Proveedores de apuestas deportivas: las opciones reales en México y para quién es cada una
Datos actualizados a noviembre 5, 2026. Los estados de permiso que aparecen abajo provienen de lo que cada operador publica en su propio pie de página y de las compilaciones públicas de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos; la lista oficial de la dependencia no puede consultarse, así que ningún número de permiso se presenta aquí como confirmado por la autoridad.
México es un país donde apostar está prohibido. Se lee raro, con la cantidad de anuncios que uno ve en la tele. Pero la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en su texto los juegos con apuesta en todo el territorio y solo permite los que expresamente autoriza; el Reglamento que la desarrolla, reformado el 16 de noviembre de 2023, agrega en su artículo 2 que la actividad de apuestas que no esté prevista de manera expresa queda prohibida. De ahí sale toda la estructura del mercado mexicano: aquí nadie tiene una licencia digital, porque la ley no conoce el juego en línea. Lo que hay son permisos de la Secretaría de Gobernación otorgados a un permisionario, casi siempre un titular de permiso de casino, hipódromo, galgódromo o frontón, que este presta o comparte con una marca que opera el sitio. La palabra correcta es “permiso”. La palabra que usan las marcas es “licencia”, y esa distancia explica por qué un operador puede estar funcionando con toda naturalidad un día y desaparecer de internet el siguiente.
Esa fragilidad no es teoría. Desde noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas y bajó bet365 y Betano, esta última operada por Ganador Azteca del grupo de Ricardo Salinas Pliego; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado apenas les permitió publicar contenido informativo sin apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y, aun así, la plataforma no había reanudado sus operaciones. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, betano.mx y bet365.mx entre ellos, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una sola fuente. Cualquier frase del tipo “esta casa está abierta hoy” caduca en semanas. Por eso aquí todo se dice con su fecha.
Con ese punto de partida, la pregunta útil no es cuál es la mejor casa de apuestas de México. Es qué camino conviene más a cada quien. Hay tres, y no se parecen: el operador grande con permiso y años de tienda física, el que vende producto —transmisión, creador de apuestas, retiro anticipado— y el que solo compite por bono. Casi nunca son la misma casa. Además está el camino que no es un camino legal: apostar en un sitio sin permiso mexicano, que no ofrece recinto, ni permiso, ni retención emitida por nadie, y donde un bloqueo puede dejar el saldo congelado sin más recurso que un correo que nadie contesta.
Los nueve operadores con permiso que sí se pueden comparar
Antes del detalle, el panorama. Los nueve que aparecen abajo son marcas que, según lo que ellas mismas publican o según las compilaciones de permisos que circulan en México, operan bajo un permiso de la SEGOB a nombre de un permisionario. No son el mercado completo. Cualquier marca que falte de esta lista no está, por eso, operando sin permiso: simplemente no entra en la comparación. Tampoco es una recomendación, y conviene decirlo una vez: una lista de operadores no es una lista de ganadores, y nadie puede saber qué va a pasar en un partido. Lo que sí se puede comparar es qué ofrece cada uno, cuánto cuesta su mercado y qué tan claro deja sus condiciones.
| Marca | Estado del permiso SEGOB según la fuente | Lo que la propia ficha de la marca dice sobre su oferta |
|---|---|---|
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97 presentado en el pie de su propio sitio como autorización de la Secretaría de Gobernación | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones discrepan sobre el titular | Sin datos de la ficha entre los hechos de este comparativo |
| Betway | Permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx | Sin datos de la ficha entre los hechos de este comparativo |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Pickwin | Los números de permiso se contradicen entre las compilaciones, por eso no se imprime ninguno | Sin datos de la ficha entre los hechos de este comparativo |
| Betcris | El número del pie del propio sitio y el de la tabla del propietario no coinciden, por eso no se imprime ninguno | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx | Sin datos de la ficha entre los hechos de este comparativo |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención las 24 horas |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial | Sin datos de la ficha entre los hechos de este comparativo |
Lo primero que salta a la vista es que dos filas tienen la última columna vacía a propósito. Strendus, Betway, Pickwin, Novibet y 1xBet no traen aquí una descripción de producto porque los elementos que sostienen esta comparación no cubren ese punto para ellas, y escribir cuatro líneas de relleno para que la tabla quede pareja convertiría una ausencia en una apariencia. El lector que quiera saber qué ofrece cualquiera de esas cinco marcas tiene un lugar exacto donde mirar: su ficha en la tienda de aplicaciones del teléfono y la página de términos de su propio sitio. Es ahí donde una casa dice qué deportes cubre, si tiene transmisión y con qué condiciones paga, y es la única fuente que se actualiza al mismo ritmo que el producto.
