Apuestas de Wimbledon 2026: qué camino tomar en cada casa de apuestas
Del torneo que da nombre a esta página se puede decir lo más importante sin rodeos: Wimbledon 2026 se jugó del 29 de junio al 12 de julio de 2026 y quedó resuelto. Jannik Sinner venció a Alexander Zverev en la final varonil y Linda Noskova hizo lo propio con Karolina Muchova en la femenil. Quien llegue buscando el momio de una final que todavía no se ha jugado, llega tarde por una edición. Quien llegue sabiendo eso llega justo a tiempo: lo que se decide esta semana no es quién gana sobre el pasto del All England Club, sino en qué casa de apuestas mexicanas conviene dejar el dinero, con qué permiso opera cada una y cuánto se queda la casa de cada peso que se apuesta.
noviembre 5, 2026 · Estado de los permisos verificado contra las fichas públicas de las tiendas de aplicaciones, los pies de página de cada operador y las compilaciones de sitios del sector, contrastados con lo publicado por la Secretaría de Gobernación y su Dirección General de Juegos y Sorteos.
Wimbledon se juega sobre pasto en el All England Club de Londres y es el torneo de tenis más antiguo del mundo: se celebra desde 1877, sin interrupciones que hayan borrado su calendario. Esa antigüedad importa para quien apuesta, aunque suene a dato de museo. Un torneo con más de un siglo de resultados, un cuadro de 128 jugadores y dos semanas exactas de partidos ofrece un calendario previsible, y el calendario es lo que convierte un momio en algo calculable en lugar de una corazonada.
Aquí no se dice quién ganará en 2027. Nadie lo sabe, y quien afirme lo contrario está vendiendo algo. Lo que sí se puede hacer es separar los caminos que existen — apostar en un operador con permiso mexicano o hacerlo en uno que opera sin él — y decir con franqueza qué obtiene el apostador en cada uno, qué le cuesta y qué le falta. La elección no es entre una casa “buena” y otra “mala”; es entre dos conjuntos distintos de derechos, de controles y de riesgos, y cada uno le queda mejor a un tipo de persona.
Protección al apostador: lo que solo existe bajo un permiso mexicano
Antes de comparar momios conviene saber qué protege al apostador y qué no, porque en México casi nada de lo que se llama “juego responsable” tiene rango de ley. Conviene decirlo al principio y no en una nota al pie, porque es la diferencia que después decide a qué casa vale la pena registrarse.
Prevención: qué exige la norma y qué solo promete la casa
El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”. Ese artículo no fija una cifra. Las casas de apuestas, en cambio, escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y una edad mínima legal para apostar en línea no está establecida en la normativa revisada. La distinción parece menor y no lo es: cuando una casa promete “solo mayores de 18 años”, está cumpliendo su propia regla comercial, no una obligación que alguien pueda exigirle ante una autoridad.
En las fichas de las aplicaciones, ese compromiso aparece redactado de mil maneras. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Winpot se presenta como empresa mexicana de entretenimiento con 17 casinos físicos, y sus apps de deportes y de casino mencionan apuestas con dinero real y avisos de justamente ese tipo. Ninguna de esas frases es una garantía; son la parte del contrato que la casa decide publicar.
Salvaguarda: límites, autoexclusión y la herramienta que el apostador pone por su cuenta
Aquí llega el punto donde el mercado mexicano se queda corto frente a lo que un lector europeo esperaría. No hay registro nacional de autoexclusión. No hay límite legal de depósito ni de pérdida. No hay figura de cuenta temporal o pausa obligatoria. Lo que existe son herramientas internas de cada operador, que cada casa lista o no según su criterio, y que el apostador activa por su cuenta dentro de la cuenta: descansos, límites de depósito, autoexclusión voluntaria.
Eso cambia por completo la naturaleza de la salvaguarda. En un mercado con registro público, la autoexclusión es una puerta que la industria cierra; en México es una puerta que el propio jugador cierra y que el propio jugador puede volver a abrir. No es un detalle moral: es un detalle práctico. Un límite que uno mismo fija en la configuración de la cuenta funciona mientras uno quiera que funcione.
Vale la pena ser precisos con lo que la normativa tampoco dice. Los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego y los sorteos son una actividad vulnerable ante la ley de lavado de dinero. Los documentos que deben pedir no están establecidos en una disposición que esta página pueda citar. Y en los artículos del Reglamento revisados no hay una regla sobre eventos restringidos ni sobre ligas menores.
Qué significa para quien apuesta. Si la protección es tu criterio principal, la única salvaguarda que puedes auditar antes de depositar es la que la casa te muestre por escrito dentro de la cuenta — el panel de límites, la opción de autoexclusión, el número de atención — y la que puedas activar tú mismo en el primer minuto después del registro, no en la semana en que ya vas perdiendo. Dejarlo para después es dejarlo sin hacer.
El calendario del torneo: cómo se reparte el pasto, el cuadro y las dos semanas
Wimbledon tiene una arquitectura que conviene tener en la cabeza antes de mirar un momio, porque el formato es el que decide cuántos mercados existen y cuándo se cierran.
