un permisionario con otros productos además del suyo, es una opción; para quien busca una verificación limpia y sin contradicciones documentales, esta es la ficha donde más trabajo le va a costar llegar a un sí o un no.

Aquí conviene ser exacto, porque la precisión es toda la protección que tiene el lector. El marco mexicano no funciona como el de los mercados europeos, y la palabra importa: se trata de un permiso, no de una licencia.

Normativa: quién autoriza, con qué base y por qué no se puede citar un listado oficial

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos. Bajo el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, la Secretaría interpreta y aplica la ley en la vía administrativa, y la Dirección autoriza, controla, supervisa, emite, modifica y termina permisos y sustancia los procedimientos de sanción.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

El estatuto es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, y solo permite las que están expresamente autorizadas. La Secretaría otorga permisos e inspecciona en términos del artículo 7, puede cerrar los locales no autorizados conforme al artículo 8, ningún establecimiento puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo según el artículo 9, y las entidades y municipios cooperan de acuerdo con el artículo 10. El Reglamento fue reformado el 16 de noviembre de 2023: su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal; el artículo 2 dispone que la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida; y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

Ese artículo 2 es la pieza que hay que subrayar, porque cambia la posición del apostador frente a cualquier novedad. En un régimen de lista cerrada, lo que no está previsto no se puede hacer, así que la pregunta relevante no es si algo es legal en abstracto sino si está previsto, y eso se responde consultando el permiso, no el folleto.

Los tipos de permiso relevantes para apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas a distancia. Los permisos son intransferibles conforme al artículo 31. Los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un bono de cumplimiento, según el artículo 29. Ninguna ley nombra la apuesta en línea: la práctica reportada es que los sitios no pueden tener licencias digitales autónomas y quedan atados a un permisionario con autorización presencial, y a eso se suma que muchas marcas extranjeras usan un permisionario local y que un mismo permisionario opera varias marcas.

Sobre el listado oficial hay un dato que el lector debe tener presente: la Dirección General de Juegos y Sorteos publica supuestamente un PDF de sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los recuentos de sitios de apuestas se contradicen —136 en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro—. Por eso ningún número de permiso se imprime aquí como oficial: son los que la marca o una compilación publican, y así se dice.

Sobre la reforma: la Secretaría terminó, según el reporte del 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es una propuesta y nada más. Ninguna de las dos cosas cambia hoy el estatus de nada.

Qué puede apostarse y qué no tiene regla propia

Las apuestas deportivas solo pueden ofrecerse a través del permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento consultados, lo que deja esas modalidades dentro del permiso general y no en un régimen propio.

Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, y en ningún caso pueden participar menores, según el artículo 5. Sobre las bolsas de apuestas entre usuarios no hay disposición encontrada, y esta página no dice que exista una bolsa mexicana. Tampoco aparecieron eventos restringidos por tratarse de ligas menores o de menores de edad. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.

Ese hueco —las modalidades nuevas sin regla propia— es, paradójicamente, la parte del marco que más importa al apostador moderno. Un boleto de apuesta en vivo sobre un partido de la liga mexicana no tiene un artículo que lo describa; se sostiene en el permiso del operador. Nadie va a ir a la cárcel por eso, y nadie debería creer que hay una norma protectora especial detrás de esa modalidad.

Edad, identidad y controles: lo que la ley dice y lo que dicen las marcas

El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Las marcas escriben 18+ en sus propios listados y pies de página, y una edad legal en materia de apuestas no está establecida en el estatuto. La diferencia entre una y otra cosa es la diferencia entre una obligación y una condición contractual.

Los operadores verifican a los usuarios y reportan transacciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exigidos no están establecidos en el estatuto. En la práctica esto significa que el proceso de identificación que el apostador vive al registrarse es una obligación del lado del operador, no un requisito que la ley imponga al usuario con una lista cerrada de papeles.

No existe un registro nacional de autoexclusión. Las herramientas voluntarias internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión— son las que las marcas enumeran en sus propias fichas de aplicación. Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida ni una cuenta temporal. Y la publicidad muestra la clave del permiso oficial y advertencias de juego responsable, según un reporte secundario.