La segunda cosa que salta es más incómoda: cuatro de los nueve números de permiso llegan desde sitios comparadores, no desde la autoridad. Eso no los vuelve falsos, pero sí los vuelve una referencia de tercero, y el propio ecosistema lo admite cuando las compilaciones se contradicen entre sí. Donde la contradicción es real, aquí no se imprime número. Callar un dato dudoso es más útil que publicarlo con una nota al pie que nadie lee.
De dónde salen estos nombres y por qué el orden importa poco
Hay una razón estructural por la que casi todos los nombres serios de esta lista tienen detrás un casino, un hipódromo o un frontón. El Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y entre los tipos que tocan a las apuestas están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para la operación remota. Los permisos, además, no son transferibles. De ahí el arreglo que domina el mercado: el permisionario pone el papel y la marca pone la tecnología, el marketing y la cuenta del apostador. Un mismo permisionario puede operar varias marcas, lo cual descoloca al lector que compara números y descubre que dos sitios distintos comparten titular.
El orden de la tabla, por lo tanto, no significa nada. No hay un primero. Cualquier clasificación de esta categoría mezcla cosas que no se pueden sumar: la antigüedad del permiso, el tamaño del bono, la calidad de la app y la cantidad de deportes son cuatro variables independientes, y una casa puede ganar en una y perder en las otras tres. Lo que sí ordena la decisión del lector es otra cosa: cuánto de su dinero se queda la casa en cada apuesta, y eso tiene número.
Las cifras de mercado que circulan lo confirman con su propia confusión. Un informe cuenta 136 sitios de apuestas en el país; otro habla de entre 30 y 35 operadores digitales con dominio .mx. La diferencia no se explica con un redondeo: se explica porque nadie tiene la lista. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió que se abriera un registro público de permisos, y el resultado fue una petición, no un padrón. Mientras eso siga así, cualquier comparación de proveedores en México es, en el mejor de los casos, una comparación de lo que las marcas dicen de sí mismas ante la autoridad.
La evaluación: cómo se mide una casa que no publica sus números
Aquí llega el punto donde esta categoría se separa de cualquier otra comparación de productos. Un proveedor de plataforma de apuestas deportivas que opera en otro país suele publicar su certificación de generador aleatorio, su porcentaje de retorno y sus estadísticas de resolución de quejas. En México no hay obligación de nada de eso, y la mayoría de las marcas no lo publica por decisión propia. Quedan entonces cuatro cosas medibles, y ninguna es un folleto.
La primera es la trazabilidad del permiso. Un número en el pie del sitio, con nombre del titular y referencia a la Secretaría de Gobernación, es más que un logo. El pie de Caliente presenta su permiso DGG/SP/404/97 como autorización de la SEGOB, y el pie de Betcris menciona a Producciones Móviles junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio DGJS/405/2018, aunque el número del pie y el de la tabla del propietario no coincidan. Ese detalle, que suena a minucia burocrática, es exactamente lo que un lector revisa cuando algo sale mal: quién responde legalmente por el dinero que entró.
La segunda es la claridad de la oferta. Aquí el suspenso se rompe solo. Caliente.mx anuncia en su encabezado $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas promociones valen únicamente para apuestas deportivas. La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y lo describe en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito. No es que las condiciones sean malas: es que no se sabe cuáles son. Una oferta que cambia según el párrafo del mismo anuncio no es una oferta, es un anzuelo con dos anzuelos.
La tercera es el costo real del producto, medido en lo que la casa retiene de cada peso apostado. La cuarta es la mecánica de cobro: los métodos que acepta, qué exige para verificar la identidad y cuánto tarda el retiro. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias y promete retiros rápidos y pagos inmediatos; en la página principal de Betcris México aparecen los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos indicados en esa página. Para alguien que cobra cada mes, esa lista pesa más que cualquier bono.
