Apuestas deportivas en México: quién tiene permiso, quién está bloqueado y qué camino te conviene

Updated noviembre 2026
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Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo

Verificado el noviembre 5, 2026 contra los pies de página de cada operador, el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos y las compilaciones de permisos de la SEGOB que están publicadas.

Según el artículo 2 del Reglamento de la LFJS, la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.

México es un país donde el juego con apuestas existe desde hace décadas y, aun así, no tiene una ley que mencione las apuestas por internet. Ese hueco explica casi todo lo demás: por qué las casas que ves anunciadas no tienen “licencia”, por qué dos sitios pueden mostrar números de permiso distintos para la misma marca, por qué bet365 y Betano llevan más de un año apagadas en el país y por qué la pregunta sensata no es “¿es legal apostar en línea?” sino “¿en qué manos queda mi dinero mientras la ley se decide?”.

El buscador suele recibir dos respuestas opuestas. Una dice que todo es legal porque los sitios están en .mx. Otra dice que todo es ilegal porque las apuestas en línea no están en la ley. Las dos fallan. Lo que hay es una figura administrativa concreta —el permiso de la Secretaría de Gobernación, Dirección General de Juegos y Sorteos— que se otorga a un permisionario, casi siempre un operador con recinto físico, y que después se extiende a marcas digitales bajo ese paraguas. Cuando un sitio opera así, el jugador tiene detrás un permisionario identificable, controles de identidad y un comprobante fiscal de retenciones. Cuando no, es un aparador extranjero con el mismo aspecto y ninguna de esas cosas.

Elegir casa en México es elegir camino, y los caminos no cuestan lo mismo. Está el permisionario grande con marca conocida y atención en español de México; el permisionario mediano que vive de las promociones; la marca internacional con permiso local pero casa matriz fuera del país; y la marca sin permiso que igual acepta tu depósito. Los tres primeros comparten una cosa que el cuarto no tiene: alguien a quien reclamarle aquí. Y ninguno de los cuatro te protege de ti mismo, porque la autoexclusión voluntaria existe y el registro nacional de autoexclusión no.

El detalle que más se repite en las conversaciones de foro es el bono. En México no hay una norma que regule los bonos de bienvenida; lo que hay es publicidad. Y esa publicidad, después del golpe fiscal del IEPS, se diseñó para absorber una parte del impuesto, no para regalarte dinero. Volveremos sobre esa cuenta más adelante, con números y con la calculadora a la vista.

Panorama: cómo se organiza hoy el mercado mexicano de apuestas deportivas

El punto de partida es una ley de 1947 que sigue vigente. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial el 31 de diciembre de ese año, prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas salvo los que estén expresamente autorizados. No menciona internet, porque en 1947 internet no existía, y no ha sido sustituida. Todo el edificio regulatorio del juego con apuestas en México se apoya en esa prohibición general y en las excepciones administrativas que la Secretaría de Gobernación concede.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros.

El Reglamento de esa ley se reformó el 16 de noviembre de 2023 y ahí sí hay reglas concretas para el juego a distancia. El artículo 2 del Reglamento dice que la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida, y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Ese “temporal” no es un adorno retórico: significa que la autoridad puede modificarlo, vigilarlo y terminarlo, y que el jugador está apostando dentro de una autorización que alguien revisa.

La palabra correcta no es licencia, es permiso

En México no se pide una “licencia”. Se pide un permiso, y la diferencia tiene consecuencias prácticas. Una licencia, en el lenguaje de las autoridades europeas de juego, suele ser un título habilitante para una actividad específica con reglas de conducta propias. Un permiso de la SEGOB es un acto administrativo de vigencia temporal, sujeto a la interpretación de la propia Secretaría, y el Reglamento define además la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido. La apuesta, para el derecho mexicano, no es un contrato entre dos partes privadas: es una actividad que ocurre dentro de un permiso.

Cuando un sitio se anuncia como “licenciado en México”, lo que probablemente quiere decir es que opera bajo el permiso del permisionario del que cuelga. Es una diferencia que un lector puede comprobar en treinta segundos mirando el pie de página. Ahí está la marca, el nombre de la empresa titular y el número del permiso, cuando aparece.

Cuántas marcas hay y por qué nadie da una cifra firme

Los reportes de la industria se contradicen con una tranquilidad que ya debería ser una advertencia. Un informe contabiliza 136 sitios de apuestas; otro habla de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. La razón de la discrepancia es sencilla: no hay una lista oficial completa que abrir. El artículo 1 del Reglamento deja la autorización, el control, la vigilancia y la inspección del juego con apuestas en manos federales, excluyendo los juegos de la Lotería Nacional, y la Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza y termina los permisos.

