Apuestas deportivas sin dinero en 2026: qué ganas, qué arriesgas y con quién jugar
Una apuesta sin dinero propio existe, pero no es dinero gratis: el bono se siembra en tu cuenta y sale de ahí solo cuando cumples un rollover que nadie te regala.
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con las condiciones de permiso contrastadas contra los pies de página de cada operador y las compilaciones públicas de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
Juego responsable antes que bono
Antes de mirar un solo peso prometido, mira el botón de salida. Es lo único de una casa de apuestas que deberías usar en la primera semana.
Ninguna casa de apuestas gana dinero cuando ganas tú; eso ya lo sabes. Lo que quizá no sabes es que la herramienta que te permite cerrar la puerta —bajar el depósito que haces cada semana, apagarte por tu cuenta— la tienes que activar tú. En México nadie la activa por ti.

Las salvaguardas que sí existen en un operador con permiso
Los avisos de juego responsable están en los pies de página de casi todas las páginas principales del mercado, y ahí es donde aparecen las herramientas reales. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El de Betcris dice lo mismo con otras palabras: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, el sitio enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La ficha de la app de Codere México añade un detalle que los pies de página no dan: la descripción dice que la marca opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Ahí está lo importante y casi nadie lo lee: políticas de cierre de cuenta. Un botón de autoexclusión te saca; un procedimiento de cierre te expulsa de verdad cuando el problema ya pasó de castigo.
La app Caliente Deportes es solo para mayores de 18 años, dicho por la propia ficha de la aplicación, igual que la de Codere. No es una frase de adorno: el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe en su artículo 5 la entrada de menores a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, aunque no fija un número de años. El número lo ponen las marcas, no el reglamento, y eso conviene saberlo cuando alguien te discuta la edad legal.
Por qué estos avisos no son la red que crees
Hay un hueco que en México no está tapado y no conviene descubrirlo con dinero dentro. No existe un registro nacional de autoexclusión. Si te autoexcluyes de una casa, esa casa te cierra y las demás siguen con la puerta abierta. El registro de autoexclusión que otras jurisdicciones tienen —una lista que todos los operadores de un país deben consultar antes de darte la bienvenida— aquí no existe. En su lugar hay herramientas internas voluntarias: pausas, límites de depósito, autoexclusión propia de cada marca. Están en la interfaz del operador y funcionan mientras tú quieras que funcionen.
Tampoco encontré una regla federal que obligue a las casas con permiso a poner un tope de depósito o de pérdida por defecto, ni una cuenta temporal que te obligue a parar antes de seguir. Lo que la ley sí hace es otra cosa, y esta parte es seria: los operadores verifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas está catalogado como actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que te van a pedir no están fijados en un estatuto; cada casa pide lo suyo.
Ese es el balance que a mí me interesa: tienes identificación verificada, tienes reporte de operaciones y, al mismo tiempo, la contención emocional depende de tu propio pulso. Mucho control para el fisco, poco control para ti.
Cómo se pone un límite de depósito o de pérdida, en la práctica
Si vas a usar una oferta sin depósito, pon el límite antes de que el bono toque tu cuenta. El orden importa: primero el techo, después el bono. Con el bono dentro de la cuenta la tentación va en dirección contraria.
Entras a tu cuenta, buscas la sección de juego responsable del operador —la misma que enlazan los pies de página de caliente.mx y Betcris— y ahí vienen el límite de depósito, el límite de pérdida cuando la marca lo ofrece, la pausa temporal y la autoexclusión. Los topes suelen aplicarse en el momento o al día siguiente, y bajarlos suele ser inmediato mientras subirlos tiene espera. Esa asimetría es deliberada y está bien pensada: quien quiere jugar menos no debe esperar.
Dónde se atora. Si la autoexclusión es de la casa y no del país, no te protege al cambiar de marca, y cambiar de marca es exactamente lo que hace alguien en una mala racha. Por eso el límite útil no es el que pones dentro de una app: es el que pones sobre tu método de pago y sobre tu mes.
Ahí entra la parte incómoda. Un operador con permiso te da un centro de apuestas remotas autorizado, un permisionario identificable, controles de KYC y un CFDI de retenciones cuando hay premio gravado. Un sitio sin permiso no te da nada de eso, y si su dominio queda bloqueado el saldo se puede congelar mientras el asunto se resuelve en tribunales. Si además no hay registro nacional de autoexclusión en ninguno de los dos casos, la ventaja del operador con permiso no es la contención: es el reclamo.
Sobre la ayuda cuando la necesitas: los avisos de juego responsable de los pies de página remiten a la información de cada marca, y las políticas de cierre de cuenta de Codere son el camino formal para quien quiere dejar de tener cuenta. Nada de esto sustituye a un tratamiento, y una casa de apuestas nunca es una institución de salud.
El mecanismo del bono: el incentivo, la recompensa y los requisitos
Un bono de bienvenida no es un regalo; es un contrato corto donde tú pones el trabajo y la casa pone las condiciones.
La forma general del producto es estable en todo el mercado. Un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta, es decir un rollover, y suele tener un tope de ganancias y un plazo de vigencia que fija cada operador. Esas tres cosas —rollover, tope, plazo— son el bono. La cifra que ves anunciada en la página principal es la parte menos informativa del conjunto.
