Odds en apuestas 2026: qué significa cada momio y qué camino conviene tomar
Datos actualizados al noviembre 5, 2026; los permisos de las plataformas se verificaron contra la información publicada por la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación y contra los pies de página de cada operador.
Un momio no es un precio. Es una apuesta disfrazada de precio. Cuando una casa de apuestas te pone 1.85 en la victoria de un equipo, no te está diciendo “creo que esto va a pasar”, te está diciendo a qué valor compra tu dinero y cuánto se queda por hacerlo. La diferencia entre ese 1.85 y el 2.00 que correspondería a un volado limpio es la comisión, y está cargada dentro de cada boleto que se juega en México, desde la apuesta más pequeña de una tarde de domingo hasta un parlay de siete selecciones armado en el celular durante el medio tiempo.
La palabra importa en México de una forma en que no importa en otros países de habla hispana. Aquí se dice momio. En España se dice cuota, en Argentina se dice cuota también, y quien llega a una casa de apuestas esperando “cuotas” puede terminar buscando una tabla de precios en lugar del boleto. El momio es lo que se pacta, lo que queda congelado en el momento de confirmar la apuesta y lo que multiplica el dinero cuando la selección se cumple. Nada más y nada menos.
Lo que sigue es un recorrido por los momios tal como se comportan en el mercado mexicano: el mecanismo que los produce, las protecciones que existen para quien juega, los formatos que un apostador puede elegir, las plataformas que hoy operan con permiso de la Secretaría de Gobernación y el marco legal que sostiene todo el edificio. La elección de fondo no es “qué casa conviene más”, sino algo más simple y más útil: qué camino le acomoda a cada tipo de apostador.
Antes de elegir casa: las salvaguardas que sí existen en México y las que no
Conviene empezar por aquí y no por el bono de bienvenida, aunque sea el bono lo que todo el mundo busca primero. La razón es sencilla: la protección del apostador es el único punto del mercado mexicano donde los jugadores suponen cosas que no son ciertas, y esas suposiciones se pagan caras.

El marco parte de una ausencia. En México no existe un registro nacional de autoexclusión. Ningún apostador puede llamar a una autoridad, pedir que le cierren la puerta de todas las casas de apuestas a la vez y quedarse tranquilo. Tampoco hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal obligatoria por defecto. Esas cifras que sí existen en algunos mercados europeos no existen aquí, y quien las espera está esperando algo que nadie le debe.
Lo que sí existe es más modesto y más útil de lo que parece: las herramientas que cada plataforma ofrece dentro de su propia cuenta. Caliente advierte en su pie de página que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, invita a divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Codere México hace lo mismo en la ficha de su aplicación: limita el uso a mayores de 18 años, incluye avisos de juego responsable y publica políticas de cierre de cuenta. Ese cierre de cuenta es, para un apostador con problemas, la herramienta más concreta que va a encontrar: no es autoexclusión de mercado, es autoexclusión de una marca. Funciona, pero funciona solo para esa casa.
Los bretes voluntarios y los límites de depósito que las marcas ofrecen entran en el mismo saco. Son herramientas internas, no derechos exigibles ante una autoridad. sirven., y la diferencia entre “lo pido” y “la ley me lo debe” hay que tenerla clara antes de depositar, no después.
Dónde está el límite real entre acompañar y advertir
La publicidad de apuestas en México tiene que mostrar la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según reportes secundarios. Eso es todo lo que la obliga. Las propuestas para limitar el horario de transmisión de los anuncios —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00 según el borrador que se filtró—, para prohibir que influencers y deportistas promocionen casas de apuestas, para sacar los anuncios de las transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida son iniciativas, no ley. Se parecen a normativa cuando se leen en redes. No lo son.

Hay otro ángulo que casi nunca se menciona y que un apostador con presupuesto pequeño debería apuntar: la existencia de una casa con permiso no es lo mismo que la existencia de un mercado protegido de principio a fin. Un permiso de la Secretaría de Gobernación le da al apostador un foro legal mexicano, controles de identidad y de prevención de lavado, y la posibilidad de recibir un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Lo que no le da es un techo de gasto, porque ese techo no existe. La decisión de cuánto pierde en una noche sigue siendo enteramente suya, y por eso las herramientas de la sección de juego responsable son más importantes de lo que la interfaz de cualquier aplicación deja entrever.
Lo demás —el límite de depósito, la pausa, la autoexclusión de la marca— es lo que cada operador lista dentro de su propia cuenta. Vale la pena entrar a esa sección y probarla antes del primer depósito, no después de la primera racha mala.
Formato de momio, tipo de apuesta y cobertura: el boleto antes del resultado
El 95 % de las discusiones sobre apuestas en internet giran alrededor de “cuál es el mejor momio”. Casi ninguna explica que un momio tiene formato, que el formato cambia cómo se cobra y que quien no lo entiende termina apostando a algo distinto de lo que creía.
