Cuotas de casas de apuestas: el precio que pagas por apostar

Updated noviembre 2026
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Un boleto de apuesta con varias selecciones marcadas con bolígrafo sobre un mostrador de madera

Verificado el noviembre 5, 2026 contra los avisos de permiso que cada operador publica en su propio sitio y en su ficha de tienda de aplicaciones, frente a las referencias de la Secretaría de Gobernación.

En los momios variables (totalizador o parimutuel) los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce hasta después del evento.

Antes de mirar un solo bono conviene entender qué estás comprando. Una casa de apuestas no te vende un premio ni te regala nada: te vende un precio. Ese precio, el momio, es la única cifra que decide cuánto te llega si aciertas, y el resto —los supuestos “riesgo cero”, los “momios mejorados” y las llaves del salón VIP que aparecen en cada app mexicana— es empaque alrededor de esa cifra. La pregunta útil no es cuál escaparate es más brillante, sino cuántos caminos reales tiene hoy un apostador en México, qué cuesta cada uno y cuál encaja con la persona que lo va a usar.

México no es un mercado donde el momio se elija en un catálogo. El juego con apuestas está prohibido salvo lo que la ley autoriza expresamente; cualquier sitio que acepte apuestas lo hace al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación, o no lo hace al amparo de nada mexicano. Eso reparte a la clientela en dos rutas muy distintas: una con documento oficial, controles de identidad y retención de impuestos, y otra que se describe sola. Elegir con criterio empieza por saber en cuál de las dos estás parado.

El recorrido de esta página sigue el orden en que el apostador mexicano tropieza con el tema. Primero los frenos que la propia casa pone y que conviene leer antes que cualquier bono; después cómo se construye un momio y qué esconde; enseguida los nueve operadores con permiso que sí se pueden nombrar y comparar; luego el panorama general de pagos, formatos y erróneas ideas de certeza; y al final el marco legal completo, con sus fechas y sus causas judiciales vivas, porque en este mercado la legalidad tiene fecha de caducidad corta.

Todavía una cosa: esta página no dice quién gana. Nadie puede, y quien lo afirme te está vendiendo algo distinto de información.

Protección del jugador: los frenos que se activan dentro de la cuenta

Empezamos por aquí porque es lo que casi nadie lee y lo que más caro sale. En México no existe un registro nacional de autoexclusión. Ninguna autoridad federal lleva una lista a la que te apuntes y que sirva de candado en todos los operadores a la vez. Todo lo que hay lo pone cada casa dentro de su propia plataforma, y por eso funciona distinto en cada marca, se desactiva donde nadie la reclame y no viaja contigo si cambias de sitio.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
En las apuestas deportivas, el porcentaje de pago se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma.

Esa es la primera ruta de elección que el apostador tiene delante: confiar en la herramienta de dentro, o no tener ninguna. La segunda es el KYC y quién ve la actividad de tu cuenta.

Autoexclusión, límites y pausas: lo que pones tú, no lo que te imponen

La autoexclusión en México es voluntaria y vive dentro del operador. La pides tú, la aplica la casa y no sale de ahí. En los sitios con permiso mexicano las herramientas incluyen pausas temporales, límites de depósito y la opción de cerrar la cuenta, según lo que cada marca declara de sí misma. No hay tope legal de depósito ni de pérdida por encima del que la casa te ofrezca: lo que no pides, no se activa.

Las dos marcas que más se citan en esto no dicen lo mismo con las mismas palabras. Codere México indica en la ficha de su app que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente, en el pie de su página principal, advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección propia de juego responsable. Son dos maneras de decir que la puerta se puede cerrar; ninguna de las dos dice que alguien la cierre por ti.

La edad activa además un control de identidad que no es cosmético. Los operadores verifican usuarios —el registro y la verificación de identidad que la industria llama KYC— y reportan las transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas figura entre las actividades vulnerables frente al lavado de dinero. Las condiciones exactas de esa verificación no están fijadas en un reglamento que se pueda citar artículo por artículo. Lo que sí cambia de verdad la experiencia es que un operador mexicano retiene impuestos sobre premios y emite comprobante. Un sitio que no tiene permiso mexicano no retiene ni comprueba, y tampoco controla tu identidad con el mismo rigor. Para quien juega en serio, la retención es la señal de que hay alguien del otro lado de la mesa.

