Aplicaciones para apostar: nueve fichas, un solo permiso y muchas dudas
En México no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, y la diferencia entre las dos palabras es más grande de lo que parece. Datos actualizados al noviembre 5, 2026; los números de permiso citados se tomaron de los pies de página de cada marca y de compilaciones públicas, contrastados con la Dirección General de Juegos y Sorteos, cuyo listado oficial de permisos no pudo consultarse.
Elegir una app para apostar en México es elegir un camino, no una marca. Hay un camino barato —probar el producto sin poner un peso—, un camino rápido —el celular y nada más— y un camino que casi nadie elige aunque sea el único con papel mexicano detrás: revisar quién tiene el permiso antes de descargar nada. Los tres se cruzan todo el tiempo, y casi siempre en el mismo orden equivocado: primero se instala, después se lee la letra chica.
Vale la pena decirlo desde el arranque: lo que hace buena a una app de apuestas no es lo que hace atractiva a una app. Un producto se descarga en diez segundos y se juzga por la pantalla de inicio. La apuesta se decide por cosas que no se ven en la captura: quién responde si algo sale mal, cuánto cobra la casa por el privilegio de tener momios a la mano y hasta dónde llega un límite cuando el usuario lo necesita.
El camino de entrada: probar sin poner dinero y qué se aprende ahí
Apostar sin dinero suena a contradicción, y en buena medida lo es. Nadie regala un boleto: la apuesta se paga con la cuenta, con los datos personales o con las dos cosas, y la casa no le entrega el producto al visitante por el gusto de que lo vea. Aun así, el camino de entrada existe en tres versiones, y cada una deja ver algo distinto antes de que haya un peso en juego.

La primera es el modo demostración que algunas plataformas ofrecen en el sitio o en la app. Sirve para lo único que puede servir: aprender dónde está cada cosa. Cómo se arma un boleto, cómo se combina un parlay, cuántos toques hacen falta para llegar de la pantalla de inicio a los momios de un partido de la Liga MX.
La segunda es el bono de bienvenida. Es la más confundida con la primera. Un bono de bienvenida no es dinero del apostador: es dinero de la casa con condiciones de la casa, y esas condiciones son lo que hay que leer antes y no después. Codere anuncia en la ficha de su app un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, y esa cifra no dice nada todavía sobre lo que cuesta liberarlo. Es el tipo de número que se recuerda y la letra que se olvida.
La tercera es entrar por el lado del que casi nadie habla: el de las herramientas internas. Casi todas las apps medianas y grandes traen límites de depósito, pausas y autoexclusión; la lista está dentro del producto y funciona igual el primer día que el mes doce. Probar eso primero —poner un límite pequeño, ver si queda claro dónde se cambia— enseña más sobre una plataforma que veinte capturas de pantalla.
El orden importa. Un apostador que primero deposita y después busca los límites los va a encontrar, pero los va a encontrar con dinero dentro. Uno que instala, recorre, se pone un tope y recién entonces decide si deposita, llega a la misma pantalla con una diferencia: ya sabe dónde está la salida.
Seguridad y juego responsable: las salvaguardas que sí están en la app y las que no
Conviene separar dos cosas que el marketing mezcla a propósito. Una cosa es que la app traiga herramientas de juego responsable, y otra es que alguien vigile a quien las usa. En México, lo segundo no existe a nivel nacional: no hay registro de autoexclusión, ninguna autoridad lleva una lista de personas que pidieron que no las dejen apostar. La autoexclusión es voluntaria y vive dentro de cada plataforma, con las reglas y los plazos que cada una quiera poner.

Eso cambia por completo el valor de esas herramientas. Un límite de depósito puesto en la app de un operador con permiso es una promesa del operador, no una obligación estatutaria. Se puede cumplir, se puede flexibilizar el día que el usuario lo pida, se puede perder en una actualización. La propia app no reporta el incumplimiento a nadie. Lo único que queda es lo que cada marca decide ofrecer y qué tan fácil es cambiar de opinión después de ponerse el tope.
