Mejores sitios de apuestas en México: qué permiso tiene cada uno y qué te cuesta apostar ahí
Datos actualizados a noviembre 5, 2026, con los permisos contrastados contra lo que publican la Secretaría de Gobernación y la Dirección General de Juegos y Sorteos, y contra las fichas y los pies de página de cada casa.
México no tiene una licencia de apuestas en línea. No existe, nadie la emite y ninguna de las nueve casas de esta lista la tiene. Lo que existe es un terreno legal de 1947, la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que prohíbe los juegos de azar y las apuestas salvo los que autoriza expresamente, y una palabra que vale la pena aprender antes de depositar un peso: permiso. La Secretaría de Gobernación otorga permisos a permisionarios que ya operan un local físico, y las plataformas digitales cuelgan de ese permiso ajeno. La palabra “licencia” no está en el vocabulario oficial mexicano, y cuando una casa la usa en su publicidad te está vendiendo una traducción, no un documento.
Eso cambia por completo la pregunta útil. “¿Cuál es el mejor sitio de apuestas?” no se responde con una lista de bonos vistosos, porque en México el primer filtro no es el tamaño del bono: es si la casa tiene detrás un permisionario identificable, quién responde por tus retiros y qué pasa con tu saldo el día que una autoridad decide bloquear. Ese día llegó para dos marcas grandes en noviembre de 2025, y sigue llegando. Las resoluciones judiciales cambian mes con mes, así que cualquier afirmación sobre el estado de un sitio vale solo con su fecha al lado.
La decisión, por lo tanto, no es “qué casino paga más”. Es elegir camino. Hay tres que un apostador mexicano puede tomar: jugar en una casa con permiso de la SEGOB cuyo permisionario está a la vista; jugar en una marca extranjera que opera bajo su propia autoridad y no rinde cuentas a la autoridad mexicana; o no jugar en línea y quedarse en la casa física de tu ciudad. Cada uno tiene un precio distinto, y este artículo se dedica a poner ese precio sobre la mesa con nombre, número y fecha.
Los datos que siguen salen de lo que cada operador publica sobre sí mismo —sus fichas de tienda de aplicaciones, sus pies de página, sus términos— y de las compilaciones públicas de permisos. Los números de permiso se citan tal como aparecen en su fuente, con la advertencia de que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no ha podido abrirse: la propia dependencia publica, según se reporta, un archivo de sitios autorizados, y en 2026 hubo peticiones de congresistas para que ese registro fuera público y consultable. Mientras eso no ocurra, ningún número de permiso aquí es una confirmación oficial. Son la versión del operador o la versión de un tercero, y así se escriben.
Legality
La ley que sí existe, el reglamento que se reformó y el proyecto que no es ley
La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947. Su regla es la de una prohibición con excepciones: los juegos de azar y las apuestas quedan prohibidos en todo el territorio, salvo los que la ley autoriza expresamente. No hay capítulo de apuestas en línea. No hay artículo que describa un servidor, una app o una cuenta digital. Cuando alguien te dice que las apuestas online son “legales” en México, está describiendo un hueco operado por práctica, no un texto que lo permita con esas palabras.

Sobre esa ley se monta el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado el 16 de noviembre de 2023, y ahí están las piezas que a un lector le sirven. El artículo 1 coloca bajo jurisdicción federal la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional. El artículo 2 es el más filoso: prohíbe lo que no prevé expresamente. No es una licencia general para innovar; es una lista cerrada con un cartel de “todo lo demás, no”. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal, y esa palabra —temporal— importa más de lo que aparenta: nada de lo que compras en un sitio con permiso es permanente por naturaleza.
El artículo 28 nombra las figuras que importan a las apuestas: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. El artículo 31 dice que los permisos son intransferibles. El artículo 29 impone a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y fianza. Y aquí está el punto incómodo: ningún texto legal menciona las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio digital no puede tener un permiso propio, sino que se cuelga de un permisionario autorizado, y que muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local para operar. Un mismo permisionario puede llevar varias marcas. Cuando veas nueve casas distintas, no estás viendo nueve empresas: estás viendo varias marcas colgando de un puñado de permisos.
El cierre del apartado legislativo es una advertencia contra la impaciencia. En octubre de 2026, según reportes del 13 de octubre, la SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado. No es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, y una propuesta no cambia lo que puedes hacer esta noche.
Quién vigila y con qué instrumentos
La autoridad es la Secretaría de Gobernación. Dentro de ella, la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, y lleva los procedimientos de sanción. La Ley Federal de Juegos y Sorteos da a la SEGOB la facultad de otorgar permisos e inspeccionar en su artículo 7, de clausurar establecimientos no autorizados en el artículo 8, prohíbe que un local quede junto a escuelas o centros de trabajo en el artículo 9 y reparte cooperación con estados y municipios en el artículo 10.
Aplicado al mundo digital, ese artículo 8 es la bisagra. La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA —los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS— no está establecida con claridad, y eso es exactamente lo que han discutido los tribunales durante el último año. La consecuencia para el lector es simple: el instrumento existe, se usa, y su alcance se decide en juzgados.
Lo que se puede apostar y lo que el reglamento calla
Las apuestas deportivas se permiten solo a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Esa es la frase que sostiene todo lo demás. Fuera de ella, el reglamento leído guarda silencio en varios frentes: las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen artículo propio. No están prohibidos por nombre ni autorizados por nombre. Se practican dentro del permiso, y ahí se acaba la certeza.
Las apuestas mutuas y las carreras de caballos sí tienen domicilio: hipódromos, galgódromos y frontones, con el llamado cruce de apuestas. El artículo 5 del reglamento prohíbe en ese contexto la participación de menores de edad, sin fijar un número. La Lotería Nacional queda fuera del reglamento por su artículo 1. Sobre las casas de intercambio de apuestas —donde el apostador toma el lado contrario de otro apostador y no de la casa— no se encontró ninguna disposición, y por eso este texto no afirma que exista una en México. Tampoco se encontraron reglas específicas sobre eventos restringidos, como ligas inferiores o competiciones de menores.
La edad que la ley no dice y las casas sí
Aquí hay una grieta que casi nadie señala. El reglamento prohíbe a los menores de edad permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Ningún artículo establece una edad numérica para apostar. El “18+” que ves en las fichas de las aplicaciones y en los pies de página es lo que cada marca declara de sí misma, y eso es todo: una declaración del operador, no un mandato legal. Eso no lo vuelve irrelevante; lo vuelve responsabilidad de quien opera, y conviene saber de quién es la promesa.
Lo mismo pasa con la verificación de identidad. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos con apuestas está clasificada como vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos concretos que pueden exigirte no están establecidos en un texto legal. Y hay un hueco mayor, del que casi no se habla: no existe un registro nacional de autoexclusión. Si mañana decides que no quieres poder apostar, no hay lista oficial en la que inscribirte para que todas las casas te cierren la puerta. Lo único que hay son herramientas internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— que cada marca ofrece por su cuenta. No hay límite de depósito ni de pérdida con rango de ley, y no hay figura de cuenta temporal.
Lo que la publicidad debe y no debe
El reglamento revisado no contiene un artículo federal de publicidad. Los reportes sobre límites de horario en transmisiones —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley vigente. Los proyectos para limitar influencers y atletas, para prohibir los anuncios en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Ninguna regla estatutaria sobre bonos fue encontrada. Y hay un dato que explica por qué los bonos cambiaron de forma: tras el aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. El bono no se volvió más generoso; se volvió más barato para quien lo paga.