Digamos lo que ninguna de estas cuatro cosas mide: nada aquí mide la probabilidad de que una apuesta gane. Ni el permiso, ni el bono, ni la app. Una casa con papeles impecables paga mal si el momio es malo, y una casa con la app más fea del mercado paga bien si el momio es bueno.
El margen: la cifra que casi nadie mira y que decide la cuenta
Un momio no es un precio limpio. Es el precio del mercado más la comisión de quien lo vende, ya cobrada y sin recibo visible. La manera de verlo: se suman las inversas de los momios de todos los resultados posibles de un mismo mercado, y esa suma da cuánto paga el mercado por cada unidad apostada repartida entre todos los desenlaces. La diferencia hasta el 100 % es lo que se queda la casa.
Tome el ejemplo de un mercado de dos resultados, ambos a momio 1,90. La suma de las inversas es 1/1,90 más 1/1,90, que da 1,0526. Eso significa que el mercado reparte 95,0 % de lo apostado, aproximadamente, y el resto —alrededor de 5,3 %— se lo queda la casa. Con dos resultados a 1,90 el margen se mueve en una banda de entre 4 % y 6 %, según los decimales exactos que se usen en el cálculo, y esa es la cifra que los anuncios nunca ponen junto a la palabra “momios mejorados”. Cabe precisar una cosa: es un ejemplo aritmético, no una cotización de este mercado. Ningún momio real de un partido concreto está impreso en esta página, porque un momio sin su fecha no sirve para nada.
Ahora ponga esa cifra junto a un bono. Un rollover de diez veces es lo único que algunas reseñas atribuyen al bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente, y esas mismas reseñas se contradicen sobre el plazo, las momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito. Aun con la lectura más amable, multiplicar esa cifra por el margen da una idea bastante fría de lo que deja el bono a quien lo juega con prisa. Ese es el detalle que se pierde en la carrera por el mejor anuncio, y es el único cálculo que de verdad cambia el resultado de un mes. El margen no es letra chica del rival: está también en la casa que usted prefiere, y no se negocia por fidelidad.
Para el apostador que revisa esto antes de decidir, la comparación es simple: en un mercado de dos resultados a 1,90 la casa se queda alrededor de un 5,3 %, y ese porcentaje no se recupera con promociones, porque las promociones se pagan de ese mismo porcentaje.
Fundamentos: permiso, permisionario y centro de apuestas remotas
La arquitectura legal mexicana merece explicarse despacio, porque de ella depende todo lo demás. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y la dirección que ejecuta es la Dirección General de Juegos y Sorteos, la misma que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos y que lleva los procedimientos de sanción. La ley de 1947 le da facultades explícitas: el artículo 7 habla de otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 permite cerrar establecimientos no autorizados; el artículo 9 prohíbe que un local de esta actividad quede junto a escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 reparte la cooperación con estados y municipios. El Reglamento reformado suma la prohibición general del artículo 2 y, en su artículo 3, la definición del permiso como acto administrativo temporal a favor de un permisionario.

Nada de eso menciona internet. Es el hueco por el que entró todo el mercado digital mexicano: como la ley no nombra las apuestas en línea, la práctica reportada es que un sitio web no puede tener una licencia digital propia y se cuelga del permiso de un titular autorizado, y varias marcas extranjeras usan justamente a un permisionario local. Un permisionario opera varias marcas. Esa es la explicación completa de por qué la palabra “licencia” en un anuncio mexicano es, casi siempre, una traducción optimista de “permiso”.
Hay obligaciones que sí pesan sobre el permisionario y que conviene conocer porque son la prueba de que detrás hay una estructura formal: los permisos para operación remota deben llevar cuentas trimestrales y anuales auditadas, pólizas de seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza, según el artículo 29 del Reglamento. El artículo 31 agrega el candado: los permisos no se transfieren. Nada de esto aparece en la publicidad, y sin embargo es lo que distingue a un operador con recinto, auditoría y fianza de un dominio que aparece y desaparece.
