Apuestas móviles: la app correcta y la que solo lo parece

Updated noviembre 2026
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Una mano sostiene un celular con una apuesta en la pantalla dentro de un autobús al final de la tarde

La primera app de apuestas que aparece en la App Store de México trae 4.82 de calificación con 73,429 valoraciones, y su vecina más cercana en la lista trae 4.86 con 130,876. Las dos cifras son verdaderas y ninguna de las dos sirve para elegir: miden cuánta gente la instaló, no qué le pasó después. Antes de hablar de pantallas, de botones y de bonos conviene empezar por lo único que no se puede recuperar cuando algo sale mal en una apuesta desde el teléfono: el respaldo detrás de la marca.

La app de bet365 tiene una calificación de 4.82 con 73,429 valoraciones en la App Store de México (28 de octubre de 2026).

Datos actualizados a noviembre 5, 2026; los permisos de la Secretaría de Gobernación se revisaron contra las fichas y los pies de página de cada marca en la App Store de México y contra los compilados que publican nombres de permisionarios.

Por qué el juego responsable es lo primero que revisas en cualquier app

Suena raro abrir una guía de apuestas móviles por el juego responsable. Es el orden lógico en México, y no por una razón moralista: es lo único del ecosistema que funciona igual en una marca pequeña que en la más grande, porque no depende del permiso ni del tamaño de la casa. Depende de que alguien haya decidido poner una herramienta en el menú y explicarla.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Caliente Deportes (versión 8.12.1, 20 de octubre de 2026), Codere (desde enero de 2017) y Betway (desde septiembre de 2014) son apps con varios años en la App Store de México.

Lo que una app ofrece en ese capítulo se lee rápido. bet365 enumera descansos, límites de depósito, pausas obligatorias y autoexclusión dentro de la ficha de su aplicación. BetMéxico, publicada por Desarrollos Especializados y Digitales, incluye límites de pérdida, descansos y autoexclusión. La app de Codere México dice operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años y suma avisos de juego responsable junto con políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx prohíbe las apuestas para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable.

Cuatro marcas, cuatro maneras de escribirlo, y ninguna obligada a escribirlo. No hay un registro nacional de autoexclusión en México, ni límite legal de depósito, ni límite de pérdida fijado por norma: lo que existe es la herramienta que cada operador decide listar en su propia ficha. Es un detalle que muchos pasan por alto y que cambia el sentido de todo lo demás, porque significa que la protección del jugador en el celular no la garantiza el Estado. La sostiene la casa, y la casa la puede describir con más o menos precisión.

Qué se entiende por herramienta y qué no

Un descanso es un botón que te saca de la sesión por un rato y no se puede desactivar mientras corre. Un límite de depósito es un techo que decides tú y que la app respeta; en bet365 aparece acompañado de pausas obligatorias, una figura más dura que el simple recordatorio. La autoexclusión es el paso siguiente: el cierre voluntario de la cuenta por un periodo largo.

La autoexclusión es voluntaria y de alcance interno. No se avisa a otros operadores, no existe una lista compartida a la que la casa siguiente pueda mirar, y por eso alguien que se autoexcluye en una marca puede registrarse en otra veinte minutos después con el mismo celular. Un lector con un problema real de control no está protegido por el ecosistema; está protegido por su propia decisión, marca por marca.

Esa es la parte incómoda y conviene decirla sin adornos: quien piense que el regulador mexicano le va a cerrar la puerta en todas las apps a la vez está contando con algo que no existe en ninguna de las marcas revisadas, ni en las que tienen permiso ni en las que no lo acreditan de forma pública.

El 17+ que no cuadra con el 18+

Aquí aparece la trampa más honesta del catálogo. Las apps de casas de apuestas se publican con clasificación de edad 17+ en la App Store, mientras sus propias descripciones aclaran que solo pueden usarlas mayores de 18 años. Las dos etiquetas conviven en la misma pantalla, una encima de la otra, sin que nadie las concilie.

La explicación práctica es que la clasificación de la tienda mide contenido y la descripción mide acceso al producto. Para el lector la consecuencia es más simple: la tienda no verifica tu edad y la app normalmente tampoco hasta el momento del registro, cuando ya hay un depósito de por medio. El filtro real es la verificación de identidad posterior, no la etiqueta de la tienda.

¿Y qué pasa con un menor que apuesta? La ley mexicana lo tiene cubierto por la puerta de atrás: artículo 5 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Ese artículo veda a los menores de edad el acceso a las áreas de apuesta de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra en el texto. El 18+ que ves en las fichas es la política de cada marca, no un número escrito en el reglamento. Quien tenga que explicarle esto a alguien de su familia, mejor que lo diga así de claro.

Límites que no existen y de dónde salen los datos

Ninguna norma mexicana establece un límite de depósito obligatorio, un límite de pérdida obligatorio ni una cuenta temporal de protección. Las herramientas que aparecen en las fichas las pone cada operador por su cuenta, y eso tiene un efecto concreto en la comparación: la casa con el menú más completo en juego responsable no es la más vigilada, es la que decidió contarlo mejor. La diferencia entre bet365 y una app que solo enlaza “juego responsable” en el pie no es una diferencia de cumplimiento. Es una diferencia de producto.

Vale la pena apuntar una cosa al pasar, porque rompe el cliché de que todo lo de apuestas es gris: las casas con permiso sí entran al circuito formal en otros frentes. Verifican usuarios, reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT —la actividad de apuestas está clasificada como vulnerable frente al lavado de dinero— y emiten CFDI de retenciones cuando el premio paga impuestos. En protección no hay red pública; en trazabilidad sí la hay, y esa asimetría explica por qué la parte fiscal de esta guía se puede contar con nombres y números y la parte de salvaguarda hay que contarla marca por marca.