Del anuncio a la letra chica: así se monta una oferta
El recorrido empieza en un encabezado grande. El encabezado de caliente.mx anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Fíjate en el detalle: no es que la condición sea mala, es que no está dicha. Una oferta deportiva y una de casino no se juegan igual ni se retiran igual.
Después viene la ficha de la tienda de aplicaciones, que muchas veces contradice la web. La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Ahí ya no estamos ante un matiz: la misma marca describe su bono de dos maneras incompatibles en dos pantallas propias. Quien no revise antes de registrarse firma una de las dos versiones a ciegas.
Y en tercer lugar llegan las reseñas externas, que es donde el rollover aparece por primera vez. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces; otras reseñas añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, y no hay acuerdo entre ellas. Cuando las reseñas no coinciden entre sí, el número más útil no es el promedio: es el que aparece en los términos del operador, y ahí es donde hay que ir a leer.
Un cuarto dato que suele pasarse por alto: la recompensa existe también fuera del bono de bienvenida. La app de Codere México cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La app de Betway anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Ese club y esas apuestas gratis semanales son el mismo producto que un bono de bienvenida, repartido en dosis pequeñas y con condiciones igual de reales.
Rollover y momio mínimo: los dos cerrojos
El rollover es la cantidad que tienes que apostar antes de poder retirar. El momio mínimo es el precio por debajo del cual tus apuestas no cuentan para ese rollover. Los dos juntos definen lo que el bono te cuesta.
Los nombres exactos que verás en los términos son “requisitos de apuesta” o “rollover”, y el momio mínimo suele expresarse en formato americano: +100 es el precio de una apuesta pareja y +2000 es un precio largo. Si tu apuesta va a +100 cuando el mínimo es +100, cuenta; si vas a −110 porque te gusta el favorito, no cuenta y no te enteras hasta que revisas el contador.
La segunda trampa es dónde se apuesta. Los requisitos suelen exigir que la apuesta sea a un solo resultado o que se juegue en momios de cierta altura, y una apuesta en vivo a un momio bajísimo es justo la que se queda fuera. De ahí una regla de dedo que sirve más que cualquier tabla: antes de aceptar el bono, busca la palabra rollover en los términos, lee a qué precio mínimo puedes apostar y decide si esas apuestas son las que ibas a hacer de todas formas.
Y no te pierdas la fecha. El plazo de vigencia existe y lo fija cada operador, así que un bono de tres días y un bono de treinta días son productos distintos aunque anuncien la misma cifra. Según reseñas de casas de apuestas, entre las condiciones que se atribuyen al bono sin depósito de Caliente hay 30 días de vigencia, pero las reseñas añaden condiciones distintas, así que la vigencia hay que confirmarla en los términos de la marca.
La recompensa de verdad: cuánto vale una apuesta gratis
Aquí viene la parte que ningún banner cuenta, y la calculo con un ejemplo, no con un momio cotizado. Toma una apuesta gratis de $1,000 MXN en un mercado de dos resultados a momio 1.90 y 1.90. Una apuesta gratis no paga su importe junto con la ganancia: la casa te devuelve el beneficio limpio, no el boleto completo.
La cuenta es esta. El valor se obtiene de multiplicar el importe del bono por el momio menos uno; ese resultado se divide entre el momio; y lo que sale se ajusta por la parte del mercado que la casa devuelve, que en dos resultados a 1.90 y 1.90 es del 95 % y deja un margen del 5 %. Con esos números, la apuesta gratis vale entre 450 y 475 pesos. Redondeando: algo menos de la mitad de la cifra anunciada.
Ojo con lo que significa ese rango y lo que no. No es lo que vas a ganar. Es el valor medio de la oferta si la usas en un mercado como el del ejemplo, apostando a un precio parejo y asumiendo que la apuesta se coloca una vez. Si cambias el momio, cambia el rango; si el mercado que eliges devuelve menos, baja; y si tu apuesta se convierte en un parlay, la probabilidad de cobrar se estrecha aunque el pago sea mayor. Los términos del rollover, el tope de ganancias y el plazo no entran en esta cuenta; son costos aparte que el ejemplo no mide.
Las dos condiciones que mueven el resultado son el momio y la parte que devuelve el mercado. Un precio parejo en un mercado de dos resultados es casi el mejor caso práctico; un momio largo en una combinada dispara el valor teórico y también la varianza, y ahí es donde el “bono gratis” se parece más a un billete de lotería que a un descuento.
Lo que el “sin dinero” no dice
La promesa de apostar sin dinero real es cierta en la caja y falsa en el banco. Tú no arriesgas efectivo para colocar el boleto, pero arriesgas el derecho a cobrar mientras el rollover esté pendiente, y ese derecho tiene un precio en tiempo y en precio mínimo. Además, un bono sigue siendo ingreso para efectos fiscales cuando se convierte en premio pagado: la parte que la ley mexicana mira es el premio, no el bono.
Un detalle que casi nadie calcula: en cuanto el rollover te obliga a apostar varias veces, cada boleto pasa por el margen de la casa otra vez. Ninguna apuesta se coloca gratis, ni siquiera las que se pagan con un bono.
Panorama: los criterios y la evaluación de cada casa
Nueve marcas, un mismo requisito legal y nueve formas distintas de contarlo. La comparación empieza por lo que se puede verificar y termina en lo que cada casa dice de sí misma.