Elegir un operador por lo que protege, no por lo que promete

Ruta uno: la casa con permiso mexicano. Traes detrás un titular que responde ante la Secretaría de Gobernación, controles de identidad y antilavado, y un recibo fiscal de lo retenido. No es protección total ni mucho menos, y esta página no va a fingir que un permiso te devuelve el dinero perdido. Lo que te da es un lugar legal donde reclamar y un tercero que se enteró de tus movimientos.

Ruta dos: el sitio sin permiso. No trae nada de lo anterior, y encima agrega un riesgo concreto que no se ve en el momio.

La cuenta bloqueada: el riesgo que no aparece en los momios

Un operador bloqueado puede congelarte el saldo, y eso ya ocurrió en este mercado. Entre el 11 y el 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano quedaron deshabilitados. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo sin apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx; en octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. El estado cambia y esta página no lo va a congelar: lo que importa es la fecha de cada paso.

Para ti eso significa que un saldo parado no es una abstracción. Es dinero que estaba en una cuenta y dejó de salir cuando un juez cambió de opinión. Ningún momio de 1.95 compensa eso.

Elegir por protección tiene un costo de comodidad: más documentos, retenciones visibles en tu premio y la certeza de que tus movimientos se reportan. Elegir por discreción tiene otro: nadie te retiene, nadie te comprueba, y nadie te defiende si el sitio apaga el interruptor. Quien apuesta dos veces al año por diversión está bien en cualquiera de las dos. Quien apuesta dinero que no puede perder ya eligió, aunque no lo haya decidido.

Cómo se construye un momio y qué esconde detrás del número

Con el freno a la vista, viene la cifra. Un momio en formato decimal —1.85, no 17/20— es una multiplicación y nada más: si el boleto entra, tu premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio. Mil pesos a 1.85 devuelven 1,850. De esos 850 de ganancia, lo que la casa no te dice es que el precio ya venía ajustado a su favor desde antes de que compraras el boleto.

En momios fijos la casa de apuestas fija el precio y actúa como contraparte del apostador: no hay otro cliente al otro lado de tu apuesta. El momio rige desde que haces la apuesta y no puede cambiarse después. En momios variables o totalizador —el parimutuel— pasa lo contrario: los apostadores juegan entre sí y el momio no se conoce hasta después del evento, porque depende de cómo se repartió el dinero. La parte que se reparte como premios es inferior a 50 % en los operadores estatales y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos. Son dos mundos distintos y conviene saber cuál estás pisando antes de firmar un boleto.

El porcentaje de pago y su aritmética: de cada 100, cuánto vuelve

El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. En apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25, 5.00 y 10.00 el resultado es cerca de 90.91 %.

Con eso en la mano, el panorama mexicano queda claro. Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol. Traducido: en un partido de futbol de tres resultados, por cada 100 pesos que entran en el mercado unos 85 vuelven a los apostadores y el resto se queda en el camino, sin importar quién gane el domingo.

La misma moneda vista desde dos lados: porcentaje de pago y margen

La probabilidad implícita de un momio decimal es su inverso: 1.01 equivale a 99.01 %, 2.00 a 50.00 % y 4.00 a 25.00 %. Las casas calculan sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados sumen más de 100 %; ese excedente se llama overround y es la ganancia de la casa con un libro equilibrado. Puesto al derecho, el margen es 100 % menos el porcentaje de pago. Es un solo hecho con dos nombres, y quien solo mire uno de los dos se pierde la mitad del asunto.

Apliquemos la cuenta al caso que más se parece a un mercado real: un mercado ilustrativo de dos resultados, ambos a 1.90. Es un ejemplo, no un precio cotizado por nadie. Con 1.90 por lado, el porcentaje de pago es 1 ÷ (1/1.90 + 1/1.90), lo que da cerca de 95 % y deja a la casa un margen de aproximadamente 5 %. El apostador pone 1,000 pesos; si acierta, el momio de 1.90 le devuelve 1,900. Los mismos 1,000 pesos, en un mercado de tres resultados con pago cercano a 85 %, devuelven una proporción bastante menor del total movido. El margen no es una comisión que veas en un estado de cuenta: está dentro del precio que ya aceptaste.

