Apuestas deportivas con bitcoins en 2026: la ruta del permiso y la ruta del riesgo

Updated noviembre 2026
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Una moneda física de bitcoin junto a un celular con un boleto en la pantalla sobre una mesa oscura

Datos actualizados al noviembre 5, 2026. Los números de permiso que aparecen en esta página se tomaron del pie de página de cada operador y de compilaciones públicas de licencias SEGOB, cotejados contra los registros disponibles de la Secretaría de Gobernación y su Dirección General de Juegos y Sorteos.

En condiciones normales de red a mediados de 2026, la comisión recomendada de bitcoin se sitúa entre 2 y 17 sat/vB, pero durante episodios de congestión puede dispararse por encima de 100 sat/vB.

Hay una conversación que se repite en cada grupo de apostadores mexicanos y que casi siempre termina en el mismo lugar equivocado. Alguien pregunta si su casa de apuestas acepta bitcoins, alguien responde que sí y que además “no pagas impuestos y nadie te pide identificación”, y tres personas mandan un comprobante de transferencia. La verdad incómoda es que el bitcoin no tiene nada que ver con que te pidan identificación, y que la palabra “bitcoin” no aparece en ninguna parte del marco que regula el juego en México. Es una moneda, no un permiso.

Eso deja al lector con una elección real, que es de lo que trata todo esto. Nadie discute aquí que bitcoin se pueda mover por la red. Se discute qué pasa cuando ese movimiento aterriza en una cuenta de apuestas, quién responde por el saldo resultante y qué tan rápido se convierte en un problema. Cripto at permit-holding brands is not established: los métodos que nombran las fichas de los operadores mexicanos son tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en tienda y monederos electrónicos. Nada más.

Las cuentas que sí están en la mesa llevan permiso de la Secretaría de Gobernación y operan a través de un permisionario con establecimiento físico. Nueve de ellas aparecen más adelante, con su número de permiso tal como lo publica su propia fuente y con la etiqueta que corresponde cuando ese número no se pudo confirmar ante la autoridad. No es una lista de recomendaciones ni mucho menos el mercado completo: una marca ausente no está por eso sin permiso, y una marca presente no está por eso exenta de revisar su papelería.

Juego responsable: lo que la página decide por ti antes de que decidas

Empezamos por aquí aunque suene a sermón, porque es el punto donde la elección entre un camino y otro deja de ser una preferencia y se vuelve una condición de la cuenta. Un operador con permiso mexicano opera dentro de un régimen que lo obliga a controles internos, a reportar operaciones relevantes y a entregar comprobantes fiscales. Un sitio sin permiso no tiene ninguna de esas obligaciones y tampoco tiene la cortesía de avisarte.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Ejemplo puntual del estado de la red: el 8 de mayo de 2026 el mempool de bitcoin mostraba 49,300 transacciones pendientes con una comisión recomendada de solo 1 sat/vB.

El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”. El reglamento no pone número. El número lo ponen las marcas: 18 años, en sus propias fichas y pies de página. La ficha de la aplicación de Codere México en la App Store dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es una declaración de la marca sobre sí misma, no una constancia de la autoridad, pero dice algo útil: que la edad y la herramienta de cierre de cuenta se anuncian juntas, porque en la práctica son la misma conversación.

Caliente hace lo propio en su pie de página: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Quien haya navegado dos minutos por el sector reconocerá ese pie de página. Está en todas partes y se lee en ninguna. Vale la pena leerlo una vez, al menos, porque es donde vive lo que el operador se obliga a sí mismo.

Lo que no existe, y por qué eso cambia la decisión

México no tiene un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista a la que un apostador se sume y quede fuera de todas las casas a la vez, del modo en que funciona en otras jurisdicciones. Lo que existe es la autoexclusión voluntaria, la que cada marca ofrece por su cuenta y dentro de su propio sistema, junto con pausas y límites de depósito. Eso significa que la salvaguarda es tan ancha como la marca en la que la pediste, y no un centímetro más: si mañana abres cuenta en otro operador, ese operador no sabe que te habías excluido del primero. Nadie se lo va a decir.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La práctica estándar del sector recomienda esperar entre 3 y 6 confirmaciones de bloque para considerar irreversible una transacción de bitcoin de importe significativo (entre 30 minutos y una hora en condiciones.

Tampoco existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal con techo, ni un límite por defecto que el Estado imponga al apostador mexicano. Lo que cada casa pone es lo que cada casa decide poner. Un usuario que necesita un tope externo porque el suyo no le bastó no lo va a encontrar en la ley; lo va a encontrar, si acaso, en los ajustes de la cuenta que abrió esa misma tarde.