Antes de la lista, el criterio, porque este es el punto donde la mayoría de las comparaciones se vuelven inútiles. Las fichas de la App Store son un catálogo de promesas hechas por la propia marca: cada app describe su oferta como le conviene. Las reseñas de terceros añaden datos que la marca no publica, pero a veces se contradicen entre sí. Y el dato más duro disponible —el permiso de la SEGOB— aparece en el pie de página del operador o en compilaciones de sitios de comparación, nunca en una lista oficial que se pueda abrir y verificar renglón por renglón.
La tabla de abajo pone las dos cosas que sí se pueden rastrear: con qué permiso opera cada marca según sus fuentes y qué dice su propia ficha sobre el sujeto de esta página, es decir los bonos y el dinero que no pones tú.
| Marca | Permiso de la SEGOB según su fuente | Lo que dice su propia ficha sobre bonos |
|---|---|---|
| Betcris | Permiso SEGOB de su permisionario; el número no se publica, porque el pie de página de la marca y la tabla del titular muestran números distintos | Su pie de página remite a juego responsable y prohíbe el servicio a menores de 18 años; la oferta de bienvenida no se detalla en la ficha |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación | La ficha de la app no expone condiciones de bono |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México | Un club con apuestas gratis semanales, dentro de una app con más de 2,000 eventos por semana |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación | Bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México | $1,000 MXN de bono de bienvenida descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una compilación, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., distinta del titular | Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad |
| Caliente | DGG/SP/404/97, según el pie de página de la propia marca; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios |
| Pickwin | Permiso de su permisionario; el número no se publica porque las fuentes se contradicen y una compilación le asigna el número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles | La ficha de la app no expone condiciones de bono |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera | La ficha de la app no expone condiciones de bono |
Dos cosas saltan de la tabla y las dos son informativas. La primera: el número de permiso es el dato más frágil de todo el mercado mexicano de apuestas. Hay marcas con número impreso en su propio pie de página, marcas cuyo número solo aparece en compilaciones de terceros y dos casos —Betcris y Pickwin— donde las fuentes se contradicen entre sí y por eso aquí no se imprime número alguno. Un número que aparece en dos versiones distintas no es un número, es un conflicto.
La segunda: casi ninguna ficha de aplicación describe condiciones de bono. Lo que anuncian las tiendas es la existencia de la promoción, no su letra chica. Quien compare ofertas leyendo solo la tienda de aplicaciones está comparando eslóganes.
Los criterios que uso para ordenar la lista, por si alguien quiere discutirlos, son cuatro y todos se pueden comprobar sin creerme: la presencia de un permisionario identificable y su número cuando existe; la claridad de la letra chica que la propia marca publica o deja de publicar; la amplitud deportiva y las herramientas de apuesta que la app declara; y el estado del manejo de cuenta, depósitos y retiros que la ficha de la aplicación detalla. Ninguno de los cuatro es una predicción de resultados, porque eso es lo que ninguna página de apuestas puede darte.
Un aviso sobre lo que esta tabla no es. Nueve marcas no son el mercado mexicano: hay operadores con permiso que no están aquí, y la ausencia de una marca de esta lista no significa que no lo tenga. Sobre las dos marcas que aparecían bloqueadas, su estado es inestable y va con fecha; volverán más abajo.
Fundamentos: qué es apostar sin dinero y cómo se juega un boleto
El boleto es el mismo con bono y sin bono. Lo que cambia es de quién es el dinero que está dentro.
Todo lo demás en esta página se apoya en el mecanismo de un boleto, así que vale la pena recorrerlo una vez y con nombres mexicanos. En una casa de apuestas deportivas eliges un evento, eliges un mercado, tomas el momio y armas el boleto o cupón. Una apuesta sencilla es un solo evento; una combinada, que también se llama parlay, junta varios y multiplica los momios en un solo precio. Más y menos es el mercado de over/under, y el hándicap es la ventaja o desventaja que se le da a un equipo para igualar el precio. La apuesta en vivo se coloca con el partido en marcha, el cash out o retiro anticipado te permite cerrar antes del final y el creador de apuestas arma un mercado a tu medida con varias condiciones dentro.

La familia de mercados más común y la que conviene entender primero es el uno, equis, dos: gana el local, empatan o gana el visitante. Es el mercado del ejemplo de esta página y el que casi siempre aparece en la portada de una casa.
De dónde sale el precio, y dónde está el margen
Un momio decimal de 1.90 en un mercado de dos resultados no significa que la casa piense que cada lado tiene la mitad de probabilidad. Si sumas las probabilidades implícitas de los dos lados —una entre 1.90 más una entre 1.90— no llegas a cien por ciento, llegas a 105.26 por ciento, y esa diferencia es el margen de la casa. Dicha al revés: el mercado devuelve el 95 % de todo lo apostado en él y la casa se queda con el 5 %.
Ese margen es el costo por jugar, y aparece en cada boleto que colocas, incluidos los que pagas con bonos. Dos consecuencias prácticas. La primera: cuanto más larga sea tu combinada, más veces pasa tu dinero por un margen, porque cada pata del parlay tiene su propio precio ya recortado. La segunda: el margen varía según el mercado y el deporte, y no tienes que creerme a mí ni al operador para comprobarlo. Toma los momios que la casa te muestra para todos los resultados de un mismo mercado, divide uno entre cada uno, súmalos y mira cuánto pasa de cien por ciento. Ese excedente es tu costo. Si te da un número mucho mayor en un mercado que en otro, ya sabes dónde te está cobrando la casa.