Las fichas de las apps dicen más de lo que la mayoría de la gente lee. bet365 enumera descansos, límites de depósito, pausas obligatorias y autoexclusión como herramientas de juego responsable. La app de BetMéxico, publicada por Desarrollos Especializados y Digitales, ofrece límites de pérdida, descansos y autoexclusión. Codere México dice en su ficha que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente Deportes declara en su ficha, y en el pie de página del sitio, que la app es solo para mayores de 18 años; en el pie de caliente.mx se lee además que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y el enlace a su sección de juego responsable. Son declaraciones del propio operador sobre sí mismo, y se leen como lo que son.
Ahí está la asimetría que más me molesta: un tope de depósito autogestionado, cuando el proceso de sorteo es complejo, compite en desventaja con una promoción de fin de semana. El límite no tiene equipo de marketing. La promoción sí. Por eso los topes funcionan mejor puestos antes del primer depósito que después de una racha.
Y una pieza que se pierde de vista. En la App Store mexicana las apps de casas de apuestas aparecen con clasificación de edad 17+, aunque sus propias descripciones digan que solo pueden usarlas mayores de 18 años. La clasificación de la tienda y la regla del operador no coinciden, y la que un menor de edad ve de verdad es la de la tienda. Ninguna de las dos es la norma legal mexicana: el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 5, prohíbe a los menores el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija un número. El 18+ es lo que dicen las marcas, y el número de la ley no está establecido. Quien tenga dudas en su casa debería quedarse con la app cerrada, no con el número de la ficha.
La prevención se juega en detalles aburridos. Si una app no dice en ningún lado cómo cerrar la cuenta, eso ya respondió una pregunta importante. Si el acceso desde el celular permite apostar en dos toques, el límite de pérdida es lo único que separa una tarde de aburrimiento de una semana de arrepentimiento. Y si la marca está bloqueada, como se ve más adelante, la app publicada ya no es la salvaguarda de nadie.
La app y el navegador: qué se juega en la pantalla y qué se pierde en el camino
México apuesta desde el celular. La app existe porque el hábito está ahí, y por eso cualquier comparación empieza por lo que se ve en la pantalla: si el boleto se arma sin zoom, si las cuentas de la cuenta se entienden sin manual, si la búsqueda de un partido tarda o no. Un apostador que ya tiene la app instalada deja de traducir: conoce el camino. Un apostador que llega por el navegador tiene la ventaja y el defecto de la misma cosa: la página cambia cuando quiere la casa, no cuando quiere él.
Los partidos que se buscan en México son los de siempre, y no son casualidad. La Liga MX, las ligas europeas de futbol y los deportes de Estados Unidos concentran lo que la gente quiere ver; la app de BetMéxico dice cubrir exactamente eso. Codere dice cubrir más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Betway habla de más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, un creador de apuestas llamado “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Caliente Deportes suma transmisión en vivo y eventos virtuales. Son descripciones de cada marca sobre sí misma, y ninguna se puede verificar desde afuera.
El navegador sigue siendo el camino de entrada más honesto en un punto: no pide nada. Se abre, se ve la oferta de momios, se comparan dos casas sin instalar nada y sin dejar datos. Para un apostador que quiere el precio de un partido y nada más, ese es el camino corto. El problema es el segundo paso: cuando aparece la gana de apostar en el entretiempo, el navegador pierde por cansado.
Ahí entra el detalle que casi nunca aparece en las comparaciones: los momios en vivo se mueven, y una app mal optimizada pierde segundos. Dos toques de diferencia a los 80 minutos no son un detalle de diseño, son plata. Por eso conviene probar la velocidad de la app en el peor momento en que se va a usar —en el entretiempo, en el trabajo, con la señal que hay donde uno vive— y no en la reseña de nadie más.
Hay una tercera franja que mucha gente pasa por alto: el mundial de futbol ya se jugó, entre junio y julio de 2026. Los torneos grandes mueven la instalación de apps como ninguna campaña, y suelen dejar cuentas abiertas que se usan tres semanas y no se vuelven a tocar. Una cuenta que no se usa es una cuenta que conserva métodos de pago cargados. Revise la app dos veces al año, aunque sea para cerrar la sesión.
