Páginas de apuestas deportivas en México: cómo elegir entre las que operan con permiso de la SEGOB

Updated noviembre 2026
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Tres balones de deportes distintos alineados uno junto a otro sobre una banca de madera

Datos actualizados al noviembre 5, 2026, con el estado de los permisos de la SEGOB revisado contra el registro público de la Dirección General de Juegos y Sorteos y las fichas y pies de página que cada operador publica.

La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

México es un país donde apostar deportes es legal y, al mismo tiempo, ninguna página de apuestas deportivas tiene licencia. Las dos frases conviven sin contradecirse porque el marco mexicano nunca previó internet. La Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y solo permite lo que autoriza expresamente; el Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 remata la idea en su artículo 2, al declarar prohibida toda actividad de apuestas o sorteos que no esté expresamente prevista. Un sitio web no está previsto. Lo que sí existe es el permiso de la Secretaría de Gobernación —la palabra correcta en México es “permiso”, nunca “licencia”— otorgado a un permisionario con local físico, que después aparece como marca digital.

De ahí sale la primera decisión que el lector tiene que tomar y que este texto no va a tomar por él: cómo leer un número de permiso cuando la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible al público y cada recopilación de terceros dice algo distinto. Esa incomodidad no la resuelve ninguna reseña, y una página que la esconda está vendiendo, no informando.

La segunda decisión es más doméstica y probablemente toca más dinero: qué bono de bienvenida conviene recibir.

Qué significa que una página de apuestas opere con permiso de la SEGOB

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, artículo 2, le da la interpretación y aplicación administrativa del texto, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de sustanciar los procedimientos sancionadores. La Secretaría otorga e inspecciona conforme al artículo 7 de la ley; el artículo 8 le permite clausurar locales sin autorización; el 9 prohíbe que un centro quede junto a escuelas o centros de trabajo; y el 10 reparte la cooperación con estados y municipios.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

El artículo 3 del Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Temporal no es un adorno: significa que la autorización puede no renovarse, y que “operar con permiso” no es un estado permanente que un usuario pueda dar por hecho mientras su cuenta siga abierta.

Los tipos de permiso que importan aquí son dos de los que lista el artículo 28: centros de apuestas remotas y salas de sorteos de números o símbolos. El detalle que explica el mercado entero está en que los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y en que los permisos son intransferibles según el artículo 31. Un permisionario con local no puede vender su permiso a una plataforma extranjera, pero sí puede operar varias marcas. El resultado es el mapa que el lector encuentra al abrir cualquier sitio: una empresa con recinto autorizado aparece como titular, y varios sitios distintos cuelgan de ella.

Quien opera apuestas remotas queda obligado por el artículo 29 a rendir cuentas trimestrales y una anual auditada, constituir una fianza, contratar seguros y reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero. Eso no es papeleo: es el rastro que permite que una cuenta tenga detrás algo más que un servidor.

Cómo comprobar (o no comprobar) el número de permiso

Lo primero que un lector prudente hace es buscar el permiso de la marca. Aquí choca con un muro. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados, y ese documento no se puede abrir. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Nada de eso está resuelto todavía, así que el número que aparece en el pie de página de una casa de apuestas hay que leerlo con la etiqueta que le corresponde: según la marca o según una recopilación, no confirmado oficialmente.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Un lector que quiera intentarlo por su cuenta tiene un camino concreto: bajar al pie de la página de la marca, buscar la mención de la Secretaría de Gobernación y el número, y contrastarlo con el nombre del permisionario que lo acompaña. Los números siguen el formato de la propia Dirección General —DGJS/año, o DGAJS/SCEVF/P-nn/año, o DGG/SP/nn/año— y ese formato es lo único estable del sistema.

El panorama de titulares está repartido. Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera; Codere con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 de Libros Foráneos; 1xBet con DGJS/0002/2020 de Entretenimientos Naturales; Strendus con DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, a nombre de Atracciones y Emociones Vallarta o de New Ads, porque las compilaciones no coinciden; Betway con el 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México; Playdoit con DGAJS/SCEVF/P-02/2005 y Eventos Festivos de México; Caliente con DGG/SP/404/97, el único que aparece por decisión expuesta en el pie de página del propio sitio. En dos marcas no hay número que imprimir: en Betcris el pie de página y la tabla del propietario discrepan, y en Pickwin las fuentes se contradicen hasta el punto de repetir cifras ajenas.