En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casas de juego. Hasta octubre de 2026 no se había podido abrir una lista oficial completa. Ese vacío explica que este mercado funcione con compilaciones privadas que se copian entre sí y que se contradicen en los números, y explica también por qué ningún número de permiso que aparezca en una página de comparación puede presentarse como oficial.

Las dos marcas que el mercado ve apagadas

El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casas de juego y congeló cuentas; bet365 y Betano, esta última del grupo de Ricardo Salinas Pliego, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y, aun así, el sitio seguía inactivo el 24 de marzo. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas, según una sola fuente.

Aquí conviene ser muy cuidadoso: el estado cambia de un mes a otro y esta página no puede declarar que un sitio esté abierto o cerrado hoy. Lo que sí puede decir es que en México una marca grande puede estar apagada en cuestión de días, que un amparo ganado no enciende el sitio la misma semana, y que veinte casas de juego físicas fueron cerradas durante 2026. Quien tenga saldo dentro de una marca bloqueada tiene un problema de recuperación, no un problema de apuestas.

Dónde se elige: permisionario, marca y aplicación

El permiso lo tiene una empresa, no un logotipo. Producciones Móviles, S.A. de C.V. aparece en el pie de página de Betcris como titular del permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. al lado según el oficio DGJS/405/2018; la misma empresa es la que las compilaciones señalan detrás de Pickwin, junto con Unocapali La Paz Operadora. Caliplay, la operadora del sitio de Caliente, es otro caso: Tecnología en Entretenimiento Caliplay figura como operadora bajo el permiso DGG/SP/404/97 que Caliente muestra en su propio pie de página. Un permisionario, varias marcas.

Para quien compara, esto ordena el panorama más de lo que parece. Si dos marcas digitales cuelgan de la misma empresa, el KYC, la cuenta y el comprobante fiscal vienen del mismo lugar aunque la promoción y la aplicación sean distintas. Y si la marca que te atrae no dice de quién cuelga, ya sabes lo primero que hay que buscar.

Normativa: qué autoriza la SEGOB, qué prohíbe el Reglamento y qué cambia con la reforma

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos reparte el trabajo con claridad. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos, además de sustanciar los procedimientos sancionadores. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, del 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio salvo los expresamente autorizados, deja que la Secretaría otorgue permisos e inspeccione, faculta el cierre de establecimientos sin autorización y ordena que ningún local quede junto a escuelas o centros de trabajo, con cooperación de estados y municipios.

Ese es el armazón. Lo que importa al lector es qué significa para la pantalla que tiene enfrente.

Los tipos de permiso que sí tocan las apuestas a distancia

El artículo 28 del Reglamento prevé los tipos de permiso relevantes para apostar a distancia: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Además, los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. La consecuencia práctica es que una casa de apuestas en línea mexicana no tiene un permiso propio de “apuestas en línea”: cuelga de una figura pensada para otra cosa, casi siempre un recinto.

Los permisos son intransferibles. El artículo 31 dice que no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Esto choca con la realidad comercial —las marcas cambian de manos, se agrupan y se relanzan— pero es la regla escrita, y explica por qué los números de permiso del sector aparecen repartidos entre empresas cuyo nombre no coincide con el logotipo.

Los permisionarios de apuestas remotas tienen obligaciones concretas, según el artículo 29: presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos sesenta días de premios promedio. Ninguna de esas obligaciones protege directamente al apostador de perder, pero todas significan que hay una empresa con contabilidad auditada y fianza detrás.

Menores de edad: la regla sin número

El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Es una rareza que vale la pena decir en voz alta: la ley mexicana prohíbe sin decir a partir de cuándo. Las marcas sí ponen número en sus propios textos. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB y limita el uso a mayores de 18 años, con medidas de juego seguro y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable. El 18+ viene del operador, no del Reglamento.

La reforma que aún no es ley

La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso. No es ley, y no cambia nada de lo anterior mientras siga siendo un borrador.

Hay además una iniciativa para abrogar la ley de 1947, presentada en octubre de 2025, que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y mecanismos de autoexclusión, y que ligaría los límites al ingreso. Es una propuesta, no una obligación, y conviene tratarla como lo que es: la dirección hacia la que apunta el debate.

Prevención: los límites que dependen de ti y las herramientas que dependen de la casa

Una idea que conviene enterrar de una vez: en México no existe un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista estatal a la que un jugador pueda apuntarse para que todas las casas del país le cierren la puerta. La autoexclusión voluntaria existe como herramienta interna de cada operador, y la iniciativa para abrogar la ley de 1947 propone crear esos mecanismos a nivel de sistema, lo que confirma que hoy no existen a ese nivel.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica.