Sobre lo que se puede apostar, el reparto es desigual. Las apuestas deportivas solo están permitidas a través del permiso de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las combinaciones no tienen regla propia en los artículos del Reglamento revisados. La apuesta mutua y las carreras se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones, con “cruce de apuestas” y con la prohibición absoluta de que un menor participe, según el artículo 5. Sobre un mercado de intercambio entre apostadores no hay disposición encontrada, y esta página no va a decir que exista uno mexicano si no lo puede señalar. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1. Eventos restringidos como ligas juveniles o de ascenso: ninguno encontrado.
La consecuencia práctica para el lector es esta: un proveedor de plataforma de apuestas deportivas en México no le vende acceso a un mercado supervisado en cada detalle. Le vende acceso a un permiso, con un producto encima. Preguntar por el permiso es verificar el piso; el producto es lo que hay encima, y de eso responde la marca.
Supervisión: quién vigila y con qué herramientas
La supervisión existe y es real, aunque su lista de permitidos no se pueda abrir. La Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa e inspecciona, y sobre el papel eso incluye la inspección de establecimientos que menciona el artículo 7 de la ley. El problema de transparencia es puntual y está documentado: la lista oficial de permisos no pudo abrirse, el Congreso pidió en mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen tanto que aquí no se imprime ninguno. Un regulador que existe pero cuya lista no se puede consultar obliga al apostador a verificar de otra forma, y esa forma tiene pasos concretos.
El primer paso es el pie de página de la casa. Ahí debe aparecer el permiso con su número y el nombre del titular. Caliente lo muestra; Betcris menciona a Producciones Móviles y a Paradise Riviera Gaming en el oficio DGJS/405/2018. El segundo paso es la ficha de la aplicación en la tienda del teléfono, donde queda registrado quién publica la app: la de Codere México aparece a nombre de Codere Newco, S.A.U., la de Caliente bajo Tecnología en Entretenimiento Caliplay, la de Playdoit bajo Atracciones America S.A. de C.V. y la de Betcris bajo TV Global Enterprises Ltd. El tercero es preguntar directamente a la casa, por escrito, quién es el permisionario y cuál es el número. Una casa con permiso contesta eso sin dar vueltas; una que no lo tiene responde con una promoción.
El cuarto paso, y el único que no depende de la marca, es la ruta oficial: la propia Dirección General de Juegos y Sorteos. Un lector que quiere jugar seguro debería poder abrir la lista y encontrar ahí el número que vio en el pie de la casa. Hoy no puede, y ese es un problema del regulador, no una sospecha automática sobre los nueve operadores. Vale la pena reconocerlo así: la falta de lista no convierte a nadie en clandestino, y la publicidad de un permiso tampoco garantiza el producto.
En el terreno fiscal la supervisión es más concreta, porque toca el dinero del jugador. Los premios de loterías, sorteos, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados son ingresos para la Ley del ISR, y quien organiza retiene según los artículos 137 y 138: 1 % si la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal rebasa ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México hay además un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios que pasan de $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual. El operador emite el CFDI de retenciones. Los prizados se preguntan siempre lo mismo y la respuesta es siempre la misma: consulte a un contador o a un asesor fiscal, porque el tratamiento de los premios obtenidos en un sitio sin permiso no está establecido y nadie debería improvisarlo en una hoja de cálculo.
Normativa: impuestos, bloqueos y estado cambiante
El marco tributario cambió hace poco y el cambio es grande. El IEPS sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos —artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS— pasó a 50 % con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026. Antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimientos graves. Sobre la base hay que ser exacto: el texto leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso esta página no escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Quien repita esa frase con seguridad está inventando un detalle. En el plano local los impuestos varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

El bloqueo es la otra cara de la supervisión, y en México funciona. En 2025 y 2026 la secuencia fue rápida: el 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano quedaron deshabilitadas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido lícito sin relación con apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y la plataforma permanecía sin actividad a finales de ese mes; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx; el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, siempre según una sola fuente. Cerca de 20 casinos físicos cerraron en 2026.
Ese último dato de las cuentas congeladas merece subrayarse una vez, porque es distinto de un cierre de sitio: un saldo en una casa bloqueada puede quedar atrapado mientras el pleito se resuelve en tribunales, y el proceso no lo paga el bloqueador. Quien tenga prisa por cobrar no lo resolverá esperando la resolución de un amparo ajeno. Es un riesgo de contraparte, igual que el de un banco, solo que sin fondo de garantía.