Según un reporte secundario, la publicidad debe mostrar la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable. Esa es la parte visible de un sistema cuya parte invisible es que el permiso pertenece a otro.
Impuestos: quién paga, cuánto y con qué documento
Todo esto es modelo general, no asesoría fiscal.
Del lado del operador, la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y rige desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. Y aquí conviene ser exacto: la base no está establecida. El texto dice “valor de la actividad”; la prensa habla de “monto total apostado”. El texto leído no define el 50 % como “lo apostado” ni como “ingresos brutos”, porque ninguna de las dos cosas está en el texto leído. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados.
Del lado del jugador, la Ley del ISR, artículos 137 y 138, considera ingresos los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. La retención funciona así: 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario. Los premios superiores a 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual. El operador emite el CFDI de retenciones por los premios gravados.
Queda un borde sin resolver, y el lector merece saberlo: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento fiscal de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ante esa duda, la respuesta correcta no es una tabla: es consultar a un contador o asesor fiscal antes de asumir que el premio llega limpio.
Permiso, permisionario y marca: los tres nombres del mismo asunto
Conviene fijar la terminología, porque es donde se pierden las discusiones. Permiso es el acto administrativo temporal. Permisionario es quien lo tiene. Marca es el nombre que ves en la pantalla. Las tres cosas rara vez coinciden, y la mayoría de los sitios que se anuncian como “casas de apuestas mexicanas” son marcas colgadas de un permisionario que opera también salas físicas y, a veces, otras marcas digitales.
Esa estructura no es un defecto; es cómo funciona el mercado bajo el artículo 2 del reglamento. Pero trae consecuencias concretas. Si tienes un problema con una marca, la responsabilidad administrativa vive en el permisionario. Si el permiso es temporal, su continuidad no está garantizada por el simple hecho de que el sitio se vea bien. Y si el permiso corresponde a un centro de apuestas remotas, la operación digital entra en ese marco, no en un marco digital propio.
La comparación honesta cabe en dos columnas. Una marca con permiso aporta un domicilio legal en México, un permisionario identificable, controles de identidad y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Una marca extranjera sin permiso mexicano no aporta ninguna de esas cosas, y su saldo puede quedar congelado si la autoridad bloquea la operación. Ninguna de las dos te da un registro nacional de autoexclusión, porque ese registro no existe. Ese detalle corta en los dos sentidos y conviene no olvidarlo en ninguna de las secciones que siguen.
Los bloqueos: un estado con fecha, nunca un estado abierto o cerrado hoy
Los hechos, con sus fechas, porque sin fecha no significan nada.
El 11 y 12 de noviembre de 2025, la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas. En ese movimiento quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025, un Tribunal Colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito, ajeno a las apuestas. En marzo de 2026, un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026, la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, según una sola fuente, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano. Alrededor de 20 casinos físicos fueron cerrados en 2026.
De esa secuencia se pueden sacar dos conclusiones y una advertencia. La primera: los bloqueos ocurren, y ocurren sobre marcas grandes, con miles de cuentas dentro. La segunda: el resultado de un bloqueo se decide en tribunales, no en un escritorio administrativo, y por eso cambia. La advertencia: cualquiera que te diga hoy que un sitio bloqueado “ya volvió” o “está cerrado para siempre” está fechando mal una resolución, y una resolución mal fechada es una decisión mal tomada. Cuando este texto dice que algo ocurrió, lo dice con el mes y el año. Cuando no puede, no lo dice.
Sobre la situación del apostador que juega en un sitio sin permiso, el terreno es igual de turbio: no está establecida una multa ni un delito para quien simplemente apuesta en un sitio sin permiso, y tampoco una exención. No es posible afirmar ninguna de las dos cosas.
Responsible gambling
Lo que cada casa promete y lo que la ley no te da
Las marcas hablan de juego responsable en un lenguaje que suena igual en todas. El pie de página de caliente.mx dice que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El pie de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La ficha de la aplicación de Codere México en la tienda de aplicaciones declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Playdoit enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable y declara uso para mayores de 18 años. La aplicación Caliente Deportes repite la marca de 18 años. La ficha de Betcris en la tienda añade la atención en español como parte de lo que ofrece al usuario mexicano.
Todo eso es bueno y todo eso es autoinforme. La diferencia entre una sección de juego responsable y un derecho exigible es la que hay entre un cartel y una puerta. Y hay una asimetría enorme que conviene subrayar una sola vez, aquí, porque reaparecerá en cada apartado de esta página: México no tiene registro nacional de autoexclusión. Un apostador que quiere desaparecer del mercado entero no tiene dónde firmar. No es un fallo de las nueve casas de esta comparación; es un hueco del sistema, y ninguna promesa de marca lo tapa.
Qué herramientas existen de verdad: las internas
Lo que sí existe son herramientas dentro de cada plataforma: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión voluntaria que cada marca lista por su cuenta en su propia ficha. Son reales, funcionan dentro de esa casa y no salen de ella. Quien apuesta en tres sitios y se autoexcluye en uno sigue teniendo dos puertas abiertas, y eso lo sabe cualquiera que haya intentado dejar de apostar sin ayuda.
La forma práctica de usarlas también importa. Un límite de depósito se fija en la cuenta, no en la tarjeta, así que cambiar de método de pago no lo esquiva, pero abrir otra cuenta sí. Y un límite de pérdida vale lo que vale el registro de tus apuestas: si el sitio no distingue entre lo que depositaste y lo que ganaste, la cifra que pongas mide una cosa y tú creías que medía otra. Antes de fijar cualquier límite, mira cómo el operador lo define en sus términos. Los términos están publicados y son cortos comparados con el bono que promocionan.
El piso de edad y la verificación de identidad en la práctica
El “18+” aparece en todas las fichas, y ya sabemos de dónde sale: de la marca, no del reglamento, que prohíbe a los menores sin fijar número. En la práctica cotidiana eso significa que el control de edad depende del proceso de registro y verificación de identidad de cada sitio. La actividad está clasificada como vulnerable frente al lavado de dinero, así que los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, pero los documentos concretos exigibles no están establecidos en un texto legal.
Para el lector, eso se traduce en una secuencia concreta. Te registras con tus datos, la verificación puede llegar antes o después del primer depósito, y el retiro va a una cuenta a tu nombre. Ese último punto es el que más disgustos produce: si depositaste con la tarjeta de otra persona o con una cuenta que no es tuya, el retiro puede quedarse atascado en un control que la casa no puede saltarse sin incumplir. La identidad no es un trámite decorativo; es la llave de salida.
Dónde pedir ayuda cuando la apuesta deja de ser un juego
En México, la conversación seria sobre el juego problemático pasa por la atención profesional y por los propios controles de la casa. Los operadores enlazan sus pautas de juego responsable, y esas páginas suelen incluir orientación sobre cómo pedir ayuda. La SEGOB, como autoridad, es el otro extremo: es quien recibe las quejas sobre operadores con permiso y quien puede sancionar.