Ese hueco define el trabajo. La protección del jugador mexicano no está centralizada: está repartida en tantas políticas como casas haya, y depende de que cada casa tenga la herramienta y de que el jugador la active.

Qué herramientas listan las casas en sus propios textos

Lo que se puede leer son las promesas de cada marca. La ficha de la aplicación de Codere México detalla herramientas de protección y cierre de cuenta. El pie de página de Caliente pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión interna aparecen en las entradas de tienda de aplicaciones, es decir, en lo que cada marca dice de sí misma. No hay un catálogo público único que las compare, así que la comparación empieza donde termina el folleto: en la configuración de tu propia cuenta.

Tampoco existe un límite legal de depósito o de pérdida, ni la figura de una cuenta temporal. Eso deja el control entero en manos del jugador, que es exactamente donde menos conviene dejarlo cuando el ánimo ya está caliente.

Verificación de identidad: lo que sí te van a pedir

Las casas verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exactos que hay que entregar no están fijados en un texto legal, así que cada casa arma su lista. De ahí salen las historias de cuentas trabadas a mitad del retiro: el operador pidió algo que nunca te dijo al abrir la cuenta.

Lo útil es adelantar el trámite. Credencial de elector, comprobante de domicilio y un método de pago a tu nombre son la columna vertebral de cualquier verificación en México. Si tu cuenta de retiro está a nombre de otra persona, el problema no es la casa.

Ese pendiente tiene su lado bueno. Una casa que verifica y guarda expediente tiene a alguien a quien responder; el aparador sin permiso no verifica nada porque no tiene con qué, y tampoco tiene a quién reclamarle cuando algo se atora.

Incentivos: qué es un bono de bienvenida en México y qué cuesta cobrarlo

No hay una norma federal que regule los bonos de bienvenida en el país. Lo que hay es publicidad, y esa publicidad se movió después del alza del IEPS: los operadores rediseñaron sus bonos para absorber una parte del impuesto. Léase bien esa frase. El “bono” que ves en un banner no nació de la generosidad, nació de un ajuste fiscal, y por eso conviene mirar el monto, la forma y las condiciones antes que el adjetivo.

El bono sin depósito tiene un atractivo obvio: no pones dinero. Y un costo igual de obvio: lo que te dan es una apuesta gratis cuyo importe normalmente no vuelve contigo si ganas, sino que solo se te paga la ganancia. Un bono de depósito es otra cosa: pones dinero, te añaden un porcentaje, y el requisito de apuesta se calcula sobre una base que la casa decide si es solo el bono o el bono más tu depósito. Esos dos modelos se parecen en la pantalla y no se parecen en nada en la cuenta bancaria.

El requisito de apuesta, o rollover, es la cifra que decide si el bono vale algo. Un múltiplo bajo sobre un bono pequeño es un regalo modesto; un múltiplo alto sobre un bono grande es una tarea. Y hay una condición que casi nunca se lee a primera vista: solo cuentan las apuestas hechas a un momio mínimo. Una apuesta a momio muy bajo puede no contar para liberar el bono, por segura que parezca.

El cálculo que cambia la conversación. Tomemos un jugador que decide apostar $500 MXN a la semana, una sola vez, como límite que él mismo se pone, y un partido de dos resultados con momio 1,90 en cada uno —un ejemplo aritmético, no un precio de ninguna casa—. Con esos datos, el reparto de momios da una devolución del 95 % de lo apostado y un margen del 5 % para la casa. Ahora pongamos un bono con un requisito de apuesta de seis veces su importe sobre un bono de $500 MXN: son $3.000 MXN de apuesta obligatoria, o sea seis apuestas de $500. Si todo eso se juega al margen de esa misma clase de mercado, el costo medio de liberar el bono cae en una banda de entre $90 y $150 MXN, y se mueve dentro de esa banda según el momio al que se apueste y cuánto de la obligación se cumpla a momios ajustados. Para una casa, ese rango no es dinero; para quien persigue un bono sin leerlo, es una tarde de trabajo sin sueldo.

Dos advertencias sobre esa estimación. La primera es que es un promedio sobre muchas apuestas bajo el supuesto de que solo se apuesta lo necesario para liberar el bono: no describe el resultado de tu tarde concreta, que puede acabar mejor o mucho peor. La segunda es que el margen de otros mercados no es el mismo: el 5 % calculado pertenece a ese mercado de dos resultados con momio 1,90/1,90, y un parlay, un hándicap o un mercado de más/menos se cobra distinto. Los bonos que se liberan jugando combinadas suelen ser los más caros de todos.