Sumar marcas tampoco lleva a un total. Un informe habla de 136 sitios de apuestas; otro de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. La horquilla es demasiado ancha para opinar con ella, y por eso ningún arbitraje serio se hace contando operadores.

La reforma que está escrita y no es ley

En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. Nadie lo ha presentado como iniciativa y no es ley. Existe además una propuesta que derogaría la norma vigente para crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Ambas cosas son documentos.

Un lector que planee a varios años debe decidir con esto en la mano, no con el titular que prometa un marco nuevo. Nadie sabe hoy cuándo se presentará el anteproyecto, ni con qué texto.

Edad, identidad y lo que ningún operador puede eludir

El Reglamento, artículo 5, prohíbe a los menores permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, pero no fija una cifra. Las casas son las que escriben 18+ en sus fichas y pies de página, y una edad legal en número para el juego no está establecida.

Las marcas verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al SAT, porque el juego figura como actividad vulnerable en la ley antilavado. Los documentos exigidos tampoco están fijados en una norma. Un registro nacional de autoexclusión no existe: lo que hay son herramientas internas de cada casa —pausas, límites de depósito, autoexclusión— que solo valen dentro de esa casa.

Juego responsable cuando no hay lista negra que consultar

La protección del jugador mexicano descansa en tres capas que no se hablan entre sí: lo que la ley repite sin detallar, lo que cada marca promete en su ficha, y lo que el propio usuario decide antes de depositar. Ninguna de las tres cubre a las otras dos.

En la capa legal, lo verificable es poco y conviene no adornarlo. La ley prohíbe la entrada de menores a las áreas de apuestas; no fija número de edad para el juego y no establece un registro nacional de autoexclusión, ni un límite obligatorio de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal de pausa. Quien afirme lo contrario en un anuncio está inventando una norma.

En la capa de las marcas, lo que existe es lo que cada una publica. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris va más lejos en la redacción: su pie de página dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Dónde están de verdad las herramientas de control

Ninguna de esas declaraciones es una herramienta. La herramienta vive en la cuenta, y el lector la encuentra en la configuración de límites o en el centro de juego responsable que la casa enlace, no en el pie de página que leyó antes de registrarse. La diferencia importa porque el aviso se lee una vez y el límite se configura una vez y actúa todas las veces.

El límite de depósito es la palanca más útil de las tres, por una razón contable obvia: es el único que interrumpe la operación antes de que el dinero entre. El de pérdida llega cuando el dinero ya se movió. La autoexclusión es la más contundente, y también la única que se puede romper sin consecuencias con solo abrir cuenta en otra casa, ya que no hay registro que avise al resto del mercado.

Ese detalle es el más caro del apartado y merece decirse con claridad: un jugador autoexcluido en una página mexicana puede registrarse en la siguiente sin que nadie lo detenga. Quien necesite una barrera real tiene que construirla fuera de las plataformas.

Bloqueos, amparos y por qué la fecha manda

Aquí es donde las reseñas envejecen mal. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas marcas, según una sola fuente.

Cuatro episodios y tres resultados distintos en once meses. La conclusión útil no es quién ganó, sino que la pregunta “¿está abierta?” no tiene respuesta estable y solo tiene respuesta con fecha. Cualquier texto que diga “cerrada” o “abierta” sin decir cuándo lo comprobó está pidiendo al lector que confíe en un dato que caduca en semanas.

Sobre la Unidad de Inteligencia Financiera y bet365 y Betano hay una consecuencia práctica que sí conviene subrayar: cuando una plataforma queda bloqueada, los saldos que están dentro son los que corren riesgo real. Un retiro pendiente en un sitio suspendido no depende de la buena voluntad de nadie.