Esto es una elección con consecuencias asimétricas. Del lado del permiso, las herramientas son internas y se apagan con la sesión. Del lado de un sitio sin permiso, ni siquiera hay alguien obligado a tenerlas. Y si el operador queda bloqueado —cosa que ha pasado, y de eso habla la sección sobre el marco legal—, el saldo dentro de esa cuenta queda donde estaba, y tú mirando una pantalla en blanco.

El dinero que no se puede retirar de un cajero automático

Una cuenta de apuestas no es una alcancía. El dinero que entra está destinado a apostarse, y si no se apuesta, la salida tiene condiciones. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y ese nombre tiene que coincidir con el de la cuenta de apuestas, porque la casa tiene que saber a quién le está pagando. Esa es una de las razones por las que la verificación de identidad no es un capricho administrativo, aunque se sienta como uno cuando llevas veinte minutos esperando que aprueben tu documento.

Para quien llega desde el mundo de las criptomonedas, esto choca de frente. La gracia de una cartera es que el saldo es tuyo sin intermediarios. La gracia de una cuenta de apuestas con permiso mexicano es exactamente lo contrario: hay un tercero que sabe quién eres, cuánto depositaste y cuánto retiraste, y está obligado a reportar ciertas operaciones a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de lavado de dinero. Los documentos que se exigen no están establecidos en una norma con la precisión de un formulario, pero la obligación de verificar al usuario sí está.

Si el atractivo de bitcoin para ti era no aparecer en ningún lado, la cuenta de apuestas con permiso no te da eso. Y la cuenta sin permiso tampoco te da la protección que sí te da la primera. Esa es la trampa del argumento: se vende la ausencia de control como libertad, cuando en realidad es ausencia de recurso.

Bitcoin por dentro: pseudonimato, comisiones y cuánto tarda en ser irreversible

Lo que la red hace bien y lo que la red hace mal son dos cosas distintas, y confundirlas es la causa de casi todos los tickets de soporte que terminan en discusión. Bitcoin no es anónimo; es pseudónimo. La dirección no lleva tu nombre, y eso es todo lo que hace. Cada movimiento queda escrito en un libro que cualquiera puede leer para siempre.

Comisiones: el precio cambia mientras decides

En condiciones normales de red a mediados de 2026, la comisión recomendada de bitcoin se sitúa entre 2 y 17 sat/vB. Durante episodios de congestión puede dispararse por encima de 100 sat/vB. Esa es una horquilla de más de cincuenta veces, y no hay teléfono al que llamar para reclamar.

El 8 de mayo de 2026 el mempool de bitcoin mostraba 49,300 transacciones pendientes con una comisión recomendada de solo 1 sat/vB. Durante las oleadas de acuñación de inscripciones, conocidas como “Ordinals”, la misma red puede acumular más de 200,000 transacciones pendientes con comisiones recomendadas por encima de 300 sat/vB. El mismo bitcoin, el mismo día del mes, y un costo trescientas veces mayor. Si tu plan de apuestas depende de mover dinero rápido y barato cada semana, estás apostando contra una variable que no controlas y que no avisa.

Hay una decisión al alcance del usuario que casi nadie toma, y es el formato de la dirección. Las direcciones SegWit anidadas, las que empiezan por “3”, permiten un ahorro de comisión de entre el 25 % y el 40 % frente a las direcciones Legacy, las que empiezan por “1”. Las direcciones Native SegWit o Bech32, las que empiezan por “bc1q”, ofrecen, según la fuente, el ahorro máximo y el menor tamaño de transacción posible. Elegir mal la dirección es pagar de más por el mismo movimiento, en silencio y para siempre.

Cuántas confirmaciones antes de creer que ya está

Una transacción no es un hecho consumado en el momento en que aparece en la pantalla. La práctica estándar del sector recomienda esperar entre 3 y 6 confirmaciones de bloque para considerar irreversible una transacción de bitcoin de importe significativo, lo que en condiciones normales de red equivale a entre 30 minutos y una hora. Para importes pequeños, por debajo de 1,000 dólares, suele bastar con una sola confirmación.

Puesto junto a una cuenta de apuestas, ese plazo tiene un filo concreto. Un depósito no está disponible hasta que la casa lo confirma, y si llega en un bloque congestionado eso puede tomar sus buenas horas. Las apuestas en vivo no esperan a nadie: el momio se movió, el partido cambió, y el saldo seguía en camino. Quien haya intentado entrar a una apuesta en vivo con un depósito que todavía no asienta conoce esa sensación exacta de estar mirando un marcador que avanza sin ti.