Torneo: el Grand Slam más antiguo y sus dos semanas fijas
El torneo se disputa sobre pasto, la superficie más rápida y la que menos botes irregulares produce, en el All England Club de Londres, y su primera edición data de 1877. De los cuatro Grand Slams es el único que mantiene esa superficie como seña de identidad, y esa continuidad es lo que permite comparar actuaciones de un año con otro sin demasiadas trampas metodológicas: el mismo pasto, el mismo club, catorce días.
En Wimbledon, como en los otros tres Grand Slams, los hombres juegan al mejor de cinco sets y las mujeres al mejor de tres. Ese solo dato reorganiza la apuesta. Un partido al mejor de cinco sets da más oportunidades de que el favorito imponga su nivel, lo que en la práctica reduce el número de sorpresas y, con él, los momios que un apostador conservador encuentra atractivos. Un partido al mejor de tres comprime el margen de error: un mal set pesa el doble y el momio del favorito sube, porque la casa también sabe que la varianza es mayor. Quien apuesta al ganador del torneo varonil está comprando una lotería más lenta que quien apuesta al femenil, y paga por ello un precio distinto.
Competencia: la edición resuelta y la que todavía no existe
La edición de 2026 ya está en los libros: se jugó del 29 de junio al 12 de julio de 2026, con Sinner campeón varonil y Noskova campeona femenil. Eso tiene una consecuencia práctica que casi nadie menciona: cualquier momio publicado hoy para “la final de Wimbledon” corresponde al torneo que viene, el de 2027, que todavía no tiene cuadro, ni sorteado, ni superficies probadas por los jugadores en esa temporada.
La elección que se le plantea al apostador es entre dos calendarios. Uno es el torneo anual, que vuelve cada verano con dos semanas exactas y un cuadro que se sortea unos días antes. El otro es la temporada de tenis que lo precede: torneos de preparación sobre pasto, algunas semanas antes, con cuadros más pequeños y jugadores que a veces llegan cansados del calendario de arcilla. Para quien quiere momios con información abundante, el Grand Slam ofrece más datos de superficie y de historial reciente. Para quien quiere precios más generosos, los torneos previos suelen pagar mejor al favorito, porque el mercado les presta menos atención.
Qué significa para quien apuesta. Marca el calendario antes de comparar momios. Wimbledon cae siempre en el mismo par de semanas de verano, y una casa de apuestas que no abra mercados de tenis en junio no los va a abrir en julio por arte de magia. Si tu plan es apostar la siguiente edición, revisa en primavera cuáles operadores tienen el tenis dentro de su programa, no la semana en que el torneo ya está en cuartos de final.
Criterios y clasificación: cómo se eligen las nueve casas de apuestas de esta comparación
Con nueve nombres en la lista, el lector tiene derecho a saber con qué criterio entraron y con qué criterio se ordenaron. La respuesta honesta es que no se ordenaron: no hay un primer lugar en esta página, y no lo hay porque ningún dato disponible permitiría sustentarlo sin inventar.
Evaluación: las cuatro cosas que sí se pueden comprobar
El primer criterio es el permiso. Los nueve operadores se presentan como marcas que operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, otorgado a un permisionario con presencia física en el país. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”, y esa precisión no es un capricho de abogado: la ley mexicana no contempla licencias digitales independientes, sino permisos otorgados a un titular autorizado.
El segundo criterio es la trazabilidad del número de permiso. Aquí la comparación se vuelve incómoda. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y la propia DGJS publica, según los reportes, un PDF de sitios autorizados al que no se llegó. Eso significa que ningún número de permiso de esta página es una confirmación oficial, sino lo que dicen la fuente que lo publica y, cuando existe, el pie de página del propio operador.
El tercer criterio es lo que cada marca declara por sí misma sobre su oferta deportiva, tomado de su ficha en la tienda de aplicaciones o de su sitio. El cuarto es la coherencia entre esa oferta y el tenis, que es el deporte de esta página: no todas las marcas hablan de tenis con el mismo detalle, y esa asimetría es información.
Clasificación: por qué la lista no lleva número
Un ranking de nueve casas de apuestas en un mercado donde el permiso oficial no es verificable públicamente sería una ficción ordenada. Lo que sí se puede hacer es agrupar por lo que cada marca ofrece: los operadores con catálogo amplio y varias decenas de deportes, los que se apoyan en la transmisión en vivo como argumento central, los que construyen su propuesta sobre herramientas de armado de apuesta, y los que operan como parte de un grupo con casinos físicos detrás.