Mi opinión, después de ver cómo se rediseñaron estos bonos: en México el bono no es un argumento para elegir casa. Es un argumento para leer la letra pequeña y, la mayoría de las veces, para ignorarlo. La casa que gana tu confianza lo hace con el momio del mercado principal y con la velocidad del retiro, no con el banner de la portada.

Dispositivo: la aplicación, el navegador y lo que cambia entre los dos

La pregunta “¿cuál es la mejor aplicación de apuestas deportivas en México?” tiene una respuesta honesta y decepcionante: no hay un ranking público que la sostenga. No existe una autoridad que certifique aplicaciones de apuestas en el país, y las tiendas de aplicaciones publican lo que cada desarrollador declara de sí mismo.

Lo que sí puede leerse son las fichas. La de Codere México declara operar con permiso de la SEGOB, limitar el uso a mayores de 18 años e incluir avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es una ficha de tienda, no un certificado, pero dice más que la mayoría de los banners.

Lo que la ficha de tienda sí revela

Una ficha de aplicación trae tres datos que valen para decidir. El primero es el desarrollador: 1xBet se distribuye en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que las compilaciones señalan como titular del permiso, y esa diferencia entre quién publica la aplicación y quién tiene el permiso es exactamente el tipo de detalle que conviene tener presente antes de depositar. El segundo es el país de residencia fiscal del desarrollador, que suele aparecer en la misma pantalla. El tercero es el texto de juego responsable, que revela si la marca tiene algo escrito sobre límites, pausas y cierre de cuenta.

Nada de eso es una garantía. Todo eso es mejor que nada.

El sitio en el navegador suele llevar la delantera en dos cosas. Una es el acceso a las bases de datos públicas de permisos y a los términos completos, que en la aplicación quedan escondidos en pantallas sueltas. La otra es el registro, que en muchos casos se completa más rápido en una computadora porque hay donde escribir y donde subir documentos.

La aplicación gana cuando la apuesta es rápida y el mercado es en vivo. Ahí la ventaja es de milisegundos y de pantalla, y quien apuesta en vivo sabe que el momio se mueve mientras la página carga. La contrapartida es que el mismo margen que la casa cobra en el sitio lo cobra en la aplicación: no hay una versión barata del mismo mercado por ser móvil.

Y para el jugador que quiere control, el navegador tiene una ventaja que la aplicación no ofrece igual: la configuración de límites y la desconexión son más engorrosas de alcanzar en una aplicación que está diseñada para hacer fácil lo contrario. No es una conspiración, es diseño de producto. Pero el resultado es el mismo.

Procedimiento: cómo se hace una apuesta, paso a paso, y qué revisar antes de cada boleto

El procedimiento mexicano no tiene nada de misterioso. Registro, verificación de identidad, depósito, elección de mercado, armado del boleto, confirmación. Lo que tiene de particular es el orden de las decisiones y el vocabulario, que es donde mucha gente se pierde.

Registro y verificación: el orden que ahorra problemas

El registro empieza con datos personales y termina, más temprano o más tarde, en la verificación de identidad. La recomendación práctica es hacerla antes del primer depósito y no después del primer retiro. Una casa puede tardar en validar documentos, y una cuenta a medio verificar con saldo dentro es una cuenta en la que el reloj corre en tu contra.

Con permisos vigentes la verificación es obligatoria por diseño, porque el operador tiene que reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Con un aparador sin permiso, la verificación es opcional y a veces inexistente, y ahí no hay expediente que te respalde si algo se atora. Es la misma pregunta repetida en cada paso: ¿quién responde?

Depósito y retiro: métodos, nombre y tiempos

Los métodos que las casas nombran en sus textos son tarjetas, transferencia SPEI, referencias en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Cada marca dice de sí misma cuáles acepta, y ninguna página de comparación puede prometer que una casa acepte un método que no menciona.

Hay dos reglas que se repiten y conviene decir juntas. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. La primera regla es la que provoca la mayoría de los problemas: un depósito desde la cuenta de un familiar puede convertirse en un retiro imposible. La segunda es la que te permite declarar sin adivinar.

Sobre criptomonedas, conviene ser claro: en las marcas que operan con permiso, la aceptación de cripto no está establecida. Quien lo intente está experimentando, no aprovechando una función.

El boleto: sencilla, parlay y momio

El boleto mexicano es el mismo de siempre. Una apuesta sencilla es una selección; un parlay, también llamado combinada, junta varias selecciones y multiplica sus momios en un solo precio: tres selecciones a 1,90 cada una pagan juntas 6,86 por peso arriesgado. El premio de una apuesta ganadora es el importe por el momio: $200 MXN a 1,90 devuelven $380, de los cuales $180 son ganancia.