Lo que un jugador arriesga —y lo que no está establecido que arriesgue

Ni una multa ni un delito para quien apuesta en un sitio sin permiso está establecido. No existe ni una sanción ni una exención definida, porque ninguna de las dos está fijada. La exposición del jugador es de otra naturaleza: dinero en una cuenta que puede congelarse, contratos que nadie le va a hacer valer en México, y premios cuyo tratamiento fiscal queda en terreno gris.

La comparación honesta tiene dos columnas. Una marca con permiso aporta un recinto autorizado en México, un permiso de la SEGOB, controles de identidad y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Una marca extranjera sin permiso no trae ninguna de las tres cosas. Y un dato que iguala a las dos: el registro nacional de autoexclusión no existe para ninguna.

El bloqueo de dominios también se ha ampliado por otras vías. La Secretaría ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, por mucho que su publicidad local diga lo contrario.

Impuestos: lo que retiene el operador y lo que declara el jugador

Dos impuestos distintos tocan la apuesta deportiva y solo uno llega al jugador de forma visible.

El del operador es el IEPS. La Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tras la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, obligados a cumplir las cargas de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.

La base del IEPS no está establecida. El texto leído solo dice “valor de la actividad”; la prensa habla de “monto total apostado”. No es posible confirmar ni “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”, porque ninguna de las dos lecturas está confirmada. Es una diferencia que puede valer tanto como el impuesto mismo, y le corresponde al lector exigir claridad cuando lea análisis que la dan por resuelta.

El impuesto que el jugador ve es el ISR sobre premios. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su gravamen no supera 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México grava el premio con 6 %, lo que lleva el total a alrededor de 7 % según un reporte secundario. Los premios superiores a 600,000 pesos en un año deben reportarse en la declaración anual.

La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Hay un detalle que arrastra consecuencias: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. Sobre eso la posición razonable es consultar a un contador o asesor fiscal, no leer un blog.

La reforma del IEPS tuvo un efecto visible en el producto. Tras el alza, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, y eso explica por qué un mismo bono aparece con condiciones más estrechas que un año antes.

Bonos y apuestas gratis: el precio escondido en el rollover

Una “apuesta gratis” no es dinero. Es una promesa condicionada, y en México casi todas las condiciones se parecen: hay que apostar el bono cierta cantidad de veces antes de poder retirar lo ganado. Ese requisito es el precio. El monto anunciado es el escaparate.

A diferencia de la licencia o de los impuestos, aquí no hay norma que fije nada. No se encontró regla estatutaria alguna sobre bonos: lo que la casa escriba es lo que hay.

El catálogo de la clave lo dice casi sin querer. Caliente anuncia en el encabezado de su página principal 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, y no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos. Playdoit anuncia 1,000 pesos de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Tres cifras grandes y ninguna acompañada de su regla.

Un rollover de diez veces, con la aritmética a la vista

Según las reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 pesos de Caliente exige un rollover de 10 veces. El plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra, así que el único dato sobre el que se puede hacer aritmética es el primero.

Con esa regla, mil pesos de bono generan una obligación de apuesta de 10,000 pesos. Repartidos en boletos de 100 pesos, son 100 apuestas antes de que el saldo sea retirable; a 500 pesos por boleto, veinte. El número de boletos no cambia el dinero en juego, solo la velocidad a la que se consume.

El costo de mover esa obligación se puede estimar. Si se apuesta a un ejemplo de mercado de dos resultados con momios 1.90 y 1.90 —una ilustración, no una cuota real de ninguna casa—, la casa devuelve 1 ÷ (1/1.90 + 1/1.90), es decir 95 % de lo apostado, y se queda con un margen del 5 %. Sobre 10,000 pesos de obligación, eso equivale a un costo esperado de unos 500 pesos. Dicho de otra forma: la promesa de mil de regalo y el costo de cumplirla están en el mismo orden de magnitud. La ganancia está en el resultado, no en el bono.

Ese 5 % no es una constante. Cambia con la profundidad del mercado y con lo apretados que estén los momios, así que el costo real de un rollover se mueve con él. Y hay una asimetría que el número esconde: en un boleto único el jugador paga el margen una vez; en un parlay encadenado, el margen se acumula en cada pata y el costo de mover la obligación crece.