Dispositivo o navegador: dos caminos y ninguno es el de la comodidad

Apostar desde el celular no es una sola cosa. Es un envoltorio —la app— o una pestaña del navegador, y la elección del envoltorio decide todo lo que viene después. La app trae notificaciones, guarda la sesión, funciona con datos móviles y suele ser lo que la marca empuja. El navegador no se instala, no ocupa espacio, no pide permisos del sistema y desaparece cuando cierras la pestaña.

Lo segundo es que las apps mexicanas del sector tienen un vicio que ninguna marca niega: se publican en la App Store bajo el nombre de una sociedad que a menudo no es la titular del permiso que citan los compilados. La app de Codere figura a nombre de Codere Newco, S.A.U. La app de Caliente Deportes la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. La de Playdoit aparece bajo Atracciones America S.A. de C.V., y la de Strendus bajo NEW ADS S.A. de C.V. La de Betcris la publica TV Global Enterprises Ltd.

No hace falta dramatizarlo: una sociedad editora distinta de la permisionaria es una estructura habitual, y no prueba por sí sola que la marca carezca de permiso. Pero sí significa que el nombre del editor en la ficha no sirve como prueba de legalidad, y que quien quiera verificar el respaldo tiene que ir al pie de página del dominio de la marca, no a la tienda. Es un cambio pequeño de hábito con un efecto grande: la App Store certifica que la app pasa sus revisiones, no que la casa tenga permiso.

La pantalla, el registro y el primer depósito

El recorrido desde el celular es corto y siempre el mismo. Descargas o abres el sitio, rellenas el registro, eliges depósito con tarjeta, SPEI u OXXO —así lo anuncia la ficha de Codere México, con un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos mexicanos— y ahí llega la verificación de identidad. Ese paso es la bisagra real del camino: antes, eres un usuario genérico; después, eres una cuenta con retiros habilitados.

El KYC no es un detalle administrativo. Sin él no hay retiro, y con él la casa ya tiene los documentos que la ley antilavado le exige conservar. Quien planee retirar cantidades relevantes debería completar la verificación el primer día, no el día en que gane algo, porque ahí es donde se atora la experiencia de mucha gente que descarga la app por curiosidad y luego no entiende por qué su dinero sigue dentro.

Un mismo producto, distintos envoltorios

La oferta dentro de una app suele ser la misma que en la web de la marca, y aun así las tres apps mejor documentadas del catálogo no se parecen entre sí en lo que prometen. Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y se limita a mayores de 18 años. Betway anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Betcris destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Codere presuma más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.

Junta esas cuatro listas y el envoltorio desaparece como criterio. Creador de apuestas, momios mejorados, transmisión en vivo y retiro anticipado ya están en casi todas. Lo que separa a una app de otra es el detalle que cada marca elige poner en su ficha: 2,000 eventos semanales de Betway, la cobertura de ligas europeas, Liga MX y deportes de Estados Unidos de BetMéxico, la operación de Betcris en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.

Ahí está el punto que sí importa: cuando casi todos prometen el mismo catálogo, la lista de funciones deja de ser una comparación y se convierte en folleto. El lector que elige por número de mercados sin mirar cobertura y operación está comparando publicidad con publicidad.

Permanencia y dónde se rompe el cuento de la novedad

Otra medida que nadie enseña y que está a la vista: la antigüedad de las apps. Caliente Deportes va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, Codere salió en enero de 2017 y Betway en septiembre de 2014. Son años de mantenimiento, no una campaña de temporada.

En el extremo opuesto conviene mirar la app de Betano, que seguía publicada y actualizada el 27 de octubre de 2026 en la App Store de México, mientras la marca arrastra un bloqueo desde noviembre de 2025. Una app al día no equivale a una marca operando. Es la advertencia temprana más útil que ofrece el catálogo y no cuesta nada: revisar la fecha de la última actualización y la del último comunicado de la marca, en ese orden.

Cómo se ordenan nueve apps cuando las listas no coinciden

Comparar apps de apuestas en México tiene una dificultad que no existe en mercados con licencia propia: no hay una fuente única que ordene a las marcas por calidad, y las que existen se copian entre sí. La clasificación que sigue sale de lo que cada marca publica en su ficha de la App Store y de lo que queda por escrito en su pie de página. Nada más. Ni un premio, ni una puntuación externa, ni una recomendación.

Ese filtro, tan estrecho, deja ver algo que las listas de mejores apps no muestran: lo que aparece y lo que no. De ocho marcas revisadas aquí, tres tienen ficha que dice algo utilizable sobre juego responsable, y eso no es una calificación del resto. Es la línea entre lo que el lector puede comprobar por sí mismo y lo que tendría que preguntar.

La tabla: permiso declarado frente a lo que la casa dice de sí misma

Las dos columnas de la tabla son las únicas que cualquier lector puede verificar sin entrar a ningún sitio. La primera recoge el permiso tal como lo declara la fuente que la marca cita o el pie de página del propio dominio, nunca como confirmación oficial: la Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados que no se pudo abrir en esta revisión, así que un número de permiso es una afirmación de alguien, no un sello comprobado. La segunda columna recoge lo que la propia ficha de la app afirma sobre juego responsable, herramientas o límites.