El detalle técnico llega con fecha. La versión 8.12.1 de Caliente Deportes se publicó el 20 de octubre de 2026; la versión 1.31.0 de Playdoit, el 22 de octubre de 2026; la versión 259.0 de 1xBet, el 14 de octubre de 2026. Una app que se actualiza cada pocas semanas está viva, le arreglan cosas y la mantienen al día; una app con meses de silencio sigue funcionando hasta que la tienda la retira. Vale la pena mirar la fecha de la versión antes de entregarle datos personales a una marca que se olvidó de su propio producto.
Cómo se comparan estas nueve apps: qué mira cada uno de los criterios
Cuando se pone a nueve marcas en fila, cada criterio pesa distinto según lo que se busque. Y conviene decir desde el principio qué es lo que una ficha pública no dice.
Lo primero que se mira es el registro del desarrollador. Es el dato que más gente salta. La app de 1xBet figura en la App Store de México a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular que indican las compilaciones que citan el permiso; la de Betway la publica Digital Outsource International Limited; la de Betcris, TV Global Enterprises Ltd.; la de Codere, Codere Newco, S.A.U.; la de Caliente, Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V.; la de Novibet, Logflex MT Limited; la de Pickwin, PWTEC, S.A.P.I. de C.V.; la de Strendus, NEW ADS S.A. DE C.V.; la de Playdoit, Atracciones America S.A. de C.V. Quien tuvo la app instalada de niños en otro rubro ya conoce esta experiencia: el desarrollo se subcontrata, y el nombre del permisionario no siempre aparece arriba del ícono.
Lo segundo es la antigüedad. Tres apps llevan años en la tienda mexicana y eso se nota en los detalles: Codere desde enero de 2017, Betway desde septiembre de 2014 y Caliente Deportes con años de historial. Betcris se lanzó en julio de 2018, Pickwin en agosto de 2018, Playdoit en agosto de 2021, Strendus en octubre de 2023. Una app con años encima ya pasó por varias versiones del sistema operativo y de las reglas de la tienda; una app nueva todavía no.
Lo tercero es la calificación, y aquí hay una trampa que conviene desarmar. bet365 tiene 4.82 con 73,429 valoraciones en la App Store de México, según la ficha del 28 de octubre de 2026, y Playdoit 4.86 con 130,876 valoraciones en la misma fecha. La de Playdoit es la más alta de las dos, con casi el doble de valoraciones, y sin embargo es la de bet365 la que se cita como número de portada. Ahí está el mecanismo, desnudo: una calificación alta premia lo que se instala mucho, no lo que se paga bien. La calificación tampoco distingue una opinión escrita en el registro de una escrita después de un retiro que tardó; en la tienda las dos pesan igual.
Lo cuarto son las funciones que aparecen en la descripción. Betcris destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Codere suma su creador de apuestas. Caliente agrega depósitos y retiros desde el celular y transmisión en vivo. Son declaraciones de la marca, no funciones verificadas por nadie más.
Ninguna columna dice que una app sea buena; dicen quién la firma y qué promete.