Los mercados con nombre propio mexicano son el hándicap, el más/menos de goles o puntos y, sobre todo, el cash out o retiro anticipado. Este último merece una línea aparte, y la tiene abajo.

Apuestas en vivo y cash out: lo que cuestan de verdad

Las apuestas en vivo y el retiro anticipado funcionan, y tienen un precio. Ese precio está dentro del momio, y el momio en vivo se mueve más rápido y en ocasiones con un margen más ancho que el del mismo mercado antes del partido. El cash out no es una salida de emergencia gratuita: es una operación que la casa te compra a un precio que ella fija, y ese precio incorpora su margen.

Ni el Reglamento ni la ley mexicana dan una regla separada para las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports o los tipos de apuesta. Lo que hay es la autorización general bajo permiso. Los deportes virtuales y los esports funcionan porque caen dentro de esa autorización, no porque existan en un artículo aparte.

Lo que la ley sí regula distinto

El cruce de apuestas y las carreras son un capítulo aparte: se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, con el cruce de apuestas como figura propia, y los menores nunca pueden participar, como dice el artículo 5. Tampoco se puede apostar con un intercambio de apuestas: no hay disposición que lo prevea y esta página no va a decir que exista uno en México. Las apuestas deportivas están permitidas únicamente a través del permiso de la SEGOB que tenga un permisionario, y ese es el perímetro completo.

Evaluación: criterios para comparar casas de apuestas deportivas en México sin creer en los sellos

Aquí no hay estrellas ni puntuaciones inventadas. Los criterios que siguen son los que un lector puede verificar por su cuenta, y están en el orden en que yo los revisaría.

El primero es el permisionario. No la marca, no el color del logotipo: la empresa titular que aparece en el pie de página y el número que se muestra ahí. Si una compilación privada da un número distinto, el dato queda anotado como lo que es, un reporte sin confirmación oficial.

El segundo es el estado del dominio. México tiene un historial reciente de bloqueos y de amparos sobre marcas enormes, así que el estado del sitio es información que cambia y que conviene revisar en la fecha en que la estás revisando.

El tercero es el momio del mercado principal. Todo lo demás —el banner, el color, la promesa de pago rápido— es decorado alrededor de un precio. Un margen del 5 % en un mercado de dos resultados significa que la casa se queda con cinco pesos por cada cien apostados; otra casa con un margen de siete se queda con siete. La diferencia parece de nada y es la que decide a fin de año.

El cuarto es la claridad del retiro: método, nombre del titular y tiempo. El quinto son las herramientas de juego responsable que la casa lista en sus propios textos. El sexto es la verificación de identidad, que agrupa los documentos que te van a pedir y el momento en que te los piden.

Ninguno de los seis se puede leer en una tabla de comparación hecha por una casa de apuestas. Por eso la tabla que sigue lleva solo lo que está declarado en cada pie de página o en cada compilación nombrada, y nada más.

Clasificación: nueve casas de apuestas deportivas en México y de quién cuelga cada permiso

El permisionario detrás de cada marca y lo que cada marca dice definen el orden de la tabla. La columna de la izquierda no repite la lista de obligaciones del Reglamento, y la de la derecha no repite la fianza ni la contabilidad auditada: eso vale para todos los permisionarios de apuestas remotas por igual, así que vive una sola vez, en la sección sobre la normativa.

Casa de apuestas Afirmación sobre el permiso de la SEGOB, según la fuente Lo que dice su propia página
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de la marca; operadora del sitio: Tecnología en Entretenimiento Caliplay Prohibido para menores de edad, avisos de juego responsable y enlace a su sección de juego responsable
Betcris Permiso del permisionario producciones Móviles, S.A. de C.V. sin número: el del pie de página y el de la tabla del titular difieren Titular Producciones Móviles, S.A. de C.V. junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018; empresa del sitio TV Global Enterprises Ltd. con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmados oficialmente; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación que se lea Publica los números de sus permisos en su propia página; no confirma oficialmente la Dirección General de Juegos y Sorteos
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular Eventos Festivos de México Nombra a su permisionario en el pie de página
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx, no confirmado oficialmente; titular Entretenimientos Naturales La aplicación se publica en la tienda bajo 1XCorp N.V., empresa distinta de la titular nombrada; su dominio y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudieron confirmar, según esa compilación
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, no confirmados oficialmente; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. Su ficha de aplicación declara operar con permiso de la SEGOB, uso solo para mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Nombra a su permisionario en el pie de página
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Nombra a su permisionario en el pie de página
Pickwin Permiso del permisionario Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora sin número: las compilaciones se contradicen, y una da el número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles Publica su número de permiso en su propio blog, en una cifra que las compilaciones contradicen