Casa de apuestas Permiso declarado y quién lo declara Lo que su propia ficha afirma
Caliente DGG/SP/404/97, en el pie de página de caliente.mx Juego responsable con enlace a su sección; mayores de edad (versión 8.12.1, 20 de octubre de 2026)
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación del sector Permiso SEGOB, uso solo para mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Betway 4184, según una compilación del sector Club con apuestas gratis semanales; más de 2,000 eventos por semana; sin mención de límites en su ficha
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación del sector Calificación 4.86 con 130,876 valoraciones; sin mención de límites en su ficha
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación del sector Apuestas y casino en la misma app (versión 4.30.0, 14 de octubre de 2026); sin mención de límites
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación del sector Casino y sportsbook en un solo producto (versión 2.0.39, 1 de octubre de 2026)
1xBet DGJS/0002/2020, según una compilación del sector Publicada por 1XCorp N.V., sociedad distinta de la titular que indican los compilados
Pickwin No se imprime: las fuentes se contradicen entre sí Publicada por PWTEC, S.A.P.I. de C.V. (versión 1.0.137, 28 de septiembre de 2026)
Betcris No se imprime: el número del pie propio y el de la tabla del propietario difieren Same Game Parlay, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos y métodos de pago locales

Una columna con un “no se imprime” repetido sería basura; con dos huecos honestos y siete filas con número, deja una lección sobre cómo se escribe la legalidad en este mercado. En tres de las nueve marcas el número viene de un compilado y no del pie de la propia casa. En una —Caliente— sí está en el pie, y ese pequeño detalle cambia la calidad de la afirmación, porque quien lo escribe es el operador y no un tercero.

Lo que la tabla no puede decir es cuál de esos permisos está vigente hoy. Un número de permiso es un objeto histórico: se otorga, se modifica y se extingue por acto administrativo, y ninguno de esos movimientos llega a la ficha de la app. Descartar lo que no menciona permiso alguno, no certificar lo que lo menciona.

Qué se cae de la lista y por qué

Dos marcas grandes del mercado móvil mexicano no están en la tabla como opciones activas, y la razón merece quedar escrita con fecha en lugar de resumirse en “bloqueada”. bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, llevan bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas en el marco de una revisión que identificó trece casinos. Los tribunales no han dejado el asunto quieto: en diciembre de 2025 un tribunal colegiado permitió a esas marcas publicar únicamente contenido informativo sin relación con apuestas, y en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, aunque el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.

Con ese historial, cualquier frase en presente sobre bet365 y Betano envejece en semanas. Lo único estable es la fecha y el hecho de que un bloqueo puede volver sin aviso, que es exactamente el riesgo que el lector debe tener presente al elegir dónde dejar su saldo.

Este es el otro lado del orden que sigue esta guía, y va contra el sentido común de una lista de mejores apps. Una marca con años de operación, buena calificación y transmisión en vivo no es automáticamente más segura que una que acaba de entrar, si la primera es la que está en el vaivén judicial. La permanencia de una app en la tienda y la vigencia del permiso detrás son dos relojes distintos, y en México el segundo corre más rápido.

Los fundamentos: qué paga un boleto y de dónde sale el margen

Un boleto se entiende en dos operaciones. La primera: lo que devuelve una apuesta ganadora es la cantidad apostada multiplicada por el momio. Si apuestas 500 pesos mexicanos a un momio de 1.80 y aciertas, vuelven 900 pesos, de los cuales 400 son ganancia y 500 son tu dinero regresando. La segunda: en un parlay o combinada, los momios de cada pata se multiplican hasta formar un solo precio. Dos patas de 1.80 y 2.00 dan un momio de 3.60, y con los mismos 500 pesos el boleto devuelve 1,800.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Las apps de casas de apuestas aparecen con clasificación de edad de 17+ en la App Store, aunque sus descripciones dicen que solo pueden usarlas mayores de 18 años.

Las dos cuentas son aritmética limpia y son la mitad de la historia. La otra mitad es que ese momio no es una oferta neutral: es un precio que ya trae descontada la parte que se queda la casa, y ahí está el detalle que casi ninguna app te enseña en la pantalla del boleto.

El margen: 1 entre la suma de los inversos de los momios

Un mercado con tres resultados —local, empate, visitante— se puede medir. Se toma el inverso de cada momio, se suman los tres, y el resultado es la proporción de todo lo apostado que ese mercado devuelve a los apostadores. El margen de la casa es lo que falta hasta el 100 %.

La fórmula es 1 ÷ (1/momio₁ + 1/momio₂ + … + 1/momioₙ) sobre todos los resultados de un mismo mercado, y el margen es 1 menos esa proporción. Vale para el 1X2 de un partido, y vale igual para más/menos o para un hándicap: cada mercado tiene su propia proporción, y comparar el margen del 1X2 con el de un mercado de jugadores es comparar dos números que no se relacionan.

Ese porcentaje es la verdadera tarifa de una casa de apuestas, mucho más que cualquier comisión que aparezca en la letra chica. No se cobra en la caja, se cobra dentro del precio, y por eso un momio “1.85” y un momio “1.90” para el mismo resultado son dos tarifas distintas disfrazadas de dos ofertas parecidas. Un 2 % de diferencia en el margen, repetido en cientos de boletos, termina pesando más que un bono de bienvenida.

Dónde se ve el margen sin sacar la calculadora

El margen deja tres huellas visibles a simple vista. La primera es la simetría entre dos resultados de un mercado con dos vías: cuando el local y el visitante de un partido equilibrado cotizan 1.90 y 1.90, la proporción de retorno ya está cerca del 95 % y el margen ronda el 5 %. Si cotizan 1.85 y 1.85, el precio empeoró. Es la misma cuenta, sin números que memorizar.

La segunda huella son los momios que no son inventados: un resultado que paga 1.80 fijo en casi todos los partidos de la liga no es una lectura del partido, es la estructura del producto. La tercera es la comparación entre dos marcas para el mismo partido: si una paga 1.90 y otra 1.85 por lo mismo, la segunda está cobrando alrededor de un 5 % de margen frente a la primera. La casa que anuncia momios “mejorados” sigue operando con su propia estructura; lo que hace es mover el precio del escaparate que le interesa, no regalar puntos de margen en todo su catálogo.

