Tenis de mesa y apuestas en México: quién puede cobrar tu boleto

Updated noviembre 2026
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Un balón de fútbol en el círculo central de una cancha de pasto a la luz de la mañana

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los permisos de la Secretaría de Gobernación citados abajo se revisaron contra las páginas legales de cada operador y contra el Registro Público de Permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

Un juego de tenis de mesa lo gana el primero en llegar a 11 puntos.

Un partido de tenis de mesa termina cuando alguien llega a 11 puntos, o cuando saca dos de ventaja si ambos llegaron a 10. Ese detalle decide menos de lo que parece. Lo que decide si el boleto se cobra, y dónde, es otra cosa: si la marca que ofrece el momio tiene un permiso mexicano vivo o un servidor con abogados mirándolo desde detrás de una cortina.

Empiezo por ahí porque la pregunta llega sola. La mesa de tenis de mesa mide 2,74 m de largo, 1,525 m de ancho y 76 cm de alto, con red de 15,25 cm; la pelota mide 40 mm y pesa 2,7 g. En ese rectángulo caben muy pocos puntos y muchísimos momios, y los tres o cuatro segundos que separan un saque de un remate son exactamente el hueco donde se cuelan los precios mal puestos. Quien apueste tenis de mesa va a operar en vivo casi siempre, y en vivo el precio se mueve mientras se mira.

Lo que sigue es el mapa de caminos que hay hoy en México y a quién le sirve cada uno.

Antes de elegir una casa: qué dice la normativa mexicana hoy

La ley es de 1947; el registro oficial de permisos no está publicado

El marco que gobierna las apuestas en México es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. No hace falta subrayarlo dos veces: la norma que decide si una marca puede aceptar tu dinero se escribió antes de que existiera internet, antes de que existiera el tenis de mesa televisado y bastante antes de que existiera el teléfono desde el que lees esto. La ley prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y solo permite lo que autoriza expresamente.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF) se fundó en 1926 y el tenis de mesa es deporte olímpico desde 1988.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, reparte el trabajo: su artículo 1 pone bajo jurisdicción federal la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos —quedan fuera los de la Lotería Nacional—, y su artículo 2 cierra la puerta a todo lo demás al declarar prohibida la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista.

Eso tiene una consecuencia práctica que conviene decir en palabras llanas: en México no existe una licencia digital independiente. El Reglamento describe la figura del permiso en su artículo 3 como un acto administrativo temporal a favor de un permisionario, y no hay un artículo que hable de plataformas en línea. La práctica reportada es la que se ve en los pies de página: el sitio opera colgado de un permiso que vive en una empresa de juego presencial, con tipos de permiso pensados para otro mundo —los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos del artículo 28— o con un permiso complementario que puede obtener quien ya tiene uno de hipódromo, galgódromo o frontón. Los permisos no son transferibles (artículo 31), aunque varias marcas comparten permisionario en la práctica y un mismo permisionario puede operar varias marcas. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”: en esta materia los términos no son sinónimos decorativos y quien copia el vocabulario de la publicidad acaba creyendo que hay una autorización que en realidad no existe.

La consulta que un lector quiere hacer —verificar el permiso— se topa con un muro. Esa Dirección General publica un listado en PDF de sitios autorizados, pero al momento de escribir esto no pudo abrirse; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos que circulan de sitios de apuestas se contradicen, con una cifra de 136 sitios en un reporte y de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Dos números que no pueden ser verdad a la vez. Por eso ninguna página seria te va a dar un conteo, y por eso los números de permiso que verás en esta página van con el nombre de quien los publica y con la advertencia de que no están confirmados oficialmente.

Qué respalda hoy a cada marca de esta comparativa

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La mesa de tenis de mesa mide 2.74 m de largo, 1.525 m de ancho y 76 cm de alto, con una red de 15.25 cm.
Marca Estado del permiso SEGOB según la fuente citada Lo que la ficha de la marca dice sobre apuestas en vivo y torneos
Codere Permiso SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una fuente de análisis; titular nombrado por la fuente: Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Playdoit Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado por la fuente: Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo y ajuste de apuestas en juego
Caliente Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de la propia página de caliente.mx; titular nombrado por la fuente: Tecnología de Entretenimiento Caliplay; no confirmado oficialmente Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales
Betcris Permiso SEGOB de su permisionario, número no impreso: el del pie del propio sitio y el de la tabla del propietario difieren; titular nombrado por la fuente: Producciones Móviles; no confirmado oficialmente Sin líneas de deporte concreto en su ficha; el sitio se presenta como casa de apuestas deportivas
Strendus Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado por la fuente: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads; no confirmado oficialmente Sin líneas de deporte concreto en su ficha; sitio y aplicación de apuestas deportivas
Pickwin Permiso SEGOB de su permisionario, número no impreso: las fuentes se contradicen entre sí; titular nombrado por la fuente: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; no confirmado oficialmente Sin líneas de deporte concreto en su ficha; sitio y aplicación de apuestas deportivas
Betway Permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado por la fuente: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Sin líneas de deporte concreto en su ficha; sitio internacional de apuestas deportivas
1xBet Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según una fuente de análisis, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial; la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta de la titular nombrada; no confirmado oficialmente Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports; bonos de bienvenida y programa de lealtad
Novibet Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular nombrado por la fuente: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Sin líneas de deporte concreto en su ficha; sitio internacional de apuestas deportivas

Ese cuadro hay que leerlo como lo que es, no como lo que parece. Las tres columnas existen porque la información llega por tres caminos distintos, y ninguno goza de la misma confianza. La primera dependería de una lista oficial que al día de hoy no se puede abrir; la segunda llegó por compilaciones de terceros que se copian entre sí y que en dos casos ni siquiera coinciden sobre quién es el titular del permiso; la tercera viene de la propia marca, que es la parte con interés en que la leas.