El orden en que aparecen más abajo responde a esa lógica de bloques y no a una puntuación.
| Marca | Estado del permiso SEGOB según la fuente citada | Lo que dice su propia ficha sobre el deporte |
|---|---|---|
| Codere | Permiso DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales; titular Libros Foráneos; sin confirmación oficial | App con más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Pickwin | Número no impreso: las compilaciones se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora | Ficha de tienda centrada en deportes y apuestas en vivo |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según Casas de Apuestas Legales; titular Comercial de Juegos de la Frontera; sin confirmación oficial | Catálogo general de apuestas deportivas con mercados en vivo |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según Casas de Apuestas Legales; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación | Deportes y apuestas en vivo dentro de una oferta de casino |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay; sin confirmación oficial | Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, eventos virtuales |
| Betway | Permiso 4184, según Casas de Apuestas Legales; titular Espectáculos Deportivos Frontón México; sin confirmación oficial | Apuestas deportivas con mercados internacionales |
| Betcris | Número no impreso: el pie del propio sitio y la tabla del titular muestran números distintos; titular Producciones Móviles | Apuestas deportivas y momios de ligas americanas y europeas |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio; titular Entretenimientos Naturales; la app figura a nombre de otra empresa | Apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según Casas de Apuestas Legales; titular Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión |
Dos cosas saltan a la vista en esa tabla, y ninguna es un defecto de las marcas. La primera es que en dos filas no hay número, y no porque falte diligencia: las compilaciones del sector se contradicen entre ellas, y donde se contradicen, imprimir una cifra habría sido inventarla. La segunda es que la columna de la derecha mezcla fichas de aplicación con pies de página, y una ficha de tienda es material de marketing antes que documentación.
Hay un detalle que conviene tener presente al leer cualquier columna de permiso: un permisionario puede operar varias marcas a la vez. Eso no es ilegal ni sospechoso en sí mismo, pero sí explica por qué los titulares se repiten entre marcas distintas y por qué el nombre que aparece en un permiso no siempre coincide con el nombre comercial que el apostador ve en pantalla. Quien quiera verificar por su cuenta tiene tres lugares concretos donde mirar: el pie de página del propio operador, los términos y condiciones de la cuenta, y la sección de juego responsable. Un número de permiso que no aparece en ninguno de esos tres sitios es un número que la casa no está publicando.
Fundamentos del momio: qué se paga, qué se retiene y por qué 1,90 y 1,90 no es un mercado parejo
Aquí empieza la parte que decide si la apuesta vale la pena, y empieza por una advertencia: el margen de la casa no es un truco ni una estafa. Es el precio del servicio, y como todo precio se puede comparar.

Mecanismo: de la cantidad apostada al pago del boleto
El momio es el multiplicador que la casa pone al resultado. Con un momio decimal, el pago de un boleto ganador es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad apostada multiplicada por el momio menos uno. Nada más. Mil pesos a momio 1,90 devuelven $1.900 MXN si el boleto acierta, de los cuales $900 son ganancia y $1.000 son el dinero de vuelta. Quien confunda el pago con la ganancia se llevará la sorpresa de que “ganó” casi el doble de lo que en realidad ganó.
En una apuesta combinada, también llamada parlay, los momios de cada selección se multiplican entre sí hasta formar un solo precio. Dos selecciones a momio 1,90 dan un momio combinado de 3,61. El pago se calcula entonces sobre ese precio único, y la tentación es evidente: mil pesos convertidos en $3.610 MXN suenan mejor que mil convertidos en $1.900. Lo que la multiplicación no muestra es que también se multiplican las probabilidades de fallar. Cada selección añadida sube el precio y baja la probabilidad de que el boleto llegue vivo al domingo.
Cómo se nota el margen de la casa dentro del momio
El margen se ve mejor en un mercado de dos resultados que en uno de tres, y el ejemplo de manual lo ilustra sin necesidad de citar ningún partido real. Imagina un mercado de dos vías con momio 1,90 en cada lado. No es un precio cotizado por ninguna casa ni corresponde a ningún partido; es el ejemplo que hace visible la aritmética. Sumando las inversas — uno entre 1,90, dos veces — la cuota de pago del mercado queda alrededor del 52,6 %, de modo que la casa retiene cerca del 47,4 % de cada peso apostado en ese mercado, siempre que el reparto de dinero entre los dos lados sea exactamente el que el momio supone.
Ese es el escenario del ejemplo, y conviene leerlo como lo que es: una banda condicionada al caso extremo de un mercado casi parejo. Basta mirar cómo se mueve el número. Con momio 1,90 y 1,90 la retención ronda el 47 %. Si en ese mismo mercado los dos lados cotizaran 1,95 y 1,95, la cuota de pago subiría a alrededor del 51,3 % y la retención bajaría al 48,7 % — el doble de un mercado de dos vías a 2,00 limpios, que es el escenario sin margen y no existe en ninguna casa. La dirección de la lectura es la útil: cuanto más cerca está el momio de 2,00 en un mercado de dos vías, menos se queda la casa; cuanto más se aleja hacia abajo, más caro sale cada peso jugado. Con estos números lo que queda claro es cuán caro sale un mercado construido así, no cuánto retiene hoy una casa concreta sobre un partido concreto.
Aplicado a Wimbledon, la traducción es directa. Un mercado de ganador de torneo tiene muchos resultados posibles, no dos, y el reparto real de dinero nunca es parejo: casi todo el público carga al favorito. Cuando el dinero se concentra en un lado, la casa ajusta ese lado y el margen efectivo del apostador que va contra la corriente cambia de signo. Por eso conviene comparar momios del mismo mercado en dos casas antes de aceptar cualquiera: no hace falta ser matemático, hace falta ver dos números y elegir el mayor.