Un detalle sobre los formatos: en México verás momios americanos en los términos de los bonos (+100, +2000) y momios decimales en el boleto. +100 equivale a un momio decimal de 2.00 y es el precio más parejo que existe; +2000 equivale a 21.00 y paga mucho más, pero con una probabilidad implícita por debajo del 5 %. Ese es el sentido de poner un mínimo en +100 y a la vez un techo en +2000: la casa quiere obligarte a arriesgar algo real y a la vez evitar que acumules rollover regalando boletos de lotería.
Qué cambia cuando el dinero no es tuyo
Con dinero propio, tu riesgo es el importe de la apuesta. Con una apuesta gratis, el importe no está en juego y por eso el boleto parece no costar nada. Lo que sí está en juego es el beneficio, y la regla que nadie explica es que la casa no te devuelve el importe del bono junto con la ganancia. Si aciertas una apuesta gratis de $1,000 MXN a momio 2.00, no cobras $2,000 MXN: cobras $1,000 MXN, el beneficio limpio. El boleto de $1,000 MXN se lo queda la casa como el precio de haber jugado sin dinero propio.
Esa diferencia es la que convierte el valor de un bono en algo menor que su cifra, y es también la razón por la que conviene usarlo en un precio parejo y no en un momio largo. En un precio parejo la mitad de las veces el boleto se pierde y no pasa nada porque no pusiste dinero; cuando aciertas cobras el beneficio completo de un precio cercano a lo parejo. En un momio largo casi nunca aciertas y el valor esperado se concentra en pocos casos enormes.
Cómo comprobar el bono antes de aceptarlo
La secuencia práctica es corta y se hace en pantalla, no en la fe. Entras a la cuenta, buscas los términos del bono —no la página que lo anuncia, los términos— y localizas tres cosas: la palabra rollover o requisitos de apuesta; el momio mínimo; y la fecha de vigencia. Si una de las tres no aparece en los términos, no la encontrarás en ningún otro lado, y esa ausencia ya es información.
Después revisa el contador de rollover que la mayoría de las casas muestra dentro de la cuenta. Ahí se ve qué apuestas contaron y cuáles no. La primera apuesta que no cuenta —la del favorito a un precio bajo, la de un mercado raro— es la lección más cara y más rápida de este producto.
Y si quieres comprobar el permiso, hazlo por nombre y no por dirección: la marca en el pie de página, el número de permiso si está impreso, y el titular cuando se puede identificar. Un dominio distinto al del titular es una señal de que hay algo que no cuadra entre quien tiene el permiso y quien opera el sitio.
Quién tiene permiso y quién está bloqueado: la legalidad
La ley mexicana nunca escribió la palabra “online”. Todo lo que ves aquí cuelga de un permiso de juego presencial.
El marco es viejo y eso explica casi todo lo demás. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el país y solo permite los que estén expresamente autorizados; la Secretaría de Gobernación otorga permisos e inspecciona, puede cerrar locales sin autorización y ninguna casa puede quedar cerca de escuelas o centros de trabajo. El Reglamento de esa ley, cuyo artículo 2 fue reformado el 16 de noviembre de 2023, dice sin rodeos que la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida, y su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.
De ahí sale la palabra que debes usar y la que debes exigir: permiso, no licencia. Entre los tipos de permiso relevantes para las apuestas están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos no son transferibles, y los permisionarios de apuestas remotas deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza.
Lo que ninguna ley dice es que exista una licencia digital propia. La práctica reportada es que un sitio no puede tener permiso digital independiente y opera colgado del permiso de un permisionario con establecimiento autorizado, y que un mismo permisionario puede operar varias marcas. Eso explica por qué dos marcas de esta lista comparten titular en las compilaciones y por qué el número de permiso de una aparece en el pie de página de otra.
Sobre la lista oficial, lo justo es decir lo que hay: la Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o se dice que publica— un PDF de sitios autorizados, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes, uno hablando de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras no se puede afirmar un total, y por eso aquí no se afirma ninguno.
La reforma que se quedó en el cajón
La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —se reportó el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa distinta que busca derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es una propuesta.
Por qué importa para quien busca una oferta sin depósito: buena parte de lo que se escribe sobre límites de publicidad, sobre influencers y sobre prohibir los bonos de bienvenida son propuestas, no normas. Si un artículo te dice que los bonos de bienvenida están prohibidos en México, está citando un proyecto de ley como si fuera ley.
Bloqueos, amparos y fechas
El estado de dos marcas conocidas se mueve tanto que solo se puede escribir con fecha, y así lo hago. Betano —de Ganador Azteca, Grupo Salinas— y bet365.mx están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió a esas aplicaciones publicar contenido informativo no relacionado con apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos fueron cerrados en 2026.
Nada de eso permite decir si están abiertos o cerrados hoy, y ninguna página honesta lo va a intentar. Lo que sí enseña el episodio es lo que le puede pasar a un saldo: una cuenta puede quedar congelada durante un procedimiento judicial, y el dinero no se va a ningún lado hasta que el tribunal decida. Si tenías saldo ahí, tenías un problema de calendario.
Tampoco encontré una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso. Ni lo afirmo ni lo niego: simplemente no está establecido, y quien te lo asegure en cualquiera de los dos sentidos está inventando.