| Marca | Permiso de SEGOB según la fuente citada | Lo que declara su propia ficha en la App Store |
|---|---|---|
| Betcris | Permiso de la SEGOB de su permisionario; el número del pie de la marca (a nombre de Producciones Móviles) y el de la compilación difieren, según las fuentes | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Betway | Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y club con apuestas gratis semanales |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación especializada; sin confirmación oficial | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados, apuestas gratis y bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según una compilación especializada, que no pudo confirmar el dominio ni el listado oficial; la app figura a nombre de 1XCorp N.V. | Registro en la tienda a nombre de una sociedad distinta de la titular que citan las compilaciones |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie del propio sitio de la marca; sin confirmación oficial | Transmisión en vivo, creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | Versión 4.30.0 publicada el 14 de octubre de 2026 |
| Pickwin | Permiso de la SEGOB de su permisionario; sin número impreso porque las fuentes se contradicen | Versión 1.0.137 publicada el 28 de septiembre de 2026 |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, cuyas compilaciones difieren sobre el titular | Versión 2.0.39 publicada el 1 de octubre de 2026 |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial | Calificación de 4.86 con 130,876 valoraciones en la App Store de México (28 de octubre de 2026) |
Lo que la tabla deja ver de reojo es más útil que sus celdas. Los números de permiso vienen de tres o cuatro fuentes que no coinciden entre sí, y ninguna es el listado de la autoridad, porque ese listado no se pudo abrir. En dos renglones directamente no hay número, porque las fuentes se contradicen. Eso no convierte a esas marcas en ilegales —el permiso lo tiene el permisionario, y el permisionario puede tener varias marcas a su nombre— pero sí dice algo sobre lo que se puede verificar desde afuera de un teléfono.
Un lector con paciencia tiene una prueba adicional que ninguna reseña le va a hacer por él. Descargar la app y revisar la ficha del desarrollador; buscar el número en el pie de página del sitio mexicano de la marca —el del operador, no el del afiliado que lo recomienda—; y leer la descripción completa hasta el final, donde viven los requisitos de apuesta y las condiciones del bono. Ese recorrido toma quince minutos y responde preguntas que ninguna calificación de la tienda contesta.
Quién está detrás de cada app: nueve fichas y una sola pregunta
Nueve marcas operan en México bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, otorgado a un permisionario con local físico. La palabra importa: la ley mexicana habla de permiso, no de licencia, y esa diferencia arrastra todo lo demás. El permiso es un acto administrativo temporal a favor de un permisionario, no es transferible, y quien lo tiene presenta cuentas trimestrales y anuales auditadas, contrato de seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y fianza. Ninguna app tiene licencia propia: cada una cuelga del permiso de una casa con local.
Betcris y el problema del nombre. Betcris declara operar con permiso de la SEGOB de su permisionario, Producciones Móviles. En el pie de página de la marca y en la tabla de su propietario aparece un número distinto, y por eso aquí no se imprime ninguno. La app, publicada por TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018 y su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026; funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Ese detalle regional no es menor: si el producto es el mismo para seis países, el soporte y las respuestas legales también se reparten entre seis reguladores, y el usuario mexicano no es el cliente único. Lo que inclina la balanza a su favor es la descripción de la app: parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. Es una app pensada para el apostador que apuesta seguido y quiere armar su boleto sin fricción. El usuario que deposita dos veces al año no necesita nada de eso. Sobre el permiso, la marca aclara poco y la ficha de la tienda no aclara nada: el número que aparece en los dos lugares no es el mismo.
Betway y la constancia. Betway es la app más antigua del grupo: salió en septiembre de 2014 y su versión del 21 de octubre de 2026 seguía publicada en la App Store de México, según la ficha del 28 de octubre de 2026. La publica Digital Outsource International Limited, mientras que el permiso figura a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según casasdeapuestaslegales.mx, con el número 4184 y sin confirmación oficial. Casi doce años en una tienda son una forma de prueba: la app sobrevivió a varias versiones del sistema operativo y a cambios de reglas de la tienda, y sigue ahí. En su ficha promete más de 2,000 eventos por semana, momios “Super” y “Ultra”, “Crea Tu Apuesta” y el club con apuestas gratis semanales. Nada de esto se confirma por otra vía. El perfil de riesgo aquí no está en la app sino en la continuidad del permiso: una marca que factura como12 años en la tienda mexicana no ha cambiado de dueño precisamente. Para un apostador que valora que las cosas sigan en su lugar, es la ficha más predecible del grupo.