En los momios fijos —el formato que domina el mercado mexicano y el que aparece en cualquier aplicación de apuestas deportivas—, la casa fija el momio y actúa como contraparte del apostador. Es decir, no te estás midiendo contra otros apostadores, te estás midiendo contra la casa. El momio rige desde que se hace la apuesta y no puede cambiarse después, aunque el precio del mercado se mueva diez minutos más tarde. Esa rigidez es lo que te protege: si apostaste a 2.10, cobras a 2.10 aunque el equipo se vuelva favorito después. Y si el precio se movió en tu contra, tampoco hay remedio. El trato queda cerrado.
En los momios variables, o mutuos —el totalizador y el parimutuel—, pasa lo contrario. Los apostadores apuestan entre sí, la casa solo administra el bote y el momio se conoce hasta después del evento, cuando ya está repartido todo el dinero. La parte que se reparte como premios es inferior al 50 % en los operadores estatales y llega a cerca de 85 % en las carreras de caballos. Ese dato deja helado a cualquiera que venga del mercado de momios fijos: en el peor caso, menos de la mitad de lo que se apuesta regresa a los jugadores. Las carreras de caballos en un hipódromo, con el cruce de apuestas que permite el Reglamento, viven en un esquema distinto al del fútbol de una casa en línea, y compararlos como si fueran lo mismo es el error de principiante más común.
Qué mide el porcentaje de pago y cómo se ve en la práctica
El porcentaje de pago indica qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. Es la métrica que resume todo el negocio. En las apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles de un mercado y dividiendo 1 entre esa suma. Con momios de 1.25 / 5.00 / 10.00 el resultado es cerca de 90,91 %.
Tomemos el caso de dos vías con momios idénticos de 1.90 y 1.90, un ejemplo aritmético y no un precio cotizado en ningún mercado real. La suma de los inversos es 1/1,90 + 1/1,90 = 1,0526. Dividiendo 1 entre esa suma, el porcentaje de pago queda en el entorno de 95 %. El margen de la casa es el complemento: alrededor de 5 %. La banda importa. Un mercado de dos resultados con momios de 1.90 en ambos lados paga entre 94 y 95 centavos por peso, y esa horquilla se mueve con el deporte y con el momento del partido. Lo habitual en los momios de las casas de apuestas es un pago cercano a 90 % en apuestas con dos resultados posibles, como el tenis, y de cerca de 85 % en apuestas con tres resultados, como el fútbol. Traducido: en un partido de tenis típico, de cada 100 pesos apostados vuelven alrededor de 90; en un partido de fútbol, alrededor de 85 vuelven y 15 se quedan en el camino antes de que ruede el balón.
Con momios de 1.95 en ambos lados de una apuesta de dos resultados el pago ronda 97,5 % y el margen de la casa queda cerca de 2,5 %. Con momio de 1.80 en ambos lados el margen salta a cerca del 10 %. Ahí está la lección que ninguna promoción dice en voz alta: una casa puede publicar el mismo partido con precios visiblemente distintos y la diferencia no está en quién es más generoso, sino en cuánto cobra por el servicio.
La probabilidad implícita: leer un momio como si fuera un porcentaje
En los momios decimales fijos, la probabilidad implícita es el inverso del momio. Un momio de 1.01 equivale a 99,01 %, uno de 2.00 a 50,00 % y uno de 4.00 a 25,00 %. Es la conversión más útil que un apostador puede memorizar, porque le permite comparar un precio con su propia opinión sobre el partido sin recurrir a ninguna herramienta.
Las casas calculan sus momios de modo que las probabilidades implícitas de todos los resultados sumen más de 100 %. Ese excedente se llama overround y es la ganancia de la casa con un libro equilibrado. Cuando un mercado tiene dos resultados con momio de 1.90 y 1.90, las probabilidades implícitas son 52,63 % cada una: suman 105,26 %, y ese 5,26 % de más es exactamente el margen calculado unos párrafos atrás. Ahí está el punto decisivo para la elección de formato: en un mercado de dos resultados ese excedente típico anda por 5 %, y el apostador no lo ve nunca en la pantalla, porque lo que ve son dos precios y no la suma que hay detrás.
Una nota para quien apuesta combinaciones: el margen no se suma, se multiplica. Un parlay de tres selecciones en las que cada una cobra cinco puntos porcentuales arrastra un costo acumulado bastante mayor que el de una apuesta sencilla. Nadie pone ese número en la pantalla del boleto, y es la razón por la que las combinadas grandes, esas que se promocionan como la vía rápida a un premio grande, son también la vía rápida a que la casa cobre más por el mismo dinero.
Qué tipos de apuesta conviene mirar en cada deporte
Aquí la elección se vuelve concreta. Apostar a momios altos y apostar a momios bajos son dos decisiones con riesgos de forma distinta, y ninguna es “la buena”.
El fútbol es el deporte donde el mercado de tres resultados (local, empate, visitante) tiene el pago más castigado, alrededor de 85 %. Eso no significa que el fútbol sea malo para apostar; significa que el margen ya está cargado en el precio y que el apostador necesita una opinión mejor que la del mercado para superarlo. El basquetbol y el tenis, con dos y tres resultados según el formato del torneo, se mueven en registros distintos, y quien compara precios entre deportes está comparando estructuras de margen distintas.