Para un lector que sospecha que el problema ya existe, el orden que funciona es el siguiente. Primero, activar los límites dentro de las cuentas que tengas abiertas, todas, no solo la que te está causando el problema. Después, cerrar las cuentas que no uses, porque una cuenta inactiva sigue siendo una cuenta disponible —y aquí las políticas de cierre de cuenta que las marcas declaran dejan de ser letra chica y se vuelven la herramienta principal. Y si hace falta apoyo clínico, la vía es la atención profesional en salud, no el departamento de atención a clientes de una casa de apuestas, que resuelve depósitos y retiros y no otra cosa.
Lo que la ley no te da, dicho una vez
Sin registro nacional de autoexclusión, sin límite legal de depósito o de pérdida y sin cuenta temporal, la protección del apostador mexicano es una protección privada: la que cada casa decida dar dentro de su plataforma. Eso no convierte a las casas con permiso en malas opciones. Las convierte en la única opción donde existe alguien a quien reclamar. Y convierte al apostador en la parte que tiene que hacer el trabajo de poner sus propios topes, porque nadie los va a poner por él.
Crypto & anonymity
Cripto en casas con permiso: lo que se puede afirmar y lo que no
Hay una intuición muy extendida: que las apuestas con criptomonedas son un refugio natural frente a la vigilancia, que el monedero sustituye al banco y que la blockchain hace el trabajo de un pasaporte. En México esa intuición choca con la estructura del permiso. Y choca de una manera que conviene decir sin adornos.
En las marcas con permiso de la SEGOB, la cripto no está establecida. La pesquisa sobre este punto no encontró que las casas con permiso mexicano acepten criptomonedas. Tampoco encontró que las rechacen. Ese silencio tiene una explicación que no es mágica: los métodos de pago que las casas con permiso anuncian son los que cada marca dice de sí misma, y todos los que aparecen en sus fichas y pies de página son métodos del sistema financiero mexicano. Tarjeta, transferencia, efectivo en tienda, monedero electrónico. Nada más.
Conviene entender por qué. Un permisionario está atado a cuentas auditadas, a reportes de operaciones sospechosas y a una verificación de identidad que termina en un retiro a una cuenta a nombre del jugador. Una moneda pseudónima encaja mal con todo eso. No es imposible; es incómodo para quien tiene que firmar los reportes. Por eso, si buscas cripto, la búsqueda te lleva casi automáticamente al otro lado de la frontera regulatoria, y ahí el terreno cambia de nombre.
El pseudonimato no es anonimato: quién ve qué
La palabra correcta es seudonimato, y la diferencia con el anonimato no es académica. En una cadena pública, la dirección no lleva tu nombre, pero todo movimiento queda escrito y visible para siempre. El seudónimo protege tu identidad, no tu historial. Cualquiera con suficiente curiosidad y algunos datos adicionales puede empezar a enlazar direcciones con personas, y las casas de intercambio de moneda por moneda suelen ser el punto donde esa cadena se rompe: para convertir pesos en cripto necesitas una plataforma que sí conoce tu identidad.
Ese es el punto que la mercadotecnia de privacidad nunca pone en su portada. Comprar cripto con pesos deja registro; mover cripto a una casa de apuestas deja registro; y si la casa no verifica a nadie, la trazabilidad no desaparece, solo cambia de responsable. La pregunta que un lector debería hacerse no es “¿qué tanto me oculta esta casa?” sino “¿quién guarda el registro que yo no controlo?”. En un sitio con permiso mexicano, ese quien es el operador, que reporta a la UIF. En un sitio sin permiso, es el operador, que no reporta a nadie en México y que responde a su propia jurisdicción.
El monedero y el riesgo que no se puede reclamar
Aquí está el costo real del camino cripto, y no tiene nada que ver con la tecnología. Si depositas con criptomonedas en una plataforma que no tiene permiso mexicano y algo sale mal —un bloqueo, un cambio de términos, un retiro que no llega— no hay autoridad mexicana a la que reclamar. La SEGOB solo puede sancionar a quien tiene permiso. Un sitio sin permiso vive fuera de ese sistema por definición, y su saldo no tiene la protección de un domicilio legal en el país.
Eso se combina mal con la volatilidad. Un saldo en moneda digital no está quieto mientras la casa decide el retiro de mañana. El apostador que elige cripto está tomando simultáneamente un riesgo de crédito —¿me pagará?— y un riesgo de precio que no pidió. Los dos se suman, ninguno se elimina.
El camino cripto y para quién tiene sentido
Dicho esto, sería deshonesto presentar el camino cripto como un error. Tiene un lector al que le queda bien, y ese lector no es el que busca un bono de bienvenida de 1,000 pesos.
Le queda bien a quien ya opera en cripto fuera del sistema financiero tradicional, entiende que seudonimato y anonimato son cosas distintas, acepta que no hay autoridad mexicana detrás y trata el saldo en la casa como un riesgo abierto, no como una inversión. Este perfil compara métodos de pago como compara comisiones: buscando el eslabón que no le cobra de más.
No le queda bien a quien quiere resolver un retiro rápido sin sorpresas, ni a quien necesita un CFDI de retenciones, ni a quien espera que exista una autoridad a la que reclamar. Para ese lector, el camino cripto es el camino de mayor costo total, aunque su depósito sea el más rápido de todos.
Y queda una constatación incómoda que cierra este apartado. La privacidad extrema no resuelve el problema del juego problemático: sin registro de autoexclusión, un monedero bien gestionado puede abrir una cuenta nueva en cualquier sitio en el tiempo que tarda una transferencia. La herramienta que protege tus datos también protege tus recaídas.
Sports & tournaments
Fútbol, el deporte que decide la comparación
El fútbol es la razón por la que la mayoría de los lectores de esta página están leyendo algo de apuestas y no de criptomonedas. También es el deporte donde la comparación entre casas se vuelve más concreta, porque el volumen obliga a cada operador a mostrar su catálogo: ligas locales, ligas europeas, copas, selecciones.
La ficha de Codere México habla de más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Es una cifra de catálogo, no de calidad. Un sitio puede cubrir 30 deportes y ofrecer un momio mediocre en el partido que a ti te interesa, así que la amplitud sirve como filtro de entrada, no como argumento final. Lo que se mira después es el precio, y el precio se lee en el margen, que es el tema de la sección de los momios más abajo.
Playdoit declara futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Es un catálogo con menos nombres y más funciones por nombre. Para un apostador de fin de semana eso puede valer más que treinta deportes, sobre todo si el mercado que le interesa —un hándicap asiático en un partido de liga local— está bien servido.
Betcris destaca en su aplicación el parlay del mismo juego (“Same Game Parlay”), el retiro anticipado, las apuestas a jugadores (apuestas proposicionales), retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. El parlay del mismo juego es la función que más ha cambiado la forma de apostar fútbol en los últimos años, y también la que más rápido infla un boleto: combinar un hándicap con el número de goles de un jugador del mismo partido hace que las dos partes de la apuesta dejen de ser independientes, aunque el precio se multiplique como si lo fueran.
La aplicación Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales. Transmisión y creador de apuestas juntos apuntan a un tipo de apostador: el que mira el partido mientras decide una apuesta en vivo, en lugar de armarla un día antes. Es un perfil distinto del que apuesta la jornada el viernes por la noche.
Sobre las apuestas en vivo hay que repetir una precisión legal que pertenece a la sección de legalidad y sirve aquí: el reglamento no tiene artículo propio para las apuestas en vivo. Ni las prohíbe ni las regula con detalle. Se practican dentro del permiso del permisionario.