Lo que distingue a un operador con permiso de uno sin él
Una marca con permiso te da un centro de apuestas remotas autorizado en México, un permisionario identificable, controles de verificación de identidad y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando ganas un premio gravado. Una marca sin permiso, operando desde fuera, no te da nada de esa lista, y encima un saldo bloqueado se congela. Lo que tampoco te da ninguna de las dos es un registro nacional de autoexclusión, porque no existe; ahí las dos están igual de desnudas.
Sobre el permiso de cada marca de esta página, el detalle está en la tabla del panorama, marca por marca y con la fuente que lo sostiene. Como advertencia de alcance: que una marca no aparezca aquí no significa que no tenga permiso, y un permiso no es una recomendación de nada.
Nueve casas de apuestas, nueve formas distintas de ofrecer lo mismo
El orden es el de la comparación, no el de un podio. Ninguna de estas marcas es mejor que otra por aparecer antes.
Betcris: la marca que se distingue por lo que calla
Betcris no presume de nada en sus fichas, y eso hoy es un rasgo. Su pie de página dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.
Sobre el permiso, el panorama es el más incómodo de la lista: la marca es un permisionario con permiso de la SEGOB, pero el número no se puede imprimir porque el pie de página del propio sitio y la tabla del titular muestran números distintos, y el que aparece en el pie de página está a nombre de Producciones Móviles. Cuando dos documentos serios dicen cosas distintas sobre el mismo permiso, lo prudente no es elegir el que suena mejor.
Lo que sí queda claro es la identidad del titular, que las fuentes nombran como Producciones Móviles, y la presencia del aviso de juego responsable en un lugar visible. No hay en su ficha condiciones de bono detalladas, lo cual en una página sobre bonos es una ausencia que el lector debe verificar por su cuenta en los términos de la marca antes de registrarse.
El veredicto cae del lado del conflicto documental, no de la marca. Un permiso cuyos números no coinciden entre el propio sitio y la compilación del titular deja al lector sin el único dato que sirve para exigir algo por escrito, y quien vaya a depositar aquí debería pedir el número correcto antes de hacerlo.
Strendus: el permiso que se puede leer completo
Strendus es el caso contrario de Betcris en el papel, aunque no en el resultado. Aquí sí hay números impresos: permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, con titular nombrado como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads.
Ahí está el problema. Las compilaciones difieren entre sí sobre quién es el titular, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir para resolver la duda. Tres números de permiso en lugar de uno tampoco es un dato limpio: un permisionario con varias autorizaciones a lo largo del tiempo es normal, pero el lector no puede saber cuál es la vigente.
La ficha de su aplicación no expone condiciones de bono. En una página que busca qué tan bueno es el dinero que no pones tú, eso deja la oferta fuera del alcance de cualquier comparación hecha con datos duros.
Su permiso es el mejor documentado de la lista y al mismo tiempo el más difícil de atribuir a un titular concreto. Quien busque una marca con papeles para exhibir los encuentra aquí; quien busque una marca donde la letra chica del bono esté a la vista, todavía no.
Betway: la apuesta gratis repartida en dosis
Betway entra por el lado opuesto al bono de bienvenida: entra por la recurrencia. Su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.
El club es la parte interesante. Un bono de bienvenida es un pago único con requisitos; un club con apuestas gratis semanales es un goteo que te mantiene volviendo a la aplicación cada semana, y ese retorno programado es exactamente lo que una casa de apuestas quiere de un cliente. La ventaja para el apostador es que la apuesta gratis semanal no exige un depósito grande de una vez; la desventaja es que la oferta te ata a un calendario.
Los momios mejorados tienen su propia letra chica, casi siempre en la forma de un tope de ganancia sobre esa apuesta, y el número impreso —2,000 eventos por semana— se refiere a volumen, no a profundidad de mercado en los encuentros que a ti te interesan. Un catálogo ancho con un mercado principal y dos secundarios por partido rinde menos que un catálogo corto con el mercado que buscas.
En permisos, la marca aparece como permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx, con titular Espectáculos Deportivos Frontón México, sin confirmación oficial y con la lista de la DGJS inaccesible como de costumbre.
La recurrencia es el producto aquí, no la magnitud. Quien quiera un bono grande de una sola vez va a encontrar más ruido que sustancia; quien apueste casi todas las semanas va a sacar más valor de un club con apuestas gratis que de cualquier paquete de bienvenida.
Codere: el bono más alto de la lista, con la letra chica en otra pestaña
Codere es la marca con la cifra más visible del grupo. Su ficha de aplicación anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Los tres métodos de depósito cubren lo que un usuario mexicano espera: transferencia bancaria instantánea, tarjeta y efectivo en tienda.
Ese “hasta” es el detalle que decide si la oferta vale para ti. Un bono de hasta 7,000 MXN que se acredita como porcentaje del depósito solo llega a la cifra máxima si depositas una cantidad concreta, y esa cantidad no está dicha en la ficha. La ficha también indica que la marca opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
La parte deportiva está bien cubierta en el papel: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Es un producto completo, y eso también es una advertencia: cuanto más grande es la oferta de bienvenida, más probable es que el rollover sea proporcional a ella.
En permisos, la marca aparece con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación, con titular Libros Foráneos según las fuentes y sin confirmación oficial de la lista de la DGJS.