Dos casos del cuadro merecen una nota aparte porque no son un detalle administrativo, son la diferencia entre cobrar y no cobrar. Betcris trae el número del pie de su propio sitio —uno a nombre de Producciones Móviles— y la tabla del propietario trae otro; Pickwin aparece con un número que es, además, el mismo que el pie de Betcris muestra para ese mismo permisionario. Cuando dos marcas reclaman el mismo permiso, una de las dos se equivoca o una de las dos lo está usando de prestado. Un lector puede convivir con esa ambigüedad; lo que no puede es tratarla como si no existiera. Y 1xBet es el caso más incómodo: la compilación que da su número admite que no pudo confirmar ni el dominio ni el listado, y la aplicación aparece en la tienda bajo una empresa distinta de la titular del permiso.

Hay una capa que no aparece en la tabla y que explica por qué las marcas insisten tanto en el pie de página. Un permisionario con permiso mexicano está obligado por el artículo 29 del Reglamento a llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, a contar con seguro, a reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y a constituir fianza. Eso es lo que se compra con la palabra permiso: no una medalla, sino un domicilio fiscal al que reclamar, un control de identidad y un comprobante fiscal de retenciones cuando corresponda. Una marca sin permiso mexicano no ofrece nada de esto, y el saldo que un operador bloqueado deja dentro puede quedar congelado. Las marcas con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas, y el vocabulario del sector —“internacional”, “global”— no cambia el hecho.

Bloqueos, amparos y una reforma que aún no es ley

La lista de marcas que operan con permiso es una fotografía del día, y en México esa fotografía se mueve. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —esta última de Ganador Azteca, el brazo del grupo de Ricardo Salinas Pliego— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente.

Fíjate en lo que ese párrafo no dice. No dice que bet365 esté abierta ni que esté cerrada, porque a día de hoy no se puede afirmar ni una cosa ni la otra: el estado depende de resoluciones que van y vienen, y una página que publica “bet365 está operando en México” está publicando un permiso judicial que quizá ya no exista cuando la leas. Por eso ambas marcas quedan descartadas de esta comparativa: no por una condena, sino porque nadie puede apostar con tranquilidad en un negocio cuya puerta se abre y se cierra por acuerdo de tribunal. En 2026 se clausuraron además unos 20 casinos físicos.

La reforma que arreglaría el fondo sigue en el cajón. La Secretaría de Gobernación terminó —el reporte es del 13 de octubre de 2026— un borrador para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe también una iniciativa para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta y nada más. Cualquier texto que te prometa “la nueva regulación mexicana del juego” te está vendiendo un borrador.

Un último dato para quien piense en la vía internacional: buscar “apuestas internacionales de tenis de mesa” suele llevar a casas con licencia de otro país y sin permiso mexicano. No hay una figura que sancione al jugador por apostar ahí; tampoco hay una que lo proteja. Lo que hay es una zona sin tribunal local, sin control de identidad obligatorio por parte de nadie que rinda cuentas aquí y sin registro de autoexclusión al que apelar. Ese es el precio del camino, y está bien saberlo antes de elegirlo y no después.

Juego responsable: las herramientas que dependen de la marca, no de la ley

No hay registro nacional de autoexclusión; hay herramientas voluntarias

México no tiene un registro nacional de autoexclusión. Es la frase más importante de esta sección y también la más fácil de pasar por alto, porque casi todo el mundo asume lo contrario: asume que si se apunta en una lista, ninguna casa lo dejará entrar. No existe esa lista. Lo que existe es una serie de herramientas internas, voluntarias y distintas en cada marca, que cada operador enumera en su propia ficha.

El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad la entrada a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, sin fijar una cifra; las marcas, en cambio, escriben 18+ en sus fichas y pies de página, y no hay un número estatutario de edad para el juego establecido. La aplicación de Codere México dice operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Winpot menciona avisos de juego responsable en sus aplicaciones de deportes y casino. Caliente Deportes repite el 18+ en su ficha.

Esa es toda la capa de salvaguarda pública que un lector mexicano va a encontrar, y conviene mirarla sin adornos. Los avisos son obligatorios por vía de publicidad y son útiles, pero un aviso no es un límite. El límite es una función que se configura dentro de la cuenta, y depende de que la marca la haya construido y de que el usuario sepa que está ahí.

La consecuencia práctica de la ausencia de registro es la que hay que entender bien: la autoexclusión en México es un acuerdo privado entre tú y una casa concreta. Si mañana quieres jugar otra vez, basta con abrir cuenta en otra marca —la misma tarde, si la verificación se resuelve rápido— y nadie te lo va a impedir. Contar con la autoridad equivocada es peor que no contar con ninguna, porque el jugador que se autoexcluye creyendo que la listas es nacional baja la guardia justo donde más la necesitaba.

Lo que sí queda de tu lado es el registro que la ley sí impone al operador sobre ti: las marcas verifican la identidad de sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exigidos no están fijados en una norma concreta, así que cada casa pide lo suyo y con plazos propios.