Sobre la reforma que todo el mundo espera, el estado es más modesto de lo que suele leerse. La Secretaría de Gobernación terminó —según lo reportado el 13 de octubre de 2026— un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado. No es ley. Se informó de una iniciativa que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y eso también es una propuesta. Nada de lo escrito arriba cambia por esa vía el día de hoy, y quien afirme que la ley mexicana ya cambió está vendiendo futuro.
En publicidad tampoco hay una regla federal en los artículos del Reglamento revisados. Los reportes sobre restricción de horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no derecho vigente; los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas y eliminar los bonos de bienvenida no son ley. Sobre bonos no se encontró regla estatutaria alguna. Lo que sí cambió el mercado es la subida del IEPS: después de esa reforma, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, lo cual explica bastante de por qué las condiciones de esas ofertas dejaron de ser legibles.
Prevención y protección: dónde está la ayuda y dónde no
Empecemos por lo que no existe, porque es lo que la gente da por hecho: en México no hay un registro nacional de autoexclusión. No hay un sistema al que un apostador pueda entrar y decir “no quiero que ninguna casa me acepte”, con efecto sobre varias casas. Tampoco hay un límite de depósito ni de pérdida estatutario ni una cuenta temporal regulada, en los artículos revisados. Cuando alguien dice que “se autoexcluyó”, en la práctica llamó a una casa, o usó una herramienta interna, y esa herramienta vale exactamente lo que vale la casa que la ofrece.
Eso convierte la prevención en una tarea individual, y aquí el lector sí puede hacer algo concreto. La ficha de Caliente Deportes es solo para mayores de 18 años y la aplicación lista promociones y eventos virtuales; la de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; la de Playdoit enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable y limita el uso a mayores de 18 años; el pie de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años; el pie de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y pide divertirse con responsabilidad. Es material de marca, no de autoridad, y conviene tratarlo como tal. Aun así dice algo útil: la única edad que aparece con número en este mercado es 18, puesta ahí por las propias casas, porque el Reglamento prohíbe que un menor entre a las áreas de apuestas y participe en el “cruce de apuestas” —artículo 5— pero no escribe un número.
La verificación de identidad es la parte con dientes, y tampoco viene definida por estatuto. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero; los documentos exactos que se exigen no están establecidos en una norma que se pueda citar. En la práctica el apostador entrega identificación, comprobante de domicilio y un método de pago a su nombre, y los retiros van a una cuenta a nombre del jugador. Quien no quiera pasar por ese trámite tiene una sola alternativa real, y es un sitio sin permiso mexicano donde, en cambio, no hay CFDI de retenciones, ni reporte a autoridad, ni recinto detrás. Es un intercambio, y es malo.
Los permisos de operación remota cargan las obligaciones de reporte que se mencionaron antes, y eso da al lector una forma de pensar el tema: la protección que ofrece un operador con permiso no es un botón de “juego responsable”, es una estructura contable y de reporte que existe porque alguien la puede auditar. Las herramientas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son un extra que cada marca decide cuánto esfuerzo ponerle.
Los operadores, uno por uno
Los nueve tienen permiso según lo que se ha dicho. Se parecen menos de lo que sugiere la tabla. Cada uno ocupa un lugar distinto en la decisión de un apostador concreto.
Caliente: la casa que ya estaba ahí antes de que hubiera app
Caliente es la marca con la estructura más antigua del grupo: el permiso DGG/SP/404/97 aparece en el pie de su propio sitio presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operación del sitio corre a nombre de Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., el brazo del Grupo Caliente. Su aplicación, Caliente Deportes, la publica esa misma empresa y va en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. Ese dato de versiones dice más de lo que parece: un desarrollo que se actualiza con regularidad viva es un producto que la casa mantiene, no un catálogo abandonado.
El producto que la app anuncia es el de una casa que quiere cubrir todo el día del apostador: transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con acceso reservado a mayores de 18 años. El creador de apuestas es el que más cambia la experiencia, porque permite armar la combinación propia en lugar de elegir entre las que ya están armadas, y suele ser el detalle que decide a un apostador que quiere una propuesta concreta sobre un partido concreto.