La misma cantidad apostada, dos destinos distintos
Vale la pena detenerse en lo que cuesta esa retención en la práctica, porque un porcentaje se olvida y un peso no. Con un margen alto, el apostador no pierde en el momento de apostar; pierde un poco en cada boleto, gane o pierda, y la pérdida se acumula sola. Diez boletos de $500 MXN son $5.000 MXN apostados en una temporada de dos semanas de tenis, que es exactamente lo que dura Wimbledon. Si el margen efectivo del mercado se mantiene parecido al del ejemplo, varios miles de pesos de ese total se quedan del otro lado del mostrador antes de que nadie haya ganado o perdido un partido. Nadie lo nota porque nunca aparece como cargo.
Qué significa para quien apuesta. Un momio de 1,90 no es “casi dos”, es un precio caro. Si vas a jugar varias selecciones en un solo boleto, la comparación de momios entre casas rinde más que cualquier análisis de forma, porque el margen se multiplica con cada selección añadida. Y si vas a apostar la final del próximo Wimbledon, compara el mismo mercado en al menos dos operadores: el que pague mejor te devuelve parte del precio sin pedirte nada a cambio.
Panorama de las apuestas en Wimbledon: qué se juega, con qué permiso y contra qué reloj
Una vez entendido cómo se construye el precio, el panorama se ordena en tres preguntas: qué se puede apostar, quién está autorizado a ofrecerlo y qué tan estable es esa autorización.
Qué se puede apostar hoy en México
Las apuestas deportivas solo se permiten a través del permiso de la SEGOB que tiene un permisionario. Esa frase resume el marco entero y conviene leerla dos veces, porque no dice que exista una licencia de apuestas en línea: dice que quien ofrece apuestas deportivas lo hace colgado del permiso de un titular autorizado. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen un artículo propio en los apartados del Reglamento revisados; se opera bajo el permiso general.
El “cruce de apuestas”, es decir el mecanismo de apuestas mutuas que se practica en hipódromos, galgódromos y frontones, sí tiene regulación propia, y en él los menores nunca pueden participar, tal como establece el artículo 5 del Reglamento. Los permisos de hipódromo, galgódromo o frontón permiten además obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Sobre eventos restringidos y ligas menores no se encontró ninguna regla. Y sobre las casas de intercambio de apuestas, ninguna disposición: esta página no afirma que exista una en México, porque no hay nada que lo sustente.
Hay un hueco pequeño y llamativo en la lista de lo que sí está previsto: la Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1. El juego que el Estado opera desde hace décadas vive en su propia habitación normativa.
Quién ofrece esos mercados y desde cuándo
Los nueve operadores de esta comparación se presentan como marcas que operan con permiso de la SEGOB a través de un permisionario con presencia física. El titular suele ser una empresa de entretenimiento con casinos o salas en el país, y la marca digital es la cara visible de esa estructura. Un mismo permisionario puede operar varias marcas, y ese detalle explica por qué los nombres de los titulares se repiten cuando uno revisa los pies de página con calma.
Lo que cada marca dice de sí misma es la única información específica disponible, y varía. Codere presume más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, su herramienta “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Campobet, fuera de esta comparación por no formar parte de la lista de operadores revisados, ilustra con su ficha de tienda lo mismo: futbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, transmisión de partidos y ajuste de apuestas en juego. Rushbet apunta a las ligas estadounidenses y europeas de futbol con apuestas en vivo y transmisión. Betano, bloqueada desde noviembre de 2025, sigue ofreciendo en su ficha apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y un programa de lealtad con misiones.
Entre esos listados, el tenis aparece con nombre propio en tres de ellos y en otros queda diluido en un “más de 30 deportes”. Para quien va a apostar Wimbledon, esa diferencia es sustancial. Un operador que nombra el tenis en su ficha probablemente tenga mercados por partido, por set y por torneo; uno que lo cuenta dentro de un paquete de treinta deportes puede tener el mercado del ganador y poco más.
El reloj que corre sobre los permisos
Este es el punto donde el panorama deja de ser una lista y se vuelve una decisión con fecha. El estado de los permisos en México no es estable ahora mismo, y la página lo escribe con la fecha que corresponde a cada movimiento, nunca como una situación abierta o cerrada “hoy”.
El 11 y el 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última del grupo Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado permitió a esas aplicaciones publicar únicamente contenido informativo sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal presuntamente suspendió la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos.
Ninguna de esas marcas aparece en la comparación de operadores de esta página, y no es una omisión: un operador bloqueado o suspendido no puede presentarse como una opción activa mientras su situación judicial cambia cada pocos meses. Pero el lector que se registre hoy en una casa con permiso debe entender que el bloqueo no es un castigo dirigido a una marca ajena, sino un riesgo estructural del mercado: la interpretación administrativa de qué es una autorización válida se sigue moviendo, y la SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso.
Qué significa para quien apuesta. Antes de registrarte y depositar, revisa la fecha de las noticias que encuentres sobre la marca que elegiste, no su titular. Una resolución de hace ocho meses no describe la situación de esta semana. Y no dejes un saldo grande dormido en ninguna cuenta: el bloqueo de un operador puede congelar el saldo, y recuperarlo no está en tus manos.