Por eso el resultado hay que darlo como banda, con su condición. Un mercado de dos resultados con precios de alrededor de 1.90 se paga cerca de 95 %. Uno de tres resultados, cerca de 85 %. Cuanto más se estrechan los momios de un lado y del otro, más caro es el mercado, y la escalera lo confirma: un momio de 1.95 en ambos lados de una apuesta de dos resultados deja un pago cercano a 97.5 % y un margen de la casa de aproximadamente 2.5 %; con 1.80 en ambos lados, el margen sube a cerca de 10 %. La diferencia entre 2.5 % y 10 % no se toca ni se ve; se mide en lo que dejas de cobrar cada vez que aciertas.

Ahí está el punto que casi ninguna app pone en su pantalla de inicio. Los “mejores momios” y los “momios más altos” no existen en abstracto: un mismo partido puede estar a 1.90 en un lado y a 1.80 en otro, y esa décima, repetida cien veces al año, pesa más que cualquier apuesta gratis. Comparar momios es comparar márgenes, aunque el escaparate nunca pronuncie la palabra.

Dónde se apuesta hoy: nueve operadores con permiso de la SEGOB en el banquillo

Con el margen entendido, la pregunta práctica es quién te lo cobra. En México el buscador de “la casa con los mejores momios” choca de inmediato con un dato que ninguna campaña publicitaria menciona: no hay una autoridad que publique una lista abierta de sitios autorizados, el registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir y las cifras que circulan se contradicen —un informe cuenta 136 sitios de apuestas, otro habla de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—. Así que no hay número que citar y no hay lista que copiar.

Lo que sí hay son nueve marcas que operan al amparo de un permiso de la Secretaría de Gobernación en manos de un permisionario, que es la figura que la ley reconoce. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”: el permiso es un acto administrativo temporal que la autoridad otorga a un permisionario, y el Reglamento es explícito en que no se transmite a terceros. Cada número de permiso que aparece abajo viene del pie de página de la propia marca o de una compilación de sitios comparadores, marcado según quién lo publica y sin confirmación oficial. En más de un caso las compilaciones se contradicen entre sí; donde eso pasa, aquí no se imprime ningún número.

Vale decir lo obvio: esta es una selección del mercado, no el mercado. Una marca que no está en el banquillo no queda por eso sin permiso, y nada de lo que sigue es recomendación de registro.

Marca Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo publica Lo que su propia ficha declara
1xBet DGJS/0002/2020; titular Entretenimientos Naturales, según la plataforma Apuestas-legales, que no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; la app se lista bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular Sin información sobre esta materia
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según la plataforma Casasdeapuestaslegales Apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y programa de lealtad con misiones
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; titular Libros Foráneos S.A. de C.V., según la plataforma Apuestas-legales Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis
Betcris Número no impreso: el del pie del propio sitio y el de la tabla del propietario difieren; titular Producciones Móviles Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español
Caliente DGG/SP/404/97; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente), número mostrado en el pie de caliente.mx Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años
Betway 4184; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según la plataforma Casasdeapuestaslegales Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y club con apuestas gratis semanales
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según la plataforma Casasdeapuestaslegales, cuyas compilaciones difieren sobre el titular Sin información sobre esta materia
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular Eventos Festivos de México, según la plataforma Casasdeapuestaslegales Sin información sobre esta materia
Pickwin Número no impreso: las fuentes se contradicen; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Sin información sobre esta materia

Sobre esa tabla hay que leer dos cosas que no se ven. La primera: cuatro marcas —Strendus y las demás de su grupo— aparecen sin columna de producto porque su ficha no habla de esta materia, no porque carezcan de oferta. Escribir “sin datos” cuatro veces seguidas no ayuda a nadie; lo que ayuda es saber dónde mirar, y eso está más abajo, marca por marca. La segunda: el número de permiso de un mismo titular puede repetirse en dos marcas distintas, y eso no es un error de la tabla sino de las compilaciones, que se copian entre sí sin abrir el registro oficial.

1xBet: el permiso bien documentado y la app que no cuadra con él

1xBet opera con un permiso de la SEGOB, DGJS/0002/2020, a nombre de Entretenimientos Naturales, según la plataforma Apuestas-legales. Esa misma fuente no logró confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la ficha de la app aparece registrada bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular del permiso. No hay confirmación oficial de ningún lado, porque el registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir.

El desajuste entre el titular del permiso y la empresa que publica la aplicación no es un detalle de papeleo. Es exactamente el tipo de cosa que un apostador debería poder resolver en treinta segundos consultando un registro público, y que en México no puede resolver. Si vas a depositar aquí, el número de permiso existe pero la cadena no está completa.