Ninguna de estas señales dice quién va a ganar. El margen es una propiedad del precio, no del resultado, y quien lo confunde con una predicción está leyendo el menú como si fuera la comida.

México no tiene una licencia de apuestas en línea, y esa frase tan corta explica casi todo el resto. La figura que existe es otra: un permiso de la Secretaría de Gobernación, y en el vocabulario correcto se dice “permiso”, nunca “licencia”. El permiso pertenece a una persona física o moral —el permisionario— y las marcas en línea cuelgan de permisionarios con uno o varios establecimientos operando.

El marco arranca en la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe en todo el país los juegos con apuesta y las apuestas, salvo los expresamente autorizados. Los artículos 7, 8, 9 y 10 dan a la SEGOB la facultad de otorgar permisos, inspeccionar, clausurar establecimientos sin autorización y coordinar a estados y municipios. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, remata el criterio en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. Artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y el artículo 31 los declara intransferibles.

Los tipos de permiso que importan al apostador

El Reglamento reconoce, en su artículo 28, los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos como los tipos relevantes para apuestas. Los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. El artículo 29 carga a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales, cuentas anuales auditadas, seguros, reportes de posibles operaciones de lavado y fianza.

Los montos que esa oferta mueve no viajan solos: hay contrato de apuestas entre marca y jugador, y ese contrato se puede leer. Vale la pena decirlo con precisión y sin dramatismo: el hogar de la protección al jugador en esta cadena es la ficha de registro y el Reglamento, no la tienda de aplicaciones. Quien crea que su seguridad depende del sello de la tienda está mirando el escaparate en vez del contrato.

Las restricciones por evento no cierran el círculo como mucha gente supone. El artículo 5 prohíbe a los menores acceder a las áreas de apuesta y participar en el cruce de apuestas, pero en los artículos del Reglamento revisados no aparece un toque de queda para marcas en vivo ni un horario de restricción para apuestas desde el celular. La Lotería Nacional queda fuera de ese Reglamento por el artículo 1.

Permisos que no se pueden verificar hoy

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, y ese archivo no se pudo abrir en esta revisión. Las consecuencias son concretas para el lector: los números de permiso que circulan vienen del pie de página de cada marca o de compilados de terceros, están marcados como no confirmados oficialmente por esa misma razón, y los compilados se contradicen entre sí en varios casos. Los conteos de sitios de apuestas en México chocan del mismo modo: un informe habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx.

Por eso una casa de apuestas con permiso en México no se identifica por un sello visible, sino por la documentación que la propia marca publica y por lo que dice un tercero. Los tipos de permiso que el Reglamento distingue —centro de apuestas remotas, sala de sorteos— no aparecen impresos en ninguna ficha de app, así que un lector que quiera leer el suyo tendrá que pedirlo al operador.

En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió que se abriera un registro público de permisos. Mientras eso no exista, la verificación se hace así: pie de página de la marca, número declarado, fuente que lo respalda, y la pregunta directa al operador cuando la duda sigue en pie.

La reforma que todavía no es ley

El 13 de octubre de 2026 la SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Es la pieza que más ruido genera en las conversaciones del sector y la que menos consecuencias tiene hoy en la vida de un apostador.

Al lado corre otra propuesta, que sí es solo propuesta: una iniciativa para derogar la ley de 1947 crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Ese paquete, si algún día se aprueba, cambiaría dos cosas que hoy dependen de la casa y no del Estado: la edad y la exclusión.

Del lado fiscal hay movimientos que sí ocurrieron. El IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuando antes la tasa era 30 %. La base no está establecida con claridad: el texto que se puede leer dice “valor de la actividad”, mientras la prensa habla de “monto total apostado”, así que no conviene escribir ni “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. Ese es el fundamento que sí existe para tirar un dominio; más allá de la ley de IVA, una base estatutaria para bloquear sitios de apuestas no está establecida.

Lo que está sin permiso, y por qué eso decide

Aquí la comparación deja de ser fiscal y se vuelve de riesgo. Una marca con permiso trae consigo una sede legal en México, controles de identidad y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio paga impuestos. Una marca sin permiso acreditado no trae ninguna de las tres, no rinde cuentas ante la Dirección General de Juegos y Sorteos y no deja un rastro fiscal en México. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, aunque lo diga con letras grandes.

Lo que la zona sin permiso sí deja claro es un hueco que conviene nombrar sin exagerarlo: no está establecida una multa ni un delito para la persona que apuesta en un sitio sin permiso, así que el riesgo del jugador no es la sanción; es el saldo. Un operador bloqueado o clausurado puede dejar cuentas congeladas y dinero dentro, y eso ya pasó en el país. Tampoco hay, en ninguno de los dos bandos, un registro nacional de autoexclusión. La marca con permiso no protege mejor de uno mismo que la marca sin permiso; protege mejor de un tercero.

Sobre los premios, artículo 137 de la Ley del ISR: los premios de loterías, sorteos, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien los paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si ese impuesto estatal rebasa 6 %. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre premios, y en la prensa el total se lee alrededor de 7 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que le corresponde cuando tiene la obligación; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios que superan 600,000 pesos mexicanos al año se reportan en la declaración anual. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido: para ese caso concreto, la posición es consultarlo con un contador.

Las nueve apps del mercado móvil, una por una

Lo que sigue son las marcas cuyas fichas de la App Store de México y cuyos pies de página dejan rastro verificable, en el orden en que el catálogo se deja leer. No es una recomendación ni un ranking cerrado: una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso, y las que están lo están porque publican algo que se puede citar.

Playdoit: la app que la gente sí califica

Playdoit llega con el número más comentado del catálogo: 4.86 de calificación con 130,876 valoraciones en la App Store de México. Es la app con más reseñas de la comparación, y esa cifra, que la propia ficha muestra con naturalidad, es también su debilidad analítica: mide instalaciones y entusiasmo, no resolución de problemas. La publicación corre a cargo de Atracciones America S.A. de C.V., con salida en agosto de 2021 y versión 1.31.0 del 22 de octubre de 2026. El permiso declarado es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, en cuyo nombre aparece Eventos Festivos de México como titular.