El resultado es una banda, no una cifra. Cuanto más apretado el mercado, más caro el rollover; cuanto más largo el boleto, más margen por peso movido.

La letra chica que decide el valor real

Lo que la casa pone arriba es el monto. Lo que decide si el bono vale algo está en el pie, y son cuatro cosas: cuántas veces hay que apostarlo, en cuánto tiempo hay que terminarlo, qué momio mínimo cuenta, y qué pasa con el saldo que sobra si no se cumple.

Un bono de bienvenida es dinero prometido con condiciones. Una apuesta gratis no devuelve el importe de la apuesta si esta gana, así que su valor no es el número de la publicidad. Caliente describe además el bono de primer depósito como una duplicación, y una duplicación que no se completa en el plazo no se convierte en saldo disponible.

Queda un dato amargo para quien se organiza con anticipación: el propio Caliente no aclara si sus dos promociones del encabezado aplican a apuestas deportivas o al casino. En un folleto esa omisión es un detalle. En una decisión de depósito es la mitad de la información.

El consejo que se sigue de todo esto no es complicado. Antes de depositar, el lector debería poder responder en una sola frase cuánto tiene que apostar para retirar, en cuánto tiempo, y con qué momio mínimo. Si la respuesta no está, la oferta no es que sea mala. Es que todavía no se sabe.

Estadística y pronósticos: qué herramientas conviene tener a mano

Una página de pronósticos no gana apuestas. Lo que hace es dar al lector una razón para creer que las gana, y esa distinción es todo el apartado. Los datos de un partido se pueden consultar en cualquier buscador; lo que rara vez se consulta es la probabilidad que el momio implica, y ahí va casi toda la información útil.

La conversión es simple. Un momio de 1.90 implica una probabilidad aproximada de 52,6 % —el complemento de 1 ÷ 1.90—, y dos resultados con ese mismo momio implican en conjunto algo más del 100 %. Ese excedente es el margen de la casa, y el pago del conjunto cae al 95 %. El jugador que lee estadísticas, xG, rachas y alineaciones puede saber si un mercado está caro o barato; el que solo mira el momio está viendo la mitad.

El valor de un dato está en la fórmula con que se compara

La disciplina que separa a un apostador de un cliente consiste en una sola operación: estimar una probabilidad por su cuenta y contrastarla con la que el precio implica. Si la estimación propia es superior, el precio tiene valor; si es inferior, se está pagando de más aunque el equipo gane.

Ahí es donde las estadísticas sirven y donde los “pronósticos” selectos se caen. Un texto que promete acertar no aporta nada al cálculo; un histórico de momios y resultados sí, porque permite retroceder cada precio a la probabilidad que llevaba dentro.

Caliente ofrece transmisión en vivo y su app incluye eventos virtuales. Codere cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo. Playdoit suma futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión. Betcris destaca apuestas a jugadores y el parlay del mismo juego. Son herramientas de seguimiento, y su valor está en lo que permiten medir antes de arriesgar, no en acertar solos.

Cuánto arriesgar: la parte que ninguna estadística resuelve

Ninguna página de datos resuelve el tamaño de la apuesta, y esa decisión pesa más que el pronóstico. Un método que reduce la unidad por apuesta sobrevive a una mala racha; uno que sube la apuesta para recuperar arrastra la cuenta al mismo lugar siempre, aunque el análisis sea bueno. Con un margen que viaja dentro de cada precio, la racha no es mala suerte: es aritmética con fecha pendiente.

Es también la razón por la que un rollover caro es peligroso más allá de su costo: obliga a mover dinero rápido, y mover dinero rápido es exactamente lo contrario de elegir bien cada boleto.

Lo que conviene recordar de este apartado cabe en una línea: una tabla de estadísticas es materia prima; un pronóstico es una opinión con buena presentación. Confundirlos es el error que financia al margen ajeno.

Las mejores páginas de apuestas deportivas en México y cómo se comparan

La comparación que sigue ordena nueve marcas por lo que cada una deja hacer dentro de su cuenta, no por el tamaño de su bonificación. Las cifras de bonos se anotan como las publica cada marca —con la advertencia de que un anuncio de bienvenida no es una licencia ni un contrato—, y el indicador del permiso se lee con la etiqueta que corresponde mientras la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos siga cerrada al público.