Los formatos disponibles en las aplicaciones mexicanas son amplios. El hándicap y el más/menos son los dos grandes caballos de batalla en basquetbol y en fútbol americano. Las apuestas a jugadores, que en el mercado anglosajón se llaman apuestas de actuación individual, están presentes en al menos una de las plataformas que revisamos más adelante. El retiro anticipado o cash out permite cerrar una apuesta antes del final a cambio de un precio que fija la casa, y es cómodo y caro al mismo tiempo, porque la casa cobra por la comodidad. El creador de apuestas, o bet builder, deja combinar selecciones del mismo partido —un resultado más un número de goles más un goleador— en un solo boleto con un momio único, y es la herramienta que más ha cambiado la forma de jugar en los últimos años.
El parlay del mismo juego, presente en la oferta de Betcris bajo el nombre Same Game Parlay, es la versión más popular de esa idea. La trampa está en que las selecciones de un mismo partido no son independientes: un marcador abultado y un goleador determinado están correlacionados, y la casa lo sabe mejor que nadie cuando arma el precio compuesto. El creador de apuestas es cómodo; también es donde el margen se esconde mejor.
La apuesta en vivo merece su propio párrafo. Los momios se mueven mientras corre el partido, y el ajuste de apuestas en juego exige reflejos y una lectura rápida. Es el terreno donde el margen de la casa suele ser más ancho, porque el precio se recalcula contra el reloj y contra el volumen de dinero que está entrando. Un apostador que quiere ver crecer su dinero con paciencia hará mejor en mirar el mercado previo; uno que quiere acción y velocidad la va a encontrar, pero pagando.
La cobertura de eventos también forma parte del formato. Una casa con dos mil eventos por semana ofrece una profundidad distinta a otra que lista treinta deportes con estadísticas en vivo. La cobertura amplia sirve cuando el apostador sigue ligas menores o deportes de nicho; la cobertura concentrada en los grandes escaparates sirve a quien juega solo los partidos del fin de semana y quiere precios competitivos en esos pocos.
Momios altos y momios bajos: dos formas de perder y de ganar
Un momio alto —digamos 4.00, que corresponde a una probabilidad implícita de 25 %— paga cuatro veces el dinero apostado y falla tres de cada cuatro veces según su propio precio. Un momio bajo, 1.10, paga diez centavos por peso y falla en teoría una vez de cada once. El primer formato es el de las cuentas volátiles; el segundo, el de quien no quiere sustos y acepta que el margen de la casa se coma una porción grande de un premio pequeño. En un momio de 1.01, por ejemplo, el margen de la casa se lleva la casi totalidad del valor teórico.
En las combinaciones, los momios altos se multiplican: una combinada de tres selecciones a 2.00 cada una da 8.00. El atractivo es evidente y el costo también, porque el margen se acumula exactamente igual. Los favoritos en un torneo corto —una eliminatoria, un mundial recién jugado— concentran momios bajos y apuestas cómodas, y son la vía clásica al boleto que no paga nada.
La recomendación no es evitar un formato; es saber qué se está pagando. Quien apuesta a momios altos está pagando por varianza, y la casa cobra por eso. Quien apuesta a momios bajos está pagando por certeza, y la casa cobra más por unidad de valor en ese lado. Ahí está la elección de fondo: nadie regala el alivio.
Cuando la apuesta se cierra antes de tiempo
El retiro anticipado merece un párrafo porque es donde la sensación de control se vende mejor. La casa propone un precio para cerrar la apuesta abierta; si se acepta, se cobra y se deja de mirar el partido. El precio que propone la casa ya lleva su margen incorporado, y suele ser un margen ancho, porque la casa asume un riesgo y lo cobra. Para quien apuesta cantidades pequeñas, el retiro anticipado es una herramienta de control emocional más que un instrumento de valor.
El boleto como contrato: qué queda congelado y qué no
El momento de confirmar una apuesta es el momento en que el precio deja de moverse para el apostador. Todo lo que venga después —una lesión en el calentamiento, un cambio de portero, un movimiento brusco del mercado— ya no le toca al boleto: lo que se pactó se paga. Esa congelación es la característica definitoria de los momios fijos y la razón por la que conviene revisar el boleto antes de confirmar y no después.
Un detalle práctico que suele pasarse por alto: en cuanto el boleto está confirmado, el momio ya es un dato histórico. Cualquier comparación de “mejor momio” que se haga con el mercado abierto después del partido mide otra cosa. Lo que importa para el resultado es el número que estaba en la pantalla en el momento de confirmar.
Nueve plataformas con permiso de la Secretaría de Gobernación: quién ofrece qué
Antes de cualquier tabla conviene aclarar qué se está comparando y qué no. Ninguna de las marcas revisadas está siendo recomendada como la mejor de México; la lista cubre nueve plataformas que operan con permiso de la Secretaría de Gobernación, no el mercado entero. En México no hay licencia para apuestas en línea y no hay una ley específica de internet: un sitio en línea no puede tener un permiso digital propio, así que opera colgado del permiso de un permisionario con establecimiento físico. La palabra correcta es permiso, no licencia, y esa distinción no es un tecnicismo: es la diferencia entre entender el mercado mexicano y no entenderlo.