Ahí está la diferencia más grande con otros mercados, y conviene decirla sin adornos: en un régimen de lista cerrada, la protección del apostador no viene de un catálogo de derechos sino del permiso del operador y de la autoridad que lo vigil

a. Cuando no hay registro de autoexclusión nacional, la única autoexclusión posible es la que el propio operador ofrece en su plataforma, y esa depende de la buena voluntad de la casa.

Pagos, retenciones y el impuesto que cambió el diseño de los bonos

Ninguna ley cubre los pagos de apuestas. Los métodos que los listados y pies de página de los operadores nombran —tarjetas, transferencia bancaria SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma; los retiros van a una cuenta a nombre del jugador y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. El criptoactivo en marcas con permiso no está establecido.

Sobre publicidad y bonos no se encontró un artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento consultados. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley; los proyectos para limitar influentes y deportistas, prohibir publicidad en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Tampoco hay una regla estatutaria sobre bonos, y sí un dato relevante: tras el aumento del IEPS los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Ese rediseño es la clave para leer cualquier promoción actual. Un bono de bienvenida que cambió de forma después de una reforma fiscal rara vez cambió para dar más; cambió para que el operador cargue con menos. El lector que compara bonos hoy está comparando, entre otras cosas, cuánto de un impuesto quedó del lado de la casa y cuánto se movió al lado del apostador en forma de requisitos más duros.

Sobre el impuesto del lado del operador: el IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS es de 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. La base no está establecida: el texto solo dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y esta página no afirma “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados.

Sobre los premios del jugador: conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos; quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.

Y aquí hay un punto que ningún folleto de bienvenida pone en grande: los premios de sitios sin permiso. El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de premios de un sitio sin permiso no está establecido. La postura honesta es consultar a un contador o asesor fiscal antes de asumir que una retención practicada por una plataforma sin permiso es una retención que el SAT reconoce.

Bloqueos, amparos y el estado que cambia de un mes a otro

El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente permitido, y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos faculta a la Secretaría para cerrar locales no autorizados. La Secretaría ha reforzado su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base legal para el bloqueo de sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la LIVA no está establecida.

Los hechos de 2025 y 2026, con sus fechas porque sin fecha no significan nada: el 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca y Grupo Salinas, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos fueron cerrados en 2026.

El estado es inestable, así que esta página lo da solo con su fecha y no dice que esas marcas estén abiertas o cerradas hoy. Cualquier afirmación en firme sobre bet365.mx o betano.mx envejece en semanas.

Una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso no está establecido, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención. Lo que sí se puede comparar sin ambigüedad es lo que cada camino entrega. Una marca con permiso trae un foro legal mexicano, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identificación y antilavado y un CFDI de retenciones; una marca del extranjero no trae nada de eso, y un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos hay registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos.

Ahí está la asimetría que la publicidad esconde: el operador sin permiso ofrece momios que pueden verse mejores, y a cambio el apostador renuncia a la única instancia mexicana a la que podría reclamarle algo. La zona del libro de afuera se describe como desprotegida, y así queda.

Prevención en los momios: límites, cuenta responsable y señales de que la casa no es lo que dice

La parte de protección del apostador en México no empieza con un reglamento, porque no hay uno que la organice. Empieza con lo que cada operador pone en su plataforma y con lo que el propio apostador decide mirar antes de depositar.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

Prevención: las herramientas que existen y las que el lector tiene que pedir

Las herramientas que existen son voluntarias y viven dentro de la cuenta: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión, y son las que las marcas enumeran en sus propias fichas de aplicación. Codere, por ejemplo, declara en la ficha de su app avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; el pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Son dos maneras de cumplir con la parte visible de la obligación, y ninguna obliga a la casa a nada más.

Lo que no existe es el registro nacional de autoexclusión. Esto tiene una consecuencia concreta y desagradable: si alguien decide cerrar la puerta a las apuestas, tiene que cerrarla casa por casa, y volver a abrirla es tan fácil como registrarse en la siguiente plataforma. En un mercado con decenas de operadores y dominios que aparecen y desaparecen, esa autoexclusión individual es, en la práctica, una promesa que la persona se hace a sí misma sin ninguna autoridad que la respalde.

