Código promocional de apuestas en México: qué recibes, qué aceptas y qué camino te conviene
El buscador que escribe “códigos promocionales para apuestas” suele imaginar una caja fuerte con la puerta abierta. Lo que encuentra es una promesa en la portada, un enlace con letra pequeña y un requisito de apuesta que casi nadie lee antes de depositar. En México hay además una particularidad que cambia el cálculo: el sitio que te ofrece el bono no tiene licencia de juego online, sino que cuelga del permiso de un permisionario con local físico. Eso no lo hace ilegal, lo hace distinto. Y en un mercado donde el IEPS sobre juegos con apuestas subió al 50 % al empezar 2026, el bono dejó de ser un regalo para convertirse en un instrumento de captación con coste.
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos contrastados contra lo que cada operador publica en su propio pie de página y contra las compilaciones de casas de apuestas legales mexicanas.
Aquí no hay códigos que copiar. Un código promocional es una llave, no un premio: lo que vale el bono es lo que queda después de cumplir sus condiciones, y de eso trata todo lo que sigue. La pregunta útil no es cuál regala más, sino qué camino abre cada uno y a quién le sirve.
Juego responsable en México: la protección existe, pero no está centralizada
Antes de hablar de incentivos conviene decir qué protege al apostador y qué no. En México no hay un registro nacional de autoexclusión. Ningún operador puede consultar si el jugador que llega está en una lista de personas que pidieron que no les dejen jugar, porque esa lista no existe. Lo que sí existe son herramientas internas que cada casa lista en la ficha de su aplicación: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y una autoexclusión voluntaria que vale solo dentro de esa marca. El apostador que se excluye en una casa sigue teniendo la puerta abierta en las otras ocho.

La app de Codere México dice operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris va un paso más allá en el texto: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, el servicio no se promociona a menores de 18 y enlaza su propia sección de juego responsable. Caliente Deportes, la app de apuestas deportivas de la marca, repite el corte en la edad y añade el resto de su catálogo.
Conviene subrayar lo que esas frases son y lo que no son. Son declaraciones del operador sobre sí mismo, y en el caso de la edad coinciden con el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que en su artículo 5 prohíbe a los menores permanecer en las áreas de apuesta de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, aunque no fija una cifra. La cifra de 18 años la pone cada marca, no la ley. Esa diferencia importa: un requisito escrito por la casa puede cambiar con la casa, y una prohibición reglamentaria no.
Dónde pone cada casa los límites
Los límites de depósito y de pérdida son la herramienta que más se usa y la que peor se entiende. No son un número que la ley imponga al operador mexicano. No hay un techo estatutario de depósito ni de pérdida para apuestas, ni una cuenta temporal de protección. Son ajustes que el apostador se pone a sí mismo dentro de su cuenta, y por eso hay que buscarlos activamente en el panel de perfil en lugar de esperar que aparezcan en la pantalla de registro. Si la casa no los ofrece de forma visible, esa ausencia es información sobre la casa.
Hay una segunda capa que sí es obligatoria y no se ve: la verificación de identidad. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan las transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juego está considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que se exigen no están fijados en un texto legal que pueda citarse, así que la respuesta práctica está en la página de verificación de la propia marca. Un retiro que se queda “en revisión” casi siempre es esto: una identidad que todavía nadie comprobó.
El camino del que no quiere pensar en límites
Hay un perfil de apostador que llega buscando el código más generoso y no ha leído una sola condición. A ese lector le sirve el orden inverso al habitual: primero abre la sección de juego responsable de la casa que le interesa, comprueba si tiene límite de depósito y autoexclusión a mano, y solo después mira el bono. La razón es sencilla. Un bono con rollover alto empuja a apostar más de lo previsto, y la única defensa que va a funcionar es una cifra puesta antes de empezar, no después de la tercera recarga. La ley mexicana no te la va a poner. La casa tampoco, salvo que la busques.
También hay un detalle de protección que pierde quien se va a una marca sin permiso en México: un operador con permiso de la SEGOB opera dentro de una jurisdicción mexicana identificable, hace controles de identidad y entrega un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Un operador sin permiso no ofrece nada de eso. Y el saldo que quede en una casa bloqueada puede quedar congelado, como muestra el caso que se cuenta más abajo.