Codere y la ficha que dice más que su dueño. Codere figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U.; su app salió en enero de 2017 y la versión vigente es del 20 de agosto de 2026. El permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según una compilación especializada, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular según las fuentes, y sin confirmación oficial. Lo interesante no es el registro sino la ficha: es la única de las nueve que se toma el trabajo de decir que su app opera con permiso de la SEGOB, que es solo para mayores de 18 años y que incluye políticas de cierre de cuenta. Ese último punto es el que más peso tiene. Ninguna autoridad mexicana obliga a una casa a explicar cómo se cierra una cuenta, y casi ninguna lo pone por escrito en el escaparate. Habla bien del cumplimiento de la marca, aunque sea cumplimiento declarado por ella misma. El bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN es lo que se recuerda; los depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO que anuncia la misma ficha son lo que se usa de verdad, y los dos vienen con condiciones que no están en la tienda.
1xBet y el desfase de nombres. 1xBet declara operar bajo permiso de la SEGOB, con número DGJS/0002/2020 según una compilación especializada, la misma fuente que no pudo confirmar el dominio ni el listado oficial. En la App Store de México, en cambio, la app figura a nombre de 1XCorp N.V., una sociedad distinta de Entretenimientos Naturales, que es el titular que citan las compilaciones. La app salió en junio de 2014 y su versión 259.0 es del 14 de octubre de 2026. Ahí está el punto que ninguna reseña señala y que a mí me parece el más relevante de la ficha: cuando el publicador de la tienda no es el titular del permiso, queda claro que la app es un producto de otro, licenciado o no. Quien vaya a verificar el permiso tiene que saber qué nombre está buscando antes de abrir el buscador, o va a llegar a la conclusión equivocada por el camino corto. El volumen de actualizaciones —versión 259.0 es un número que solo se explica con años de parches— dice que la app se mantiene viva y dicen también que el producto cambia mucho de una versión a otra.
Caliente y el permiso que se ve. Caliente es la única del grupo que muestra su permiso en el pie de página de su propio sitio: DGG/SP/404/97, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay. La app la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., su versión 8.12.1 es del 20 de octubre de 2026 y la ficha trae transmisión en vivo, creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. Hay una diferencia grande entre esto y las demás fichas: cuando el número sale del sitio de la marca, el permiso al menos está a la vista y no hay que recomponerlo desde una compilación de terceros. Eso no es confirmación oficial —el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir, y ya se dijo—, pero es un peldaño arriba de una tabla anónima. El apunte practico de Caliente es distinto: el pie de su sitio insiste en que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, y la marca se toma el trabajo de decirlo en dos lugares distintos.
Novibet y Strendus: los perfiles que la ficha no alcanza a explicar. Novibet declara operar bajo permiso de la SEGOB, con número DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx, permiso atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. La app la publica Logflex MT Limited y su versión 4.30.0 es del 14 de octubre de 2026. Strendus muestra en su permiso DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según la misma fuente, que a su vez difiere de otras compilaciones sobre quién es el titular; la app la publica NEW ADS S.A. DE C.V., salió en octubre de 2023 y su versión 2.0.39 es del 1 de octubre de 2026. Las dos están ahí, con permiso declarado y sin ninguna confirmación externa. En las dos, la ficha de la tienda es más delgada que la de sus competidoras: no hay una lista larga de funciones ni un número que salte. Para el apostador que compara por funciones, esto las deja fuera de la conversación. Para el que compara por quién firma el permiso, siguen adentro.
Pickwin y Playdoit: las dos caras de la valoración alta. Pickwin figura en la App Store de México a nombre de PWTEC, S.A.P.I. de C.V., salió en agosto de 2018 y su versión 1.0.137 es del 28 de septiembre de 2026. Su permisionario, según las fuentes, es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora, y ahí aparece el detalle incómodo: el número que una compilación atribuye a Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, y por eso aquí no se imprime. Que dos marcas distintas compartan permisionario no es irregular —un permisionario puede operar varias marcas—, pero deja claro que el permiso no identifica a la marca: identifica a la empresa. Playdoit es otra historia: la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021, su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026 y tiene la calificación más alta del grupo, 4.86 con 130,876 valoraciones en la App Store de México. Ese es también el número que más trampa tiene. Una calificación de 4.86 con 130,876 valoraciones dice que mucha gente usó la app y que la mayoría no tuvo motivos para quejarse esa semana. No dice nada sobre lo que pasa cuando hay que retirar un premio grande.