El inconveniente está en su propia página principal, y no es pequeño. Su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si las dos promociones valen solo para apuestas deportivas. Sumado a que las reseñas del sector atribuyen a ese bono sin depósito un rollover de diez veces y no coinciden entre sí sobre el plazo, los momios mínimos y el rollover de la oferta de primer depósito, el paquete de bienvenida queda del lado de los que exigen leer con lápiz. Con un margen de mercado en torno al 5 % en un partido parejo, no es un detalle menor.
El veredicto sobre esta casa es el de una marca que apuesta por el volumen de producto y no por la nitidez de sus condiciones: quien ya conoce la casa, sabe usarla y no depende del bono tiene un catálogo ancho y una app viva en las manos; quien llegue atraído por la cifra del encabezado y no lea los requisitos, va a descubrir que la parte lucida del anuncio es la que no venía con reglas.
Codere: la vía clásica para quien quiere ver la casa antes de creerle
Codere opera con los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular y con Codere México como nombre comercial. La app la publica Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Nueve años de la misma ficha, con actualizaciones recientes, es la prueba más simple de arraigo que existe en este mercado.
Su ficha de tienda es, además, la más ordenada de las nueve en un punto que importa aquí: dice expresamente que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es decir, menciona el permiso y menciona el cierre de cuenta en el mismo lugar. Pocas fichas dicen cómo se sale. En cuanto al producto, la app dice cubrir más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, y anuncia un bono de bienvenida de hasta $7,000 MXN con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Sobre los requisitos de ese bono la ficha no dice nada, que es lo habitual y no por eso menos fastidioso.
Para quien tiene la cuenta de banco vinculada y quiere recargar en efectivo en tienda, la combinación de SPEI y OXXO es la ruta fácil: se deposita sin tarjeta y se retira a una cuenta a nombre del jugador. El veredicto: aquí la ventaja no está en el bono ni en las cuotas, sino en que el piso es verificable en su propia ficha —permiso, edad, juego responsable, cierre de cuenta— y en que quien opera su tienda física en el país tiene un incentivo distinto a desaparecer de la noche a la mañana.
Playdoit: la casa hecha para el móvil, con el bono más confuso de la lista
Playdoit corre con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y va en la versión 1.31.0 del 22 de octubre de 2026. Su ficha cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Es una lista corta de deportes y un paquete largo de funciones, y esa proporción importa: quien apuesta casi todo a futbol mexicano y quiere ver el partido en la misma pantalla donde apuesta está en el público al que le habla.
El “Playboost”, que la ficha describe como una forma de aumentar ganancias, conviene leerlo como lo que es: una mecánica de precio sobre apuestas seleccionadas, con sus requisitos, no un aumento del momio garantizado para todas. Y el retiro anticipado es una cesión de valor, no un regalo: cerrar antes de tiempo tiene precio. Nada de eso es una queja, es la descripción de cómo funcionan estas herramientas.
Lo que sí es una queja es el bono. La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y, en un apartado, lo describe con primer depósito y, en otro, sin depósito. Las condiciones no son claras, y no porque estén escondidas sino porque el propio texto se contradice. Añada que la app promete retiros rápidos y pagos inmediatos, acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, enlaza términos y pautas de juego responsable y reserva el uso a mayores de 18 años, y tendrá el retrato completo.
El veredicto es incómodo para la casa: su producto está entre los mejor armados para el apostador de teléfono —transmisión, apuesta en vivo, retiro anticipado, atención a toda hora— y su oferta de bienvenida es la que menos se puede tomar en serio sin antes preguntar por escrito cuál de las dos versiones es la válida.
Betcris: la apuesta al parlay y a los jugadores
Betcris México llega con una historia distinta, porque su permiso es un arreglo entre partes. Según el oficio DGJS/405/2018, el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER está a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V.; la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., que además tiene licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. El número del pie del propio sitio y el de la tabla del propietario no coinciden, y por eso ninguno se imprime aquí como cifra de referencia.