Elegir un camino también es elegir qué controles te acompañan

Aquí el ángulo de esta página se vuelve concreto. Al elegir entre una casa con permiso mexicano y una offshore no estás eligiendo solo un catálogo de momios: estás eligiendo qué instituciones te escuchan cuando algo salga mal.

El operador con permiso mexicano entrega un domicilio fiscal en el país, controles de identidad y lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Ese comprobante es un documento con el que después se discute una declaración. La marca sin permiso entrega una cuenta offshore, una licencia de otra jurisdicción y ninguna obligación de reportar al SAT por ti. Todavía no hay acuerdo sobre si el premio de un sitio sin permiso entra en el supuesto del artículo 137 de la Ley del ISR, que habla de premios “autorizados legalmente”; el tratamiento no está establecido y el consejo sensato es el de siempre: consulta a un contador o asesor fiscal antes de asumir que ese dinero no aparece en ningún lado.

Los límites concretos de dinero merecen un párrafo propio, porque son la parte que casi nadie configura al abrir una cuenta. No existe un tope legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal de juego en la normativa revisada. Es decir: el único freno que va a existir en tu cuenta es el que tú pongas, y en la casa que te deje ponerlo. El patrón que se repite en los catálogos de estas marcas —límites de depósito, pausas, autoexclusión voluntaria— es lo que cada una de ellas ofrece en su propio producto, ni más ni menos.

Para un perfil concreto esto adquiere forma. Alguien que apuesta tenis de mesa tres partidos por semana y quiere que el mes no se le escape tiene dos preocupaciones distintas: dónde está su dinero y cuánto entra cada semana. La primera se resuelve eligiendo una marca con permiso y con una vía de retiro clara a nombre del titular. La segunda solo se resuelve dentro de la cuenta, y si la marca no trae límites, no hay ley que los traiga por ella. En esa combinación exacta, la casa con permiso gana la primera pregunta y las dos empatan en la segunda. Quien tenga antecedentes de juego problemático debería saber, además, que la autoexclusión que firme no viaja a otro operador.

Estrategia y pronósticos: lo que se puede medir y lo que se inventa

Los momios se construyen con algo más que los dos jugadores

El tenis de mesa tiene una estructura que premia mirar los juegos como partido, no los puntos como espectáculo: un juego lo gana el primero en llegar a 11 puntos, y si ambos llegan a 10, gana el primero que saque ventaja de 2. Los partidos van al mejor de cualquier número impar de juegos, con los de competición a cinco o siete. Cinco juegos a 11 puntos son un formato corto, y en un formato corto el saque pesa más de lo que pesa en el tenis de campo: dos o tres puntos regalados en el arranque cambian el tono del juego entero.

Eso se traslada a los momios de una manera que casi ningún pronóstico de internet explica. En formatos cortos, una racha de cinco o seis puntos no siempre indica que el jugador esté dominando: a veces indica que el rival perdió dos saques seguidos. La lectura que gana dinero —si alguna gana— es otra: entender cuánto de una racha se explica por el saque y cuánto se repite cuando cambia el turno.

Lo medible está a la vista y es gratuito. Un boletín de resultados oficial da ranking, forma reciente y nombres exactos; una hoja de calendario dice en qué torneo está cada quien y hace cuántos días viajó. Ninguna casa te cobra por eso. Lo no medible es lo que se vende como pronóstico: un número con una flecha que promete certeza sobre un formato donde un saque perdido en 10-10 define el partido. Nadie sabe quién va a ganar, y basta ver cuántos puntos caben en tres minutos para entender por qué.

El margen está dentro del momio, y se puede estimar

Aquí llega la parte que más quiero dejar clara, porque es la única aritmética del mundo del juego que un aficionado puede hacer en un minuto y con la que se protege todos los días.

El momio no es una estimación de probabilidad. Es una probabilidad más un alquiler que paga el apostador. Una casa publica precios como 1,90 y 1,90 en un mercado de dos resultados, un ejemplo y no una cotización: si reparto la probabilidad implícita de cada lado —una entre 1,90 da 0,5263 en cada uno— sumo 1,0526. Reparto completo sería 1,0000. Lo que sobra es la parte que la casa se lleva de cada peso apostado a ese mercado, y en este ejemplo, suponiendo ese par de momios, sale alrededor de 5 %, una banda que va de 4,6 % a 5,3 % según el redondeo de los precios y según se redondee el resultado; con dos momios idénticos de 1,90 el número queda en medio de esa banda.

Fíjate en lo que ese porcentaje significa en un boleto concreto. Cada 1.000 pesos que pasen por ese mercado dejan en promedio alrededor de 50 pesos en la mesa, y el pagador de ese alquiler es quien apuesta, siempre. Las casas compiten por parecer baratas y compiten de verdad; bajar medio punto de margen es una decisión de negocio que cuesta dinero y por lo tanto se anuncia. Pero el piso existe: ningún catálogo serio te va a devolver el peso completo.

De ahí sale la regla de comparación que uso. Un par de momios de 1,90 y 1,90 deja 5 % sobre la mesa; la misma casa que ofrece 1,95 en ambos lados baja esa cifra de forma visible, aunque sigue siendo positiva. Antes de juzgar un catálogo hay que saber en qué mercado se comparó: el margen de un mercado de dos resultados no es el margen de un hándicap, ni el de un más/menos, ni el de un parlay, donde las ventajas de cada tramo se multiplican. Un 5 % de tenis de mesa no es el de otro deporte ni el de otra casa, y nadie que te dé un número único está diciéndote la verdad.