El pseudonimato, además, se debilita solo. Una dirección que se reutiliza, un retiro que llega a una cartera vinculada a un intercambio que sí verifica identidad, y la separación entre “una dirección” y “una persona” se cae. Nada de esto es un defecto de bitcoin; es cómo está construido. Pero conviene saberlo antes de construir un plan alrededor de la idea de que nadie te va a ver.

Cómo se eligen las nueve: los criterios que sí pesan

La pregunta razonable no es cuál paga más, porque ninguna de las nueve publica un momio de referencia comparable en este momento. La pregunta es qué se puede verificar y qué se queda en la palabra de la marca. Ahí empieza y termina la utilidad de cualquier tabla de este tipo.

Lo primero es el permiso. La palabra correcta en México es “permiso”, no “licencia”, y la otorga la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. El permiso va a nombre de un permisionario, que es una persona física o moral autorizada, y los permisionarios de apuestas remotas tienen obligaciones trimestrales y anuales: cuentas auditadas, fianzas, reportes de operaciones sospechosas. Ese paquete es lo que hay detrás de un permiso.

Lo segundo es que el permiso se lee con desconfianza sana. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, así que cada número que aparece aquí viene del pie de página del propio operador o de una compilación de terceros, y va marcado como “según X, no confirmado oficialmente”. Algunas compilaciones se contradicen entre sí sobre el número o sobre el titular, y en esos casos sencillamente no se imprime número.

Lo tercero es que el tamaño del mercado no está claro: un reporte cuenta 136 sitios de apuestas y otro habla de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Cuando dos conteos del mismo mercado difieren por un factor de cuatro, lo honesto es no dar un conteo. Cualquiera que te diga cuántas casas hay en México con una cifra exacta está adivinando con seguridad en la voz.

La autoridad misma ha pedido transparencia. Entre mayo y julio de 2026 el Congreso solicitó un registro público abierto de sitios autorizados. Hasta donde se puede verificar, ese registro sigue sin estar disponible al público general, y esa ausencia es precisamente la razón por la que un apostador termina dependiendo de compilaciones de terceros y de pies de página que la propia marca escribe.

Qué mirar en la ficha de cada marca

El orden que sigo al revisar una casa no es el orden en que la casa presume. Miro primero si el permiso está declarado en un lugar que la marca no controla editorialmente, como el pie de página legal o la ficha de la tienda de aplicaciones, y no solo en una página de mercadotecnia. Miro después qué métodos de pago nombra, porque la lista de métodos es donde una casa dice la verdad sobre quién la usa: SPEI y OXXO significan usuario mexicano con banco o con efectivo, y una lista de monederos electrónicos dice otra cosa.

Miro luego con qué se compromete la casa consigo misma. No hay norma federal que regule los bonos, y después del aumento del IEPS los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Es decir: el bono que ves hoy no es el bono de hace dos años, y la razón no es la generosidad. Un “bono del 100 %” con un rollover alto es una forma elegante de que el jugador financie su propia promoción, sin que el número de la promoción cambie.

Y miro, al final, lo que una casa no dice. Ese hueco rara vez es un error de redacción. Suele ser la respuesta.

Marca Situación del permiso SEGOB tal como la declara su fuente Lo que la propia fuente de la marca señala
Caliente Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del sitio de la marca; titular según las fuentes: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); sin confirmación oficial Juegos con apuestas prohibidos para menores de edad, sección de juego responsable enlazada desde el pie de página
1xBet Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; titular según las fuentes: Entretenimientos Naturales; la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta de la titular Aplicación publicada por 1XCorp N.V., no por la titular del permiso
Betcris Permiso SEGOB de su permisionario, sin número impreso: el del pie de página del sitio y el de la tabla del propietario difieren; titular según las fuentes: Producciones Móviles; sin confirmación oficial Empresa del sitio TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026
Codere Permisos SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas Legales, que no pudo abrir la lista oficial de la DGJS; titular según las fuentes: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) Ficha de la aplicación: opera con permiso de la SEGOB, uso limitado a mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Strendus Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según el portal Casas de Apuestas Legales, que no pudo abrir la lista oficial de la DGJS; titular según las fuentes: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren Los tres números de permiso declarados por la compilación, sin confirmación oficial
Betway Permiso SEGOB 4184, según el portal Casas de Apuestas Legales, que no pudo abrir la lista oficial de la DGJS; titular según las fuentes: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Número de permiso de formato corto, el más atípico de los nueve
Pickwin Permiso SEGOB del que las fuentes dan dos números contradictorios, uno de ellos idéntico al que muestra el pie de página de Betcris; por eso no se imprime número; titular según las fuentes: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Publicación de la propia marca sobre casas reguladas por SEGOB, que no resuelve la contradicción
Novibet Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según el portal Casas de Apuestas Legales, que no pudo abrir la lista oficial de la DGJS; titular según las fuentes: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Número con la clave DCRCA, la misma serie que aparece en Strendus y Pickwin
Playdoit Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según el portal Casas de Apuestas Legales, que no pudo abrir la lista oficial de la DGJS; titular según las fuentes: Eventos Festivos de México Serie DGAJS/SCEVF, compartida con otras compilaciones de permisos de 2005