Mi posición es que quien tenga un problema de control debería tratar la herramienta del operador como lo que es —un apoyo, no un candado— y buscar acompañamiento fuera de la plataforma. Y quien no tenga ese problema debería igual configurar un límite de depósito el primer día, porque el límite que se pone en frío vale más que el que se pone en caliente.

Prevención en la práctica: los límites que se configuran en cada casa

Configurar un límite de depósito es un trámite de dos minutos, y la secuencia es casi la misma en todas las plataformas del grupo. Se entra al perfil o a la sección de juego responsable, se elige el periodo —diario, semanal o mensual— y se escribe el monto. La mayoría de las casas aplica el límite de inmediato para bajarlo y lo demora para subirlo, y esa asimetría es la única defensa real del sistema: no protege de una decisión tomada hoy, protege de la que se tome después de una racha mala.

Los límites de pérdida son más útiles que los de depósito y más difíciles de encontrar. Un límite de depósito solo acota cuánto entra; un límite de pérdida acota cuánto se va, y una tarde de apuestas se puede perder varias veces lo que se depositó. Si la plataforma no ofrece límite de pérdida en el menú, la alternativa es un límite de depósito bajo y una regla propia: separar el dinero de apuestas del dinero de la casa, en una cuenta o en un monedero distinto.

Y hay un límite que conviene revisar antes de depositar y que casi nadie lee: el máximo de retiro y las condiciones para llegar a él. En un mercado donde el permiso se apoya en un permisionario local y los controles de identidad los define cada casa, la velocidad a la que sale el dinero es el indicador más honesto de la seriedad de una plataforma, más que cualquier bono de bienvenida.

Prevención en los hechos: qué descalifica a una plataforma de un solo vistazo

Un puñado de señales se puede revisar en cinco minutos, y todas son sobre el mundo, no sobre ninguna lista interna.

Lo primero es el permiso. La clave que la publicidad muestra y que el pie de página repite debería estar a la vista y coincidir con un permisionario identificable; los permisos son intransferibles conforme al artículo 31 del Reglamento, así que una marca que no puede nombrar a su permisionario está usando una figura que el propio reglamento no permite transferir. Cuando el nombre del permisionario y el nombre de la empresa que publica la aplicación no coinciden, vale la pena saber por qué antes de depositar y no después.

Lo segundo son los términos de la bonificación. Los avisos de juego responsable del operador y la sección que enlaza deberían existir; una casa que no publica cómo cerrar una cuenta no tiene un problema de diseño, tiene un problema de política. Y una oferta que anuncia un monto sin decir a qué producto aplica —como las dos ofertas que el encabezado de caliente.mx anuncia sin aclarar si valen solo para apuestas deportivas— es una oferta que hay que leer completa antes de aceptarla.

Lo tercero es el estado del bloqueo. Antes de depositar en cualquier marca, vale la pena mirar si su dominio aparece en las noticias de bloqueo recientes, porque un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado y el pleito se arregla en tribunales, no en un chat de atención. El historial de 2025 y 2026, con sus amparos y sus suspensiones, muestra que esto no es teórico.

Ninguna de estas tres revisiones cuesta dinero. Todas cuestan cinco minutos antes de depositar y ninguna se puede recuperar después.

Lo que de verdad cuesta un momio: la aritmética del margen puesta sobre la mesa

Hablemos del dinero. Un momio de 1.90 y 1.90 en un partido de dos resultados deja al mercado pagando alrededor de 94 a 95 % de todo lo apostado y a la casa con un margen de 5 a 6 %. Ese es el número que decide el resultado económico de una temporada de apuestas, mucho más que la elección del partido.

La razón por la que el margen pesa tanto es que no se paga una sola vez. Se paga en cada boleto, y el apostador que juega seguido firma muchos boletos. Con pagos de alrededor de 90 % en mercados de dos resultados —el piso habitual en apuestas con dos resultados, como el tenis— y de cerca de 85 % en mercados de tres, como el futbol, la diferencia entre una casa buena y una casa descuidada pesa más que la diferencia entre un buen pronóstico y uno regular. Y en un mercado de tres resultados el margen se nota notablemente más que en uno de dos, lo que tiene una implicación incómoda: el apostador de futbol paga más caro el mismo servicio que el de tenis, por una razón que no tiene nada que ver con el deporte.