Normativa y legalidad: qué respalda al permiso mexicano y qué queda fuera
El marco legal mexicano del juego es viejo, corto y lleno de huecos, y conocerlo es lo que separa una apuesta informada de una apuesta a ciegas.

Supervisión: la ley de 1947, el reglamento y quién firma los permisos
La autoridad es la Secretaría de Gobernación. Bajo el artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, la SEGOB interpreta y aplica la ley en vía administrativa, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de sustanciar los procedimientos sancionadores.
La ley de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país, y solo permite los que están expresamente autorizados: el artículo 7 faculta a la SEGOB a otorgar permisos e inspeccionar, el artículo 8 la autoriza a clausurar establecimientos sin licencia, el 9 prohíbe que un local de juego esté cerca de escuelas o centros de trabajo, y el 10 obliga a estados y municipios a cooperar.
El Reglamento fue reformado el 16 de noviembre de 2023, y el cambio apretó la tuerca en una dirección concreta: su artículo 1 somete a autorización, control e inspección los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con competencia federal; su artículo 2 establece que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida; y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Esa palabra, “temporal”, describe mejor el mercado que cualquier titular: los permisos no son propiedad perpetua. El artículo 28 distingue tipos relevantes para las apuestas, los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; el artículo 31 establece que los permisos no son transferibles; y el artículo 29 impone al permisionario de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas y una fianza.
Hay una conclusión incómoda que conviene escribir con todas sus letras: ninguna disposición nombra las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener permiso digital propio y opera amarrado al permiso de un titular con presencia física, y que muchas marcas de origen extranjero usan un permisionario local. De ahí que la palabra correcta sea “permiso” y no “licencia”, y que convenga decirlo sin adornos: quien ofrezca “licencia mexicana de operador en línea” está describiendo algo que la ley mexicana no contempla con ese nombre.
Sobre la lista de permisos, el único dato firme es que no hay ninguno firme. La DGJS publica, según los reportes, un PDF de sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto; y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí: 136 en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro. Por eso esta página no da un número total de sitios autorizados ni presenta ningún número de permiso como oficial.
La reforma que se espera tampoco es ley. La SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, reportado el 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es derecho vigente. Existe además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, no una norma.
Legalidad: el permiso mexicano frente a la operación sin permiso local
La diferencia entre apostar en una casa con permiso mexicano y hacerlo en un sitio que opera al margen del permiso local se puede enumerar sin dramatismos, porque las ventajas de un lado y las carencias del otro son concretas.
Quien apuesta en una casa con permiso mexicano tiene un foro legal en el país, un permiso de la SEGOB identificable, controles de verificación de identidad y de lavado de dinero, y un CFDI de retenciones por los premios gravados. Quien apuesta en un sitio sin permiso local no tiene nada de eso, y sus saldos en un operador bloqueado pueden quedar congelados. Las plataformas con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas, aunque su publicidad lo insinúe.
Hay un punto en el que las dos rutas empatan, y decirlo forma parte de la honestidad de esta página: no hay registro nacional de autoexclusión en ninguno de los dos casos. La ventaja de la casa con permiso no es que te proteja mejor de ti mismo; es que te da una estructura, una trazabilidad y una vía de reclamación donde la otra no ofrece ninguna. La zona sin permiso local se describe aquí sin nombrar ninguna marca y sin entrar en métodos de depósito ni bonos, porque no hace falta.
Lo que la ley tampoco establece conviene dejarlo claro. No está establecida una multa o un delito para el apostador que juega en un sitio sin permiso, y esta página no afirma ni una sanción ni una exención. Las iniciativas para limitar la publicidad — por horarios, por influencers, por bonos de bienvenida — no son ley: los reportes sobre franjas horarias describen propuestas, y los proyectos para prohibir bonos o publicidad en transmisiones deportivas siguen siendo proyectos. No se encontró un artículo federal de publicidad en los apartados del Reglamento revisados.
Vale la pena un comentario sobre los tipos de permiso, porque explica la arquitectura del mercado: los centenas de negocios que operan bajo un mismo titular lo hacen porque el permiso es del permisionario y las marcas son suyas o de quien contrata con él. Los permisos de hipódromo, galgódromo y frontón pueden generar permisos complementarios para apuestas remotas, que es una puerta lateral hacia el mismo mercado.
Dos palabras que se oyen mucho y que conviene corregir antes de seguir: los Centros de Apuestas Remotas son un tipo de permiso, no un local; y el “cruce de apuestas” es un mecanismo mutuo con reglas propias, no un sinónimo de apuesta en línea.
Qué significa para quien apuesta. Si la estructura legal pesa en tu decisión, la pregunta que sirve no es “¿tiene licencia?” sino “¿de quién es el permiso y dónde lo puedo leer?”. La respuesta está en el pie de página del operador y en sus términos y condiciones. Si no aparece, no es un misterio: es que la marca no lo publica, y eso es una respuesta en sí misma.
Las nueve casas de apuestas, una por una
Cada operador de esta lista se presenta como marca que trabaja con un permiso de la SEGOB a través de un permisionario mexicano. El registro del permiso aparece una sola vez, en la tabla de criterios y clasificación, y no se repite aquí. Lo que sigue es lo que cada marca dice de sí misma y qué le queda bien a quién.