Conviene decirlo sin adorno: esta marca es la que peor se deja verificar del grupo. Su permiso está tan documentado como el de cualquier otra y tan poco confirmado como el de cualquier otra. Ante eso, el lector tiene dos salidas honestas: aceptar el permiso por lo que las compilaciones dicen, o pedirle al operador la documentación del titular antes de depositar. La segunda cuesta cinco minutos y no la hace nadie. Debería.

Novibet: el operador que compite por variedad, no por escaparate

Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx, con las mismas advertencias de siempre: sin confirmación oficial porque el registro no se pudo abrir. La estructura es idéntica a la de las demás; lo que cambia es el contenido.

Su ficha declara apuestas deportivas, tragamonedas, casino en vivo, deportes virtuales, concursos de fantasía, momios mejorados y un programa de lealtad con misiones. Es el perfil del operador que apuesta por el ancho del catálogo: si entras a ver un partido y acabas en un torneo de fantasía, es tu sitio. Si lo que buscas es un momio medido al detalle en un mercado pequeño de la Liga MX, su ficha no promete nada en especial.

El juicio: Novibet se sostiene mejor como casa de entretenimiento amplio que como casa de precios finos. Quien reparte su presupuesto entre deporte y casino encontrará más por hacer aquí que en un operador puro de apuestas, y quien compare momios de tres resultados encontrará pocas razones para mudarse. Compite por variedad, no por escaparate, y ahí es donde debe ganar o perder.

Codere: treinta deportes, estadísticas en vivo y el boleto que se puede construir

Codere opera con permiso de la Secretaría de Gobernación según la ficha de su propia app, con los números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. según la plataforma Apuestas-legales. Sin confirmación oficial, otra vez por la misma razón: el registro de la DGJS no se pudo abrir. Su ficha, en cambio, es de las más explícitas: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.

De todo eso, lo que de verdad cambia el uso diario son las estadísticas en vivo y el creador de apuestas. El segundo importa más de lo que suena: un parlay armado a mano no multiplica el margen de un solo mercado, multiplica el de cada selección que añades. Cuatro selecciones a 1.90 en un mercado de pago cercano a 95 % dejan en el camino el margen cuatro veces encadenado. La herramienta es cómoda, y la comodidad no sale gratis.

Ese es el veredicto que le corresponde a Codere: es la casa del que construye y del que sigue un partido con números delante, y su oferta de momios mejorados y apuestas gratis es precisamente el señuelo que hace que la gente encadene selecciones. El aficionado al boleto de tres o cuatro patas tiene aquí su terreno natural; el que quiere una sola apuesta sencilla al partido de la noche no gana nada especial por estar aquí.

Betcris: el operador que compite por pagar rápido y hablar español

Betcris opera al amparo del permiso de su permisionario, a nombre de Producciones Móviles, y aquí la tabla se queda a medias por una razón concreta: el número que aparece en el pie del sitio de la marca y el de la tabla del propietario difieren, así que no hay número que imprimir sin equivocarse. Su ficha se centra en otra cosa: parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español.

Ahí está el perfil. Betcris no vende amplitud ni escaparate; vende la parte del proceso que ocurre después de acertar. El retiro anticipado es sobre todo útil para el apostador que arma parlays largos y quiere salir antes del último partido, no para el que juega sencillas. La promesa de retiros rápidos vale lo que valga cada operación, y conviene medirla en la primera, no en la publicidad.

El veredicto: Betcris es la casa de quien ya descubrió que cobrar es la parte difícil. Para un apostador que suele encadenar selecciones y ajustar la posición antes del final del evento, el retiro anticipado y las apuestas a jugadores valen más que un bono de bienvenida grande. Para el que apuesta sencillas de vez en cuando, es un operador más con una atención al cliente bien resuelta.

Caliente: el permiso que se puede leer sin salir del sitio

Caliente muestra el permiso DGG/SP/404/97 en el pie de su propia página, a nombre de Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. Es el único del grupo cuyo número se lee en el sitio del propio operador, aunque el registro oficial sigue sin confirmarlo. Su ficha de aplicación suma transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con la advertencia de solo mayores de 18 años.

Que el permiso esté en el pie no es un detalle menor cuando la autoridad no publica una lista consultable. Es la diferencia entre un número que puedes leer en el lugar donde vas a apostar y uno que tienes que pedir prestado de un sitio de comparación que no abre el registro. Para el apostador mexicano, hoy, eso es lo más parecido a verificación que existe.