El cuadro resume el estado del permiso tal como lo declaran las fuentes que lo publican y de dónde sale el beneficio central que cada marca lista para el apostador. Los números de permiso que aparecen en la tabla vienen de pies de página de las propias marcas o de compilaciones de sitios comparadores; la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, por lo que ningún número se presenta aquí como confirmado oficialmente.
panorama:
| Casa de apuestas | Estado del permiso SEGOB según se declara (fuente citada, no confirmado oficialmente) | Qué dice su propia ficha sobre el producto |
|---|---|---|
| Playdoit | Permiso de la SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según el sitio comparador Casas de Apuestas Legales; titular citado: Eventos Festivos de México | Su sitio opera bajo la marca y no desglosa el programa de apuestas en la ficha revisada |
| Pickwin | Permiso de la SEGOB de su permisionario; la compilación consultada no imprime número porque las fuentes se contradicen entre sí. Titular citado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | No se desglosa el programa de apuestas en la ficha revisada |
| Novibet | Permiso de la SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según el sitio comparador Casas de Apuestas Legales; titular citado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | No se desglosa el programa de apuestas en la ficha revisada |
| Caliente | Permiso de la SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular citado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Transmisión en vivo, creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo para mayores de 18 años |
| 1xBet | Permiso de la SEGOB DGJS/0002/2020, según el sitio comparador Apuestas Legales, que tampoco pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular citado: Entretenimientos Naturales. La App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular citado | No se desglosa el programa de apuestas en la ficha revisada |
| Betcris | Permiso de la SEGOB de su permisionario; el número del pie de página del propio sitio y el de la tabla del propietario difieren, por lo que no se imprime. Titular citado: Producciones Móviles | Parlay del mismo juego (Same Game Parlay), retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Codere | Permiso de la SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el sitio comparador Apuestas Legales; titular citado: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; uso limitado a mayores de 18 años |
| Strendus | Permisos de la SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según el sitio comparador Casas de Apuestas Legales, cuyas compilaciones difieren sobre el titular; titular citado: Atracciones y Emociones Vallarta / New Ads | No se desglosa el programa de apuestas en la ficha revisada |
| Betway | Permiso de la SEGOB 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales |
Lo primero que salta a la vista no es un dato de producto, es una ausencia: cuatro de las nueve fichas revisadas no desglosan el programa de apuestas. En un mercado donde el producto es el momio, esa falta de detalle es información en sí misma. Quien elige por catálogo visible va a encontrar más material en Caliente, Betway, Codere y Betcris que en el resto; quien ya sabe qué busca puede llegar a Playdoit, Pickwin, Novibet o Strendus con su propia lista y verificar en la interfaz lo que la ficha no dice.
Lo que la tabla no arregla
El segundo punto es el estado de los permisos. Ninguno de los números de la tabla está confirmado oficialmente, y eso no es una cautela editorial sino un hecho del mercado: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, las compilaciones que publican los sitios comparadores se contradicen entre sí en varios casos, y en dos marcas ni siquiera coinciden sobre quién es el titular. Cuando una compilación y el pie de página del propio operador dan números distintos, el apostador está ante dos documentos que no pueden ser correctos al mismo tiempo. Eso no convierte a la marca en ilegal. La deja, eso sí, con una pregunta abierta que conviene resolver antes de depositar y no después.
Cómo leer el estado de un permiso sin creerle a nadie
Un permiso de la SEGOB es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los tipos relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y los permisos no son transferibles. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.
Lo que el apostador puede hacer con esa información es limitado pero real. Puede buscar el número en el pie de página del sitio y compararlo con lo que publican los comparadores. Puede pedir el nombre del permisionario titular y verificar que sea una empresa mexicana identificable. Y puede aceptar que la verificación tiene un techo: sin una lista oficial abierta, nadie de afuera puede cerrar la pregunta del todo.
El calendario de bloqueos y amparos que cambia el panorama
Hay dos marcas que no aparecen en la tabla y que un apostador mexicano va a buscar tarde o temprano. bet365.mx y Betano, esta última asociada a Ganador Azteca y al grupo de Ricardo Salinas Pliego, quedaron bloqueadas desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas en una operación que alcanzó a trece casinos. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito y sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo al 24 de marzo de 2026.
El asunto no terminó ahí. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Con ese historial, la única forma honesta de escribir el estado de estas dos plataformas es con fecha: cualquier afirmación sobre si están abiertas o cerradas hoy envejece en semanas.
Playdoit: el permiso viejo y la ficha muda
Playdoit aparece con el permiso más antiguo de la lista, un DGAJS/SCEVF/P-02/2005 atribuido a Eventos Festivos de México según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx. Un número de 2005 tiene una lectura interesante: es anterior a la existencia del mercado de apuestas en línea tal como lo conocemos, y eso encaja con el modelo mexicano, donde un permisionario con establecimiento físico arrastra su autorización hacia un sitio digital.