Marca Permiso de la SEGOB tal como lo declara su fuente Lo que dice su propia publicidad sobre bonos y pagos
Novibet Según una recopilación especializada, permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera; no confirmado oficialmente —
Codere Según una recopilación especializada, permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 de Libros Foráneos (Codere México); no confirmado oficialmente Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN en la ficha de su app; depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO
1xBet Según una recopilación especializada, permiso DGJS/0002/2020 de Entretenimientos Naturales; ni el dominio ni la lista oficial pudieron confirmarse —
Betcris Permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles; el número del pie de página y el de la tabla del propietario difieren, así que no se imprime Logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos
Strendus Según una recopilación especializada, permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; las compilaciones difieren sobre el titular —
Betway Según una recopilación especializada, permiso 4184 de Espectáculos Deportivos Frontón México; no confirmado oficialmente —
Playdoit Según una recopilación especializada, permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 de Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente 1,000 MXN de bono de bienvenida; las condiciones del apartado y del listado no coinciden
Pickwin Permiso de la SEGOB a nombre de Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora; los números de las fuentes se contradicen entre sí, así que no se imprime —
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, expuesto en el pie de página del propio sitio; operado por Tecnología en Entretenimiento Caliplay 1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN, sin aclarar si aplican solo a deportes

Qué mirar en cada fila antes de registrarse

La primera columna premia a la marca que enseña su número y castiga a la que lo esconde, y no al revés. Caliente es la única de la lista cuyo permiso aparece por decisión propia en el pie de página del sitio, con número, y eso es una elección. Betcris y Pickwin no imprimen número porque las fuentes se contradicen, y la contradicción es un dato en sí misma sobre cuánto se sabe del mercado mexicano. Strendus añade el matiz del titular: si ni la compilación se pone de acuerdo en qué empresa sostiene el permiso, el lector tiene material para exigir la ficha oficial.

Conviene repetir el alcance antes de que alguien lo lea de más: estar fuera de esta lista no significa operar sin permiso, y estar en ella no convierte a nadie en recomendación.

Dónde termina la comparación

La línea temporal de la tabla también se corta. Los datos provienen de los pies de página y las fichas de las tiendas de aplicaciones, y las condiciones de una casa de apuestas cambian sin avisar. Quien use esta comparación dentro de unos meses debería volver al pie de página de la marca y comprobar que el número es el mismo que leyó aquí: es un minuto de trabajo y evita registrar dinero en una plataforma cuya autorización se movió.

Las nueve marcas, una por una

El orden que sigue no es un ranking de calidad. Las marcas aparecen por lo que cada una deja hacer dentro de su producto, y varias de ellas ganan y pierden en apartados distintos. Los bonos se citan como los publica cada marca, con la advertencia que ya quedó dicha sobre el rollover.

Novibet: el permiso con número citado

Novibet aparece en las recopilaciones especializadas con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, según una recopilación y sin confirmación oficial. Es el tipo de ficha que un lector puede llevar a la marca y pedir que le muestre el mismo número en su propio sitio, y ese ejercicio vale más que cualquier sello gráfico.

Fuera de la ficha del permiso, lo que el lector encuentra sobre Novibet es una marca presente en el mercado mexicano cuya publicidad no detalla en las fuentes consultadas ni montos de depósito, ni métodos de pago, ni condiciones de bonos deportivos. En una comparación seria, esa ausencia es la información principal sobre Novibet.

Veredicto: es la marca de esta lista que más claramente deja la pelota en el tejado de la casa. Para quien quiera llegar con una duda concreta a la mesa de atención y exigirla por escrito, es un punto de partida razonable.

Codere: más de 30 deportes y un bono de 7,000 que empieza por el depósito

Codere tiene en las recopilaciones especializadas los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 a nombre de Libros Foráneos, según una recopilación, sin confirmación oficial.

Su producto está bien documentado. La app “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura en la App Store mexicana a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Dentro cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Los depósitos se hacen con tarjeta, SPEI y OXXO, y el bono de bienvenida anunciado llega hasta 7,000 pesos.