El detalle que un lector de móvil debe mirar aquí no está en la calificación. Está en que la sociedad que publica la app no coincide con la permisionaria que citan los compilados, y en que la ficha que se puede leer no menciona límites de depósito, de pérdida ni descansos. Un volumen grande de usuarios convive bien con una ausencia de herramientas listadas, y esa combinación es precisamente la que no hay que confundir con seguridad.

Veredicto: la marca con la comunidad más ruidosa del catálogo es la que menos cuenta sobre cómo protege a esa comunidad; quien la instale por el 4.86 debería abrir el menú de la app antes del primer depósito y comprobar por su cuenta qué encuentra ahí.

1xBet: la editorial que no firma el permisionario

1xBet trae dos cosas que no suelen venir juntas: una app con años de operación —salió en junio de 2014, con versión 259.0 del 14 de octubre de 2026— y un desajuste societario puesto por escrito. La ficha de la App Store de México la publica 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular que indican los compilados. El permiso declarado es DGJS/0002/2020, según una compilación del sector, que además no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx; el titular que citan las fuentes es Entretenimientos Naturales.

El número de versión dice algo por sí solo sobre el tipo de producto: una app que va por la 259 lleva años de parches y cambios constantes, y no todas esas actualizaciones son cosméticas. Es la marca de la lista con el historial de mantenimiento más largo y con el hueco más grande entre lo que dice la tienda y lo que dicen los compilados.

Veredicto: el desajuste entre 1XCorp N.V. y el titular citado por los compilados es la clase de detalle que solo importa el día que hay un problema, y ese día es el único en que importa de verdad.

Pickwin: el permiso que las fuentes no se ponen de acuerdo en dar

Pickwin es el caso más incómodo de la lista, y lo es por un motivo administrativo, no por su producto. El número de permiso no se imprime: las fuentes se contradicen entre sí, y el número que da un compilado es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, lo que vuelve la cita inservible. El titular que nombran las fuentes es Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora. La app la publica PWTEC, S.A.P.I. de C.V., salió en agosto de 2018 y va en la versión 1.0.137 del 28 de septiembre de 2026.

Un número que no coincide entre fuentes no es un número, y por eso la ficha de Pickwin no puede llevar un dato que después alguien repita como si estuviera comprobado. La antigüedad de la app está a la vista; el respaldo, por escrito, no.

Veredicto: con casi ocho años en la tienda y un permiso que las fuentes no aciertan a citar de forma consistente, la pregunta que decide no es cuánto tiempo lleva operando, sino a quién le pide el permiso y con qué documento responde.

Caliente: el permiso escrito por la propia casa

Caliente es la excepción en la columna de los permisos. El número DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página del propio dominio de la marca, no en un compilado, y ese solo hecho sitúa la afirmación en otro nivel: la escribe el operador. El titular que nombran las fuentes es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. En la tienda, Caliente Deportes la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y se limita a mayores de 18 años.

Ese mismo pie de página es el que prohíbe las apuestas a menores y enlaza la sección de juego responsable, lo que convierte a la marca en una de las pocas del catálogo donde el respaldo legal y las advertencias de protección viven en el mismo lugar visible. No es un sello oficial, porque el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos sigue sin poder abrirse; es algo más modesto y más útil: la marca pone su nombre debajo de su número.

Veredicto: en un mercado donde casi todo el mundo cita su permiso de segunda mano, la casa que lo imprime en su propio pie gana la discusión por la vía aburrida, la de quién firma lo que afirma.

Novibet: el sportsbook pegado al casino

Novibet entra a la lista con una app que se llama, sin disimulo, “Novibet – Apuestas & Casino”. La publica Logflex MT Limited, va en la versión 4.30.0 del 14 de octubre de 2026 y el permiso declarado es DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado por las fuentes.

La convivencia de apuestas y casino dentro de una sola aplicación no es un detalle de menú. Es el rasgo que define el perfil del producto y el que conviene poner sobre la mesa antes de instalarla, porque el casino no es un permiso distinto en México —es la misma casa— pero sí es un ritmo de juego distinto, con rondas mucho más rápidas que un boleto de fútbol. La ficha que se puede leer no menciona límites de depósito ni de pérdida en un producto que combina los dos mundos.

Veredicto: quien abra Novibet pensando solo en deportes debería saber que el casino está a un toque de pantalla, y que en una app sin límites listados la distancia entre un boleto y una ronda de casino es la que separa dos velocidades muy distintas de perder el mismo dinero.

Betway: 2,000 eventos y un club de apuestas gratis

Betway tiene el dato más concreto de todo el catálogo en términos de oferta: más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. La app la publica Digital Outsource International Limited, salió en septiembre de 2014 y sigue publicada con versión del 21 de octubre de 2026. El permiso declarado es 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado por las fuentes.

El titular es lo que un lector de móvil rara vez mira y debería: una casa de apuestas en línea colgada de un permiso de frontón es el retrato exacto de cómo funciona el acomodo mexicano. No hay nada irregular en eso, porque el Reglamento permite a los permisionarios de frontón obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y precisamente por eso el nombre del titular dice poco sobre el catálogo y mucho sobre la estructura.

Dos mil eventos semanales y un club de apuestas gratis son dos promesas de volumen. La segunda merece una mirada aparte: una apuesta gratis no es dinero, y su valor depende del momio al que se use y del mercado en que se juegue.

Veredicto: la marca con el listado de funciones más largo tampoco lista límites de depósito ni de pérdida en su ficha, y un catálogo que promete premios semanales sin mostrar topes es la clase de escaparate que se lee mejor en la app que en el anuncio.