Lo que la tabla deja ver no es una lista de buenos y malos. Es que la trazabilidad es desigual. Caliente publica su número en su propio pie de página, y eso es más de lo que hacen otros: un número publicado por la marca es un número que la marca tendrá que sostener. Betcris llega con dos números distintos según quién lo cuente y una licencia maltesa que sí es rastreable hasta una autoridad extranjera con su propio registro público. Pickwin comparte un número con el pie de página de otra marca, lo que puede ser un error de compilación o puede ser algo más interesante, y en cualquier caso nadie debería apostar sobre cuál de las dos cosas es.

La serie DCRCA aparece tres veces y la serie SCEVF otras dos. Eso no prueba nada por sí solo, pero deja ver cómo se otorgaron permisos por lotes y cómo un mismo permisionario termina operando varias marcas, que es exactamente lo que dice la práctica reportada: los sitios no pueden tener permisos digitales propios y van colgados de un permisionario con establecimiento autorizado. Cuando un permisionario sostiene varias marcas, el permiso que ves en el pie de página no es “de la marca”; es del mismo titular que alimenta a otras dos o tres.

Las nueve casas, una por una

Vienen en el orden en que se revisaron, no en orden de preferencia. Cada una lleva su permiso declarado y lo que la propia fuente de la marca dice de sí misma. Ninguna aparece aquí aceptando criptomonedas, porque ninguna ficha de operador mexicano las nombra. Lo que sí aparece, en cambio, es la diferencia de fondo entre marcas con cartas muy distintas para el mismo jugador.

Caliente: el permiso más rastreable de la lista

Caliente es la marca que resuelve el problema de trazabilidad mejor que ninguna otra de las nueve. Su pie de página muestra el permiso SEGOB DGG/SP/404/97 y presenta la autorización de la Secretaría de Gobernación como tal. La operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. La ficha de la aplicación “Caliente Deportes” en la App Store de México la publica la misma empresa, en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.

Que el nombre del titular en el permiso y el nombre del editor de la aplicación coincidan no parece gran cosa hasta que se compara con el resto de la tabla. En un mercado donde una marca puede listar su aplicación a nombre de una sociedad distinta de la que sostiene el permiso, esa coincidencia es información. El permiso está a la vista, el operador está a la vista y hay una fecha reciente de publicación de la aplicación.

El pie de página también trae lo de siempre: prohibición para menores, invitación a divertirse con responsabilidad, enlace a la sección de juego responsable. Cumple. La sección de juego responsable merece un clic al menos una vez, aunque sea para comprobar qué herramientas tiene tu cuenta y no qué ofrece la marca en abstracto.

El detalle que un apostador debería apuntar es el número DGG/SP/404/97, con la serie SP, que lo separa de las series DGJS que cargan las demás marcas. Es una numeración añeja, de otro momento del registro. No hay confirmación oficial de ninguno de los números de esta página, pero este al menos es el que la marca imprime sobre sí misma.

Veredicto: para quien quiere saber a quién le está depositando y poder demostrarlo, Caliente es el punto de partida natural de la lista, y el trabajo que le queda al lector es sencillo: guardar el número del permiso y pedir a la casa que confirme por escrito el nombre del permisionario antes de depositar.

1xBet: el nombre que no cuadra entre la app y el permiso

Aquí la historia se complica en el mejor lugar posible: donde se puede comprobar. El permiso declarado es SEGOB DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas Legales, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. El titular según las fuentes es Entretenimientos Naturales. Y la App Store publica la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa que no es la titular nombrada.

Un apostador puede encogerse de hombros ante eso. También puede preguntarse, con razón, qué sociedad va a estar al otro lado del teléfono el día que quiera retirar. En México el permiso se otorga a un permisionario, y los permisos son intransferibles según el artículo 31 del Reglamento; si la aplicación la firma una sociedad distinta, la cadena entre el permiso y la pantalla que usas tiene un eslabón que no se ve.

No hay aquí nada que sugiera irregularidad, y conviene decirlo con esa precisión: una sociedad distinta puede ser la editora de software, la matriz, la filial tecnológica o cualquiera de las figuras habituales del sector. Lo que falta es la explicación pública de quién es quién, y en un mercado donde el permiso es el único ancla verificable, esa explicación es exactamente lo que un jugador debería poder leer antes de depositar en lugar de después.