La cifra alta de Codere no es un problema mientras sepas que el techo de la oferta y el techo de tu retiro son cosas distintas. Quien deposite persiguiendo el máximo sin leer el rollover va a descubrir que el bono grande es también el bono más caro de mover.
Playdoit: la oferta que se contradice a sí misma
Playdoit tiene un problema que no es de cálculo sino de coherencia. La ficha de su aplicación anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras.
Esa contradicción vive en las fuentes que la propia marca publica, así que no es interpretación de nadie: la marca se describe de dos formas incompatibles en dos lugares distintos. Para el lector, la consecuencia es concreta. No puede saber si la oferta que va a reclamar es un bono sin depósito —dinero que aparece sin que tú pongas nada— o un bono de primer depósito —dinero que aparece solo si depositas. Son productos distintos con exposiciones distintas, y la diferencia importa sobre todo para quien quiere apostar sin arriesgar efectivo.
En permisos, la marca aparece con DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con titular Eventos Festivos de México y sin confirmación oficial.
El permiso de Playdoit está tan documentado como el de la mayoría de la lista, y eso no lo salva de la contradicción de su oferta. Antes de registrarse aquí, la única jugada sensata es abrir los términos dentro de la cuenta y ver cuál de las dos versiones se aplica al usuario que eres.
1xBet: catálogo enorme, papel confuso
1xBet es la marca con la parrilla más amplia de la lista en lo que la ficha declara: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad.
La transmisión en vivo es el gancho real de esa propuesta, porque cambia el tipo de apuesta que puedes hacer: seguir un partido en la misma pantalla donde tienes el boleto abierto es lo que hace posible una apuesta en vivo con criterio. El programa de lealtad y las promociones de temporada repiten el modelo de recompensa continua que ya aparece en otras marcas de la lista, y los bonos de bienvenida de una casa con esports y UFC suelen tener mercados donde el momio mínimo se cumple con más facilidad que en un mercado principal muy apretado.
El problema está en el papel. La marca aparece con permiso DGJS/0002/2020 según una compilación, una compilación que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, y la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado por las fuentes, que es Entretenimientos Naturales.
Ese desajuste entre quien figura en la tienda de aplicaciones y quien figura como titular del permiso no es una prueba de nada, pero es exactamente el tipo de detalle que un lector debe resolver antes de depositar. Un catálogo así de ancho atrae al apostador de nicho; el papeleo lo deja a mitad de camino.
Caliente: el único caso respaldado por la propia marca
Caliente es la marca cuyo anuncio revisé con más cuidado, porque es la única de la lista donde la afirmación sobre el bono sin depósito no viene de terceros. En su página principal anuncia $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios, y el encabezado añade la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas.
Ese “sin aclarar” no es un tecnicismo. Una oferta de casino y una oferta deportiva no se juegan igual, no tienen el mismo margen y no se retiran igual, y una promoción que puede ser de cualquiera de las dos es una promoción que el usuario debe resolver dentro de su cuenta.
Los requisitos del bono sin depósito son donde el terreno se vuelve resbaloso. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces; otras reseñas añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia, sin acuerdo entre ellas. Cuando los terceros no coinciden, la única autoridad es el propio operador.
Lo que sí está impreso por la marca es el permiso: número DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio, con titular nombrado como Tecnología de Entretenimiento Caliplay, de Grupo Caliente. Es el único permiso de esta lista que la marca misma pone al alcance del lector, y esa diferencia se nota: no hay que creerle a una compilación, la marca lo dice en su casa.
La parte deportiva y de cuenta está declarada en la ficha de su aplicación, que ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y que es solo para mayores de 18 años.
Caliente gana en trazabilidad y no necesariamente en generosidad. Quien quiera verificar el permiso sin salir de la página de la marca puede hacerlo aquí y no en casi ninguna otra de esta lista; quien quiera saber cuánto cuesta el rollover tendrá que cerrar la reseña y abrir los términos.
Pickwin: dos compilaciones, dos permisos, ninguna certeza
Pickwin comparte con Betcris la peor situación documental de la lista, y en su caso el conflicto es más raro todavía. Las fuentes le atribuyen permiso de la SEGOB a su permisionario, pero los números se contradicen: una compilación le asigna DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER. El titular nombrado por las fuentes es Producciones Móviles, con Unocapali La Paz Operadora.
Y aquí está el detalle que a mí me parece más revelador de todo el mercado: el número que una compilación le da a Pickwin es el mismo número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. O el mismo permisionario opera dos marcas —cosa que el marco legal permite— o una de las dos compilaciones copió mal. Desde fuera no se puede decidir cuál de las dos cosas ocurrió.
Como en otras marcas de la lista, la ficha de su aplicación no expone condiciones de bono, así que la oferta de bienvenida no se puede comparar con las demás sin abrir los términos del operador.
Un conflicto de dos números que se resuelve en un nombre compartido es una lección sobre cómo funciona el mercado mexicano: el permiso es del permisionario y las marcas van y vienen bajo ese techo. Quien elija Pickwin debería hacerlo por su producto, no por su papeleo, porque el papeleo no se puede verificar desde aquí.
Novibet: el permiso con número, el bono sin él
Novibet es el caso más ordenado de la lista en el renglón del permiso: número DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con titular Comercial de Juegos de la Frontera y sin confirmación oficial porque la lista de la DGJS sigue sin poder abrirse.