Codere: el catálogo más ancho y el que más promete
La ficha de la app de Codere México describe un operador con más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. En un mercado donde la mayoría de las fichas nombran tres o cuatro deportes, treinta es una cifra que dice algo: hay profundidad de catálogo detrás, y con ella más mercados pequeños donde el margen pesa menos porque hay menos ojos encima.
Las apuestas gratis que anuncia son el tipo de promesa que conviene leer antes de emocionarse. Una apuesta gratis no es dinero: suele ser un boleto cuyo importe no se devuelve con el acierto, así que su valor real es menor que su cara. La ficha también menciona momios mejorados, otra etiqueta que hay que mirar con lupa porque un momio mejorado sobre un mercado con margen alto puede seguir siendo peor que el momio normal de otra casa.
El creador de apuestas, en cambio, es una herramienta honesta: permite armar combinaciones propias en lugar de elegir entre las que la casa ofrece, y para un apostador de tenis que quiera cruzar un ganador de torneo con un mercado de sets, esa libertad vale más que un porcentaje de bono.
Veredicto. El catálogo manda aquí. Quien apuesta tenis de forma ocasional y quiere un mercado por cada partido del cuadro, incluso en las primeras rondas, encuentra la oferta más amplia de la lista; quien vaya buscando un bono para estirar el depósito encontrará una promesa cuya letra pequeña conviene leer entera antes de contar con ellla.
Pickwin: la marca cuyo permiso no se puede leer
Pickwin ilustra mejor que ninguna otra el problema de trazabilidad del mercado mexicano. Las compilaciones del sector dan números de permiso que se contradicen entre sí, y el número que una de ellas le asigna es justamente el que aparece en el pie de página de otra marca distinta, lo que apunta a un permisionario compartido más que a un error de dedo.
Eso no convierte a Pickwin en un operador irregular, y la página no lo insinúa. Convierte a Pickwin en un operador cuya autorización el apostador no puede verificar por su cuenta con lo que hay publicado, y esa es una diferencia relevante para quien toma decisiones con papeles.
Su ficha de tienda se concentra en los deportes y las apuestas en vivo, sin las cifras llamativas de otros listados. Hay una lectura posible y es la menos caritativa: menos detalles publicados significan menos promesas que cumplir. La lectura más realista es que la marca compite en otra cosa, probablemente en su presencia física y en su base de usuarios existente, y no en captar al apostador que compara momios en línea.
Veredicto. Aquí el dato que decide no es la oferta sino el papel: quien quiera un permiso que pueda rastrear hasta un documento tiene mejores candidatos en esta lista, y quien ya sea usuario del grupo detrás de la marca probablemente no necesite ese rastro. El detalle que ninguna ficha aclara es cuánto pesa el permisionario compartido en la operación diaria.
Novibet: el permiso con número y el catálogo sin titulares
Novibet es una de las marcas de esta comparación cuyo número de permiso sí se publica en la compilación consultada, aunque la confirmación oficial falte como en todas las demás. Ese solo hecho la coloca en el grupo de operadores cuya estructura es rastreable hasta un titular identificable, Comercial de Juegos de la Frontera, y eso tiene un valor concreto para quien quiere documentar de dónde viene la autorización.
Su ficha de tienda describe un catálogo general de apuestas deportivas con mercados en vivo, sin las cifras de deportes ni las herramientas que otras marcas destacan. Para el apostador de tenis, esa discreción es un dato ambiguo: puede significar que la marca no considera el tenis un argumento comercial, o simplemente que no lo necesita para venderse.
Lo que sí se puede decir con lo que hay es que Novibet no construye su propuesta sobre el tenis ni sobre Wimbledon, y que intentar deducir la profundidad de su mercado de tenis desde fuera es adivinar.
Veredicto. La marca sirve a quien valora poder nombrar al titular del permiso por encima de las promesas de catálogo, y para ese lector la ausencia de titulares en su ficha es una ventaja, no una carencia. Quien quiera comprobar los mercados de tenis tendrá que abrir la cuenta y ver el programa antes de depositar.
Strendus: tres permisos, dos titulares posibles y una oferta de casino
Strendus aparece en las compilaciones con tres números de permiso y con dos titulares posibles según la fuente, una discrepancia que vale la pena mencionar porque es la más amplia de toda la lista. Tres permisos no significan tres autorizaciones independientes: suelen reflejar ampliaciones, renovaciones o permisos complementarios a lo largo del tiempo, lo que en la práctica habla de una operación que lleva años en el mercado formal.
La ficha de la marca la sitúa dentro de una oferta de casino con deportes y apuestas en vivo. Para el apostador de tenis, esa mezcla no es un defecto, pero sí describe una prioridad: el deporte compite por la atención interna con las tragamonedas y el casino en vivo.
Un apostador que llega a Wimbledon desde el casino de la misma casa encuentra un catálogo suficiente. Uno que quiera que el tenis sea el eje de la casa probablemente no lo encuentre aquí.