El problema es que no hay mucho más que decir. La ficha revisada no desglosa el programa de apuestas, así que el apostador que llega a Playdoit sabe cuál es el permisionario que respalda la operación y luego tiene que averiguar por su cuenta qué deportes, qué mercados y qué herramientas ofrece. Para quien valora la antigüedad del permiso por encima del catálogo, eso puede ser suficiente. Para quien quiere comparar antes de registrarse, es trabajo extra.
Pickwin: dos fuentes, dos números y ninguna coincidencia
Pickwin es el caso más incómodo del cuadro. Las fuentes consultadas dan dos números de permiso distintos —uno de ellos DGJS/DCRCA/1584/2019— y ninguno de los dos se imprime aquí, porque las compilaciones se contradicen y una de ellas atribuye a Pickwin el mismo número que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles.
Eso deja al apostador con una pregunta que no puede responder desde afuera: ¿quién es el permisionario de Pickwin? Lo que sí se sabe es que el titular citado es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Un mismo permisionario detrás de varias marcas es práctica reportada en el mercado mexicano, así que la coincidencia no es necesariamente un error de una de las fuentes; podría ser justamente eso. Tampoco hay detalle del programa de apuestas en la ficha revisada. Es una marca para un apostador paciente, que quiera preguntar directamente por el permiso antes de depositar.
Novibet: permiso reciente, silencio sobre el producto
Novibet trae un permiso de 2020, el DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. según casasdeapuestaslegales.mx. Es un permiso de la segunda ola, cuando el mercado digital mexicano ya llevaba varios años de operación real, y para quien mira los números de permiso como señal de antigüedad, un 2020 no es ni un recién llegado ni un veterano.
La ficha revisada, otra vez, no entra en el detalle del producto. Novibet opera en varios mercados internacionales y su presencia mexicana aparece documentada en el permiso mucho más que en el catálogo. Para un apostador que quiere comparar programas de apuestas deportivas, esta marca no ofrece material suficiente en la información pública que revisamos; para quien la conoce de otros países y quiere saber si tiene respaldo mexicano, la respuesta es que el permiso existe, con la salvedad que atraviesa toda la lista: no está confirmado oficialmente.
Caliente: la marca que enseña todo su catálogo
Caliente es la marca que más enseña de sí misma, y eso la vuelve el punto de referencia inevitable de cualquier comparación. Su permiso aparece en su propio pie de página —DGG/SP/404/97— con Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente, como titular citado. Es el único caso del cuadro donde el número sale del propio operador y no de una compilación. Eso no lo confirma oficialmente, pero mueve el origen de la información de una fuente secundaria a la fuente primaria, y para un lector que compara es una diferencia real: el operador se está haciendo responsable del número que publica.
Su aplicación ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y está limitada a mayores de 18 años. El pie de página del sitio advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, invita a divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Es la combinación de producto amplio y avisos visibles que un apostador nuevo suele buscar, aunque las herramientas de juego responsable ahí listadas sean internas y no un registro nacional que no existe.
1xBet: un permiso declarado y una empresa que no coincide
1xBet merece una lectura cuidadosa porque su caso mezcla dos cosas que conviene no confundir. El permiso declarado es DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular citado, según Apuestas-legales.com.mx. La misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.
Ahí está el problema: no es que el permiso sea falso, es que la cadena entre el permiso mexicano y la operación digital no puede verificarse desde afuera con los documentos disponibles. Un apostador que quiera saber quién está del otro lado de la pantalla va a tener que preguntar directamente antes de depositar. Ese es el tipo de verificación que en el apartado de las salvaguardas conviene hacer antes del primer peso, no después.
Betcris: producto completo y permiso partido
Betcris entra en la comparación por el lado del producto, no del permiso. Su aplicación destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Es una lista orientada a la experiencia concreta: retiros rápidos y atención en español importan más de lo que la mercadotecnia del bono de bienvenida deja ver, sobre todo para quien juega cantidades pequeñas y necesita que el dinero vuelva sin fricción.
El permiso, en cambio, viene partido. El número que aparece en el pie de página del propio sitio y el de la tabla del propietario difieren, y por eso no se imprime ninguno. El titular citado es Producciones Móviles —el mismo que se menciona en el caso de Pickwin—, lo que abre la pregunta del mismo permisionario detrás de varias marcas. Para el apostador, la lectura práctica es esta: aquí hay un catálogo claro y una trazabilidad del permiso difusa, y quien deposite debería hacerlo sabiendo cuál de las dos cosas le importa más.
Codere: el operador que compite por número de deportes
Codere declara dos permisos, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, atribuidos a Libros Foráneos S.A. de C.V., su brazo mexicano, según Apuestas-legales.com.mx. Dos números para un mismo operador no es un dato raro en este mercado; sugiere permisos obtenidos en momentos distintos y, con ellos, productos o modalidades distintas.