Cómo repartir el dinero antes de mirar la tabla de momios

Una estrategia de apuestas que empieza en la tabla de momios ya va tarde. El número que decide el mes se define antes, y es el que casi nadie escribe: cuánto del presupuesto total entra a un boleto. Un boleto de tenis de mesa en vivo puede perderse en tres minutos, así que una unidad grande es una unidad que desaparece antes de que te des cuenta.

La segunda pieza es qué cosa se apuesta. La apuesta sencilla sobre el ganador del partido es la lectura más limpia y la que menos margen acumula. El parlay suma momios y suma margen, y en un catálogo de formatos cortos, donde un partido puede girar en dos saques, sonrojarse con tres tramos es una manera carísima de comprar emoción. El margen de cada tramo se cobra completo aunque el boleto combine mercados: la casa no regala nada por la longitud del cupón.

La tercera es el reloj. Un momio en vivo cambia mientras el jugador camina hacia el saque, y quien apuesta viendo la transmisión lleva ventaja o retraso según cómo se sincronice la señal. Es el punto donde el tenis de mesa se parece más a un mercado financiero que a un deporte de equipo, y donde la disciplina vale más que cualquier pronóstico ajeno.

Los tres errores que cuestan más que una apuesta perdida

El primero es creer que un formato corto es fácil de leer. Once puntos por juego y cinco juegos hacen un partido corto, y la poca muestra es mala maestra: al revés de lo que la intuición dice, en muestras cortas pesa más la suerte, no menos.

El segundo es apuntar los pronósticos propios y no apuntar las cuotas a las que se apostó. Sin esa segunda mitad de la planilla no hay forma de saber si un método funciona, porque un acierto a 1,30 y otro a 3,50 se ven idénticos en la columna de victorias.

El tercero es cambiar de casa cada vez que aparece un bono más grande sin revisar qué se paga por ese bono. Ahí llegamos justo a la parte del mercado que más se malinterpreta.

Deportes y torneos: cómo apostar tenis de mesa en las casas disponibles

Qué ofrecen las fichas cuando el tenis de mesa no aparece

Ninguna de las fichas de estas nueve marcas lista el tenis de mesa por su nombre. Ese hueco explica cómo funciona este deporte en el catálogo mexicano, y vale más que cualquier artículo que prometa un listado de torneos. Donde la ficha baja al detalle de deportes aparece futbol, basquetbol, tenis de campo, MMA, UFC, esports, NFL y MLB, además de eventos virtuales. El tenis de mesa, cuando está, entra bajo la categoría general de deportes o de eventos de mesa, sin campaña propia.

Eso tiene consecuencias muy concretas para quien llega buscando “apuestas online de tenis de mesa” o simplemente “apuesta de tenis de mesa”. La primera es que no hay un catálogo de torneos que se pueda describir desde fuera; hay que abrir el programa de apuestas de la casa y mirar qué hay cargado ese día. La segunda es que el tenis de mesa suele ser el huésped de la casa, no el anfitrión: vive en el mismo menú que el resto de deportes y se lleva el ancho de banda que sobra. La tercera es que sin campaña de marketing el deporte atrae menos liquidez, y menos liquidez en mercados secundarios significa momios menos afinados que los de un partido de futbol de la liga local.

La Federación Internacional de Tenis de Mesa se fundó en 1926 y el tenis de mesa es deporte olímpico desde 1988. Es una federación con un siglo de antigüedad y una presencia olímpica de casi cuatro décadas, y aun así no aparece en el encabezado de ninguna ficha de aplicación mexicana. El desajuste entre el peso deportivo real y el espacio en el catálogo es exactamente lo que el apostador tiene que conocer antes de sentarse: no está entrando al deporte más atendido de la casa, está entrando a uno que existe, se juega en serio y se ofrece con menos cortesía.

Tipos de apuesta que el deporte admite

Del formato salen las apuestas que tienen sentido, y el formato es corto por diseño. Un juego lo gana quien llega a 11, con dos de ventaja a partir de 10-10, y el partido va al mejor de cinco o siete juegos en competición. Cada número par de juegos introduce un momento de tensión estadística distinto: el 2-0 después de dos juegos no vale lo mismo que el 2-0 después de cuatro, porque en el segundo caso el rival ya sabe que puede remontar y el partido cambia de ritmo.

Las familias de mercados que se ven en involuntaria en este tipo de deporte son predecibles: ganador del partido, ganador de un juego concreto, resultado del partido por número de juegos y variantes sobre el número total de juegos o de puntos. El detalle útil no es la lista, que cualquiera puede ver en la pantalla, sino que el margen es distinto en cada familia. En un mercado de dos resultados con momios cercanos, la casa cobra menos que en un mercado con muchos resultados posibles, porque el precio de cada posibilidad se multiplica con la cantidad de posibilidades. Quien compare casas mirando el ganador del partido va a ver diferencias pequeñas; quien apueste al resultado exacto por número de juegos va a pagar diferencias mayores sin darse cuenta.

La apuesta en vivo es donde el tenis de mesa se comporta distinto de todo lo demás. Entre un saque y el siguiente hay segundos, y no minutos. El momio reacciona a un punto como el mercado de valores reacciona a un dato: primero se mueve, después se explica. Ahí está la oportunidad real y también el peor de los trampas, porque la velocidad que permite tomar un precio descolocado es la misma que permite pulsar “apostar” sin haber leído lo que estaba al lado.