Codere: la ficha que sí habla de cierre de cuenta

Codere es la marca del catálogo con la ficha más explícita sobre el jugador. Declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años y suma avisos de juego responsable con políticas de cierre de cuenta: tres frases que casi ninguna otra app mexicana pone juntas. El permiso declarado son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular nombrado. La app figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026.

El producto detrás tiene volumen: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. En la ficha de la app anuncia además un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos mexicanos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO.

Ese bono tiene un techo y una condición que conviene leer antes de ilusionarse con la cifra grande. El tope se refiere al máximo que puede alcanzar la promoción, y las condiciones de apuesta —de cuánto hay que jugar para liberar el saldo— son las que deciden cuánto vale de verdad. La letra útil no está en el número, está en los requisitos.

Veredicto: de las nueve, es la que pone por escrito que puede cerrarte la cuenta y bajo qué avisos, y esa cláusula desagradable es exactamente la que un apostador quiere encontrar en la ficha antes de depositar y no después.

Strendus: el permiso triple y la app joven

Strendus es la app más joven de las que se pueden leer con detalle: salió en octubre de 2023 y va en la versión 2.0.39 del 1 de octubre de 2026, publicada por NEW ADS S.A. de C.V. En la columna de los permisos es la más cargada: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, cuyos compilados no coinciden sobre el titular —Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la fuente—.

Ahí hay una señal que vale más que el número: cuando una marca acumula tres referencias de permiso y las fuentes ni siquiera se ponen de acuerdo en quién es el titular, lo que falta no es información, es una fuente única de verdad. En un mercado sin listado público accesible, tres números distintos pueden significar tres ampliaciones del permiso o tres citas mal copiadas entre compilados, y desde fuera no hay manera de distinguirlo.

Veredicto: con menos de tres años de app y tres permisos citados, la marca es un buen recordatorio de que el número más largo de la tabla no es el más confiable.

Betcris: cobertura regional y el número que no cuadra

Betcris destaca por una razón poco habitual entre las apps mexicanas: su alcance no termina en el país. Funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras, la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018 y va en la versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026. En su ficha presume el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español.

En la columna del permiso es el segundo caso sin número impreso, y por una razón distinta a la de Pickwin: el número del pie de página de la marca y el de la tabla del propietario difieren, y ninguno puede presentarse como el bueno. El titular nombrado por las fuentes es Producciones Móviles, que es también el nombre que aparece en la cita contradictoria de Pickwin; dos marcas atribuidas al mismo permisionario en dos compilados distintos son el retrato más honesto de lo revuelto que está este registro.

Que una app sirva a seis países y no pueda exhibir un número de permiso consistente en el país donde opera es una tensión que el lector no debería resolver solo con la confianza que da la marca.

Veredicto: un catálogo regional bien equipado y una cifra de permiso que no se sostiene dejan el mismo hueco que en Pickwin, solo que aquí el hueco es más visible porque la marca presume retiros rápidos y deja sin respuesta de quién es el permiso que la respalda.

Apuestas gratis, bonos y lo que de verdad cuesta liberarlos

Una apuesta gratis no es un billete. Es un boleto que la casa te deja poner sin arriesgar tu dinero, y cuyo valor no se mide por el momio que ves en pantalla sino por lo que quedaría si aciertas y por lo que tendrías que jugar antes de que ese saldo sea tuyo. La mayoría de las apuestas gratis que se anuncian en el mercado mexicano no devuelven la parte apostada: si el boleto gana, se paga la ganancia y no la cantidad inicial.

Ese detalle explica por qué el valor real de una apuesta gratis es sensiblemente menor que su importe nominal. Una apuesta gratis de cien pesos a un momio de 1.80 no vale cien pesos; vale aproximadamente lo que la propia cifra dice menos la parte que la casa se queda por el camino.

Las tres formas en que un bono se queda corto

El primer recorte es la condición de apuesta. Un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos mexicanos, como el que anuncia la ficha de Codere México, puede ser una promoción generosa o un anzuelo, y lo que lo determina no es el tope sino el multiplicador y el plazo de liberación. Esa cifra es un techo de la promoción, no un saldo automático.

El segundo recorte es el momio mínimo. Casi todas las condiciones exigen apostar por encima de un momio determinado, y una apuesta gratis usada en un favorito a momio bajo quema el saldo con un retorno pobre. La tercera vía de pérdida es el tiempo: un saldo que expira convierte una promoción en una fecha límite.

Un bono que exige jugar varias veces su importe acaba moviendo mucho más dinero del que prometía. Ese es el dato que hay que buscar en la letra chica antes de reclamar cualquier promoción, y es el mismo en todas las marcas mexicanas del catálogo: la parte visible del bono es el tope y la parte decisiva son las condiciones.

Cómo se compara una promoción sin dejarse llevar por el número grande

La comparación honesta entre dos bonos arranca por el tipo. Un bono de bienvenida que acredita saldo jugable, una apuesta gratis cuyo importe no vuelve con el acierto, un momio mejorado, un seguro de combinada y un cashback o retiro anticipado son cinco cosas distintas, y solo dos de ellas se parecen. Tratar el momio mejorado como si fuera un bono en efectivo es el malentendido más caro y más común del mercado.

El segundo paso es identificar quién cobra la diferencia. En una promoción, la casa no pierde: traslada el costo a las condiciones, y por eso las condiciones son el precio del bono. Un club con apuestas gratis semanales, como el que anuncia Betway, es una promoción recurrente, no un pago: su valor depende del momio mínimo que exija cada uso y de cuánto tiempo dure la mecánica.