Bonos y apuestas gratis: qué promete cada marca mexicana
El bono de bienvenida mexicano tiene tres formas que conviene separar porque cuestan cosas distintas. La primera es el bono de depósito: pones dinero, la casa añade un porcentaje, y el conjunto —o solo la parte añadida, según los términos— queda sujeto a un requisito de apuesta. La segunda es la apuesta gratis: un boleto que la casa te cubre, con una característica que mucha gente descubre tarde, y que el propio ángulo de este apartado no resume. La tercera es la promoción continua: recargas semanales, clubes de lealtad, cashback. Las tres se anuncian con la misma palabra, “bono”, y se comportan de manera muy distinta cuando llega el momento de retirar.
Empiezo por lo que cada operador publica de sí mismo, porque ahí está el material honesto. Caliente anuncia en el encabezado de su página principal mil pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos. La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos. La ficha de Playdoit anuncia mil pesos de bono de bienvenida, y ahí aparece el primer problema serio: la propia descripción lo presenta en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras, y eso no es un detalle de redacción, es el dato más importante de la oferta. Un bono cuyo tipo no se puede leer tampoco se puede valorar.
Campobet juega otra carta y no la esconde tras una bienvenida: anuncia en su app un bono de recarga semanal deportivo del 50 % hasta 10,000 pesos. Para quien apuesta todas las semanas eso puede valer más que un incentivo de primera vez, porque no depende de abrir cuenta ni de ser cliente nuevo. Rushbet va por el camino de la fidelidad: su programa de lealtad acumula puntos con las apuestas, canjeables en una tienda de bonos, y añade un cashback VIP de hasta 500,000 pesos. Esa última cifra corresponde a un tramo alto del programa, no a lo que recibe un cliente medio el primer mes.
Las condiciones que la letra pequeña no grita
De todo el catálogo de condiciones, hay dos que deciden si el bono se cobra o se pierde. La primera es el rollover, el requisito de apuesta: cuántas veces hay que jugar el importe antes de que el saldo del bono se convierta en dinero retirable. La segunda es el momio mínimo, el precio por debajo del cual tus apuestas no cuentan para ese requisito. Sobre el bono sin depósito de Caliente, reseñas de casas de apuestas señalan un rollover de 10 veces, y esas mismas reseñas se contradicen entre sí sobre el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito. Cuando las fuentes que describen una oferta no coinciden, la única lectura segura está en los términos que la casa publica al abrir la promoción.
Hay una tercera condición que casi nunca aparece en el titular y que rara vez se lee: la fecha límite. Un bono con rollover alcanzable y treinta días para cumplirlo es un bono peor que otro con el doble de requisito pero tres meses por delante, y el anuncio de la portada no distingue entre los dos. La cuarta es el tope de ganancia: muchas apuestas gratis pag
Las herramientas que rodean al bono
El bono no vive solo. Codere México cubre más de 30 deportes y suma estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis (freebets) a su catálogo. Betway anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados que llama “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Caliente Deportes añade transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales.
Dos observaciones que la lista no hace por sí sola. La primera es que “momios mejorados” y “apuesta gratis” son lenguajes distintos con costes distintos: un momio mejorado sube el precio de un solo mercado, mientras que una apuesta gratis es un boleto nuevo con sus propias reglas. La segunda es que un catálogo ancho no mejora el bono. Un creador de apuestas invita a combinar selecciones, y una combinada de muchos partidos multiplica el momio del boleto pero no el valor del bono, porque el requisito se mide sobre el importe jugado, no sobre lo que pagaría. Cuanto más fácil es armar una combinada larga, más fácil es cumplir un rollover mal y rápido. Esa es la trampa que la interfaz te tiende sin decirlo.
Lo que cuesta un “bono de 7,000 pesos”
El punto que ilustra la ficha de caliente.mx. Un millar de pesos “sin depósito” que exige jugar diez veces el importe obliga a mover 10,000 pesos en boletos antes de retirar un peso de ese saldo. En un mercado de dos resultados a momio 1,90 y 1,90 la casa se queda aproximadamente el 5,3 % de cada peso jugado; el detalle de ese reparto y de lo que vale una apuesta gratis está en el apartado sobre los dos números que deciden el bono. Diez mil pesos movidos a ese margen dejan un coste medio en torno a 530 pesos. Es un cálculo de valor esperado, un promedio sobre muchas apuestas bajo ese supuesto, no una previsión de lo que va a pasarle a nadie en concreto.