Lo que la tabla deja ver por sí sola es que la calidad de la evidencia no es la misma en todas las filas. Caliente enseña su número en su propio pie de página. Betcris y Pickwin comparten permisionario y ninguno de los dos publica una cifra incontrovertida. Cuatro marcas dependen de compilaciones privadas que arrastran la misma advertencia. Y en el caso de 1xBet hay una diferencia adicional entre el titular del permiso nombrado y la empresa que publica la aplicación en la tienda: eso no prueba nada por sí solo, pero es el tipo de desajuste que un apostador debería poder resolver antes de depositar y que hoy no puede resolver con una lista oficial porque esa lista no se ha podido abrir.

La consecuencia para el lector es incómoda y vale decirla. En México, comprobar un permiso es hoy un ejercicio de lectura de pies de página, no una consulta a un registro. Quien te prometa lo contrario te está vendiendo una certeza que no tiene.

Las nueve casas, una por una: qué las distingue y para quién son un camino razonable

Strendus: la marca que publica tres permisos y no esconde los números

Strendus aparece en las compilaciones con tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, atribuidos por casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir. El titular también depende de la compilación que se lea: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. Tres números en una ficha no son un problema, son una pista: suelen indicar ampliaciones o renovaciones a lo largo del tiempo, y una marca que los enseña está diciendo “aquí está mi historial”, lo cual es más de lo que hacen otras.

Para un jugador que quiere una casa con historia visible en México, esa transparencia relativa cuenta. Para un jugador que necesita que el permiso esté confirmado con sello, no hay ninguna casa en esta lista que se lo pueda dar hoy.

Playdoit: el permisionario que nombra a su titular sin adornos

Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, y con Eventos Festivos de México como titular. La estructura es la más legible de toda la tabla: una marca, un titular, un número de una sola fuente, sin contradicciones entre compilaciones.

Esa limpieza es su mayor mérito y también su límite. La marca no ofrece nada en su propia página que confirme el número, así que el dato queda donde las compilaciones lo pusieron. Un jugador al que le importa el orden documental la encontrará cómoda; uno que busque señales de solvencia verá poco más que un nombre.

1xBet: la marca donde el titular y el desarrollador no son el mismo

1xBet figura con el permiso DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx, sin confirmación oficial, y con Entretenimientos Naturales como titular. La compilación que da el número dice que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Y hay un detalle más: la tienda de aplicaciones publica la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada.

Ese desajuste entre quien tiene el permiso y quien publica el producto es la información más relevante de esta ficha, y no se resuelve desde fuera. Quien tenga interés en esta marca debería leer los términos completos antes de depositar y confirmar por su cuenta qué entidad aparece como contraparte, algo que en México solo se aclara en el propio contrato de la casa.

Betcris: el permisionario compartido y la licencia internacional vigente

En Betcris no hay número que imprimir. El pie de página de la propia marca muestra un permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., y la tabla del titular muestra otro; cuando las fuentes se contradicen, esta página no inventa un ganador. Lo que sí aparece con claridad es la estructura: Producciones Móviles, S.A. de C.V. junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y una empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Esa licencia maltesa es un dato con fecha de caducidad escrita, y merece una lectura serena: no es un permiso mexicano y no opera como tal, pero una marca que la declara junto a su permisionario está mostrando que tiene dos jurisdicciones mirándola. Para alguien que valora el escrutinio extranjero, eso pesa; para quien solo quiere saber quién responde en México, la respuesta sigue siendo Producciones Móviles.

Pickwin: la ficha donde las compilaciones se contradicen de frente

Pickwin cuelga del mismo permisionario que Betcris, Producciones Móviles S.A. de C.V., acompañado en este caso por Unocapali La Paz Operadora. Y aquí la contradicción es incómoda: una de las compilaciones le da el número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, mientras otra le atribuye DGJS/DCRCA/1584/2019. Dos números para el mismo paraguas empresarial, ninguno confirmado oficialmente.

Que dos marcas compartan permisionario tiene una consecuencia práctica: el estándar de verificación de identidad y el flujo de reporte a la UIF y al SAT son los mismos en las dos. Lo que cambia es el producto, la promoción y el equipo que atiende. Para un jugador que ya conoce ese proceso en una de las dos, la otra es un cambio de escaparate, no de infraestructura.

Codere: la ficha que dice 18+, juego responsable y cierre de cuenta

Codere aparece con los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx, sin confirmación oficial, y con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular. Su ficha de aplicación es la más explícita de las que se pueden leer: declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye medidas de seguridad y políticas de cierre de cuenta.