El tercer paso es el más simple y el menos practicado: sumar lo que se juega antes de cobrar. Quien no haga esa cuenta no está comparando bonos, está comparando anuncios, y los anuncios del sector son iguales entre sí por definición.

El retiro anticipado, ese gran malentendido

El cash out o retiro anticipado aparece en las fichas del catálogo como una función más —Betcris lo lista junto al parlay del mismo juego y a las apuestas a jugadores— y merece un párrafo propio porque suele leerse como una red de seguridad. No lo es. Es una salida que se compra a un precio, y ese precio lo fija la casa con el estado del partido y con su propio margen.

Lo que se cobra al retirar antes es, casi siempre, menos que el valor teórico del boleto en ese momento. Eso no lo convierte en una mala herramienta: en un boleto que se está cayendo, salir a tiempo puede ser mejor que esperar. Pero el lector que cierra un boleto con la seguridad de que está protegiendo su dinero no está protegiendo nada: está vendiendo una posición, y quien la compra pone el precio.

Esa es la costumbre que conviene adoptar antes de usar el botón: mirar el momio original, mirar la oferta de retiro y notar la distancia. La distancia es la parte que ya no vuelve.

Seguridad en el celular: cuenta, retiro y sentido común

Instalar una app de apuestas en México exige aceptar algo que la tienda no explica: que la aplicación corre en tu teléfono pero el respaldo legal vive en el pie de página de un dominio. Esa distancia entre el objeto que tienes en la mano y el documento que lo sostiene es el punto donde se concentra casi todo el riesgo práctico.

El uso de un sitio con permiso acreditado trae tres cosas concretas: contrato de apuestas en México, verificación de identidad con reporte de operaciones relevantes a la UIF y al SAT, y CFDI de retenciones cuando el premio paga impuestos. El uso de un sitio sin permiso acreditado no trae ninguna de las tres, y añade un riesgo con nombre propio: los saldos de una marca bloqueada pueden quedar congelados, y en México ya ocurrió con dos marcas grandes.

La cuenta y el nombre que debe coincidir

El paso que decide el acceso al dinero es la verificación de identidad. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y ese requisito es la razón por la que un registro con datos de otra persona termina con el saldo atorado. No hay manera de sortearlo con una app más moderna ni con un método de pago distinto.

La lista de métodos que las marcas publican es amplia y muy mexicana: tarjeta, transferencia SPEI, efectivo con voucher en tienda —OXXO entre los mencionados— y monederos electrónicos. Eso es lo que cada marca dice de sí misma, y no hay norma que regule qué métodos puede aceptar una casa. Las criptomonedas en las marcas con permiso no están establecidas.

El detalle que conviene saber antes de elegir método: un depósito en efectivo en tienda deja un comprobante ajeno a tu cuenta bancaria, y algunos operadores exigen que la cuenta de retiro coincida con el titular registrado. Quien piense retirar cantidades relevantes hará mejor en usar una vía que deje rastro a su nombre desde el primer depósito.

El riesgo que no se ve en la pantalla

Hay un riesgo que ninguna ficha de la tienda mide: la identidad de la sociedad que publica la app no siempre coincide con la permisionaria, y eso vale para las dos columnas de esta comparación. La app de Playdoit la publica Atracciones America S.A. de C.V., la de Betcris la publica TV Global Enterprises Ltd., y en los dos casos el permisionario que nombran las fuentes es otro. La app de Pickwin corre bajo PWTEC, S.A.P.I. de C.V.

No hay nada intrínsecamente ilegal en esas estructuras, y es justo decir que la mayoría de las marcas grandes del mundo opera con sociedades separadas por producto y por país. Lo que sí cambia es el lugar donde el lector tiene que buscar la verdad, que deja de ser la tienda y pasa a ser el pie de página del dominio de la marca y, cuando hace falta, la pregunta directa al operador.

Vale la pena anotar la única marca del catálogo que parece haber acreditado ese camino completo y lo dice con nombre propio: Codere figura en la App Store a nombre de Codere Newco, S.A.U., y su ficha declara operar con permiso de la SEGOB junto con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese es el estándar al que apuntan las demás, y también la razón por la que una ficha vacía sobre límites resalta tanto.

Métodos, tiempos y el efectivo

Los tiempos de retiro y las reglas de cada método viven en los términos de cada operador, no en la tienda de aplicaciones, y son lo primero que conviene leer después de registrarse. La cuenta a nombre propio es un requisito documentado en el circuito formal: los retiros van a una cuenta del jugador, y el operador emite el CFDI de retenciones cuando el premio queda gravado.

El efectivo merece una advertencia sin dramatismo: no existe un veto normativo contra depositar en OXXO, pero un depósito en efectivo es la vía que deja menos rastro del origen del dinero, y es también la que más depende de que la casa cumpla sus propios controles. Con un premio que paga impuestos, esa diferencia se nota en el CFDI.

Cómo elegir entre navegador, app y quién te respalde

Volvamos a la pregunta del principio, porque el catálogo ya dejó material para responderla con nombres. Hay tres caminos reales para apostar desde el celular en México, y cada uno tiene un costo distinto.

El primero es la app de una marca con permiso declarado en su propio pie de página o en su ficha, con herramientas de juego responsable listadas y antigüedad comprobable. Caliente encaja en ese molde con su número DGG/SP/404/97 impreso por la casa y con transmisión en vivo, creador de apuestas y depósitos móviles. Codere lo complementa con la ficha más explícita del catálogo, con políticas de cierre de cuenta y avisos de juego responsable escritos en la misma pantalla que el bono de hasta 7,000 pesos mexicanos. Es el camino para quien quiere poder dormir con el saldo dentro.