Tenis de mesa, esports y la cobertura que no se presume
Hay deportes que un apostador busca y no encuentra en la portada de ninguna comparación genérica: tenis de mesa, esports de nicho, ligas menores. Sobre la cobertura específica de tenis de mesa en cada una de las nueve casas de esta lista, no hay dato. Y sobre esports hay algo, pero de un solo operador: Playdoit los incluye expresamente en su catálogo, junto a futbol, basquetbol, tenis y MMA. Es la única mención de esports en los hechos que sostienen esta comparación, y por eso la afirmación se limita a Playdoit y no se extiende a las demás.
Ese es el momento de ser honesto sobre cómo funciona esta parte del mercado. La cobertura de un deporte menor no se anuncia casi nunca, porque no vende. Existe o no existe, y se descubre de una manera muy poco glamorosa: abriendo el programa de apuestas de la casa el día del partido y mirando si el mercado está publicado. Un operador que cubre tenis de mesa lo demuestra con un mercado abierto, no con una lista de deportes en la ficha de la aplicación.
Para el lector que busca específicamente esos mercados, la recomendación es de secuencia, no de marca. Primero identifica dos o tres casas que ya te aceptan retiros sin drama. Después abre el programa de apuestas el día de un partido de tenis de mesa o de una competencia de esports y comprueba si el mercado aparece, cuántos mercados hay y qué momio ofrecen. Y guarda la captura del momio, porque el margen que calcules con un solo precio no te dice nada; se calcula sobre todos los resultados del mismo mercado, como se explica más abajo.
El Mundial 2026 ya se jugó: lo que deja a la comparación
La Copa Mundial de la FIFA 2026 se jugó entre junio y julio de 2026. Ya pasó, y eso cambia el tono de cualquier conversación sobre ella. Los operadores que llenaron sus portadas de mercados de selecciones tuvieron su pico de volumen y volvieron a la rutina de liga. El apostador que descubrió el mercado de selecciones durante el torneo se encuentra ahora con un catálogo distinto y, en muchos casos, con un bono de bienvenida rediseñado.
Lo que deja un torneo de esa magnitud no se borra: deja hábito. Un lector que apostó por primera vez durante el Mundial tiene ahora una cuenta, un método de pago favorito y una idea de cómo se siente un retiro. Y ese es el momento exacto en que la comparación importa más, porque la cuenta ya existe y cambiar de casa cuesta menos que abrir la primera.
Calendario, torneo, competencia: cómo se elige con eso
El calendario es la variable que decide qué casa te conviene más que cualquier bono. Un apostador de liga local necesita mercado abierto todo el año, incluidas las jornadas de media semana. Un apostador de torneos —una copa continental, un Grand Slam, un campeonato de esports— necesita que la casa publique mercados de eventos que no son rutina, y ahí la diferencia entre operadores se mide en horas: quién abre el mercado primero y quién lo mantiene abierto hasta el pitido inicial.
Ninguna de las nueve casas de esta lista puede ser declarada ganadora de esa carrera con los datos que hay, porque el catálogo de mercados de eventos específicos no está publicado en las fuentes que sostienen esta página. Lo que sí se puede afirmar es dónde mirar. La ficha de Codere México promete estadísticas en vivo; la de Playdoit, transmisión y atención las 24 horas; la de Betcris, apuestas proposicionales y parlay del mismo juego; la de Caliente Deportes, transmisión en vivo y eventos virtuales. Cuatro perfiles distintos de cobertura, y el lector elige el que corresponde a lo que apuesta de verdad, no a lo que le gustaría apostar.
Criterios de esta selección
Los criterios que se usan aquí y por qué estos y no otros
Antes de las nueve fichas, el lector tiene derecho a saber con qué se juzgó. Cuatro criterios, y ninguno es el tamaño del bono.
El primero es existencia verificable del permiso. No basta con que la marca diga “autorizado”. Se busca un número de permiso, un permisionario con nombre y una fuente donde eso aparezca. La lista oficial de la DGJS no ha podido abrirse, así que todo número se cita como lo da su fuente, con la etiqueta de no confirmado oficialmente. Un número sin esa etiqueta sería una invención administrativa.
El segundo es claridad de las condiciones. Una promoción que en el mismo folleto aparece como “con primer depósito” en una parte y “sin depósito” en otra es una promoción que el apostador no puede evaluar. La ambigüedad no es un detalle de redacción; es el costo real de la oferta, porque los requisitos que no se entienden se descubren al momento de retirar.
El tercero es utilidad práctica para el jugador mexicano: métodos de pago que existen en el país, retiros a cuenta propia, atención en español, aplicación que funciona. Es el criterio menos vistoso y el que más se nota el día del retiro.
El cuarto es estabilidad. Un sitio bloqueado no es una opción, por buen bono que tenga. Y como el estado de los bloqueos cambia, este criterio se aplica con fecha: lo que se afirma es lo que ocurrió hasta la fecha que se indica.
Cómo leer la tabla que sigue
La tabla compara dos cosas por marca: qué dice su fuente sobre el permiso de la SEGOB y qué dice la propia ficha o el pie de página del sitio sobre el asunto clave de esta comparación. Esa segunda columna es exactamente lo que suena: la versión del operador sobre sí mismo, sin confirmación externa. Donde una marca no publica nada sobre ese punto, la celda queda sin dato, y eso no significa que no exista; significa que quien lo sepa es la casa, no este texto.
Hay una tentación que conviene desactivar de entrada. Un número de permiso no mide calidad. El 4184 de una marca y el DGJS/0002/2020 de otra se ven muy distintos y no dicen nada sobre el momio que vas a recibir ni sobre la velocidad del retiro. El permiso dice quién responde administrativamente, no qué tan buena es la casa. Son dos preguntas y la tabla solo contesta una.
El panorama de los nueve
| Marca | Qué se dice del permiso SEGOB (según su fuente, sin confirmar oficialmente) | Qué declara la propia casa sobre su asunto clave |
|---|---|---|
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | Sin dato publicado sobre el asunto clave |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx | Bono de bienvenida de 1,000 MXN que su propia ficha describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según una fuente especializada en permisos, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial | Sin dato publicado sobre el asunto clave |
| Betcris | Permiso SEGOB del permisionario sin número publicado: el del pie de página de su sitio y el de la tabla del titular difieren; titular Producciones Móviles | Métodos de depósito publicados con Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin montos mínimos indicados |
| Pickwin | Permiso del permisionario sin número publicado: las fuentes se contradicen entre sí; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Sin dato publicado sobre el asunto clave |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones difieren sobre el titular | Sin dato publicado sobre el asunto clave |
| Betway | Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | Sin dato publicado sobre el asunto clave |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; operadora del sitio Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. | 1,000 MXN sin depósito en el encabezado y duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN, sin aclarar si ambas valen solo para apuestas deportivas |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según Apuestas-legales.com.mx | Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, según su ficha de aplicación |
Tres cosas se revelan en esta comparación que una lista ordenada por bonos esconde. La primera: la mitad de las marcas no publica nada sobre el punto que más le importa a un lector promedio —cómo entra y cómo sale el dinero— y esa mitad no está peor que la otra, simplemente no lo dijo donde un tercero pudiera leerlo. La segunda: dos casas comparten permisionario (Producciones Móviles, en Betcris y en Pickwin, con números que no se pueden imprimir porque las fuentes se contradicen), lo cual ilustra mejor que cualquier explicación la estructura de marcas colgando de permisos. La tercera: las dos marcas con bono más grande en su publicidad son las dos cuyos términos están peor definidos en su propia ficha, y eso no es casualidad. Un bono que se describe de dos maneras distintas en el mismo documento tiene requisitos que alguien decidió no escribir.