La conclusión incómoda es esta: la promesa de la portada no es falsa, es incompleta. La cifra grande es el techo nominal, y el techo nominal casi nunca es lo que se cobra. Lo que se cobra es el techo nominal menos el coste de cumplir el requisito, menos lo que hayas perdido por el camino. Por eso dos casas que anuncian la misma cantidad pueden valer un 40 % una de otra, y por eso el número que deberías comparar no está en el anuncio.
Elegir bono según cómo apuestas
Aquí entra el ángulo de esta guía, que es la elección. No hay un bono mejor en abstracto, hay bonos que encajan con un tipo de jugador y estorban a otro. Quien apuesta un partido el fin de semana y nada entre semana debe mirar el requisito antes que el importe: un rollover alto sobre un bono grande es peor negocio que un rollover bajo sobre un bono pequeño, porque cumple el segundo y abandona el primero. Quien apuesta a diario puede permitirse un bono de bienvenida más pesado, y probablemente le convenga más una recarga semanal del 50 % como la de Campobet, que se repite y no exige ser cliente nuevo.
Quien apuesta para entretenerse y no quiere complicaciones debería preferir el camino con menos pasos: una apuesta gratis con condiciones simples antes que un paquete de depósito con plazo corto. Y quien busca fidelidad pura encontrará más en un programa de puntos canjeables, como el de Rushbet, que en el bono de primera vez. La mala elección, la que se ve todos los días, es elegir por el tamaño de la cifra del encabezado.
Fundamentos: qué es exactamente un bono y por qué existe
Conviene bajar un nivel y explicar la mecánica, porque sin ella las cifras anteriores son ruido. Un bono de bienvenida es un saldo promocional que la casa abona en tu cuenta bajo tres condiciones de estructura: qué parte es bonificada, es decir si la casa iguala el depósito o solo añade un porcentaje; cuántas veces hay que jugar ese saldo antes de retirarlo; y a qué precio mínimo deben hacerse las apuestas que cuentan. Todo lo demás —plazos, mercados excluidos, topes de pago, apuestas combinadas que no cuentan— son variaciones de esos tres ejes.

La razón de ser del bono es económica, no filantrópica. La casa paga captación con saldo promocional en lugar de dinero, y recupera ese coste por dos vías: el margen que ya está dentro de cada momio y el volumen extra de apuestas que el requisito genera. Después del aumento del IEPS al 50 % en 2026, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida precisamente porque el impuesto les encareció el regalo; lo absorben en parte y lo trasladan en parte. Si el coste fiscal sube, el bono baja o las condiciones se aprietan. No hace falta ser un analista para verlo: basta con comparar el titular de un bono de bienvenida de una casa con la estructura de recargas de otra.
Una precisión de vocabulario que en México se pierde. En el registro se escribe “permiso”, no “licencia”. Los sitios online no tienen un permiso digital independiente: operan vinculados al permiso de un permisionario autorizado con local físico, y un mismo permisionario puede llevar varias marcas. Esto tiene una consecuencia directa sobre los bonos: quien responde ante la autoridad por la operación es el permisionario, no la marca comercial que ves en la pantalla. Cuando una promoción se lee “hasta 7,000 pesos”, el “hasta” y el titular del permiso están en documentos distintos, y los dos importan.
Los dos números que deciden el bono
Esta es la sección que conviene leer dos veces. Una apuesta gratis se comporta de una forma que sorprende a casi todo el mundo: su importe no se devuelve con la ganancia. Si la casa te da un boleto de 500 pesos y gana a momio 1,90, no cobras 950 y te quedas con 500 de propina. Cobras 950, la casa descuenta el importe del boleto que ella puso, y la ganancia neta es 450: los 950 de retorno menos los 500 que nunca fueron tuyos. Dicho de otro modo, el boleto gratis convierte un momio 1,90 en un momio efectivo 0,90 para quien lo recibe.