El punto que cambia la lectura de esta casa es esa doble estructura: un permiso mexicano en manos de un permisionario local y una licencia europea en manos de la empresa que publica la app, algo poco común entre los nueve y con una implicación concreta: hay dos jurisdicciones en el fondo, y la que un lector vería en un reclamo formal no es la que aparece en el anuncio. Su app, publicada por TV Global Enterprises Ltd., salió en julio de 2018, va en la versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras, lo que confirma que el producto se construyó regional y no solo para el mercado mexicano.
En el producto, la ficha destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. El parlay del mismo juego es la función que más cambia la forma de apostar: permite combinar varios mercados de un solo partido —quién gana, cómo termina el primer tiempo, cuántos goles— y el momio de las piernas se multiplica en un solo precio. Es atractivo y es caro: al multiplicar momios se multiplica también el margen que ya traía cada uno. En cuanto a los pagos, la página principal muestra los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos indicados ahí, y su pie deja claro que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad y que el servicio no se promociona a menores de 18 años.
El veredicto apunta a un público específico: quien apuesta combinaciones y mercados de jugador tiene aquí una plataforma construida alrededor de eso —un parlay del mismo juego bien resuelto es menos común de lo que parece— y quien opera con el respaldo europeo de la empresa publicada le da menos peso a la pregunta de qué pasa si un día el dominio mexicano deja de responder.
Los cinco que cierran la lista y qué se puede decir sin inventar
De Strendus, Betway, Pickwin, Novibet y 1xBet se sabe menos porque lo disponible es de otro tipo: los números de permiso llegan desde compilaciones y, en dos casos, ellas mismas se contradicen. Strendus aparece con tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según casasdeapuestaslegales.mx, y las compilaciones no coinciden sobre el titular, que unas nombran Atracciones y Emociones Vallarta y otras New Ads. Betway aparece con el permiso 4184 según la misma fuente, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., también según casasdeapuestaslegales.mx. 1xBet aparece con el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y cuya app figura en la tienda bajo una empresa distinta a la del titular nombrado. Pickwin es el caso extremo: una compilación le da el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, y otra lo lleva a DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es precisamente el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando dos marcas distintas aparecen con el mismo papel en dos compilaciones distintas, el dato dejó de ser un dato.
Esa maraña no es culpa del lector ni debería frenar su decisión; solo define qué puede verificar y qué no. De Strendus, Betway, Pickwin, Novibet y 1xBet hay dos cosas que un apostador puede hacer por su cuenta, y son las mismas para las cinco: abrir la ficha de su aplicación en la tienda del teléfono para ver qué empresa la publica y qué ofrece en deportes y pagos, y escribir a la casa pidiendo por escrito el número de permiso y el nombre del permisionario. Si la respuesta nombra a un tercero con permiso, el piso está; si la respuesta es una promoción, esa es toda la información que se necesita.
Con esas cinco marcas hay además un detalle de método que aplica a toda categoría: no se puede comparar un producto que no se conoce. Betway, Novibet y 1xBet venden casino y deporte en muchos países, y su operación mexicana puede ser cualquier cosa entre un producto completo y una página de entrada. Escribir que su oferta deportiva es buena o mala por lo que hacen en otro mercado sería inventar. La única frase honesta es que su operación en México se conoce por lo que ellas publiquen aquí.
Los dos que no están en la lista y por qué eso es una advertencia, no un detalle
bet365.mx y Betano no aparecen entre los nueve operadores porque no están operando de forma normal, y el caso merece párrafo propio. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera decretó el congelamiento de cuentas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo, sin apuestas. bet365 corrió una suerte paralela: en marzo de 2026 un juez de distrito le concedió un amparo contra el bloqueo, pero el dominio continuaba sin funcionar en la fecha citada. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, betano.mx y bet365.mx incluidos, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambos, según una sola fuente.
Lo relevante para el apostador no es quién tiene razón en el litigio, sino la mecánica del bloqueo: una casa puede tener permiso, marca conocida y app instalada, y de un día para otro dejar de aceptar depósitos mientras los saldos quedan atrapados. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y cerca de 20 casinos físicos cerraron en 2026. Un apostador que elige proveedor por el tamaño de la marca está eligiendo por el criterio que menos controla: el tamaño no impide un bloqueo, y a veces lo atrae.