El segundo camino es la app de una marca que funciona bien y publica poco. Playdoit y su 4.86 con 130,876 valoraciones, Novibet con apuestas y casino en un mismo producto, Strendus con tres permisos citados y un titular que las fuentes no se ponen de acuerdo en nombrar, 1xBet con su 259.0 y una sociedad editora distinta de la titular. Ninguna de ellas está acusada de nada; lo que comparten es que el lector termina verificando por su cuenta lo que la ficha no dice.

El tercero es el navegador. Un lector ocasional, que abre una pestaña dos veces al mes para un partido grande, no gana nada con un icono en la pantalla de inicio y sí asume, en cambio, una app que pide permisos y guarda sesión. La contrapartida es la pérdida de las notificaciones y de las funciones que las apps reservan para sí. Si el uso es esporádico, la pestaña es el camino barato.

A quién le conviene cada camino

A un lector con cuenta abierta en varias casas y retiros frecuentes le conviene la app de la marca cuyo permiso esté impreso por la propia casa y cuyas herramientas de juego responsable estén listadas; calidad de producto aparte, es la combinación que reduce las preguntas cuando hay un problema. Betway sirve bien a quien busca volumen —más de 2,000 eventos por semana y un club con apuestas gratis— y Betcris a quien apuesta desde fuera de México, dado su alcance en seis países.

A quien quiere el catálogo más amplio en un solo lugar, con más de 30 deportes y estadísticas en vivo, la balanza apunta a Codere; a quien valora transmisión en vivo y eventos virtuales, a Caliente. Y a quien se deja llevar por la calificación de la tienda conviene recordarle lo obvio: la puntuación más alta del catálogo pertenece a una ficha que no menciona límites de depósito.

En el extremo contrario está el lector que quiere jugar casino y deportes en la misma aplicación; Novibet lo resuelve en un solo icono, con la advertencia ya dicha sobre las dos velocidades que conviven en esa pantalla.

El caso de la marca que no conviene instalar ahora

Hay una situación que ninguna tabla resuelve y que hay que nombrar aparte: las marcas bloqueadas. bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, arrastran un bloqueo desde noviembre de 2025 y una sucesión de resoluciones judiciales que cambian de signo. El resumen no cambia el hecho de que hoy no son una opción activa para apostar, y también explica por qué aparecen mencionadas en esta página sin ficha.

Al lector que ya tenía saldo en alguna de ellas le toca una recomendación práctica y sin adornos: revisar la fecha de la última resolución conocida antes de asumir que el dinero se puede retirar. Es un terreno donde la fecha importa más que la opinión, y ninguna página puede sostener una frase en presente sobre el estado de esas dos marcas.

Lo que sí es estable es la lección de fondo: una casa de apuestas en México se puede bloquear, y el bloqueo no pregunta cuánto llevas depositado. Ese riesgo no se mide con calificaciones de tienda ni con número de eventos semanales. Se mide con la fecha del último cambio de estatus y con la costura entre la marca y su permisionario.

El dato que sí merece cerrar esta comparación

De nueve marcas, cuatro tienen ficha que menciona algún instrumento concreto de protección y cinco no mencionan ninguno. De nueve, dos no dejan imprimir un número de permiso porque las fuentes se contradicen, y tres lo dejan en manos de un compilado en lugar del pie de página de la casa. Solo una lo escribe en su propio dominio.

Ese reparto es la comparación útil. El resto —calificaciones de tienda, club de apuestas gratis, momios mejorados, transmisión en vivo— describe el escaparate y no el respaldo. Quien elija por el escaparate tendrá la app más vistosa. Quien elija por la costura entre marca, permiso y herramientas de protección tendrá la app que le responde preguntas cuando algo sale mal, que es para lo único que se necesita una casa de apuestas cuando ya estás dentro.

Y hay una última cosa que no cambia entre marcas: ninguna de las dos columnas de esta comparación te protege de perder más de lo que querías perder. Ninguna marca mexicana revisada publica un tope obligatorio impuesto por el Estado, porque ese tope no existe. Se pone a mano, en el menú, y conviene ponerlo la primera vez que se abre la app, no la tarde en que hace falta.

Preguntas frecuentes sobre apuestas móviles

¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Ninguna marca puede probarlo con un sello visible. Revisa el pie de página de su sitio: ahí escribe el número la propia casa, como hace Caliente con DGG/SP/404/97. Si no aparece, el número vendrá de un compilado externo y se declara como no confirmado oficialmente. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado que no siempre está accesible.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

Multiplica lo apostado por el momio. Si pones 500 pesos a un momio de 1.80 y aciertas, vuelven 900: 400 de ganancia y 500 de tu dinero. En un parlay los momios se multiplican entre sí, así que dos patas de 1.80 y 2.00 dan 3.60 y con 500 pesos devuelven 1,800.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Un mercado equilibrado con cuotas 1.90 y 1.90 devuelve alrededor del 95 % de lo apostado, y la casa se queda cerca del 5 %. Si esas cuotas bajan a 1.85, el margen sube. La cuenta es uno entre la suma de los inversos de los momios; el margen es lo que falta hasta el 100 %.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la app, en el menú de juego responsable o en la configuración de la cuenta. bet365 enumera descansos, límites de depósito, pausas obligatorias y autoexclusión; BetMéxico ofrece límites de pérdida, descansos y autoexclusión. No son obligatorios por ley: los pone cada operador y los activa el jugador, marca por marca.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Sí. El artículo 137 de la Ley del ISR considera ingreso los premios de juegos con apuesta autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si lo rebasa. La Ciudad de México cobra 6 % estatal, alrededor de 7 % en total.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

No traen sede legal mexicana, ni controles de identidad y antilavado, ni CFDI de retenciones. Un bloqueo puede congelar saldos, como ocurrió con dos marcas grandes desde noviembre de 2025. Una licencia de Curazao no convierte a un sitio en permisionario mexicano, y el tratamiento fiscal de sus premios queda en consulta con un contador.

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