Veredicto. El historial de permisos sugiere una casa establecida; la estructura de su oferta sugiere que el deporte es un acompañante del casino. Ninguna de las dos cosas es mala por sí sola, y la segunda importa a quien quiera un operador donde el tenis no sea el último de la fila.
Caliente: el permiso en su propio pie y la transmisión como argumento
Caliente tiene una particularidad entre las nueve: su número de permiso aparece en el pie de página de su propio sitio, y ese es el mejor lugar donde puede aparecer. Un operador que publica su número de permiso en su propia casa ofrece al apostador algo que las compilaciones no pueden dar, que es la afirmación de la marca sobre sí misma en su propio terreno.
Su ficha de app describe transmisión en vivo, la herramienta “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y la restricción a mayores de 18 años. El titular detrás es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente, y la ficha de la app “Caliente Deportes” en la tienda mexicana está publicada por esa misma empresa en su versión 8.12.1, del 20 de octubre de 2026.
La transmisión en vivo es el argumento central y es un argumento real: para un apostador de tenis, ver el partido mientras el momio se mueve cambia la naturaleza de la apuesta en vivo, y no todas las casas la ofrecen con la misma calidad. Los eventos virtuales y las promociones, en cambio, son ruido para quien viene por Wimbledon.
Veredicto. El permiso publicado en su propio sitio y la transmisión en vivo son la combinación más útil para quien apuesta durante los partidos y quiere verificar la autorización sin salir de la página del operador. Quien apueste solo al ganador del torneo y no mire transmisiones encontrará el resto de la oferta prescindible.
Betway: el permiso corto y la apuesta de ligas internacionales
Betway aparece en la compilación con el número de permiso más corto de toda la lista y con un titular de nombre largo, Espectáculos Deportivos Frontón México, que delata su origen: un permisionario del mundo del frontón que obtuvo permiso para apuestas. Es un buen recordatorio de cómo está construido el mercado mexicano, donde las puertas de entrada al juego en línea pasan por permisos históricamente ligados a recintos y espectáculos.
Su ficha describe apuestas deportivas con mercados internacionales, sin detallar deportes ni herramientas. Para el apostador de tenis esa descripción no ayuda mucho, y la marca no publica nada específico sobre Wimbledon ni sobre el circuito de tenis.
Lo que se puede decir con lo que hay es que Betway tiene una estructura de permiso identificable y una oferta que no se distingue por el tenis. El apostador tendrá que comprobar dentro de la cuenta si el cuadro de Wimbledon aparece completo o solo con los mercados principales.
Veredicto. La marca resulta adecuada para quien apuesta ligas y torneos internacionales de forma general y quiere un permiso rastreable; para el tenis específicamente, la información publicada no permite afirmar ni negar profundidad. Ese punto se resuelve abriendo el programa de apuestas, no leyendo la ficha.
Betcris: el pie del propio sitio contra la tabla del titular
Betcris es el caso más ilustrativo de un problema que atraviesa toda la comparación: el número de permiso que aparece en el pie de página del propio sitio y el que aparece en la tabla del titular no coinciden. La marca publica una cifra a nombre de Producciones Móviles, mientras la compilación muestra otra. Cuando dos fuentes del mismo ecosistema se contradicen, la respuesta honesta es no imprimir ninguna cifra.
Hay más capas. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., y el operador mantiene una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Esa licencia europea no es un permiso mexicano, y confundirlas sería un error de lectura; lo que sí dice es que la marca opera en más de un marco regulatorio y que su estructura societaria es más compleja que la de una casa puramente local.
Su oferta se asocia a momios de ligas americanas y europeas. Para el tenis, esa base internacional puede traducirse en buenos mercados de Grand Slams, o en ninguno.
Veredicto. La contradicción entre el pie del sitio y la tabla del titular es la razón de ser de esta fila: mientras no se resuelva, el apostador tiene dos cifras y ninguna confirmación. Quien necesite certeza documental hará bien en preguntar directamente al operador antes de depositar, porque es el único que puede aclarar cuál de las dos cifras es la correcta.
1xBet: el permiso a nombre de una empresa y la app a nombre de otra
1xBet presenta una discrepancia que no es de número sino de identidad: el permiso se atribuye a Entretenimientos Naturales, mientras la aplicación figura en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta. La compilación que publica el número tampoco pudo confirmar el dominio. Son dos grietas en la misma cadena de trazabilidad, y una marca que opera en varios países con estructuras distintas es el escenario más común donde esas grietas aparecen.
Su ficha ofrece apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. El tenis aparece nombrado, que es más de lo que hacen varias marcas de esta lista, y las estadísticas deportivas son una herramienta útil para quien apuesta partidos concretos.
Los bonos de bienvenida y el programa de lealtad completan el paquete, y como siempre conviene leer sus condiciones: un bono con requisitos de apuesta altos puede costar más de lo que regala.
Veredicto. Para quien apuesta tenis de forma activa y quiere estadísticas y mercados en vivo, la ficha nombra exactamente lo que necesita. Para quien quiere poder señalar al titular del permiso con el dedo, la diferencia entre la empresa del permiso y la de la aplicación es una pregunta que la marca debería responder mejor.