El cálculo completo del valor de esa apuesta gratis, con los dos momios de la casa dentro, es esto. Sobre un boleto de 500 pesos a momio 1,90 en un mercado de dos resultados donde la casa se queda aproximadamente el 5,3 %, el valor medio ronda los 213 pesos. Con un boleto de mil pesos en las mismas condiciones, el valor medio se acerca a 426 pesos. Y con 2,000 pesos sube hasta unos 852 pesos. Son bandas, no cifras exactas, y valen solo bajo el supuesto indicado: una apuesta gratis de importe fijo, jugada una sola vez, a momio 1,90, en un mercado de dos resultados con esa casa al 5,3 % y sin devolución del importe. A momio 1,50 el valor medio cae por debajo del 30 % del importe; a momio 3,00 asciende hasta cerca del 65 %. Cuanto más alto el momio al que se juega la apuesta gratis, más se aprovecha, y ahí está la única decisión que el apostador controla de verdad.
El otro número es el rollover, y su aritmética es brutal en su sencillez. Un rollover de diez veces sobre un saldo promocional obliga a jugar diez veces ese saldo; con apuestas de 500 pesos, son 20 boletos si el saldo es de 10,000, y 20 boletos es una temporada de apuestas para mucha gente. Cada boleto deja en la casa su margen, y el coste medio de completar el requisito se calcula multiplicando el volumen de apuesta exigido por el margen del mercado. El resultado es un coste esperado, nunca una garantía de cobro.
Dos advertencias que van con esos números. La primera es que el rollover suele medirse sobre el importe jugado, no sobre lo ganado, así que apostar a momios altos no acorta el camino; solo lo hace más volátil. La segunda es que la mayoría de las casas solo cuenta apuestas por encima de un momio mínimo, y una apuesta a momio muy corto —el favorito claro de un partido desigual— no suma para el requisito. Quien busca cumplir rápido tiende a elegir momios bajos, y es exactamente ahí donde su apuesta deja de contar.
Panorama: los nueve caminos que un apostador mexicano tiene delante
La tabla compara los nueve operadores de esta selección con el permiso declarado por la fuente pública, sin confirmación oficial, y con lo que cada marca comunica sobre sus ofertas. Los números que las fuentes contradicen no se imprimen. Y una advertencia sobre la columna de la izquierda: un permisionario puede operar varias marcas, así que un mismo titular aparece más de una vez.
| Marca | Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo publica (sin confirmación oficial) | Qué declara la marca sobre bonos, recargas y apuestas gratis |
|---|---|---|
| Betcris | Permiso de su permisionario; el número del pie de la web y el de la tabla del propietario difieren, por eso no se publica | Prohíbe el juego a menores, enlaza su sección de juego responsable y no publica cifras de bono |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según las compilaciones de casas legales; titular: Eventos Festivos de México | Bono de bienvenida de 1,000 pesos que la ficha describe unas veces con primer depósito y otras sin depósito |
| Caliente | DGG/SP/404/97, número que figura en el pie de su propia web; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Mil pesos sin depósito y duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según compilaciones; titular: Comercial de Juegos de la Frontera | Sin cifras de bonos comunicadas públicamente |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según compilaciones; titular: Atracciones y Emociones Vallarta / New Ads | Sin cifras de bonos comunicadas públicamente |
| Pickwin | Permiso de su permisionario; las compilaciones contradicen el número, por eso no se publica | Sin cifras de bonos comunicadas públicamente |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una compilación, que tampoco confirmó el dominio; titular: Entretenimientos Naturales | Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, sin importes |
| Betway | 4184, según compilaciones; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México | Club con apuestas gratis semanales, sin importes |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según compilaciones; titular: Libros Foráneos (Codere México) | Bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos |
Lo que la tabla no puede decir es cuánto vale cada una de esas promesas, y esa es justamente la parte que cambia la decisión. Dos celdas vecinas pueden anunciar la misma cantidad y comportarse como ofertas de categorías distintas. Playdoit y Codere aparecen con cifras parecidas —mil y hasta siete mil pesos— pero la primera no aclara si su bono pide depósito y la segunda lo anuncia como bienvenida sin más detalle en la ficha de la app. Sin el tipo de bono y sin el requisito, la cifra es un titular y poco más.
Cuatro de las nueve marcas no anuncian cifras de bono, lo que no significa que no tengan promociones: significa que su comunicación pública no las cuantifica. Para un apostador que compara por número, esa ausencia es un dato tan relevante como la cifra misma.