Veredicto: la marca vale la pena mirarla con la pregunta de la sociedad en la mano, y la respuesta se consigue en el contrato de términos y condiciones, no en la página de inicio; sin esa respuesta, la relación entre el permiso y la aplicación es la única de las nueve que queda abierta.

Betcris: la marca con dos permisos contados y uno extranjero verificable

Betcris llega con una particularidad que ninguna otra comparte: dos números de permiso en circulación, y una licencia extranjera con fechas. El permiso SEGOB aparece a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. —la fuente imprime la variante DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER— que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. El número del pie de página del propio sitio y el de la tabla del propietario difieren, y por eso aquí no se imprime ninguno de los dos.

La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es la única licencia de la lista que trae autoridad, número y vigencia, y eso tiene un valor concreto: la Autoridad de Juegos de Malta mantiene un registro público consultable. La licencia maltesa no autoriza nada en México, y conviene no confundirla con un permiso local —son dos cosas jurídicamente distintas—, pero sí da al menos un lugar donde comprobar que la sociedad existe y que su autorización está vigente.

La cuenta regresiva no es un detalle menor. Una licencia con fecha de término del 3 de noviembre de 2026 se renueva o se cae, y quien esté mirando la marca conviene que revise el estado de esa vigencia si sus planes pasan de esa fecha. Los permisos mexicanos, en cambio, se describen como actos administrativos temporales otorgados a un permisionario, así que la vigilancia sobre las fechas aplica a los dos lados.

Veredicto: es la única marca de la lista cuya autorización se puede verificar en un registro extranjero con número y vigencia, y ese es un consuelo real aunque no sea un permiso mexicano; la contrapartida es que su permiso local llega sin número, y quien necesite ese dato para su propia tranquilidad tendrá que pedirlo a la casa.

Codere: el pie de página que habla de identidad y de cierre de cuenta

Codere tiene dos permisos declarados, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas Legales, con titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México). La lista oficial de la DGJS no pudo abrirse, así que la etiqueta de “según la fuente, no confirmado oficialmente” aplica igual que a las demás.

Lo interesante de Codere no es el número, es la ficha de la aplicación. Ahí la marca dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los tres elementos en una sola frase, y el tercero es el que casi ninguna marca pone al mismo nivel que los otros dos. El cierre de cuenta es la salida de emergencia del jugador, y anunciarla en la ficha de la aplicación significa que está a la vista en el momento del registro.

Hay una consecuencia práctica en eso para quien viene del mundo de las criptomonedas y no está acostumbrado a que una plataforma le explique cómo irse. Un usuario de bitcoin suele asumir que puede dejar el saldo donde quiera y moverlo después. En una cuenta con permiso mexicano, la cuenta tiene una vida administrativa: se abre con una verificación, se opera con un saldo y se cierra con un procedimiento. Conocer el procedimiento de cierre antes de depositar es más útil que conocerlo el día en que quieres irte.

Veredicto: la marca destaca por poner las reglas de salida en el mismo lugar donde pone las de entrada, y quien valore poder desligarse de una casa sin discusiones encontrará aquí la información más adelantada de las nueve.

Strendus: tres permisos y un titular que cambia según quién lo cuente

Strendus trae tres números declarados: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según el portal Casas de Apuestas Legales, con titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, porque las compilaciones no coinciden en ese punto. La lista oficial de la DGJS no pudo abrirse.

Tres números para una marca invitan a una explicación que el mercado conoce bien: un permisionario con varios permisos, o varios permisos que sostienen distintas partes de la operación. Lo que no invita es a la certeza. Cuando la propia compilación duda del titular, el apostador que quiere atar el permiso a una razón social concreta se queda sin la mitad de la respuesta.

Ese es el tipo de hueco que no debería frenar a nadie por sí solo, pero sí debería cambiar la conversación. En lugar de preguntar “¿tiene permiso?”, conviene preguntar “¿de quién es el permiso y qué autoriza exactamente?”. El artículo 28 del Reglamento distingue tipos de permiso relevantes para las apuestas —los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos—, y esa distinción no es decorativa: determina qué puede ofrecer la casa.

Veredicto: la marca funciona para quien se conforme con saber que hay permisos declarados y varios, y no para quien necesite atar la operación a una razón social única, porque ese es justo el dato que las fuentes no cierran.

Betway: el permiso corto y el titular de un frontón

Betway declara el permiso SEGOB 4184, según el portal Casas de Apuestas Legales, con titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., y sin confirmación oficial porque la lista de la DGJS no pudo abrirse. El número de cuatro dígitos llama la atención frente a los formatos largos de las demás marcas: es el más atípico de los nueve.