El retiro anticipado, la transmisión en vivo y el creador de apuestas colocan a Caliente en el terreno del que sigue el partido en directo. Su juicio es el de la marca que resolvió la parte aburrida —decir quién es y con qué permiso— mejor que sus competidores inmediatos. Quien va a mirar el partido con un boleto abierto tiene aquí más razones que la mayoría; quien solo necesita el momio del favorito, no tantas.

Betway: dos mil eventos por semana y el precio del momio mejorado

Betway opera al amparo de un permiso de la SEGOB, número 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según la plataforma Casasdeapuestaslegales, sin confirmación oficial. Su ficha anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, su propio creador de apuestas y un club con apuestas gratis semanales.

Dos mil eventos por semana es mucho mercado y también mucha tentación. Un momio mejorado significa que el precio de esa selección está por encima del que la casa habría puesto; sobre cuánto y en qué condiciones, la ficha no dice nada. Ahí está el detalle que conviene masticar: un aumento de momio en un mercado cargado de margen puede devolverte solo una parte de lo que el margen te quitó. La bonificación se siente en el boleto y se difumina en el año.

El veredicto es el de la casa de cobertura ancha con marketing de precio. Quien apuesta a ligas exóticas, tenis de madrugada o deportes que casi nadie lista encontrará aquí lo que en otros sitios no está. Quien apuesta casi siempre a los mismos tres mercados de siempre va a recibir un bienvenido vistoso y muy pocas diferencias después.

Strendus: tres permisos, dos titulares y ninguna prisa por publicarlo

Strendus figura con tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según la plataforma Casasdeapuestaslegales, la misma compilación que sirve de fuente para media docena de marcas de esta lista y que aquí se contradice consigo misma sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la versión. Sin confirmación oficial de ninguno de los tres.

Tres permisos bajo dos posibles titulares es el ejemplo más claro de lo que significa no tener registro abierto. Un operador con tres números podría tenerlos por tres permisos legítimos y complementarios, o la compilación podría haber mezclado dos empresas. Desde fuera no se puede distinguir, y no corresponde inventar la respuesta.

Por eso el juicio aquí no es sobre el producto —de su oferta deportiva esta comparación no retiene nada publicado— sino sobre el rastro documental. Una marca con tres números y dos titulares posibles obliga al apostador a preguntar directamente antes de depositar. Es un paso extra que ninguna otra marca de la lista exige con la misma insistencia.

Playdoit: el permiso viejo y la marca que no dice nada de más

Playdoit opera con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según la plataforma Casasdeapuestaslegales, sin confirmación oficial. La numeración tiene un aire antiguo que contrasta con las series DGJS/DCRCA y DGJS de las demás marcas, y esa diferencia de formato refleja que el permiso es la figura que se ha ido renovando bajo distintos esquemas de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

Su ficha de aplicación no declara nada sobre el contenido deportivo cubierto en esta comparación, y eso deja el juicio en el único terreno donde hay hechos: la estructura. Un permiso de 2005 en manos de un permisionario identificable es la base que la ley exige; todo lo demás habrá que juzgarlo en la propia plataforma, con el boleto delante antes de depositar.

Para el apostador, Playdoit es una incógnita razonablemente documentada: tiene el papel que se le pide y no ha publicado nada que lo desmienta ni nada que lo recomiende en el terreno del momio. Quien compare precios tendrá que conseguir el número primero, y no hay atajo.

Pickwin: cuando dos fuentes no pueden tener razón a la vez

Pickwin se queda sin número impreso por una contradicción que vale la pena detallar. Una compilación le asigna el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y el titular que figura es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Según el blog de Pickwin y la plataforma Apuestas-legales, los números se contradicen, y el número que una de las compilaciones le atribuye es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Dos marcas no pueden compartir el mismo permiso: o una de las compilaciones copió mal, o el número pertenece a otro permisionario.

Eso no convierte a Pickwin en un sitio sin permiso. Convierte su permiso en un dato que no se puede citar sin equivocarse, y ese es un problema del registro, no del lector. La única salida sensata es pedir el número directamente al operador y compararlo con lo que el propio sitio publique en su pie de página.

El veredicto para Pickwin es el de la marca que hereda el escepticismo de sus fuentes. Un apostador que va a depositar tiene aquí una razón concreta para escribir al servicio al cliente antes de hacerlo, y si la respuesta no aclara qué permiso tiene y quién es el titular, la respuesta ya dijo bastante.