Elegir entre los nueve: qué aporta cada marca más allá del bono
Betcris — el más explícito en juego responsable. El pie de su web repite tres veces la restricción de edad y enlaza su propia sección de juego responsable, algo que no todas hacen con el mismo énfasis. No publica cifras de bono, así que quien llegue buscando un importe concreto no lo encontrará en la portada. Su permiso aparece vinculado a Producciones Móviles, y el número que muestra su pie de página no coincide con el de la tabla de su propietario, razón por la cual aquí no se imprime ninguno. Esa discrepancia no es un defecto del operador; es un indicio de lo enredado que está el registro mexicano: cuando el propio titular publica dos números distintos, la comprobación independiente se vuelve obligatoria. Su terreno es el apostador de deportes con hábito establecido, que valora un discurso claro de protección por encima de una promoción grande.
Playdoit — el bono que no se puede clasificar. Mil pesos de bienvenida suenan manejables, y pueden serlo, pero la propia descripción de la app lo presenta en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. Un bono sin tipo definido no se puede comparar con nada. El permiso aparece según las compilaciones como DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular, sin confirmación oficial. Quien quiera saber qué está aceptando tendrá que leer los términos dentro de la cuenta antes de depositar, y esa lectura no es opcional aquí. Lo que sí ofrece la marca en su terreno es un producto de apuestas deportivas estándar con una promoción cuya opacidad es, hoy, su rasgo más definitorio.
Caliente — la marca con más capas. Su portada anuncia dos cosas a la vez: mil pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos. La propia página no aclara si ambas valen solo para apuestas deportivas, lo que deja abierta la puerta a que la parte “sin depósito” esté atada a otros productos. Sobre el bono sin depósito, reseñas de casas de apuestas señalan un rollover de 10 veces, y esas reseñas se contradicen en el plazo, en los momios mínimos y en el rollover del bono de primer depósito. El número que aparece en el pie de su propia web es DGG/SP/404/97, y el titular que las fuentes nombran es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. Es la oferta más visible del mercado mexicano y también la que exige más paciencia para descifrar.
Novibet — el catálogo sin escaparate de bonos. Su permiso aparece en las compilaciones como DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera como titular, sin confirmación oficial. En promociones, los materiales revisados no traen cifras: quien llegue a la marca lo hará por el producto y no por el regalo. Eso tiene una ventaja poco valorada, y es que no hay señuelo que distorsione la comparación de momios. Para un apostador que ya tiene claro que va a jugar y no necesita un empujón para abrir cuenta, una casa que no financia promociones con condiciones es una casa cuyo precio se juzga por el precio. Ese es exactamente el perfil al que le sirve.
Strendus — tres permisos y ningún reclamo promocional. Es la marca con más números en su haber: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según las compilaciones, que además difieren sobre el titular —Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads—, y ninguna confirmación oficial. Tres permisos en el registro no son tres veces mejor que uno; suelen reflejar la historia societaria del permisionario. En promociones, los materiales revisados no traen cifras, y la marca tampoco anima a buscarlas. El apostador al que le encaja es el que pregunta primero con qué permiso opera una casa y solo después cuánto regala.
Pickwin — el número que no se puede citar. Aquí aparece uno de los casos más incómodos del registro mexicano: las compilaciones se contradicen sobre el número de permiso, y una de ellas le atribuye a Pickwin el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Es decir, dos marcas distintas con el mismo número en circulación y un titular, Unocapali La Paz Operadora, que acompaña a Producciones Móviles S.A. de C.V. Cuando las fuentes se pisan de ese modo, aquí no se imprime ningún número. No comunica cifras de bono. La utilidad de Pickwin para el lector no está en su promoción sino en la lección: el registro de permisos mexicano es tan opaco que dos marcas pueden aparecer con la misma cifra y ninguna comprobación independiente puede desempatar.
1xBet — el catálogo más ancho y la advertencia más clara. Ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es el menú más largo de la lista, y el más difícil de valorar, porque ninguna de esas promociones viene con importe. Su permiso aparece según una compilación como DGJS/0002/2020, que no pudo confirmar ni siquiera el dominio, con Entretenimientos Naturales como titular; la ficha de la app aparece además a nombre de una sociedad distinta, 1XCorp N.V. Esa diferencia entre quien figura como titular del permiso y quien publica la app no es un detalle técnico: significa que el apostador que reclame algo tendrá que averiguar a quién reclamarle. Y ese es el punto que ningún bonus cubre.