Las promociones de retiro anticipado —el cash out, retiro anticipado en la terminología de las fichas mexicanas— tienen su propio costo en este deporte. Cuando el partido va 2-0 en cinco juegos, la casa sabe muy bien cuánto vale tu boleto y te lo compra con descuento sobre ese valor. No es un favor: es un precio. Y en un formato corto, donde una remontada es posible pero no frecuente, ese descuento se aplica justo cuando la posición está más a tu favor y más claro está que no la vas a soltar. Quien lo use como seguro para dormir debe saber que está pagando prima; quien lo use para salvar un boleto mal puesto está tomando la decisión correcta.

Qué torneo se puede seguir y dónde

Ninguna fuente de esta comparación publica un calendario mexicano de tenis de mesa, así que la respuesta honesta es también la más práctica: el calendario que importa es el que tenga cargado la casa el día que te sientes a apostar, y ese calendario cambia.

El circuito que un aficionado reconoce —la federación internacional y su calendario de torneos, los ciclos olímpicos, las ligas europeas y asiáticas, los torneos por equipos— es la referencia cultural del deporte y se puede seguir con resultados públicos. La cobertura que una marca ofrece sobre ese circuito vive o muere con la decisión de su proveedor de datos, y los nombres de deportes que las fichas mexicanas sí promocionan son los que marcan la prioridad: futbol, basquetbol, tenis de campo, MMA, esports, NFL y ligas europeas de futbol, según cada casa.

Para el lector que quiere practicidad, la operación es esta. Abre la aplicación de la casa que te interesa, revisa si existe la categoría de tenis de mesa o de deportes de mesa antes de depositar, y anota cuántos partidos hay cargados y a qué hora. Si el día que miras no hay un solo partido y en la pantalla dicen ofrecer más de 30 deportes, ya sabes qué lugar ocupa el tenis de mesa en esa casa. Eso también es información, y cuesta cero.

Sobre el torneo internacional que en 2026 llenó titulares en el deporte de conjunto —la Copa Mundial de la FIFA que se jugó en junio y julio de 2026— conviene apuntar una cosa de higiene comparativa: no se mezcla con este deporte. Un catálogo que se apoya en ese torneo para vender apuestas de mesa está usando un cartel que no le pertenece.

Las nueve casas, una por una: qué camino abre cada una

Codere: el catálogo más ancho de la lista

Codere México declara permiso de la SEGOB según una fuente de análisis, con dos números y la advertencia de que no está confirmado oficialmente; el titular que la fuente nombra es Libros Foráneos S.A. de C.V. Su ficha de aplicación es la que más detalles de producto entrega de todo el grupo: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La aplicación limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Ese “más de 30 deportes” es lo más valioso que Codere pone sobre la mesa para quien busca tenis de mesa. Una casa con esa anchura tiene más probabilidad de tener cargado un torneo menor que una casa que promociona siete deportes, porque su proveedor ya cubre el catálogo entero. No es una garantía, es una probabilidad razonable. El creador de apuestas añade otra cosa: permite armar un boleto a medida, y en un deporte donde a las fichas les cuesta listar diez mercados, esa herramienta es casi la única puerta a un boleto distinto del ganador. Las apuestas gratis que anuncia son apuestas gratis en el sentido que la casa les da en sus propios requisitos; ahí conviene leer antes de contar el dinero.

El punto flojo no está en el catálogo sino en su rastro documental. Los dos números de permiso llegan por una compilación de terceros y el listado oficial sigue sin poder abrirse, así que el jugador que quiere verificar la cadena completa termina donde empezó. Para lectura tranquila, esa ambigüedad no es nada. Para alguien que quiera el comprobante en la mano, la marca le va a pedir un poco de fe. Veredicto: el catálogo más ancho de la comparativa y probablemente el mejor punto de partida para quien quiera encontrar tenis de mesa fuera del circuito grande, aunque su expediente de permiso siga incompleto en dos eslabones.

Playdoit: cinco deportes y una transmisión en la misma pantalla

Playdoit opera con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Eventos Festivos de México, y tampoco tiene confirmación oficial. Su ficha es explícita y sirve para lo que estamos haciendo: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas.

Ahí está la señal más clara de todo este listado. “Tenis” aparece nombrado, y en el vocabulario de las tiendas de aplicaciones mexicanas eso significa tenis de campo, no tenis de mesa. La marca cubre cinco deportes y el tenis de campo está entre ellos; el tenis de mesa no. Eso no condena a Playdoit —cualquier casa puede cargar un partido de mesa sin anunciarlo—, pero sí ordena las expectativas: quien busque aquí un catálogo profundo de este deporte está probablemente en la casa equivocada, y quien quiera cambiar entre un partido de tenis y uno de basquetbol en la misma sesión está en la correcta.

La transmisión tiene un valor concreto en el tenis de mesa y conviene decirlo sin adornos. En un deporte en vivo, ver el partido con tus ojos es la diferencia entre reaccionar y adivinar. La combinación de transmisión y apuestas en vivo en una misma aplicación no es un adorno de marketing; es la infraestructura que permite apostar con la información al día. Lo mismo vale para el retiro anticipado, aunque ahí ya sabemos que el precio lo pone la casa. Veredicto: sirve a quien quiera transmisión y apuestas en vivo en una sola pantalla, pero el tenis de mesa es una visita ocasional en su catálogo y quien lo busque como deporte principal hará mejor en mirar antes de registrarse.