La ficha de su aplicación habla de más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Es el catálogo más ancho de la lista en número de deportes, y eso le da una utilidad específica: quien sigue ligas menores, deportes de nicho o eventos que otras casas no listan va a encontrar aquí más donde elegir. La contrapartida es la de siempre: un catálogo ancho no implica mejores precios en los mercados populares, y los momios mejorados y las apuestas gratis son un aliciente de uso, no una mejora del margen base.
Strendus: tres permisos y una discrepancia sobre el titular
Strendus aparece con tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— atribuidos a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, según cuál de las compilaciones se lea, porque estas difieren sobre el titular. Tres permisos para una sola marca sugiere una construcción gradual, con autorizaciones acumuladas a lo largo de varios años, y encaja con el patrón mexicano de permisionarios con actividad física que extienden su operación al canal remoto.
La ficha revisada no desglosa el programa de apuestas, y la discrepancia sobre quién es el titular añade una capa más de incertidumbre. Para un apostador que exige claridad documental antes de registrarse, Strendus pide una llamada o un correo previo; para quien solo busca una plataforma adicional donde comparar precios, la marca existe y opera, con el mismo permiso no confirmado oficialmente que el resto.
Betway: dos mil eventos y una cifra de permiso fuera de serie
Betway publica el permiso 4184, atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según casasdeapuestaslegales.mx. La cifra es notable solo por su forma: cuatro dígitos frente a los códigos largos de las demás fichas, lo que sugiere una numeración de otro momento administrativo. No hay que sacar conclusiones de esa diferencia, pero sí notarla: los formatos de numeración cambian entre épocas y entre tipos de permiso.
Su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Los dos mil eventos semanales son la cifra más llamativa de la comparación en cuanto a volumen, y apuntan a un apostador que sigue muchos deportes y quiere tener siempre algo que jugar. El club con apuestas gratis semanales es un gancho de retención más que una mejora de precio, y conviene leer sus condiciones antes de emocionarse: una apuesta gratis no siempre regresa en dinero y sus requisitos de apuesta importan tanto como el monto.
Lo que separa a las nueve, y lo que no
Puestas una al lado de otra, las nueve fichas se ordenan con claridad por un solo criterio: qué tanto dicen de sí mismas. Caliente, Betway, Codere y Betcris publican catálogos detallados. Playdoit, Pickwin, Novibet y Strendus publican permisos y poco más. 1xBet publica un permiso cuya cadena con la operación digital no cierra del todo. Ninguna de las nueve presenta un programa de apuestas deportivas explicado con el mismo nivel de detalle en todas sus fichas, y esa asimetría no es un problema de las fichas: es el mercado mexicano mostrándose tal como está.
El segundo criterio de orden posible —la antigüedad del permiso— produce un mapa distinto. Playdoit y Caliente tienen los registros más viejos; Betway trae una numeración corta de época indefinida; Novibet, Strendus, Codere y 1xBet se reparten entre 2015 y 2021. Quien lea esa antigüedad como garantía de solidez está leyendo una señal débil: un permiso viejo no dice nada sobre la calidad del catálogo actual, y un permiso reciente no dice nada sobre la seriedad de la operación.
Lo que realmente distingue a las marcas en la práctica diaria son dos cosas que la tabla apenas roza: la rapidez del retiro y la claridad de las condiciones de las promociones. Betcris anuncia retiros rápidos y métodos de pago locales; Betway anuncia un club semanal de apuestas gratis; Codere anuncia momios mejorados y apuestas gratis. Ninguna de esas tres frases es una cifra, y ninguna se puede comparar sin entrar a los términos y condiciones. Para el apostador, el trabajo real empieza donde termina esta tabla.
Del boleto al dinero: cómo funciona el mecanismo completo
Vale la pena volver al principio y armar la película completa, porque es la parte del negocio que casi nunca se explica y es la que decide cuánto queda en el bolsillo después del partido.
El punto de partida es que una apuesta deportiva es un contrato con un precio. El precio es el momio, y en un momio fijo lo fija la casa, que además actúa como contraparte. Eso significa que la casa no es un intermediario neutral que cobra una comisión por conectar a dos apostadores: es la otra parte del trato. Si el apostador gana, la casa paga de su propio bolsillo. Si pierde, la casa se queda con el dinero. Toda su operación está diseñada para que, sumando todos los boletos de un mercado, la casa quede en ganancia.
Llegamos al número central: el porcentaje de pago. Indicador de qué parte de lo apostado se reparte a los jugadores en forma de premios. En las apuestas deportivas se calcula sumando los inversos de los momios de todos los resultados posibles de un mercado y dividiendo 1 entre esa suma. La fórmula no es un capricho matemático: es la manera de convertir precios en proporciones repartibles.
Un par de ejemplos deja ver el mecanismo con claridad. Con momios de 1.25 / 5.00 / 10.00 en un mercado de tres resultados, la suma de los inversos da 1/1,25 + 1/5,00 + 1/10,00 = 0,8 + 0,2 + 0,1 = 1,1. Dividiendo 1 entre 1,1, el porcentaje de pago queda en cerca de 90,91 %. Ese 9,09 % que falta es la parte que la casa conserva cuando el libro está equilibrado.