Betway — promociones atadas al club, no a la bienvenida. La marca anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados que llama “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Fíjate en la estructura: la apuesta gratis no está en la puerta de entrada, está en la puerta de la fidelidad. No comunica cifras de bienvenida. Ese diseño cambia a quién le conviene: no premia abrir cuenta, premia seguir apostando con la misma casa, y por eso quien rota entre operadores para cobrar promociones no sacará mucho partido aquí. Su permiso aparece según compilaciones como 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México como titular, sin confirmación oficial.
Codere — la promoción que admite su propia letra pequeña. La ficha de su app anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos y, por separado, la misma ficha confirma depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Ofrece además más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Los números de permiso que las compilaciones atribuyen a la marca son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos como titular. Aquí la ventaja no es el importe: es que la marca aparece en el mismo listado que confirma los métodos de depósito habituales del mercado mexicano —transferencia, tarjeta y efectivo en tienda—, así que el apostador que cobra en efectivo o mueve dinero por SPEI tiene un camino operativo claro, y eso vale más que un titular grande.
Cómo saber si tu casa de apuestas tiene permiso: cuatro comprobaciones
Aquí está la parte que ningún anuncio resuelve. México no tiene un listado oficial de permisos que un apostador pueda abrir con facilidad; la Dirección General de Juegos y Sorteos publica la información en un documento que no siempre está accesible, y en 2026 el Congreso pidió un registro público abierto, sin que exista todavía. Tampoco hay un recuento fiable de cuántos sitios operan: un informe habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Ninguna de esas cifras se sostiene sola, y por eso este texto no da un número.
Lo que sí se puede hacer, y funciona, es leer los documentos que la marca misma publica. El pie de página de la web suele llevar el número de permiso del permisionario y el nombre del titular. La ficha de la aplicación en la tienda de apps suele repetir el permiso y añadir declaraciones de edad y juego responsable. Y los términos de la promoción, dentro de la cuenta y antes de depositar, tienen que decir el tipo de bono, el requisito de apuesta, el momio mínimo y el plazo.
El marco legal que hay detrás es más viejo de lo que parece. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, y solo permite los que autoriza expresamente. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, lo refuerza en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no está expresamente prevista está prohibida. El artículo 1 sitúa la autorización, el control y la inspección bajo jurisdicción federal, salvo los juegos de la Lotería Nacional, y el artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Entre los tipos relevantes están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles y sus titulares deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.
Ninguno de esos artículos menciona el juego online por su nombre. Lo que describe la práctica es que un sitio digital no puede tener permiso propio y cuelga del permiso de un titular autorizado con local físico, y que muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. Un mismo permisionario puede llevar varias marcas, cosa que se ve en la tabla de más arriba.
La reforma no llega. En octubre de 2026 la SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Hay además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta. Sobre bonos no se encontró ninguna regla vigente en los artículos revisados del Reglamento, y las iniciativas que proponen prohibir los bonos de bienvenida —una de ellas del diputado Martínez Urincho— son propuestas, no derecho aplicable.
Tampoco la publicidad tiene un artículo federal específico en los textos revisados. Los reportes sobre franjas horarias —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar la publicidad de influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o impedir los bonos de bienvenida siguen el mismo camino: son proyectos.
El estado del mercado cambia por vía judicial, no legislativa
Esta es la parte que hay que leer con fecha, porque se mueve. Betano, de Ganador Azteca, y bet365.mx están bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas dentro de una operación que identificó 13 casinos. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo no relacionado con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino online, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Con ese historial, cualquier afirmación sobre si están abiertas o cerradas hoy caduca rápido; lo que no caduca es la lección sobre el saldo.
Un operador bloqueado puede dejar cuentas congeladas. Ese es el escenario que un bono nunca compensa, y explica por qué la comprobación del permiso no es burocracia sino gestión de riesgo: aunque al apostador no se le haya establecido una multa ni un delito por jugar en un sitio sin permiso, el dinero que deje ahí queda sin la protección de una jurisdicción mexicana identificable. Las casas con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, por bien que se anuncien en español.