El titular cuenta una historia que vale la pena seguir. El Reglamento permite a los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Es decir, la estructura que sostiene el sitio de apuestas de Betway nace de un permiso de frontón, no de una vocación digital. Eso no es bueno ni malo por sí mismo, y es exactamente el tipo de arreglo que la práctica reportada describe: las marcas se cuelgan del permisionario con establecimiento que ya existía.

Para el apostador, la consecuencia es que está tratando con una casa cuya habilitación depende de una actividad distinta de la apuesta digital. Cuando el permiso base es de otro giro y el complementario es el que habilita las apuestas remotas, cualquier movimiento en la regulación de esa actividad base toca indirectamente a la marca. Como hipótesis, no como hecho: nadie debería comprar billetes de lotería sobre una reforma.

Veredicto: la marca sirve a quien ya apostaba en mostrador y sigue el hilo de los permisionarios tradicionales, y deja al descubierto que buena parte del mercado digital mexicano vive colgado de permisos del mundo físico.

Pickwin: dos permisos contradictorios y ninguno que se pueda imprimir

Pickwin es el caso donde la compilación se cae encima de sí misma. Las fuentes dan dos números: DGJS/DCRCA/1584/2019 en una y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, y el segundo es el mismo número que muestra el pie de página de Betcris para Producciones Móviles. Como los números se contradicen, aquí no se imprime ninguno. El titular según las fuentes es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora.

Ese cruce es la parte jugosa. Puede ser un error de la compilación, que copió una línea de la tabla de al lado. Puede ser que un mismo permisionario sostenga dos marcas. Nadie de fuera puede decidirlo con la información disponible, y el apostador no debería decidirlo tampoco; debería simplemente mirar el pie de página de la marca y ver qué número imprime la casa sobre sí misma.

La propia marca publica un texto sobre cuáles son las casas de apuestas reguladas por la SEGOB en México, y ese texto no resuelve la contradicción. Ahí hay una lección general sobre este mercado: las compilaciones de permisos se copian entre sí, y una vez que un número entra en circulación con un error, se reproduce durante años con la autoridad de la repetición.

Veredicto: el valor de Pickwin para un lector cuidadoso no está en su oferta sino en su pie de página, que es donde la marca tendrá que decir con su propia voz qué permiso ostenta; sin eso, la duplicidad del número la deja en el escalón más bajo de trazabilidad de la lista.

Novibet: la serie DCRCA y un titular fronterizo

Novibet declara el permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según el portal Casas de Apuestas Legales, con titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. La lista oficial de la DGJS no pudo abrirse, así que la etiqueta de siempre aplica.

La clave DCRCA ya apareció antes, en uno de los números de Strendus y en uno de los de Pickwin. El nombre del titular, “de la Frontera”, apunta a un permisionario asentado en la zona norte del país, que es donde históricamente vivió buena parte de la actividad de apuestas mexicana, pegada a la frontera y a los hipódromos. No es un detalle romántico: sugiere una estructura administrativa del mismo tronco que otras marcas de la lista.

Un apostador no necesita saber de qué serie es el permiso de su casa, pero sí necesita entender que las series agrupan y que varias marcas del mercado digital comparten tronco. Cuando eso pasa, los cambios en la vida administrativa de un permisionario tocan a más de una marca a la vez, y el riesgo deja de ser individual.

Veredicto: es una de las marcas que se lee mejor como parte de un conjunto que de forma aislada, y quien esté comparando varios operadores conviene que revise si comparten titular antes de tratarlos como alternativas independientes.

Playdoit: el permiso de 2005 que sigue sosteniendo una marca digital

Playdoit declara el permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según el portal Casas de Apuestas Legales, con titular Eventos Festivos de México, sin confirmación oficial porque la lista de la DGJS no pudo abrirse. El número comparte la serie DGAJS/SCEVF con el permiso que circula en la órbita de Betcris y Pickwin, aunque el suyo es el P-02 y no el P-06.

Una marca digital de hoy colgada de un permiso de 2005 dice mucho sobre cómo se construyó este mercado. Los permisos son intransferibles, así que el titular sigue siendo el de entonces, y el sitio se apoya en una autorización emitida en otro contexto tecnológico por completo. No hay nada irregular en eso: es la norma del sector, tal como está descrito.

Lo que sí implica es que la relación entre el jugador y la autoridad es siempre indirecta. Tú tienes una cuenta con Playdoit; Playdoit opera bajo el permiso de Eventos Festivos de México; la autoridad supervisa a ese permisionario. En cualquier reclamación, ese es el camino que recorre una queja, y recorrerlo es más fácil si sabes de antemano a nombre de quién está el permiso.