Sobre la tabla falta un dato que muchos buscarán: los montos mínimos de depósito y los tiempos de retiro. No están publicados en las fuentes que sostienen esta comparación, y un número inventado en esa celda sería el peor servicio posible, porque es precisamente el dato con el que un lector decide. Quien los necesite los encuentra en los términos de la casa, en la sección de pagos, antes de registrarse.
| Marca | Permiso publicado | Estado reportado a la fecha |
|---|---|---|
| bet365 | No figura como marca con permiso propio en esta comparación | Bloqueado desde noviembre de 2025; amparo concedido por un juez de distrito en marzo de 2026, sitio inactivo el 24 de marzo de 2026; suspensión de la orden reportada el 23 de octubre de 2026 |
| Betano (Ganador Azteca) | No figura como marca con permiso propio en esta comparación | Bloqueado desde noviembre de 2025 por congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 solo se le permitió publicar contenido informativo |
Estas dos marcas aparecen aquí como contexto de mercado, no como opciones recomendadas. Y el motivo es el del primer criterio: no figuran como marcas con permiso propio en esta comparación, y además están bloqueadas desde noviembre de 2025 con resoluciones que siguen moviéndose. Un lector que llegó buscando “el mejor sitio” y encuentra dos nombres conocidos en una tabla de bloqueos se lleva el aprendizaje más valioso de la página: en México, el tamaño de una marca no la protege de una orden administrativa.
Overview / core
Qué se compara cuando se comparan casas de apuestas
La pregunta “cuál es el mejor sitio de apuestas” suena a una sola cosa y son tres. Una es de acceso: ¿puedo abrir cuenta, depositar y cobrar sin obstáculos? Otra es de precio: ¿el momio que me ofrecen es competitivo o está cargado de margen? Y la tercera es de respaldo: ¿quién responde si algo sale mal?
Las tres se contestan con documentos, no con impresiones. La de acceso se contesta con los términos de pagos y con la verificación de identidad. La de precio se contesta con la aritmética del margen, que es la misma en todos los mercados del mundo y que casi nadie hace. La de respaldo se contesta con el permiso, el permisionario y la fecha del último bloqueo relevante. Quien compare por otro criterio —el color de la app, la cantidad de deportes en una lista, el tamaño del bono en la portada— está comparando publicidad.
Los fundamentos: permiso, permisionario, marca y la palabra que no debes creer
Vale la pena ordenar el vocabulario una vez más, ahora desde el lado del lector que va a registrarse. Tú abres una cuenta con una marca. La marca opera bajo el permiso de un permisionario, que puede tener también salas físicas y otras marcas digitales. El permiso es un acto administrativo temporal. Y la palabra “licencia” que muchas veces aparece en la publicidad en español no corresponde a ninguna figura del sistema mexicano. Cuando la leas, traduce: te están diciendo que hay un permiso detrás, no que la marca sea titular de algo.

Esto no es un tecnicismo para abogados. Es la diferencia entre reclamarle a una empresa con domicilio en México y escribirle a un correo que responde desde otro país. Es también la diferencia entre tener un CFDI de retenciones cuando ganas un premio gravado y no tener con qué comprobar de dónde salió el dinero.
Los mecanismos que de verdad cambian el resultado
Cuatro mecanismos deciden cuánto te queda al final, y ninguno aparece en la portada de un sitio de apuestas.
El primero es el momio y el margen que lleva dentro. Se explica con números en el apartado siguiente.
El segundo es el retiro anticipado, que varias casas de esta lista ofrecen —Playdoit, Betcris y Caliente lo declaran en sus fichas y catálogos—. Suena a libertad y suele ser un precio: cerrar una apuesta antes de que se resuelva significa aceptar la valoración que la casa hace de tu boleto en ese instante, y esa valoración no es un favor.
El tercero es el parlay del mismo juego, que Betcris destaca en su aplicación. Multiplica momios de patas que no son independientes entre sí, y un apostador que no entiende eso está pagando por una combinación que la casa ya sabe correlacionada.
El cuarto es la transmisión en vivo, presente en Playdoit y en Caliente. No cambia el precio de nada, pero cambia el ritmo de las decisiones, y las decisiones a ritmo de transmisión son las que más se arrepienten.
Los momios: dónde vive el margen de la casa
Un momio de 1.90 no te dice nada solo. Lo dice acompañado. En un mercado de dos resultados —por ejemplo, dos opciones que agotan el partido— con momios de 1.90 y 1.90, la casa no está ofreciendo un 50 % por cada lado, aunque lo parezca. Los momios se convierten en probabilidades implícitas y esas probabilidades suman más de 100 %. La suma de más es la ganancia de la casa, y se llama margen.
La cifra exacta depende de los momios, así que conviene verla como una banda y no como un número único. Con el ejemplo clásico de un mercado de dos vías a 1.90 y 1.90 —que es un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado por ninguna casa de esta comparación— cada resultado implica 52.6 % de probabilidad, la suma llega a 105.3 % y el margen queda alrededor del 5 %, es decir, la casa devuelve aproximadamente 95 % de lo que se apuesta en ese mercado. Ese 5 % es el precio de entrada de cada apuesta: no aparece en ninguna pantalla, no se cobra en ninguna línea del recibo y está cobrado en cada boleto que se imprime.
Y ahí está el detalle que un apostador explota sin darse cuenta. Un margen de 5 % en un mercado de dos vías es muy distinto del margen de un parlay de cuatro patas armado con momios de esa misma casa. Cada pata añade su propia carga, y la carga se multiplica. Es el argumento aritmético contra el boleto largo: no es que el parlay sea imposible, es que el precio que pagas por jugarlo crece más rápido que la emoción que produce. Un apostador que quiere reducir su costo total compara el margen del mercado sencillo de una casa contra el de la competencia antes de mirar ningún bono, porque el margen se paga en cada apuesta y el bono se cobra una sola vez.
Variables distintas cambian el margen sin que el lector lo note. Un mercado con poca liquidez —tenis de mesa un martes por la mañana, un mercado de córneres, una liga menor— recibe momios más cargados que el partido estelar del fin de semana. Eso no depende de la marca, y cada casa lo hace. Por eso el apostador que solo busca mercados de nicho paga un precio estructural por ello, y le conviene revisar el margen del mercado concreto que le interesa y no el promedio de la casa.
Las cuatro señales que un boleto de bienvenida esconde
El bono es la parte de la oferta que se anuncia y, casi siempre, la parte menos importante. Lo que decide si te conviene o no está en tres o cuatro condiciones que rara vez aparecen en el encabezado.
El rollover es la primera: cuántas veces hay que apostar el importe antes de poder retirarlo. Un bono con requisitos de apuesta altos puede convertirse en una obligación de apostar varias veces un monto que en la práctica no puedes sostener con tu depósito. En las reseñas que circulan sobre la promoción de una casa conocida se menciona un rollover de 10 veces para su bono sin depósito, y se señala que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Cuando las fuentes no coinciden sobre las condiciones de un bono, la única lectura sensata es ir a los términos de la casa y no a la reseña.