Horquilla: lo que un bono no te devuelve
Si tuviera que resumir el coste de todo esto en una cifra, sería la de este apartado. Un bono de bienvenida diseñado para retener tiene un valor negativo para buena parte de quien lo reclama, y no por mala fe del operador, sino porque el requisito de apuesta exige volumen. Quien completa el rollover con apuestas de momio bajo paga el margen de la casa muchas veces, y quien lo completa con momios altos acepta una varianza que puede vaciar el saldo antes de terminar. En los dos caminos el valor esperado baja.
La horquilla de valor de una apuesta gratis, calculada en el apartado de los dos números que deciden el bono, va de algo menos del 30 % del importe a momio 1,50 hasta cerca del 65 % a momio 3,00, pasando por alrededor del 43 % a momio 1,90. Esa es la banda, y su condición es la de siempre: importe fijo, una sola jugada, sin devolución del importe. Recibir una apuesta gratis y jugarla al primer momio corto que aparezca es lo más parecido a tirar más de la mitad de lo que la casa te dio. La decisión que recupera valor no está en el código ni en el registro; está en elegir el momio al que juegas ese boleto.
Cerrar la comparación: el bono es la última pregunta, no la primera
Nadie debería abrir cuenta en una casa por su bono. La secuencia que sale bien es la inversa: primero el permiso y el titular, después los límites que tú mismo te pones, luego los momios y el catálogo de deportes, y solo al final la promoción que la casa ofrece. Si la promoción es lo único destacable, probablemente no hay nada más destacable.
Dentro de ese orden, los nueve operadores no compiten en el mismo terreno. Caliente conviene a quien ya juega en la casa y quiere exprimir dos promociones a la vez, con la paciencia de leer qué parte es sin depósito y qué parte pide primer depósito. Codere conviene a quien mueve dinero por SPEI o cobra en efectivo en tienda y quiere un bono de bienvenida con un techo alto. Betway conviene a quien va a quedarse, no a quien rota. Campobet y Rushbet compiten por el apostador recurrente con una recarga semanal y un programa de puntos, y esa es una promoción distinta de una bienvenida en su lógica entera. Playdoit necesita que el lector haga el trabajo que la propia descripción no hizo. Novibet, Strendus y Betcris se comparan por producto, porque su escaparate promocional no publica cifras. 1xBet ofrece el catálogo más largo y el aviso más serio sobre a quién reclamar. Y Pickwin sirve, sobre todo, como recordatorio de que el registro mexicano se contradice.
Una cosa que no cambia con la elección: el 18+ de las fichas es una declaración de marca y la prohibición de menores de edad del Reglamento es la norma. Y ninguna de las nueve puede ofrecerte un registro de autoexclusión nacional, porque no existe. La protección que la ley no pone, la pones tú. Eso es lo único que un bono no puede mejorar y ninguna casa puede empeorar.
Preguntas frecuentes sobre bonos y códigos promocionales
¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones?
Es un saldo promocional que la casa abona al abrir cuenta bajo tres reglas: qué parte bonifica, cuántas veces hay que jugarla y a qué momio mínimo. Las condiciones están en los términos de la promoción, dentro de la cuenta y antes de depositar, más el pie de página donde figura el permiso del permisionario.
¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono?
El rollover es el número de veces que hay que jugar el saldo del bono antes de poder retirarlo. El momio mínimo es el precio por debajo del cual tus apuestas no cuentan para ese requisito, de modo que el favorito claro de un partido desigual puede no sumar nada.
¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?
Porque el importe del boleto nunca fue tu dinero. Si la casa cubre 500 pesos a momio 1,90, el retorno es 950 y la casa retira sus 500; la ganancia neta es 450. El momio efectivo para quien recibe el boleto es 0,90, no 1,90.
¿Cómo saber si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Lee el pie de página de su web y la ficha de su app: ahí aparecen el permiso y el nombre del permisionario al que pertenece. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está accesible con facilidad y en 2026 sigue pendiente un registro público abierto.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
El premio de un juego autorizado es ingreso gravable por ISR y lo retiene quien paga: 1 % si el estado no grava el premio o su tasa no pasa del 6 %, y 21 % si la supera. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración cuando estás obligado.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Son ajustes voluntarios de tu propia cuenta, no un tope legal: no hay límite estatutario de depósito ni de pérdida en México. Búscalos en el panel de perfil o en la sección de juego responsable antes de depositar, y comprueba si la casa ofrece autoexclusión interna.
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