Ese 7,000 es la cifra más alta de la lista y merece dos frases frías. Es un bono de bienvenida, es decir, un paquete atado al depósito y no un regalo de entrada, y va acompañado de “apuestas gratis” y “momios mejorados” que son productos distintos con condiciones distintas. La marca que anuncia una cifra alta y no publica su rollover en la ficha está describiendo un techo, no un valor esperado.

Sobre la cobertura de deportes, la app de Codere es la única de la comparación que declara explícitamente más de 30 deportes. El lector que apueste a ligas menores o disciplinas poco populares encontrará ahí un terreno que las demás no prometen.

Veredicto: la anchura del catálogo es el argumento real de la marca, no el tamaño del bono. Quien apueste a deportes fuera del radar habitual y encuentre ahí un mercado con profundidad, tiene motivos para registrarse.

1xBet: un permiso citado sobre un dominio que no se pudo confirmar

1xBet figura con el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según una recopilación, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. La App Store publica la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada. Las fuentes consultadas no ofrecen nada sobre su oferta deportiva, sus métodos de pago o sus bonos en México.

Esa distancia entre la empresa que sostiene la app y la titular del permiso es lo que un lector debe pesar antes que cualquier otra cosa. No es una irregularidad probada, y tampoco es un detalle menor: cuando algo salga mal, la reclamación tiene que dirigirse a alguien, y ese alguien debería ser identificable.

Veredicto: el permiso está citado y el dato que lo respalda tiene un hueco. En una marca donde la propia publicidad no ayuda a cerrarlo, la carga de preguntar pasa entera al usuario.

Betcris: parlay del mismo juego, licencia de Malta vigente y un pie de página que cuida el lenguaje

Betcris opera con un permiso de la SEGOB en nombre de Producciones Móviles, pero conviene detenerse en un rasgo poco común: los datos del permiso están publicados en el pie de página del propio sitio, no solo en compilaciones ajenas. El número que apareció ahí corresponde a Producciones Móviles, con oficio DGJS/405/2018 que la vincula a Paradise Riviera Gaming, mientras otra recopilación da una cifra distinta; con dos versiones sobre la mesa, lo honesto es no imprimir ninguna. La parte que sí queda clara es la societaria: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Sobre el producto, la app “Betcris – apuestas y casino” la publica TV Global Enterprises Ltd., se lanzó en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. En la página principal aparecen los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos.

Esa última lista de seis métodos es la más variada de las nueve marcas que aquí se comparan, y el detalle de PayPal es el que rompe la norma del mercado mexicano. Los montos mínimos que la marca no publica son, en cambio, la casilla que el lector tendrá que llenar por su cuenta en el primer depósito. Y la licencia maltesa, vigente hasta noviembre de 2026, es prima hermana de la advertencia de más arriba: una marca puede operar en México con permiso y estar sujeta al mismo tiempo, y por decisión, a otro regulador cuya autorización caduca en una fecha concreta.

Veredicto: es la marca con el expediente más abierto de la lista, y el detalle del regulador extranjero con fecha de vencimiento es el que un lector meticuloso va a querer entender antes que el bono.

Strendus: tres permisos y una discrepancia sobre quién los titula

Strendus aparece según una recopilación con tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. El titular que nombra la compilación es Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, porque las compilaciones no coinciden entre sí. Nada más sobre su catálogo, sus pagos o sus bonos aparece en las fuentes consultadas.

Tres números y dos empresas candidatas a sostenerlos. Un mercado donde una marca puede presentar tres permisos distintos y donde los recopiladores no se ponen de acuerdo sobre el titular no es necesariamente un mercado opaco; es un mercado sin registro público consultable, y ahí la discrepancia es casi una consecuencia matemática.

Veredicto: quien elija Strendus por el producto debería, además, pedirle a la marca que le diga por escrito cuál de los tres permisos corresponde a la operación mexicana.

Betway: un número corto y sin letra pequeña

Betway figura con el permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según una recopilación y sin confirmación oficial. El número llama la atención porque no sigue el formato largo de la Dirección General que usan las demás marcas, y esa diferencia de formato no está explicada en ninguna parte: puede ser una numeración antigua o una abreviatura, y la página no va a inventar cuál de las dos cosas.