De ahí la recomendación editorial, dicha sin rodeos: antes de elegir casa por su bono de bienvenida, elija el par de momios del mercado que más juega y anote cuánto suman las probabilidades implícitas. Si la suma pasa de 110, está frente a un mercado caro. Si ronda 105, el pago está en el rango de lo normal. La cifra que aparece en el cartel del favorito puede ser la que más brilla y la que menos informa.

Y una última cosa sobre el proceso de retiro, que es donde la aritmética se vuelve tangible. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, los controles de verificación de identidad los define cada operador, y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. Un pago que anda bien se reconoce por una cosa: que se pueda hacer la prueba con un monto pequeño antes de confiarle un saldo grande. Ese es el consejo que vale más que cualquier porcentaje.

Cómo se lee un boleto antes de firmarlo: el cálculo aplicado al dinero propio

La mecánica del boleto es sencilla y conviene tenerla clara. La ganancia de una apuesta sencilla se calcula multiplicando la cantidad apostada por el momio, y la ganancia neta —lo que de verdad entra a la cartera— restando la cantidad apostada del resultado anterior. Los momios se guardan en el boleto tal como se aceptaron, y en momios fijos no pueden cambiarse después de que la apuesta se hizo.

Un parlay multiplica los momios de todas sus selecciones en un solo precio, y eso hace dos cosas a la vez: sube mucho el pago potencial y hunde la probabilidad de acertar, porque la probabilidad implícita de todo el boleto es el producto de las probabilidades de cada selección. Las apuestas parlays y las sencillas funcionan de forma distinta y cada una implica un riesgo diferente para el presupuesto. Un parlay de tres selecciones a 1.90 paga más de seis veces la cantidad apostada, y ese número grande es exactamente el mismo que muestra lo improbable del boleto.

Para el apostador de presupuesto chico —el que pone 200 pesos el fin de semana— la aritmética del margen es peor que para el grande, no mejor. Un límite de depósito bajo no reduce el margen del mercado: reduce cuánto entra, y el porcentaje que se queda la casa es el mismo por cada peso. El apostador que quiere defender su cartera de la manera más eficiente tiene dos herramientas que no cuestan nada: un límite de pérdida configurado el primer día y una marca que cotice el par completo con menos excedente.

Preguntas frecuentes sobre los momios de las casas de apuestas en México

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se revisa el pie de página de la plataforma y la publicidad, donde la clave del permiso y el nombre del permisionario deben aparecer. En México el listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no es de consulta abierta y los recuentos públicos se contradicen, así que la comparación honesta es entre lo que cada marca declara y lo que una compilación publica.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

La ganancia se obtiene multiplicando la cantidad apostada por el momio. La ganancia neta, es decir lo que de verdad se queda en la cartera, se calcula restando la cantidad apostada de ese resultado. Si el boleto combina varias selecciones, los momios de todas ellas se multiplican en un solo precio y la cantidad apostada se aplica a ese precio conjunto.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota sumando las probabilidades implícitas del mismo mercado. La probabilidad implícita de un momio decimal es su inverso, y si esa suma pasa de 100, el excedente es el margen. Un mercado de futbol de tres resultados suele pagar cerca del 85 %, y uno de tenis de dos resultados, alrededor del 90 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde el perfil o la sección de juego responsable de la cuenta, eligiendo el periodo y el monto. Las herramientas son voluntarias y cada plataforma decide cuáles ofrece; en México no existe un registro nacional de autoexclusión, así que un límite puesto en una casa no arrastra a las demás y hay que repetirlo en cada una donde se juegue.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y retiene quien paga: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México grava los premios. Para el tratamiento de premios de sitios sin permiso conviene consultar a un contador.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

No aportan un foro legal mexicano, ni permiso de la Secretaría de Gobernación, ni controles de identificación y antilavado, ni un CFDI de retenciones. Un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado y el pleito se arregla en tribunales. Tampoco hay registro nacional de autoexclusión de ese lado, y el tratamiento fiscal de sus premios no está establecido.

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