Panorama general: fijos, variables y las decisiones que cambian el boleto

Sobre las nueve fichas se sostiene todo lo demás. Vale la pena juntar aquí las piezas que ninguna marca explica del todo, porque son las que deciden si una apuesta sale bien o sale caras.

Momios fijos frente a momios variables: dos maneras de repartir el mismo dinero

En momios fijos —el formato de todas las casas de apuestas deportivas del grupo anterior— la casa fija el precio y es tu contraparte. El momio que ves al hacer la apuesta es el que te pagan, y no se mueve aunque el mercado se mueva después. Eso te da certeza al firmar y te deja fuera si el mercado se vuelve más generoso contigo.

En momios variables el mecanismo es otro: los apostadores apuestan entre sí y el momio se conoce al final, cuando ya se sabe cuánto se repartió. La parte que vuelve como premios es inferior a 50 % en operadores estatales y llega a cerca de 85 % en carreras de caballos. Nadie te debe un precio porque nunca hubo uno hasta el cierre.

La elección aquí es de temperamento. Al apostador que quiere saber exactamente cuánto cobra si acierta le conviene el momio fijo, siempre. Al que busca la emoción de una bolsa compartida en un hipódromo, el variable le da algo que el fijo no tiene, con la salvedad de que la devolución depende de cuántos hayan acertado lo mismo que él.

Mercados, parlays y sencillas: dónde vive el margen de verdad

Una apuesta sencilla paga el margen de un solo mercado. Un parlay o combinada paga el resultado de multiplicar los momios de todas las selecciones, y también multiplica la ventaja de la casa: el porcentaje de pago que ya venía recortado en cada mercado se aplica otra vez en cada pata. La consecuencia es aritmética y no opinión: cuatro selecciones en mercados de pago cercano a 95 % dejan pasar el margen cuatro veces encadenado, y la probabilidad conjunta de acertar todas es mucho menor que la de acertar una.

El boleto sencillo es la herramienta del que quiere el menor costo posible por peso apostado. El parlay es la herramienta del que quiere un premio grande y está dispuesto a pagar por él en margen y en varianza. Ninguna de las dos es un error, y confundirlas es lo que arruina presupuestos: quien apuesta parlays largos con dinero que necesita está usando la herramienta equivocada para su situación.

Elegir camino: fijo, con permiso, y con el margen medido

El panorama deja tres caminos para el apostador mexicano. El primero, el operador con permiso de la Secretaría de Gobernación, con identidad verificada, retención de impuestos y comprobante fiscal. El segundo, el sitio que opera fuera del marco mexicano, sin ninguno de esos tres controles y sin defensa si algo se congela. El tercero, el momio variable de hipódromo y frontón, que se rige por su propio cruce de apuestas y tiene reglas propias sobre quién puede participar.

El tercero merece un aviso que la ley sí dice: el Reglamento prohíbe a los menores de edad participar en el cruce de apuestas y entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos, aunque no fija un número, y las marcas declaran mayores de 18 años en sus fichas y pies de página. Conviene no confundir lo que una marca anuncia con lo que la ley mexicana exige: un número estatutario único para el juego no está establecido.

La elección se reduce a dos preguntas honestas. ¿Cuánto vale para ti tener a alguien del otro lado que responda? ¿Y cuánto juegas al año? Si apuestas poco y por diversión, la segunda ruta es más cómoda y el riesgo se mide en pesos concretos. Si apuestas con regularidad, con montos que te importan y con la intención de comparar momios entre casas, el permiso mexicano es lo único que te da un lugar donde reclamar.

Legalidad y normativa: el permiso, la fecha y el reglamento que todavía no existe

Llegamos al fondo. Todo lo que se dijo arriba sobre permisos, frenos y márgenes se apoya en un marco que en México es viejo, estrecho y está en plena disputa.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago de alrededor de 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres, como el futbol.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. Bajo el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, artículo 2, la SEGOB interpreta y aplica la ley en la vía administrativa, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de instruir los procedimientos de sanción. La ley de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947: prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, y solo permite los que autoriza expresamente. La SEGOB otorga los permisos e inspecciona (artículo 7), clausura los locales que no están autorizados (artículo 8), y ningún establecimiento puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9), con la colaboración de estados y municipios (artículo 10).