El momio mínimo es la segunda. Los requisitos de apuesta suelen exigir que las apuestas que cuentan para cumplir el rollover se hagan a un momio igual o superior a un umbral. Ese umbral reduce tu libertad: obliga a jugar mercados más caros, que son justo los que la casa premia menos.
El plazo es la tercera. Un bono que caduca en pocos días se convierte en un monto que nunca vas a liberar si apuestas de fin de semana, y ahí la promoción se queda con todo el trabajo y no paga nada.
Y la cuarta es la forma del pago, que a veces se confunde con el tipo de oferta. Una apuesta gratis no paga de vuelta el importe de la apuesta: si ganas con una apuesta gratis, cobras la ganancia, la apuesta no vuelve. Un bono de bienvenida puede llegar como saldo utilizable, como apuestas gratis repartidas o como una devolución en saldo, y las tres cosas valen distinto. Esta comparación no reclasifica ninguna oferta de una casa en otra categoría por comodidad del texto; cada uno queda con el tipo que su fuente declara.
Sobre los requisitos completos de cada bono de esta lista, la respuesta honesta es mixta: los hay publicados en fichas que dicen poco y en reseñas que se contradicen, y hay casas cuyo rollover no aparece en ninguna parte de lo revisado. Para ese caso no hay tabla que sirva. Hay una acción: leer los términos antes de activar la promoción, porque una vez activada, la condición existe aunque no la hayas leído.
Los pagos mexicanos y el ciclo completo del dinero
El ciclo completo tiene cuatro estaciones: registro, verificación, depósito y retiro. Cada una tiene su obstáculo.
En el depósito, las casas de esta lista usan los métodos que existen en México. Betcris publica en su portada Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin indicar montos mínimos. Codere anuncia tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. Tres combinaciones distintas que cubren casi todo el repertorio local: tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tienda de conveniencia y monedero. Ninguna publica montos mínimos en el lugar donde los publica.
En la verificación, el punto crítico es que el retiro va a una cuenta a tu nombre. Eso no está escrito en una ley; está en la operación de cada casa, que aplica controles de identidad por su condición de actividad vulnerable frente al lavado de dinero. Y ahí conviene ser claro: la casa no puede hacer una excepción contigo aunque quiera, porque está reportando operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Las cuentas compartidas o los depósitos con tarjeta de un familiar son la causa más común de un retiro detenido.
En el retiro, la promesa de rapidez de Playdoit y la de retiros rápidos de Betcris son declaraciones de operador. Lo que un lector puede hacer con esas dos frases es limitado: sirven para saber que ambas casas usan la rapidez como argumento comercial, no para predecir cuánto tardará su propio cobro. Lo que sí puede hacer es lo que la casa no puede: mantener nombre, documento y método de pago consistentes desde el primer depósito.
En el registro, la advertencia es de edad. Todas las fichas revisadas dicen 18+ y ninguna autoridad mexicana ha fijado ese número, así que es una declaración de la marca. Si alguien usa la cuenta de un adulto para apostar siendo menor, no está esquivando un trámite: está metiendo su nombre en un expediente de verificación que en algún momento se va a activar, generalmente cuando quiera cobrar.
Los nueve sitios con permiso de la SEGOB, uno por uno
Novibet: el permiso citado por un tercero y muy poco más
Novibet aparece en esta comparación con un solo documento a su nombre: un permiso de la SEGOB, número DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no ha podido abrirse. Eso es todo lo que la sostiene aquí: número, titular y una fuente que no es la autoridad.
Lo demás —catálogo de deportes, momios, promociones, métodos de pago— no aparece en las fuentes que sostienen esta página. Un lector razonable querrá saber qué ofrece Novibet antes de registrarse, y ese algoritmo es el correcto: abre los términos de pagos de la propia casa, mira el retiro mínimo, mira el plazo, y compáralo con lo que ya viste de otras marcas de esta lista. El permiso te dice quién responde; no te dice si el sitio es rápido, generoso ni cómodo.
Veredicto: el número de permiso existe y el titular tiene nombre, lo cual es más de lo que tienen las marcas de la tabla de bloqueos, y menos de lo que un lector necesita para decidir. Es un candidato que hay que investigar en su propia página antes de depositar, no un sitio que esta comparación pueda recomendar a ciegas.
Playdoit: un bono que su propio folleto no sabe si lleva depósito
Playdoit tiene permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular según casasdeapuestaslegales.mx, y sin confirmación oficial por la misma razón que todas: la lista de la DGJS no ha podido abrirse. La aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la tienda de aplicaciones de México; salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
La ficha de la aplicación es más reveladora que su bono. Anuncia 1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Esa contradicción no es un error de un tercero: está en el folleto del propio operador. Un bono cuya condición principal cambia según qué párrafo leas es un bono que no se puede evaluar, y el apostador que lo activa está firmando algo que ni la casa ha decidido cómo describir. Del lado práctico, la casa acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y declara uso para mayores de 18 años.
El catálogo sí está declarado con detalle: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Es la única casa de esta lista que menciona esports expresamente, y la única que combina transmisión, casino en vivo y retiro anticipado en una misma ficha.
Veredicto: el catálogo es de los más completos de esta comparación y la oferta de bienvenida es la más turbia. Antes de activarla, decide tú qué estás aceptando leyendo los términos, porque la ficha no lo decide por ti.
1xBet: una marca global con un permiso que su propia cadena no explica
1xBet figura con permiso DGJS/0002/2020 y Entretenimientos Naturales como titular, según una fuente especializada en permisos, una fuente que además no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la DGJS. Hay un detalle que vale más que el número: la tienda de aplicaciones lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado en el permiso. Esa divergencia no prueba nada ilegal y no se puede leer como una irregularidad, pero sí describe una estructura: marca global, permiso local, empresa titular distinta de quien publica la aplicación.
Es el ejemplo más claro de por qué la palabra “permiso” importa más que “licencia”. Una marca internacional con presencia en decenas de países no se convierte en operador mexicano por tener un permiso citado; sigue siendo una marca global que opera en México bajo el permiso de otro. El lector que valora esa estructura como señal de solidez está leyendo bien una parte y mal la otra: solidez global no es respaldo local.
Sobre su oferta deportiva, sus bonos y sus métodos de pago, esta comparación no tiene datos que citar, y por eso no dice nada. No es un juicio; es una celda vacía que el lector llena abriendo la casa.
Veredicto: el permiso es citado por una fuente que declaró no poder verificar ni el dominio, y la aplicación la firma una sociedad diferente a la del titular. Ese desajuste es la información más útil de la ficha, y es la razón por la que cualquier decisión sobre 1xBet debería empezar por comprobar en la propia casa quién opera la cuenta que estás abriendo.
Betcris: el número de permiso que no se puede imprimir
Betcris es el caso donde la estructura del permiso se vuelve más interesante y más difícil de citar. Su pie de página muestra un permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La tabla del titular da otro número. Como los dos números difieren y la lista oficial de la DGJS no ha podido abrirse, esta comparación no imprime ninguno: poner uno sería elegir entre dos versiones que se contradicen. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, un dato de la propia casa y de naturaleza distinta a la del permiso mexicano.
Sobre los pagos, la portada de Betcris México muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. Es la lista de métodos más larga de esta comparación y cubre las cuatro familias del mercado mexicano: tarjeta, transferencia, efectivo en tienda y monedero. La ficha de la aplicación añade lo que la casa considera su ventaja deportiva: parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. La aplicación la publica TV Global Enterprises Ltd.; se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras.