Ese último elemento merece más atención de la que recibe. Una política de cierre de cuenta publicada es la puerta por la que un jugador puede cerrar y no volver, algo que en un mercado sin registro nacional de autoexclusión vale más que el bono de portada. Es una herramienta del operador y depende de que exista y se respete, pero está escrita, y eso ya la distingue.

Caliente: el permiso en su propio pie de página y el aviso que sí aparece

Caliente enseña lo que casi ninguna otra enseña: su número, DGG/SP/404/97, en su propio pie de página, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay como operadora del sitio y Grupo Caliente detrás. La confirmación oficial sigue faltando —el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se ha podido abrir—, pero la marca asume el número frente a su propio público.

El pie de página lleva además el aviso de que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y el enlace a su sección de juego responsable. Para un lector que en este mercado tiene que decidir con información incompleta, que la marca ponga el número y las advertencias en el mismo lugar donde pone su nombre es una señal modesta y real.

Novibet: una marca internacional colgada de un permisionario local

Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. El nombre del titular tiene la lógica del negocio mexicano: una empresa de frontera que sostiene el permiso, una marca de origen internacional que pone el producto.

Es el patrón que más se repite en el país y el que conviene entender bien. La marca no es el permisionario, y el permisionario no es la marca. Quien apueste en Novibet está tratando con una marca cuya responsabilidad última en México descansa en una empresa cuyo nombre quizá nunca había leído. Eso no es un defecto; es el mecanismo, y vale la pena saberlo antes y no después.

Betway: dos vías de licencia y una sola que aplica aquí

Betway aparece con el permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial, y con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. El nombre del permisionario no es casual: es una empresa ligada al frontón, uno de los recintos que el Reglamento contempla expresamente y cuyos titulares pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas.

Ahí está la lógica del artículo 28 en estado puro. La marca internacional entra al mercado mexicano por la puerta que la ley dejó abierta: el permiso de un recinto. Ese detalle no se ve en la interfaz y explica por qué varias marcas globales operan en México colgadas de empresas de entretenimiento con historia local.

Cómo se lee el conjunto

Nueve marcas, y ni una sola con un permiso confirmado por la autoridad que lo emite, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se ha podido abrir. Lo que cambia entre ellas es la calidad de la evidencia, no la evidencia misma: Caliente da su número, Betcris y Pickwin comparten un permisionario con cifras contradictorias, cuatro dependen de compilaciones privadas y una tiene un desajuste entre titular y desarrollador. Sobre ese suelo desigual cada lector arma su propia jerarquía, y la mía empieza por quien escribe su número donde cualquiera pueda verlo.

Impuestos: el IEPS del 50 % que cambió el mercado y la retención del 1 % que sí te toca

Dos impuestos tocan este mercado y solo uno toca tu bolsillo directamente. El primero es el IEPS sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso: 50 % desde el 1 de enero de 2026, según la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025, en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS. Antes era de 30 %. Es un impuesto del operador y explica por qué los bonos de bienvenida se rediseñaron: alguien tenía que absorber la diferencia.

Sobre la base de ese impuesto conviene no improvisar. El texto leído dice “valor de la actividad”, la prensa habla del monto total apostado, y esta página no va a escribir que sea el 50 % de lo apostado ni el 50 % de los ingresos brutos. Es una diferencia enorme y nadie fuera de la autoridad puede resolverla hoy. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimientos graves según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

El segundo impuesto sí te toca. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé que quien paga el premio retenga el 1 % cuando el impuesto estatal no exista o no exceda del 6 %, y el 21 % cuando el impuesto estatal sea mayor. La retención la hace quien paga, no el ganador, y los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos para el ISR. La Ciudad de México grava los premios con una tasa estatal del 6 %, lo que deja una carga total en torno al 7 % según un reporte secundario.

Hay un matiz que se pierde en las explicaciones rápidas: la retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y los premios que superan los $600.000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual, según la misma fuente secundaria. Sobre los premios ganados en sitios sin permiso, la posición es simple y honesta: el artículo 137 cubre premios autorizados legalmente, el tratamiento de lo demás no está establecido, y este es un asunto para un contador, no para un artículo.

Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava el juego con apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Un jugador que apuesta en varios estados no está en un solo régimen, aunque lo parezca desde la pantalla.

Por qué el camino sin permiso es el único que no tiene a quién reclamarle

Merece un apartado, porque es la decisión que más caro sale y la que menos se lee. Un sitio sin permiso mexicano comparte la interfaz, los momios y la estética con los permisionarios, y no comparte nada más.