Veredicto: la marca ilustra el modelo dominante del mercado mexicano, y quien entienda que su cuenta vive colgada de un permiso ajeno entenderá también por qué conviene conservar el comprobante de cada depósito.

La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, con la única excepción de los que estén expresamente autorizados, y encomienda a la Secretaría de Gobernación otorgar permisos e inspeccionar (artículo 7), clausurar establecimientos no autorizados (artículo 8), mantener los locales lejos de escuelas y centros de trabajo (artículo 9), con la cooperación de estados y municipios (artículo 10). Es una ley de plantilla corta y de otra época, y sigue siendo la que rige.

El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, es lo que se lee hoy con más provecho. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. Su artículo 2 dice que está prohibida la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente. Y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.

Esa última definición es la que más consecuencias tiene para un apostador y para quien revisa marcas. Temporal quiere decir que no es un derecho adquirido de la marca; acto administrativo quiere decir que lo puede modificar o terminar la autoridad; y otorgado a un permisionario quiere decir que quien responde ante la Secretaría es una persona, no una página web. La Dirección General de Juegos y Sorteos es el brazo que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y que lleva los procedimientos de sanción.

Sobre las obligaciones del permisionario de apuestas remotas, el artículo 29 exige cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes sobre operaciones sospechosas de lavado y una fianza. El artículo 31 establece que los permisos son intransferibles, y el artículo 28 enumera los tipos relevantes, con la posibilidad de que los titulares de hipódromo, galgódromo o frontón obtengan permisos complementarios para apuestas remotas.

Ninguna norma menciona las apuestas en línea con nombre propio. La práctica reportada es que un sitio no puede tener una autorización digital independiente y va atado a un permisionario con permiso físico, y que un mismo permisionario opera varias marcas. Eso explica la tabla de más arriba mejor que cualquier discurso.

La edad, la identidad y las herramientas que no existen

El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, y no fija una cifra. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página. Un número estatutario para el juego no está establecido.

Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de antilavado. Los documentos exigidos no están establecidos con detalle en la norma, lo que significa que cada casa arma su propio procedimiento de verificación de identidad. Para el jugador eso se traduce en una experiencia desigual: la misma persona puede pasar en diez minutos en una casa y tardar dos días en otra.

No hay registro nacional de autoexclusión, no hay límite legal de depósito o de pérdida y no hay cuenta temporal con techo. Las herramientas voluntarias que las marcas listan en sus propias fichas de tienda —pausas, límites de depósito, autoexclusión— son todo lo que hay. La publicidad muestra la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable, según un reporte secundario.

Impuestos: el IEPS del operador y el ISR del premio

Aquí conviene separar dos impuestos que la gente junta en una sola frase. El primero es del operador: el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), aplica una tasa del 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformada en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. La base no está establecida con claridad: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso no se escribe aquí que sea el 50 % de las apuestas ni el 50 % de los ingresos brutos. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

El segundo es del jugador. El artículo 137 y el 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que esté obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, alrededor del 7 % en total según un reporte secundario. Los premios por encima de $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual.

Y el hueco: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. La posición honesta es preguntarle a un contador o asesor fiscal, porque la respuesta depende de hechos de tu caso.

Bloqueos, amparos y un estado que cambia de fecha en fecha

El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente previsto y el artículo 8 de la ley deja a la Secretaría clausurar establecimientos no autorizados. La dependencia ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la LIVA no está establecida.

Los hechos, con sus fechas, porque sin fecha no significan nada. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —Ganador Azteca, del Grupo Salinas— quedaron inhabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casinos en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente.

El estado es inestable, así que se enuncia solo con su fecha, nunca como abierto ni cerrado hoy. Hay además alrededor de veinte casinos físicos clausurados en 2026.

No está establecida una multa ni un delito para un apostador que simplemente apueste en un sitio sin permiso, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención.

La comparación honesta que sale de todo esto es concreta. Una marca con permiso ofrece un foro legal mexicano, un permiso de la Secretaría, controles de identificación y antilavado, y un CFDI de retenciones. Una marca sin permiso no ofrece ninguna de esas cuatro cosas, y los saldos en un operador bloqueado pueden congelarse. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Las marcas con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas, por mucho que su publicidad hable de regulación internacional, que la hay y no protege aquí a nadie.

Una reforma que fue escrita y todavía no es ley

La Secretaría de Gobernación terminó, según lo reportado el 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Cualquier análisis que trate ese texto como normativa vigente está publicado antes de tiempo.