Ese número limpio convive con una ficha de aplicación que no expone condiciones de bono. No es un defecto exclusivo de esta marca —casi todas las fichas de la lista hacen lo mismo— pero en una marca cuyo permiso sí está identificado, la ausencia de la letra chica del bono pesa distinto: el lector puede verificar quién es el permisionario y no puede verificar qué le van a pedir a cambio del bono.
La estructura de titular es la típica del sector: una razón social con nombre de empresa comercial y una marca internacional encima. En el marco mexicano eso es lo normal y no una señal de alarma, porque el permiso se otorga al permisionario y no al nombre comercial.
En un mercado donde la mitad de la lista tiene números contradictorios o ausentes, un permiso con número y titular claros es el mejor punto de partida disponible. Sobre lo que ofrece a cambio del bono, la información sigue estando fuera del alcance de cualquier comparación hecha con datos duros, y el lugar donde se consulta es la cuenta.
Lo que el bono cuesta cuando toca moverlo
Un bono de $1,000 MXN sobre el que hay que apostar diez veces genera $10,000 MXN de apuestas. Ahí empieza el trabajo.
Los requisitos de apuesta se miden en dinero que pasa por la mesa, no en tiempo. Para convertir una oferta en apuestas necesarias, se multiplica la base del bono por el factor de rollover y se divide el resultado entre el importe de cada apuesta; solo cuentan las apuestas que alcanzan o superan el momio mínimo. Con la base de $1,000 MXN y un factor de 10 veces, el rollover son $10,000 MXN en apuestas.
Lo que sigue es el punto que casi ninguna reseña toca: cada una de esas apuestas pasa por el margen de la casa. En un mercado de dos resultados a momio 1.90 y 1.90 el margen es del 5 %, así que mover $10,000 MXN en apuestas equivalentes deja, en promedio, $500 MXN en manos de la casa. Esa es la estimación que corresponde al costo de mover el bono: quinientos pesos, no diez mil, y no una pérdida garantizada para quien gane más de lo que la media supone.
Compara las dos cuentas y se entiende el producto completo. La parte utilizable del bono vale entre 450 y 475 pesos en valor medio; los $10,000 MXN de apuestas que hay que mover le cuestan a la casa, en promedio, unos 500 pesos de margen que salen del bolsillo de quien apuesta. En un escenario de dos resultados parejos y apuestas de tamaño equivalente, el costo de mover el rollover se come el valor del bono y un poco más.
Ahora cambia los supuestos, que es lo que un lector hará de todas formas. Si el rollover se cumple en apuestas más grandes, hacen falta menos boletos, pero el importe total que pasa por el margen es el mismo y el costo medio apenas se mueve. Si se cumple en momios largos, el costo medio sube, porque el margen de esos mercados es más ancho. Y si se cumple en un mercado donde la casa devuelve menos del 95 %, el costo crece en proporción. Lo único que reduce el costo no es apostar más fino: es elegir mercados de margen estrecho.
Hay una asimetría que conviene tener presente. Esta estimación es un promedio calculado sobre muchos boletos con los mismos supuestos, y describe lo que la oferta cuesta en conjunto, no el resultado de tu bono. Ganar o perder un solo boleto es otra cosa, y ningún cálculo de esta página sabe qué va a pasar en un partido.
Sobre los factores concretos: el factor de 10 veces que circula para el bono sin depósito de Caliente viene de reseñas de terceros que no coinciden entre sí, así que es un supuesto de trabajo, no una condición verificada. Cuando no puedes verificar el factor, el cálculo de esta sección se convierte en una plantilla: sustituye el 10 por el número de tu operador y mira cómo cambia el resultado antes de aceptar nada.
Impuestos: quién retiene y por qué el bono no escapa
El premio es lo que la ley mira. El bono es solo la forma en que llegaste a él.
El impuesto que el apostador siente es la retención sobre premios, y está en los artículos 137 y 138 de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingreso para quien los recibe, y quien paga retiene. La tasa de retención es del 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no supera el 6 %, y del 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %.
Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que le corresponde cuando está obligada a hacerlo; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que lleva el total a alrededor del 7 %, según un reporte secundario. Y los premios que superan $600,000 MXN en un año deben reportarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.
El detalle que rompe el esquema es el artículo 137, que habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido, y aquí no voy a inventar una posición: la respuesta correcta es consultar a un contador o asesor fiscal. Un premio grande cobrado en un sitio sin permiso es la peor combinación posible, porque el dinero existe para efectos fiscales y la protección legal no existe para nada.
El impuesto alcanza al operador por otro lado. La Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, en el artículo 2, fracción II, inciso B), aplica una tasa del 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformada en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.
Un aviso importante sobre esa tasa, porque es la cita que más se malinterpreta: la base del 50 % no está establecida. El texto legal que se leyó dice solo “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y con esa discrepancia no se puede escribir ni que es el 50 % de lo apostado ni que es el 50 % del ingreso bruto. Lo que sí se puede decir es que la subida del IEPS del 30 % al 50 % coincide con un rediseño de los bonos de bienvenida por parte de los operadores para absorber parte del impuesto. Esa conexión explica por qué las ofertas de bienvenida que ves hoy no son las de hace tres años.