Fuera de la línea del permiso, las fuentes consultadas no aportan nada sobre la operación mexicana de Betway: ni mercados, ni métodos de pago, ni bonos deportivos.

Veredicto: el dato está y no se puede leer. Una marca cuya única información verificable es un número de formato irregular deja al lector delante de su propia decisión, y esa decisión no puede ser más informada por esta página de lo que ya es.

Playdoit: apuestas en vivo con transmisión, Playboost y un bono que se contradice

Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según una recopilación, sin confirmación oficial.

La app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store mexicana, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. Cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, la herramienta “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, y enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable; el uso es para mayores de 18 años.

Ese “Playboost” y el “retiro anticipado” son dos productos distintos que la marca presenta juntos, y solo uno de los dos protege una apuesta. El cash out cierra una posición abierta a un precio peor que el de la cuota original, que es precisamente su negocio. El Playboost aumenta el pago esperado de un boleto y no cambia su probabilidad. Ninguno de los dos es una red de seguridad, y el bono tampoco ayuda a entenderlo: la ficha anuncia 1,000 pesos de bienvenida y lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito, así que el lector no puede saber cuánto tiene que mover para retirarlo.

El detalle de la atención 24 horas sí tiene consecuencia para quien apuesta de madrugada, y el retiro anticipado tiene una para quien monta parlays largos, que es donde la herramienta cambia de verdad el perfil de riesgo.

Veredicto: la marca cubre más terreno en vivo que varias de sus competidoras y la información sobre su bono no está a la altura de esa cobertura. Quien apueste en vivo y a deportes poco habituales encontrará aquí más que un anuncio; quien llegue por los 1,000 pesos, va a tener que preguntarlos.

Pickwin: un permiso que las fuentes se prestan entre sí

Pickwin cita, según sus propias publicaciones y las recopilaciones, el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, mientras otra compilación le asigna DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el número que aparece en el pie de página de Betcris. El titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V. junto con Unocapali La Paz Operadora. Nada sobre mercados, pagos o bonos aparece en las fuentes consultadas.

Merece señalarse el patrón más que la marca: que dos páginas distintas del mercado mexicano se presten el mismo número de permiso sugiere que las compilaciones no se dedican a verificar, y que un lector que las cite en una reclamación no tiene nada firme entre las manos.

Veredicto: la información pública sobre el permiso de Pickwin se contradice a sí misma y la marca no ofrece los datos que podrían desempatarla. Eso no es un juicio sobre el producto, y sí una razón objetiva para no elegirla desde una comparación de escritorio.

Caliente: transmisión en vivo, creador de apuestas y dos promociones sin destino declarado

Caliente figura con el permiso DGG/SP/404/97 expuesto en el pie de página del propio sitio, que lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación, y el operador del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Es el único permiso de esta comparación que aparece por decisión de la propia marca en su página.

La app “Caliente Deportes” también la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., su versión 8.12.1 es del 20 de octubre de 2026 y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; es solo para mayores de 18 años. En el encabezado de su página principal anuncia 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos. Según las reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito exige un rollover de 10 veces, y el plazo, las cuotas mínimas y el rollover del de primer depósito varían de una reseña a otra.

Su pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es la declaración completa, con el aviso de edad y el enlace a las herramientas, en una página donde el incentivo de entrada es de los más agresivos del mercado.

Ahí está el contraste de la marca y no en otro sitio. El producto en vivo es completo, con transmisión y creador de apuestas en la app, y el bono sin depósito es el único de la comparación que no exige depositar primero. La contrapartida llega en el detalle: el rollover de diez veces sobre ese bono equivale a mover 10,000 pesos antes de retirar, y la página no aclara si sus dos promociones del encabezado aplican a apuestas deportivas o incluyen el casino.

Veredicto: para quien tenga interés en apuestas en vivo o en armar un boleto a mano, la combinación de permiso expuesto, app propia con transmisión y creador de apuestas pesa más que cualquier bonificación. Pero el precio de la promoción de entrada es el más largo de la lista, y el jugador que no lo cuente va a vivir la sorpresa al intentar cobrar.