Ahora un caso simétrico de dos vías con momios de 1.90 y 1.90, un ejemplo aritmético y no un precio de ningún partido. La suma es 1/1,90 + 1/1,90 = 1,0526, y 1 entre esa suma da un porcentaje de pago en el entorno de 95 %. El margen que la casa se queda es alrededor de 5 %. Ahí está la cifra que no aparece en ninguna promoción: en un mercado de dos resultados con ese precio, uno de cada veinte pesos no vuelve al apostador por mucho que acierte. Con momios de 1.80 en ambos lados el porcentaje de pago baja al entorno de 90,9 % y el margen sube a cerca de 10 %. La diferencia entre 1.90 y 1.80 en ambos lados es, en términos de costo para el apostador, el doble.
La conclusión de este bloque no es que convenga jugar o no jugar. Es que el margen tiene un tamaño medible y que la elección entre una casa y otra, entre un mercado y otro, y entre un formato de apuesta y otro es una elección entre márgenes distintos. Y como el margen está dentro del precio desde el momento de confirmar el boleto, la diferencia entre una casa que cobra 2,5 % y otra que cobra 10 % en el mismo mercado vale, a lo largo de cien apuestas, exactamente lo que dice la aritmética.
La probabilidad implícita entra aquí como herramienta de decisión. Un momio de 2.00 equivale a 50,00 %, uno de 4.00 a 25,00 % y uno de 1.01 a 99,01 %. Si el apostador cree que un equipo tiene 30 % de ganar y el mercado paga como si tuviera 22 %, esa es una apuesta con valor según su propia lectura. Si cree que tiene 30 % y el mercado paga como si tuviera 40 %, la está pagando de más. Nada de esto convierte la apuesta en un negocio seguro; el margen de la casa sigue ahí, comiendo en cada operación.
Marco legal: el permiso, la autoridad y lo que un apostador no puede verificar solo
México tiene un mercado de apuestas autorizado que descansa sobre una ley de 1947. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio nacional y permite únicamente los expresamente autorizados. Esa estructura —prohibido salvo lo autorizado— es el esqueleto sobre el que funciona todo lo demás.
La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, cuyo artículo 2 fue reformado el 16 de noviembre de 2023, señala que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida. La Secretaría interpreta y aplica la ley administrativamente, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de instruir los procedimientos de sanción. La ley faculta a la Secretaría para otorgar permisos e inspeccionar, cerrar establecimientos sin autorización, impedir que un establecimiento quede cerca de escuelas o centros de trabajo, y coordinarse con estados y municipios.
El permiso, según el artículo 3 del Reglamento, es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los tipos relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, según el artículo 28. Los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y los permisos no son transferibles según el artículo 31. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.
Por qué la palabra es permiso y no licencia
Aquí está la confusión que más dinero le ha costado a los apostadores mexicanos que comparan el mercado local con el europeo. México no tiene una ley que nombre las apuestas en línea. Ninguna norma reconoce licencias digitales independientes. Lo que existe, según la práctica reportada, es que los sitios en línea operan atados al permiso de un permisionario autorizado con establecimiento físico, y muchas marcas extranjeras utilizan a un permisionario local para operar. Un mismo permisionario puede operar varias marcas, y eso explica las coincidencias de titular que aparecen en la comparación de plataformas.
Esa estructura tiene una consecuencia práctica para quien apuesta: cuando se busca “la licencia” de una casa de apuestas mexicana, no se va a encontrar nada parecido a una licencia europea. Se va a encontrar un permiso de la Secretaría de Gobernación a nombre de una empresa mexicana, y el sitio digital colgando de ahí. Cualquier sitio que anuncie una licencia mexicana de apuestas en línea, con ese nombre, está describiendo algo que el marco mexicano no produce.
Edad, identidad y protección: lo que la ley dice y lo que no dice
El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra. Las marcas, en cambio, declaran 18 años o más en sus propias fichas y pies de página, y un número legal de edad para el juego no está establecido. Un apostador que quiere saber a qué edad puede jugar legalmente en México se va a encontrar con que la respuesta operativa —la de las casas— es 18, y que la respuesta normativa no tiene número.
Los operadores verifican a los usuarios con controles de identidad y reportan las operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exactos que hay que presentar no están establecidos en la ley. En la práctica, la verificación de identidad o KYC es el paso que convierte una cuenta registrada en una cuenta que puede retirar dinero, y es el punto donde un apostador descubre si el nombre de su cuenta bancaria coincide con el de su identificación.
No existe un registro nacional de autoexclusión. Las herramientas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión de la marca— son lo que cada operador lista en su propia ficha. No se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal obligatoria.