Ese alcance regional explica varias cosas a la vez. Una casa que atiende seis países arma su aplicación para todos ellos, y la localización mexicana —el SPEI, el OXXO, el español de atención— es una capa encima de un producto regional. El pie de página lo dice sin rodeos: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, el servicio no se promociona a menores de 18 años y hay sección de juego responsable.
Veredicto: la lista de pagos y el catálogo de funciones son de los más sólidos del grupo, y el permiso es el más difícil de citar de los nueve. Un lector que necesita un domicilio legal claro en México debería resolver esa ambigüedad antes que el bono, porque es la única pregunta de esta ficha que la propia casa puede contestar con un documento.
Pickwin: el permiso que apunta a la casa de al lado
Pickwin es el caso más instructivo de toda la lista, y lo es por un error ajeno. Se le atribuye un permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, con otra compilación dando DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora como titulares, según una fuente especializada en permisos. El problema es que los números se contradicen entre sí, y uno de ellos es exactamente el que aparece en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles. Cuando dos marcas distintas de una misma comparación reciben el mismo número de permiso de dos fuentes distintas, lo que tenemos no es un dato duplicado: es una fuente equivocada en alguna parte.
Por eso aquí no se imprime ningún número. No porque el permiso no exista, sino porque imprimir uno significaría elegir una versión sin base para elegirla. Y esa es, en sí misma, la lección práctica para el lector: las compilaciones de permisos de la SEGOB que circulan en internet se copian entre ellas y arrastran errores. Cualquier número que leas en cualquier comparación —incluida esta— debe verificarse contra el documento que la casa tenga a la vista.
Del resto de Pickwin, esta comparación no tiene datos: ni catálogo, ni bonos, ni métodos de pago. Lo único que se puede afirmar es la estructura del titular, que comparte permisionario con Betcris en una de las versiones citadas.
Veredicto: la contradicción de los números es el dato, y el lector que la ignore se queda con una sensación falsa de certeza. Antes de registrarse aquí, pide a la casa el número de permiso por escrito y compáralo con el del pie de página del permisionario.
Strendus: tres permisos y dos titulares posibles
Strendus aparece con tres números de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— atribuidos según casasdeapuestaslegales.mx, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, porque las compilaciones difieren entre sí. Sin confirmación oficial, por la razón de siempre. Tres números para una marca no es necesariamente un problema: un permisionario puede acumular permisos a lo largo del tiempo y los números de distintos años pueden corresponder a ampliaciones o a figuras distintas. Pero la divergencia sobre quién es el titular sí es una pregunta abierta, y la misma compilación que da los tres números es la que no logra ponerse de acuerdo consigo misma en ese punto.
Ese patrón —número plural, titular dudoso— aparece tres veces en esta lista (Strendus, Pickwin y Betcris) y describe algo real del mercado mexicano: la estructura de permisos se ha construido por acumulación administrativa durante décadas, y quien la mapea desde fuera comete errores. Un lector que quiera certeza no la va a encontrar en ninguna comparación; la va a encontrar en la documentación que la casa le entregue al abrir la cuenta.
Sobre la oferta de Strendus —deportes, momios, pagos— no hay datos en esta comparación.
Veredicto: es la ficha donde la etiqueta “no confirmado oficialmente” pesa más, porque hay tres números y ningún titular claro. Eso no la descalifica, pero sí la coloca en el grupo de las casas que un apostador debería verificar en su propia página antes de mover dinero.
Betway: el permiso corto y una marca de perfil internacional
Betway presenta el número de permiso más corto de la lista: 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular según casasdeapuestaslegales.mx, sin confirmación oficial. Un número de cuatro cifras llama la atención después de haber visto cadenas como DGJS/DCRCA/1121/2020, y la diferencia es de formato administrativo, no de jerarquía. Los permisos antiguos se numeran de otra manera, y eso sugiere antigüedad del permisionario, no un permiso de menor rango. Conviene decirlo porque la primera reacción de un lector ante un número corto es sospechar, y en este caso la sospecha no tiene base.
El titular es un nombre que un aficionado mexicano reconoce del mundo del entretenimiento y del frontón, lo cual encaja con la estructura descrita en la sección de legalidad: permisos de frontón que se complementan para apuestas remotas. Ese es el camino típico por el que una marca internacional entra al mercado mexicano, y Betway lo ilustra mejor que ninguna otra ficha de esta lista.
Sobre su oferta concreta —deportes cubiertos, momios, bonos, métodos de pago— esta comparación no tiene datos, y no los va a inventar.
Veredicto: el permiso corto tiene una explicación administrativa razonable y el titular es verificable por su nombre; lo que falta es saber si la operación digital está a la altura de la marca. Eso se comprueba en la casa, con un depósito pequeño y un retiro.
Caliente: el permiso en su propio pie de página y la promoción que no se explica
Caliente es la única casa de esta lista cuyo permiso aparece en el pie de página de su propio sitio: DGG/SP/404/97, con la operadora del sitio identificada como Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. y presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación. Que el número esté publicado por la casa y no por un tercero mejora la trazabilidad; sigue sin ser confirmación oficial, porque la lista de la DGJS no ha podido abrirse.
El encabezado de caliente.mx anuncia 1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN, y la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Ese silencio no es inocente en un sitio que también opera casino: un bono utilizable en casino y en deportes no es el mismo producto, y quien llegó por apuestas deportivas merece saber qué parte del saldo promocional puede usar en un mercado deportivo. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 MXN exigiría un rollover de diez veces, pero el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Cuando las reseñas se contradicen, la reseña no es la fuente.
Del lado del producto, la aplicación “Caliente Deportes” la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años. Transmisión y eventos virtuales en una misma aplicación describen a un operador que busca volumen constante más que apuestas pensadas.
Veredicto: el permiso publicado por la propia casa es un punto a favor, y una promoción de dos partes sin aclarar el ámbito de uso es un punto en contra. El lector que quiera el bono debería preguntar por escrito si la duplicación del depósito aplica a apuestas deportivas, porque la respuesta cambia por completo lo que la oferta vale.
Codere: el catálogo más ancho y el bono con dos condiciones detrás
Codere llega con los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según una fuente especializada en permisos, sin confirmación oficial. Su ficha de aplicación en la tienda mexicana está a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Otra vez la marca publica la aplicación y el permiso está a nombre de otra sociedad, el patrón que ya vimos en 1xBet y que conviene tener presente en todo el grupo.
La ficha de la aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es una de las declaraciones más completas del grupo en el terreno de la protección al usuario, aunque todas ellas sean autoinforme. La oferta es amplia y está declarada: más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Y el bono de bienvenida que anuncia su ficha es de hasta 7,000 MXN, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO.
Ahí está el punto que conviene subrayar. Un bono de hasta 7,000 MXN con depósitos por OXXO significa que una parte de los usuarios va a depositar en efectivo antes de tener resuelta su verificación de identidad. El efectivo en tienda es cómodo y no deja rastro bancario del lado del jugador; la verificación, en cambio, se activa cuando llega el retiro. Es una secuencia que funciona perfectamente para la mayoría y que atasca a quien deposita con el nombre de otro.