La diferencia no está en si puedes apostar. Casi siempre puedes. Está en lo que ocurre después. Un permisionario otorga una sede legal en México, controles de identidad y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Un sitio sin permiso no da nada de eso. Y hay una asimetría que conviene tener presente: el saldo que tengas en un operador bloqueado puede quedar congelado mientras el bloqueo dure, como mostró el episodio de noviembre de 2025, y no hay una ventanilla a la que ir a reclamarlo.

El Reglamento es explícito en su lógica. El artículo 2 prohíbe la actividad que no esté expresamente prevista, y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos permite cerrar establecimientos sin autorización. La Secretaría de Gobernación ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base legal distinta de la del bloqueo por cumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.

Sobre lo que le puede pasar a un jugador por apostar en un sitio sin permiso, esta página no va a inventar ni una multa ni una exención: no está establecido un castigo ni una dispensa para quien simplemente apuesta. Lo que sí está establecido es el vacío: si el operador desaparece, te bloquea o decide no pagarte, no hay autoridad mexicana obligada a resolver tu caso, porque no autorizó nada. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y la zona sin permiso opera sin protección local, sin autoexclusión compartida y sin comprobante fiscal de por medio.

La comparación honesta cabe en una línea: el permisionario te da un lugar donde reclamar, y pocas veces más que eso. El otro no te da ni el lugar.

Ese momio que la casa te cobró y nadie te enseñó a leer

El margen es la cifra más citada en las comparaciones y la menos entendida. Un mercado de dos resultados a momio 1,90/1,90 devuelve el 95 % de lo apostado y deja un 5 % para la casa. Ese cinco por ciento se cobra en cada apuesta, gane quien gane, y no aparece en ninguna parte de la pantalla porque está dentro del precio.

En un boleto sencillo de $200 MXN a 1,90, el margen pesa poco en el ánimo y mucho en el año. Cien apuestas iguales a la semana no son cien decisiones, son una sola repetida cien veces, y el margen del mercado principal es el peaje que se paga en cada una. Por eso el momio de la liga principal importa más que cualquier promoción de portada, y por eso el jugador que apuesta parlays para perseguir momios grandes casi siempre paga un peaje mayor: cada selección añadida suma su propio margen, y el precio combinado se calcula multiplicando el de las selecciones, no promediando.

Saber qué va a pasar en un partido no es algo que esta página intente. Lo que sí puede decirte es dónde está el costo fijo de tu diversión: en el momio, todos los días, sin excepción. El bono de bienvenida llega una vez. El margen llega en cada boleto.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Mira el pie de página de la casa y busca el nombre de la empresa titular del permiso, no solo el logotipo. Coteja ese nombre y el número con la compilación que se cite. Ten presente que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se ha podido abrir, así que ningún número está confirmado por la autoridad que lo emite.

¿Un dominio .mx significa que la casa de apuestas tiene permiso en México?

No. El dominio es un registro técnico, no una autorización. Un sitio puede operar en .mx sin permiso vigente, y una marca con permiso puede estar bloqueada en ese mismo dominio, como ocurrió con betano.mx y bet365.mx en julio de 2026. Lo que vale es el titular del permiso y su número, no la terminación de la dirección.

¿Existe un registro nacional de autoexclusión en México y cómo funciona la autoexclusión voluntaria?

No existe un registro nacional de autoexclusión. La autoexclusión voluntaria es una herramienta interna de cada operador, junto con las pausas y los límites de depósito que cada marca lista en sus propios textos. La iniciativa para abrogar la ley de 1947 propone crear esos mecanismos y una edad mínima de 21 años, y es solo una propuesta.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se ponen dentro de tu propia cuenta, en la configuración de la casa, porque no hay un límite legal de depósito o de pérdida fijado para el sector. Cada operador decide qué herramientas ofrece; la ficha de la aplicación de Codere México detalla sus opciones de protección al usuario. Conviene activarlos antes de depositar, no después de perder.

¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?

El saldo puede quedar congelado si la autoridad bloquea el dominio, y no hay un permisionario mexicano al que reclamarle ni comprobante fiscal de retenciones. Las operadoras sin permiso no ofrecen controles de identidad y antilavado mexicanos. No está establecida una multa para el jugador que apuesta en ellas, y eso es distinto de estar protegido.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?

Quien paga el premio retiene el impuesto: el 1 % cuando el impuesto estatal no existe o no excede del 6 %, y el 21 % cuando el impuesto estatal es mayor, según el artículo 138 de la Ley del ISR. Los premios que superan los $600.000 MXN al año se reportan en la declaración anual.

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