Lo que este recorrido deja claro

La pregunta con la que entra un lector —cuál es la mejor página de apuestas deportivas— tiene una respuesta honesta que no es un nombre. Es una lista de tres comprobaciones y un orden para hacerlas.

Primero, el permiso. No porque una marca sin él vaya a desaparecer mañana, sino porque la comparación entre dos casas se vuelve imposible cuando una enseña su número y la otra no. En un mercado donde la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible al público y dos compilaciones se contradicen hasta prestarse números entre marcas, el único movimiento sensato del lector es exigir el dato a la casa y contrastar el titular.

Segundo, el bono, y con la aritmética delante. La operación del rollover no perdona: obligación, número de boletos a un tamaño dado, y el costo de mover ese dinero en un mercado cuyo pago es del 95 %. Un bono de mil pesos que obliga a mover diez mil deja al jugador con la sensación de haber recibido algo y con la cuenta cuadrada en otro sitio.

Tercero, el marco. Las herramientas de juego responsable que la ley mexicana no impone son las que cada marca ofrece en su cuenta, y el registro nacional de autoexclusión no existe para ninguna. Eso no convierte a las marcas con permiso en inútiles; convierte en propia una responsabilidad que el usuario podría haber delegado.

Sobre las dos marcas bloqueadas, la lección es de forma antes que de fondo. Bet365 y Betano, con sus saldos congelados desde noviembre de 2025 y una sucesión de fallos que iban del amparo concedido en marzo de 2026 a la suspensión federal de octubre del mismo año, muestran lo que una fecha mal leída puede costar. Cualquier afirmación sobre un bloqueo sin un “a día de hoy” detrás es marketing del lado que gane.

México ha ido haciendo más difícil operar sin permiso y ha dejado intacta la pregunta que el usuario se hace al registrarse. Y sigue sin haber una licencia de apuestas en línea: lo que se llama así en los anuncios es un permiso de la Secretaría de Gobernación, uno temporal, intransferible, con fianza y cuentas auditadas. El jugador que entienda esa diferencia se moverá mejor entre las nueve marcas de este recorrido, y también fuera de ellas.

Preguntas frecuentes sobre las páginas de apuestas deportivas en México

¿Cómo se sabe si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

No hay registro público consultable, así que el permiso se comprueba por aproximación. Conviene mirar el pie de página de la marca, leer el número y el nombre del permisionario, y buscar esos dos datos por separado. Si la marca no publica el número o el titular no coincide entre fuentes, la confirmación sigue pendiente.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?

La ganancia total es lo apostado multiplicado por el momio, y el beneficio neto es lo apostado por el momio menos uno. Con 500 pesos a 1.90, el retorno es 950 pesos y la ganancia neta son 450. Es una multiplicación de dos datos. La parte difícil está en saber si el precio era bueno.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Sumando las probabilidades implícitas que cada momio esconde. Un momio de 1.90 equivale a 52,6 %; dos resultados con ese mismo momio suman 105,2 % en lugar de 100 %. Ese excedente es el margen, y significa que el mercado devuelve cerca del 95 % de lo apostado. El 5 % restante no aparece en ningún recibo.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Ninguna ley mexicana los impone; son herramientas internas de cada marca. Suelen estar en la configuración de la cuenta o en la sección de juego responsable, y no son iguales de fáciles de encontrar en todas las casas. Conviene fijarlos antes del primer depósito. El freno puesto después llega con el saldo ya comprometido.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios legalmente autorizados son ingreso y quien paga retiene: 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no pasa del 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México grava el premio con 6 %, así que el total ronda el 7 %. Precisamente: la retención es pago definitivo solo si se presenta la declaración anual.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

Ni la multa ni el delito están establecidos para quien apuesta en ellas. El riesgo real es el dinero: una cuenta puede congelarse si la marca entra en una lista de bloqueos, las reclamaciones no tienen cauce en México y los premios quedan sin tratamiento fiscal claro. El registro de autoexclusión tampoco cubre a esas marcas.

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