Caliente: permiso en el pie de su propia página y una app con nombre de tercero

Caliente muestra en el pie de su propio sitio el permiso DGG/SP/404/97, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay, sin confirmación oficial independiente. Su presencia es la más documentada del grupo en un sentido raro: la aplicación Caliente Deportes está publicada por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en su versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y la aplicación “Caliente Deportes” ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, para mayores de 18 años.

El detalle del publicador no es trivia. Cuando el desarrollador que figura en la tienda coincide con el titular que nombran las fuentes, la cadena empresa-aplicación queda cerrada y el jugador que reclame sabe contra quién reclama. Es exactamente lo que falta en otros casos de esta lista, y no es un detalle menor cuando la comparación es entre caminos.

En producto, Caliente ofrece el mismo paquete que sus vecinos: transmisión, creador de apuestas y una aplicación que mueve dinero sin pasar por el navegador. Los avisos están donde tienen que estar: el pie de su página prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El creador de apuestas vuelve a ser la pieza que más importa aquí, porque en un deporte mal listado la posibilidad de armar el boleto vale más que la profundidad del menú. Los eventos virtuales, en cambio, no son tenis de mesa ni nada parecido: son simulaciones, y quien las confunda con un partido real está apostando a un generador de números. Veredicto: su punto fuerte no es el catálogo sino la trazabilidad, porque la empresa detrás de la aplicación y el titular del permiso coinciden en el papel; eso no mejora los momios, mejora el día en que haya un problema.

Betcris: dos números para un mismo permiso

La sección de normativa ya contó el caso, y aquí solo hace falta ver qué significa. Betcris presenta permiso de la SEGOB de su permisionario, pero el número no se imprime: el que aparece en el pie del propio sitio va a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., y el de la tabla del propietario es otro. La misma fuente señala que la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, y que el permiso mexicano se tramitó junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018.

Esa mezcla es la más interesante de la lista desde el punto de vista del lector. Betcris es la única marca de esta comparativa que documenta una licencia europea con fecha de caducidad exacta, al lado de un permiso mexicano cuyo número no cuadra entre sus propias fuentes. Para un jugador, la licencia de Malta es la respuesta a la pregunta de quién lo regula, y el permiso mexicano es la respuesta a la pregunta de dónde lo regula. Las dos respuestas no son lo mismo ni protegen igual, y quien se apoya en la primera cuando discute por un saldo está usando un foro que no es el local.

La ficha de Betcris en las tiendas no baja al detalle de deportes, así que sobre tenis de mesa esta marca no dice nada. Eso se traduce, en la práctica, en una visita obligada a su programa de apuestas antes de decidir. Las marcas grandes y veteranas suelen traer categorías de nicho precisamente porque su plataforma es vieja y ancha. Veredicto: pocos operadores mexicanos muestran su entramado societario con esta claridad —incluida una licencia europea con fecha de vencimiento—, y precisamente por eso destaca que el número de su permiso mexicano no coincida consigo mismo; la marca es sólida en estructura y opaca en un dato que el lector no puede llenar solo.

Strendus: varios permisos, dos versiones sobre el titular

Strendus figura con tres permisos de la SEGOB —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según casasdeapuestaslegales.mx, y ahí aparece la primera grieta: las compilaciones no coinciden sobre el titular del permiso, y una nombra a Atracciones y Emociones Vallarta y otra a New Ads. La confirmación oficial es la misma que en el resto de la lista: ninguna, porque el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.

Tres números de permiso para una marca es un dato con lectura doble. Por un lado sugiere una operación con historia administrativa larga, con ampliaciones o renovaciones en distintos años. Por otro lado, cuando el titular no queda claro, la lectura se debilita hasta casi desaparecer: un permiso sirve para saber a quién reclamar, y si la respuesta es “una de dos empresas”, el dato sirve a medias.

Lo que la ficha sí dice es que Strendus es una marca de apuestas deportivas con sitio y aplicación, sin detalle de deportes. En esa situación, el lector no puede saber desde su teléfono si el tenis de mesa existe en su catálogo; lo averigua abriendo el programa de apuestas. Y aquí conviene ser concretos sobre el método: abrir la aplicación, mirar la barra de deportes, escribir “mesa” en el buscador si lo tiene, y ver qué aparece. Esa prueba de dos minutos vale más que cualquier descripción externa. Veredicto: su historial de permisos sugiere una casa con años de recorrido, y la discrepancia sobre el titular deja el beneficiario del permiso sin respuesta clara; quien abra cuenta aquí lo hace apostando a la marca y no a un expediente.

Pickwin: el permiso que ya aparece en otro sitio

Pickwin es el caso incómodo. La compilación que le da número —DGJS/DCRCA/1584/2019, según blog.pickwin.mx— trae una segunda versión que atribuye el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y ese es precisamente el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, y las fuentes se contradicen entre sí. La confirmación oficial, otra vez, ninguna.

Cuando dos marcas reclaman el mismo número, hay tres explicaciones posibles y ninguna tranquilizadora. La primera es que las compilaciones se copien mal entre ellas, que es lo más común. La segunda es un error de transcripción de una sola fuente replicado en las demás. La tercera es que una de las dos marcas esté usando de prestado el permiso de un tercero, lo cual sucede en la práctica y es exactamente el motivo por el que el listado oficial hace tanta falta. Un lector no puede distinguir cuál de las tres es. Lo que sí puede hacer es no tratar ese número como verificado.