Veredicto: el catálogo es el más ancho de la comparación y la promoción es la más grande de la lista, con la estructura de marca y permisionario que comparte con media industria. Para un lector que apuesta una variedad de deportes y quiere un solo lugar donde hacerlo, es el perfil más completo; para quien busca las condiciones de su bono escritas en una línea, no lo es.
Lo que cuesta liberar una oferta: la aritmética del margen y del rollover
El cálculo que la publicidad no pone en el encabezado
Cualquier oferta de bienvenida se puede traducir a números. Lo que sigue son dos cuentas que un lector puede aplicar a la que tenga delante, y ninguna de las dos requiere ser matemático.
La primera es el margen por resultado. En un mercado de dos vías a 1.90 y 1.90 —el ejemplo ilustrativo de esta página, no un precio cotizado por ninguna de las casas comparadas— la probabilidad implícita de cada lado es 52.6 %, la suma es 105.3 % y el margen es de aproximadamente 5 %, con una devolución de alrededor de 95 % sobre lo apostado en ese mercado. Ese cinco por ciento es tu costo fijo por boleto, y se paga aunque ganes.
La segunda cuenta sale del rollover. Tomemos las condiciones que circulan para el bono sin depósito de 1,000 MXN según reseñas de casas de apuestas, con un rollover de diez veces y bajo el supuesto de que solo se apuesta el importe del bono. El volumen de apuesta requerido sería de 10,000 MXN. Si cada apuesta fuera de 200 MXN, harían falta 50 apuestas de ese tamaño para cumplir el requisito, y únicamente cuentan los momios iguales o superiores al momio mínimo que fije la casa. El costo promedio de esa liberación, aplicando un margen de 5 % sobre el volumen, rondaría los 500 MXN —es decir, la mitad del bono inicial— aunque el resultado exacto variaría según los momios que uses y el margen real de los mercados donde apuestes. Es una estimación estadística sobre muchas apuestas, no un resultado garantizado para una sola persona: quien apueste con momios altos puede pagar más margen o menos, y quien no llegue al volumen requerido dentro del plazo pierde el saldo promocional completo.
Y aquí está la parte que a un apostador le cuesta ver: el bono no es dinero regalado que se convierte en saldo, es un pedido de apuestas con un costo incorporado. La casa te presta saldo promocional y tú le devuelves una parte en margen. Si esa devolución esperada se come la mitad del bono en el caso más simple, con bonos más grandes y rollovers más altos la cuenta cambia hacia arriba, y con momios mínimos exigentes también.
Cómo aplicar la cuenta a la oferta que tengas delante
El procedimiento, para cualquier bono, cabe en cuatro lecturas. Busca el importe del bono y su base: si el rollover se aplica sobre el bono o sobre bono más depósito, la cantidad cambia y muchas veces no está dicho. Busca el multiplicador. Busca el momio mínimo, porque las apuestas por debajo de ese momio no cuentan para el requisito. Y busca el plazo, porque el requisito no cumplido en fecha se pierde sin discusión.
Con esas cuatro cifras, el volumen requerido es el importe multiplicado por el factor, y el costo esperado es ese volumen por el margen del mercado que vayas a usar. Si el resultado es una cantidad comparable al propio bono, la oferta es más barata de lo que parece. Si el costo esperado supera la mitad del bono, ya sabes a qué estás entrando. En las ofertas cuyo rollover no aparece en ninguna parte de lo revisado, no hay cuenta que hacer: hay que leer los términos de la casa antes de activar nada.
Por qué el margen importa más que el bono en la vida real
Un bono se cobra una vez. El margen se cobra en cada apuesta, para siempre. Un apostador que compara casas por el tamaño del bono sin mirar el precio de sus mercados está eligiendo la parte de la oferta que se promociona y despreciando la que se paga en silencio.
La comparación cuantitativa entre las nueve casas de esta lista no se puede hacer aquí, porque ninguna de sus fuentes publica los momios de un mismo mercado en una misma fecha. Lo que sí se puede hacer es la comparación dentro de una casa: toma el mismo partido en dos casas distintas, suma uno dividido por cada momio de cada mercado, y compara las dos sumas. La suma más alta es la casa más caras. Es un cálculo de dos minutos y vale más que cualquier reseña de bonos.
El bono que se anuncia y el bono que se cobra
El vocabulario de las promociones merece un párrafo final, porque es donde la publicidad hace su trabajo. Un bono de bienvenida es saldo o apuestas que la casa entrega con requisitos. Una apuesta gratis no devuelve el importe de la apuesta cuando ganas: devuelve la ganancia. Un bono sin depósito suele traer el rollover más alto de todos, precisamente porque no arriesgaste nada para obtenerlo. Una duplicación del primer depósito depende de cuánto deposites, y suele tener un techo.
Todas estas son ofertas legítimas y ninguna es un engaño por definición. El engaño, cuando existe, es de proporción: un encabezado que anuncia 7,000 MXN y un párrafo de términos que exige un volumen de apuestas que un apostador de fin de semana no va a alcanzar. La manera de esquivarlo no es desconfiar de todas las ofertas, es leer las tres condiciones que importan antes de activar la primera.
Preguntas frecuentes
¿Cómo compruebo que una casa de apuestas realmente tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Empieza por el pie de página del propio sitio: ahí suelen aparecer el número de permiso y el nombre del permisionario. Después identifica qué sociedad opera la aplicación en la tienda de aplicaciones, porque no siempre coincide con el titular. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos publica los sitios autorizados; los números que circulan en compilaciones de terceros se contradicen entre sí, así que verifica en la fuente de la autoridad o en los términos de la casa.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo que apostaste y el momio?
El retorno es el importe apostado multiplicado por el momio: 200 MXN a 2.50 devuelven 500 MXN, de los cuales 300 son ganancia. La ganancia neta es el importe por el momio menos uno. En un parlay, los momios de cada pata se multiplican en un solo precio, de modo que el retorno crece rápido y también crece la carga de margen que la casa cobra dentro de esa combinación.
¿Dónde se ve el margen de la casa dentro de los momios?
Se ve sumando lo que cada momio implica. Un mercado de dos vías a 1.90 y 1.90 implica 52.6 % por cada lado, o sea 105.3 % en total, y ese exceso de 100 % es el margen, alrededor de 5 %, lo que equivale a una devolución cercana al 95 % de lo apostado. Cuanto más alta la suma, más caro el mercado para quien apuesta.
¿Cómo fijo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Los límites se configuran dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable de cada plataforma, y valen solo para esa casa: no existe un registro nacional de autoexclusión en México. Antes de fijarlos, revisa cómo los define el operador en sus términos, porque un límite de depósito y un límite de pérdida miden cosas distintas y no todos los sitios los calculan igual.
¿Los premios de las apuestas pagan impuestos en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos para la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal pasa ese 6 %. El operador emite el CFDI de retenciones, y los premios mayores a 600,000 MXN en el año se reportan en la declaración anual. Ante dudas, consulta a un contador.
¿Qué riesgo corro si apuesto en una casa sin permiso en México?
No hay autoridad mexicana que pueda sancionarla ni un domicilio legal al que reclamar, y sus saldos pueden quedar congelados si la autoridad bloquea la operación, como ocurrió con dos marcas conocidas desde noviembre de 2025. Tampoco obtienes CFDI de retenciones por premios gravados. Tampoco hay multa establecida para el apostador que juega en un sitio sin permiso; simplemente se queda sin protección.
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