Impuestos: el IEPS de la casa y el ISR del premio
El régimen fiscal del sector cambió y conviene tenerlo claro. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS establece una tasa de 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026. Antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
La base del impuesto no está establecida con claridad. El texto legal revisado dice “valor de la actividad”; la prensa habla de “monto total apostado”. Por eso aquí no se escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”: ninguna de las dos lecturas está confirmada por el texto. Además, los impuestos estatales varían; la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Los premios son otra cosa. Según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración exigida cuando está obligada; de lo contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre premios, lo que suma alrededor de 7 % en total según reportes secundarios. Los premios superiores a 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual, también según reportes secundarios.
Los premios obtenidos en sitios sin permiso tienen un tratamiento que la ley no aclara. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y lo que ocurre con un premio de un sitio sin permiso no está establecido. Aquí la única respuesta honesta es la que daría un contador: consulta a un asesor fiscal.
Qué se juega cuando se juega en una casa sin permiso
La comparación que importa aquí no es entre dos marcas, es entre dos situaciones. Una casa con permiso de la SEGOB ofrece un foro legal mexicano, controles de identidad y de prevención de lavado, y la posibilidad de recibir un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Una casa sin permiso no ofrece nada de eso.
El riesgo del lado offshore es concreto, y no hace falta ser alarmista para describirlo. El Reglamento prohíbe en su artículo 2 lo que no está expresamente previsto, y la ley faculta a la Secretaría para cerrar establecimientos sin autorización. La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Los saldos en un operador bloqueado pueden quedar congelados, y eso ya ocurrió: en noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas en una operación que alcanzó trece casinos, y varias plataformas quedaron deshabilitadas. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y el hueco de protección no es una opinión: es la ausencia de un foro, de un registro de autoexclusión y de una autoridad mexicana a la que reclamar.
Un punto que conviene decir con precisión, porque suele exagerarse en las dos direcciones: no está establecido que un apostador que apueste en un sitio sin permiso cometa un delito o reciba una multa. Tampoco está establecido lo contrario, es decir, que esté exento. La ley no es clara en ese punto y esta página no va a inventar una respuesta.
Reforma: el borrador que todavía no es ley
En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No ha sido presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con una edad mínima de 21 años y autoexclusión, que también es solo una propuesta.
Para el apostador de hoy, eso significa que el marco que rige su próxima apuesta es el de la ley de 1947 con el Reglamento reformado en 2023. Un cambio puede llegar, y con él la edad mínima y un registro de autoexclusión que hoy no existen. Mientras tanto, la decisión práctica sigue siendo la misma: qué casa, qué formato y qué límite personal.
La ausencia de una lista oficial y lo que el apostador puede hacer igual
La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se reporta, un PDF con los sitios autorizados. Ese documento no pudo abrirse durante la elaboración de esta comparación, y en el Congreso se pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas se contradicen: un reporte habla de 136, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso aquí no se da ninguna cifra total, y ningún número de permiso se presenta como oficial.
Lo que el apostador sí puede hacer es acotado pero real. Puede mirar el pie de página del sitio y buscar el número de permiso y el nombre del permisionario. Puede comparar lo que el sitio dice con lo que publican los comparadores, y desconfiar cuando el propio sitio y una compilación dan números distintos. Puede preguntar por el permisionario antes de depositar y ver si la respuesta es concreta. Y puede aceptar que la última verificación —la que cierra la pregunta— hoy no está al alcance de nadie que esté fuera de la Secretaría de Gobernación. Quien deposita sin hacer esas cuatro cosas está confiando en la marca y no en el documento.
Preguntas frecuentes sobre los momios en apuestas
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
La vía práctica es revisar el pie de página del sitio: ahí se publica el número de permiso y el permisionario titular. Conviene además contrastarlo con lo que publican los sitios comparadores. Cuando las dos fuentes coinciden, la confianza sube; cuando se contradicen, no hay permiso confirmado y lo prudente es preguntar antes de depositar.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El premio es la cantidad apostada multiplicada por el momio fijado al confirmar la apuesta. Si se apostaron 100 pesos a un momio de 2.50, el retorno es 250 pesos, de los cuales 150 son ganancia neta. En una combinada, los momios de todas las selecciones se multiplican entre sí y forman un solo precio.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se nota convirtiendo los momios en probabilidades implícitas, que son su inverso, y sumándolas. Cuando la suma supera 100 %, el excedente es el margen. Un mercado de dos resultados con momio de 1.90 en ambos lados da 105,26 % y un margen cercano a 5 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
En México no hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal obligatoria, así que todo depende de las herramientas internas de cada plataforma. Se configuran dentro de la propia cuenta, en la sección de juego responsable, y para el caso de una racha mala el cierre de cuenta suele ser la vía más firme.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. El pagador retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede 6 %, y 21 % si un impuesto estatal excede 6 %. La retención es definitiva solo si se presenta la declaración correspondiente.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
No ofrecen foro legal mexicano, ni controles de identidad y lavado, ni CFDI de retenciones, y los saldos pueden quedar congelados cuando la autoridad bloquea al operador, como ocurrió en noviembre de 2025 con trece casinos. Tampoco existe un registro nacional de autoexclusión que las alcance. El sitio offshore conserva sus propias reglas internas.
Tipos de apuestas y momios – apuestasdeportivmx
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