En producto, la ficha de Pickwin no baja al detalle de deportes, así que su relación con el tenis de mesa es una incógnita que se resuelve en el programa de apuestas. Eso deja la decisión en un terreno distinto del habitual: sin catálogo descrito y sin número de permiso consistente, lo que queda para juzgar la marca es su operación diaria. Ahí las casas pequeñas suelen competir por servicio, por velocidad de retiro y por promociones agresivas, y no por profundidad de mercados. Veredicto: el número de permiso que circula bajo su nombre es el mismo que otra marca muestra en su pie de página, y mientras esa contradicción no se resuelva en el listado oficial la marca queda en la posición de pedir al jugador que confíe sin enseñarle el papel.

Betway: un permiso corto y un nombre grande

Betway presenta el permiso SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., sin confirmación oficial. El titular no es casual: un frontón es una instalación de juego presencial, y los permisos de frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, según el artículo 28 del Reglamento. Es decir, esta marca sigue el camino que la normativa dibuja: el permiso de apuestas remotas cuelga de un permiso presencial, que es como funciona casi todo el sector.

El número corto y limpio contrasta con la ambigüedad de otros casos de la lista, y conviene reconocerlo: un solo número, un solo titular nombrado y una fuente que lo publica. No es confirmación oficial, pero es más ordenado que dos números en disputa.

Lo que la ficha no dice es qué deportes cubre, y Betway es un operador internacional con presencia en varios mercados, lo que hace más probable que su plataforma traiga mercados de nicho y menos probable que los anuncie en una ficha de aplicación. Para el tenis de mesa, eso vuelve la comprobación en el programa de apuestas el único método honesto. La marca compite, en el imaginario del sector, por cuota y por catálogo; aquí no podemos comprobar ninguna de las dos cosas para este deporte, y quien afirme lo contrario está inventando. Veredicto: el permiso es el más ordenado de la lista en su presentación, y la marca no ofrece nada específico para este deporte en su ficha; apostar aquí el día que haya torneo significa apostar a la plataforma, no al producto de mesa.

1xBet: la compañía que figura en la tienda no es la titular del permiso

1xBet aparece con el permiso SEGOB DGJS/0002/2020 según una fuente de análisis, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni el listado oficial, a nombre de Entretenimientos Naturales; la App Store, en cambio, lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta de la titular nombrada. La ficha de la aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad.

Ese desajuste entre la empresa de la aplicación y la titular del permiso es el hallazgo más serio de toda la comparación. Hay explicaciones legítimas: una sociedad holandesa que desarrolla la aplicación para un permisionario mexicano es perfectamente posible y bastante corriente en el sector. Pero una explicación posible no es lo mismo que una verificación hecha, y el jugador que deposita no siempre distingue entre las dos. La pregunta que hay que hacerse es sencilla: si surge un problema con mi saldo, ¿a qué empresa le reclamo? Nadie que haya revisado esta marca puede responderla con seguridad.

En catálogo, la ficha nombra futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, con apuestas en vivo y transmisión en vivo. El tenis de mesa no aparece, igual que en el resto. La marca apuesta claramente por el volumen de deportes y por la transmisión, lo que en un deporte de juego rápido no es un mal emparejamiento: en vivo y con la pantalla delante es como mejor se puede seguir el tenis de mesa. Los bonos de bienvenida y las promociones de temporada existen, se anuncian y traen requisitos; la ficha no trae cifras. Veredicto: el catálogo de transmisión y apuestas en vivo encaja bien con un deporte de puntos rápidos, y la cadena entre quien publica la aplicación y quien figura como titular del permiso queda sin cerrar, que es un problema del que no se sale con una captura de pantalla.

Novibet: un permiso completo y un producto sin detalle

Novibet aparece con el permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., sin confirmación oficial. El nombre del titular —Comercial de Juegos de la Frontera— es el típico de una sociedad que nació alrededor de un punto de venta en la zona norte del país y terminó operando un sitio nacional; es un patrón viejo y bien documentado en este mercado.

Del producto no hay detalle de deportes en la ficha. Eso deja a Novibet en el grupo de marcas cuya relación con el tenis de mesa se resuelve abriendo el programa de apuestas, y también en el grupo donde el permiso es la parte informativa mejor definida. La marca figura en la lista con un número único, una fuente declarada y un titular nombrado, sin contradicciones entre fuentes: no es confirmación oficial, pero es el estado menos ruidoso del cuadro.

Con una marca así, la evaluación realista se apoya en lo que no se ve en la ficha: gestión de retiros, atención al cliente y permanencia. Ninguna de esas cosas se puede juzgar desde un listado de permisos. Veredicto: sin contradicciones en su expediente de permiso, es la marca más tranquila de la lista para leer el papel, y no hay una sola línea que la conecte con el tenis de mesa; quien la elija por catálogo lo hará a ciegas hasta que abra la aplicación.

Panorama: por dónde empezar según lo que buscas

Tres perfiles, tres caminos distintos

El lector que abre esta página casi siempre es uno de tres. Reconocerlo ahorra tiempo y evita el error de elegir por catálogo cuando lo que estaba en juego era otra cosa.