La app no es la licencia: cómo se lee el permiso de la SEGOB
La ley mexicana es vieja y sigue vigente en lo esencial. La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y prohíbe en el país los juegos con apuesta y los juegos de azar, con la excepción de los que autoriza expresamente. En la práctica eso significa lo siguiente: para apostar hay que estar dentro de un permiso, y el permiso lo otorga la Secretaría de Gobernación, con la Dirección General de Juegos y Sorteos como autoridad que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos y lleva los procedimientos de sanción.
El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos es la pieza que da forma a las apps. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la vigilancia de los juegos con apuesta y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y marca competencia federal. El artículo 2, reformado el 16 de noviembre de 2023, dice sin rodeos que la actividad de apuestas y sorteos que la ley no prevé expresamente está prohibida. El artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los permisos relevantes para apostar son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; quien tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios de apuestas remotas. El permiso no es transferible.
Un lector de app se pierde un dato que sí importa: ninguna norma mexicana nombra el juego en línea. El sitio digital no tiene licencia propia, y lo que hace es colgar del permiso de un permisionario autorizado con local físico. Muchas marcas extranjeras usan un permisionario local para operar. Un mismo permisionario puede correr varias marcas. Por eso la ausencia de un número en un renglón de la tabla no significa que el permiso no exista, sino que el titular es una empresa y no una marca, y que el vínculo entre las dos no siempre está publicado.
Sobre la verificación hay que ser claro, porque en este punto se puede perder dinero. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un listado en PDF de los sitios autorizados, y ese listado no se pudo abrir: ni nosotros ni quien lo intentó desde la Cámara de Diputados, que entre mayo y julio de 2026 pidió un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas en México no coinciden entre sí —136 sitios en un informe, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro—, y por eso aquí no se publica ningún conteo total como cifra firme. La consecuencia práctica es incómoda: la verificación de un permiso en México hoy se hace recomponiendo piezas de varios lugares, no consultando la fuente única. El nombre que hay que buscar es el del permisionario, no el de la marca.
Sobre el acceso desde el celular vale la pena precisar lo que la norma regula y lo que no. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija un número de años. Las marcas dicen mayores de 18 en sus fichas y en sus pies de página; el número estatutario no está establecido. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las distintas formas de apuesta no tienen regla separada en los artículos leídos del Reglamento. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el cruce de apuestas. Sobre las casas de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, y aquí no se afirma que exista una en México.
Los eventos restringidos por categoría —apuestas sobre ligas de menores o divisiones inferiores— no aparecen en ninguna parte. El apostador que los busque no va a encontrar una lista que le prohíba nada, y eso no es una autorización: es un vacío.
Después de todo esto, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿qué cambia, para quien apuesta, que la marca tenga permiso de la SEGOB? Cambia la vía de reclamo. Un operador con permiso tiene un domicilio legal en México, presenta cuentas auditadas, reporta operaciones sospechosas a la UIF y entrega un CFDI de retenciones por premios gravados. Un operador sin permiso no ofrece ninguna de esas cosas, y además el saldo de una cuenta bloqueada puede quedar congelado. No hay, en ninguno de los dos casos, un registro nacional de autoexclusión.
Permiso, impuestos y bloqueos: lo que la letra chica no aclara
La parte fiscal es la que casi nadie lee y la que después duele. En el lado del operador, el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos; esa tasa estaba en 30 % y subió a 50 % con la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.
Conviene subrayar dos cosas de esa tasa. La primera es la base: el texto habla solo del “valor de la actividad”, la prensa habla del “monto total apostado”, y aquí no se afirma ni que sea 50 % de lo apostado ni 50 % del ingreso bruto. La segunda es la consecuencia sobre la oferta: cuando el impuesto al juego sube de 30 % a 50 %, el operador tiene que sacarlo de algún lado. Después del alza, las casas rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Es decir, el costo del IEPS vuelve al apostador por la puerta del bono, que es más corto y más condicionado que el del año anterior. No hay norma estatutaria sobre bonos en la Ley Federal de Juegos y Sorteos.