También los estados gravan a su manera y de forma desigual: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Dos apostadores con el mismo premio pueden terminar con retenciones distintas según dónde estén.
Para el apostador práctico, la parte útil es corta. El premio de un bono no es invisible para el SAT: cuando cobras, hay una retención de por medio y una CFDI de retenciones que emite el operador. Si tu premio del año va a pasar de $600,000 MXN, hay un reporte anual. Y si el sitio donde jugaste no tiene permiso, el tratamiento fiscal de tu premio es una pregunta abierta que se resuelve con un contador, no con un comentario de internet.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas sin dinero
¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones?
La casa acredita un importe en tu cuenta y lo somete a requisitos de apuesta antes de permitir el retiro. Las condiciones no están en el banner: viven en los términos y condiciones de la promoción, dentro de la cuenta o enlazados desde la página de la oferta, y ahí aparecen el rollover, el momio mínimo, el tope de ganancias y la vigencia.
¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?
El rollover es cuánto tienes que apostar antes de poder retirar, expresado como múltiplo del bono o del bono más tu depósito. El momio mínimo es el precio más bajo que cuenta para ese rollover. Una apuesta por debajo del mínimo no avanza el contador, aunque la hayas ganado.
¿Por qué no se devuelve el importe de una apuesta gratis junto con la ganancia?
Porque una apuesta gratis no paga su propio importe: la casa te acredita solo el beneficio limpio. Si aciertas $1,000 MXN a momio 2.00, recibes $1,000 MXN y no $2,000 MXN. Esa regla es la razón por la que el valor de una apuesta gratis es siempre menor que su cifra anunciada.
¿Cómo saber si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Buscando el número de permiso en el pie de página de la propia marca y, cuando se puede, el nombre del permisionario titular. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se puede abrir, así que las compilaciones de terceros se contradicen a menudo. Un número en dos versiones distintas no resuelve nada.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?
El premio es ingreso y el pagador retiene: 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no pasa del 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal lo supera. Quien presenta la declaración que le corresponde toma la retención como definitiva; quien no, acumula el ingreso y acredita la retención.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde la sección de juego responsable que enlazan los pies de página de los operadores, donde están el límite de depósito, la pausa y la autoexclusión propia de la marca. Ponlos antes de reclamar un bono. Recuerda que no existe un registro nacional de autoexclusión, así que la protección se acaba cuando cambias de casa.
La decisión, no el bono
Elegir aquí no es elegir la cifra más grande. Es elegir el camino que vas a poder sostener.
Los caminos que existen para apostar sin dinero propio son tres y cada uno tiene su lector. El primero es el bono sin depósito: no arriesgas efectivo, la cifra anunciada es la más pequeña de las tres y el valor real ronda la mitad de lo que dice el banner una vez aplicados el margen del mercado y el tope de ganancias. El segundo es el bono sobre primer depósito, que en este mercado llega a cifras mucho mayores —hasta 7,000 MXN en una de las marcas de la lista— y a cambio te pide poner dinero tuyo antes de que exista el bono. El tercero es la recompensa recurrente: apuestas gratis semanales, momios mejorados, puntos de lealtad, un goteo que no exige un depósito grande de una vez pero te ata a un calendario.
La elección entre los tres depende de una sola pregunta: cuánto estás dispuesto a mover. Si tu presupuesto es pequeño y no quieres arriesgar efectivo, el bono sin depósito es el único punto de entrada razonable, y conviene asumir desde el principio que su valor medio es aproximadamente la mitad de la cifra. Si puedes depositar, compara el bono de primer depósito con el rollover que lo acompaña, porque un bono de 7,000 MXN con un factor alto puede costar más en margen que un bono de 1,000 MXN con un factor bajo. Si apuestas casi todas las semanas, el programa recurrente gana por acumulación y no por tamaño.
Sobre la verificación del permiso, el reparto de la lista es lo que hay: Caliente imprime su número en su propio pie de página; Strendus, Betway, Codere, Playdoit y Novibet aparecen con número en compilaciones de terceros y sin confirmación oficial; Betcris y Pickwin tienen números contradictorios y por eso ninguno se imprime; y en 1xBet la compilación no pudo confirmar el dominio ni la lista, con la App Store listando la aplicación a nombre de una empresa distinta del titular. Ninguna de esas situaciones es una acusación y ninguna es una garantía. Es el estado del papeleo en un mercado sin licencia digital propia y sin lista oficial abierta.
Dos cosas que no deben perderse entre las cifras. La primera: ninguna de las nueve marcas de esta página es una recomendación, y la lista no es el mercado —hay operadores con permiso que no aparecen aquí, y su ausencia no dice nada de ellos. La segunda: el estado de las marcas bloqueadas cambia con cada resolución, así que cualquier afirmación sobre bet365.mx o Betano lleva fecha o no vale nada.
Y el cierre que de verdad importa no es sobre bonos. Ninguna casa de apuestas te va a impedir seguir, y ninguna te va a proteger cuando el problema ya no sea el bono. En México no existe un registro nacional de autoexclusión; lo más parecido es el botón que tú mismo activas en la sección de juego responsable de tu operador, y ese botón se apaga cuando cambias de marca. Si el bono sin depósito es tu entrada, ponle un techo antes de reclamarlo y define de antemano cuándo te vas. Un bono de valor medio de 450 pesos no vale una cuenta que después no puedes cerrar.
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