La regla práctica que sale de esto es sencilla y no es pesimismo: no dejar un saldo grande en ninguna casa, ni siquiera en una con permiso, y revisar el estado del sitio antes de depositar, no después. Un proveedor de soluciones de apuestas deportivas puede tener la infraestructura más sólida del mercado y aun así pasar meses sin poder recibir un peso.
Qué camino le conviene a quién
Puestos los tres caminos sobre la mesa, la elección se ordena sola, aunque no de la forma en que la anuncia la publicidad.
Quien apuesta poco, en montos chicos y de vez en cuando, gana más eligiendo la casa donde el trámite de salida sea simple y evidente: depósito con tarjeta o efectivo en tienda, retiro a una cuenta a su nombre, verificación de identidad que se resuelve una vez. Codere, con SPEI y OXXO en su ficha, y Playdoit, con Visa, Mastercard, OXXO y transferencias, son las rutas más cortas en ese sentido. El bono, para ese perfil, es el peor criterio posible: un rollover alto sobre un monto chico se convierte en horas de apuestas forzadas, y horas de apuestas forzadas son exactamente lo que un apostador casual no necesita.
Quien apuesta seguido y con criterio propio busca herramientas, no regalos. Ahí el creador de apuestas de Caliente y el parlay del mismo juego de Betcris son las dos funciones que de verdad cambian la manera de armar un boleto, y la transmisión en vivo de Playdoit resuelve el caso de quien quiere ver el partido en el mismo teléfono donde tiene la apuesta. Ese apostador debería revisar el margen de los mercados que juega antes de revisar cualquier promoción, porque en cien boletos el margen pesa más que cualquier bono de bienvenida.
Quien no quiere pensar en nada de esto y solo busca la marca más grande está eligiendo por el criterio que menos le sirve, y el episodio de los bloqueos lo demuestra: las dos marcas más grandes del mercado mexicano pasaron meses fuera de juego con sus cuentas congeladas y sus pleitos en tribunales. Grandes, sí. Disponibles, no siempre.
Y queda el camino que nadie debería tomar por ahorrarse un trámite: un sitio sin permiso mexicano. Ahí no hay permiso, ni recinto, ni verificación con reporte a autoridad, ni CFDI de retenciones, ni posibilidad de reclamar en México. A cambio se obtiene, en el mejor de los casos, un catálogo más ancho y un bono que se ve generoso. El día que el dominio deje de responder, no habrá a quién reclamarle. Es un intercambio con una parte que no tiene obligaciones, y en un intercambio así la parte que no tiene obligaciones siempre gana.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se revisa el pie de página del sitio, donde debe aparecer el número de permiso y el nombre del titular, y se coteja con la ficha de su app en la tienda del teléfono, que registra qué empresa la publica. Conviene pedir por escrito al operador el número y el permisionario. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede consultarse hoy.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Se multiplica el monto por el momio decimal. Apostar 200 pesos a un momio de 2,50 devuelve 500 pesos si el boleto acierta, de los cuales 300 son ganancia y 200 es lo que se puso. En una combinada, los momios de cada selección se multiplican en un solo precio antes de esa operación.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se suman las inversas de todos los momios de un mismo mercado. Si un mercado de dos resultados cotiza 1,90 y 1,90, esa suma da 1,0526: el mercado reparte alrededor de 95 % de lo apostado y la casa se queda cerca de 5,3 %. Cuanto más se acerque la suma a 1, menos cobra la casa.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se piden dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable o de configuración, y el alcance varía de una marca a otra porque en México no existe un límite estatutario ni una cuenta temporal regulada. Conviene confirmar por escrito que el límite quedó activo y en qué plazo se aplica.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
El organizador retiene sobre los premios legalmente autorizados: 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % cuando lo rebasa, conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Emite el CFDI de retenciones. El tratamiento se consulta con un contador.
¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?
No hay recinto mexicano, ni permiso de la SEGOB, ni controles de identidad con reporte a autoridad, ni CFDI de retenciones, y un bloqueo puede dejar el saldo congelado sin recurso local. El artículo 2 del Reglamento prohíbe la actividad de apuestas no prevista expresamente, y el artículo 8 de la ley permite cerrar lo no autorizado.
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