Playdoit: la herramienta de ganancias y la atención permanente
Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, suma casino en vivo, y añade dos cosas que ninguna otra ficha de la lista menciona: “Playboost”, una herramienta para aumentar ganancias, y retiro anticipado. También promete atención las 24 horas.
El retiro anticipado es la función que en otras casas se llama cash out, y su valor para un apostador de tenis es evidente: en un partido al mejor de cinco sets, la posibilidad de cerrar la posición cuando el jugador que apostaste va dos sets arriba y el momio se ha movido a tu favor convierte una apuesta a resultado final en una apuesta a momento. Esa herramienta tiene un precio, y ese precio es que la casa fija las condiciones del cierre; la cifra que te ofrece no es el valor de mercado de tu boleto, sino lo que la casa está dispuesta a pagar por él.
“Playboost” necesita más explicación de la que su nombre da, y la ficha no la ofrece. Cuando una herramienta promete “aumentar ganancias”, lo que suele haber detrás es una condición de momio mínimo o un mercado restringido. La atención las 24 horas es un servicio y no una ventaja competitiva, pero para quien apuesta torneos en horarios europeos vale algo.
Veredicto. El retiro anticipado convierte a Playdoit en una opción interesante para quien apuesta partidos largos y quiere salir a mitad de camino; la herramienta de ganancias necesita leerse en los términos antes de creerle al nombre. La cobertura de tenis está nombrada, lo que la coloca por delante de las marcas que lo esconden en un paquete de deportes.
Impuestos y retenciones: quién cobra antes de que el premio llegue a tu cuenta
Con las casas ordenadas, toca el punto donde el pago deja de ser el que anuncia el boleto. Aquí el intermediario no es la casa de apuestas, es la autoridad fiscal, y entender ese recorrido evita sorpresas en los premios grandes.
El impuesto que paga el operador y el que se te retiene
A nivel del operador, el juego con apuestas y los sorteos que necesitan permiso bajo la ley de juegos están gravados por el IEPS: el 50 % conforme al artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, reformado en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, frente al 30 % anterior. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. La base no está establecida: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y esta página no escribe “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos” porque ninguna de las dos lecturas está confirmada. Los impuestos estatales varían, y ahí sí hay ejemplos: la Ciudad de México grava las apuestas, y Nuevo León grava los montos apostados.
Del lado del apostador, el tratamiento es el de un premio gravado. Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y retiene el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención tiene carácter de pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no lo hace, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, alrededor del 7 % en total según el reporte secundario, y los premios superiores a $600.000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual. El operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados.
Hay una frontera que conviene marcar con precisión: el artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido. En ese caso, y en cualquier caso dudoso, lo que corresponde es consultar a un contador o asesor fiscal; esta página no da asesoría fiscal y no va a inventar una regla que la ley no dice.
El efecto de la subida del IEPS ya se ve en los productos. Tras el aumento, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, lo que en la práctica se traduce en bonos menos generosos o con requisitos más altos que antes de la reforma. Quien recuerde un bono del año pasado y espere encontrarlo igual se llevará una decepción.
Qué significa para quien apuesta. Antes de contar con un premio grande, divide el número entre dos: lo que el boleto dice y lo que llegará a la cuenta. Con un impuesto estatal de 6 % en la Ciudad de México, la retención total ronda el 7 % de acuerdo con el reporte secundario, y en estados sin ese gravamen la retención baja al 1 %. Con premios acumulados por encima de $600.000 MXN al año, entra además la declaración anual, y ahí el consejo es el de siempre: un contador cuesta menos que una multa.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas de Wimbledon
¿En qué deportes y eventos se puede apostar en las casas con permiso de la SEGOB?
En los que la casa decida programar dentro de su permiso. El Reglamento no enumera deportes autorizados, y las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports no tienen artículo propio. En la práctica, las nueve marcas revisadas publican futbol, basquetbol y tenis, y varias añaden MMA, UFC, esports y deportes virtuales.
¿Cómo saber si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Mirando cuatro lugares: el pie de página del operador, sus términos y condiciones, su sección de juego responsable y las compilaciones del sector. La lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está abierta al público en un registro verificable, así que ningún número se puede confirmar por esa vía. Un titular identificable es buena señal.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Con el momio decimal, el pago es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es esa cantidad multiplicada por el momio menos uno. Mil pesos a momio 1,90 devuelven $1.900 MXN, de los cuales $900 son ganancia. En un parlay, los momios se multiplican entre sí.
¿Cómo se nota el margen de la casa dentro de los momios?
Sumando las inversas de todos los momios de un mismo mercado y restando el resultado a cien. En un mercado de dos vías ilustrativo a 1,90 y 1,90, esa aritmética deja una cuota de pago cercana al 52,6 % y una retención alrededor del 47,4 %. Es una banda del ejemplo, no un precio real.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
El operador retiene. Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % si lo supera. En la Ciudad de México hay además un impuesto estatal del 6 % sobre premios, alrededor del 7 % en total.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, y no desde fuera. No existe registro nacional de autoexclusión, ni límite legal de depósito o pérdida en México. Las herramientas que las marcas listan en sus fichas son internas y voluntarias: ahí radica su utilidad y también su límite.
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