Los impuestos estatales varían. La Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Un apostador que compara dos casas con sede declarada distinta puede estar comparando dos regímenes fiscales estatales distintos sin saberlo.
Del lado del premio, el artículo 137 de la Ley del ISR considera ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto local no rebasa 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios que superan $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual. El artículo 138 cubre la retención correspondiente.
Aquí hay una frontera que la ley marca con la palabra “autorizados”. El artículo 137 habla de premios de juegos “legalmente autorizados”; el tratamiento fiscal del premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. Quien gane en un sitio sin permiso debería consultar a un contador o asesor fiscal antes de contar con ese dinero.
Lo demás se lee mejor como una sucesión de fechas que como un estado actual. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo permitió a esas apps publicar contenido informativo no relacionado con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Unos 20 casinos físicos cerraron en 2026. El estado es inestable y por eso aquí se escribe siempre con fecha, nunca como abierto o cerrado hoy.
Hay una imagen que retrata el asunto mejor que cualquier comunicado: la app de Betano seguía publicada y actualizada el 27 de octubre de 2026 en la App Store de México, mientras la marca está bloqueada desde noviembre de 2025. La tienda no es la autoridad. Un producto se puede descargar, instalar, navegar y hasta depositar sin que eso diga una palabra sobre si la marca puede operar en el país. Ese es el fracaso de verificación más común y el más caro: confundir la ficha de la tienda con un aval.
Sobre la reforma también conviene ser preciso. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, con reporte del 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Hay además una iniciativa para derogar la ley que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta y nada más. Ninguna de las dos cosas cambia lo que hoy puede hacer un apostador con su celular.
Queda la pregunta que más me hacen y que la ley no contesta. ¿Hay multa o delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso? No está establecido, y por eso aquí no se anuncia ni una sanción ni una exención. Lo que sí cambia no es la exposición legal del jugador sino su posición práctica: en un sitio con permiso hay una vía de reclamo en México, controles de identidad y de lavado, y un CFDI de retenciones; en un sitio sin permiso no hay nada de eso. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Describir la zona sin protección es lo único que se puede hacer con honestidad: sin marca nombrada, sin método de depósito y sin detalle de bono.
Apuestas en el celular: lo que se gana y lo que se deja en la app
Las apps revisadas no son el mercado completo. Son nueve marcas que declaran operar con permiso de la SEGOB y que tienen ficha en la App Store de México. Una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso, y el listado de permisos que permitiría zanjarlo no se pudo consultar. Lo que sigue es lo que se puede sostener con lo que cada marca publica de sí misma.
Betcris, Betway, Codere, 1xBet, Caliente, Novibet, Pickwin, Strendus y Playdoit cubren un rango amplio, y el rango no reparte el valor por igual. La app mejor valorada de la lista es Playdoit, con 4.86 y 130,876 valoraciones; la más citada para el deporte es la de Codere, que se toma el trabajo de decir en su ficha que limita el uso a mayores de 18 años y que incluye políticas de cierre de cuenta; la más antigua es Betway, con app en la tienda mexicana desde septiembre de 2014. La más reciente es Strendus, de octubre de 2023. Ninguna de esas cuatro condiciones hace mejor a una app que a otra; describen a quién le queda cómoda cada una.
Las funciones donde la diferencia se vuelve real son dos. La primera es el creador de apuestas, que Caliente, Codere y Betway mencionan en sus fichas. La segunda es la transmisión en vivo, que solo Caliente anuncia. Un apostador que apuesta sencillo y mira el partido en la televisión no pierde nada por instalarse la app de un operador que no transmite; uno que quiere ver el partido en la misma pantalla donde tiene el boleto, sí.