Hay además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, nada más. Y esa última palabra es donde se juega lo que empezó esta página diciendo sobre el juego responsable: si algún día existe un registro nacional de autoexclusión, las herramientas voluntarias que hoy cada marca ofrece por su cuenta pasarán a tener un piso legal. Mientras tanto, las discusiones sobre publicidad se quedan igual: no se encontró un artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados, los reportes sobre límites de horario de transmisión describen iniciativas y no ley, y los proyectos para limitar influencers y atletas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y eliminar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Ninguna norma estatutaria sobre bonos está establecida; lo que ocurrió tras el alza del IEPS fue que los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.

Elegir camino: la ruta del permiso y la ruta del riesgo

Después de todo lo anterior, la elección se puede plantear con una precisión que al principio no era posible. Hay tres caminos, no dos.

El primero es la marca con permiso mexicano declarado. Tiene un foro legal, un permisionario identificable, controles de identidad, reportes a la UIF y al SAT, y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. No tiene cripto en su lista de métodos, no tiene un registro de autoexclusión al que sumarse y no te va a proteger de tus propias decisiones. Pero cuando algo sale mal, hay una cadena que puede recorrerse.

El segundo es el sitio sin permiso que opera desde fuera. No tiene ninguna de las cuatro cosas de la lista anterior, no está sujeto al régimen mexicano y no publica obligación alguna de verificar a nadie. Sobre ese terreno no hay protección local, y no hace falta nombrar ninguna marca para describirlo: la ausencia es el punto. Los saldos en un operador bloqueado pueden congelarse —lo dice el episodio de bet365 y Betano con sus fechas—, y quien tenga la mayor parte de su presupuesto de apuestas ahí debería saberlo.

El tercero es una combinación, y es la ruta que la mayoría de la gente toma sin nombrarla. Apostar en una casa con permiso y mantener la actividad en cripto fuera de ella, en una cartera propia, como quien mantiene una cuenta de ahorro separada de la chequera. No es una recomendación de inversión y no dice nada sobre ningún precio; dice que mezclar dos sistemas con reglas distintas en la misma cuenta es la forma más rápida de no entender qué está pasando cuando algo se traba.

Mi posición, para quien la quiera: el bitcoin es una mala herramienta para mover dinero hacia una cuenta de apuestas mexicana y una herramienta razonable para lo que no tiene que ver con ella. No porque la tecnología falle, sino porque los dos sistemas tienen relojes distintos. Una confirmación tarda entre 30 minutos y una hora para un monto significativo en condiciones normales, y una comisión puede multiplicarse por cincuenta cuando la red se pone de mal humor. Una casa de apuestas, por su parte, quiere que el saldo esté disponible en el momento en que el momio se mueve. Esos dos relojes no se sincronizan, y ninguna promoción arregla eso.

Al lector que llega buscando la casa que acepte bitcoins sin permiso no le voy a decir que existe una buena. Le voy a decir que la pregunta que hizo es distinta de la que necesita responder, y que la útil es cuánto puede perder en cada uno de los dos casos y quién le contesta el teléfono después.

Preguntas frecuentes

¿Se puede pagar con criptomonedas en una casa de apuestas con permiso en México?

No está establecido que las casas con permiso de la Secretaría de Gobernación acepten criptomonedas. Los métodos que nombran sus propias fichas y pies de página son tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Ninguna listing de operador mexicano de esta comparativa menciona un método cripto, y el marco legal no lo regula en ningún artículo.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca el número en el pie de página legal del operador o en la ficha de su aplicación, y comprueba a nombre de qué permisionario está. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible al público, así que la verificación se hace contra el propio sitio y contra compilaciones de terceros, que a veces se contradicen. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”.

¿Por qué una casa de apuestas pide identificación y verificación de identidad?

Porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de antilavado: el operador debe verificar a sus usuarios y reportar operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Además, los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, así que la casa necesita saber a quién le paga. Los documentos exigidos no están establecidos en detalle por la norma, y cada casa arma su procedimiento.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en los ajustes de juego responsable que cada marca ofrece: pausas, límites de depósito y autoexclusión. Conviene saber que no existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni un registro nacional de autoexclusión. La autoexclusión vale solo para la casa donde la pediste, y otra marca no se enterará de que la solicitaste.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

Ninguna de las protecciones del régimen mexicano aplica: sin permiso declarado, sin controles obligatorios de identidad y antilavado, sin comprobante fiscal de retenciones y sin foro legal local. Los saldos pueden congelarse si el operador queda bloqueado, como ocurrió con bet365 y Betano en sus fechas. Sin embargo, no está establecida una multa o delito para el jugador.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso bajo la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si lo supera; la Ciudad de México grava los premios con un 6 % estatal. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración a la que estés obligado. Los premios de sitios sin permiso quedan fuera de lo establecido: consulta a un contador.

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