El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, aprieta la tuerca. Su artículo 1 cubre la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con competencia federal. Su artículo 2 dispone que toda actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Los tipos relevantes para las apuestas son el centro de apuestas remotas y la sala de sorteos de números o símbolos (artículo 28); los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas; los permisos son intransmisibles (artículo 31); y los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianza (artículo 29). El Reglamento también deja fuera a los menores de las áreas de apuestas y del cruce de apuestas, sin fijar edad numérica (artículo 5), y mantiene el cruce de apuestas en hipódromos, galgódromos y frontones.

Ninguna norma mexicana menciona las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio digital no puede tener un permiso propio para internet y queda amarrado al permiso de un titular de base física, y que una misma persona permisionaria puede operar varias marcas. Por eso la palabra es “permiso” y no “licencia”, y por eso la lista oficial importa tanto: quien quiera verificarse uno mismo necesita un registro público, y en mayo y julio de 2026 el Congreso pidió justamente eso, un registro abierto. Hasta hoy, lo que hay son cifras que no cuadran y un PDF que no se pudo abrir.

La reforma que no es ley

En octubre de 2026 la SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa distinta, para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, es una propuesta y nada más. Quien lea titulares sobre una “nueva ley de apuestas en México” está leyendo borradores.

Publicidad y bonos: lo que parece regla y no lo es

No se encontró un artículo federal sobre publicidad en el Reglamento. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no derecho vigente. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir publicidad en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Ninguna regla estatutaria sobre bonos existe. Lo único confirmado es que tras la subida del IEPS los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto: el “bono gratis” que ves hoy es en parte el reflejo de una carga fiscal, no un acto de generosidad.

Impuestos: quién retiene y cuánto

A nivel de modelo, y sin que esto sea asesoría fiscal, conviene separar tres cargas. Los operadores pagan el IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, un 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026 —antes era 30 %—. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, obligados a cumplir con la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital para el incumplimiento grave. La base no está establecida con claridad: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso esta página no escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Del lado del jugador, los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal pasa de 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica 6 % estatal sobre premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios anuales superiores a 600,000 pesos deben reportarse en la declaración anual. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”: el tratamiento de los premios de un sitio sin permiso no está establecido, y ante esa duda la posición correcta es consultar a un contador o asesor fiscal.

La retención es, entonces, la frontera más tangible entre las dos rutas del apostador mexicano. En un operador con permiso, el premio llega recortado y documentado con un CFDI de retenciones. En un sitio sin él, llega entero y sin comprobante, con la pregunta fiscal abierta del párrafo anterior.

Preguntas frecuentes sobre los momios y las casas de apuestas

¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

No hay lista pública abierta que consultar: la Dirección General de Juegos y Sorteos no publica un registro accesible y las compilaciones se contradicen. Lo verificable es el pie de página de la propia marca, donde algunas muestran su número de permiso y su titular. Si el sitio no publica ni el número ni el permisionario, el dato queda abierto.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?

El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio en formato decimal: 1,000 pesos a 1.90 devuelven 1,900 si el boleto entra. La ganancia neta es esa cantidad menos lo apostado. En un parlay o combinada, los momios de todas las selecciones se multiplican entre sí y el resultado multiplica tu apuesta.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados, que son los inversos de los momios. Cuando suman más de 100 %, el excedente es el margen: lo habitual es un pago cercano a 90 % en mercados de dos resultados y cerca de 85 % en los de tres. El margen no aparece como cargo; vive dentro del precio.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se piden dentro de la cuenta, porque en México no existe un registro nacional de autoexclusión ni un tope legal de depósito o de pérdida. Cada operador ofrece pausas temporales, límites de depósito y cierre de cuenta según lo que declare de sí mismo, y la herramienta deja de existir si cambias de sitio. Conviene configurarla antes de apostar, no después.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme a la Ley del ISR. El operador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si pasa de 6 %, y emite un CFDI de retenciones. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración cuando estás obligado.

¿Qué riesgos hay al apostar en sitios sin permiso en México?

Aparte de no tener retención ni comprobante fiscal, el riesgo material es el saldo: un operador bloqueado puede congelar cuentas, como ocurrió en noviembre de 2025 con bet365 y Betano, cuyos procesos judiciales siguieron cambiando durante todo 2026. Un sitio sin permiso mexicano tampoco reporta operaciones sospechosas a la UIF ni responde ante una autoridad local.

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