El primer perfil es el curioso que quiere probar una apuesta pequeña en un torneo que sigue por gusto. Su prioridad es no complicarse y no equivocarse de casa: quiere una marca con permiso mexicano, aplicación móvil y una vía de retiro que entienda. Para él, la anchura del catálogo es una virtud secundaria y el número de deportes casi irrelevante; lo que importa es que la casa tenga cargado el partido el día que mira. Codere, con más de 30 deportes, y Caliente, con creador de apuestas y aplicación publicada por un titular trazable, responden a ese perfil mejor que las demás.

El segundo es el que ya apuesta en vivo y quiere velocidad. Su prioridad es que la transmisión y los momios estén en la misma pantalla, sin saltar de una aplicación a otra. Playdoit y 1xBet anuncian exactamente eso. El costo es entender, desde el principio, que la velocidad en vivo es la ventaja y el accidente a la vez.

El tercero es el que tiene un problema de control. Ese lector no necesita comparar catálogos: necesita una casa con permiso mexicano, una vía de retiro a su nombre y límites que pueda fijar dentro de la cuenta. El párrafo más útil para él no está en ninguna ficha de aplicación: está en la sección sobre juego responsable, y dice que no hay registro nacional que lo cubra en otra marca.

Ninguno de los tres perfiles se resuelve con premios. No hay una casa objetivamente mejor; hay una casa mejor para lo que cada uno viene a hacer.

Qué comprobar en tres minutos antes de depositar

La comprobación útil cabe en tres minutos y no necesita a nadie. Abre el programa de apuestas de la casa, sin registrarte, y busca la categoría de tenis de mesa o de deportes de mesa. Cuenta los partidos cargados y mira las horas. Si hay torneos, mira el margen del mercado de ganador con dos momios: si los dos están por encima de 1,85, el precio es razonablemente afinado; si están en 1,80 o menos, la casa cobra más de lo que debería.

Después revisa el pie de página. Busca la palabra permiso y el número. Si lo encuentras, anótalo y compáralo con lo que dice esta comparación; si no lo encuentras, esa ausencia también es un dato. Y cuando llegues al momento del depósito, revisa el método y el nombre del titular de la cuenta: los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y las marcas mexicanas nombran métodos como tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tienda, monederos electrónicos, OXXO, Mercado Pago o AstroPay según su propio catálogo.

La última comprobación es la más incómoda y la más valiosa: busca dentro de la cuenta, antes de apostar, si existe una pantalla de límites de depósito o de autoexclusión. Si no existe, ya sabes qué casa tienes enfrente. Y si existe, configúrala el primer día, no el día del problema.

Qué lleva la casa y qué se queda el jugador

Entre las nueve marcas hay diferencias de permiso, de catálogo, de aplicación y de promociones. No hay diferencia en lo fundamental: todas cobran dentro del momio. La banda del 4,6 % al 5,3 % que un ejemplo de dos resultados a 1,90 y 1,90 deja sobre la mesa es el alquiler que cada apuesta paga por el servicio, y en un deporte de formatos cortos, donde se puede apostar muchas veces por sesión, ese porcentaje se acumula más rápido que en un deporte de partidos largos.

El jugador se queda con la información gratuita: resultados oficiales, forma reciente, calendario de torneos, transmisión cuando la casa la ofrece. Y se queda con la disciplina de limitar el número de operaciones y el tamaño de cada boleto. El resto —el jugador que gana en tres puntos seguidos, el pronóstico con flecha, la promesa de un sistema— es humo, y en un juego que se decide en 11 puntos hay mucho humo disponible.

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede apostar hoy en México y qué queda fuera?

Lo permitido pasa por el permiso de la Secretaría de Gobernación que cada operador dice tener: apuestas deportivas, sorteos y las modalidades que la autoridad contempla para un permisionario. Quedan fuera los juegos que la ley no prevé expresamente, porque el artículo 2 del Reglamento reformado en 2023 prohíbe lo no previsto. La Lotería Nacional tiene su propio régimen y queda fuera del Reglamento.

¿Cómo se verifica si una casa tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se busca el número en el pie de página del propio sitio, que la mayoría publica, y se compara con el listado que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ese listado no pudo abrirse en la fecha de esta revisión, y las compilaciones privadas se contradicen entre sí, así que la comprobación se hace con lo que la marca declara, no con una confirmación oficial.

¿Cómo se calcula lo que paga un boleto con la cantidad apostada y el momio?

El retorno de una apuesta sencilla es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal; la ganancia neta es la cantidad por el momio menos uno. Con 500 pesos a momio 1,90 el retorno son 950 pesos y la ganancia son 450. En un parlay los momios de cada tramo se multiplican y el producto es el momio del boleto.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios publicados?

Se convierte cada momio en su probabilidad implícita —una entre el momio— y se suman todas las probabilidades del mercado. Esa suma pasa de 1 porque incluye la parte de la casa. Dos momios de 1,90 en un mercado de dos resultados dan 1,0526, es decir, alrededor de 5 % de margen, con la banda entre 4,6 % y 5,3 % según el redondeo.

¿Los premios de apuestas pagan impuestos en México y quién retiene el ISR?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. La empresa que paga retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración anual cuando está obligado.

¿Cómo se ponen límites de depósito o autoexclusión en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en el apartado de juego responsable que cada operador muestra en su propia aplicación; la forma exacta y los límites disponibles los fija la marca. No existe un tope legal de depósito ni de pérdida en la normativa, ni un registro nacional de autoexclusión: la autoexclusión es un acuerdo con esa casa y no impide abrir cuenta en otra.

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