Después están los métodos de depósito, y aquí la lista es la que cualquiera que viva en México espera: tarjeta, transferencia SPEI y efectivo en tiendas como OXXO, al menos en el caso de Codere, que es la única que detalla los tres en su ficha pública. Ninguna ley mexicana cubre los pagos de apuestas; lo que cada marca dice sobre sí misma es lo que hay. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador entrega el CFDI de retenciones por premios gravados. El retiro rápido que anuncia Betcris conviene leerlo como lo que es: una promesa de la marca, sin reloj ni monto que la respalde en la ficha. Las criptomonedas en marcas con permiso no están establecidas.
Los momios mejorados merecen un párrafo aparte, aunque sea corto. Betway habla de momios “Super” y “Ultra”, y Codere de momios mejorados. Un momio mejorado es un precio por encima del que la casa tiene en su tablero para ese mercado, y eso siempre es dinero real, porque el pago se calcula sobre el momio y no sobre el promedio del mercado. La única parte que exige atención es la condición: los momios mejorados suelen traer tope de monto y algún requisito de apuesta. El número que importa no es cuánto se mejora, sino hasta cuánto se puede apostar a ese precio.
Hay una contradicción que la propia lista deja al descubierto y que prefiero escribir en voz alta. La mayoría de las apps revisadas piden depósito para dar el bono de bienvenida. Es un desajuste honesto: sin dinero no hay bono de bienvenida que reclamar, y sin depósito no hay apuestas gratis. Lo que sí se puede hacer sin poner un peso es revisar la ficha del desarrollador, leer la descripción completa, comprobar si la marca lista herramientas de juego responsable como hace bet365 o la app de BetMéxico, mirar la fecha de la última versión y probar el modo demostración si existe. Eso no da dinero, pero contesta las preguntas que después cuestan.
La decisión final se parece a esto. Para quien nunca ha apostado desde el celular y quiere aprender sin arriesgar, el orden correcto es instalar, recorrer las herramientas, ponerse un límite de depósito y recién entonces depositar el mínimo; la marca es secundaria frente al hábito. Para quien apuesta seguido y vive en los momios, la app de Betcris o la de Codere resuelven mejor, por el parlay del mismo juego y el creador de apuestas. Para quien apuesta una vez al mes un partido de la Liga MX, la antigüedad de Betway y la ficha de Caliente son más de lo que necesita, y las dos están bien. Y para quien le da peso al papel mexicano detrás de la marca, el recorrido empieza por el pie de página del propio operador, no por la calificación de la tienda.
Preguntas frecuentes sobre las aplicaciones para apostar en México
¿Cómo sé si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
El permiso está a nombre del permisionario, no de la marca, así que hay que buscar a la empresa. Empiece por el pie de página del sitio mexicano de la casa —no el del afiliado que la recomienda— y por la ficha del desarrollador en la App Store. El listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta pública, así que la verificación se arma por piezas.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta según la cantidad y el momio?
El pago es la cantidad apostada multiplicada por el momio, en formato decimal. Con $100 MXN a un momio de 1.90, el boleto devuelve $190 cuando la apuesta se gana, de los cuales $90 son ganancia y $100 son el dinero con el que se apostó. En un parlay, los momios de cada selección se multiplican entre sí y forman un solo precio.
¿Cómo se nota el margen que cobra la casa en los momios?
Se ve sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado, que es uno dividido entre cada momio. La suma da más de 1 y el excedente es lo que la casa se queda. Es una cifra del mercado, no de la casa: cambia entre deportes, entre mercados y entre momios de un mismo partido.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la app, en la sección de juego responsable o en la configuración de la cuenta. bet365 y la app de BetMéxico enumeran límites de depósito, límites de pérdida, descansos y autoexclusión; otras marcas ofrecen menos. México no tiene límite de depósito estatutario ni registro nacional de autoexclusión, así que el tope que se ponga vive dentro de esa plataforma y bajo sus reglas.
¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas en México y quién retiene?
Sí, los premios de juegos con apuesta legalmente autorizados son ingreso conforme al artículo 137 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % cuando el impuesto estatal sobre el premio no rebasa 6 %, y 21 % cuando lo supera. La Ciudad de México cobra 6 % sobre los premios y la retención es pago definitivo solo si se presenta la declaración correspondiente.
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